Opinión

Soberanía energética: La visión prospectiva vencedora de la 4T

Por Emmanuel Soriano Flores.

Uno de los tantos temas que dividió la opinión pública durante las elecciones de 2018 fue el tema energético, en donde la oposición argumentaba que, dada la insolvencia financiera de PEMEX como empresa moribunda y succionadora de recursos del Estado Mexicano, era mejor rematarla en una especie de continuación perversa de la reforma entreguista que propuso Peña Nieto a través del vergonzoso Pacto por México, aunado a un discurso de pseudo ambientalistas y expertos de ocasión que argumentaban que México estaba listo para transitar hacia energías “más limpias y baratas”. 

Dado el contexto geopolítico actual, queda demostrado que no solo estaban equivocados aquellos agoreros del desastre que pronosticaban catástrofe financiera y ambiental si se apostaba por la recuperación de PEMEX como piedra angular del  plan de soberanía energética de la 4T propuesto por López Obrador, sino que, además, el hacerlo ha conducido a una estabilidad macroeconómica y energética infravalorada por los analistas políticos y “expertos”, pero eso sí, muy bien apreciada por las clases populares.

El petróleo es y seguirá siendo un recurso estratégico de alta valía para las sociedades industriales como México. A partir de la cuantificación de las reservas probadas, posibles y probables; su vigencia se prospecta no solamente por algunos años, sino incluso por décadas, pero si el reto de la transición energética no fuera suficientemente complejo en sí mismo, hay que agregar a la ecuación la crisis energética que sufre el mundo como consecuencia de distintos fenómenos, entre ellos la guerra entre Ucrania y Rusia y el reacomodo multipolar que apunta cada vez más a un nuevo contexto de Guerra Fría.

Por lo anteriormente comentado, la refinería de Dos Bocas y la compra de Deer Park han sido movidas infalibles al nivel de una Defensa Petrov en el ajedrez geoestratégico en el que participa México, porque mientras a las grandes potencias occidentales les han explotado las sanciones en la cara –mayormente a la Unión Europea- y están al borde del colapso económico, financiero y social por la falta de suministros energéticos; México resiste estoicamente con la ventaja de depender de sí mismo, hasta cierto punto.

El otro aspecto relevante a comentar del plan de soberanía energética de la 4T era el empoderamiento de la CFE, lo que fue impedido por una oposición más enardecida que argumentativa, y que al día de hoy se ve solo como una victoria pírrica de menos valor cada día, porque ejemplos como el de Francia -cuya nacionalización de la mayor empresa energética de aquel país- desmonta mitos sobre riesgos de Estatismo, y más bien pone en valor la necesaria Intervención del Estado en tiempos de alta adversidad. 

El mito neoliberal de la dependencia y aperturismo en favor del “libre mercado” a costa del debilitamiento del Estado Mexicano muere cada día, dejando evidencia inexorable de su perversa concepción y terribles consecuencias, lo cual es especialmente notorio en el ámbito energético. Ojalá las siguientes generaciones tengan memoria y no repitan el error antipatriótico.

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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