Política

La guerra sucia contra candidatos

En la conferencia matutina de este día, el presidente López Obrador trató un tema que va a ser recurrente en adelante. Algo que veremos repetirse una y otra vez, por parte de la prensa y los políticos conservadores.

Hoy por la mañana, un reportero expuso ante el presidente López Obrador un problema relacionado con obra pública, donde existe cierta evidencia de posible desvío de recursos públicos y sobreprecio, en el costo de una obra construida durante el periodo neoliberal.
El presidente López Obrador fue claro al respecto. El reportero preguntaba si se harían investigaciones relacionadas con este tipo de posibles quebrantos a la Hacienda Pública y López Obrador contestó lo siguiente.

“El esquema que describes sobre la forma en que se realizó ese contrato, era norma común durante las administraciones neoliberales. La misma Secretaría de Hacienda destinaba los recursos solicitados, para la firma de los llamados PPS (Proyectos para la Prestación de Servicios). Si se realizaran investigaciones en este sentido, todos los gobiernos estatales y el federal por supuesto, quedarían sujetos a esas revisiones. Sí se daban situaciones de posible sobreprecio y de un endeudamiento que pudo haber sido menor. Pero ese modelo era el que operaba prácticamente en todo el país”.

López Obrador finaliza su respuesta, manifestando que si hay pruebas que señalen faltas mayores, o conductas evidentes que dejen ver un comportamiento irregular por parte de algún servidor público, se deben presentar las denuncias del caso, para que la autoridad correspondiente actúe y dicte las medidas de sanción que señale la Ley.

Hay un aspecto importante que remarca el presidente, sobre estas acusaciones que comienzan a salir a dos años de que termine el sexenio. Es en el sentido de que no se utilicen con fines politiqueros.

Y es que esa modalidad de la guerra sucia, la vamos a ver repetirse una y otra vez, durante el tiempo que resta para elegir al sucesor de López Obrador, en el cargo de presidente de la república.

La revista Contralínea publica en su edición de esta semana, una nota de investigación en la que señala que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, podría reabrir una carpeta de investigación relativa a la compra de 30 trenes para la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Esto en razón a que se estima que la compra se realizó a sobreprecio y que la deuda contraída para el pago de estos trenes y el mantenimiento de los mismos, se encuentra “viva” al ser pactada para ser liquidada en el espacio de 15 años.

La compra y firma del contrato se realizó en el 2010 y los pagos y servicios convenidos concluirán en el 2026.

Contralínea acepta de entrada que este tipo de investigaciones que “pudieran” reabrirse después de años de permanecer “dormidas” están relacionadas con el proceso de sucesión presidencial que ya arrancó.

Es decir, no tienen nada que ver con una cuestión apremiante de justicia. No se trata de asuntos que por su naturaleza, se consideren de especial importancia para la sociedad, o para la administración pública en turno.

Como lo dijo con claridad el presidente López Obrador. Podemos estar ante el inicio de campañas politiqueras, que intentan manchar o descalificar a personajes que han manifestado su intención de participar por la candidatura presidencial dentro de Morena y por el cargo que dejará vacante el presidente en 2024.

La “posible” investigación a la que se refiere Contralínea y que es motivo de la nota que aparece en su semanario, está relacionada con el canciller Marcelo Ebrard y el presidente del Partido Morena, Mario Delgado Carrillo.

El primero, por haber sido el Jefe de Gobierno en el entonces Distrito Federal, que ordenó la compra de estos trenes, para abrir la Línea 12 del Metro. Mario Delgado por su parte, era el Secretario de Finanzas en la administración capitalina, que tramitó ante la Secretaría de Hacienda los recursos necesarios y destinó esos fondos para el pago del equipo y los servicios de mantenimiento establecidos en el contrato.

La investigación de Contralínea toca a autoridades del Servicio de Transporte Público Metro y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que habrían participado también en la adquisición de estos trenes. Pero el punto central de su investigación, es que se afirma que Marcelo Ebrard y su equipo financiero, “armaron” un esquema de endeudamiento público que concluye hasta 2026, con un contrato desventajoso para las finanzas públicas de la capital.

¿Es esto cierto?

Por lo que señaló el presidente López Obrador el día de hoy, no lo es y deja claros los motivos para señalar eso.

Los PPS (Proyectos para la Prestación de Servicios), operaron a lo largo y ancho del territorio nacional y fueron el mecanismo utilizado por todos los gobiernos estatales, para financiar obra de infraestructura. La Secretaría de hacienda avalaba este tipo de contratos y liberaba los fondos necesarios para hacer frente al pago y deuda contraída.
No se trata de algo que se hayan sacado de la manga Marcelo Ebrard y Mario Delgado. No se “armó” una estrategia apartada de la norma seguida por los demás gobiernos estatales y prevista desde la Secretaría de Hacienda.

¿De qué se trata entonces todo esto?

De lo que el presidente define muy bien como “guerra sucia”, que intenta manchar o restar posibilidades a precandidatos que no son del agrado de determinados poderes políticos y económicos.
La posible “investigación” por parte de las autoridades capitalinas, en contra de Marcelo Ebrard y Mario Delgado, tal y como lo señal Contralínea, no tiene visos de hacerse realidad.
En medio de una campaña sucesoria que ya dio inicio, en lugar de perjudicar al canciller, restaría puntos a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Y ese comportamiento falto de ética para alcanzar un triunfo, está fuera del radar de Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum.

Tienen trayectorias limpias, donde la bajeza no tiene cabida.

Entonces “alguien” ajeno a estos dos políticos, comienza a impulsar este tipo de noticias, con el fin de llevar agua a su molino.
La politiquería y los ataques solapados que nacen de ella, serán el pan de cada día, durante los próximos dos años.
La guerra de lodo inicia, con este tipo de acciones que pretenden “bajar” en las encuestas a determinado candidato (en este caso Ebrard), o abrir las puertas de Morena a personajes a quienes estorba Mario Delgado, para lograr sus fines.

Vamos a ver que tanto prende la guerra sucia dentro de una sociedad despierta que ha aprendido a reconocer y no dejarse engañar por sus enemigos verdaderos.
Una sociedad que sabe que el único futuro posible, después del sexenio del Andrés Manuel López Obrador, lo representará con dignidad cualquiera de los tres precandidatos punteros que compiten por Morena. Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, o Adán Augusto López.

Los demás, son relleno, sin posibilidad, ni peso real.

La guerra de lodo solo manchará más a quienes de por sí ya están bastante desacreditados. Así se trate de la oposición, o de fuego amigo.

Malthus Gamba

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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