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Europa en México, de las «buenas intenciones» al injerencismo

Cualquier organismo internacional, gobierno extranjero, organización, persona, grupo o país, tiene una opinión, favorable o no, sobre México, pero la información y sus vínculos con instancias partidistas, empresariales y políticas locales hacen la diferencia en cuanto a sus conclusiones, las que pueden transitar de las “buenas intenciones” al injerencismo.

Así, no asombra la hipocresía de la derecha, la comentocracia, los partidos políticos opositores, los medios corporativos, ante la contundente y dura respuesta del Gobierno de México a la injerencia del Parlamento Europeo, cuya resolución parece que respalda los intentos golpistas locales contra un presidente legítimo y democráticamente electo.

Pero no sólo se trata de la injerencia de los eurodiputados, cuyo respaldo a la derecha opositora es claro, sino también de sectores políticos, económicos, intelectuales en México. Durante tres años han intentado socavar al gobierno mexicano, la 4T y al propio presidente. En su desesperación, han pagado por montajes mediáticos y la ridiculez de senadores y senadoras del PAN.

Senadores del PAN con Santiago Abascal Conde, líder de la ultraderecha española.

En la resolución de los eurodiputados no hay una sola referencia a la rabia, odio y desprecio de la derecha opositora que no busca el bienestar de los mexicanos, menos defender la democracia, sino retornar al poder para agradar a Europa y Estados Unidos, además de continuar con el saqueo y la corrupción que actualmente combate el gobierno mexicano.

Sin duda, los asesinatos de periodistas son preocupantes, pero no olvidemos que, desafortunadamente, no son una novedad. En los gobiernos del PAN y el PRI, prevaleció la impunidad, complicidades, contubernio de autoridades gubernamentales en todos los niveles, y pueden ser catalogados como crímenes de Estado que no resolvieron.

Recordemos los emblemáticos casos de Miroslava Breach y Javier Valdés, dos periodistas asesinados en el norte del país hace más de cuatro años, pero que comenzaron a resolverse durante el presente gobierno, no con el PRIAN. Sobre la primera, un exalcalde del PAN fue llevado a juicio y encarcelado, del segundo, al parecer fue una venganza del crimen organizado.

El periodista Javier Valdez.

Asimismo, los eurodiputados olvidaron la institucionalidad en su resolución, para atacar a un gobierno democrático. No es que les preocupen los periodistas mexicanos asesinados. Cuando defienden al periodismo golpista y sus voceros, y culpan a AMLO de la violencia que PRI y PAN le heredaron, se alinean a la derecha mexicana cuya narrativa golpista prevalece.

Si el Parlamento Europeo y sus eurodiputados estuvieran legítimamente preocupados por los periodistas mexicanos, hace mucho hubiesen hecho algo por Julian Assange, periodista australiano encarcelado con triquiñuelas legaloides por revelar, a través de WikiLeaks, las ilegalidades y atentados a los derechos humanos de Estados Unidos y Occidente.

La reacción de la derecha en México era esperable, pero tres hechos parecen tener alguna relación con la resolución del Parlamento Europeo. Previamente, tres senadores de oposición, grupúsculo formado por exintegrantes del PAN, Morena y un personaje que antes cobraba como defensor de los derechos humanos, acuden a la embajada de Ucrania a ofrecer sus oficios injerencistas.

También, PAN, PRI, PRD, a invitación del diputado de Movimiento Ciudadano, Salomón Chertorivski, quien, como funcionario panista, administró con las farmacéuticas el colapso del sistema de salud pública, se reúnen a aplaudir el injerencismo de la embajadora de Ucrania, quien exigió obligar al gobierno mexicano romper relaciones con Rusia y aislar a este país.

Por último, la visita del ministro español de relaciones exteriores para respaldar a las empresas españolas que hoy saquean a los ciudadanos de España con alzas diarias a las tarifas eléctricas. Al parecer, no les interesa la competitividad e innovación, sino la injerencia de un gobierno extranjero para garantizar sus negocios depredadores.

La injerencia del Parlamento Europeo forma parte de las acciones de la derecha golpista en su afán por condenar al legítimo gobierno mexicano. Han impulsado acciones similares ante la OEA, el gobierno de Estados Unidos y, los senadores del PAN, han convertido la “denuncia” antiAMLO en “deporte nacional”, además de promover a terroristas en el Senado mexicano.

Líderes de la oposición en la OEA.

Sin embargo, el Parlamento Europeo, en su borreguez, no se “acuerda” que ha apoyado y promovido la ilegitimidad del supuesto “presidente” de Venezuela, Juan Guaido, y el golpe de estado de la ultraderecha en Bolivia, con Jeanine Áñez a la cabeza. Asimismo, no solo apoyan dictaduras y golpes de estado, también envían armas a Ucrania.

Ante el injerencismo del Parlamento Europeo y las exigencias de la embajada de Ucrania, es curiosa, por decir lo menos, la respuesta de la OTAN a Ucrania, ante la exigencia de que la admitan en esa unión. No hay “adhesión exprés”. Una bofetada a la derecha opositora mexicana, que sin duda usó sus oficios injerencistas para promover la resolución de los eurodiputados.

La resolución que condena al gobierno mexicano es un panfleto escrito desde la ignorancia de los eurodiputados y la arrogancia de la derecha mexicana, pues jamás en el pasado, durante los gobiernos del PAN y el PRI, escribieron resoluciones por los asesinatos de periodistas, ejecuciones, homicidios, desapariciones, feminicidios, de ciudadanos y ciudadanas mexicanos.

No recuerdo ninguna resolución condenando los estragos de la guerra esquizofrénica de Felipe Calderón, quien tuvo como funcionario a un narco hoy encarcelado en Estados Unidos, además de que el presidente espurio ninguneó y encarceló periodistas. Caso de Jesús Lemus Barajas, quien por revelar los vínculos de Cocoa Calderón con La Tuta, estuvo en la cárcel injustamente.

El periodista Jesús Lemus. Foto: Especial

Sorprende también la autollamada “izquierda verdadera”, ante la contundente y dura respuesta de AMLO al Parlamento Europeo. La “izquierda verdadera”, la que defiende a capa y espada a Cuba y Venezuela, la que tiene entre sus ídolos al Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez, Lenin y demás grandes prohombres, se desgarra las vestiduras por la postura del presidente de México.

Escuchar el balbuceo de Gerardo Fernández Noroña, diputado del PT, da pena ajena. De la derecha mexicana nada se puede esperar. Políticos, empresarios, intelectuales de derecha, pidieron la resolución del Parlamento Europeo, así como han solicitado la intervención de Estados Unidos, la OEA y cuanto organismo externo les haga el juego golpista

Sin cortapisas, el gobierno mexicano habló claro a los eurodiputados, quienes siguen creyendo que México todavía es una lejana y desconocida colonia allende el Atlántico que debe acatar lo que Occidente disponga. Según la derecha, AMLO no guardó las “formas diplomáticas” por el duro tono, pero la respuesta reafirma el puente entre el gobierno, la 4T y el pueblo mexicano.

Es una respuesta política que la derecha y sus cabilderos no esperaban. Suponían que el presidente de México agacharía la cabeza ante semejante intervencionismo del Parlamento Europeo en los asuntos mexicanos. En este contexto, el llamado del presidente de Argentina, al responder una misiva de AMLO, cobra actualidad: un eje México-Argentina-Brasil (con Lula, claro) urge.

Fuente Polemón

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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