Opinión

Desarmar el neoliberalismo desde abajo

Joaquín H. Vela González

El principal problema que va a enfrentar la nueva Presidenta, es seguir desmontando todo el entramado legal y logístico que se construyó durante los 36 años de esos gobiernos. Es un trabajo complicado por la afectación de intereses que generan, pero no tocarlos condena al país a continuar con la vigencia de la explotación salvaje que implica este modelo.

Las estructuras de muchos de los grandes consorcios heredados por el periodo neoliberal, están ubicados principalmente en los servicios: bancos y múltiples servicios financieros; industria automotriz; seguros; grandes negocios comerciales; consorcios inmobiliarios y control del suelo urbano; telefonía móvil y telecomunicaciones; franquicias de todo tipo; mineras; electricidad; laboratorios farmacéuticos, entre otros. En muchas de estas ramas son contratistas y proveedores del Gobierno y lo más importante y lo que más afecta a la población, es que imponen precios de muchos productos en el mercado, por su estructura oligopolica que tienen. Los oligopolios son estructuras de mercado muy concentradas, que tienen la fuerza para imponer los precios en el mercado y con ello aseguran ganancias muy altas. Principalmente en ramas donde 10 o menos empresas controlan el mercado. A veces aunque fueran más, este reducido número de empresas acuerdan e imponen la estructura de precios en el mercado. Esta centralización y concentración de poder en el mercado contradice totalmente la libre competencia que tanto pregonan. Estas estructuras de Mercado son las que siguen vigentes y les aseguran grandes ganancias que son la causa de tanta concentración de la riqueza en unos cuantos y la precariedad de la gran mayoría. Tenemos que intervenir en la regulación y modificaciones de estos procesos.

El método de enfrentar la transformación en esta etapa debe ser diferente, se requiere la participación activa de la población. Los cambios por emprender no deben continuar haciéndose desde arriba y sin la participación activa de las organizaciones sociales y la ciudadanía. La futura Presidenta debe apoyarse y convocar a la participación social activa y permanente. Debe haber un consenso amplio de sindicatos, organizaciones sociales rurales y urbanas en conjunto con la clase media ilustrada progresista.

Para avanzar en este proceso, se requiere en primer término, la voluntad política de la Presidenta. Pero se debe tener claro que va a ser necesario y urgente para abordar estas temáticas la participación social para esta etapa de las organizaciones sociales y ciudadanas. Hay que convocar a la gente no solo a los procesos electorales, sino a que sea sujeto y actor de los cambios que necesita el país. Esto es el principal proceso formativo de la conciencia social tan necesaria en la formación de la nueva nación mexicana.

Muchos de estos poderes fácticos, tienen y han acumulado enorme poder económico y político. La tarea no se perfila sencilla y sin contratiempos. Por el contrario se requiere contar con estrategias y tácticas bien definidas y precisas. Se requiere un diseño de procesos, temas y tiempos muy elaborado. Pero otro factor indispensable es la fuerza social que ayude a establecer equilibrios o desequilibrios necesarios que permitan una acumulación de fuerzas que haga posible el tránsito hacia la nueva etapa. El tema toral y decisivo, sin duda es el del modelo económico, Aunque están a su lado el tema judicial, el de la inseguridad, la autosuficiencia alimentaria, ciencia y tecnología, educación y tantos más.

El sexenio que se avecina se vislumbra complejo y cuesta arriba, pero también estas etapas serán decisivas para la continuidad de la necesaria transformación. El poder económico sólo se podrá vencer con la movilización de la gente. Mostrando músculo que sólo tienen el pueblo organizado y consciente.

Es necesario armar nuevas instituciones democráticas que regulen y controlen las estructuras nacionales de los mercados y que tengamos organismo que establezca científicamente los precios justos. Eliminar o neutralizar la intermediación y el coyotaje para siempre. Igualmente con los bancos , los cuales durante los últimos años han alcanzado romper anualmente los récord de ganancias y que transpasan esas ganancias de sociedad mexicana a sus países de origen . A los banco había que eliminar sus comisiones y pagos de interese abusivos y principalmente hacerlos que otorguen créditos adecuados a los productores nacionales.

Son muchas tareas las que están por venir. Sin duda serán creativas y apasionantes,porque serán en beneficio de nuestras generaciones futuras de mexicanos, la de nuestros hijos y nietos.

velagj@economía.unam.mx

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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