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Tras la caída del capo, el Gobierno ya vigila a los herederos del CJNG: Harfuch confirma posibles sucesores

El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, durante una conferencia presidencial matutina en Palacio Nacional, en la Ciudad de México. Foto Cristina Rodríguez

Ciudad de México.— A menos de una semana del operativo federal que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el Gobierno de México informó que ya tiene plenamente identificados a los principales aspirantes a tomar el control del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un intento por anticipar una posible recomposición del grupo criminal.

El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó durante la conferencia presidencial que existen al menos cuatro liderazgos fuertes bajo investigación, de los cuales dos serían los más probables sucesores del capo abatido.

Sin embargo, el funcionario evitó revelar sus nombres por razones operativas y legales.

Dos figuras con mayor probabilidad

Harfuch precisó que las autoridades federales mantienen vigilancia sobre varios mandos regionales del CJNG, pero que dos concentran mayores posibilidades de encabezar la organización.

“Tenemos identificados a varios líderes, cuatro específicamente que están bajo investigación… dos son los más probables”, señaló.

La reserva de identidades responde a que las indagatorias siguen en curso y a que la divulgación podría comprometer operativos o procesos judiciales.

Liderazgos regionales y estructura fragmentada

El secretario explicó que el CJNG no depende únicamente de una figura central, sino que cuenta con una red de jefes regionales con capacidad operativa propia. Esto permite que la organización continúe funcionando incluso tras la eliminación de su líder histórico.

De acuerdo con el funcionario, el grupo criminal mantiene presencia en múltiples estados del país, lo que incrementa el riesgo de disputas internas por el control territorial y financiero.

La identificación anticipada de estos liderazgos forma parte de la estrategia gubernamental para evitar que la transición derive en una escalada de violencia.

Un vacío de poder tras la muerte del capo

La muerte de “El Mencho” —abatido durante un operativo militar en Jalisco el 22 de febrero de 2026— dejó un vacío de liderazgo en una de las organizaciones criminales más poderosas del continente.

El CJNG había logrado consolidarse como una estructura altamente centralizada bajo su mando, lo que hace particularmente delicada la etapa posterior a su desaparición.

En situaciones similares, el relevo suele desencadenar luchas internas o fracturas en facciones rivales, lo que históricamente ha derivado en picos de violencia.

Vigilancia preventiva y despliegue de seguridad

El Gobierno federal ha establecido centros de coordinación y vigilancia para monitorear posibles movimientos de reacomodo dentro del cártel. La estrategia busca anticipar escenarios de confrontación y neutralizar a los mandos antes de que consoliden un nuevo liderazgo.

La reacción violenta del CJNG tras la caída del capo —bloqueos, incendios y ataques coordinados en varios estados— evidenció la capacidad operativa del grupo incluso sin su dirigente.

Por ello, las autoridades consideran prioritario impedir que surja una figura que reconstituya el poder central del cártel.

Un mensaje de control estatal

La confirmación de que los posibles sucesores están identificados y bajo investigación pretende enviar una señal clara: el Estado no sólo golpeó a la cúpula del CJNG, sino que busca impedir su recomposición.

En términos estratégicos, la fase posterior a la caída de un líder criminal suele ser decisiva. Si las autoridades logran desarticular a los aspirantes antes de que consoliden su mando, la organización puede fragmentarse o debilitarse de forma estructural.

Por el contrario, si surge un nuevo líder con legitimidad interna, el cártel podría recuperar su cohesión y capacidad ofensiva.

Un escenario aún abierto

Especialistas advierten que el futuro del CJNG dependerá de múltiples factores: lealtades internas, control de rutas, financiamiento y presión estatal. La organización podría fragmentarse en células regionales o reorganizarse bajo un mando colegiado.

Mientras tanto, el Gobierno federal insiste en que la prioridad es garantizar la seguridad de la población y evitar que el relevo criminal se traduzca en nuevas oleadas de violencia.

La caída de “El Mencho” cerró un capítulo en la historia del narcotráfico mexicano, pero el desenlace de la sucesión determinará si se trata de un golpe definitivo o del inicio de una nueva fase del conflicto.

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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