Opinión

No camina solo el Presidente

AMLO rodeado de simpatizantes durante su gira en Jalisco.

Por Arturo del Bosque – No camina solo el presidente, es un pueblo entero el que se puso a andar, no es esto una lírica ni zalamería, es un pueblo que ha entendido que en la movilización, la conjunción de anhelos y la irrenunciable búsqueda de la libertad y la justicia, han de conseguirse a fuer de andar, de andar veredas, andar alamedas, poblar plazas públicas, poblados, costas, montañas, han de ser los pasos la estrategia, no detenerse nunca, menos retroceder, anclados en la terca memoria que nos remite a pasadas glorias, a un cura que de Dolores partió con la virgen como estandarte y la libertad como horizonte, a Morelos que del sur hizo travesía, rutas y caminos, sin más aspiración que la de honrar su condición voluntaria, ser siervo de la nación, igual que el benemérito, el presidente Juárez que en un carruaje monto patria y corazones, que por desiertos, parajes hostiles y la persecución constante del enemigo, de los conservadores que en Miramón encontraron su Macabeo.

Luego el letargo de 30 años bajo la bota del dictador fratricida, el Porfirio que la paz decía, se encontraba en los sepulcros, es luego que Madero y su andar, el exilio, la cárcel, la asonada cruel, el festejo absurdo de los otrora fifís, el cruel martirio del hermano Gustavo Madero, uno de los más vergonzosos episodios en la historia de México, anduvo el presidente Madero y Villa y en Morelos Zapata, el centauro que educación y justicia pedía para los suyos, el indio sureño que la tierra reclamaba como condición de libertad.

Otra vez el país en un letargo, los manes de la revolución que parcos fueron para las mayorías, hasta que de nuevo andando con el general Lázaro Cárdenas, y andando y movilizados se recupera para la nación el más preciado bien, la industria petrolera, se lega seguridad social, instituciones educativas de carácter popular y se reparte la anhelada tierra que demandaba Zapata, luego la contra, quizá un destello con Don Adolfo López Mateos que termina los contratos de riesgo para la explotación del petróleo y nacionaliza la industria eléctrica, esa, esa industria que los hoy conservadores ofrecen de cubito supino a los extranjeros abusivos y soberbios.

La céntrica plaza de el Zócalo, en la Ciudad de México, estuvo abarrotada de gente hasta altas horas de la madrugada durante el triunfo histórico del 2018.

Luego se convirtió el andar en figuras retóricas, en gobiernos autoritarios, quizá sí, quizá con un proyecto de país, con el lastre de la endémica corrupción y el despotismo, presidentes de cuchillo y horca, presidentes imperiales, uno fue que ensangrentó la plaza, la plaza de las tres culturas, lugar de tránsito hacia los afanes libertarios, malhadado presidente, sanguinario como quien le sucedió en el trono, luego la frivolidad, el que nos conminaba a acostumbrarnos a la abundancia, la gris figura del que fue rebasado cuando el terremoto del 85, luego, luego la larga noche neoliberal, 30 años de saqueo, de inmovilismo, de pasmo de un pueblo que engañado y deslumbrado por la televisión se creyó el cuento que loros y canarios le cantaban mañana y noche, la vena conservadora que en la televisión y la prensa se dibujaba con el rostro de la modernidad y abominaba de cualquier asomo de un estado responsable y patriota, hacer a un lado la historia que solo añoran los que no le saben al mercado.

Es así que la historia nos va construyendo y nos construimos con la bella Clío, es así que juntos decidimos hacer historia, un andante que del sur, del edén tabasqueño entendió que es caminando, que es andando los caminos como se teje la historia, hermanados en los pasos, caer y levantarse decía el hoy presidente y si vuelves a caer volver a levantarse, que no ha de ser para débiles ni timoratos las glorias que la historia nos habrá de reconocer, con blasones de libertad y gallardía, un pueblo que andando encontró líder y guía, andando troco la noche en luminoso día, hacer camino, amplias alamedas, hemos ando la legua, habremos de seguir en la brega.

Comités de base conformados por obreros, campesinos y estudiantes.

Andar para que, para sembrar conciencia, simientes de libertad, se derroto a la burocracia legislativa que dóciles y plegados ante el presidente falaz,  Vicente Fox, llevaron la aplicación  del derecho al absurdo, al  desafuero que fortaleció, lejos de debilitar, la presencia y proyección del entonces jefe de gobierno, andar de millones, derrotados los conjurados acudieron al engaño y al fraude, un presidente espurio que de malva tiño caminos y veradas, quizá lo peor que le ha pasado al país, antes de Calderón, solo Santa Anna, aves de mal agüero, el intento de desaparecer  y silenciar las voces, el escarnio, la burla y el desprecio de los poderosos, doce años de saqueo y pillaje, doce años en los que secaron los veneros, petróleo que engordo billeteras de pillastres y trúhanes.

No dejamos de andar aun y cuando éramos unos cuantos, no cejo en su periplo el terco dirigente, que si eran diez en la plaza,  a esos diez se les conminaba, se les arengaba a la organización, a la revolución de las conciencias, al protagonismo del cambio, si solo diez a diez se les hermanaba, luego fuimos cien y el pinche gobierno que no nos  contaba bien, luego miles, luego millones, mayorías sociales que en mayorías políticas le han dado piso al andar de la historia, un presidente que sembrando árboles, que en la construcción de futuros y trenes, aeropuertos, universidades,  de los más vulnerables ha hecho destino de esfuerzos y recursos, de los jóvenes que se le han arrebatado a los criminales, andando se enfrentó a la pandemia, a la terrible crisis de salud y económica, el presidente  ha entendido, habremos de entenderlo todos, solo movilizados, será que no camine solo el presidente, no caminara solo si un pueblo entero, si como uno nos damos puerto, destino  y derrotero.

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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