Opinión

El horizonte de la oposición

Por Erika González

Después de casi 5 años de dedicarse exclusivamente a intentar sabotear el avance del país, los medios convencionales, los mercenarios de la información, los intelectuales asintomáticos y los partidos de oposición han logrado perder credibilidad, prestigio, dinero, poder y prácticamente todas las elecciones.

Los partidos de la oposición específicamente, sin contar al Partido Verde, que es aliado de Morena, gobierna sobre un total de 30 millones de mexicanos que representan un 23% de la población total del país, donde solamente han logrado mantener 9 de los 28 Estados que gobernaban en 2018.

Hoy por el número de habitantes sobre quienes gobiernan, la primera fuerza política de oposición en el país es Movimiento Ciudadano, que controla 2 estados donde viven poco más de 14 millones de habitantes, que son el 11.4% de la población total.

La segunda fuerza es el PAN, que se encuentra en 5 estados donde viven poco más de 10 millones 800 mil habitantes, que representan el 8.6% de la población nacional, seguido en tercer lugar por el PRI, quien solo gobierna en 2 estados en coalición con el PAN, donde viven 5 millones de habitantes, que corresponden al 4% de la población, por último el Partido Verde en coalición con el Partido del Trabajo que controla un estado con casi 3 millones de habitantes, representando el 2.2% de la población nacional.

Esto ha sido resultado de haber experimentado un proceso de caída libre desde el 2018, donde fueron perdiendo casi todo lo que estuvo en juego electoral cada año desde 2019 hasta 2023. La alianza antinatural desde el punto de vista ideológico que hicieron el PAN, el PRI y el PRD los debilitó más de lo que los pudo haber posicionado donde les hacía falta.

En los procesos de elecciones que tuvieron lugar este año, esa alianza acordó que sería el PRI quien nombraría a los candidatos que representarían a los 3 partidos, porque entre ellos era la fuerza más poderosa en los dos estados que estaban en juego; a cambio también acordaron que sería el PAN quien nombraría los candidatos para el 2024, donde no solamente habrá varios estados en disputa, sino que se definirá la elección para sustituir al Presidente de la República.

Como resultado de este acuerdo, no solamente el PRI perdió el Estado de México, convirtiéndose en la 4ª fuerza política del país, el PAN perdió todo su posicionamiento como fuerza política individual en ambas entidades debilitándose seriamente, además que su aliado de relleno el PRD, perdió su propio registro en los 2 estados.

Está muy claro que su alianza no ha servido para fortalecer a sus miembros individualmente, sino al contrario, los ha diluido a tal grado, que un partido nuevo como Movimiento Ciudadano ya los supera como fuerza política gobernante, solo por el hecho de no haber aceptado hacerles el juego uniéndose a ellos.

No hay que ser adivino para poder dilucidar lo que le va a pasar al PRI como partido si permite que sea el PAN quien nombre a los candidatos que competirán en 2024, o lo que le puede pasar a ambos si no se llegan a poner de acuerdo para seguir juntos en ese proceso electoral, porque hoy solos ninguno representa una fuerza electoral digna de competir contra nadie.

Probablemente los ganadores de esta debacle, además de Morena, terminen siendo Movimiento Ciudadano y el partido Verde Ecologista, quienes puedan ser beneficiados con muchos de los votos priistas o panistas que no están dispuestos a apostar por la farsa ideológica representada por esa alianza, que se la pasa inventando triunfos para excusar su naturaleza perdedora.

Como dijo el escritor británico Irvine Welsh: “Los perdedores encuentran excusas; los ganadores encuentran soluciones”.

Editor

Medio independiente de noticias relacionadas con la Cuarta Transformación de México.

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