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  • Sin salud pública la vida no es vida

    Sin salud pública la vida no es vida

    Miguel Ángel Ferrer

    Para el mayor del Ejército Mexicano Miguel Ángel Ferrer de Paz

    En el mercado de la salud de México, una operación de cataratas cuesta entre seis mil y cincuenta mil pesos por cada ojo. Una intervención de glaucoma tiene precios semejantes. Como ambos padecimientos son bastante comunes, sobre todo en ancianos, para la medicina privada se trata de un muy buen negocio.

    Pero resulta una verdadera catástrofe para las personas que carecen de recursos económicos suficientes para tratarse. En este último caso, el destino ineluctable del enfermo (joven o de la tercera edad) es quedarse ciego.

    Afortunadamente, en México existe la medicina pública o social, que sin costo alguno y con notable eficiencia realiza, ambas cirugías. Es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), del ISSSTE, de la Secretaría de Salud y del Hospital Central Militar, entre otras instituciones del Estado.
    Y así como pasa en los casos de cataratas y glaucoma, ocurre una cosa semejante con muchas otras patologías. A título de ejemplo ahí está el cáncer de mama o el de próstata o el cérvico uterino.

    En el caso del cáncer de mama, entiendo que entre estudios radiológicos y de laboratorio, cirugías, quimioterapia y radioterapia, el costo del tratamiento puede alcanzar los 300 mil pesos. De modo que el ineludible destino de quien no posee tales recursos monetarios es la muerte temprana. 

    Habrá quien diga, desde luego, que existen los seguros médicos (privados) de gastos mayores. Pero éstos resultan enormemente onerosos. Entre la póliza, el coaseguro y los deducibles, el costo total del servicio se encuentra fuera del alcance de la inmensa mayoría de la población.

    Frente a estos hechos puede decirse con plena convicción que sin salud  pública, la vida no es vida. O que, como diría José Alfredo Jiménez en su célebre composición Caminos de Guanajuato, la vida no vale nada.
    Por ello es tan encomiable el propósito del gobierno del presidente López Obrador de dotar a todos los mexicanos de un servicio médico universal absolutamente gratuito y de alta calidad.

    El pie de arranque de esta meta gubernamental se encuentra en las instituciones de salud pública ya mencionadas. El camino ya está muy avanzado y, sin duda, cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de la población.

    “No se tomó Zamora en una hora”, reza el refrán español. Pero indudablemente Zamora será tomada, más temprano que tarde, por los pacíficos y numerosos adeptos de la Cuarta Transformación.

  • Palestina será libre

    Palestina será libre

    Por Sai Englert

    La magnitud de la muerte y de la destrucción perpetradas en Gaza desde el pasado 7 de octubre es imposible de expresar adecuadamente por escrito y, sin embargo, no se puede escribir sobre Gaza sin repetir los hechos terroríficos allí acaecidos durante estas semanas.

    Más de 11.000 personas han muerto. Familias enteras han sido aniquiladas. Escuelas, universidades y hospitales, iglesias y mezquitas, carreteras supuestamente seguras, el paso a Egipto y al menos el 42 por 100 de las viviendas de la franja han sido bombardeados. 1,4 millones de personas han sido desplazadas. El castigo colectivo impuesto por Israel a los palestinos de Gaza es calculado, metódico y repetidamente declarado como política oficial por las autoridades israelíes. Cientos de especialistas han advertido de que las acciones de Israel equivalen a un genocidio.

    El actual despliegue de violencia tampoco se limita a Gaza. Los palestinos de Jerusalén y Cisjordania son el blanco de una creciente ola de violencia perpetrada por el ejército israelí y por los colonos. El campo de refugiados de Nur Shams, ubicado en Tulkarem, ha sido bombardeado en repetidas ocasiones, mientras que los colonos efectúan ataques a lo largo de Cisjordania. Y todo ello en el tramo final de un año en el que se ha registrado el mayor número de muertes de palestinos en Cisjordania en mucho tiempo. Estos ataques son alentados, además, por el gobierno israelí, que ha distribuido más de 10.000 armas de fuego entre sus colonos. Más de 100.000 israelíes han presentado solicitudes de licencia de armas. La semana pasada, un funcionario de Hamás en Cisjordania fue torturado hasta la muerte por sus carceleros israelíes.

    En medio del horror, el tono de los principales medios de comunicación tanto en Europa como en Norteamérica resulta realmente increíble. Los periodistas de los principales medios de comunicación y las autoridades de los distintos Estados continúan reproduciendo y multiplicando la cobertura de todas y cada una de las afirmaciones israelíes no verificada en un intento (infructuoso) de ganarse el apoyo popular para sus crímenes. Todos los días, los locutores informan del creciente número de muertos con la misma empatía o detalle que si se tratase un parte meteorológico y sin poner de relieve que la población palestina está siendo asesinada y que no muere sin más.

    Estados Unidos ha enviado municiones, tropas y dos portaaviones. Gran Bretaña ha enviado buques de guerra y aviones de vigilancia. Los Países Bajos y Alemania han estacionado tropas en Chipre. El mensaje es claro: nuestros gobernantes no sólo están dispuestos a permitir que Israel siga adelante, sino que lo protegerán mientras lo hace. La lista de personas que deberían ser arrastradas al Tribunal Penal Internacional de La Haya crece día a día.

    El apoyo de nuestros gobiernos es de esperar. El sionismo, y después el Estado israelí, han sido apoyados y financiados durante más de un siglo por las potencias europeas y por Estados Unidos. El «pequeño Ulster judío leal en un mar de arabismo hostil», dicho con las palabras de Sir Ronald Storss, gobernador militar británico de Palestina entre 1920 y 1926, desempeñó un papel crucial a la hora de doblegar a los movimientos anticoloniales de toda la región, al tiempo que defendía las rutas comerciales clave entre Asia, África y Europa. A día de hoy, el canal de Suez sigue siendo una de las vías más importantes del comercio mundial y los intereses occidentales en la región continúan imponiéndose en contra de la voluntad de sus poblaciones. Un aliado militar leal en la zona es un bien de incalculable valor con independencia de cuales sean las consecuencias de todo ello pare el pueblo palestino.


    Los gobiernos occidentales no sólo han expresado su apoyo inquebrantable a Israel en medio del actual despliegue de violencia genocida, sino que han emprendido una agresiva campaña contra cualquier expresión de solidaridad con el pueblo palestino. Su aliado debe ser protegido, si quieren que sus intereses lo sean. Esto se ha traducido en un ataque en toda regla contra el movimiento de solidaridad con Palestina. El ministro holandés de Justicia y Seguridad, Dilan Yeşilgöz-Zegerius, ha afirmado que exponer el contexto histórico del ataque del 7 de octubre perpetrado contra Israel es «moralmente reprobable», mientras que el primer ministro Rutte calificó de «falta de respeto» tomarse al pie de la letra los anuncios de Israel de que procedía a cortar el suministro de alimentos y de agua a Gaza. Francia prohibió todas las manifestaciones de solidaridad con Palestina, pero el gobierno francés se ha visto obligado a dar marcha atrás ante las movilizaciones masivas registradas en todo el país. Berlín siguió su ejemplo y el Estado alemán ha llegado a criminalizar los kufiyas en las escuelas y a prohibir las banderas palestinas. En Gran Bretaña se han planteado ideas similares, que han sido desafiadas eficazmente, sin embargo, por las enormes manifestaciones celebradas semana tras semana tanto en Londres como en el resto del país.

    Antes de esta última oleada, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos ya se habían movilizado para equiparar el antisionismo y la solidaridad con Palestina con el antisemitismo, al tiempo que intentaban ilegalizar el movimiento palestino Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). El gobierno británico sigue intentando prohibir a los gobiernos locales que apliquen su propias políticas de boicot, a pesar de varios intentos fallidos anteriores. Al mismo tiempo, los defensores de Israel han presionado para que se equipare la enunciación de hechos básicos de cualquier tipo relativos a determinados comportamientos de Israel con el antisemitismo gracias a la puesta en circulación e imposición de la definición operativa de este acuñada por la International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA). La IHRA acusa de antisemitas a quienes definen la creación de Israel como una empresa racista o rechazan la idea de que Israel sea una democracia liberal. Sin embargo, es difícil saber de qué otro modo podría describirse a un Estado que se fundó mediante la limpieza étnica de más de 700.000 palestinos y palestinas, que sigue negando el derecho de aproximadamente 7 millones de refugiados a regresar a sus hogares, que tiene en vigor más de sesenta y cinco leyes dirigidas específicamente contra la población palestina, que mantiene a 3 millones de palestinos en Cisjordania bajo dominio militar y enjaulados a otros 2,3 millones en Gaza, al tiempo que limita sus suministros de alimentos, medicinas y materiales de construcción y los somete regularmente a devastadores ataques militares. Se trata de un régimen racista, antidemocrático y que practica el apartheid.

    En medio del ruido general de la represión, ha surgido un estribillo particular. El canto, tan omnipresente en las manifestaciones de solidaridad, «Del río hasta el mar, Palestina será libre» [En español se canta: “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”] está siendo objeto de criminalización. En opinión de Suella Braverman (entre otros muchos políticos de derecha), el canto es antisemita y pide la aniquilación de los israelíes y en consecuencia debería ser perseguido por la policía e incluso prohibido por el Estado. Braverman y el Reino Unido no están solos. En los Países Bajos, el Parlamento votó a favor de condenar el canto, tras un debate en el que se cortó el micrófono a la diputada de izquierda Sylvana Simmons por repetir el eslogan que se estaba debatiendo. El argumento es extraordinario. Mientras Israel, que de hecho gobierna sobre Palestina y los palestinos desde el río hasta el mar, bombardea masiva e indiscriminadamente a más de dos millones de personas atrapadas tras las alambradas de un campo de reclusión, mientras les corta el suministro de agua, alimentos y combustible, son los cantos de libertad de sus víctimas los que son considerados como un llamamiento al asesinato en masa.

    La realidad, por supuesto, es diferente. El canto se hace eco de un eslogan de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que se remonta a la década de 1960, a veces también traducido como “del agua al agua”. Expresa la exigencia palestina de la liberación de toda la Palestina histórica, que se extiende desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. La OLP luchó por el derecho al retorno de los refugiados palestinos y por el fin del dominio colonial israelí sobre la totalidad de Palestina. El canto abogaba por la creación de un Estado único y democrático, construido no sobre la dominación étnica, religiosa o racial, sino sobre la igualdad de todos sus habitantes.

    El lema perdió su centralidad en la política oficial palestina cuando la OLP aceptó la idea de crear un Estado palestino en Cisjordania y Gaza durante el proceso de Oslo verificado a principios de la década de 1990. Los movimientos políticos palestinos, que consideraron los Acuerdos de Oslo como lo que eran, esto es, una nueva etapa en la colonización de Palestina pivotada en la subcontratación de la ocupación a la Autoridad Palestina y en la facilitación de la normalización de la existencia de Israel en la región, siguieron exigiendo la liberación desde el río hasta el mar. Cuánta razón tenían. Treinta años después, no ha surgido ni está en proceso de surgir ningún Estado palestino en parte alguna de la Palestina histórica. La población de colonos en Cisjordania y Jerusalén ha superado los 600.000 habitantes. Israel sigue gobernando la totalidad de Palestina e imponiendo su dominio colonial mediante la fuerza brutal.

    La idea de la independencia palestina, en cualquier parte de su territorio, es hoy más ilusoria que antes de los Acuerdos de Oslo. La paradoja es, por supuesto, que mientras nuestros gobiernos condenan la demanda popular de una Palestina libre desde el río hasta el mar, siguen armando, apoyando y comerciando con el Estado de Israel, que impone su dominio, desde el mar hasta el río. Hoy sólo hay una salida progresista: democratizar la totalidad del territorio, conceder a la totalidad de sus habitantes la igualdad de derechos políticos, sociales y económicos, permitir el regreso de los refugiados y tomar las decisiones sobre el futuro en función del principio básico de una persona, un voto.

    Debería ser obvio para todos aquellos dispuestos a escuchar que es a este tipo de concepción de la liberación a la que se refiere el canto, dado que su segunda mitad del verso dice «Palestina será libre». Todo ello nos dice más sobre nuestros gobernantes y sus aliados sionistas que sobre el movimiento nacional palestino, ya que los primeros sólo pueden imaginar a un palestino libre si ha nacido del asesinato de en masa y de la expulsión. Se trata de un ejemplo extraordinario de proyección por parte de un movimiento político que siempre ha impuesto y sigue imponiendo su proyecto de construcción del Estado mediante el desplazamiento forzoso y la desposesión de la población palestina indígena. Nuestros gobiernos saben, por supuesto, que una Palestina democrática y descolonizada no cumpliría su voluntad en la región. La lógica del apoyo al sionismo es la misma que lleva a nuestros gobiernos a apoyar a la totalidad de los regímenes más represivos y autoritarios de la misma. Permitir que los pueblos de Oriente Próximo y del Norte de África determinen su futuro, es permitir el colapso de la hegemonía occidental sobre los flujos comerciales, monetarios y de recursos que transitan a través de este nudo crucial de la economía mundial.

    De hecho, la iniciativa de solidaridad más importante que ha surgido en Palestina en la historia reciente deja clara la visión alternativa palestina. El movimiento BDS, lanzado por ciento setenta organizaciones de la sociedad civil palestina y que nuestros gobiernos se han afanado tanto por criminalizar, defiende el cumplimiento de tres sencillas exigencias, que constituyen las condiciones previas para un futuro democrático para todos los habitantes del país. El movimiento BDS exige que Israel:

    [Ponga fin] a su ocupación y colonización de todas las tierras árabes y desmantele el Muro.

    [Reconozca] los derechos fundamentales de los ciudadanos árabe-palestinos de Israel en condiciones de plena igualdad.

    [Respete, proteja y promueva] los derechos de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares y propiedades, tal y como estipula la Resolución 194 de la ONU.

    Que estas demandas aterroricen a nuestros gobernantes nos dice todo lo que necesitamos saber. Una Palestina libre, desde el río hasta el mar –sin refugiados, sin ocupación militar, sin desigualdad racial­– significaría el fin de su dominio en la región. El mundo está recibiendo actualmente otra horrenda ilustración de cuál es el precio que los palestinos tienen que pagar por el mantenimiento del statu quo actual.

    Es cierto, por supuesto, como Hil Aked nos recuerda en su excelente libro, que la ferocidad de la represión de la solidaridad con Palestina sólo es proporcional a la fuerza de los movimientos que aquella pretende reprimir. Nuestros gobernantes huyen despavoridos. Millones de personas están tomando las calles de todo el mundo para rechazar la complicidad de sus gobiernos con el asesinato y la opresión de los palestinos y para exigir el fin del sometimiento de Palestina. Saben que la única salida es la libertad. Para todos. Desde el río hasta el mar.

    Artículo publicado originalmente en Verso Blog, «Palestine Will Be Free» y traducido con permiso explícito del editor. Véase Omar Barghouti, «Por qué creo que el movimiento BDS nunca ha sido más importante que ahora», El Salto.

    Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opinion/palestina-sera-libre

  • El desastre Xóchitl Gálvez

    El desastre Xóchitl Gálvez

    “El desastre de Xóchitl Gálvez encubre otro desastre: el del PRIAN”.

    Por Álvaro Delgado

    En contraste con el oficialismo que lidera el presidente Andrés Manuel López Obrador, que procesó sin revueltas mayores las candidaturas a nueve gobiernos estatales y se desvaneció la ruptura de Marcelo Ebrard por un acuerdo político con Claudia Sheinbaum que no será fácil sobrellevar, el proyecto opositor es un desastre: Xóchitl Gálvez en la indigencia plena, un caso que va de lo ridículo hasta lo triste, y atrapada en los cruentos pleitos por las migajas entre los dirigentes del PRIAN.

    Faltan seis meses para la elección del 2 de junio de 2024, pero la disputa entre los dos proyectos de nación que está en curso también tiene en las formas muy claros contrastes, hasta en las dos opciones del polo de derecha —Xóchitl Gálvez y Samuel García– que aspiran desde ahora sólo al segundo lugar.

    Xóchitl Gálvez por fin se destetó del Senado, pero en su despedida, este domingo en el Monumento a la Revolución, exhibió otra vez sus límites: El fallo en el prónter que reproducía su discurso la pasmó y se echó a reír nerviosa, extraviada, inerme, desamparada. Fueron dos minutos penosos para la mujer que ya no logró consumar el “fenómeno” con el que se vendió.

    Quiso emular a Luis Donaldo Colosio y lo citó mal: “Millones de mexicanos siguen teniendo hambre de sed y de justicia”. Se equivocó una vez y, descolocada, lo reiteró: “…tienen hambre de sed y de justicia”.

    Se trata de la misma política exhibida como traficante de influencias y plagiaria confesa la que, es una misma semana, antes y después de asistir a la sede nacional del PRI para registrarse como su candidata presidencial, el jueves 9, escupió dos veces a su dirigente nacional, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, con tal mal tino que lo hizo ante auditorios priistas.

    “Yo no invitaría a Manuel Bartlett jamás a mi gobierno, nunca. Ni a Alit…”, expresó la política que al pronunciar el apodo del presidente del PRI, el lunes 6, en Hermosillo, apenas logró contenerse, pero el viernes 10, en Chiapas, consumó su desprecio con todas sus letras:

    “Hay muy malos priistas (con los) que yo no trabajaría, como Bartlett, como Alito o como ahora el exgobernador de Hidalgo, Fayad”, dijo Gálvez, el viernes, junto a la secretaria general del CEN del PRI, Carolina Viggiano, tan visiblemente molesta que la hizo desdecirse ahí mismo.

    Compungida, seria, trató de componer lo que no fue una gracejara: “Yo quiero aclarar, porque ha habido malos entendidos: tengo un enorme respeto por el presidente del PRI, estoy contenta de ir con el PRI, con Alejandro Moreno, hemos coincidido en sacar adelante al país”.

    Y al día siguiente, en su visita a Monterrey, dio a conocer la humillación ante el presidente del PRI: “Hablé con Alito, el día de ayer ofrecí una disculpa. Me encanta, yo sí quiero decirlo, estoy orgullosa de caminar con el PRI”.

    Incapaz de improvisar nada y obligada a corregirse a ella misma, Xóchitl Gálvez cometió un error todavía peor: Decirse “orgullosa de caminar con el PRI”, el partido más desprestigiado de México, por el que no votarían jamás la mayoría de la población.

    Y ese es el principal problema de la coalición que lidera el junior salinista Claudio X. González, un conjunto de partidos desprestigiados, sobre todo el PRI, dirigidos por personajes que sólo ambicionan garantizarse seis años de presupuesto público.

    Es decir, el desastre de Xóchitl Gálvez encubre otro desastre: El del PRIAN. Se trata de dirigentes incapaces de procesar, oportuna y democráticamente, las candidaturas a nueve gobiernos estatales, porque no han sido capaces tampoco ni de echar a andar la presidencial.

    Morena y sus aliados, con sus muy controvertidas decisiones de sus candidaturas, les lleva una delantera que, como en la presidencial, impone agenda nacional ahora también en cada uno de los estados.

    De los nueve estados, el PRIAN sólo gobierna Guanajuato y Yucatán, con expectativas de derrota en el segundo, con lo que Morena y aliados sumarían su gubernatura 24 y con ella dominará todo el sur-suerte de México, con el PAN sólo en tres estados del Bajío, Querétaro y Aguascalientes.

    Y hermanado al PRI en Chihuahua, Coahuila y Durango en el norte, en lo que es el más disminuido poder territorial en la historia de ambos partidos y con un PRD agónico.

    En medio año, en un escenario inédito en México, habrá muchos imponderables, pero no se ve cómo se recomponga el tablero sobre el que se mueven las piezas políticas del poder que en nada favorecen a la mediocre y envilecida oposición.

  • Las Estrategias de la Oposición: ¿Aliados o Alimañas Políticas?

    Las Estrategias de la Oposición: ¿Aliados o Alimañas Políticas?

    Por Serafín Morón para Sin Línea MX.
    @elcriticopol

    Iniciaré con una frase que vociferó uno de los palurdos habladores de un medio corporativo: ¿Vale la pena la reconstrucción de Acapulco?

    Esta pregunta esconde, entre líneas, un análisis profundo del pensamiento e ideas de toda una clase que está en oposición al gobierno actual.

    En el siglo XX, nace una corriente filosófica llamada objetivismo que, en el tema que nos compete, es clave para entender el pensamiento de Leo Zuckerman. En el objetivismo, se puede encontrar una idea: individualismo (cada persona puede llegar a su máximo sin necesidad de los demás). Zuckerman, al hacer esa pregunta sobre Acapulco, deja entrever ese individualismo, que, dicho sea de paso, se puede deformar en egoísmo. El egoísmo de Zuckerman es enfermizo; pareciera que vive con un velo, el cual le impide ver más allá de lo poco que conoce. Tal como en el mito de la caverna de Platón, Zuckerman no observa más allá de su limitada comprensión y no alcanza a despegarse de su pequeña burbuja. Solo alguien que no dimensiona el problema de Acapulco podría expresar algo como lo que él dijo. Es preocupante que una persona tan limitada e ignorante tenga voz en un medio de comunicación, pero al ser un medio de comunicación corporativo, no sorprende.

    Uno pensaría que este fenómeno está aislado y que solo Zuckerman cree eso, pero basta con ver las redes sociales para enterarnos de que existe una minoría resentida que prefiere crear hashtags de odio, y además, hacerlos tendencia. He aquí un ejemplo: #NODONEN.

    Los desastres naturales que ocurren, en la mayoría de los casos, no es posible detenerlos. La destrucción causada por el huracán Otis no es culpa de nadie. Son fenómenos naturales que, cuando suceden, pueden destruir ciudades enteras y arrasar con toda la infraestructura. Estos fenómenos se han presentado alrededor del mundo, y cada país ha enfrentado situaciones de emergencia, y su población se ha unido para salir de ella y reconstruir las ciudades. Incluso en Estados Unidos, uno de los países más individualistas y carentes de empatía y humanismo, cuando ha llegado a presentarse una situación de crisis en su población, todos los ciudadanos se unen con el propósito de salir adelante. Pero lo que pasó en México le causaría náuseas al peor ejemplo de patriota; unos cuantos resentidos se unieron, pero para estorbar a los que sí querían ayudar. La oposición se mostró de cuerpo completo y nos dio a conocer su nulo interés por la ciudadanía; sus únicos intereses residen en obtener dinero fácil y disfrutar de privilegios. Toda la maquinaria propagandística comenzó a operar noche y día para tratar de desprestigiar el trabajo del gobierno. Debemos recordar que la propaganda oscura se dedica a desinformar y crear noticias falsas, cambiando así la opinión pública. En países desarrollados está penado mentirle a la población, pero aquí en México, las noticias falsas rondan por todos los medios corporativos, escudándose en la “libertad de expresión”. La cual deja de ser libre cuando lo que expresas es falso y perjudica a la población.

    Las alimañas se consideran plagas y perjudiciales para un ecosistema, hablando en el sentido estricto de la animalidad, y, en un sentido humano, la oposición es más una alimaña política que un movimiento que ayude en casos de emergencia. No están para ayudar a nadie, solo están para estorbar y perjudicar a todos los que sí trabajamos por este país.

  • El huracán del odio

    El huracán del odio

    Pero lo que me interesa aquí es pensar cómo es posible que un chat de vecinos de un condominio de clase media alta en Acapulco se viralizó de tal forma que yo mismo recibí ese audio, con distintos cortes, de cuatro personas distintas.

    Tengo que empezar esta columna diciendo dos cosas. Una, es que cuando decimos que nadie previó que “Otis” pasaría de tormenta tropical a huracán categoría 5, es porque 12 rondas de predicciones así lo dijeron: es una tormenta, pronosticaron lunes y martes. Para las 12 de la tarde del martes 24 de octubre, el fenómeno estaba entre la frontera de las categorías dos y tres, aunque seis horas antes nadie había imaginado que llegaría a categoría dos. Las rondas de predicciones se hacen cada seis horas, no son, como lo supone mal nuestra oposición, monitoreados por minuto. Son cada seis horas. El pronóstico dio un giro el martes, luego de que el avión caza-huracanes sobrevoló la tormenta y mostró que la intensidad era mayor de la que se veía en estimaciones por satélite. Es hasta la noche del martes, desde el Centro Nacional de Huracanes, que se pintó a “Otis” como un “escenario de pesadilla”. Finalmente el meteoro entró a Acapulco, Guerrero con la categoría más alta.

    Al mediodía del martes 24 de octubre, “Otis” era una tormenta tropical. En tan sólo nueve horas su intensidad alcanzara el punto máximo y se convirtió en un huracán categoría 5. Para la medianoche, el centro del huracán tocó tierra en la costa central de Acapulco, en el estado de Guerrero, y sus vientos de 270 kilómetros por hora y rachas de hasta 330 que arrasaron. Sólo dos huracanes en la historia del Pacífico mexicano habían tenido un nivel parecido: en 1976, con categoría 4 y en 2015 con 1. Nunca había existido ese tipo de huracanes como el “Otis” en Acapulco. Nunca y nadie lo predijo. 

    La otra información es esta: el Fondo de Desastres nunca desapareció. Hay 18 mil millones de pesos directos y un seguro por 400 millones de dólares del Gobierno mexicano para estos casos. Lo que desapareció fue el fideicomiso, es decir, la forma de administrarlo pero no el dinero. Durante los gobiernos de Felipe Caldeón y Enrique Peña se robaron 200 mil millones de pesos de ese fondo que es para los damnificados. Lo hacían especulando con la “declaratoria de emergencia” y, luego, contrataban a sus compadres que cobraban sobreprecios porque era de urgencia, y los bienes jam´ñas llegaban a las víctimas. 

    Digo estas dos cosas, que nadie pudo prever el huracán y que existe el dinero para atender sus consecuencias terribles, porque la oposición de Claudio X. González quiso, en un primer momento, argumentar que el Gobierno obradorista había sido negligente y que se había gastado el dinero en otra cosa. Ya desde el mismo día del desastre natural, las senadoras de siempre vociferaban en la Cámara de Senadores, tratando de aprovechar el huracán para golpear.

    Xóchitl Gálvez dijo el miércoles 25 de octubre: “El Gobierno federal sabía con anticipación que esto ocurriría y no se preparó lo suficiente, que no haya comunicación comercial es entendible, pero es inaceptable que el Gobierno federal no tenga la capacidad para establecer comunicación de emergencia de manera inmediata, en un lugar que está a menos de cinco horas de la Ciudad de México. Eso, no sé ustedes, pero es dejar a los guerrerenses a la buena de Dios”. 

    Lilly Téllez, con su habitual cordura, se desgañitó: “La llegó la hora al Presidente de la República de pagar por haber desaparecido el Fonden, aquí está la naturaleza, la vida misma cobrándole al Presidente de la República el haberse robado el Fonden. Y se lo cobra en la forma más triste, lo pagan los ciudadanos perdiendo todo lo que tenían, perdiendo la salud ante la indiferencia y la insensibilidad de todos ustedes que se robaron el Fonden para meter ese dinero al Tren Maya. Claro que son culpables los de Morena, no solo se robaron el Fonden, también en lugar de haber seguido los protocolos para evacuar a la población, se quedaron sentados en Palacio Nacional como si nada pasara. ¿por qué hasta hoy van corriendo a ayudar? ¿Por qué no lo hicieron desde ayer, desde antier? Que ya se sabía que se avecinaba esto”.

    Todo parecía normal. A las senadoras le siguió el otro poder sometido por Claudio X. González y el PRI: el poder judicial. Aquí el tema no era el dinero ni las predicciones matemáticas, sino que no estaban dejando pasar la ayuda espontánea de los ciudadanos hacia Acapulco. Eso lo inventó José Ramón Cosío, el del litigio estratégico de la organización de Claudio, y se preguntó abismado en su cuenta de X: “¿Qué autoridad y mediante qué norma jurídica ha establecido alguna limitación constitucionalmente válida para que la ayuda social no pueda ser llevada a Guerrero?” Su comentario y el amparo que presentó su grupo en el Juzgado 17 de Amparo de la ciudad de México para que, cito, “La Sociedad Civil”, así con mayúsculas, como la que preside la diputada panista Ana Lucía Medina, “pueda entregar comida, víveres y ayuda a Acapulco y no puedan ser detenidos”. ¿Por qué asumía el abogado que necesitaban un amparo? Porque habían generado unas horas antes un comunicado falso de la Cruz Roja Mexicana en el que acusaban al Gobierno de detener toda la ayuda en Chilpancingo. La Cruz Roja lo desmintió, pero igual salieron los amparos protegiendo a una inexistente Sociedad Civil que era detenida arbitrariamente rumbo a Acapulco. Ahí estaban los opositores de siempre, usando falsificaciones y mentiras burdas: Xóchitl, Lilly, Ramón Cosío.

    Faltaba el poder mediático entregado a tratar de doblar a quien será la próxima Presidenta de México con sus campañas contra Hugo López Gatell, los libros de texto gratuitos de la educación pública, y la evasión de impuestos. No dejo de pensar en lo siguiente: justo lo que tiene el Fondo de desastres, 18 mil millones, es tan sólo una parte de los 21 mil millones Ricardo Salinas Pliego nos debe en impuestos atrasados. Mientras, veíamos a los dos Méxicos: el de las víctimas del huracán en las serranías de la bahía de Acapulco, los pobres en el supuesto Paraíso, a quienes tan bien retrató Ricardo Garibay; y el de los ricos que asistían a la Fórmula Uno de la ciudad de México con precios de 120 mil pesos por entrada. Entre ellos, el Ministro Pérez Dayán. Los medios comenzaron con Loret de Mola, conductor  del canal de Roberto Madrazo. Aseguró, igual que sus contrapartes en el Senado que el Presidente —porque, para Loret, el universo es el Presidente— no avisó lo que se avecinaba para Guerrero. Como sabemos, no había manera de que eso ocurriera, pero Loret vociferó como siempre: que si el Presidente debió tomar un helicòptero y no hacer show en la autopista desgajada, cuando todos los demás sabemos que fue a organizar el destrabe de esa carretera, sin la cual la ayuda no podría llegar. 

    López Dóriga, por su parte, publicó una foto de 2019 en el municipio de Ecatepec, donde se ve a unas personas sacando agua con cubetas, asegurando que se trataba de Acapulco y de la tecnología de punta del Plan DN-III. Luego, el director de Excélsior reeditó una grabación en un retén diciendo que era un militar asaltando solidarios automovilistas en la autopista del sol. La secretaría de seguridad le desmintió: “Este video no es Chilpancingo. Es Aguascalientes de septiembre pasado. Por ese hecho se impuso la sanción correspondiente a los elementos participantes”. Javier Alatorre en TV Azteca: “Hay mucha confusión ante la falta de una autoridad que pueda contener la rapiña, que pueda darle seguimiento a los lesionados. Guerrero es un estado de una fragilidad absoluta, presa de grupos del crimen organizado y ahora golpeado por un potente huracán”. León Krauze saliendo de California se dio cuenta de lo mismo: “Desde el día de ayer que llegamos a  Acapulco… miles de personas en distintos tipos de saqueos, la minoría saqueando tiendas de electrodomésticos, una concesionaria de camionetas”. Las televisoras estaban en lo suyo: castigar a los necesitados llamándoles “rapiña” y, en la versión de TV Azteca, ya “crimen organizado”. Como si nunca hubieran vivido un huracán, se sorprendían de que no hubiera luz o señal de celulares. Estaban anonadados por cómo se puede robar cuando no se tiene lo básico. El mensaje era el mismo de siempre: no hay orden, falta autoridad, el estado es fallido. 

    Hasta ahí, los tres poderes de siempre, en el Congreso, el Judicial, y el mediático estaban actuando como se esperaba: con amarillismo para resaltar la negligencia del Gobierno que, en este caso, tenía representantes de Morena en los tres niveles, municipal, estatal, y federal.

    Pero hubo esta vez un cuarto elemento que se puso en juego: el WhatsApp. Por ahí, empezó una operación masiva para viralizar un audio de un señor, Omar Flores Juárez, que se presenta como inquilino del 401. El lugar es Torre Cronos en Pichingue, Acapulco. Está hecho para sus vecinos y comienza con una declaración inicial: “Es la tarde más horrible de mi vida”. Lo que a continuación cuenta a sus vecinos es que iba entres camionetas con sus cuatro hijos para llevar víveres a los empleados de su condominio. Pero lo detiene un retén de militares. En este momento del audio, Omar Flores hace una pausa para explicarle a un mesero que ya no quiere más hielo. Lo dice porque sabe que más adelante contará que lo golpearon en la boca y que una parte de su audiencia se preguntará cómo es que puede hablar para hacer esta grabación. Lo tiene todo calculado. Al menos eso sí, porque lo demás es como una acumulación de tragedias propias de una telenovela: los militares lo golpean, lo esposan, a sus hijos también, a otro le bajan los pantalones, abusan de tres señoras al lado, le roban su reloj y el anillo de bodas, las llantas de refacción el gato y la llave de cruz, las tarjetas y 11 mil pesos en efectivo. En algún momento los soldados le disparan a un coche que pasa y todo es aterrador. Según él, había detenidos más de ochenta coches que iban a ser robados por los soldados. Ochenta. Eso dice Omar Flores. Al final, fingiendo que su hijo le está pidiendo el teléfono para hablar, él deja su mensaje claro: “Es Guardia Nacional y el Ejçército Mexicano. Pinche Gobierno de mierda”.

    El mensaje es enviado al chat de vecinos a las ocho de la noche del sábado 28. Algunos vecinos le ofrecen darle dinero o le piden fotografías del incidente. Omar Flores ya no contesta. Hablando con sus vecinos, me dicen que es un médico cirujano que dirige una clínica en Tlanepantla, en el estado de México, que presume haber trabajado para el Gobernador Alfredo del Mazo y de ser cercano del exgobernador de Guerrero, el priista Héctor Astudillo Flores.Que es rabiosamente anti-obradorista y que, por ello, la mayoría de quienes recibieron el mensaje no le hicieron caso. 

    Pero lo que me interesa aquí es pensar cómo es posible que un chat de vecinos de un condominio de clase media alta en Acapulco se viralizó de tal forma que yo mismo recibí ese audio, con distintos cortes, de cuatro personas distintas. Me parece que en su divulgación hubo una estrategia mediática nueva que utiliza el WhatsApp para viralizar un testimonio falso, aunque lleno de detalles que podrían pasar por reales. Me parece que se puso a trabajar una maquinaria de viralización que no habíamos conocido ni cuando Peniley Ramírez de Univisión aseguró que la vacuna china era agua. Fue inédito el despliegue que se le dio a este audio y ahí es donde ubico al nuevo jugador de las campañas de desinformación. 

    El audio tiene todos los elementos de una campaña política de desinformación: apela al miedo como emoción principal; la narración se da en el contexto de un hecho real, es decir, el huracán; contiene detalles como el del hielo o el calor de la cajuela del auto cuando lo esposan, que hace que no nos fijemos en otros detalles que faltan: los nombres que todo uniformado lleva escrito en el uniforme, placas de los supuestos jeeps, y un error: nadie dice “mi cabrón”. Fluye con fuerza por las plataformas y consigue su objetivo que no es que creamos que es verdad, sino que dudemos de si es mentira. Eso genera en el público una sensación de desorden, de que todo es posible, de que no hay quien ponga orden. Ese es el mensaje del audio del doctor Flores, que México es un país sin gobernantes a las expensas de criminales uniformados como militares. Y, al menos por unas horas, esa campaña de desinformación prosperó. Luego fue desmentida porque no existe una sola denuncia levantada por ninguno de los ochenta automovlistas que fueron robados y vejados; no hay fotografías, ni otros testimonios que, alentados por este primero, se atrevieran a seguirlo. Es una falsificación alimentada por un huracán de odio que ve en cualquier desastre natural la posibilidad de imputárselo al obradorismo. Pero lo preocupante fue quiénes lo hicieron llegar a millones en unas cuantas horas. Esa es una incógnita que no tardaremos hasta el 2024 para despejar.

  • Los nazis de nuestro tiempo no usan bigote

    Los nazis de nuestro tiempo no usan bigote

    Fuentes: Rebelión

    Por Jorge Majfud

    No deja de ser una trágica ironía de la historia que aquellos que desde el principio condenaron las acciones bélicas de Hamás y del Gobierno de Israel sean acusados de estar a favor del  terrorismo por aquellos que solo condenan a Hamás y justifican el terrorismo masivo, histórico y sistemático del Gobierno de Israel.

    Afortunadamente, cientos de miles de judíos (sobre todo en el hemisferio norte) han tenido el coraje que no han tenido evangélicos o laicos políticamente correctos y previsibles de salir a las calles y a los centros del poder mundial a aclarar que el Estado de Israel y el judaísmo no son la misma cosa, confusión básica, estratégica y funcional que radica en el centro del conflicto y beneficia solo a unos pocos con la complicidad fanática e ignorante de muchos otros.

    De hecho, decenas de miles de judíos estudiosos de libros sagrados del judaísmo como la Torá han afirmado que el judaísmo es anti sionista. Muchos dirán que es materia de opiniones, pero no veo por qué su opinión deba ser menos importante que la del resto de charlatanes belicosos.

    Ha sido este pueblo judío, que sabe que su convivencia con los musulmanes ha sido, por siglos, mucho mejor que esta tragedia moderna, quienes han gritado en Washington y Nueva York “No en nuestro nombre”, “Paren el genocidio del Apartheid” y no en pocos casos han sido arrestados por ejercer su libertad de expresión, que en las democracias imperiales siempre fue la libertad de aquellos que no eran tan importantes como para desafiar el poder político, como lo demuestra, por ejemplo, la libertad de expresión en tiempos de la esclavitud. Pero a estos pertenecerá la dignidad otorgada por la historia.

    Cuando vuelva la luz a Gaza y el mundo se entere qué ha hecho uno de los ejércitos nucleares más poderosos del mundo, con la complicidad de Europa y Estados Unidos, sobre un gueto sin ejército y un pueblo sin derecho a nada más que respirar, cuando puede, se enterará de que no son miles sino decenas de miles de vidas tan valiosas como las nuestras, aplastadas por el odio racista y mecánico de gente enferma, unas pocas de ellas con mucho poder político, geopolítico, mediático y financiero, que es, en definitiva, lo que gobierna el mundo. Naturalmente, la propaganda comercial tratará de negarlo. La Historia no podrá. Será implacable, como suele serlo cuando las víctimas ya no molestan más.

    Muchos callarán, temblorosos de las consecuencias, de las listas negras (periodistas sin trabajo, estudiantes sin becas, políticos sin donaciones, como lo han informado hasta medios como el New York Times), del estigma social que sufren y sufrirán aquellos que se atreven a decir que no hay ni pueblos ni individuos elegidos por Dios ni por el Diablo, sino meras injusticias del poder desatado.

    Que una vida vale tanto y lo mismo que cualquier otra.

    Que el pueblo palestino (con una población ocho veces la de Alaska, cuatro o cinco veces la de otros estados de Estados Unidos) arrinconado en un área invivible, tiene los mismos derechos que cualquier otro pueblo sobre la superficie de la esfera planetaria.

    Que los palestinos, hombres, mujeres y niños aplastados por las bombas indicriminadas, no son “animales sobre dos patas”, como afirma el Primer Ministro Netanyahu (si fueran perros al menos serían tratados mejor). Ni los israelíes son “el pueblo de la luz” luchando contra “el pueblo de las tinieblas”.

    Que los palestinos no son terroristas por nacer palestinos, sino uno de los pueblos que más ha sufrido la deshumanización y el constante asedio, robo, humillación y asesinato impune por ya casi un siglo.

    Pero éstos, quienes se atreven a protestar por una masacre histórica, una de las tantas, son, vaya casualidad, los acusados de apoyar el terrorismo. Nada nuevo. Así han procedido siempre los terroristas de Estado en todas partes del mundo, a lo largo de toda la historia y bajo banderas de todos los colores.

  • Temporada de huracanes… y buitres

    Temporada de huracanes… y buitres

    Cebarse sobre las necesidades no atendidas, sin el menor pudor que lleve a considerar el contexto, no es solo mezquino sino perjudicial para las víctimas.

    Suele decirse que tras el estallido de una guerra la primera víctima es la verdad, pues toda parte interesada sustituye la información por propaganda. Lo mismo podría decirse de un desastre natural de efectos devastadores. Pero con un agravante: en las tragedias de gran escala la víctima no solo es la verdad, también la decencia.

    Las escenas apocalípticas no suelen mostrar la mejor faceta de los seres humanos, aunque nunca dejaremos de encontrar actitudes heroicas de profunda solidaridad y sacrificio. Pero por lo general, frente a la desesperación, la ausencia momentánea de normas y autoridades, y el desplome de ventanales y puertas, las personas tienden a asegurar la supervivencia inmediata de los suyos, por encima de otras consideraciones. No tenemos ningún derecho a juzgarlos; los saqueos que los acapulqueños realizan de manera angustiosa en tiendas y almacenes es más que explicable. Puede resultar chocante para muchos contemplar las imágenes de los pobladores cargando a cuestas cajas de televisión y electrodomésticos, además de agua y alimentos. Pero cómo condenar a paisanos que acaban de perder no solo enseres sino, en muchos casos, incluso sus viviendas.

    Cuando hablo de la pérdida de decencia no me refiero a la población sino a la clase política, a la comentocracia, y a muchos medios de comunicación. Las tragedias masivas con frecuencia crean y destruyen carreras políticas. Son momentos en los que la sensibilidad de la opinión pública es propicia a satanizaciones y beatificaciones categóricas e inmediatas. El dolor frente a la destrucción crea héroes momentáneos, pero sobre todo villanos. Algo o alguien sobre quien descargar miedos, frustraciones y agravios.

    Sabedores de lo anterior, los actores públicos intentan extraer rédito inmediato de la catástrofe, llevando agua a su molino. Autoridades desesperadas por mostrar sensibilidad, capacidad de reacción y eficacia logística; del otro lado, adversarios y críticos obsesionados en demostrar justamente lo contrario respecto a las autoridades: insensibilidad, incapacidad de reacción y caos logístico. Unos y otros haciendo propaganda a favor y en contra de sus banderas. La solidaridad con las víctimas convertida en moneda de cambio para inflar o destruir reputaciones.

    En los últimos días he visto críticas al Presidente porque no acudió al sitio del desastre con la urgencia pertinente, pero también, por lo contrario: haberse trasladado trabajosamente por carretera en lugar de helicóptero (aunque no se menciona que en esos momentos las condiciones meteorológicas aún impedían el acceso por aire). En una misma página de un diario crítico pueden encontrarse ataques porque el gobierno federal desplazó a militares a la zona, y críticas por la falta de orden en el puerto devastado. Sin ningún rubor se afirma que los principales funcionarios del gobierno han estado ausentes, pese a que al lado de la pseudo información, se publica una foto de la gobernadora con las titulares de Gobernación y Seguridad Pública, para poder exhibir que las tres mujeres portaban botas sin el barro que inunda la zona (sin advertir, obviamente, que la imagen fue tomada al arrancar la jornada tras una junta de estrategia y previo a los recorridos de campo).

    En otras notas se afirma, equivocadamente, que el Gobierno impide la distribución de agua y despensas procedentes de la sociedad civil. En realidad, las autoridades han pedido coordinación de todos los esfuerzos para evitar redundancias o rebatiñas y conseguir una distribución zonificada que priorice la atención a los más urgidos. Lejos de evitar la ayuda ciudadana, se sigue pidiendo el apoyo de todos y se han determinado los centros de acopio y donación.

    Miles de soldados y personal de Comunicaciones debieron desplegarse para hacer transitable las carreteras de acceso y permitir la llegada de suministros. Tampoco han dormido gran cosa desde hace días los empleados de la CFE. El huracán destruyó más de treinta torres de transmisión edificadas a lo largo de años, una parte de ellas en terrenos escarpados. Cientos de trabajadores de la Comisión, muchos de ellos por encima de la atención a sus propias familias, han operado sin descanso para restablecer la energía; hasta este viernes habían logrado resolverlo para la mitad de la población afectada y esperan cubrir la totalidad en dos o tres días más. Quince mil elementos de las fuerzas armadas abren vías, aseguran distribución e intentan restablecer el orden entre un millón de habitantes.

    La mitad del gabinete se encuentra en el lugar operando con su personal. Otros desde la capital. El sábado el Presidente y el gabinete económico dedicaron varias horas a la reconstrucción que viene, e informan que han comenzado a hablar con empresarios bancarios y aseguradoras para agilizar tal recuperación. Más Fonden o menos Fonden es algo relativo cuando el gobierno ha decidido volcarse en las tareas de la emergencia inmediata y lo que siga.

    Se entiende que la opinión pública deba reaccionar de inmediato cuando advierta que las autoridades competentes desdeñan o desatienden una catástrofe de esta magnitud. Pero no es el caso. En otro momento habrá que hacer los balances para valorar los mecanismos de reacción y la posibilidad de mejorarlos. Pero ahora me parece que esta cacería para golpear a las autoridades a cualquier costo, lejos de ayudar perjudica la tarea de apoyo y rescate.

    ¿Por qué? Porque la politización de la crítica puede provocar que la respuesta también se politice. Es decir, en ocasiones es tal la urgencia de mostrar resultados y contradecir los señalamientos, que terminan priorizando medidas efectistas y despliegues de impacto mediático, y no necesariamente lo mejor para el auxilio de la población. No digo que sea el caso, pero habría que asegurar que los funcionarios implicados no actúen mayormente de cara a la foto y sí a su responsabilidad. Por eso es que el tipo de crítica que se haga sí importa. Afirmar irresponsablemente que el gobierno bloquea la ayuda conducirá a muchos ciudadanos a dejar de hacerlo. ¿No es eso criminal?

    Un desastre natural de esta magnitud desborda las posibilidades inmediatas de una comunidad. Lo hemos visto una y otra vez en países con mayor desarrollo e infraestructura que el nuestro. En primera instancia la responsabilidad del gobierno en turno, cualquiera que este sea, es liderar y dar orden a los esfuerzos de todos. Pero habrá que asumir que la atención de urgencias y necesidades será insuficiente en un primer momento y que la magnitud del desastre prioriza algunos servicios y apoyos en detrimento de otros. Cebarse sobre las necesidades no atendidas, sin el menor pudor que lleve a considerar el contexto, no es solo mezquino sino perjudicial para las víctimas. En este momento tendríamos que dejar en pausa nuestras diferencias y entender que un millón de compatriotas se encuentran en peligro, muchos de ellos sin cobijo, agua y alimentos. Medrar políticamente con ello es infame, por decir lo menos. @jorgezepedap

  • Las Escuelas Normales Rurales, patrimonio del pueblo de México

    Las Escuelas Normales Rurales, patrimonio del pueblo de México

    Aldo Fabián Hernández

    Luis Hernández Navarro es sobre todas las cosas un rescatador de historias de lucha del México profundo. Una pluma comprometida con el poder de encontrar aquellas anécdotas que logran captar esencias.

    En La pintura en la pared (Fondo de Cultura Económica, 2023) por medio de historias heroicas de algunos normalistas rurales, nos acerca a la comprensión de las Normales y los normalistas rurales como sujetos históricos.

    La pintura en la pared es un libro que viene a dar la batalla cultural en defensa de los normalistas y las Normales Rurales. A través del rescate de historias brillantes del normalísimo rural combate a las campañas negras en su contra. Mostrando la actualidad y urgencia de estas escuelas como formadoras de los profesores de las comunidades campesinas de nuestro país. Profesores y profesoras de una madera especial, forjados en la vida de Normales Rurales, en sus aulas, sus comedores y sus internados. Conocedores de las comunidades campesinas e indígenas a las que pertenecen. Formados en el saber necesario para dar clases, pero también en hábitos de vida, en las tareas del campo, en capacidades de organización y en las artes.

    Pero el aporte de las Normales Rurales no solamente se centran en lo educativo, sino que han sido desde su nacimiento semilleros de líderes y luchadores sociales. Participes en los movimientos sociales más importantes de nuestro país. De esta faceta da cuenta Luis Hernández Navarro, recorriendo biografías de profesores rurales que han hecho de la lucha social, una forma de vida. Algunos de ellos perdiendo la vida en la lucha. 

    Son ya más de 100 años de existencia de las Normales Rurales y son también cien años de resistencia. Ya que las características de los normalistas rurales los hace que sean perseguidos y reprimidos. La violencia en su contra es una constante a lo largo de su historia, desde la primera normal rural, pasando por 1968 a Ayotzinapa y hasta nuestros días.

    Luis Hernández Navarro presenta una constelación de puntos brillantes que permite acercarse a las Normales y normalistas rurales. Historias, anécdotas y biografías que permiten observar cómo en esas escuelas, hombres y mujeres se cargan de futuro y abren horizontes para un mejor país, igualitario, justo y democrático. Resistiendo y persistiendo en su papel como sujetos históricos. La pintura en la pared logra el cometido de adentrarnos en la comprensión y en la valoración de esta experiencia heroica que es ya patrimonio del pueblo mexicano.  ¡Gracias compañero!

  • Palestina, invasión y genocidio

    Palestina, invasión y genocidio

    Por Cristóbal León Campos

    El genocidio que hoy se recrudece en los territorios ocupados de Palestina por el sionismo israelí, tiene su origen en la negación de la existencia del derecho de la nación palestina a existir y conformarse según su autodeterminación. La ocupación de territorios tiene como principio la invasión de los mismos, algo que no se explica en los medios al servicio del imperialismo estadounidense –principal aliado y mecenas de Israel-, y que en América Latina hemos vivido en diferentes momentos de nuestra historia, sino lo creen, véase como ejemplo el genocidio sistémico actual contra el pueblo haitiano disfrazado de “crisis humanitaria”.

    En estos días se habla de guerra entre Israel y Palestina, pero me pregunto, ¿se puede hablar de guerra cuando no existen las condiciones de igualdad entre ambos bandos, pues Palestina no es un estado totalmente constituido y no cuenta con el poder militar de Israel?, ¿es acaso eso una guerra?, ¿o es un genocidio disfrazado de conflagración por los intereses imperialistas que buscan profundizar su domino territorial y humano? Desde hace muchos años que al pueblo palestino se le busca exterminar, condenándolo a una cárcel en su propio territorio, pues la Franja de Gaza es la tierra donde se les extermina.

    No hay crudeza en las palabras anteriores, ya que la realidad no puede reducirse a una acepción manipulada, sino que es objetiva y clara, aunque algunos quieran que no se vea y otros no quieran verla. En Palestina son asesinados infantes, adultos y adultos mayores desde hace décadas, las bombas son cotidianas y las fuerzas israelís de ocupación cometen crímenes de lesa humanidad con la total impunidad ante los ojos de la comunidad internacional, además de que el sionismo israelí cuenta con el apoyo de la Unión Europea, la OTAN y el imperio estadounidense, pues de las palabras a los hechos queda claro que sólo ven lo que les conviene, y nunca han levantado la voz para pedir el fin del genocidio palestino que cometen las fuerzas de ocupación de Israel.

    La resistencia palestina -que dicho de paso es mucho más que sólo Hamas- es la respuesta a las décadas de opresión, su existencia es debido a la invasión y a la agresión sionista, no es un acto irracional, es un hecho consecuente de otro, es decir, existe porque la ocasión de los territorios y el genocidio del pueblo palestino es real, pero como ya se ha dicho esa es la parte que la infodemia prosionista oculta y calla. La resistencia palestina es el único camino que le ha quedado a un pueblo que busca se lleve a efecto su reconocimiento como el propio derecho internacional ha establecido en diversos acuerdos y como una mayoría de naciones ha reconocido.

    Hoy las bombas caen, tienen marca registrada del sionismo y del imperialismo, subvencionadas con millones de dólares que podrían utilizarse para combatir el hambre de forma realmente humanitaria en la Franja de Gaza, donde se ha condenado a muerte al pueblo palestino, pero, en lugar de ejercer políticas humanitarias, el Gobierno israelí incrementa los bombardeos indiscriminados, mismos que asesinan a población civil de forma intencionada, lo que es un crimen de guerra, aunque claro, eso no lo ve la Unión Europea, la OTAN y los Estados Unidos, ¿una casualidad?

    Guste o no a los prosionistas, las voces del mundo, de los pueblos –incluido el pueblo israelí y estadounidense- claman por la justicia, por el fin del genocidio y por la libertad y autodeterminación de la nación palestina. ¡PALESTINA LIBRE!

  • Psicópatas de derecha

    Psicópatas de derecha

    @Josangasa3

    Cuando un delincuente no tiene conciencia del delito que perpetra es que se asoma en su personalidad la sicopatía, situación que debe atenderse con urgencia, de otra manera se agrava el problema y los delitos crecerán, sobre todo si dicha conducta es acompañada de impunidad.

    La manera en que tomó Xóchitl Gálvez su delito por haber plagiado su breve tesis, es un robo que merece sanción, marca un síntoma muy grave en su personalidad, más aún si tomamos en cuenta que señala que si le quitan el título vuelve a presentar una tesis, lo grave es que no tiene conciencia de haber cometido un delito.

    Es como si matara a un niño, y le pagara a la madre el hospital para que tenga otro, sin el mínimo sentimiento de culpa. Ella tiene que pagar, con una sanción ejemplar, por el delito, no se trata de una prueba de parvulitos, sino de un delito perpetrado con premeditación, alevosía y ventaja, más aún, tratando de conseguir un cargo público importante.

    Entre las características de los sociópatas están reflejadas muchas de sus expresiones que practica desde hace mucho tiempo. La mitomanía es un claro ejemplo de ello, aunado a la falta de estabilidad emocional, agresividad, la exaltación de mecanismos de defensa, el autoengaño, labilidad afectiva, protagonismo exacerbado, ausencia de miedo, personalidad manipuladora, etc.

    La falta de culpabilidad luego de haber sido descubierta cometiendo un delito, asombra a sus propios compañeros, nos habla que hay más similitud con Dina Boluarte de la que muchos habíamos considerado.

    Lo más grave es que la derecha internacional afilia a gente con alteraciones sicológicas. A más de una senadora del PAN le acomoda este tipo de características de su personalidad, muy similar a la de personajes como Claudio X. González, Dina Boluarte, Luis Almagro, Donald Trump, todos ellos con una conducta proclive a la corrupción.

    La derecha panista está acostumbrada a la impunidad, y cuando se intenta hacer justicia claman, injustamente, persecución política con el objetivo de ganar tiempo y sacudirse acusaciones que tienen evidencias de sobra.

    Los delitos de Xóchitl sólo se suman a los del Cártel Inmobiliario encabezado por Jorge Romero, a la relación con el narco de Cabeza de Vaca, el lavado de dinero de Ricardo Anaya, los nexos con la delincuencia de Javier Lozano, la impunidad de Margarita Zavala y Mariana Gómez del Campo en el caso de la Guardería ABC, el genocidio de Felipe Calderón, la violencia de Daniel y Mauricio Tabe, el mal gobierno de Sandra Cuevas, eso sin contar los de la derecha priista.

    Acostumbrados a la impunidad a actuar como si fuesen los dueños de vidas y haciendas, como hace un siglo existía en México, la patología se vio cobijada con un sistema de gobierno que alimentó no sólo la enfermedad sino el delito, habiendo, desde luego, afectados con la muerte, la libertad, la salud, etc.

    La impunidad crea sicópatas, y los sicópatas ven reforzada su patología con la impunidad, en esto puede mostrarse la conducta de los panistas en los últimos años, que les identifica y otorga personalidad social.

    No se trata de acostar en el diván a los panistas sino de encarcelarlos desde Xóchitl hasta los responsables de la muerte de los niños de la Guardería ABC, a quienes no sólo no se les castiga sino que se les permite seguir haciendo daño a través de candidaturas y cargos como servidores públicos.