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  • La vieja derecha moderna en el entramado presidencial

    La vieja derecha moderna en el entramado presidencial

    Bernardo Barranco V.

    El proceso de selección de candidatos o candidatas a la Presidencia de la República ha sacudido todo el entablado político del país. Todas las corrientes ideológicas se han agitado y reclaman incidencia o al menos ser considerados en la toma de decisiones.

    Es el caso de la derecha y la ultraderecha mexicanas. Ambas reclaman un derecho de piso en dos cuestiones centrales. Una, el rechazo a la candidatura de Xóchitl Gálvez por considerarla una izquierdista encubierta. Y segundo, ante la invitación de Eduardo Verástegui a Lilly Téllez a unirse a Viva México, se ha encendido un interés para construir una verdadera alternativa política de derecha y ultraderecha en México.

    La piedra angular de la derecha mexicana es el ex actor Eduardo Verástegui. Cercano a Steve Bannon, estratega ultraconservador ex asesor de la Casa Blanca. Verástegui es ahijado político del ex presidente Donald Trump. Recordemos que recientemente se celebró un cónclave de la ultraderecha internacional en México los pasados 18 y 19 de noviembre de 2022, organizado por la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC). Ahí se reunió la crema y nata de los derechistas de América y Europa. Trump envió un mensaje grabado, exaltando la figura de Verástegui. Remarcó la misión de los conservadores de todo el hemisferio para, unidos, defender a Dios, la familia y la patria. También dijo: “Necesitamos detener la propagación del socialismo y no dejar que continúe corriéndonos de nuestra región o de nuestras tierras… Y gracias de nuevo, Eduardo, por su destacado liderazgo”.

    En ese acto, ante decenas de activistas de la derecha internacional, que incluían al español Santiago Abascal, de Vox; Lech Wałęsa, Christopher Landau y Steve Banon, entre otros, Verástegui anunció planes para crear un partido de derecha verdadera en México, pues Acción Nacional, dijo, no representa la agenda de un verdadero partido conservador. El PAN rechaza sus orígenes y es vergonzante. No se da cuenta de una gran tendencia hacia la derecha en la cultura política contemporánea en el mundo.

    Verástegui, organizador del evento, calificó al PAN de derechita cobarde y acomplejada para combatir el aborto, el matrimonio homosexual y el comunismo. Trató de provocar a los blanquiazules al afirmar que hoy en el mundo ser de ultraderecha es un buen negocio político. Ahí están Fratelli d’Italia, de Giorgia Meloni; el Fidesz, Unión Cívica Húngara, de Viktor Orban; Santiago Abascal, con Vox, en España; el Frente Nacional, de Marine Le Pen, en Francia; Nueva Democracia, de Kyriakos Mitsotakis, en Grecia; el Partido Social Liberal, de Jair Bolsonaro, de Brasil, y desde luego Donald Trump que, a pesar de sus vicisitudes legales, se perfila como candidato en Estados Unidos. Ahí está el deslumbramiento de Lilly Téllez, las lentejuelas seductoras de la derecha moderna, comprende que es, ante todo, una empresa redituable en México. De regresar Trump a la Casa Blanca, el proyecto de Verástegui tendrá las puertas abiertas a decenas de poderosas organizaciones e iglesias evangélicas de corte supremacista y sectores católicos ultraconservadores

    Es cierto que el PAN siempre rehuyó admitirse de derecha. En los tiempos que se fundó el blanquiazul, 1939, ante las polarizaciones ideológicas imperantes en México y el mundo, se explica una postura moderada. Pesaba la posición intransigente de los cristeros, el PAN quiso deslindarse.

    La revista Nexos publicó, por los años 80, un número especial sobre la derecha en México. Se preguntaba entonces por qué nadie se decía de derecha en este país, ni siquiera los panistas. Incluso era un insulto político declararse de derecha. La respuesta que se daban los ensayos era el efecto político y cultural de la Revolución Mexicana y de la estricta laicidad. Una derecha derrotada en la historia: los conservadores en el siglo XIX en la Reforma, la invasión francesa y los cristeros en la década de 1920.

    La derecha en México no es homogénea. Sin embargo, permea en las diferentes posiciones un catolicismo de tipo teocrático. Una aversión radical a la llamada ideología de género y una defensa abigarrada a la defensa de la familia tradicional. En la actualidad, la tendencia internacional conservadora nos lleva a observar la salida del clóset de una ultraderecha local que había estado enmascarada. En el mundo están brotando movimientos de derecha, por ello, los conservadores mexicanos están animados de crear un partido de derecha. ¿Pero qué tipo de derecha? ¿Una derecha moderna, equilibrada, revanchista? Todos los caminos nos llevan al Yunque, una ultraderecha rencorosa, heredera del movimiento cristero que aspira a poner a Dios en el centro del poder.

    El Yunque es socio preferencial de Vox español, cuenta con cierta base social, financiamiento y un amplio espectro en redes sociales. Ahí hay nostalgia por el pasado, añoranza por lo sagrado, ya sea religioso o moral y de censura moral a la libertad sexual y a la homosexualidad.

    La invitación de Verástegui a Lilly Téllez es la punta del iceberg. Se está gestando un movimiento político ultraconservador, con apoyo internacional, que en principio rechaza tajantemente el comportamiento de todos los partidos políticos en México.

  • La derecha y su Fox 2.0

    La derecha y su Fox 2.0

    Textos y Contextos. Por Miguel Alejandro Rivera.
    @MiguelAleRivera

    En una entrevista banquetera, el presidente de la Cámara de Diputados respondió a una reportera: “Si hay alguien panista de izquierda es Santiago Creel”, esto ante el cuestionamiento de cómo alguien del PAN atraería el voto perredista… como si el PRD fuera aún de izquierda.
    ¿Por qué Santiago Creel, político de Acción Nacional, siempre opuesto a la izquierda, ahora dice ser de esa corriente-ideología política? Se sabe que el origen del término viene de la Asamblea Constituyente de Francia que, en 1798, tuvo trascendentes reuniones donde los conservadores cercanos a la monarquía se sentaron a la derecha y los representantes de las provincias, el pueblo, se colocaron a la izquierda.

    Las repúblicas modernas heredaron mucho del sistema francés posrevolucionario, como la división de Poderes, por ejemplo, para garantizar contrapesos y evitar el abuso de poder. Así también se heredó esa terminología de izquierdas y derechas.

    Es así que la izquierda es la postura cercana al pueblo, a la gente, a las mayorías, y la derecha se identifica con la oligarquía, el poder y las cúpulas que, pese a ser minoría, manejan el capital, los medios de comunicación y muchos otros factores trascendentes en el control social.

    Por eso en México, por ejemplo, pasaron más de cien años (si contamos desde Madero por los contenidos del Plan de San Luis) para que llegara al poder un presidente de izquierda, pues la derecha controlaba instituciones y recursos suficientes para encumbrarse en el poder, como lo hizo el PRI, cediendo después el Estado al PAN.

    Pero, precisamente, ese proceso de falsa transición en 2000 es el que debe revisitarse, pues se adelantan algunas similitudes en las estrategias de la derecha.
    Ante una sociedad cansada de la inestabilidad que generó el asesinato de Luis Donaldo Colosio (1994) y los demás atentados de ese año, el levantamiento del ejército Zapatista contra el TLCAN, la crisis económica que llegó con la devaluación del peso, el FOBAPROA y demás desgracias en el sexenio de Ernesto Zedillo, la derecha intuía que el 2000 podría sufrir su gran derrota, una inocultable como la de 1988.

    El PRI y el PAN sabían que la gente necesitaba respuesta de izquierda, cercanas al pueblo y, por eso, estructuraron una estrategia que, al final, les funcionó: el marketing político aplicado a Vicente Fox, es decir, vendieron al exempleado de Coca-Cola como si fuera un producto más de la refresquera.

    De un refresco te dicen que es delicioso, refrescante, quita sed, incluso le atribuyen características ilógicas como que de su presencia en la mesa depende la felicidad de la familia; jamás en su publicidad verás que hace daño, que tiene demasiada azúcar, que su abuso podría causar enfermedades…

    Así Fox, que se vistió de charro, fue a programas televisivos de gran éxito entonces para hacer chistes y conectar con el mexicano de a pie; se puso botas, sombrero, utilizó más la publicidad que la propaganda logrando que al electorado se le olvidara que detrás estaba un partido conservador y cupular como lo es el PAN.

    Claro, como hasta entonces el papel panista había sido ser oposición, no había grandes referencias, pero el apoyo al FOBAPROA, siendo en 1998 fuerza mayor en la Cámara de Diputados, ya anunciaba por dónde irían sus prioridades.

    En fin, sabemos qué pasó en el sexenio de Vicente Fox, una de las peores administraciones federales de la historia: ya sabemos, por ejemplo, los vínculos de su familia con El Chapo Guzmán, pero algo que no debemos olvidar que su administración se autodefinía como “de y para empresarios”. En su sexenio, los siete bancos más grandes del país ganaron 15 mil 200 millones de dólares, sólo por nombrar un caso.

    Es decir, de izquierda Fox no tuvo nada más que su narrativa. Hace unos meses, la oposición se rasgaba las vestiduras porque el nuevo paradigma educativo de la SEP incluía lecturas sobre Marx, Freire y otros autores clásicos de la izquierda, hoy, hasta dicen ser parte de esa postura política.

    Eso que ha sido llamado Pacto por México, México al Frente, Va por México y ahora Frente Amplio por México, que justo cambia de nombre una y otra vez porque la derecha cree que todo se trata de logos y marcas, busca a su nuevo o nueva Fox, un Fox 2.0.

    Creel, con los ojos llorosos, adopta un discurso de falsa pasión por un país por el que no ha hecho nada. Xóchitl Gálvez, cuya carrera política también carece de grandes logros es excelente entonces para ser una nueva Fox, con huipil en vez de botas, pero que al final rendirá cuentas a personajes como Claudio X. González, y no, el problema no es que sea mujer, la cuestión es quién está detrás suyo, pues, al final Los Amigos de Fox tuvieron grandes beneficios en un sexenio “de y para empresarios”.

    El surgimiento de Morena atendió a que el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador decidió no rendirle cuentas a nadie cuando leyó que ya tenía un buen capital social para hacer su propio partido, eso es lo que frustra a la derecha que ahora quiere ser izquierda, que la administración actual no tiene que rendir cuentas, algo que ningún Fox 2.0 de la derecha puede garantizar, por más pueblo que parezca.

  • Repensando el socialismo

    Repensando el socialismo

    La Habana, Cuba. La palabra “socialismo” encierra diversas interpretaciones. Entre ellas, ser una doctrina económica y socio-política en el terreno teórico. O un modo de producción y distribución de productos. También, la sociedad que sustituirá al capitalismo. La sociedad antesala del comunismo. De igual manera, se complementa con adjetivos que tratan de precisar particularidades, por ejemplo: socialismo utópico, socialismo científico, socialismo árabe, socialismo de Estado, socialismo democrático.

    En este caso me referiré al socialismo de Estado centralizado e implantado en la Unión Soviética posterior a la muerte de Lenin. Fue aceptado como el único modelo “realmente existente”. Y se convirtió en el referente obligatorio para los países que pretendían ser socialistas y aprovechar las ventajas que brindaba la incorporación al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Esta organización fue creada en 1949 y Cuba se integró en 1972.

    Desde esa fecha y hasta la disolución del CAME en 1991, Cuba fue asumiendo las características del mencionado modelo socialista. Aunque con algunas innovaciones que tenían en cuenta ciertas características nacionales, los principales rasgos dibujaron la estructura, organización y funcionamiento de la mayor de las Antillas en la economía y los aspectos político-sociales correspondientes.

    En la experiencia de este modelo en la Unión Soviética se alcanzaron grandes aciertos en su desarrollo. Por citar algunos, garantizó el auge de la economía nacional, el avance social y el progreso científico-técnico. Asimismo, diseminó el socialismo en el planeta, aseguró el establecimiento de varios Estados con esa orientación, experimentó nuevos métodos de dirección de la economía, respaldó el desarrollo económico y social en numerosos países –además de la liberación de decenas de colonias en varios continentes–, jugó un destacado papel en la derrota del fascismo hitleriano y en la salvaguardia de la paz mundial.

    Junto a estos éxitos se acumularon múltiples causas que condujeron a su desintegración. En mi opinión, los factores negativos internos tuvieron un papel decisivo en este trágico desenlace, a lo cual coadyuvó la agresiva política injerencista y contrarrevolucionaria de las potencias imperialistas.

    Acepto que la base económica es decisiva en el rumbo de las sociedades humanas. Sin embargo, su influencia no repercute en el corto plazo, sino como tendencia en el mediano y largo plazo. Lo influyente en el primero son los elementos de la superestructura que incluye las instituciones, las ideas en la economía, la política, la cultura y los aspectos sociales, así como la conducta de los ciudadanos y las organizaciones.

    Basado en esta concepción y según mi análisis, entre las causas internas más importantes de la debacle soviética hay que señalar las graves afectaciones a la moral y a la vida espiritual de los pueblos infligidas por la política represiva. Ésta fue ejercida en la etapa estalinista. La falta de libertad en varios aspectos de la proclamada democracia socialista debilitó el factor imprescindible para alcanzar la victoria: el apoyo de las masas populares a la dirección política.

    El alejamiento de la realidad, el dogmatismo, el sectarismo y el subjetivismo se manifestaron en el Partido Comunista de la Unión Soviética. En octubre de 1961, planteó que estaría construido el comunismo en lo fundamental para 1980. En realidad ni lo alcanzó. Peor aún, once años después la Unión Soviética, el CAME y los demás países socialistas europeos habían desaparecido.

    Lo que aquí he narrado es una clara demostración de que el desarrollo económico y social ocurre en un rumbo espontáneo que no puede planificarse.

    A partir de este cataclismo económico, social, político e ideológico a escala mundial, Cuba intentó adaptar su modelo socialista al nuevo momento histórico. Mediante el socorrido método de “prueba y error” se han introducido diferentes cambios en la organización y funcionamiento en la sociedad.

    No obstante, durante los 32 años ya transcurridos el proceso no ha avanzado. En mi opinión. no ha sido lineal ni concebido como debió haber sido. De ahí que en su desarrollo se han registrado marchas y contramarchas, además de cierto nivel de improvisación con resultados discutibles y en gran parte no exitosos.

    Sostengo que los cambios diseñados y aplicados no han modificado la esencia del modelo de socialismo de Estado heredado del CAME. Se mantiene la excesiva centralización administrativa –ya obsoleta– en el terreno económico, político y social.

    Para la buena marcha de la revolución socialista cubana, creo imprescindible entrar de lleno a modificar la esencia del modelo centralizado promovido por la Unión Soviética que está presente entre nosotros. Ratifico que no es el único y que puede haber otros con diferentes características. Comprendo que no es una tarea fácil ni realizable en un corto plazo. Además, comporta peligros que nos pueden desviar de la ruta más conveniente para el pueblo cubano. Sin embargo, un peligro mayor es mantener sin cambios el núcleo duro del modelo centralizado aún existente. Se sigue defendiendo un statu quo que ya resulta más perjudicial que beneficioso para las necesidades populares.

    En este empeño para cambiar el modelo creo que ayudaría definir las nuevas bases conceptuales. Hay que repensar el socialismo para alcanzar sus principales objetivos que en Cuba constituyen la independencia nacional y la justicia social. Al respecto adelanto las consideraciones siguientes.

    La diferencia clave entre el socialismo y el capitalismo no está en la propiedad estatal sobre los medios de producción ni en el modo de realizar la gestión empresarial con el uso del mercado como regulador de la economía.

    Tanto en uno como en el otro existe la propiedad estatal sobre los medios de producción y se utiliza el mercado en la gestión de las empresas. La diferencia está en el destino del producto. Así como en el contenido y objetivos que se proyectan en los ámbitos de la superestructura, tanto en el espacio nacional como en el internacional.

    Para aclarar más estas consideraciones expongo lo siguiente. El capitalismo implanta la extrema diferenciación social entre los seres humanos, promueve la guerra con fines de explotación y de injerencia en los asuntos internos de otras naciones, usa la fuerza y amenaza con ella para alcanzar sus aviesos propósitos, tergiversa los fines de la democracia, la defensa de los derechos humanos, las libertades individuales del ser humano, agrede el medio ambiente, entre otras manifestaciones de su conducta expoliadora.

    Por su parte, el socialismo procura la igualdad entre los seres humanos sin pretender el igualitarismo, promueve la paz y la solidaridad internacional, la ayuda mutua entre las naciones, diseña y aplica la más amplia democracia, garantiza los derechos humanos y las libertades individuales con vistas a la plena emancipación de las personas, protege el medio ambiente, entre otras manifestaciones de su humanismo.

    Teniendo en cuenta estos conceptos considero que la propiedad estatal sobre los medios de producción no es la base principal de la economía socialista y que la propiedad no estatal no debe considerársele subordinada o tratarla como un complemento de la estatal.

    Ambas deben desarrollarse en competencia leal según las leyes objetivas del mercado. A su vez, se debe adoptar las modalidades de la democracia directa, en la cual los ciudadanos aprueban los principales asuntos públicos, tanto en el nivel nacional como territorial. Incluye la democracia directa electoral en la cual los electores no sólo elijan, sino también, postulen a sus representantes en un ambiente de plena libertad individual y colectiva de pensamiento, expresión y manifestación.

    Estos postulados conforman el diseño y aplicación de lo que he dado a llamar el “modelo cubano autóctono de socialismo democrático de mercado”. En mi opinión, es el que debemos propender, abandonando el actual modelo de socialismo de Estado centralizado heredado de la Unión Soviética y del CAME.

    Fidel Vascós González/Prensa Latina*

    * Doctor en Ciencias Económicas; presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP) (2015-2018); ministro-presidente del Comité Estatal de Estadísticas de Cuba (1976-1994)

  • La declaración ‘cómica’ patrimonial de Santiago Creel

    La declaración ‘cómica’ patrimonial de Santiago Creel

    En la opinión de Elí González
    @calacuayoMX

    Como buen panista, al estilo de la mayoría en ese partido, Santiago Creel Miranda, ha sabido disfrazar sus propiedades de una manera que rebasa los límites del cinismo y la comodidad. Me recuerda a Ricardo Anaya Cortés, cuando fue descubierto con propiedades millonarias.

    Quien ahora hipócritamente llora para ser favorecido con la candidatura de la alianza de Claudio X, tiene mucho que explicar, pero sabemos que no lo hará. Ya que el sello distintivo del Partido Acción Nacional, es la delincuencia legalizada.

    Santiago Creel según su declaración patrimonial, cuenta con siete bienes inmuebles que de manera irrisoria los presentó de la siguiente manera: todos fueron heredados o donados con valor de cero pesos. Si, CERO pesos: un departamento, dos casas y cuatro locales comerciales.

    Dichas donaciones y herencias que recibió Santiago Creel, fueron de 2007 a 2019. ¡Qué afortunado don Santi, que en 12 años recibió siete donaciones en especie! Esto en bienes inmuebles. ¡Qué raro!

    Pero falta aún más, pues en bienes muebles, Santiago Creel cuenta con peculiares pertenencias con un valor de 30.2 millones de pesos, que adquirió el 31 agosto de 2021: obras de arte, joyas y armas de fuego; también reporta caballos y sillas para montar.

    En su declaración patrimonial, Santiago Creel registró ganancias anuales por 16.4 millones de pesos en su mayoría por negocios privados: 347 mil 783 pesos provienen de su salario como funcionario público. Y el resto son de sus negocios privados: 15.9 millones de pesos. Adicionalmente recibió 131 mil 330 pesos por fondos de inversión y 29 mil 895 pesos por una “sujeción testamentaria”. ¡Así como lo leen!

    Don Santi Creel también es accionista o socio de al menos cuatro empresas, según lo reportado en su declaración patrimonial.

    Don Santi también reportó una quinteta de empresas a la que le vende “servicios profesionales” y es del dominio público, que pertenece a despachos donde se dedican a litigar en contra del gobierno actual, para frenar las obras que están generando cientos de miles de empleos. Y Justo a esa gente que deja y busca dejar sin empleo, es a quienes vendrá a pedir su voto.

    Como buen panista, Santiago Creel Miranda posee el don del cinismo y su habilidad teatral para llorar según por su preocupación de la “destrucción del país” sin poder decir claramente que llora de impotencia al ver que sus negocios están llegando al final, gracias a que el gobierno de AMLO, está enfocado en las causas justas de la sociedad y no en los negocios y las transas de los políticos.

  • El Poder Judicial contra Morena

    El Poder Judicial contra Morena

    Por Miguel Ángel Ferrer

    Las elecciones generales de 2018 establecieron una nueva correlación de fuerzas políticas en México. Por un lado, el pueblo llano; y por otro una amplia masa de individuos de pensamiento radicalmente conservador.

    Mirado el asunto desde el punto de vista de los partidos políticos, esa gran masa de ciudadanos está representada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y por el Partido Acción Nacional (PAN).

    En los comicios generales de 2018 el PRI obtuvo siete millones de votos, en tanto que el PAN cosechó nueve millones de sufragios, frente a los más de treinta millones que sufragaron por Morena. 

    Hasta el momento, cinco años después de aquellos comicios históricos, la nueva correlación de fuerzas se mantiene más o menos igual. De modo que la confrontación comicial de 2024 se dará entre Morena y los partidos políticos de la derecha: PRI y PAN.

    Pero el conservadurismo mexicano es mucho más amplio que su representación partidista. Hasta hace poco tiempo la derecha contaba descaradamente entre sus aliados con el Instituto Nacional Electoral (INE).

    Hoy ya no cuenta con ese descarado aliado. Pero cuenta, también descaradamente, con el Poder Judicial. Y es aquí donde se está dando la disputa política.

    Hace falta, entonces, trabajar por una nueva correlación de fuerzas. Y la posibilidad de hacerlo se presentará en los comicios generales de 2024 con una meta clara para Morena: lograr la mayoría calificada, es decir, ganar dos tercios del total de los votos emitidos. O, dicho de otro modo, contar con dos terceras partes de los diputados y senadores.

    El conservadurismo por su parte no puede aspirar ni a la Presidencia de la República ni a la mayoría calificada en el Congreso. Su meta central consiste en impedir que Morena logre la mayoría calificada.

    Esto es así porque si Morena logra la mayoría calificada podrá modificarse la Constitución, paso imprescindible para reformar el Poder Judicial, el gran aliado, o lacayo, del conservadurismo.

    Mientras no se reforme el Poder Judicial, la situación actual prevalecerá y será más difícil la urgente transformación del país. No se sabe, ciertamente, cuál será el resultado de la puja por la mayoría calificada en el Congreso.

    Sólo se puede especular. Pero aún así hay signos y señales que apuntan hacia el logro por Morena de los dos tercios del Congreso.

  • Las campañas buscando el “click”

    Las campañas buscando el “click”

    Por Malthus Gamba

    Estamos en el tercer día de campaña dentro del Movimiento de Transformación, donde se busca respaldo social suficiente para conseguir, vía encuesta, el cargo de Coordinador Nacional por la Defensa del Movimiento.

    De los seis aspirantes a conseguir el cargo, tres están pasando casi inadvertidos, por ser políticos que no despiertan mayor simpatía en la gente. Eso podrá disgustar a algunos, pero la verdad es que ni los medios de comunicación tradicionales, ni las plataformas alternas en redes sociales, están dado mayor cobertura a quienes se consideran desde ahora, aspirantes con muy pocas posibilidades de ser favorecidos en la encuesta nacional, que definirá al sucesor del hoy presidente López Obrador, en ese cargo.

    Entre las tres restantes, se está dando la pelea fuerte, para conseguir esa coordinación. Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard, están en una carrera donde la finalidad es la misma. Ganar la confianza de la gente, en base a un comportamiento público que ponen a la vista de todos, durante los dos meses que dura la contienda. Intentan hacer “click” entre político y ciudadano, para ganar su favor en la encuesta interna del Movimiento.

    Los tres buscan lo mismo, aunque de distinta forma.

    Quienes dicen “no entender” las razones de alguna estrategia puesta en marcha, tratan de engañar a la gente, o se colocan voluntariamente una venda en los ojos. Veamos como se mueven la campaña de cada aspirante hasta el día de hoy.

    Claudia Sheinbaum asiste a actos masivos, donde regularmente hay un espacio para el discurso y para los participantes destacados que asisten al evento. La despiden al salir rumbo a la siguiente cita, contingentes que le muestran su respaldo. La reciben a su llegada, otros contingentes con la misma intención. Los actos son nutridos y los discursos en favor del Movimiento y del compromiso personal con el mismo, están a la orden.

    En Claudia podemos ver el tipo de campaña tradicional en tiempo de elecciones. Es lo usual y se intenta destacar el “músculo” personal del candidato. Podríamos decir, utilizando el lengunaje del beisbol, que tanto gusta al presidente López Obrador, que Claudia juega conforme a lo que dice el “librito”. Es la ortodoxia puesta en marcha, cuando se compite por un cargo.

    ¿Qué se puede criticar a esto? Nada. Es entendible y válido ir por esa vía, que en muchos casos resulta la más segura. Quizá se pone en riesgo el aspecto del gasto que debe ser justificado. Porque esos eventos cuestan y no puede rebasarse el tope establecido. Pero entiendo que eso está controlado hasta ahora.

    Marcelo Ebrard está jugando en el otro lado de la cancha. Y el plan no es malo. Sus eventos son sencillos, austeros y no tienen que ver en nada con actos masivos. Su intención es lograr que la gente comprenda la diferencia que existe entre una campaña sencilla de acercamiento al pueblo, que no requiere de mayor gasto, comparada con aquellas donde los contingentes que asisten a un evento, no siempre van por convicción personal.

    Una campaña basada en la foto de Ebrard ordeñando una vaca, visitando una pirámide, comiendo en un lugar que nos recomienda a todos. Esto en compañía de muy poca gente, sin que falte el apretón de manos con los asistentes, o la foto con quienes encuentra en su camino y le piden el recuerdo. Marcelo habló desde el principio de una campaña austera. Como austero es el Movimiento de Transformación. Y eso es lo que intenta destacar en esa campaña cordial, próxima al ciudadano y distinta al evento programado, donde se habla en tono político.

    ¿Implica riesgo esto? Sí, en el caso de que el mensaje no se comprenda adecuadamente y si los contenidos publicados no tiene el poder suficiente para que la gente se de cuenta de que Marcelo es un político más cercano en sus actos cotidianos, al modo de vida del ciudadano común, que es lo que se pretende. Marcelo intenta más verse como ciudadano, que como político. Así busca hacer “click” y conseguir el respaldo suficiente.

    Adán Augusto se mueve en un punto intermedio en su campaña. Tiene eventos programados. Da discursos. Hace declaraciones a la gente frente al micrófono. Pero también aparece comiendo “pancita”, tacos, quesadillas y otros alimentos propios en la dieta del mexicano. Situaciones cotidianas donde se destaca su sencillez. En eso sigue la línea del presidente López Obrador, tan aficionado a la comida regional que disfruta en sus recorridos. Adán Augusto, habla de lo innecesarios que son los medios de comunicación en su campaña. No le interesa que le den cobertura periodística, o que se la nieguen. Él hace su trabajo de contacto con la gente y a eso apuesta todo. Adán tiene la ventaja de ser tabasqueño y compartir por lo mismo, muchos comportamientos que hemos visto en la persona del presidente López Obrador. Eso puede ayudarlo a conseguir el “clik” suficiente con la gente.

    Para algunos, la estrategia de campaña de las tres “corcholatas”, es incomprensible, contraproducente y hasta ridícula, según sostienen. Pero eso es falso. No ha faltado quien diga que Marcelo Ebrard está de vacaciones y no en campaña, lo cual deja muy mal parado a quien realiza el análisis y no al excanciller.

    Las tres “corcholatas” con posibilidades reales de ganar la encuesta, están enfrascadas en la más importante competencia de sus vidas. Cada acto tiene un sentido y cada decisión se sopesa cuidadosamente en el cuarto de mando, antes de ponerla en práctica.

    Si Claudia invita a un panista a unirse a su campaña, es porque ya se midieron riesgos y se valoraron beneficios. Nada se deja al azar.

    Si Adán Augusto habla en contra de Televisa y otros medios, es porque se piensa que esto traerá beneficios a la campaña.

    Apenas inicia la competencia y debemos entender que las campañas están planeadas por etapas. Habrá sorpresas, adecuaciones y cambios bruscos, porque dos meses son muy corto plazo, como para cometer errores evidentes, sin dar el volantazo inmediato para recuperar terreno perdido.

    Estamos viviendo tiempos estelares y de cambios profundos.

    El próximo presidente del país, no llegará por la vía del dedazo.

    Hay democracia seria y estas tres “corcholatas”, son las primeros en buscar la nueva ruta que conduce a Palacio Nacional.

    Suerte a los tres y que gane el mejor.

  • La derecha sin capital político

    La derecha sin capital político

    Por José García Sánchez

    @Josangasa3
    En los últimos cinco años la derecha en México perdió más del 90 por ciento de su capital político. En el caso de la derecha visible, que es el PAN; la permanencia prolongada de Marko Cortés al frente, le ha hecho mucho daño.

    Esa extensión de mandato le beneficia sólo a Santiago Creel pero perjudica al resto del panismo. Lo mismo sucede con el PRI, que tiene en su líder a su principal enemigo en materia electoral, y los incondicionales quieren empujarlo, incluso, a la candidatura a la Presidencia de la República, poniendo en riesgo su registro a nivel nacional.
    La necesidad del voto forzó a la oposición a convertirse en una franja electorera de derecha abiertamente, partidos como el PRI y el PRD nunca lo hubieran aceptado de no ver el peligro no sólo de la derrota sino la inminente pérdida de su registro, que sigue amenazado.

    Dos de los tres partidos que conforman la alianza tuvieron todo el poder, ahora son su propia comparsa, el deterioro de sus formas de hacer política por separado y el desgaste posterior al unirse reducen considerablemente ese capital político del que poseían el 100 por ciento y ahora, por decisión propia, redujeron al 33 por ciento, con el propósito de mantenerlo y obtener el poder. Todo resultó al revés.

    Los números de las elecciones son sólo una metáfora que muestra la pérdida de presencia entre los mexicanos. Puede ser mayor el número, estar más cerca del ganador en las urnas, tener comicios reñidos, pero lo único cierto es que cualquier triunfo, cualquier voto sólo vale la tercera parte de lo que antes significaba.

    La alianza opositora tiene más apoyo del extranjero que de los mexicanos y de esta dependencia económica se nutre para tomar por asalto espacios en los medios de información desde donde no sólo se niega su decadencia evidente sino que se impulsa la idea de que nunca pierde la derecha, que va ganando y que puede ganar en las próximas elecciones.
    Aquí no se trata de recuperación en el futuro, ni de falta de preparación ni con capacitación puede resarcir su poderío, se trata de una agonía que anuncia una muerte inevitable. No hay futuro para la derecha en el ámbito electoral. Y ese es el peligro, porque las oligarquías que gobernaron a través de títeres que preservaban sus intereses, no se van a quedar cruzados de brazos.

    El aparato electoral de la derecha, incluyendo a Movimiento Ciudadano está desgastado, sin cuadros, carece de líderes, no tiene candidatos. El silencio de este partido que debió servir para reactivarse, para crear una retira estratégica para renovarse, sobre todo su añejo discurso al estilo del PRI de los 50, sólo sirvió para confirmar su anacronismo político y su vinculación con una derecha acostumbrada a servirse de los políticos.

    El país cambió y la derecha no se dio cuenta, entretenida en su nostalgia por el pasado hasta el presente se le fugó de una percepción acostumbrada a sólo una realidad, un estilo de vida, una sociedad estancada, una economía en crisis permanente, una sociedad pasiva, sólo en esos escenarios puede actuar la derecha, saben que es en la crisis generalizada, o, por lo menos en la idea de que existe, se fortalecen como única opción política, los ejemplos de Italia, Francia, Alemania, España, así lo definen pero como el subsidio de la derecha mexicana viene de otros países, no advierten que la idiosincrasia de los mexicanos es diferente.

  • Morena: el reto y la tarea

    Morena: el reto y la tarea

    Miguel Ángel Ferrer

    Elección tras elección y encuesta tras encuesta se confirman el auge de Morena y la declinación de los partidos de derecha. Pero la derecha tiene mil caras. Una de éstas es el Poder Judicial.

    Ahí, en el Poder Judicial, la derecha se ha atrincherado. Y desde este, su baluarte, encabeza la oposición al obradorismo, es decir, a la Cuarta Transformación de México.

    También cuenta a su favor con una gran influencia en los medios de comunicación. Pero carece de semejanza parecida en las fuerzas armadas, un factor siempre presente en los golpes de Estado, como lo demuestran en la actualidad los casos de Bolivia, Ecuador y Perú en América Latina. Y como lo revelan igualmente los acontecimientos de Ucrania.

    Esta carencia de poder en las fuerzas armadas más o menos garantiza que en México no pueda darse un golpe castrense. Los afanes golpistas de la derecha se encuentran en los medios de comunicación y en buena parte, quizás la mayor proporción, en el Poder Judicial.

    Como fuerza política militante, en el Poder Judicial se concentran los propósitos golpistas de la derecha. Y está claro para la Cuarta Transformación que sus avances dependen de limitar la fuerza del ultra derechizado Poder Judicial. 

    Pero ese afán no puede concretarse sin que, previamente, Morena cuente con mayoría calificada en el Congreso. Y para lograr esto habrá que esperar a los comicios generales de 2024 en que será renovado el Congreso.

    En cuanto a que Morena retenga la Presidencia y gane la mayoría simple, no hay duda. El problema está en obtener los dos tercios del Congreso.

    Aquí está la clave. Y a lograrlo esta abocado Morena. Y a impedirlo se dedica la derecha. Todo apunta, sin embargo, a que las fuerzas liberales y progresistas logren su cometido.

    Mientras llega ese momento la lucha política e ideológica continuará con los dos bandos bien identificados. Por un lado Morena y sus partidarios, y por el otro el corrompido Poder Judicial.

    Este no puede ofrecer sino más de lo mismo, es decir, la continuidad de las políticas neoliberales, esto es, un mayor empobrecimiento popular, estancamiento económico, desempleo, inflación desbordada, devaluaciones permanentes y creciente dependencia con respecto a Estados Unidos.    

     Vistas así las cosas, no es improbable que Morena logre en el Congreso la ansiada mayoría calificada, es decir, las dos terceras partes del Congreso. Aquí están, bien claritos, el reto y la tarea.

  • El réquiem del PRInosaurio (y sus rémoras)

    El réquiem del PRInosaurio (y sus rémoras)

    Por: Laura Cevallos   
    @cevalloslaura

    Estamos asistiendo a las exequias de lo que, alguna vez y sin méritos propios, fue el partido más grande, poderoso e inamovible de México. Ese partido que en sus principios tuvo ideales y personajes revolucionarios a quien se le debía el agradecimiento por haber sido artífices de la lucha armada por la dignificación de los derechos sociales de un pueblo profundamente lastimado y explotado y que, como dice el corrido del barzón, trabajaba sin descanso las tierras que un patrón le había arrebatado, y a quien le pagaba por el derecho de labrarlas, a causa del decreto de un presidente entreguista y afrancesado que olvidó su origen y dignidad, para perjuicio de nuestro pueblo.

    Sin embargo, de los caudillos pasamos a los sátrapas y de los ideales de justicia social, a la política clientelar. Pasamos de la expropiación petrolera y eléctrica, a las concesiones graciosas de minas, vías de comunicación, playas, servicios, y siempre, sin pedir opinión al ciudadano despojado y expoliado y sin pagarle lo justo tras arrebatarle sus propiedades.

    No es la misión echarle flores al PRI, sino recordar que en cumplimiento al requisito legal de que un partido, para su conformación requiere de una declaración de principios y unos estatutos; pero debo decir, que los del revolucionario institucional tuvieron una gran prosa y recogieron del momento social que recién habían vivido, el sentimiento de dignidad y justicia social que emanaba de nuestra también recientemente promulgada Constitución de 1917. O sea, tenían de respaldo una gran Ley Fundamental recién dictada, y un pueblo que había triunfado ante la tiranía de un apátrida como Porfirio Díaz y, para colmo, resistiendo ferozmente los embates terribles de un vecino territorial con ganas de arrancarnos más espacio físico que el que nos quitó el siglo anterior.

    Por eso, fue un partido regalado, que no tuvo que convencer a las personas a adherirse a sus ideales y que los heredó de un acto de profunda unificación que fue, precisamente, la Revolución Mexicana, nuestra tercera transformación. Y también por eso, es que no supieron nunca respetar las reglas de búsqueda del voto y empezaron a torcerlas de modo que un sufragio implicaba “agradecer” con un paquete de láminas, una despensa, un tinaco o lo que fuera menester, para convencer al ciudadano que el PRI, era “su” partido.

    No tuvieron competidores reales, porque también hay que decirlo, el PAN surgió como un oponente de papel, pero sin convicción real para gobernar. La prueba está que en medio siglo de existencia, nunca tuvo relevancia en el plano político, más allá de las curules que ostentaba, y ni siquiera ahí era un antagonista real, porque sus intereses eran los de los empresarios que se fueron encaramando al poder ejecutivo y legislativo para satisfacción de sus necesidades, con aprobación judicial: el negocio redondo.

    Para colmo, su primera participación “importante” ocurrió en las elecciones de 1988, cuando su único y mejor personaje, Clouthier, contendió justamente pero, el partido apoyó cínicamente el fraude que llevó a Salinas al “triunfo” y el flamante coordinador de Acción Nacional en la Cámara de Diputados, Diego Fernández de Cevallos, instó a que las boletas que comprobaban tan fraude, fueran quemadas: desde su óptica, para “regenerar la vida pública”, pero en realidad, para que no se tuvieran evidencias que pudieran comprobar tales alegaciones y que la “legitimidad” de Salinas, no pudiera estar en tela de duda y, además, para demostrar que el inicio del PRIANato era una realidad. Y sus dos presidencias fueron más que fracasos, fueron los detonantes de la crisis que estamos viviendo hoy, en múltiples frentes, pero sobre todo, en la seguridad y la corrupción-impunidad.

    Desde la década de los 60’s, las campañas políticas en municipios o federales, siempre fueron mucho ruido, papeles de colores, camisetas y despensas, con promesas de campaña desprovistas de compromiso porque, si les había funcionado tan maravillosamente llevar tambora y simular la búsqueda del voto, celebrando elecciones periódicas, secretas y auténticas ¿como para qué se iban a preocupar en cambiar sus métodos? Como un cáncer simbiótico, permitieron la injerencia de poderes fácticos en la vida pública, pero ellos también se valieron de fuerzas como los sindicatos y las confederaciones para “jalar votos en bloque” y así ganar con millones de sufragios en elecciones sin competidor.

    Como todo hábito, se puede convertir en mala costumbre y de fiestas del destape, el PRI y sus candidatos ganadores, pasaron a amagar a los ciudadanos a entregar su voto si no querían ser eliminados de las listas de entregas de programas sociales que eran solo promesas. Sus políticos se convirtieron en sus verdugos y ahora, sin ninguna idea de lo que se debe hacer para reflejar las necesidades de los ciudadanos, se han aguantado el asco y, en un acto escatológico sin precedentes, se aliaron con sus antiguos oponentes de derecha e izquierda, para ser comandados por un antilíder que no ha hecho más que llevarlos a la cloaca de la historia.

    ¿Qué eso significa que el PRI está extinto? No todavía, aunque la pasada elección en Estado de México signifique que su alcancía partidista está seriamente descalabrada y no alcanzará para justificar a sus candidatos. Hoy, más que nunca, requiere de esos flotis que son el PAN y el PRD (lo que queda), en lo que se puede aferrar de alguna manera, al Movimiento Ciudadano, para que Claudio Equis pueda tener títeres para que salgan a dar la función como presidentes de sus respectivos “partidos”, y seguir simulando que son alguna competencia para el pueblo. Lo que es más evidente, es que aquello en que se han perdido, es en la verdadera naturaleza de su existencia y para lo que en verdad debe servir una opción política, demostrando que no contienden con el gobierno actual y su propuesta de transformación, sino que atentan contra el pueblo y sus insultos frecuentes descalificando a quienes hemos decidido nuestro destino, para convencernos que debemos volver al redil para que continue el saqueo a la Patria, el contubernio, las privatizaciones, los políticos enriqueciéndose del erario y decir que “le ganaron a morena”. No cambiarán. Esa es la ventaja de nosotros, los ciudadanos, que estamos en la posibilidad de irlos sacando del poder y de la vida política de México. Y ese es nuestro poder: el voto.

  • El horizonte de la oposición

    El horizonte de la oposición

    Por Erika González

    Después de casi 5 años de dedicarse exclusivamente a intentar sabotear el avance del país, los medios convencionales, los mercenarios de la información, los intelectuales asintomáticos y los partidos de oposición han logrado perder credibilidad, prestigio, dinero, poder y prácticamente todas las elecciones.

    Los partidos de la oposición específicamente, sin contar al Partido Verde, que es aliado de Morena, gobierna sobre un total de 30 millones de mexicanos que representan un 23% de la población total del país, donde solamente han logrado mantener 9 de los 28 Estados que gobernaban en 2018.

    Hoy por el número de habitantes sobre quienes gobiernan, la primera fuerza política de oposición en el país es Movimiento Ciudadano, que controla 2 estados donde viven poco más de 14 millones de habitantes, que son el 11.4% de la población total.

    La segunda fuerza es el PAN, que se encuentra en 5 estados donde viven poco más de 10 millones 800 mil habitantes, que representan el 8.6% de la población nacional, seguido en tercer lugar por el PRI, quien solo gobierna en 2 estados en coalición con el PAN, donde viven 5 millones de habitantes, que corresponden al 4% de la población, por último el Partido Verde en coalición con el Partido del Trabajo que controla un estado con casi 3 millones de habitantes, representando el 2.2% de la población nacional.

    Esto ha sido resultado de haber experimentado un proceso de caída libre desde el 2018, donde fueron perdiendo casi todo lo que estuvo en juego electoral cada año desde 2019 hasta 2023. La alianza antinatural desde el punto de vista ideológico que hicieron el PAN, el PRI y el PRD los debilitó más de lo que los pudo haber posicionado donde les hacía falta.

    En los procesos de elecciones que tuvieron lugar este año, esa alianza acordó que sería el PRI quien nombraría a los candidatos que representarían a los 3 partidos, porque entre ellos era la fuerza más poderosa en los dos estados que estaban en juego; a cambio también acordaron que sería el PAN quien nombraría los candidatos para el 2024, donde no solamente habrá varios estados en disputa, sino que se definirá la elección para sustituir al Presidente de la República.

    Como resultado de este acuerdo, no solamente el PRI perdió el Estado de México, convirtiéndose en la 4ª fuerza política del país, el PAN perdió todo su posicionamiento como fuerza política individual en ambas entidades debilitándose seriamente, además que su aliado de relleno el PRD, perdió su propio registro en los 2 estados.

    Está muy claro que su alianza no ha servido para fortalecer a sus miembros individualmente, sino al contrario, los ha diluido a tal grado, que un partido nuevo como Movimiento Ciudadano ya los supera como fuerza política gobernante, solo por el hecho de no haber aceptado hacerles el juego uniéndose a ellos.

    No hay que ser adivino para poder dilucidar lo que le va a pasar al PRI como partido si permite que sea el PAN quien nombre a los candidatos que competirán en 2024, o lo que le puede pasar a ambos si no se llegan a poner de acuerdo para seguir juntos en ese proceso electoral, porque hoy solos ninguno representa una fuerza electoral digna de competir contra nadie.

    Probablemente los ganadores de esta debacle, además de Morena, terminen siendo Movimiento Ciudadano y el partido Verde Ecologista, quienes puedan ser beneficiados con muchos de los votos priistas o panistas que no están dispuestos a apostar por la farsa ideológica representada por esa alianza, que se la pasa inventando triunfos para excusar su naturaleza perdedora.

    Como dijo el escritor británico Irvine Welsh: “Los perdedores encuentran excusas; los ganadores encuentran soluciones”.