Las elecciones generales de 2018 establecieron una nueva correlación de fuerzas políticas en México. Por un lado, el pueblo llano; y por otro una amplia masa de individuos de pensamiento radicalmente conservador.
Mirado el asunto desde el punto de vista de los partidos políticos, esa gran masa de ciudadanos está representada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y por el Partido Acción Nacional (PAN).
En los comicios generales de 2018 el PRI obtuvo siete millones de votos, en tanto que el PAN cosechó nueve millones de sufragios, frente a los más de treinta millones que sufragaron por Morena.
Hasta el momento, cinco años después de aquellos comicios históricos, la nueva correlación de fuerzas se mantiene más o menos igual. De modo que la confrontación comicial de 2024 se dará entre Morena y los partidos políticos de la derecha: PRI y PAN.
Pero el conservadurismo mexicano es mucho más amplio que su representación partidista. Hasta hace poco tiempo la derecha contaba descaradamente entre sus aliados con el Instituto Nacional Electoral (INE).
Hoy ya no cuenta con ese descarado aliado. Pero cuenta, también descaradamente, con el Poder Judicial. Y es aquí donde se está dando la disputa política.
Hace falta, entonces, trabajar por una nueva correlación de fuerzas. Y la posibilidad de hacerlo se presentará en los comicios generales de 2024 con una meta clara para Morena: lograr la mayoría calificada, es decir, ganar dos tercios del total de los votos emitidos. O, dicho de otro modo, contar con dos terceras partes de los diputados y senadores.
El conservadurismo por su parte no puede aspirar ni a la Presidencia de la República ni a la mayoría calificada en el Congreso. Su meta central consiste en impedir que Morena logre la mayoría calificada.
Esto es así porque si Morena logra la mayoría calificada podrá modificarse la Constitución, paso imprescindible para reformar el Poder Judicial, el gran aliado, o lacayo, del conservadurismo.
Mientras no se reforme el Poder Judicial, la situación actual prevalecerá y será más difícil la urgente transformación del país. No se sabe, ciertamente, cuál será el resultado de la puja por la mayoría calificada en el Congreso.
Sólo se puede especular. Pero aún así hay signos y señales que apuntan hacia el logro por Morena de los dos tercios del Congreso.
Estamos en el tercer día de campaña dentro del Movimiento de Transformación, donde se busca respaldo social suficiente para conseguir, vía encuesta, el cargo de Coordinador Nacional por la Defensa del Movimiento.
De los seis aspirantes a conseguir el cargo, tres están pasando casi inadvertidos, por ser políticos que no despiertan mayor simpatía en la gente. Eso podrá disgustar a algunos, pero la verdad es que ni los medios de comunicación tradicionales, ni las plataformas alternas en redes sociales, están dado mayor cobertura a quienes se consideran desde ahora, aspirantes con muy pocas posibilidades de ser favorecidos en la encuesta nacional, que definirá al sucesor del hoy presidente López Obrador, en ese cargo.
Entre las tres restantes, se está dando la pelea fuerte, para conseguir esa coordinación. Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard, están en una carrera donde la finalidad es la misma. Ganar la confianza de la gente, en base a un comportamiento público que ponen a la vista de todos, durante los dos meses que dura la contienda. Intentan hacer “click” entre político y ciudadano, para ganar su favor en la encuesta interna del Movimiento.
Los tres buscan lo mismo, aunque de distinta forma.
Quienes dicen “no entender” las razones de alguna estrategia puesta en marcha, tratan de engañar a la gente, o se colocan voluntariamente una venda en los ojos. Veamos como se mueven la campaña de cada aspirante hasta el día de hoy.
Claudia Sheinbaum asiste a actos masivos, donde regularmente hay un espacio para el discurso y para los participantes destacados que asisten al evento. La despiden al salir rumbo a la siguiente cita, contingentes que le muestran su respaldo. La reciben a su llegada, otros contingentes con la misma intención. Los actos son nutridos y los discursos en favor del Movimiento y del compromiso personal con el mismo, están a la orden.
En Claudia podemos ver el tipo de campaña tradicional en tiempo de elecciones. Es lo usual y se intenta destacar el “músculo” personal del candidato. Podríamos decir, utilizando el lengunaje del beisbol, que tanto gusta al presidente López Obrador, que Claudia juega conforme a lo que dice el “librito”. Es la ortodoxia puesta en marcha, cuando se compite por un cargo.
¿Qué se puede criticar a esto? Nada. Es entendible y válido ir por esa vía, que en muchos casos resulta la más segura. Quizá se pone en riesgo el aspecto del gasto que debe ser justificado. Porque esos eventos cuestan y no puede rebasarse el tope establecido. Pero entiendo que eso está controlado hasta ahora.
Marcelo Ebrard está jugando en el otro lado de la cancha. Y el plan no es malo. Sus eventos son sencillos, austeros y no tienen que ver en nada con actos masivos. Su intención es lograr que la gente comprenda la diferencia que existe entre una campaña sencilla de acercamiento al pueblo, que no requiere de mayor gasto, comparada con aquellas donde los contingentes que asisten a un evento, no siempre van por convicción personal.
Una campaña basada en la foto de Ebrard ordeñando una vaca, visitando una pirámide, comiendo en un lugar que nos recomienda a todos. Esto en compañía de muy poca gente, sin que falte el apretón de manos con los asistentes, o la foto con quienes encuentra en su camino y le piden el recuerdo. Marcelo habló desde el principio de una campaña austera. Como austero es el Movimiento de Transformación. Y eso es lo que intenta destacar en esa campaña cordial, próxima al ciudadano y distinta al evento programado, donde se habla en tono político.
¿Implica riesgo esto? Sí, en el caso de que el mensaje no se comprenda adecuadamente y si los contenidos publicados no tiene el poder suficiente para que la gente se de cuenta de que Marcelo es un político más cercano en sus actos cotidianos, al modo de vida del ciudadano común, que es lo que se pretende. Marcelo intenta más verse como ciudadano, que como político. Así busca hacer “click” y conseguir el respaldo suficiente.
Adán Augusto se mueve en un punto intermedio en su campaña. Tiene eventos programados. Da discursos. Hace declaraciones a la gente frente al micrófono. Pero también aparece comiendo “pancita”, tacos, quesadillas y otros alimentos propios en la dieta del mexicano. Situaciones cotidianas donde se destaca su sencillez. En eso sigue la línea del presidente López Obrador, tan aficionado a la comida regional que disfruta en sus recorridos. Adán Augusto, habla de lo innecesarios que son los medios de comunicación en su campaña. No le interesa que le den cobertura periodística, o que se la nieguen. Él hace su trabajo de contacto con la gente y a eso apuesta todo. Adán tiene la ventaja de ser tabasqueño y compartir por lo mismo, muchos comportamientos que hemos visto en la persona del presidente López Obrador. Eso puede ayudarlo a conseguir el “clik” suficiente con la gente.
Para algunos, la estrategia de campaña de las tres “corcholatas”, es incomprensible, contraproducente y hasta ridícula, según sostienen. Pero eso es falso. No ha faltado quien diga que Marcelo Ebrard está de vacaciones y no en campaña, lo cual deja muy mal parado a quien realiza el análisis y no al excanciller.
Las tres “corcholatas” con posibilidades reales de ganar la encuesta, están enfrascadas en la más importante competencia de sus vidas. Cada acto tiene un sentido y cada decisión se sopesa cuidadosamente en el cuarto de mando, antes de ponerla en práctica.
Si Claudia invita a un panista a unirse a su campaña, es porque ya se midieron riesgos y se valoraron beneficios. Nada se deja al azar.
Si Adán Augusto habla en contra de Televisa y otros medios, es porque se piensa que esto traerá beneficios a la campaña.
Apenas inicia la competencia y debemos entender que las campañas están planeadas por etapas. Habrá sorpresas, adecuaciones y cambios bruscos, porque dos meses son muy corto plazo, como para cometer errores evidentes, sin dar el volantazo inmediato para recuperar terreno perdido.
Estamos viviendo tiempos estelares y de cambios profundos.
El próximo presidente del país, no llegará por la vía del dedazo.
Hay democracia seria y estas tres “corcholatas”, son las primeros en buscar la nueva ruta que conduce a Palacio Nacional.
@Josangasa3 En los últimos cinco años la derecha en México perdió más del 90 por ciento de su capital político. En el caso de la derecha visible, que es el PAN; la permanencia prolongada de Marko Cortés al frente, le ha hecho mucho daño.
Esa extensión de mandato le beneficia sólo a Santiago Creel pero perjudica al resto del panismo. Lo mismo sucede con el PRI, que tiene en su líder a su principal enemigo en materia electoral, y los incondicionales quieren empujarlo, incluso, a la candidatura a la Presidencia de la República, poniendo en riesgo su registro a nivel nacional. La necesidad del voto forzó a la oposición a convertirse en una franja electorera de derecha abiertamente, partidos como el PRI y el PRD nunca lo hubieran aceptado de no ver el peligro no sólo de la derrota sino la inminente pérdida de su registro, que sigue amenazado.
Dos de los tres partidos que conforman la alianza tuvieron todo el poder, ahora son su propia comparsa, el deterioro de sus formas de hacer política por separado y el desgaste posterior al unirse reducen considerablemente ese capital político del que poseían el 100 por ciento y ahora, por decisión propia, redujeron al 33 por ciento, con el propósito de mantenerlo y obtener el poder. Todo resultó al revés.
Los números de las elecciones son sólo una metáfora que muestra la pérdida de presencia entre los mexicanos. Puede ser mayor el número, estar más cerca del ganador en las urnas, tener comicios reñidos, pero lo único cierto es que cualquier triunfo, cualquier voto sólo vale la tercera parte de lo que antes significaba.
La alianza opositora tiene más apoyo del extranjero que de los mexicanos y de esta dependencia económica se nutre para tomar por asalto espacios en los medios de información desde donde no sólo se niega su decadencia evidente sino que se impulsa la idea de que nunca pierde la derecha, que va ganando y que puede ganar en las próximas elecciones. Aquí no se trata de recuperación en el futuro, ni de falta de preparación ni con capacitación puede resarcir su poderío, se trata de una agonía que anuncia una muerte inevitable. No hay futuro para la derecha en el ámbito electoral. Y ese es el peligro, porque las oligarquías que gobernaron a través de títeres que preservaban sus intereses, no se van a quedar cruzados de brazos.
El aparato electoral de la derecha, incluyendo a Movimiento Ciudadano está desgastado, sin cuadros, carece de líderes, no tiene candidatos. El silencio de este partido que debió servir para reactivarse, para crear una retira estratégica para renovarse, sobre todo su añejo discurso al estilo del PRI de los 50, sólo sirvió para confirmar su anacronismo político y su vinculación con una derecha acostumbrada a servirse de los políticos.
El país cambió y la derecha no se dio cuenta, entretenida en su nostalgia por el pasado hasta el presente se le fugó de una percepción acostumbrada a sólo una realidad, un estilo de vida, una sociedad estancada, una economía en crisis permanente, una sociedad pasiva, sólo en esos escenarios puede actuar la derecha, saben que es en la crisis generalizada, o, por lo menos en la idea de que existe, se fortalecen como única opción política, los ejemplos de Italia, Francia, Alemania, España, así lo definen pero como el subsidio de la derecha mexicana viene de otros países, no advierten que la idiosincrasia de los mexicanos es diferente.
Elección tras elección y encuesta tras encuesta se confirman el auge de Morena y la declinación de los partidos de derecha. Pero la derecha tiene mil caras. Una de éstas es el Poder Judicial.
Ahí, en el Poder Judicial, la derecha se ha atrincherado. Y desde este, su baluarte, encabeza la oposición al obradorismo, es decir, a la Cuarta Transformación de México.
También cuenta a su favor con una gran influencia en los medios de comunicación. Pero carece de semejanza parecida en las fuerzas armadas, un factor siempre presente en los golpes de Estado, como lo demuestran en la actualidad los casos de Bolivia, Ecuador y Perú en América Latina. Y como lo revelan igualmente los acontecimientos de Ucrania.
Esta carencia de poder en las fuerzas armadas más o menos garantiza que en México no pueda darse un golpe castrense. Los afanes golpistas de la derecha se encuentran en los medios de comunicación y en buena parte, quizás la mayor proporción, en el Poder Judicial.
Como fuerza política militante, en el Poder Judicial se concentran los propósitos golpistas de la derecha. Y está claro para la Cuarta Transformación que sus avances dependen de limitar la fuerza del ultra derechizado Poder Judicial.
Pero ese afán no puede concretarse sin que, previamente, Morena cuente con mayoría calificada en el Congreso. Y para lograr esto habrá que esperar a los comicios generales de 2024 en que será renovado el Congreso.
En cuanto a que Morena retenga la Presidencia y gane la mayoría simple, no hay duda. El problema está en obtener los dos tercios del Congreso.
Aquí está la clave. Y a lograrlo esta abocado Morena. Y a impedirlo se dedica la derecha. Todo apunta, sin embargo, a que las fuerzas liberales y progresistas logren su cometido.
Mientras llega ese momento la lucha política e ideológica continuará con los dos bandos bien identificados. Por un lado Morena y sus partidarios, y por el otro el corrompido Poder Judicial.
Este no puede ofrecer sino más de lo mismo, es decir, la continuidad de las políticas neoliberales, esto es, un mayor empobrecimiento popular, estancamiento económico, desempleo, inflación desbordada, devaluaciones permanentes y creciente dependencia con respecto a Estados Unidos.
Vistas así las cosas, no es improbable que Morena logre en el Congreso la ansiada mayoría calificada, es decir, las dos terceras partes del Congreso. Aquí están, bien claritos, el reto y la tarea.
Estamos asistiendo a las exequias de lo que, alguna vez y sin méritos propios, fue el partido más grande, poderoso e inamovible de México. Ese partido que en sus principios tuvo ideales y personajes revolucionarios a quien se le debía el agradecimiento por haber sido artífices de la lucha armada por la dignificación de los derechos sociales de un pueblo profundamente lastimado y explotado y que, como dice el corrido del barzón, trabajaba sin descanso las tierras que un patrón le había arrebatado, y a quien le pagaba por el derecho de labrarlas, a causa del decreto de un presidente entreguista y afrancesado que olvidó su origen y dignidad, para perjuicio de nuestro pueblo.
Sin embargo, de los caudillos pasamos a los sátrapas y de los ideales de justicia social, a la política clientelar. Pasamos de la expropiación petrolera y eléctrica, a las concesiones graciosas de minas, vías de comunicación, playas, servicios, y siempre, sin pedir opinión al ciudadano despojado y expoliado y sin pagarle lo justo tras arrebatarle sus propiedades.
No es la misión echarle flores al PRI, sino recordar que en cumplimiento al requisito legal de que un partido, para su conformación requiere de una declaración de principios y unos estatutos; pero debo decir, que los del revolucionario institucional tuvieron una gran prosa y recogieron del momento social que recién habían vivido, el sentimiento de dignidad y justicia social que emanaba de nuestra también recientemente promulgada Constitución de 1917. O sea, tenían de respaldo una gran Ley Fundamental recién dictada, y un pueblo que había triunfado ante la tiranía de un apátrida como Porfirio Díaz y, para colmo, resistiendo ferozmente los embates terribles de un vecino territorial con ganas de arrancarnos más espacio físico que el que nos quitó el siglo anterior.
Por eso, fue un partido regalado, que no tuvo que convencer a las personas a adherirse a sus ideales y que los heredó de un acto de profunda unificación que fue, precisamente, la Revolución Mexicana, nuestra tercera transformación. Y también por eso, es que no supieron nunca respetar las reglas de búsqueda del voto y empezaron a torcerlas de modo que un sufragio implicaba “agradecer” con un paquete de láminas, una despensa, un tinaco o lo que fuera menester, para convencer al ciudadano que el PRI, era “su” partido.
No tuvieron competidores reales, porque también hay que decirlo, el PAN surgió como un oponente de papel, pero sin convicción real para gobernar. La prueba está que en medio siglo de existencia, nunca tuvo relevancia en el plano político, más allá de las curules que ostentaba, y ni siquiera ahí era un antagonista real, porque sus intereses eran los de los empresarios que se fueron encaramando al poder ejecutivo y legislativo para satisfacción de sus necesidades, con aprobación judicial: el negocio redondo.
Para colmo, su primera participación “importante” ocurrió en las elecciones de 1988, cuando su único y mejor personaje, Clouthier, contendió justamente pero, el partido apoyó cínicamente el fraude que llevó a Salinas al “triunfo” y el flamante coordinador de Acción Nacional en la Cámara de Diputados, Diego Fernández de Cevallos, instó a que las boletas que comprobaban tan fraude, fueran quemadas: desde su óptica, para “regenerar la vida pública”, pero en realidad, para que no se tuvieran evidencias que pudieran comprobar tales alegaciones y que la “legitimidad” de Salinas, no pudiera estar en tela de duda y, además, para demostrar que el inicio del PRIANato era una realidad. Y sus dos presidencias fueron más que fracasos, fueron los detonantes de la crisis que estamos viviendo hoy, en múltiples frentes, pero sobre todo, en la seguridad y la corrupción-impunidad.
Desde la década de los 60’s, las campañas políticas en municipios o federales, siempre fueron mucho ruido, papeles de colores, camisetas y despensas, con promesas de campaña desprovistas de compromiso porque, si les había funcionado tan maravillosamente llevar tambora y simular la búsqueda del voto, celebrando elecciones periódicas, secretas y auténticas ¿como para qué se iban a preocupar en cambiar sus métodos? Como un cáncer simbiótico, permitieron la injerencia de poderes fácticos en la vida pública, pero ellos también se valieron de fuerzas como los sindicatos y las confederaciones para “jalar votos en bloque” y así ganar con millones de sufragios en elecciones sin competidor.
Como todo hábito, se puede convertir en mala costumbre y de fiestas del destape, el PRI y sus candidatos ganadores, pasaron a amagar a los ciudadanos a entregar su voto si no querían ser eliminados de las listas de entregas de programas sociales que eran solo promesas. Sus políticos se convirtieron en sus verdugos y ahora, sin ninguna idea de lo que se debe hacer para reflejar las necesidades de los ciudadanos, se han aguantado el asco y, en un acto escatológico sin precedentes, se aliaron con sus antiguos oponentes de derecha e izquierda, para ser comandados por un antilíder que no ha hecho más que llevarlos a la cloaca de la historia.
¿Qué eso significa que el PRI está extinto? No todavía, aunque la pasada elección en Estado de México signifique que su alcancía partidista está seriamente descalabrada y no alcanzará para justificar a sus candidatos. Hoy, más que nunca, requiere de esos flotis que son el PAN y el PRD (lo que queda), en lo que se puede aferrar de alguna manera, al Movimiento Ciudadano, para que Claudio Equis pueda tener títeres para que salgan a dar la función como presidentes de sus respectivos “partidos”, y seguir simulando que son alguna competencia para el pueblo. Lo que es más evidente, es que aquello en que se han perdido, es en la verdadera naturaleza de su existencia y para lo que en verdad debe servir una opción política, demostrando que no contienden con el gobierno actual y su propuesta de transformación, sino que atentan contra el pueblo y sus insultos frecuentes descalificando a quienes hemos decidido nuestro destino, para convencernos que debemos volver al redil para que continue el saqueo a la Patria, el contubernio, las privatizaciones, los políticos enriqueciéndose del erario y decir que “le ganaron a morena”. No cambiarán. Esa es la ventaja de nosotros, los ciudadanos, que estamos en la posibilidad de irlos sacando del poder y de la vida política de México. Y ese es nuestro poder: el voto.
Después de casi 5 años de dedicarse exclusivamente a intentar sabotear el avance del país, los medios convencionales, los mercenarios de la información, los intelectuales asintomáticos y los partidos de oposición han logrado perder credibilidad, prestigio, dinero, poder y prácticamente todas las elecciones.
Los partidos de la oposición específicamente, sin contar al Partido Verde, que es aliado de Morena, gobierna sobre un total de 30 millones de mexicanos que representan un 23% de la población total del país, donde solamente han logrado mantener 9 de los 28 Estados que gobernaban en 2018.
Hoy por el número de habitantes sobre quienes gobiernan, la primera fuerza política de oposición en el país es Movimiento Ciudadano, que controla 2 estados donde viven poco más de 14 millones de habitantes, que son el 11.4% de la población total.
La segunda fuerza es el PAN, que se encuentra en 5 estados donde viven poco más de 10 millones 800 mil habitantes, que representan el 8.6% de la población nacional, seguido en tercer lugar por el PRI, quien solo gobierna en 2 estados en coalición con el PAN, donde viven 5 millones de habitantes, que corresponden al 4% de la población, por último el Partido Verde en coalición con el Partido del Trabajo que controla un estado con casi 3 millones de habitantes, representando el 2.2% de la población nacional.
Esto ha sido resultado de haber experimentado un proceso de caída libre desde el 2018, donde fueron perdiendo casi todo lo que estuvo en juego electoral cada año desde 2019 hasta 2023. La alianza antinatural desde el punto de vista ideológico que hicieron el PAN, el PRI y el PRD los debilitó más de lo que los pudo haber posicionado donde les hacía falta.
En los procesos de elecciones que tuvieron lugar este año, esa alianza acordó que sería el PRI quien nombraría a los candidatos que representarían a los 3 partidos, porque entre ellos era la fuerza más poderosa en los dos estados que estaban en juego; a cambio también acordaron que sería el PAN quien nombraría los candidatos para el 2024, donde no solamente habrá varios estados en disputa, sino que se definirá la elección para sustituir al Presidente de la República.
Como resultado de este acuerdo, no solamente el PRI perdió el Estado de México, convirtiéndose en la 4ª fuerza política del país, el PAN perdió todo su posicionamiento como fuerza política individual en ambas entidades debilitándose seriamente, además que su aliado de relleno el PRD, perdió su propio registro en los 2 estados.
Está muy claro que su alianza no ha servido para fortalecer a sus miembros individualmente, sino al contrario, los ha diluido a tal grado, que un partido nuevo como Movimiento Ciudadano ya los supera como fuerza política gobernante, solo por el hecho de no haber aceptado hacerles el juego uniéndose a ellos.
No hay que ser adivino para poder dilucidar lo que le va a pasar al PRI como partido si permite que sea el PAN quien nombre a los candidatos que competirán en 2024, o lo que le puede pasar a ambos si no se llegan a poner de acuerdo para seguir juntos en ese proceso electoral, porque hoy solos ninguno representa una fuerza electoral digna de competir contra nadie.
Probablemente los ganadores de esta debacle, además de Morena, terminen siendo Movimiento Ciudadano y el partido Verde Ecologista, quienes puedan ser beneficiados con muchos de los votos priistas o panistas que no están dispuestos a apostar por la farsa ideológica representada por esa alianza, que se la pasa inventando triunfos para excusar su naturaleza perdedora.
Como dijo el escritor británico Irvine Welsh: “Los perdedores encuentran excusas; los ganadores encuentran soluciones”.
“por más ignorante que se crea al pueblo, siempre sabe mejor lo que le conviene que cualquier déspota que lo gobierna”. Francisco I. Madero[1].
Hacer verdadera, y sin reflujos, la independencia económica y cultural 4T; separarnos definitivamente de los designios imperiales; revolucionar las bases jurídicas juaristas y democratizar el Poder Judicial; consolidar la democracia “maderista” -genuinamente revolucionaria- en todos los rincones; llevar a fondo y hacer irreversible el poder del pueblo sobre sus riquezas naturales, laborales e intelectuales, perfeccionando el mejor legado de Cárdenas… no parece haber progresado lo suficiente y, aunque digan que es “mucho pedir”, será tarea irrenunciable para quienes hereden lo logrado por López Obrador, gracias al movimiento de masas que votó por él. Las desigualdades no son intocables, tampoco los privilegios de los fifí. “No puede existir democracia política mientras no se imponga la democracia económica.” Lázaro Cárdenas.[2] La Comunicación sigue siendo una debilidad política aguda.
Para algunos es fácil olvidar la ecuación de Adolfo Sánchez Vázquez entre “lo deseable, lo posible y lo realizable”, y es verdad que parece cómodo ponerse en modo “ultra” para ser “intransigentes”, exigiendo sólo resultados de “máxima” o sólo lo “perfecto”, incluso sin mover un dedo para lograrlo o para ayudar. Omitir la dialéctica de las fuerzas transformadoras e ignorar con qué se cuenta, objetivamente, para conquistar lo necesario y lo urgente. “¿Permitiremos que se repitan los males cuyas consecuencias deploramos todavía?” preguntaba Benito Juárez[3]. Todo vacío que se deje vendrá a llenarlo con su basura la ideología de la clase dominante. No se logra comunicar la agenda de las luchas.
Las rebatingas internas de las cúpulas, que en su proporción suelen ser ajenas a los problemas reales en las bases, sofocan con “grillas” a la Política que realmente importa. Eso no es casual y es un vicio tóxico (sospechoso de ser intencional) importado de las peores tradiciones cultivadas por las mafias que secuestraron a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Prevalece una tozuda insuficiencia democrática doméstica, que no logra instaurar comicios internos directos sin intromisiones de la mafia del INE. Padecemos deudas, al por mayor, que son escandalosas por sus continuidades y por lo lamentablemente impresentable de no pocos “candidatos” o “candidatas”. Algunos de ellos sin identidad de lucha desde las bases. Y, no obstante, toda la “ensalada mixta” de yerros realmente existentes, sobrevive una movilización de masas que sigue siendo histórica y decisiva, a veces más por razones del liderazgo personal de AMLO, que por la organización de un partido de masas con un programa obrero-campesino e indígena redactado y consensuado desde las bases y con aval de contenidos paridos por las batallas populares y en pie de lucha. Movilización masiva sin autonomía comunicacional.
Eso hace obligatorio recordar el plan original de la 4T para interpelarlo todo y, con él en mano, evaluar a los continuadores que habrán de profundizar y ensanchar la lucha contra el conservadurismo, contra el neoliberalismo y el reformismo que anestesia las transformaciones que las bases claman y reclaman. Poner las barbas y cabelleras a remojo. ¿Están los líderes y lideresas a la altura de la Historia? Habiendo tendencias mayoritarias para la continuidad de la 4T no debería haber conformismo, ni acomodo, cuando las condiciones planetarias, y regionales, advierten amenazas derechistas y ultraderechistas, propias de la crisis del capitalismo. Y nadie está a salvo. El conservadurismo está mandando mensajes histriónicos, bobalicones, pero peligrosos. ¿Será posible no perder lo ganado?
Las canalladas financiadas para inyectarnos desmoralizaciones inducidas, están teniendo efecto en sectores que no han visto llegar el cumplimiento de algunas promesas que juraron resolver las calamidades salariales que padecen millones; las promesas amnésicas que juraron a derrotar la inflación, elevar la calidad del empleo, limpiar de corrupción e ineficiencia del Poder Judicial; de las universidades, de la salud publica, de la procuración de vivienda… que prometieron la Paz, la tranquilidad efectiva y expandida. Que prometieron la derrota de las narco-mafias y el crimen organizado incluso en las entrañas del burocratismo. Pero, nada de lo que falta niega los logros que no son pocos. Advertencia obligada por método.
Completar y multiplicar las tareas de la 4T parece ser el único camino realista para la Política que moviliza a las masas, pero debe ser enriquecida incluyendo, sin demoras ni excusas, las luchas que quedaron al margen como los Acuerdos de San Andrés, la justicia en Ayotzinapa, las luchas obreras del sector magisterial, eléctrico, minero, universitario, sanitario… y necesariamente la consolidación de un programa revolucionario en materia de comunicación popular que complete, mejore y amplifique los no pocos logros de las mañaneras con la inteligencia comunicadora de Andrés Manuel López Obrador. Razón necesaria pero insuficiente. Para dejar de pelear por nombres, la 4T debe afianzar un programa histórico democráticamente redactado, que organice a todos y todas, con disciplina militante y enamoradora para que lo importante sea la consolidación de un movimiento que asegure “el punto de no retorno” y destierre todo método individualista, mesiánico o sectario. Dijo Emiliano Zapata, alma mater de la 4T: “Se lanzó a la revuelta no para conquistar ilusorios derechos políticos que no dan de comer, sino para procurar el pedazo de tierra que ha de proporcionarle alimento y libertad, un hogar dichoso y un porvenir de independencia.”[4]. No hay tiempo que perder.
México está por concretar acuerdos con sus similares de China y Corea del Sur para evitar la entrada de fentanilo a su territorio, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien reveló que el gobierno de Xi Jinping ha modificado su postura al respecto y que «hay disposición de ellos a ayudar».
El mandatario agregó que México mantiene su voluntad de «seguir apoyando a Estados Unidos en todo lo relacionado con el combate al fentanilo, por razones humanitarias, porque pierden la vida muchos estadunidenses».Subrayó que para su gobierno es prioritario que «no se use este problema grave, lamentable, que tienen en Estados Unidos, para culpar a México con propósitos electorales y politiqueros».
Recordó que en las últimas semanas, ante una solicitud hecha por su administración, autoridades chinas habían negado que desde su país salieran cargamentos ilegales de fentanilo con rumbo a México. La embajada china había señalado que que lo que EE.UU. denomina precursores de fentanilo “son productos químicos generales” y recordó que en el comercio internacional, el importador es responsable de evitar que éstos fluyan hacia los canales de fabricación de drogas.
Estados Unidos acusa a China de permitir el envío de precursores químicos a México que son utilizados para fabricar el fentanilo, una poderosa droga que se trafica y está causando estragos en territorio norteamericano
«Poco después se encontró un cargamento de fentanilo procedente de China en el puerto de Lázaro Cárdenas. Ya está interviniendo el gobierno de China y estamos por establecer un acuerdo entre el gobierno de China, en especial con la Fiscalía General de la República, para evitar la entrada de fentanilo a México», añadió López Obrador, y dijo que un pacto similar se está detallando con autoridades de Corea del Sur y otras naciones asiáticas.
«Así garantizamos que se combata el fentanilo y otros precursores que llegan de Asia», explicó el mandatario. «Iban a hacer una investigación, se les está dando toda la información y están viendo los recientes cargamentos que se decomisaron. Y está el compromiso de establecer un acuerdo, que es lo que nos importa, que se evite la salida desde China o cualquier país de Asia».
El presidente inició una estrategia para contrarrestar la “campaña politiquera y de mala fe” que pretende responsabilizar a México de la producción del fentanilo. Reiteró que la droga no se fabrica en territorio nacional. Advirtió sobre la importancia de desmentir y de esta manera, hacer frente a los grupos de conservadores que en los últimos tiempos han ido a España “a acusarnos, reciben dinero del gobierno de Estados Unidos para atacarnos en un plan de traidorzuelos y de intervencionismo”.
Con eso, dijo, se viola la soberanía, “lo hacen los gobiernos extranjeros pero también participan conservadores que no dejan la vieja y antigua tradición anti mexicana”.
López Obrador aseguró que México continuará con la destrucción de laboratorios clandestinos donde se procesa el fentanilo, cuya producción en el país ha sido rechazada por el gobierno federal, que ha insistido en que en territorio mexicano sólo se troquelan pastillas. «Vamos a seguir evitando la entrada de fentanilo y de otros precursores químicos y también destruyendo laboratorios», enfatizó López Obrador.
«Estamos combatiendo el tráfico de estos químicos dañinos y hay reacciones porque antes los puertos estaban tomados por la delincuencia, los puertos de México, y ahora se están limpiando los puertos, están a cargo de la Secretaría de Marina».
López Obrador ratificó que México está ayudando a Washington para que no haya tráfico de droga; pero dijo, «quieren que toda la culpa recaiga en nuestro país “y lo consideramos injusto. No merecemos ese trato”, dijo en referencia a un reportaje televisivo transmitido el pasado 2 de mayo.
También advirtió que ante las próximas elecciones en EEUU es muy probable que el tema del fentanilo se introduzca en las campañas y nuevamente, se acuse a México de la producción y la introducción de la droga a aquella nación.“Entonces esa crisis, esa pandemia, que no han podido enfrentar, quieren utilizarla de manera tramposa para culpar a México”, apuntó.
Gerardo Villagrán del Corral. Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
A solo 4 días de las elecciones locales para gobernador y diputados en Coahuila , la dirigencia nacional del Partido del Trabajo echó sobre la ciudadanía de este estado un inesperado y muy traicionero baño frío al pronunciarse por “la unidad y garantía para la coalición Juntos Haremos Historia”, abandonando a “la voluntad de la ciudadanía de Coahuila” a su hasta entonces candidato a gobernador, Ricardo Mejía Berdeja.
Para muchos, el acto significó simplemente debilidad ante la imposición de Mario Delgado y su muy cuestionado “ganador de la encuesta interna de Morena”, Armando Guadiana, pero para muchos otros se trató de una bochornosa traición de dimensiones históricas, si bien para efectos prácticos los votos que recabe la planilla del PT el próximo 4 de junio serán legalmente válidos.
Mejía Berdeja, por su parte, reaccionó convocando en Saltillo a una rueda de prensa atendida por medios locales y nacionales, ante quienes como primer argumento exculpó al dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, por considerarlo víctima de una “extorsión política”, para enseguida solicitar el voto a sus seguidores ya que dijo, “no me bajaré de la contienda”.
La gran pregunta ahora que Mejía ha quedado convertido en un candidato ciudadano involuntario, es si el clamor por justicia, legalidad y equidad de los coahuilenses que él recogió durante casi un año a lo largo de sus recorridos por el estado, será suficiente para derrotar los 18 de cacicazgo de Humberto y Rubén Moreira y sus secuaces: el actual gobernador aún en funciones, Miguel Ángel Riquelme Solís y el candidato del PRI a dicho cargo, Manolo Jiménez Salinas.
Paralelamente Mario Delgado, obviando justamente el periodo del moreirato, ha exhortado a los coahuilenses a no permitir que el PRI estatal llegue a sus 100 años (que se cumplirían de ganar su candidato la próxima contienda), cuando cualquier simpatizante de Morena Coahuila o, de hecho, cualquier militante de Morena nacional podría testificar que el partido carece de estructura electoral eficiente, más allá de los programas sociales del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Guadiana fue opositor a AMLO
Como si no fuera suficiente es públicamente conocido que el senador con licencia, Armando Guadiana, fue un terco opositor al gobierno de Andrés Manuel López Obrador mientras concurrió en su calidad al Senado, además de ostentar una larga y vergonzosa trayectoria local como explotador de mineros en la región carbonífera, facturero, lavador de caudales y traficante de influencias entre otras “bondades”.
Ante esto resulta casi natural la estampida humana que los morenistas emprendieron hacia el PT cuando Guadiana fue declarado por Delgado el ganador de la encuesta, ya que Mejía había ganado previamente la elección interna, efectuada entre los 70 consejeros estatales del partido.
De entonces a la fecha, la prueba de la escasa simpatía de Guadiana ha quedado a la vista a lo largo de su campaña fallida, no sólo porque su equipo hegemónico siempre estuvo integrado por ex panistas, sino porque para su campaña integró a cuestionados ex priistas como Shamir Fernández y el mismo coordinador estatal, Jorge Luis Morán, quien pagó con despensas a los asistentes a sus mítines, en lamentable rémora del sistema que el candidato de Morena supuestamente debería combatir.
La gran panorámica, entonces, abarca por un lado el desaseado y cupular manejo de Delgado en Morena (incluyendo el uso electoral de las “corcholatas”), frente a la simpatía que Mejía Berdeja generó entre los coahuilenses desde su presentación en el estado como enviado de seguridad del Presidente, hasta el engrandecimiento de su figura como caudillo de las causas justas, traicionado por las máximas fuerzas políticas de nuestro país repetidamente.
Por el otro, existe la bien aceitada estructura electoral del PRI de Coahuila, que tan bien han sabido utilizar sus peores exponentes: sí, esa que se fue construyendo a lo largo del siglo XX y que debería caer en estos inicios del XXI por su añosa, fraudulenta, manipuladora y deshumanizante mecánica electoral.
Yugo priista basado en dádivas
Resulta que a lo largo de estos casi 100 años del yugo priista en el estado, la principal herramienta electoral del partido han sido sus “ programas sociales”, que no es otra cosa que el reparto mensual de despensas, kits de limpieza y la tarjeta de beneficios llamada “La mera mera”, a través de las lideresas encargadas de los 4,250 seccionales básicos o contiguos, que integran los 38 municipios del estado.
Según don Jesús Morales Flores, ex priista coordinador de acción política en el estado, cada lideresa recibe mil pesos mensuales, ya sea que estén a cargo de un seccional básico o contiguo (el básico integra de 500 a 700 electores máximo, y los contiguos se van abriendo conforme se incrementa anualmente la población en edad de votar).
“En todo el estado”, explicó don Jesús, “hay 4,250 seccionales básicos y contiguos. Cada mes, con nuestros propios impuestos, pagamos a esas señoras lideresas del PRI al menos 1,000 pesos a cada una, una despensa, un kit de limpieza, y la tarjeta Mera Mera que ellas tramitan en recaudación de rentas, donde la pagan a mitad de precio”.
Según su testimonio, hay lideresas que tienen 40 años o más controlando un seccional, por lo cual la llamada “casa amiga” (que es donde se reparten las despensas), suelen cambiarlas de dirección durante las campañas, para no hacer tan evidente el reparto.
“Por ello las despenas las entregan a media noche”, dice, “pero dentro de los 700 electores de un seccional, solamente a los priistas les entregan en promedio 50 despensas al mes, y durante las elecciones, llegan los encargados con 8 o 10 mil pesos para la casa amiga, con todo listo para hacer una discada, frijoles a la charra, sopa de arroz, refrescos, aguas y dinero para gasolina”, entre otras cosas.
Al día siguiente, según relata don Jesús, como a las 10 de la mañana, cada una de las lideresas de los seccionales va despistadamente con su representante de casilla para que les entreguen la cuadrícula de votantes, y así lo hace en repetidas ocasiones a lo largo del día hasta que, como a las 4 de la tarde, según vayan contabilizando el número de beneficarios de despensas que han votado, ellas mismas se encargan de ir por los que hasta ese momento no lo hayan hecho.
“Ellas les hablan a sus coordinadoras de manzana y ésta a sus coordinadoras de acera (a cada una le tocan 10 personas o 10 casas por acera, mientras que a la coordinadora de manzana le tocan 40 casas en promedio), y en dos horas ya llamaron a sus hijos, a los equipos de futbol de la colonia, vecinos, amigos, etc., y los sacan a fuerza de sus casas para que vayan a votar porque tienen el compromiso por haber recibido las despensas”, explica.
Claro que si alguien visita el partido, no encontrará ninguna actividad como la descrita, pues el Departamento de Acción Social del PRI es el controlador de todas las despensas y éste suele estar ubicado en alguna oficina ajena a la institución partidista.
Además, comenta, “el día de elección el PRI paga 1,500 pesos por a cada integrante de la mesa de procesos internos de cada seccional”.
Concubinato IEC y PRI
Todo esto, aunado al concubinato entre el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) y el PRI, permite que este organismo vigile de más las actividades y uso del presupuesto de campañas por parte de los partidos de Izquierda, (lonas, pegas de casa y carros, espectaculares, banderines, folletos, gorras, etc.) dificultando sus actividades de proselitismo en los 38 municipios y los 4,250 seccionales del estado.
“Alguna gente dice que los programas sociales del PRI son parecidos a los del presidente, pero no es así, porque Andrés Manuel nos dio los beneficios a todos por igual, mientras yo tengo 10 años pidiendo una despensa al PRI de Coahuila y nunca me la han dado”, señala con evidente decepción don Jesús.
“A mis más de 70 años, he tenido que ver que seguimos pagando la estructura permanente del PRI, luego les pagamos cada seis años sus campañas, y después de que les elegimos a sus candidatos nos siguen robando, como en estos 18 años de corrupción, saqueo y de tanta sinvergüenzada”, expresa.
Por lo mal que quedan siempre los expertos financieros, sus pronósticos ya no deben ser proyecciones sino predicciones.
Por: Jorge Barrientos
El INEGI acaba de anunciar que el Producto Interno Bruto del país creció más del 3. 5% en el primer trimestre del año y que la inflación está en 6% y a la baja, un golpe mas a las predicciones catastróficas que previo a cada reporte proyectan los “expertos” en análisis financieros, lo mismo ha pasado con sus proyecciones sobre el tipo de cambio del peso frente al dólar pero una y otra vez sus proyecciones se van al hoyo del olvido.
Cada temporada inicia otro trimestre u otro año y las proyecciones ya se convirtieron en predicciones, pues han demostrado que carecen de total rigor académico. Y esto no responde a que por arte de magia suceda algún imponderable que haga que de golpe el país crezca o que la inflación baje, la realidad es que el país está bajo un buen control financiero y siguiendo políticas económicas distintas a las acostumbradas pero evidentemente más eficaces. La auténtica razón de estas sopresas periódicas es que realmente aquellas “predicciones” están basadas en la víscera, en el odio patológico a una administración o gobierno “populista” que no sigue los dogmas bajo los que estos expertos fueron adoctrinados y sin los cuales ninguna economía podría funcionar según les han hecho creer.
Además de que sus “predicciones” responden a un fin propagandístico de corto plazo para generar una expectativa negativa de las medidas tomadas por el gobierno y que gracias a los medios de comunicación se mantiene por meses en la audiencia hasta que la realidad confirma el acierto en las medidas y la falsedad en las proyecciones, pero eso no importa, al fin y al cabo al día siguiente comienza otro período para pronosticar algo negativo para una audiencia ante la que los expertos no pierden su credibilidad, cuatro años así y el método sigue funcionando, a ver hasta dónde aguanta su credibilidad.
Y a los extraterrestres, primero investiguen, después opinan.