ANTE LA EMBESTIDA DE LOS CAPITALISTAS, LOS TRABAJADORES CONSTRUYAMOS UNA NUEVA SOCIEDAD
La pandemia del COVID-19, puso al descubierto el rostro rapaz y de sobreexplotación de los empresarios que sin ningún sentido humano y solidario, despidieron a miles de trabajadores, incrementaron la jornada laboral más allá de las 8 horas diarias y dieron marcha atrás a muchos derechos que contemplaban los contratos colectivos y la Ley federal del trabajo en complicidad con los gobiernos estatales en muchos casos protegieron más a los dueños de las empresas que a los trabajadores en la emergencia sanitaria.
La crisis que se despliega en el capitalismo es de gran profundidad, sea en su alcance global, regional o local; en donde la pandemia del COVID19 ha sido un desencadenante más de los problemas estructurales de ese mismo sistema de explotación y de destrucción del medio ambiente.
Después de la pandemia, el capitalismo se ha vuelto más salvaje, ha puesto por encima de la vida del ser humano, la máxima ganancia ante los escases de medicamentos, de vacunas, han elevado los precios de los alimentos y han propiciado un mayor endeudamiento de los gobiernos, adueñándose de los recursos naturales de los países marginados y en vías de desarrollo como México.
La amenaza de la crisis ambiental, es ocasionado por el modelo de sobreproducción y consumismo inducido por el modelo capitalista al igual que los conflictos bélicos, la migración de millones de seres humanos azotados por la miseria, la xenofobia, el machismo, el racismo, lacras que son banderas de las ultraderechas y partidos conservadores como el PRIAN.
La sobreexplotación del ser humano es hoy más despiadada, se han desactivo la mayor parte de los sindicatos lo que ha impactado en un retroceso en sus demandas y derechos que se habían conquistado como la jornada de 8 horas y el uso de la huelga, sistema de pensiones y basificación de plazas de trabajo, etc.
Lo digital o uso del internet en el “trabajo en casa “, como modelo de trabajo paso a convertirse en una herramienta de sobrexplotación del trabajador desde el tiempo de jornada, hasta el desplazamiento de miles de trabajadores que han perdido su empleo por un lado y por el otro en la enorme carga de trabajo para unos cuantos, porque los grandes capitalistas recuperan de esta manera la pérdida de su tasa de ganancia. Con el despido, la reducción de prestaciones y la pérdida de derechos de las y los trabajadores, la pobreza se vuelva estructural, sin perspectiva de solución. Al igual que el desempleo, el subempleo se ha convertido, hoy, en problemas cruciales para quienes aportan la fuerza del trabajo.
Estas son unas de las tantas razones por las que la clase trabajadora, organizada en sindicatos o no, e igualmente aquellos que viven en el subempleo o desempleo nos MANIFESTAMOS y convertimos este 1º. de Mayo en un acto de REBELDIA ANTICAPITALISTA y refrendamos los deseos de luchar por una mejor sociedad que inspirados en nuestros principios de clase y de los ejemplos de quienes perdieron la vida como los mártires de Chicago de Rio Blanco y Cananea e igualmente los Caravaneros de Nueva Rosita, Coah, y tantos movimientos obreros, médicos, estudiantes, campesinos, de mujeres, de los pueblos originarios, etc. Debemos abandonar todo acto de sectarismo, oportunismo o vanguardismo para avanzar hacia esa nueva sociedad.
¿Cómo lograr tales objetivos concretos de este momento histórico?
1.- Luchar por la democratización de la vida sindical, sustituyendo a los dirigentes corruptos y entreguistas a los patrones, mediante la elevación de la conciencia.
2.- Articular la lucha de todos los trabajadores, de las clases medias, de los movimientos sociales y de las fuerzas progresistas mediante demandas concretas comunes y entre, ellas, también, las que nos permitan descolonizarnos de las grandes empresas trasnacionales, mediante las Nacionalizaciones para rescatar nuestra soberanía y lograr el bienestar de nuestros pueblos, mediante el desarrollo de nuestras propias fuerzas productivas.
3.- Pasar de la lucha solamente economicista a la lucha política, convirtiendo las demandas económicas de corto y largo plazo en demandas políticas, donde todos estos sectores formen GOBIERNO, pero sobre todo construir COMUNIDAD, desde abajo para conformar un gobierno de democracia popular.
¿Cuál sería la táctica de este momento?
Acumular fuerza con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que representa a un gobierno coyuntural y. que la realidad de este momento nos permite no solamente fortalecer las acciones, del actual gobierno federal elegido democráticamente en el 2018; siempre y cuando vayan en beneficio de los marginados y del rescate de la soberanía nacional como es el caso de la industria eléctrica y de la educación popular en manos del Estado y el fortalecimiento del sistema de salud pública y gratuita, entre otras, sino ir más allá para desmantelar en un futuro el Estado neoliberal que hoy lo mantiene secuestrado, el gran capital nacional y extranjero; para ir construyendo una sociedad de democracia popular.
Solo la movilización, la unidad de los trabajadores con las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda, podremos avanzar y derrotar a la derecha en un futuro próximo a lo largo y ancho de la nación.
VIVA LA LUCHA Y UNIDAD DE CLASE TRABAJADORA VIVAN POR SIEMPRE EN EL PRESENTE Y FUTURO QUIENES HAN DADO LA VIDA POR UNA SOCIEDAD NO CAPITALISTA VINCULADA A NUESTROS HERMANOS DE LA PATRIA GRANDE… AMERICA VIVA EL 1 DE MAYO COMBATIVO
Frances Stonor Saunders hizo una profunda investigación en la que desentraña los hilos de la CIA y EEUU en la formación de una izquierda compatible con su imperialismo (Foto: Dimitris Vetsikas / Pixabay)
Con el fin de oponerse a la Unión Soviética, al socialismo y al comunismo, el gobierno de Estados Unidos recurrió en gran medida a armas ideológicas encubiertas, financiando una izquierda “saludable” para el resguardo de los intereses del capitalismo en el mundo.
Un tema bien documentado que hace poco fue tocado por el periodista Benjamim Norton con el fin de resaltar que la intervención de Washington ha sido una cuestión clave en las divisiones de la izquierda occidental, lo que ha causado que grupos supuestamente afiliados a las ideas primigenias del socialismo se opongan al antiimperialismo o, de forma abierta, apoyen las políticas imperiales.
ACUDIR Y FINANCIAR A LA “IZQUIERDA NO COMUNISTA”
En la primera mitad del siglo XX, después de las dos guerras mundiales y tras hacerse evidente el éxito de la Revolución Rusa y los logros de la construcción del socialismo en la Unión Soviética, muchos intelectuales estadounidenses y europeos se inclinaron hacia las teorías socialistas y el comunismo de Marx, Engels, Lenin y Stalin, y la influencia del liberalismo de derecha fue disminuyendo. Esta situación causó alarma en los grupos de poder en los países occidentales que dirigían el rumbo del capitalismo, especialmente en Estados Unidos.
Culminada la Segunda Guerra Mundial, la vista fue puesta en el comunismo como el enemigo número uno de Occidente e inició la Guerra Fría. El gobierno estadounidense y las agencias de inteligencia comprendieron que la mejor forma de combatir a los comunistas era reclutando a personas descontentas con el proyecto, pero que siguieran profesando afinidad con los ideales de izquierda. Esto permitía dar la imagen de que la oposición al comunismo no solo era expresada por reaccionarios.
Segunda conferencia del Congreso por la Libertad de la Cultura en Berlín, junio de 1960 (Foto: Wikimedia Commons)
La estrategia de apoyarse en “izquierdistas no comunistas” se transformó en un recurso fundamental de las operaciones políticas anticomunistas de la segunda mitad del siglo XX.
TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN AL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE
Ben Norton menciona casos puntuales y de mucha influencia que resultaron de las operaciones encubiertas de Washington para perjudicar el desarrollo de un bloque que enfrentara al capitalismo. Entre ellos estaba Herbert Marcuse, un intelectual francés que se ganó el título de “padrino de la nueva izquierda”, una que no era amenaza para las corporaciones y sus planes a nivel internacional.
La razón por la que Marcuse se hizo famoso fue porque trabajaba para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, sus siglas en inglés), que es la organización que precedió a la CIA. Originalmente, el autor fue contratado por los servicios de inteligencia estadounidenses para investigar sobre el nazismo en Alemania, pero después de la Segunda Guerra Mundial continuó trabajando para ellos en investigaciones contra la Unión Soviética. De acuerdo a la investigación de Norton, sus “críticas” hacia las políticas soviéticas fueron financiadas por el gobierno estadounidense. De hecho, uno de los libros más conocidos de Marcuse, Soviet Marxism, estuvo basado en una investigación financiada por la OSS y el Departamento de Estado.
Norton también menciona a Carl Gershman como otra de las figuras que exponen la intervención del gobierno estadounidense en las divisiones de la izquierda occidental. Gershman fue líder del Social Democrats, USA (SDUSA), un partido que nació de la separación del Partido Socialista de América (SPA), y después estuvo a cargo de la presidencia de la NED desde su fundación hasta 2021.
LA GUERRA CULTURAL Y ALGUNOS DE SUS PRODUCTOS
Entre el 25 y 29 de abril de 1966, The New York Times publicó una serie de artículos revelando que, durante más de 15 años, la CIA había financiado decenas de revistas culturales en todo el mundo, creando una poderosa red de influencia sobre la izquierda. En el centro de este trabajo estaba el llamado Congreso por la Libertad de la Cultura (CCF, sus siglas en inglés), fundado en 1950.
El sistema creado por la CIA le permitió financiar un gran número de proyectos encubiertos. En su apogeo, el Congreso por la Libertad de la Cultura tenía bases en 35 países, todas las capitales europeas, así como en Japón, América Latina, India, Australia, Filipinas, entre otros.
En su libro La CIA y la guerra fría cultural (1999), la historiadora británica Frances Stonor Saunders señala que “hubo muy pocos escritores, poetas, artistas, historiadores, académicos o críticos en la Europa de la posguerra cuyos nombres no estuvieran relacionados de alguna manera con esta empresa secreta”.
La “guerra cultural” desatada por la CIA tenía un objetivo a gran escala: alejar a los intelectuales europeos de la simpatía por la Unión Soviética e imponer los valores culturales estadounidenses en el mundo. Los principales teóricos de este movimiento, James Burnham e Irving Kristol, trabajaron después en la conformación del neocoservadurismo, vertiente política en la que se apoyan los políticos estadounidenses que propugnan la guerra para la solución de los conflictos internacionales, basado en la ideología supremacista de que Estados Unidos es una “nación indispensable”.
Al foro fundacional del Congreso, celebrado en Berlín Occidental en 1950, asistieron los principales escritores, filósofos, críticos e historiadores de Occidente en la época posterior a las guerras mundiales: Karl Jaspers, John Dewey, Bertrand Russell, Benedetto Croce y Arthur Schlesinger Jr., por mencionar algunos.
La eficaz labor del CCF en la creación y el patrocinio de revistas literarias y políticas prestigiosas convirtió a la CIA en un actor clave en la formación ideológica de la gente. Entre ellas se encontraban The New Leader (EEUU), Partisan Review (EEUU), Paris Review (Francia), Der Monat (Alemania), Mundo Nuevo (Latinoamérica) y muchas otras publicaciones que se consideraban puntos de referencia de opinión y crítica de la izquierda occidental.
En el presente, las mismas personas políticas y el mismo oriden dinerario utilizan exactamente los mismos métodos para lograr resultados similares en la promoción de una izquierda útil, ya sea en el aspecto internacional, con intelectuales que convenientemente se vuelven “antiguerra” cuando se trata de la operación de desnazificación llevada a cabo por Rusia en Ucrania y señala de “autoritarismo” a China cuando esta toma medidas para protegerse en medio de probadas amenazas de armas biológicas; o a nivel de la región latinoamericana, con grupos “desilusionados” de gobiernos en países como Cuba, Nicaragua y Venezuela, que terminan colaborando, sabiéndolo o no, con el imperialismo liderado por Estados Unidos.
Sin embargo, el componente ideológico es el que ha prevalecido en el tiempo, cuando el dinero no es necesario para comprar conciencias. Es notorio, como el caso de la izquierda española, que no hace falta desembolsar grandes cantidades de dinero para poner a intelectuales y creadores a la orden de la agenda OTAN. Pues también la banalidad y la atomización intelectual en el campo de las ideas, la formación y la información, así como las operaciones psicológicas a gran escala, han dado en el blanco de las posiciones de muchos que justifican la voluntad angloimperial por sobre la formación de un mundo multipolar y la dignidad.
El nacimiento de la Liga Comunista 23 de Septiembre:
En el periodo que abarca los años de 1971 a 1973, el grupo encabezado por Raúl Ramos Zavala, Los Procesos, busca establecer contacto con las organizaciones guerrilleras que habían surgido a lo largo del país con el objetivo de unificarlas en una sola organización.
En el camino entablan relaciones con grupos guerrilleros radicados en Chihuahua, Sinaloa, Guadalajara, Monterrey, Distrito Federal y Baja California. Todos estos grupos estaban conformados en su mayoría por estudiantes universitarios y jóvenes profesionistas que ya habían comenzado a actuar de manera aislada, y ya habían sufrido importantes pérdidas humanas y la detención de algunos de sus integrantes.
La unificación les permitiría adquirir la fuerza humana y los recursos materiales necesarios para expandir su proyecto revolucionario por todo el país. Ramos Zavala, principal impulsor de la unificación nacional de las células guerrilleras, no vería el resultado de esta labor, pues caería muerto durante un enfrentamiento contra fuerzas policíacas el 6 de febrero de 1972. Ignacio Salas Obregón asumiría el liderazgo máximo de la organización a la cual llamaría La Partidaria, y continuaría en la búsqueda de más organizaciones armadas a las cuales sumar al proyecto.
Las organizaciones que decidieron sumarse a La Partidaria serian: Los Procesos, Comité Estudiantil Revolucionario, Movimiento Estudiantil Profesional, Núcleo Central / Los Guajiros, Comando Urbano Lacandones, Los Macías, militantes provenientes del Movimiento de Acción Revolucionaria/ Movimiento 23 de Septiembre, Frente Estudiantil Revolucionario, Federación de Estudiantes de la Universidad de Sinaloa / “Los Enfermos”, así como estudiantes que fueron reclutados de manera independiente.
La Partidaria también se da a la tarea de entablar comunicaciones con otros grupos como el Partido de los Pobres y la Unión del Pueblo. En lo que respecta a la UP, su estrategia político-militar era diametralmente opuesta a la estrategia de hostigamiento y combate permanente propuesta por La Partidaria, por lo que no se integrarían a la organización debido a diferencias políticas y estratégicas. Con el PDLP las relaciones comenzarían bien, pero a raíz del surgimiento de discrepancias teóricas, estrategias y políticas, se daría una ruptura desastrosa para ambas partes.
Después de este largo proceso organizativo que llevaría en un primer momento a Raúl Ramos Zavala y posteriormente a Ignacio Arturo Salas Obregón a recorrer todo el país entablando relaciones con las organizaciones político-militares surgidas a finales de los 60’s y principios de los 70’s, el 15 de marzo de 1973 nace formalmente en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Su nombre es un doble homenaje: “Liga Comunista” en alusión a la Liga de los Comunistas fundada por Karl Marx y Friedrich Engels en 1848 y 23 de septiembre en homenaje a los combatientes del Grupo Popular Guerrillero caídos durante el asalto al cuartel Madera el 23 de septiembre de 1965.
En su reunión constitutiva, Se establece la estructura organizativa de la Liga, integrada por un Buró de Dirección Política y una Coordinadora Nacional, las instituciones encargadas de emitir las ordenes generales y dirigir las tareas de la organización; los Comités Coordinadores Zonales Político-Militares, quienes coordinaban las acciones político-militares a realizar en sus áreas designadas al interior de la república y con la tarea de hacer labores de agitación y propaganda entre los obreros, campesinos y estudiantes; Comité Militar, encargado de armar y entrenar a los combatientes, así como planear las acciones de combate y expropiación; Cuerpo de Servicios, con la tarea exclusiva de conseguir casas de seguridad y adquirir recursos para los combatientes y la Brigada Roja, el cuerpo de élite de la Liga, conformada por los mejores elementos de la organización y que actuaba principalmente en el Estado de México y el Distrito Federal y en operaciones de alto riesgo en el interior de la república.
Se crean 3 Comités Coordinadores Zonales: Noroeste, el cual abarca los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. Occidente, conformado por Jalisco, Michoacán, y Guanajuato, Sur, integrado por Guerrero, Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Tabasco. En la zona conocida como El cuadrilátero de oro, comprendida por los estados de Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Durango se crea el Comité Político-Militar Arturo Gámiz, con la tarea de implantar tres frentes guerrilleros repartidos a lo largo de la Sierra Madre Occidental. En la zona colindante entre Oaxaca y Guerrero se implanta la Brigada Revolucionaria Emiliano Zapata como foco guerrillero rural. En Guerrero se establece también el Comité Político-Militar Genaro Vázquez. En la Huasteca Hidalguense y Veracruzana se establece la Brigada Campesina Lacandones.
Respecto al plano militar, la Liga sería la organización más activa de la década de los 70’s y principios de los 80’s. La praxis militar de la LC23S se encontraría notablemente influida por las estrategias guerrilleras urbanas empleadas principalmente en Brasil, Uruguay y Argentina, realizando acciones de hostigamiento y combate permanentes contra fuerzas policíacas y militares con el objetivo de perpetrar golpes que debilitaran a las fuerzas represivas del Estado y obtener el armamento y munición necesarios para armar a los combatientes.
La expropiación a bancos y empresas para obtener financiamiento fue también una práctica realizada por la LC23S en todo el país y de manera constante. Las expropiaciones también se realizaban a escuelas, oficinas y farmacias con el objetivo de obtener materiales como mimeógrafos, papel, tinta, vehículos, material de curación y medicamentos.
Los secuestros con motivos políticos también serían una de sus principales acciones. Tres de estos secuestros tendrían repercusiones trágicas no solamente para la Liga, sino también para las otras organizaciones político – militares a lo largo del país.
El primero de ellos sería el intento de secuestro del poderoso empresario regiomontano Eugenio Garza Sada el 17 de septiembre de 1973 el cual, terminaría con el asesinato accidental del empresario a consecuencia del fuego cruzado entre los guerrilleros y los escoltas.
El 10 de octubre de ese mismo año son secuestrados en Guadalajara el industrial Fernando Aranguren Castiello y el cónsul de Inglaterra Anthony Duncan Williams. Mientras el cónsul es dejado en libertad sano y salvo, Aranguren es ejecutado como represalia contra el Estado mexicano por negarse a negociar con la Liga, quienes exigían la liberación de 51 presos políticos junto con su traslado a Corea del Norte y la cantidad de 200 mil dólares.
Los Asesinatos de Aranguren Castiello y Garza Sada desencadenarían la furia de los grupos empresariales en México, quienes presionarían a Luis Echeverría para emprender una política de combate más férrea contra los grupos armados, exigiendo explícitamente su eliminación bajo cualquier costo. A partir de este momento el Estado mexicano intensifica sus labores de inteligencia contra las organizaciones armadas, aplicando metodologías de terrorismo de Estado tales como torturas, reclusión clandestina, ejecución sumaria y desaparición forzada. Contra la LC23S se crea toda una estrategia de contrainsurgencia que involucraría a todas las instituciones de seguridad nacional. Producto de esta estrategia serían la caída de importantes miembros de la Liga en todo el país y principalmente la detención y desaparición forzada de Ignacio Salas Obregón el 24 de abril de 1974.
El 11 de agosto de 1976 la LC23S trataría de secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del recién electo presidente José López Portillo. Durante el operativo, frustrado por agentes del Estado Mayor Presidencial, muere David Jiménez Sarmiento, máximo dirigente nacional de la Liga, sucesor de Ignacio Salas Obregón. El intento de secuestro incrementaría las operaciones contrainsurgentes del cuerpo especial del Estado mexicano creado para la eliminación de la Liga: la Brigada Blanca (Cuyo nombre nace como contraposición a la Brigada Roja de la LC23S).
Otros secuestros más exitosos serian el de la hija del rector de la UNAM, Guillermo Soberón, y el de Nadine Chaval Casasse, hija del embajador de Bélgica en México, por el cual obtuvieron la cantidad de 5 millones de pesos. De mayor significación sería el secuestro de Antonino Fernández, presidente de Grupo Modelo. El secuestro se da en primera instancia como apoyo a la lucha obrera de los trabajadores de Grupo Modelo en el Distrito Federal, donde la protesta por mejores condiciones laborales e incrementos salariales había desencadenado el despido de 100 trabajadores. Antonino Fernández es secuestrado el 30 de marzo de 1977 y la Liga exige por su liberación la reinstalación de los trabajadores despedidos, la resolución de sus demandas y la cantidad de 25 millones de pesos. El secuestro tiene éxito y los trabajadores son reinstalados y sus demandas atendidas, lo que significaría un importante golpe por parte de la Liga. Sin embargo, la persecución policiaca le impide desarrollar actividades de politización entre los obreros que comenzaban a simpatizar con su lucha.
Pero sin duda, la actividad política más importante emprendida por la Liga serían las campañas de educación política dentro de la clase trabajadora y los centros educativos. Las labores de agitación y propaganda tenían una significación especial para la Liga, ya que sin conciencia revolucionaria no podía comenzar el proceso para el desarrollo de la huelga política general que desembocaría en la guerra civil revolucionaria.
De acuerdo con las tácticas leninistas, la organización vanguardia del proletariado debía contar con un órgano de prensa destinado a difundir entre las clases trabajadoras la teoría que ayudaría a dar forma a la estrategia organizativa revolucionaria. Es así como nace el periódico clandestino Madera.
El periódico sería el primero en su tipo realizado por una organización político–militar en México. Madera tuvo un total de 58 números aparecidos a lo largo de 8 años de existencia, de enero de 1974 a julio de 1981. Durante este periodo, Madera logró hacer un recuento puntual de todas y cada una de las huelgas y movilizaciones obreras acontecidas a lo largo del país, así como de los acontecimientos más importantes, los cuales eran analizados bajo la perspectiva política de la organización. El comentario editorial desarrollaba de manera política la opinión referente al acontecimiento más importante del mes. Se incluían también comunicados de solidaridad de la Liga con las principales luchas obreras y campesinas del país. También se emitían partes militares de las operaciones más importantes de la Liga y se denunciaban la desaparición o asesinato de sus militantes a manos del Estado.
La distribución del periódico era la actividad más importante y arriesgada de la Liga. Su importancia radicaba en el papel que el periódico tenia para educar y concientizar a las clases trabajadoras, ya que, sin la participación de los trabajadores, la Liga no podía fortalecerse. Para emprender esta labor, la Liga desarrollaba operaciones conocidas como repartizas, las cuales se realizaban tanto en las fábricas como en los centros educativos.
A lo largo de su historia, la LC23S contó con 4 liderazgos a nivel nacional, siendo el primero de ellos Ignacio Arturo Salas Obregón, quien estuvo al frente desde el año de 1973 hasta su detención-desaparición el 25 de abril de 1974. Le sucedió David Jiménez Sarmiento, de 1974 al 11 de agosto de 1976, fecha en la que cae en combate. Luis Miguel Corral García asumiría la dirección nacional de agosto de 1976 a junio de 1977. Finalmente, Miguel Ángel Barraza García, asumió la dirigencia de la Liga de junio de 1977 a enero de 1981.
La Liga Comunista 23 de Septiembre logró sobrevivir hasta mediados de la década de los 80’s (algunas otras fuentes ubican su caída definitiva hasta 1990). Sería la organización más golpeada tanto por el autoritarismo mexicano como por la crítica de la derecha e izquierda institucionalizada, así como de otras organizaciones político-militares. A pesar de ello, la Liga se convertiría en una de las organizaciones más emblemáticas e importantes del movimiento armado socialista mexicano.
Fuentes de Referencia:
La Liga, Una cronología: Alberto López Limón.
Amargo Lugar Sin Nombre, Crónica del Movimiento Armado Socialista en México (1960-1990): Hugo Esteve Díaz.
México Armado: Laura Castellanos.
La Charola, Una Historia de los Servicios de Inteligencia en México: Sergio Aguayo.
La prensa nacional se dio a la tarea de desprestigiar al movimiento guerrillero estudiantil y sepultó los verdaderos objetivos de la lucha etiquetándolos como pandilleros, subversivos y terroristas.
Nunca fueron dignos de un reportaje que analizara sus motivos, ni se escribió que pretendían un cambio político y social, sino que se les trató como material policíaco, de simple nota roja.
Para la sociedad, fueron viles delincuentes, sobre todo tras el asesinato del Carlos Ramírez Ladewig, cuya muerte trastoca y divide los acuerdos políticos que existían entre la máxima casa de estudios y el ala Priista Jalisciense.
De hecho, para los Universitarios, el responsable moral de este suceso es el Presidente Luis Echeverría. La liga comunista 23 de Septiembre se divide en muchas versiones de sí misma, y para septiembre de 1979 la gran mayoría de los grupos armados estaban muy debilitados y a punto de la extinción.
El ITESO fue sede del primer encuentro en Jalisco de personas y colectivos afectados y este organismo, que busca la verdad, la justicia y la reparación, así como que haya garantías de no repetición de las políticas represivas ocurridas en México entre 1965 y 1990.
Vanesa Robles
Leticia Galarza Campos desapareció el 5 de enero de 1978, en la colonia Eduardo Molina, de Ciudad de México. Se la llevaron unos agentes de la Dirección Federal de Seguridad. Tenía 23 años y una nena que diez días después cumplió su primer año.
Más de cuatro decenios más tarde, este viernes 18 de febrero de 2022 fue una fecha muy importante para su hija, quien asistió al encuentro entre colectivos, familias y personas que sufrieron violaciones de derechos humanos durante la llamada Guerra Sucia, y la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a 1990.
La reunión a puertas cerradas, que durará todo el día, se lleva a cabo en el ITESO.
“La comisión es una exigencia, pero también la esperanza de encontrar a mi mamá y cerrar el ciclo; de tener un espacio físico o unos restos para hablar con ella”, relató Alejandra, quien es profesora universitaria y hoy llevaba, colgada en el pecho, una fotografía que le hicieron a Leticia cuando estaba casi por parir.
En Jalisco y otras cinco entidades de México, en una etapa inicial, una parte de la ciudadanía, la academia y activistas que integran este organismo —perteneciente a la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación— tendrán un primer acercamiento con las personas sobrevivientes y familias de las víctimas de la represión que ejercieron distintos grupos policiales contra movimientos populares e individuos que defendían sus derechos sin el uso de las armas, así como grupos guerrilleros: la Liga Comunista 23 de Septiembre, las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo y el Frente Estudiantil Revolucionario, entre otros.
Entre febrero y marzo de 2022, los integrantes de la comisión visitaron Oaxaca y también acudirán a Chihuahua, Sinaloa, Puebla y Guerrero.
El propósito de este primer encuentro es explicar las razones de ser del organismo y establecer contacto con las personas afectadas. En unos meses comenzará una etapa de levantamiento de testimonios y documentos útiles para conocer qué pasó en aquel periodo, cuáles eran los motivos de las autoridades para una represión como la que activaron, qué instituciones participaron en la contrainsurgencia, de quiénes recibían órdenes y cuáles eran esas indicaciones.
Para la documentación se buscará acceder a archivos familiares, así como a los que existen en instituciones como la Secretaría de la Defensa Nacional, las policías federales y estatales, el Estado Mayor Presidencial y las prisiones.
El comisionado Abel Barrera Hernández explicó que, dentro del diagnóstico preliminar, Jalisco aparece como uno de los estados donde la violencia fue muy cruenta: “hubo una política para desaparecer, ejecutar, causar terror”, por parte de las fuerzas policiacas y el ejército.
En conferencia de prensa, en el Auditorio D1 del ITESO, la comisionada Eugenia Allier Montaño explicó que existe una deuda con la sociedad sobre el tema de la represión del periodo 1965-1990, sobre el cual han pasado decenios antes de que se abra un debate que sirva para esclarecer los hechos. Añadió que, aunque no es consecuencia directa, la impunidad en torno a ese periodo sirve para explicar violencia que afecta hoy a México.
Otro comisionado, David Fernández, SJ, quien fue rector del ITESO, consideró que gran parte de las medidas que hoy en día sigue poniendo en práctica el Estado mexicano para combatir la inseguridad están incubadas desde aquella época. “Hay mecanismos que siguen vigentes. Necesitamos una mirada atrás para evidenciar y, luego, desmontar esas prácticas. Miramos el pasado para entender al presente y poderlo transformar; para construir una cultura de derechos humanos”.
Explicó que la comisión analiza el periodo entre 1965 y 1990 porque responde a una etapa de represión anterior a que la economía de México se abriera a los mercados internacionales.
David Fernández, SJ, invitó a las autoridades y personas comunes que tengan información sobre la violencia del Estado en ese lapso, a acercarse al organismo y compartir la información, en un entorno confiable. A la sociedad le pidió respaldar los trabajos que buscan la verdad.
La visita de la comisión al ITESO coincide con las labores de docencia, investigación, incidencia y acompañamiento en derechos humanos que ha realizado la universidad desde su fundación. Entre otras cosas, estas acciones se hacen presentes en la Maestría en Derechos Humanos y Paz y en el Programa de Tortura, Ejecución y Desapariciones de Personas, del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia (CUDJ) “Francisco Suárez, SJ”. También con las Orientaciones Fundamentales del ITESO (OFI), que buscan la transformación de la realidad a través de la verdad y la justicia.
En la conferencia estuvieron los comisionados y comisionadas David de Jesús Fernández Dávalos, SJ; Aleida García Aguirre, Eugenia Allier Montaño, Abel Jesús Barrera Hernández y Carlos Pérez Vázquez. A los trabajos con las familias de las víctimas de la Guerra Sucia se unieron, además, la titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Martha Yuriria Rodríguez Estrada; el representante de la Comisión Nacional de Búsqueda de personas, Javier Yankelevich Winocur, y el enlace técnico de la Comisión para el Acceso a la Verdad, Camilo Vicente Ovalle.
¿Qué es la Comisión de la Verdad?
La creación de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a1990 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 6 de octubre de 2021. Su función es realizar las acciones necesarias de justicia transicional para el esclarecimiento de la verdad, el impulso a la justicia, la reparación integral y el derecho a la memoria, a través de cinco mecanismos que surgieron de un acuerdo entre el gobierno federal con los sobrevivientes y las familias de las personas desaparecidas y asesinadas durante el periodo conocido como la Guerra Sucia. Según el gobierno federal, la Comisión funciona a través de cinco instrumentos:
El Mecanismo para el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico, integrado por especialistas independientes, quienes investigarán, acopiarán información y tendrán acceso a los archivos de todas las dependencias, así como a las instalaciones federales militares y civiles, en búsqueda de la verdad.
El Comité para el Impulso de la Justicia, encabezado por tres especialistas independientes, entre ellas Ángela María Buitrago Ruíz, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
El Programa Especial de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Manera Forzada, encabezado por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).
El Programa Especial de Reparación Integral y Compensación, que dirige la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, en coordinación con la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, que diseñará acciones de reparación integral, colectivas e individuales.
El Comité para el Impulso a la Memoria y la No Repetición, que realizará acciones para la construcción pública de la memoria.
En septiembre de 2024 la Comisión deberá entregar un informe a la Presidencia de la República, a los sobrevivientes y familiares de las víctimas y a la sociedad para el conocimiento de la verdad en torno a los crímenes cometidos por el Estado entre 1965 y 1990.
Monterrey.- En el denominado invierno trágico de febrero de 1972, fueron asesinados Raúl Ramos Zavala y Rodolfo Rivera Gámiz; en 1974, José Ignacio Olivares Torres y José Manuel Báez; y el compañero José Ángel Martínez se encuentra en la lista de desaparecidos; todos ellos egresados y estudiantes de la Facultad de Economía de la UANL. En esa escuela se gestaron condiciones formativas para el desarrollo de una juventud preparada, con vocación social, cuyo liderazgo influyó en la conducción del movimiento estudiantil del 68 y del 71, comprometidos en la idea de luchar por transformar el mundo que nos tocó vivir.1
El 23 de octubre del 2021, la entrañable amiga y compañera Victoria Montes (Vicky), integrante y militante también del grupo Los Procesos (viuda de Raúl), junto con sus hijos Raúl Ramos Montes y Francisco Valenzuela Montes, nos invitó a un acto íntimo, discreto, para exhumar a Raúl Ramos a 50 años de su muerte. Los acompañamos al proceso de exhumación Fritz Glockner, Lupita Rodríguez, Marysol Galván Pelayo, Juan Aguado y yo. Como si el tiempo se hubiese detenido, empezamos a recordar la historia y vida de Raúl, las ideas principales que permitieron dar cuerpo teórico a la Organización Partidaria y de la Liga Comunista 23 de septiembre.
Al día siguiente, tratando de recuperar las ideas y aportaciones de Raúl al proceso revolucionario, Vicky invitó a amigos cercanos de la Universidad: de la Preparatoria Número 1 de Colegio Civil y de la Escuela de Economía, a un primer encuentro-reflexión.2 Con esta iniciativa se fue avanzando para rescatar y aclarar la historia del Movimiento Armado Socialista en México, del contexto que lo generó, con testimonios de quienes participaron y conocieron a Raúl, así como su importancia en el proceso revolucionario que impulsó. También nos encontramos con otros compañeros y compañeras que no participaron en la vía armada, pero desarrollaron otras formas de lucha social, como la gestionaría y electoral, impulsando las ideas centrales que aprendieron de aquel joven revolucionario.
En este rescate de la memoria histórica, acordamos hacer un homenaje este 6 de febrero en Monterrey, o en Durango, y finalmente se propuso la Ciudad de México. Poco a poco la propuesta se fue transformando de un el acto familiar discreto, a un acto más amplio y de reflexión. Los compañeros de Durango, del comité Cívico Arturo Gámiz, al enterarse de esta propuesta, se interesaron en hacer un homenaje a Raúl en la Normal Rural J. Guadalupe Aguilera.
Ingresé a la Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León en 1965; conocí a Raúl Ramos Zavala, a José Ángel Martínez, a José Ignacio Olivares Torres, a José Manuel Báez, a Rodolfo Rivera Gámiz, compañeros que se integraron al proceso revolucionario que se fue configurando desde 1968, bajo el liderazgo y conducción del mismo Raúl. También conocí a Raúl Sergio Morales Villarreal, compañero de mi generación, quien se integró a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). En Monterrey nacieron dos grupos guerrilleros provenientes del Movimiento Espartaquista (MER): la Liga de Comunistas Armados (LCA) y la “guerrilla sin nombre”, conocidos más tarde como “Los Macías”. También surgieron las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) y el grupo denominado “Los Procesos”, bajo la conducción de Raúl Ramos Zavala.3
En la ciudad4 y en la Universidad de Nuevo León (hoy UANL)5, se dieron condiciones para el surgimiento de estos grupos que impulsaron la insurgencia armada socialista. En ese periodo se desarrollaron movilizaciones estudiantiles y obreras que expresaban la agudización de las contradicciones de clase. Los universitarios, particularmente los de la Juventud Comunista, luchaban por una universidad democrática, crítica y popular; la burguesía y la Iglesia católica regiomontanas, caracterizadas por tener pensamiento capitalista, pro yanqui, conservador y anticomunista, organizaba a jóvenes egresados de los colegios católicos para contener, desplazar y sacar a los jóvenes de orientación comunista de la universidad; y para ello construyeron organizaciones similares a los grupos de El Yunque, o el Muro; en Monterrey se llamaba Corporación de Estudiantes Mexicanos (la Corpo).
En contraparte, en los años sesentas del siglo pasado, en la Iglesia Católica y en toda Latinoamérica, se dio una revolución de las conciencias, misma que exigía justicia y congruencia con el evangelio, una iglesia al servicio de los pobres, no de los poderosos. Así nació la Teología de la Liberación.
En la Facultad de Economía se fueron encontrando estudiantes de la Juventud Comunista, y estudiantes católicos militantes del Movimiento Estudiantil Profesional (MEP). El MEP fue una organización de carácter nacional e internacional, que nació bajo la estructura de la Acción Católica Mexicana; pertenecía también al Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos (MIEC) y a la Juventud Internacional de Estudiantes Católicos (JIEC).
Los estudiantes miembros del MEP se estaban educando bajo la filosofía de la Teología de la Liberación y de la educación popular de Pablo Freire. Al abrazar el estudio del marxismo, la filosofía marxista, el método del materialismo histórico y dialecto, el método de Reflexión de Vida: Ver, Juzgar, Actuar, permitió a los estudiantes del MEP el desarrollo de la identidad con la Juventud Comunista, sentando las bases para lograr la unidad requerida para enfrentar la represión del Estado burgués. En ese proceso, el MEP derrotó a la Corpo; y, contrario de lo que esperaba la burguesía regiomontana, los jóvenes cristianos y los jóvenes comunistas en 1968 participaron conjuntamente en la lucha contra el gobierno represivo, autoritario; y con pancartas reclamaron justicia bajo la imagen de la cruz entrelazada con la hoz y el martillo.
Con estos jóvenes cristianos progresistas se nutrió el Grupo de Los Procesos, bajo la conducción y liderazgo de Raúl Ramos Zavala y la construcción de la organización partidaria (OP) y más tarde la Liga Comunista 23 de septiembre, proceso que contó también con la conducción, participación y liderazgo de Ignacio Arturo Salas Obregón, del MEP.6
Junto a Raúl aprendimos la necesidad de adquirir el pensamiento crítico y autocrítico, el estudio de la teoría de Marx, Engels, Lenin; el método del materialismo histórico y dialéctico. Entendimos la importancia de interpretar la realidad bajo la visión de la lucha de clases, así como el desarrollo permanente del deslinde de posiciones de clase, es decir: el permanente proceso de desideologización de la cultura de la clase dominante. Encontrar y liberarse de las concepciones de la clase dominante anidadas dentro de nosotros mismos, como condición para la construcción de un nuevo tipo de ser humano y de una nueva sociedad.
En esta línea, Raúl, igual que José Revueltas, buscando congruencia del ser comunista y desarrollar la revolución socialista, impulsaron primero un gran debate ideológico, de programa, táctica y estrategia en el Partido Comunista y en la Juventud Comunista. En aquel periodo del siglo pasado, ya se expresaban las dificultades del proceso socialista en la URSS. En 1960, José Revueltas detonó una crítica severa al Partido Comunista Mexicano, provocando una importante escisión. En esa línea, Raúl Ramos Zavala también rompió con el Partido Comunista en diciembre de 1970; otros militantes de la JC siguieron sus pasos.
En los diversos materiales que desarrollamos desde los años setentas, encontramos una y otra vez el principio de que todo proceso discursivo tiene su origen en el deslinde de las posiciones de clase. Raúl Ramos Zavala fue capaz de abstraerse de su condición de clase y con ello aceptó la ruta de ser revolucionario. A partir de esa decisión logró encontrar a otros compañeros, con quienes, en un esfuerzo de estudiar la realidad de México y el mundo, adquirió una visión estratégica; definió el qué hacer, entendió la importancia del esfuerzo colectivo y buscó sumar a hombres y mujeres preparados. Raúl escribió en su documento Proceso Revolucionario, que: “la acción de las masas en México se deberá contar entre los grupos revolucionarios a un conductor y orientador de sus luchas, pero también a un alimentador de sus conciencias, que le haga concluir en la necesidad de la acción revolucionaria”.
Raúl buscó entre los diversos grupos, que estaban dispersos por todo el país, a quienes planteaban la vía revolucionaria. Encontró a Diego Lucero, a Ignacio Salas Obregón, entre otros muchos más. Agrupó a militantes de la Juventud Comunista, promoviendo en las organizaciones guerrilleras ya existentes la necesidad de lograr construir una sólida organización revolucionaria, para enfrentar la represión.
En el documento Proceso Revolucionario planteó la necesidad de “la destrucción del estado colonial burgués… como nueva actitud de los revolucionarios… (de) avanzada del desarrollo político logrado en los enfrentamientos de clase que los oprimidos de México han tenido que experimentar… la única manera pues, de mantener ‘sorprendida’ a la oligarquía organizada ya para la represión en forma militar, es mediante organizaciones capaces para la acción política clandestina, que, ejerciendo la insurrección guerrillera constantemente, respondan a la represión organizada con el arma de la guerra revolucionaria.”
Incansable promotor del proceso revolucionario, en un contexto nacional e internacional que exigía ya el cambio sistémico, Raúl trabajó en la elaboración de las ideas centrales encaminadas para aclararnos a tod@s el Qué Hacer, para poder lograr unidad y organización de quienes, en la práctica, maestros, estudiantes, trabajadores del campo y la ciudad, planteaban la necesidad de desarrollar la revolución. Tuve el honor de contar con su amistad, de contribuir a los vínculos que hicieron posible su encuentro con nuestro querido amigo y compañero del MEP, Ignacio Arturo Salas Obregón, y de participar en la construcción del grupo inicial, incansable luchador, educador y orientador. A 50 años de su caída, valoramos su ejemplo y de todas y todos los que entregaron su vida por la causa para lograr desarrollar el proceso de transformación social que requerimos.
Notas 1 Ver ponencia de egresados de esa facultad que participan en este Homenaje y Proceso de Reflexión Raúl Ramos Zavala. 2 Asistimos con Victoria Montes, Raúl Ramos Montes y Francisco Valenzuela Montes, Marysol Galván Pelayo, Juan Aguado Franco, María de la Paz Quintanilla V, Juan de Dios Sánchez, Héctor Escamilla Lira, Joaquín Moreno Castillo, Julio César Méndez, Milagro de Guadalupe Aguirre, Martha Cruz Ávila, Lídice de la Luz Ramos Ruiz, Luis Antelmo Sauceda, Ernesto Villarreal Landeros, Arturo Aguado y Julio Guerrero. Arturo Huerta González y Héctor Torres González, enviaron breves semblanzas del compañero y amigo y luchador social. Y de la UNAM, la maestra Antonieta Rendón hizo lo propio. 3 María de la Paz Quintanilla V. “Guerrilleras”, primer y segundo encuentro de mujeres exguerrilleras, 2003 y 2008. 4 María de la Paz Quintanilla: Rescatando la Memoria Histórica, 6 de junio de 2019, CIICH, UNAM. 5 Benjamín Palacios Hernández, Páginas sobre Arturo B de la Garza, editado por la UANL en 2015. En la UNL había un proyecto educativo con orientación socialista, que poco se conoce. Al hacer honores a la bandera, se cantaba la internacional comunista. 6 Benjamín Palacios Hernández, Héroes y Fantasmas: La Guerrilla Mexicana de los años 70. p. 59, 60, 61y 62: “El Grupo Monterrey aportaría la cuota mayoritaria del núcleo dirigente de la Liga- tuvo en Raúl Ramos Zavala e Ignacio Salas Obregón…el más destacado de militantes cristianos revolucionarios”.
* Texto preparado para su lectura en el Homenaje a Raúl Ramos Zavala, Ciudad de México, 6 de febrero de 2022.
Ciudad Mante.- Hay vidas que, a pesar de su corta existencia, trascienden en la historia de las luchas del pueblo trabajador, por su pensamiento y su acción revolucionaria. Así fue la vida inquieta y talentosa de Raúl Ramos Zavala, quien desde muy joven, junto con su madre y su hermana Estela, se mudaron a vivir de Torreón, Coahuila, a Monterrey, Nuevo León. Era el principio de la década de los 60; el propósito era estudiar en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Por su gran interés y su aplicación perseverante al estudio, Raúl terminó de cursar la licenciatura en Economía con una sólida formación académica, de tal manera que fue invitado por sus maestros a dar clases como auxiliar en su misma escuela, en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad de Puebla. Paralelamente a este periodo de aprendizaje, tuvo la oportunidad de participar intensamente en las luchas estudiantiles de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Así, entró en contacto con las ideas y el pensamiento democrático revolucionario. Estudió el marxismo, la filosofía, la historia nacional y los temas culturales y artísticos más diversos, como la novela, la música, etcétera. Esto lo llevó a convertirse en uno de los líderes estudiantiles universitarios más avanzados y destacados de aquellas luchas. Fue el máximo dirigente nacional de la Juventud Comunista de México, con el más alto nivel intelectual y formación teórica.
Después de la represión del movimiento estudiantil popular de 1968 en la Ciudad de México, en cuya secuela imperaba el espíritu de derrota y de desmoralización en muchos activistas y dirigentes, Raúl fue de los pocos dirigentes que con más claridad y lucidez política empezó en 1969 a invitar al estudio y reflexión de los hechos y el quehacer de los revolucionarios. En el breve período de 1969 a 1971, ya existían varios grupos de la lucha armada socialista rural y urbana. La Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, de Genaro Vázquez Rojas; el Partido de los Pobres, de Lucio Cabañas Barrientos; la Federación de Estudiantes Revolucionarios de Guadalajara; los Lacandones de México, Distrito Federal; los Guajiros, de Diego Lucero Martínez; el Movimiento de Acción Revolucionaria, con presencia en el Distrito Federal y Chihuahua; las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo, con presencia en Guadalajara; el grupo guerrillero, aún sin nombre, pero que fue apodado como Los Macías, con presencia en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua; entre otros grupos más pequeños.
En todos ellos flotaba la idea de buscar la unidad política nacional de los grupos. Sin embargo, no podíamos ponernos de acuerdo, porque no sabíamos cómo hacerlo, ni por dónde empezar. En este periodo, recién se había constituido el Grupo de los Procesos en Monterrey, que encabezaba Raúl Ramos Zavala, junto con otros dirigentes muy destacados y estudiosos. Raúl, con una inteligencia muy aguda y profunda, hizo su propuesta más coherente ante aquellos grupos de pioneros revolucionarios socialistas, que consistió en dar una fuerte lucha teórica ideológica para combatir la dispersión del pensamiento revolucionario socialista, para poder diseñar un proyecto nacional de organización política revolucionaria, que luchara contra la opresión social y la explotación del pueblo trabajador. Lamentablemente, las esperanzas de este brillante organizador y pensador revolucionario quedaron truncadas al caer abatido en un enfrentamiento con la policía de la ciudad México, en febrero de 1972.
El más destacado continuador de su pensamiento revolucionario, fue el compañero Ignacio Salas Obregón, quien con su liderazgo y el apoyo de la organización de dimensión nacional más influyente en el país, la Liga Comunista 23 de Septiembre, a la que va unido el nombre de su más brillante precursor Raúl Ramos Zavala, que en paz descanse.
¡Gloria eterna en el altar de la Patria Revolucionaria a los que entregaron su vida en la lucha por el amor, la justicia y la libertad de su pueblo!
* Texto preparado para su lectura en el Homenaje a Raúl Ramos Zavala, Ciudad de México, 6 de febrero de 2022.
La noche del 14 de febrero de 1974, un tren que transportaba soldados del 9° Regimiento de Caballería de Atilixco, Puebla, y que provenía de dicho estado, fue asaltado en la localidad de Xalostoc, Estado de México, por el comando José Luis Pacheco Aragón, perteneciente a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
La acción tenía como objetivo la obtención de armas de alto poder y municiones para equipar a los integrantes de la Brigada Revolucionaria Emiliano Zapata, el destacamento rural de la LC23S en Oaxaca. La planeación de la emboscada comenzaría en enero de 1974. Originalmente el comando estaría conformado por David Jiménez Sarmiento, Adolfo Lozano Pérez, Mario Domínguez Ávila, Lázaro Torralba Álvarez y José Luis Pacheco Aragón, sin embargo, el 4 de febrero de 1974 José Luis Pacheco Aragón caería en un enfrentamiento con elementos policíacos mientras se encontraba realizando una repartición del periódico Madera. Por esta razón, el comando que realizaría la emboscada es nombrado José Luis Pacheco Aragón, y José Luis Moreno Borbolla tomaría el lugar de Pacheco Aragón.
El plan consistiría en infiltrar cuatro elementos del comando dentro de los vagones de pasajeros, los cuales, una vez dentro del tren, tomarían posiciones para poder tomar de sorpresa a los elementos militares que custodiaban el tren, abatirlos rápidamente y poder expropiar el armamento y municiones que traían consigo. Moreno Borbolla, Jiménez Sarmiento, Lozano Pérez y Domínguez Ávila serían comisionados para tal fin.
Poco antes de llegar a la estación de Xalostoc, el comando entra en acción y rápidamente abre fuego contra a los soldados, abatiéndolos sin presentar resistencia, los despojan de los rifles FAL que portaban junto con sus respectivos cartuchos de munición y activan el freno de emergencia para detener el tren. Antes de huir con aerosol pintarían en una de las paredes del vagón “Liga Comunista 23 de Septiembre” reivindicando así la acción. Abajo, Lázaro Torralba Álvarez les espera a bordo de un vehículo que los sacaría del lugar de los hechos.
La ejecución de los soldados enciende la furia del ejército mexicano, quienes de inmediato despliegan un operativo militar en todo el Estado de México para dar con los responsables del asalto. Es en ese momento en el cual los militares se enteran que la Dirección Federal de Seguridad se encuentra en búsqueda de una casa de seguridad de las Fuerzas de Liberación Nacional. Creyendo que está organización está implicada en el asalto al tren, el ejército mexicano asume la dirección del operativo y despliega elementos militares en Nepantla, armados y listos para un enfrentamiento.
* Fuentes de Referencia:- El Fuego y el Silencio. Historia de las Fuerzas de Liberación Nacional Mexicanas: Adela Cedillo.- La Liga: Una Cronología: Alberto López Limón.