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  • Segundo encuentro en la sierra “Heraclio Bernal”. Los orígenes del capitalismo

    Segundo encuentro en la sierra “Heraclio Bernal”. Los orígenes del capitalismo

    Un día como hoy, pero de 1965, 13 jóvenes —entre maestros, estudiantes y campesinos— murieron en su intento por tomar un cuartel militar en Ciudad Madera, Chihuahua. Se enfrentaron a 125 soldados con el objetivo de iniciar un movimiento insurgente que pusiera fin a los abusos de los caciques de la región y animara a la insurgencia social.

    A pesar de la derrota, su acción inspiró a otros jóvenes que ocho años después, en su honor, bautizaron a su movimiento como la Liga Comunista 23 de septiembre, una guerrilla urbana nacida en Guadalajara el 15 de marzo de 1973.

    ¿Qué motivo a un grupo de jóvenes a tomar las armas para cambiar el país? ¿Cuáles fueron las ideas que sustentaron la necesidad de cambios radicales para que tuviéramos un mejor país para vivir? ¿Cómo veían el mundo que les tocó vivir? A aquí en el segundo encuentro Arturo Gámez y su grupo dan sus razones.

    SEGUNDO ENCUENTRO EN LA SIERRA “HERACLIO BERNAL”

    LOS ORÍGENES DEL CAPITALISMO.

    PRIMER DICTAMEN

    ORÍGENES. ¿Por qué son así las cosas?   ¿Han sido así siempre?

    Este régimen de explotación de las mayorías por las minorías, que por doquier engendra miseria, ignorancia e injusticia, que empequeñece y frustra al hombre, que impide el florecimiento pleno de su personalidad, no siempre ha existido.

    En la Edad Media, antes de la moderna producción, existía la pequeña producción suficiente apenas para que subsistieran el productor y su familia y para mantener al Señor Feudal, casi no había excedentes destinados al intercambio comercial, los medios de producción eran muy simples y estaban adaptados uso individual y además eran propiedad de quien los trabajaba.

    Pero los señores feudales empezaron a exigir el pago de impuestos en dinero y, para obtenerlo, los siervos se veían obligados a malbaratar su producto. El comerciante les pagaba muy bajos precios y los fue desligando de la tierra para empujarlos al trabajo artesanal, sobre todo textil, y los fue encadenando con préstamos. Aumentó el comercio y la circulación del dinero. Los comerciantes entran en creciente y mortal pugna con los señores feudales pues exigían el paso de las mercancías y la anulación de las aduanas. Y chocan también con los grandes gremios porque se oponen a las nuevas técnicas y a la importación de mercaderías.  En esta época se realizan los grandes descubrimientos geográficos, surgen mercados nuevos, vírgenes e inmensos que demandan grandes volúmenes de mercancías, acelerando el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas. Cambiaron los instrumentos de la producción; la rueca, el telar, y el martillo del herrero fueron substituidos por la máquina de hilar, el telar mecánico, y el martillo de vapor, sobrevino toda una revolución en la industria, las ciencias se desarrollaron, la física y la química hicieron grandes aportaciones a la producción.

    El modo de producción en unas pocas décadas pasó de la cooperación simple a las manufacturas y a la moderna producción fabril. Este cambio en el modo de producción transformó todos los aspectos de la vida social. Los nuevos medios de producción ya no podían ser manejados por un sólo individuo o por una familia, ahora se necesitan cientos y miles de obreros. Al mismo tiempo los medios de producción dejaron de ser propiedad de quienes los trabajaba pues de hecho se hicieron sociales. Y por derecho se hicieron de unos cuantos capitalistas. Siguen así dos clases sociales antagónicas, enemigas a muerte desde el principio hasta el fin: el proletariado que trabaja los nuevos medios de producción, y la burguesía que es la propietaria de esos instrumentos que otros trabajan.

    La misión de la burguesía fue la de concentrar, ampliar, y perfeccionar las nuevas fuerzas productivas y aumentar en forma colosal el volumen de mercancías destinadas al intercambio, y es aquí donde la burguesía choca de frente con los señores feudales y con todo el orden feudal. Las ordenanzas de los gremios que reglamentan meticulosamente la producción y la venta, la servidumbre del pueblo, los privilegios y leyes de cada localidad, las dificultades para el tráfico, las aduanas, etc., impedían o estorbaban el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas, por eso la burguesía se rebeló contra el orden existente y proclamó como sagrados naturales e inviolables, la libre concurrencia, el libre comercio, la libertad absoluta para actuar conforme a sus intereses revolucionarios de entonces porque producen una serie de revoluciones anti feudales. Pero una vez logrado su propósito de aumentar la producción, saturar los mercados locales y lanzarse a la conquista de nuevos mercados, una vez que logró la hegemonía se hizo una clase reaccionaria, negó las libertades que con tanto ardor había defendido y se empeña, a partir de entonces, en detener la marcha de la historia e impedir el ascenso del proletariado. Surge así la burguesía feroz y sanguinaria, degenerada y mercenaria, corrupta y pestilente, hipócrita y meliflua contra la cual luchamos hoy.

    En el tiempo que la humanidad vivió bajo la hegemonía de la burguesía, pasó los más malos momentos de su historia. Hoy se bate en retirada, ha substituido el sable por el dólar y el grillete por el pagaré para encadenar a los pueblos.

    ORÍGENES DEL CAPITALISMO EN MÉXICO.

    En México la historia del capitalismo en lo esencial es la misma. Antes de la conquista, los pueblos aborígenes de América, vivían en el comunismo primitivo o en el esclavismo. A la llegada de los españoles el pueblo azteca tenía bajo su férula a un gran número de pueblos. El nivel de las fuerzas productivas era bajo si bien, dentro de ese marco, tenían una producción notable por su calidad y su cantidad. Los cronistas describen que los días de mercado en Tenochtitlán se veían miles y miles de compradores, que se hacían magníficos trabajos en obsidiana, jade, o en madera.

    Hacían tejidos de algodón, de pelo de conejo, de fibra de maguey con fino acabado y notable colorido. Trabajaban las pieles, la alfarería y como orfebres eran unos maestros que superaban a los joyeros europeos.

    Los colonialistas europeos trajeron nuevas técnicas y nuevos modos de producción que se pusieron en práctica sobre todo en la explotación de las minas.

    Pero la política de la corona española, que es la de todos los colonialistas, consistía en reducir a la nueva España a la condición de territorio proveedor de materias primas y consumidor de productos elaborados por las fábricas de la metrópoli por tal motivo dictó leyes que impedían el desarrollo de las industrias en la nueva España o que las estorbaban en grado considerable.

    Durante la larguísima etapa colonial, las industrias principales fueron la de los hilados y tejidos de lana y algodón, la del tabaco, la pólvora y la platería.

    Las principales ciudades industriales eran México, Guadalajara, Querétaro y Guanajuato.

    Mediante los ESTANCOS el Estado monopolizó las industrias de la pólvora, del tabaco, etc., Entre las disposiciones para proteger las industrias de la metrópoli y del estado figuraba la de prohibición estricta de aumentar los capitales y de introducir innovaciones técnicas.

    Todos los artesanos del mismo oficio, formaban los gremios que tenían ordenanzas muy detalladas sobre producción y venta. Tenían una jerarquía rigurosa encabezada por los maestros y que terminaba con los aprendices. De hecho, estas ordenanzas monopolizaban la producción, pues nadie podía dedicarse a ningún oficio al margen de los gremios o sin su autorización.

    Los OBRAJES pueden considerarse antecesores de las fábricas actuales, en su mayor parte se dedicaba a la producción textil. Las autoridades virreinales les imponían muchos obstáculos por temor a la competencia.

    En los obrajes la jornada era de 14 horas y los trabajadores no podían salir a sus casas, sólo los casados se les permitía salir una vez por semana. El salario era de dos o tres reales por día.

    Estas fuerzas productivas coexisten con el orden feudal, pero las contradicciones se agudizaban. La aparición del telar mecánico y la máquina de vapor, la expansión del tráfico, impulsan su desarrollo. La revolución de Ayutla, la guerra de reforma, la desamortización de los bienes del clero, las libertades conquistadas abren a fines del siglo XIX, el camino a las nuevas fuerzas productivas.

    Durante el porfiriato se desarrollan la industria textil, la de la alimentación y la minería, y empieza la industria petrolera, eléctrica, de los transportes, etc. Sin embargo, la dominación imperialista mantiene todavía aletargadas a las nuevas fuerzas productivas y a la nueva fuerza social.

    De todos modos, una prueba del desarrollo capitalista, de la formación del proletariado y la burguesía, la dan los movimientos obreros de Pinos Altos, Cananea, Río Blanco, etc. y la creación del Departamento del Trabajo en 1911.

    El Imperialismo

    No se escoge el mundo en que se nace, no se puede señalar al gusto personal las circunstancias para vivir. El mundo ya está hecho y la sociedad organizada de una manera determinada cuando se nace, nos guste o no, y en este caso no estamos conformes con el orden de las cosas que prevalece, queremos transformar la sociedad en que hemos nacido porque se basa en la injusticia, la desigualdad y la opresión.

    Donde quiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha alterado todos los aspectos de la existencia; donde quiera ha contaminado, ha contagiado, ha adulterado, ha prostituido; nada escapa a su acción corrosiva y degenerada; ha ridiculizado y pisoteado todas las virtudes; ha invertido todos los valores espirituales, erigiendo en un pedestal y rindiendo culto al vicio y la depravación, despreciando y escarneciendo la honradez y la dignidad.

    Predominan la injusticia y la desigualdad, sabemos del esfuerzo que muchos compatriotas han hecho y hacen por remediar los males de la Patria, sabemos del sacrificio de generaciones pasadas que han ofrendado su vida en un afán noble por legarnos una Patria mejor: Hidalgo, Morelos, Ocampo, Juárez, Zapata y Villa son los representantes de generaciones que lucharon por transformar la sociedad de miseria y explotación que ellos conocieron en una sociedad de bienestar y felicidad. Su obra no se ha realizado. Continuarla, transformar nuestra Patria para no entregarla como la hemos recibido, ES MISIÓN DE NUESTRA GENERACIÓN.

    Miseria significa un cuartucho en el que se cocina, es sala y dormitorio para una docena de personas de diferentes edades, ocupaciones y sexos; significa buscar trabajo con hambre, acostarse con hambre y levantarse con hambre, significa pleitos familiares, desnutrición, raquitismo y lombrices, ignorancia y prejuicios; significa vicios y desajustes en la personalidad, significa promiscuidad, madres de 14 años, violación, robo, violencia y cárcel.

    La agonía del imperialismo, acontecimiento magnífico que mucho nos alegra, entra a graves peligros y es una etapa amarga y difícil, porque indudablemente tratará de salvarse a expensas de nuestros pueblos; en la medida que se hunda en el pantano de sus contradicciones, jaloneará con más fuerza a los pueblos que sojuzga, intensificará su expoliación. Para México será particularmente difícil esta etapa por estar al pie del coloso imperialista; es indudable que no escapará a algunos zarpazos que lance en sus estertores de agonía.

    Resoluciones 2

    El mundo colonial y semi colonial

    Para los saqueadores imperialistas las colonias no son naciones con personalidad jurídica y soberanía ni son pueblos integrados por seres humanos que sufren y luchan por una vida mejor, simplemente son regiones abastecedoras de materias primas y de carne de cañón y mercados para chácharas.

    Para poder seguir explotando tuvo el imperialismo que darles una barnizada a sus viejas tretas y poner una envoltura a sus eternos con propósitos de expoliación y saqueo. Ahora prefiere mandar misiones diplomáticas armadas de dólares y comisiones de la ONU o de la OEA a someter a los pueblos. Ahora prefiere aplastar y encadenar a los pueblos con tratados leoninos, con empréstitos y otras artimañas diplomáticas en lugar de con ejércitos, porque son cadenas muy efectivas y además invisibles, los pueblos tardan a veces mucho tiempo en verlas.

    El neocolonialismo se caracteriza porque los medios principales para efectuar el saqueo y la opresión son el control de la economía, el control del comercio exterior de la víctima, y hasta de su comercio interior, el intercambio desigual, acompañado siempre del soborno y la corrupción de los gobiernos nacionales y la acción de sus agentes quintacolumnistas y de los traidores.

    En su esencia, el contenido del neocolonialismo es el mismo del colonialismo revestido de una capa de hipocresía y disimulo. La misma explotación feroz y descarada se realiza ahora mediante el intercambio comercial aparentemente igual, voluntario y equitativo. Mediante el neocolonialismo, el imperialismo conserva intacto su control sobre naciones aparentemente soberanas, estables y en pleno desarrollo independiente.

    Aquí contamos a la India cuya población es diezmada por el hambre, en fin, aquí se incluyen los pueblos que por sus riquezas potenciales podrían ser completamente felices y son sin embargo los más desdichados de la Tierra porque sobre ellos se abate la plaga más terrible y voraz de todos los tiempos: los imperialistas.

    Ciertamente los sacrificios que implica la revolución son muy grandes, por ello no todos son revolucionarios, pero la sangre que se derramará para liberar a las masas no se derrama hoy estérilmente, y cuanto más rápido se haga la revolución mejor porque serán grandes sufrimientos estériles los que se ahorrarán en los pueblos.

    Resoluciones 3

    Breve resumen histórico

    Los momentos en que el pueblo mexicano ha respirado libremente y ha hecho valer su soberanía y su voluntad han sido pocos y efímeros, sólo han durado mientras el pueblo ha tenido rifles en la mano, pero cada vez que lo han desarmado le han quitado también derechos y su libertad.

    El pueblo mexicano ha comprobado por su propia experiencia que el poder, que la soberanía, los derechos y la libertad residen en el fusil.

    Resoluciones 4.

    Medio siglo de dictadura burguesa. La burguesía ha fracasado, es incapaz de resolver los problemas fundamentales del pueblo

    El de la tierra, el del desempleo y los bajos salarios, el educacional, el de la vivienda y el de la insalubridad son los problemas fundamentales del pueblo. Resolverlos real y cabalmente significa vivir con bienestar, salud y cultura, anhelo secular y aspiración suprema de todos los pueblos de la Tierra cualesquiera que sean su color o sus creencias. La obligación de los revolucionarios es sintetizar y racionalizar la experiencia que las masas obtienen en sus luchas e integrarla con la del movimiento revolucionario universal, y señalar la conclusión de que solamente cambiando el sistema las masas populares podrán emanciparse y el único camino que conduce a su liberación definitiva es el de la acción revolucionaria para derribar a la burguesía.

    El revolucionario no es la persona que posee un cúmulo de conocimiento teórico y maneja con soltura el lenguaje dialéctico sino el que, además de esto, tiene una serie de cualidades, actitudes, capacidades y hábitos revolucionarios que no pueden aprenderse en ningún libro porque se adquieran y desarrollan únicamente en la acción revolucionaria junto a las masas.

    han desaparecido casi todas las escuelas rurales, no se piensa ya en llevar la educación a los rincones apartados de la Patria, buscan la manera de liquidar las normales rurales, han cerrado varias normales urbanas y la educación se está entregando nuevamente al clero. Se ha perdido la beca estudiantil, el internado y llegará, quien lo dude, el día que se pierda la libertad y la vida. Ese es el precio que pagan los pueblos por su libertad y felicidad.

    Resoluciones 5.

    El único camino a seguir

    Concebimos la reconstrucción del movimiento obrero, la unificación de la izquierda y la unificación del frente democrático o frente nacional patriótico como frutos del proceso revolucionario armado, no como sus antecedentes o requisitos previos.

    Está demostrado que no hay que esperar a que estén dadas todas las condiciones porque las que faltan surgen en el curso de la insurrección armada.

    No se trata de soñar grandes operaciones tácticas sino de contestar como sea uno de los múltiples golpes que el gobierno prodiga a las masas. En el curso de las operaciones militares las guerrillas se foguearán, se consolidarán, aumentarán sus filas y se multiplicarán; la organización se irá estructurando poco a poco en la medida que surjan las condiciones que los permitan, las llamas de la revolución se irán extendiendo poco a poco a más rincones de la República.

    El camino que nosotros hemos escogido está perfectamente claro, consideramos que ya es la hora de iniciar la revolución. Sabemos que no han madurado todas las condiciones ni vamos a sentarnos a esperarlas, madurarán al calor de las acciones revolucionarias.

    La lucha será terriblemente prolongada y hay que empezar jóvenes. Por nuestra cuenta no daremos ya marcha atrás en el camino de la revolución.

    La sexta.

    Y última de las resoluciones trata sobre la participación consiente que los estudiantes. Algunos dicen que hay que estar agradecidos al gobierno porque es quien sostiene la educación. Esto es falso.

    Todos los adelantos de la civilización, todas las mercancías que circulan lo mismo que todas las instituciones que hay en el seno de la sociedad, como las escuelas y el propio gobierno, existen y se sostienen a expensas del pueblo trabajador con el sudor de los que extraen las riquezas del subsuelo, con el sudor de quienes las transforman en artículos de uso y consumo y las ponen a nuestro alcance, con el sudor de quienes hacen producir la tierra; con el esfuerzo de millones de seres que en una u otra forma contribuyen a crear todo lo que comemos, usamos y vestimos.

    Un nuevo Encuentro en la Sierra será una esperanza más para que realmente haya en México una transformación revolucionaria… más allá de la corrupción, las mentiras y las traiciones de los cuatreros…Mientras tanto, insisto en la influencia ideológica y actualidad de Las Resoluciones de 1965, en la trascendencia de la Historia y la Memoria, así como la importancia social del testimonio de las distintas luchas que el pueblo ha impulsado. VENCER O MORIR por el intento.

    Ediciones Línea Revolucionaria. Chihuahua, México, 1965.

    www.madera1965.com.mx

  • Histórico: sobrevivientes de la guerra sucia y familiares de las víctimas ingresan a instalaciones militares para emprender labor de reconocimiento

    Histórico: sobrevivientes de la guerra sucia y familiares de las víctimas ingresan a instalaciones militares para emprender labor de reconocimiento

    Esta primera jornada duró alrededor de nueve horas; en total serán tres días en los que víctimas y familiares podrán ingresar a las instalaciones.

    Este martes ingresaron al Campo Militar No. 1 sobrevivientes de la guerra sucia y familiares de personas desaparecidas y asesinadas a partir de los hechos ocurridos durante ese periodo.

    Este acto fue histórico y fue impulsado por la Comisión de la Verdad, creada por la Secretaría de Gobernación para el esclarecimiento de los hechos ocurridos entre 1965 y 1990.

    De acuerdo con información de La Jornada, el ingreso de estas personas a las instalaciones militares fue con el objetivo de emprender una labor de reconocimiento y buscar indicios de los crímenes de los que fueron víctimas cientos de personas.

    LA PRIMERA JORNADA DE RECONOCIMIENTO, REALIZADA AYER, DURÓ ALREDEDOR DE NUEVE HORAS Y ESTUVO INTEGRADA POR APROXIMADAMENTE 60 PERSONAS.

    Esta tarea de reconocimiento tendrá lugar durante tres días en los cuales se revisarán sitios como el Batallón de Fusileros Paracaidistas, la puerta 8, el Segundo Batallón de Infantería, las sedes de las brigadas 1 y 2 de la Policía Militar, las caballerizas y la que fuera sede de la Brigada Especial Antiguerrilla, también conocida como la Brigada Blanca.

    Revolución 3.0

  • Identidad de desaparecidos en la Guerra Sucia deberá ser pública, resuelve SCJN

    Identidad de desaparecidos en la Guerra Sucia deberá ser pública, resuelve SCJN

    En 2015 el Inai negó ordenar a la PGR que diera a conocer nombres de las víctimas contenidos en averiguaciones previas sobre los años 70 y 80.

    Los nombres de las víctimas de desaparición forzada durante la Guerra Sucia deberán ser públicos, pues la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparó a un particular para que el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) ordene a la Procuraduría General de la República (PGR) que dé a conocer dichas identidades.

    “La información requerida no está sujeta a reservas de confidencialidad, en tanto que la misma se refiere a la investigación de delitos constitutivos de graves violaciones a los derechos humanos, como lo es la desaparición forzada”, planteó el proyecto votado por los ministros que integran la Segunda Sala.

    Los magistrados votaron a favor de actualizar la excepción prevista en el artículo 14 de la abrogada Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, en la que las averiguaciones previas se consideran como información reservada.

    De acuerdo con un comunicado, la misma ley también establecía que “no podrá invocarse el carácter de reservado cuando se trate de la investigación de violaciones graves de derechos fundamentales o delitos de lesa humanidad”.

    En una resolución emitida en mayo de 2015, el INAI negó ordenar el acceso a los nombres de los desaparecidos ligados con movimientos sociales y políticos de las décadas de los setenta y ochenta.

    No obstante, en este caso el máximo tribunal del país decidió actualizar la excepción referida a la difusión de nombres que integran una averiguación previa, debido a que se relacionan “con cuestiones de orden público e interés social que impactan a la sociedad en su conjunto”.

    AristeguiNoticias

  • Instruye AMLO a Semar abrir sus archivos para indagar sobre ‘guerra sucia’

    Instruye AMLO a Semar abrir sus archivos para indagar sobre ‘guerra sucia’

    Durante una protesta de familiares de víctimas de la guerra sucia. Foto ‘La Jornada’ / Archivo

    El presidente Andrés Manuel López Obrador instruyó que, además de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina también abra sus expedientes para indagar sobre la desaparición de personas durante el periodo conocido como guerra sucia.

    Recordó que ya fue creada la “Comisión por el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico y Justicia a las Violaciones graves a los Derechos Humanos cometidos entre los años 1965-1990”, como parte de la cual “hay instrucciones para que se permita la entrada a archivos militares, desde luego de todas las instituciones del gobierno, y creo que no habría ningún problema en hacerlo en el caso de la Secretaría de Marina”.

    Además, insistió: “Desde ahora puedo informar que se autoriza que se abran también, como se está haciendo en la Secretaría de la Defensa, los archivos de la Secretaría de Marina”.

    Subrayó que se trata de un caso que “a todos nos importa, nos interesa”, para conocer lo que pasó así como el paradero de las personas desaparecidas, tanto para castigar a los responsables como para que no se repitan los actos de “autoritarismo”.

    En su conferencia de prensa de este miércoles, el presidente López Obrador también fue consultado sobre la resolución que deberá emitir la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el caso de la desaparición, desde 2007, de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, miembros del grupo Ejército Popular Revolucionario (EPR) y cuyos familiares señalan a la administración del ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz, así como al gobierno federal, en ese momento encabezado por el ex presidente Felipe Calderón.

    El mandatario recalcó que se cumplirá lo que resuelva la Corte, y refrendó que “nosotros estamos en una postura de completa transparencia, no ocultar absolutamente nada, no caer en impunidad. Que se sepa todo, que se finquen responsabilidades de acuerdo con los procedimientos legales, y no hay obstáculos de ninguna institución del Estado”.

    Confió en que las instituciones federales estén colaborando para esclarecer éste caso, de lo contrario “vamos a intervenir”.

    “No nos callamos ante la tortura, ante masacres, no hay impunidad, por eso tenemos autoridad moral, y las veces que sea lo vamos a estar recordando”, agregó.

    Tras reiterar que “no somos iguales, nuestro gobierno no reprime”, apuntó que no hay ninguna persecución en contra de ningún periodista u opositor, pero sus adversarios “están enojados… y los entiendo, los comprendo, porque sacaban provecho de un régimen corrupto. Ellos se beneficiaban, eran los privilegiados de un régimen de corrupción que imperaba en el país, todo una red, una mafia, como son los gobiernos autoritarios, conservadores”.

    Dichas redes, estaban conformadas, dijo, por “la oligarquía llamada hombres de negocios -porque en sentido estricto ni siquiera son empresarios, son traficantes de influencia-, los medios de información, los intelectuales alcahuetes, y la fuerza”, con la intención de sostener a una minoría de saqueadores, pero “eso ya no se permite en el país y los tiene desconcertados”.

    En tanto, consideró que de igual forma, los medios de información en Estados Unidos “están al servicio del poder económico, no de los ciudadanos, no de los lectores, y muchos menos de los pobres”, mientras que antes eran considerados como un sinónimo de independencia.

    La Jornada

  • Movimientos armados y Guerra Sucia: los archivos de la Marina

    Movimientos armados y Guerra Sucia: los archivos de la Marina

    CHILPANCINGO, GUERRERO, 19 FEBRERO2022.- Dentro del marco conmemorativo del Día Nacional del Ejercito mexicano, familiares directos y sobrevivientes de la Guerra Sucia de la década de los 70, marcharon por Chilpancingo para exigir al gobierno federal y a los altos mandos del ejército se abran los archivos de esa década para poder saber que paso con las personas que el ejército desapareció en el municipio de Atoyac de Álvarez. Recordando que estos hechos, catalogados como hechos de ‘lesa humanidad’, dejaron a cientos de familias con desaparecidos y/o asesinados. Cerca de cien personas, que integran 3 organizaciones de víctimas, marcharon por las calles de la capital del estado de Guerrero, para protestar y entregar una solicitud de apertura de archivos en las instalaciones de la 35va Zona Militar, en este lugar quemaron monigotes que representaban a los soldados que participaron en estos hechos y al presidente Luis Echeverría Álvarez. Señalando que este 19 de febrero, fecha en que se conmemora al ejército mexicano, las familias afectadas por los hechos de la guerra sucia en Guerrero no tienen nada que festejar, ya que siguen luchando por la exigencia de justicia y castigo a los mandos militares que participaron en la desaparición de sus familiares en los años 70. Por lo que hicieron un llamado al presidente, Andrés Manuel López Obrador, a escuchar a este sector de víctimas y deje de premiar a los militares, hasta no esclarecer los crímenes donde han participado.

    Entre delincuentes “rabiosos” e idealistas equívocos calificaron analistas de inteligencia naval a quienes participaron en los movimientos armados de 1960 a 1996. Ante la insurrección del EZLN, la Semar ordenó a su Unidad de Inteligencia Naval una serie de informes. Contralínea tuvo acceso a los archivos secretos que por primera vez dan cuenta de la información y la visión de la Armada de México sobre las guerrillas y la Guerra Sucia. Refieren más grupos armados de los que históricamente se ha informado, sus alianzas, rompimientos y penetración en partidos políticos con registro, universidades, normales rurales y organizaciones sociales. Y se enfocan en las alianzas internacionales de los guerrilleros mexicanos, que supuestamente llegan a Latinoamérica, España, Italia, Alemania y Japón. En los papeles de la Semar, se reconoce que el Estado mexicano cometió “errores políticos” que abonaron las insurrecciones: represión, cerrazón y abuso de poder.

    Primera parte. Los movimientos armados mexicanos se encuentran en las 32 entidades federativas y desde la clandestinidad influyen en los movimientos sociales abiertos. Tres docenas de grupos constituyen la genealogía del movimiento guerrillero, con alianzas a largo plazo o coyunturales y rompimientos y reencuentros constantes. Se nutren del marxismo, el leninismo, el maoísmo, el estalinismo, el trostkismo y la teología de la liberación. Casi todos fueron derrotados militarmente, pero no de manera definitiva: tienen base social y apoyo intelectual; muchos acumulan fuerzas: reclutan, entrenan, se preparan ideológicamente para resurgir.

    Además, sí cuentan con un vínculo social que se justifica en la pobreza, las injusticias y los abusos que amplias capas populares padecen a manos de autoridades, empresarios y latifundistas. Los movimientos armados fueron desmantelados porque no lograron que los apoyos se volvieran masivos, pero en muchos casos estuvieron a punto de lograrlo.

    Ésas son algunas de las conclusiones que se pueden leer en los informes sobre las guerrillas que preparó una de las tres Fuerzas Armadas permanentes que hasta hoy ha mantenido un bajo perfil sobre su participación en la Guerra Sucia: la Armada de México.

    Inteligencia naval veía en 1994 una inminente insurrección masiva en varios estados de la República; además de Chiapas: Guerrero, Oaxaca, Chihuahua y acciones guerrilleras en toda la República. Advertía, además, de acuerdos de los guerrilleros mexicanos con organizaciones armadas de Latinoamérica y otras partes del mundo, auspiciadas por la Libia de Muamar el Gadafi.

    Las insurrecciones de los movimientos armados de 1960 a 1994, y su persistencia, fueron producto de “errores políticos” del gobierno federal y de los estatales, señala un analista de la Unidad de Inteligencia Naval de la Secretaría de Marina (Semar). Su informe buscaba explicar a sus jefes lo que realmente había detrás de un desafío que en 1994 –año en que fue elaborado el documento– sacudió al sistema político mexicano: la insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

    Contralínea tuvo acceso a documentos preparados por expertos en inteligencia y seguridad nacional de la Armada de México. Los informes no están exentos de calificativos despectivos y burlas hacia quienes optaron por la vía armada para transformar las condiciones sociales, económicas y políticas injustas del país. Pero se puede leer que la represión del Estado mexicano y los abusos de latifundistas y grandes empresarios fueron previas a la aparición de grupos guerrilleros.

    Más que justificar las acciones del gobierno mexicano –criminales muchas de ellas–, los documentos buscan explicar lo que anima históricamente a los guerrilleros. Ello, para hacer mejor frente a la emergencia de ese momento: el EZLN. A diferencia de lo que hasta ahora se ha conocido de los archivos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), los archivos de la Semar buscan hacer un análisis de cada movimiento armado, señalar cómo fue derrotado militarmente y advertir de los que estaban vigentes a la mitad de la década de 1990.

    Algunos informes fueron preparados en 1994 y otros en 1996. Éstos se basaron en las fichas y partes informativos elaborados por elementos de inteligencia que recogieron información en campo desde 1960.

    Acusan a instituciones de educación superior –como universidades públicas y normales rurales– de ser campos de reclutamiento y reproducción de cuadros guerrilleros. Y señala a organizaciones sociales de estar infiltradas por los movimientos armados.

    Asimismo, los informes desarrollan un perfil del guerrillero con 48 características, las cuales son tomadas –incluso de manera textual– de documentos asegurados a los rebeldes detenidos.

    En el archivo de la Semar también figura el seguimiento a un movimiento armado derechista auspiciado clandestinamente por el Partido Acción Nacional (PAN). No alcanza a ser considerado una guerrilla, pero reporta acciones “terroristas” de este grupo, como la colocación de bombas y la realización de ataques armados. Advierte que está integrado por hijos de “prominentes” panistas y que tienen una ideología anticomunista y antiindígena.

    Entre los documentos elaborados por analistas de la Semar se encuentran cuadros sinópticos que explican la composición de los movimientos armados vigentes en ese momento y cómo llegaron hasta ahí. Se trata de una genealogía que inicia en los primeros años de 1960 y concluye en la primera mitad de la década de 1990. El primero divide el “Movimiento Guerrillero en México” en “Guerrilla Urbana” y “Guerrilla Rural”. En todos hay un componente de jóvenes decepcionados del Partido Comunista Mexicano.

    De la urbana se refiere fundamentalmente a dos grupos originarios: el MAR (Movimiento de Acción Revolucionaria) y la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S). Esta última, señala uno de los reportes, se compuso de “grupos estudiantiles del movimiento del 68”, el grupo Guajiros de Chihuahua, el grupo Lacandones, el Frente Estudiantil Universitario de Sinaloa, el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), de Jalisco, y el Grupo de Los Procesos y los Macías, a quien identifica como el “Movimiento Espartaquista”.

    Explica que el MAR y un grupo de la Liga se unen luego del desmantelamiento que sufren por separado. Los presos de estos movimientos son amnistiados por los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo y algunos se afilian al PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Una vez que este organismo político pierde su registro, un grupo se integra entonces al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

    El FER, por su parte, continuó como tal y algunos de sus cuadros crearon las Fuerzas Revolucionarias del Pueblo (FRAP). Mientras, algunos de los espartaquistas se integraron al Partido del Trabajo (PT).

    En lo que respecta a la guerrilla rural, el documento identifica tres grandes grupos, según los estados donde mayormente operaban en 1994. En Chihuahua señala a un grupo de Los Guajiros que no se integró a la LC23S, y el “Grupo Guerrillero David Alfaro Siqueiros”, del que a la fecha no se ha tenido noticia ni aparece en documentos de otras agencias.

    En Oaxaca, se refiere al PROCUP (Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo) y a la que identifica como su entonces organización de masas: el Frente Revolucionario Campesino Obrero Mexicano del Sureste. Da cuenta de su formación como resultado de la fusión de la Unión del Pueblo y la Vanguardia Armada Revolucionaria, principalmente.

    El más numeroso es el de Guerrero. Señala el documento que, para 1994, “grupos guerrilleros realizan trabajo político en organizaciones abiertas de masas”. Identifica cuatro grupos actuantes: el de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo); el Grupo Revolucionario 8 de Octubre (GR8); la alianza de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) con el PROCUP-PLDP (Partido de los Pobres), y el de la Cuadri que a las últimas tres sumaba a exintegrantes del MAR.

    El documento acusa al entonces rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Rosalío Wences Reza, de cobijar a los guerrilleros del GR8 y de fundar a la Izquierda de la Izquierda Independiente (triple I), con presencia también en las universidades Autónoma de Puebla (UAP) y Nacional Autónoma de México (UNAM) y en organizaciones de Sonora, el Distrito Federal, Sinaloa, Guerrero y Puebla.

    Señala que la Triple I, la Cuadri y el movimiento de la Teología de la Liberación dieron origen al Grupo Guerrillero Cora Manuel Lozada. Ubica como dirigente de esta guerrilla conformada por indígenas de Nayarit, Durango y Sinaloa a Mariano Gerónimo. Y concluye que integrantes de esta alianza son parte del EZLN.

    De acuerdo con los documentos asegurados a los rebeldes, los analistas de la Semar aseguran que a principios de la década de 1980 militantes sobrevivientes de la LC23S, el PDLP, el MAR, el GR8 y la ACNR acusaban el embate del Estado en su contra y se replanteaban la lucha. Llegaron a los siguientes acuerdos:

    “1. Que junto a la lucha armada debería desarrollarse la movilización política de masas.

    “2. Que toda lucha a emprender debe contar con el apoyo de la población, por lo que no se deberá emprender acciones carentes de fuerza.

    “3. Nunca desarrollar la lucha revolucionaria con concepciones regionalistas, pues sería aniquilada fácilmente.

    “4. Estudiar la teoría revolucionaria para adquirir las armas político-ideológicas.

    “5. Constituir una organización nacional (UP) el Partido Proletario Unido de América (PPUA) dirigido por Florencio Medrano y la Vanguardia Armada Revolucionaria.

    “6. Constituir una organización nacional de masas o de partidos políticos que permitiera organizar y movilizar a la población bajo una táctica revolucionaria.

    “7. Crear una coordinadora revolucionaria clandestina para ser la Dirección Política Militar Nacional.”

    En ese sentido, señala el documento, varios grupos guerrilleros se habían incrustado en partidos del sistema político mexicano. Para 1994 se encontraban en el PRD, el PT y el propio gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI). No es que estos cuadros del movimiento armado comulgaran con las ideologías de estos partidos, sino que desde ahí obtenían información y preparaban trabajo político clandestino.

    Y sobre todo –se asegura en los documentos–, actuaban en organizaciones como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Frente Independiente de Pueblos Indígenas, el Consejo Indio Permanente, al Unión de Obreros y Campesinos Emiliano Zapata, el Frente Único de Organizaciones Populares de Acapulco, el Movimiento Popular y Estudiantil de la Montaña, el Movimiento Urbano Popular Independiente, entre otros. Además, en instituciones educativas como la UNAM y las Escuelas Normales Rurales, particularmente la de Ayotzinapa, Guerrero.

    En los informes de la Marina se advierte de un levantamiento masivo en 1994. “Estas organizaciones tienen actualmente campamentos de preparación militar en la sierra; no se han declarado abiertamente como alzados, aunque ya están preparados para ello. Sólo esperan los resultados de Chiapas. Maestros y estudiantes se han incorporado a los campamentos; el acto del 5 de febrero en Iguala en homenaje a Genaro Vázquez fue programado por ellas”.

    Y sigue: “La marcha de los maestros del día 4 de febrero en Chilpancingo se realizó como un ensayo de lo que se piensa hacer cuando se declare la guerra la gobierno y se levanten en armas. Presumiblemente están elaborando comunicados que mandarán a la prensa, determinando sus exigencias”.

    El espionaje realizado por la inteligencia naval a las organizaciones le confirmaba a la Marina que, supuestamente: “Se piensa tomar palacios municipales y dependencias públicas con las masas y acciones militares como secuestros y escaramuzas de enfrentamiento con el Ejército, con ajusticiamiento de judiciales.

    “Al pueblo lo están preparando psicológicamente para la guerra, piden vendan sus pertenencias y compren armas y parque. En la actualidad algunos comisionados de este grupo están formando el corredor de Guerrero a la frontera  para la compra y transportación de parque de distintos calibres” (sic).

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    Nada de esto ocurriría en 1994, aunque sí habría escaramuzas en Guerrero a lo largo de 1995 y una represión del Estado mexicano contra los campesinos organizados, como la ocurrida contra la Organización Campesina de la Sierra de Sur (OCSS) el 28 de junio de ese año. Diecisiete personas fueron asesinadas a mansalva. En ese lugar, un año después, aparecería públicamente el Ejército Popular Revolucionario (EPR).

    En los documentos de la Semar, fechados en 1994,  se señala: “En su proyecto original de buscar relaciones con otras organizaciones del mundo y teniendo como antecedente el Festival de la Juventud que se desarrolla en Cuba, acuden militantes de estas organizaciones ACNR, MAR, GR8 disfrazados de estudiantes de la Universidad de Guerrero, donde establecen contacto con organizaciones guerrilleras de Latinoamérica y acuerdan trasladarse a Libia, a invitación de Kadafi, para realizar allá su reunión ya que el gobierno de Cuba se opone a que se desarrolle en su país” (sic).

    Según los archivos de a Semar, tal reunión sí se concretó. Participaron, además de las organizaciones mexicanas citadas: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), de Chile; Tupamaros, de Uruguay; M-19, de Bolivia; Senderistas, de Perú; Senderistas de Nicaragua; Cinchoneros, de Honduras, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de El Salvador, y la Coordinadora Guerrillera de Guatemala.

    Alcanzaron seis acuerdos principales: 1) formar una coordinadora guerrillera latinoamericana para apoyos mutuos; 2) intercambiar guerrilleros para buscar afinidades entre las distintas nacionalidades; 3) desintegrar al grupo Tupamaros y que sus miembros se distribuyan en toda Latinoamérica como asesores militares; 4) intensificar la lucha revolucionaria en Nicaragua para que éste sea el primer país liberado y así continuar con los demás países; 5) proyectar a futuro la conformación de un solo ejército revolucionario para toda Latinoamérica; 6) aprovechar la “disposición del gobierno de México para la cobertura diplomática”.

    Según los documentos de la Marina, “a la fecha [1994], estas relaciones existen y se han consolidado, inclusive se puede decir que están preparadas para la insurrección latinoamericana en contra de las oligarquías nacionales y el imperialismo yanqui.

    “Las relaciones de estas organizaciones guerrilleras latinoamericanas se han extendido hasta Europa, teniendo como puente de relación a Libia con Kadafi, tienden apoyos logísticos de infraestructura militar por parte de la ETA [Euzkadi Ta Azkatasuna] española [País Vasco España-Francia], los palestinos, Brigadas Rojas de Italia, Ejército Rojo de Japón [sic]”.

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    Otro foco de atención de los analistas de inteligencia naval se encuentra en los teólogos de la liberación. Advierte que sacerdotes mexicanos de esta corriente entablan relaciones con curas peruanos, españoles, nicaragüenses y alemanes.

    “La Teología de la Liberación conserva sus relaciones con teólogos de todo el mundo, principalmente con latinoamericanos, creando para su expresión Comités Eclesiales de Base, Comités de Defensa de los Derechos Humanos, Comités de Defensa de los Grupos Indígenas. Realizan su trabajo de concientización en los estados de Chiapas. Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Durango y Chihuahua.”

    Al interior del país siguen de cerca a cooperativistas y empresas ejidales exitosas y altamente politizadas. Son sospechosas de ser asesoradas por las corrientes maoístas del PROCUP.

    Los grupos armados que identifican los documentos de la Semar, vigentes en 1994, son: EZLN, PROCUP-PDLP, Frente mexicano contra la Corrupción Gubernamental, Izquierda de la Izquierda Independiente, Grupo Guerrillero Manuel Lozada; Grupo Guerrillero David Alfaro Siqueiros (Chihuahua), Comandos de Acción Rápida, Grupo Comas y Comando Francisco Villa (Nuevo León).

    Entre los documentos también se encuentran los perfiles que los movimientos armados buscaban y generaban entre sus integrantes. Se trata de 48 características que “todo militante revolucionario debe ser”.

    Destaca el primer rasgo: “La expresión más completa de los hombres limpios, honrados, honestos para que mediante su acción construya el porvenir.

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    Ante la cerrazón política, la guerrilla como forma de lucha revolucionariaEn México los reclamos de trabajadores, jornaleros, campesinos, estudiantes, fueron acallados con muerte, desaparición, tortura. No había posibilidad ni espacio y el pensamiento revolucionario pasó a la acción y búsqueda de transformación revolucionaria con tácticas de guerra de guerrillas. Entonces, la experiencia revolucionaria se había demostrado en Cuba, Vietnam, mediante la guerrilla como el modelo a seguir, para imponerse al Estado por la vía armada como propuesta de gobierno, advierte Adrián Ramírez López, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh). Explica la efervescencia de movimientos armados en las décadas de 1960, 1970 y 1980, que fueron objeto de Terrorismo de Estado, más que de Guerra Sucia. Las teorías revolucionarias que privaban en ese periodo, planteaban la vía armada para el cambio de gobierno. Todos elementos se conjuntaron en la década de 1960, afirma el autor del libro Reglas Mandela. “Se fusionó la tradición de lucha, sobre todo los agravios hechos a los trabajadores y poblaciones; así fue como parte de la sociedad decidió tomar las armas durante el periodo de la Guerra Sucia en México”, subraya. Ramírez López, maestro en atención integral de salud social, y con experiencia de 23 años en atención a víctimas de la tortura y violaciones a los derechos humanos, señala que en esa época los modelos de transformación social y democrática por la vía pacífica en México no habían logrado demostrar la posibilidad de un cambio verdadero. De hecho, todas las posibilidades estaban cerradas. Expone que si bien el ejemplo de Gandhi y de Mandela, y otros más en el mundo, que proclamaban las acciones pacíficas y de resistencia civil lograron transformar sus sociedades; en México estas vías no lograron ni pequeños beneficios, por lo que los modelos de insurgencia era la posibilidad. Además, emergía un proceso de luchas armadas de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, apunta en entrevista con Contralínea. Todo se reducía a ensayos de lucha armada y gobierno en varios países, a través de vías de guerra popular prolongada, integrales planteadas por otros teóricos; pero casi todos los procesos revolucionarios eran armados. La conformación del sistema político en México era incipiente. El Partido Comunista estaba proscrito. Había sólo cuatro partidos políticos,  hegemonizados por el PRI, y todo el espectro se cargó a la izquierda, hasta la derecha, ahí estaba [Vicente] Lombardo Toledano con sus planteamientos progresistas. “El jalón que hizo la Revolución Soviética fue muy grande, llevó a enormes conquistas, incluso a aceptar si bien no un pacto internacional de derechos humanos, sí el de derechos políticos y económicos y culturales”, indica. “El pensamiento revolucionario tenía todavía un fuerte componente del marxismo-leninismo, del proceso chino con Mao [Tse Tung], de Ho Chi Ming en Vietnam, todo eso animaba a los proceso a ese modelo de lucha” en México, refiere. Incluso, el secuestro era una estrategia de recuperar de recursos económicos, de propaganda, de acción contra oligarcas y una forma de justicia para el pueblo, no un delito como en el presente que pasó a ser componente del terrorismo de Estado, el inicio del “narco-Estado policial”. En esa etapa, a lo largo y ancho de México, había grandes pensadores, un movimiento cultural muy fuerte, con cantantes, poetas, filósofos. Todos participaban a la teoría revolucionaria, y ante ella había acciones revolucionarias. Sin embargo, reconoce que hay algo que no se podía contrarrestar con toda la eficacia y certeza: “la mano durísima, no sólo del gobierno de México, sino del imperio, sus aliados, quienes dirigían las labores de inteligencia para actuar en esa Guerra Sucia”. Ese fue el elemento más grave, porque así como había teoría y acción revolucionaria, también estaba la Agencia Central de Inteligencia  (CIA), que  en México puso en marcha métodos deleznables: adelantaban y conducían los conflictos, para frenar a los luchadores sociales, asegura Ramírez López integrante también de la Organización Mundial contra la Tortura. No obstante, sostiene que, todos los movimientos que lucharon fueron exitosos. “Son movimientos no vencidos, aunque les hayan derrotado militarmente, en las detenciones, en la tortura… gracias a ellos hubo grandes procesos de cambio y transformación. “No fue la derrota militar sino el gran logro de esos constructores de democracia, son derechos conquistados con sangre y esfuerzo, que tenemos que cuidar. Derecho que no se conoce, no se defiende, y se puede perder en cualquier momento”, advierte Ramírez López exvicepresidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH). Nuestra obligación, dice, es conservar y acrecentar esos derechos. “Hoy tienen que retomar la bandera de conservar y defender los derechos, hoy tenemos nuevas vías de defensa, pero que hay que ejercerlas. El pueblo tiene que seguir siendo el garante de sus derechos”, postula. Así, plantea, los gobiernos, de alguna manera, tienen que responder al empuje de los pueblos. Sí fue un movimiento exitoso, costó mucha sangre, fue muy doloroso, pero también se dieron capítulos de dignidad, fortalecimiento del sentimiento de necesidad de lucha, de no derrotarse ni conformarse, acota. Adrián Ramírez pide no comparar lo que se vivió en Argentina con el horror de las dictaduras, el golpe de Estado en Chile, Uruguay, pero aquí se vivió una situación muy grave. “Lo peor es que hubo un hilo de continuidad entre los que ejercieron la Guerra Sucia, el Terrorismo de Estado en los años 50, 60, 70, hasta la actualidad. Apenas se empiezan a morir los perpetradores de esa política.” La mayoría murieron impunes, otros como Miguel Nazar Haro que dijeron ser víctimas de la incomprensión del pueblo, y que volverían a hacerlo porque lo hicieron en defensa de la familia y la moral de las buenas costumbres. En realidad, todos ellos no fueron castigados, indica al señalar que por ahí andan  caciques como Rubén Figueroa en el estado de Guerrero. En la actualidad, argumenta, el proceso de revolución ya cambio, pero tomando en cuenta que los sobrevivientes y las teorías de esos procesos son los pilares de lo que hoy permiten la confrontación contra el poder hegemónico. Debe quedar claro que la lucha no es contra la burguesía de cada país, ni contra los líderes o dirigentes que se difuminan, sino contra aparatos más potentes como el Ejército, los medios de comunicación dominantes y la “democracia del marketing”, acota. “Antes los volantes repartidos en la movilización de los 60 de los estudiantes que tomaban camiones y repartían las octavillas de la Revolución Soviética, los comunicados que pegaban con engrudo, hoy son memes, tuits, una modificación de la comunicación que logró alternativas de cambio.” Ahora, a la vista de estos cambios, considera que en América viene un retorno del pensamiento progresista. Aún no con la capacidad de romper con el modelo: son gobiernos de un capitalismo redistributivo, ya se dieron cuenta que ya no alcanza, por lo que ahora van a redistribuir, para atenuar las contradicciones y poder sobre existir. “Por eso, los pueblos tienen que tomar para sí esa responsabilidad y seguir participando. Además, los procesos ya no parten de las cúpulas, sino de la lucha de los pueblos, es ahí donde tenemos que empujar”, plantea. Insiste: “Todas las luchas armadas en México son movimientos no vencidos, y exitosos y el legado para cimentar el proceso de cambio y la transformación de hoy. El pensamiento filosófico, la teoría, la concepción y la acción no fueron derrotas por la ‘democracia de marketing’ y sus ejércitos de la sinrazón, afirma  Ramírez López. Y, agrega: las ideas del marxismo, leninismo, el proceso socio-cultural de Mao, de Ho Chi Ming y de luchadores como Gandhi, Mandela y de la insurgencia de Latinoamérica están vivas, con nuevas tecnologías, pero encarnadas en el pueblo. Por ello, los gobiernos democráticos deben responder a la exigencia de la sociedad, al desprecio del autoritarismo, la represión, la fuerza, para privilegiar e impulsar el despertar de la mayoría, las garantías y el respeto a los derechos humanos. Estudioso de los procesos revolucionarios y las luchas armadas en el mundo, explica las diferentes etapas que hubo que transitar para poder llegar a la conquista de los derechos por la vía pacífica. La voz del pueblo hoy tiene poder y valor, porque atrás existe un contexto económico, político y social. “Deben retomarse dos puntos centrales, las constituciones políticas emanada de la lucha revolucionaria de 1917 en nuestro país y la realizada en la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS)”. Esos dos elementos fueron los que empujaron para que se reconociera los derechos económicos y culturales cómo fundamentales; sin embargo, del otro lado del poder a nivel mundial se concentró en el modelo liberal, que buscaba generar condiciones para el desarrollo de la exploración capitalista. “Ellos pensando que la producción y riqueza que se generaba podría producir ganancia para el pueblo, no era así. Debido a que, mientras la producción es fruto de la fuerza de trabajo de los trabajadores, el usufructo cae en manos de los capitalistas y los medios de producción.”
  • La Comisión de la Verdad no puede obviar la responsabilidad del Ejército en México

    La Comisión de la Verdad no puede obviar la responsabilidad del Ejército en México

    Miembros del Ejército mexicano hacen guardia en la escena del crimen en Ciudad Juárez, México, el 2 de julio de 2022. (REUTERS/Jose Luis Gonzalez).

    Laura Castellanos es reportera independiente mexicana y autora del libro ‘México Armado 1943-19810’.

    El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, creó en octubre pasado la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las violaciones graves a los derechos humanos cometidas entre 1965 y 1990. Su objetivo es eliminar la impunidad en dicho periodo de contrainsurgencia, la cual generó una espiral de casos de desaparición forzada que ha convertido al país en una república de fosas comunes.

    El organismo tiene vigencia hasta el 30 de septiembre de 2024 e integra un programa ambicioso, con cinco mecanismos que pretenden reconstruir la verdad histórica, indagar el paradero de las personas desaparecidas, buscar la reparación integral y la compensación del daño a las víctimas, y abrir la puerta al juicio de los perpetradores de violaciones de lesa humanidad. El problema es que no hay garantías de que tras los trabajos de la Comisión de la Verdad se enjuicie a los responsables en el Ejército.

    México fue el país que tuvo más guerrillas en América Latina en la década de 1970 y el precursor de los “vuelos de la muerte” en la región, en los que personas opositoras al régimen fueron arrojadas vivas al mar desde aeronaves militares. El Ejército fue el brazo ejecutor de la política de exterminio del Estado contra las guerrillas y los movimientos sociales radicales, con asesoría del gobierno estadounidense, y cometió masacres, torturas, desapariciones forzadas, violaciones sexuales, ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias y prolongadas, como documenté en mi libro México Armado 1943-1981.

    En junio pasado se anunció el arranque de los trabajos de investigación en archivos y en las instalaciones militares donde presuntamente se hayan cometido violaciones. El evento se realizó en el Campo Militar Número 1, el centro de reclusión clandestina y tortura más grande de la época. Ahí el actual secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, invocó a la ley orgánica castrense para descargar responsabilidades: “Las Fuerzas Armadas han permanecido subordinadas al poder civil (…) El mando supremo del Ejército y Fuerza Aérea corresponden al presidente de la República”.

    También anunció que, con aval presidencial, se inscribirán los nombres de militares fallecidos “con motivo de los hechos del pasado” en el Monumento a los Caídos de las Fuerzas Armadas. En tanto López Obrador, en consonancia, hizo responsables de la represión a los presidentes de la época.

    La Asamblea de Colectivos Acompañantes de esta comisión, integrada por una veintena de organizaciones de sobrevivientes y familiares de víctimas, en un comunicado le demandó al presidente retirar su aval de inscribir los nombres de dichos militares en cualquier sitio público y cualquier otro acto reivindicador, y “el inmediato análisis de las cadenas de mando de aquel periodo y la ubicación en estas de personas vivas, retiradas y en activo”.

    La molestia de los colectivos tiene sentido. No solo se trata de la violencia que militares ejercieron con impunidad, en ocasiones en mancuerna con policías de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), sino que esta posibilitó que los mandos se coludieran con narcotraficantes y expandieran sus mercados.

    El investigador Alexander Aviña, de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, consultó documentos de espionaje desclasificados que revelan que las mismas aeronaves Arava 201 usadas en los “vuelos de la muerte” por el general Francisco Quirós Hermosillo y el mayor Mario Arturo Acosta Chaparro, trasladaron droga a ese país. El periodista Juan Veledíaz documentó cómo el jefe de la DFS, Miguel Nazar Haro, utilizó su estructura policiaca para aplastar a las guerrillas en Sinaloa mientras vendía protección a capos locales.

    Dichos personajes alimentaron un Estado cómplice de redes criminales, responsable de entre 400 y 870 desapariciones forzadas en ese momento, según las organizaciones de familiares de víctimas. Al no ser juzgados dejaron un mensaje perenne: en México no se penalizan las desapariciones. Hay al menos 101,600 personas desaparecidas de marzo de 1964 a la fecha.

    Acosta Chaparro fue exonerado por la desaparición de 143 personas víctimas de los “vuelos de la muerte”, pero purgaba una condena por tráfico de drogas. Fue excarcelado en el sexenio del expresidente Felipe Calderón. La periodista Anabel Hernández, en su libro Los señores del narco, asegura que Calderón lo hizo su emisario para negociar con los capos al tiempo que implementó una estrategia de seguridad militarizada. Esta detonó las muertes provocadas por el supuesto combate a la violencia organizada, que hoy ascienden a más de 250,000.

    El Estado está obligado a asegurar los fines de la Comisión de la Verdad porque se lo debe a la sociedad. La creación del organismo es resultado de la tozudez de la generación marcada por las matanzas del Ejército de 1968 y 1971, y que tomó las armas para enfrentar un régimen que aplastó cualquier intento de cambio político. También de las familias de las víctimas, quienes han seguido exigiendo justicia.

    Sin embargo, esta comisión ha lidiado con la carencia de presupuesto, oficinas y recursos humanos en su primer semestre de operación, de acuerdo con entrevistas a integrantes de la Asamblea de Colectivos. El defensor de derechos humanos Abel Barrera, una de las cinco personas expertas con cargo honorífico en la misma, me dijo en entrevista que este segundo semestre recibirán un presupuesto de 10 millones de pesos (500,000 dólares), que les permitirá tener entre 40 y 47 personas investigadoras.

    Hay militares en retiro que han externado su rechazo a la Comisión de la Verdad, pero Barrera dice que en su primer acercamiento observó disponibilidad del personal: “Son generaciones nuevas que estuvieron en otro momento de formación”.

    Más allá del tema militar, la Comisión de la Verdad enfrenta otros desafíos. Uno es la ausencia de la Fiscalía General de la República: no hay una explicación oficial de las razones por las cuáles no ha hecho presencia en el proceso de conformación del organismo. Nadie ha garantizado su participación o la de las fiscalías estatales, ni hay fecha de creación de una fiscalía especializada. Además, el Mecanismo de Justicia deberá sumergirse en un mar de denuncias penales empantanadas, entre las cuales estarán las de los militares.

    Como México juzga tarde este capítulo trágico, muchos victimarios ya murieron, como el expresidente Luis Echeverría, quien falleció hace unas semanas y se le acusa de ser el principal responsable de la violencia contrainsurgente en esos años. Por ello Armando Rentería, exguerrillero de la Liga Comunista 23 de Septiembre y quien que fue víctima de tortura, me dijo que desconfía de “la justicia burguesa”, y que solo la verdad histórica —en la que se hagan públicos los nombres de quienes cometieron crímenes— provocará una sanción social, como sucedió con Echeverría.

    Con o sin justicia judicial, las investigaciones de la Comisión de la Verdad y la apertura de los archivos militares llevarán al Ejército a un terreno en el que tendrá que asumir su responsabilidad histórica en el periodo de contrainsurgencia. Coincido con Rentería: los hechos y sus perpetradores deberán hacerse públicos. Esta será una vía de justicia social para las víctimas y de la no repetición del horror vivido en esa época.

    The Washington Post

  • Archivos e instalaciones militares, claves para esclarecer Guerra Sucia: Barrera

    Archivos e instalaciones militares, claves para esclarecer Guerra Sucia: Barrera

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    Es factible, antes de que concluya el actual sexenio, saber qué pasó con los desaparecidos de la Guerra Sucia, así como determinar las responsabilidades de quienes ordenaron el terrorismo de Estado: cárceles clandestinas, “vuelos de la muerte”, desapariciones, tortura, ejecuciones extrajudiciales. Es la convicción del antropólogo Abel Barrera, integrante de la Comisión de la Verdad. La semana pasada, dicha Comisión empezó a revisar documentos y planos de las instalaciones militares

    “Es un gran desafío”, dice el antropólogo Abel Barrera Hernández sobre la misión encomendada a la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a 1990. El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan es uno de los cinco comisionados.

    Señala que este organismo honorífico –creado por decreto presidencial y al que se le conoce por su nombre corto de “Comisión de la Verdad”– recogerá los testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado, pero también los de militares que participaron en esos hechos o que fueron testigos. Destaca que se accederá a las instalaciones castrenses, en específico a los lugares donde se tenga indicios de las cárceles clandestinas y lugares de retención ilegal de personas.

    Reconoce que, hasta el momento, ha encontrado disposición de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para colaborar con la Comisión de la Verdad, a partir de la instrucción del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. El titular del Poder Ejecutivo, comandante supremo de las Fuerzas Armadas, ordenó la apertura de los archivos e instalaciones militares a los integrantes de la Comisión. Dispuso, inclusive, que militares en situación de retiro sean llamados dar su testimonio.

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    Abel Barrera señala que no se empieza de cero: ya hay un trabajo previo, realizado por la extinta Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión de la Verdad del Estado de Guerrero (Comverdad). Advierte que existe una coyuntura política para avanzar en el esclarecimiento de esos hechos e iniciar un proceso de justicia para las víctimas y sus familias.

    Tal coyuntura está determinada por la lucha de decenas de colectivos de sobrevivientes del terrorismo de Estado y de familiares. Son ellos los que han empujado y acompañado la instalación de esta Comisión y son quienes le dan legitimidad y seriedad, explica Abel Barrera.

    El decreto por el que se crea la Comisión de la Verdad fue firmado por el presidente de la República el 7 de octubre pasado. Ese mismo día se publicó en Diario Oficial de la Federación. El objetivo manifiesto del organismo es realizar las acciones que sean necesarias para el esclarecimiento de la verdad, el impulso a la justicia, la reparación integral y el derecho a la memoria.

    Cinco son los ejes de trabajo, citados en el decreto, de la Comisión. El primero, un Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico en el que se integran personas expertas independientes para realizar las indagatorias, acopio de información, acceso a los archivos de todas las dependencias, acceso a las instalaciones federales militares o civiles en búsqueda de la verdad.

    El segundo, un Comité para el Impulso de la Justicia, encabezado por tres personas expertas independientes, entre ellas, Ángela María Buitrago Ruiz, integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

    El tercer eje lo constituye un Plan Especial de Búsqueda, encabezado por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas.

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    Mientras, el cuarto eje se trata de un Plan Especial de Reparación y Compensación, donde de manera integral –se asegura– se atenderá la reparación por el daño a las víctimas.

    Finalmente, el quinto eje está constituido por las Acciones para la Memoria y Garantía de No Repetición, a fin de dignificar la memoria de las víctimas.

    La Comisión quedó integrada por cinco personas expertas: Abel Barrera Hernández, David de Jesús Fernández Dávalos, Eugenia Allier Montaño, Aleida García Aguirre y Carlos Alonso Pérez Ricart.

    El antropólogo Abel Barrera Hernández es director fundador de Tlachi, como popularmente se conoce al no gubernamental Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. Desde que se fundó, hace 28 años, este centro ha acompañado los dolores y las luchas de las poblaciones me’phaa, na’savi, nahua, afromexicana, ñomndaa y mestiza esparcidas entre los pliegues de las regiones Montaña y Costa Chica, las más pobres de Guerrero y del país. Muy pronto Tlachinollan vio ampliar sus trabajos hacia las otras cinco regiones de Guerrero: Acapulco, Costa Grande, Centro, Norte y Tierra Caliente.

    Como antropólogo social egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Abel Barrera estudiaba los sistemas de petición de lluvias entre las comunidades indígenas de la Montaña. Hace más de 30 años, los recorridos por las comunidades y la vida cotidiana de Tlapa de Comonfort, –“el corazón de la Montaña”– con la violencia estructural que se ceba con los más vulnerables terminaron por abrirle un derrotero: el de defensor de derechos humanos.

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    En entrevista con Contralínea, asegura que todo ese andar confluyó en postularse integrar la Comisión de la Verdad. Siempre crítico del poder, encontró una oportunidad de seguir sirviendo a los más vulnerables.

    “Este trabajo de defensa y promoción de derechos humanos nos imbuye de ese espíritu que tienen las personas, las familias, pueblos, comunidades, para defender sus derechos.”

    Explica que, como antropólogo, en los tiempos en que concluyó su formación en la ENAH, “no tenía claridad de lo que significa estar en una trinchera que la gente no escogió, sino que tiene que estar ahí, resistiendo, organizando, peleando por su vida, su seguridad, su salud, por su educación. Eso lo empecé a ver en la medida en que me adentraba en las comunidades, en el mundo de las familias que han sufrido represión”.

    Se trató de una “iniciación” de varios años que irremediablemente le llevó a conocer los graves casos de pueblos arrasados y desapariciones forzadas que son hoy heridas abiertas desde 1960, 1970 y 1980. “Aunque no fuimos parte de este proceso [las luchas de esas décadas], nos consideramos una especie de miembros de ese movimiento de los derechos humanos: alumnos de las familias, de los padres, madres, hijas, hermanas, de quienes aún a 50 años están reivindicando sus familiares desparecidos, torturados, perseguidos, encarcelados, exiliados. Esa historia es dolorosa. Es una historia que es parte de esta herida que llamamos en Guerrero “la herida de la guerra”, que no fue una guerra, sino una acción terrorista de las autoridades contra poblaciones inermes.

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    —¿Cómo se integraste a la Comisión de la Verdad? ¿Qué te motivó a participar en el proceso?

    —La convocatoria simplemente para mí fue una ventana de oportunidad. Aun así, no había tomado la decisión de participar. Compañeras que formaron parte de la Comisión de la Verdad [de Guerrero] me comentaron que sería importante que participara en la convocatoria. No me lo había propuesto. Lo tuve en consideración, y platiqué con los compañeros de aquí, de Tlachi, y dejaron abierta la posibilidad de que yo pudiera participar. Así fue que me animé. Pero también porque sé que hay una posibilidad de empujar esta iniciativa, este decreto, desde acá de Guerrero. Sobre todo porque es un bastión de la lucha por democratizar nuestro país, por la justicia, la verdad. También sentí como un deber y un desafío, un compromiso para poderlo realizar. Eso fue lo que me movió. En verdad me siento muy comprometido con las familias, las organizaciones, los colectivos, los sobrevivientes.

    “Ahora que he tenido oportunidad de ir a los diferentes estados como Oaxaca, Chihuahua, Sinaloa, Jalisco, y acá en Guerrero, y que hemos tenido reuniones con los colectivos, en la misma Ciudad de México, la verdad uno se siente pequeño ante la grandeza de tantas familias, compañeros y compañeras que lucharon. Y más, su trayectoria de lucha, casi por 50 años, a su edad, con sus enfermedades, la situación económica siempre adversa, los riesgos, las amenazas… y aún perseveran con ese espíritu inquebrantable y el deseo de justicia, esa contribución para que haya verdad y justicia. Uno no puede defraudar a este gran movimiento nacional, que es como el gran precedente de las luchas que han permitido que se den ciertos cambios, transformaciones, reformas, y también una nueva cultura de los derechos humanos: contra el autoritarismo, la represión, la militarización, contra la impunidad, contra el abuso de poder. El paradigma de los derechos humanos ya nos lo hemos apropiado como mexicanos, pero eso es parte de ellos y ellas, el legado que tenemos y que están vigentes, porque están sus protagonistas.

    —Siempre has sido crítico del poder. Has propiciado el diálogo, la mediación, el acuerdo; pero has sido escéptico ante las palabras de los políticos. ¿Qué fue lo que te motivó a, esta vez, participar en una Comisión creada por acuerdo presidencial?

    —Son varios factores. En primer lugar, mantuvieron viva la demanda [de justicia] varios colectivos y sobrevivientes en este sexenio con AMLO [Andrés Manuel López Obrador]. Hubo reuniones que tuvieron ellos y ellas con el subsecretario [de Derechos Humanos y Población] Alejandro Encinas sobre la necesidad de que se implementara un mecanismo que impulsara o que le diera una nueva fisonomía a este movimiento de la exigencia de verdad y justicia por parte de las víctimas del terrorismo de Estado. En primer lugar, hubo un trabajo de intercambio de opiniones, planteamientos de parte de los colectivos hacia el gobierno. Entonces, hubo el compromiso de atender su demanda, y ahí fue donde estuvieron trabajando cómo podría ser esta Comisión de la Verdad. Hubo reuniones, pláticas con las víctimas. Es decir, había un respaldo de las organizaciones, de los familiares, hacia la creación de esta Comisión. Obviamente, tratando de que ésta tuviera la fuerza necesaria para que desde un decreto presidencial se empujara que se investigue, sobre todo en el tema de los archivos del Ejército, lo cual es difícil de hacer sin la voluntad política del presidente de la República, que es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Y si él asumía el compromiso, pues es obvio que los militares tienen que obedecer esa orden. Obvio, fue una comisión sui generis, que goza de cierta autonomía.

    Abunda en que los colectivos de sobrevivientes y familiares de las víctimas acompañan el proceso y con ellos se han acordado las características del trabajo que se realiza.

    Militares
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    “Segundo, que es otro momento histórico, otra etapa en este esfuerzo de lo que ya se hizo antes, con el trabajo de la Femospp, que bien o mal se investigó, se avanzó, hubo un informe que no se publicó como debía de ser. La misma recomendación de la CNDH, que también fue muy importante. Lo que se hizo en Guerrero con la Comisión de la Verdad, y un movimiento vigoroso con una estatura moral viva, vigente. Eso me motivó, saber que también era un cargo honorífico, un servicio.

    “Por otro lado, en el estado de Guerrero la situación ha sido muy grave, desde hace décadas: las masacres, los asesinatos, las persecuciones… todo lo que ha sucedido con los militares en términos de las graves violaciones a los derechos humanos cometidos con las desapariciones, ejecuciones, torturas. Por lo que documentamos desde que Tlachi existe como organización no gubernamental, desde 1994 a la fecha, los casos de Inés Fernández y Valentina Rosendo [violadas por soldados], lo que lograron los compañeros del Centro con los campesinos ecologistas Teodoro y Rodolfo [ecologistas presos y torturados por defender los bosques], obviamente el caso emblemático de Rosendo Radilla [desaparecido por militares por “componer corridos” sobre Lucio Cabañas y Genaro Vázquez], que pertenece al terrorismo de Estado.

    “Todo ese bagaje, toda esa lucha, ese movimiento, esa historia de los pueblos, las víctimas, también me motivó. Estamos en un momento óptimo para poder seguir impulsando. Es una coyuntura, una oportunidad, una posibilidad, es decir, en el sentido del decreto que te dan los lineamientos básicos de lo que se busca, de un informe final, para poder dilucidar lo más profundo que se pueda lo que pasó de 1965 a 1990, que es parte de este mandato.”

    —¿Se llegará a saber qué pasó con los desaparecidos? ¿Quién ordenó las ejecuciones masivas? ¿Quién ordenó los “vuelos de la muerte” [avionetas desde las que militares y civiles de la Dirección Federal de Seguridad arrojaban personas al mar]?

    —Es el gran desafío que tenemos como mecanismo de esclarecimiento histórico. Será muy importante acceder a los archivos. Ya se está accediendo. Esta semana ya se tiene este acercamiento, esta revisión de los documentos [militares]. Hasta el momento hay un ambiente propicio para facilitar la información. Esa es la meta, que se sepa. Es la intención: profundizar y llegar a esos quiebres de la historia, que nos ha dejado en situaciones muy tristes en términos de que la gente no sabe dónde están sus familiares. El caso de Rosendo Radilla es paradigmático. A pesar de la sentencia de la Corte Interamericana [de los Derechos Humanos], se dijera que era un caso que marcó un nuevo derrotero en nuestra vida política, y sobre todo en la lucha por los derechos humanos. Pero al final, no sabemos dónde está Rosendo. Sí, se hacen grandes esfuerzos jurídicos, esfuerzos de instancias internacionales, pero, lo concreto, lo material, saber dónde está Rosendo, si está vivo, muerto… si está muerto, dónde está su cuerpo, todas esas cuestiones de la verdad tangible. Eso será algo importante. Quién ordenó, ejecutó, dónde están los desaparecidos, qué pasó en las instalaciones militares, qué pasó con los “vuelos de la muerte”, sus responsables. Todas esas preguntas son las que están en nuestro plan de trabajo: cómo implementar una metodología apropiada para avanzar con los testimonios claves. A pesar de que [ya] hay muchos, sabemos de la necesidad de que haya más. Al mismo tiempo, de cómo se implementaron estas políticas, tanto de la represión, planes de gobierno, persecución, y una serie de políticas implementadas. Nosotros estamos abocados a que se avance. Esa es nuestra tarea como comisionados: indagar, investigar de manera exhaustiva, escuchar a las víctimas, tener la capacidad de atención, la sensibilidad para entender los momentos, coyunturas, el contexto, los diagnósticos para ubicar cómo se dieron todas esas acciones represivas del Estado.

    Militares y marinos junto a Luis Cresensio Sandoval y Rafael Ojeda Dúran
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    —A sobrevivientes de este terrorismo de Estado les preocupa que vayan a recabar más testimonios y no se avance más allá de lo que ya se sabe. Y que en 3 años no se pueda salir de ese pantano, con cada vez menos víctimas y perpetradores.

    —Lo que puedo decir es que vamos a avanzar. Tampoco es empezar de cero, hay mucha información que ya está de la Femospp, la Comisión Nacional [de los Derechos Humanos], la Comverdad [de Guerrero], muchas investigaciones de académicos, activistas, militantes, muchos diarios de archivos personales donde la gente misma ha documentado. Nuestra tarea es cómo conjuntar toda esa memoria histórica, colectiva, digna. Hay un manantial de información en los archivos del Ejército, porque son ellos los que directamente intervinieron en estas acciones; por eso será fundamental para todos los archivos planteados en nuestro plan de trabajo. Hay que indagar. Es un gran desafío. Tenemos la confianza de que los cinco compañeros haremos alrededor de 40 investigaciones en lo que queda concluir este año, y las demás comisiones que están desde el impulso a la justicia, todo el tema de la búsqueda, reparaciones, memoria, todas esas facetas de la Comisión de la Verdad, sabemos que es un equipo multidisciplinario con gente experta y mucha experiencia. Qué tanto avanzaremos, con qué profundidad, para eso todavía faltan estos meses en que iremos midiendo.

    —¿Han platicado ustedes con militares que estuvieron en inteligencia militar o que son responsables de ejecutar, torturar, de cometer este tipo de esas acciones?

    —Uno de los puntos de estas reuniones es la invitación formal para que los militares que participaron o estuvieron [en estas acciones] den sus testimonios. Se hará de manera formal. Esto está comunicado. Y como es parte del plan de trabajo, ya se planteó a militares encargados de ese seguimiento de archivo, y facilitar información relacionada con instalaciones militares, para verificar lugares donde hay testimonios de que la gente fue detenida y desaparecida. Dentro de eso también poder abordar con personal militar estos temas. Para nosotros es muy importante, saber cómo participaron. Más allá de que el MP [ministerio público] investigue sus responsabilidades penales, nos interesa saber quién ordenó, qué pasó, qué se hizo, en qué se involucraron los grupos del Ejército para la represión generalizada y acciones terroríficas contra la población.

    —¿Qué ambiente encuentran con las Fuerzas Armadas? ¿Hay resistencia a su trabajo?

    —Por lo menos en términos formales, en términos de la relación que persiste entre los equipos de trabajo, nosotros como comisionados, y obviamente en el equipo de militares que atienden estos planteamientos y requerimientos ha habido plena disposición. Lo más importante es que se pueda acceder como hasta ahora a los archivos militares. Apenas están los primeros acercamientos, entrevistas. Se ha pedido cierta documentación y se ha facilitado. Nos interesa constatar qué tanto se puede conocer a fondo todos estos acervos, todos estos repositorios. Estamos empezando esta primera semana.

    —Ellos insisten en que combatían delincuentes y que los “terroristas” eran los guerrilleros.

    —Entendemos que la visión del Ejército, los mandos, y seguro de todo el personal castrense, es que ellos simplemente acataron órdenes y, por otra parte, cumplieron con algunas acciones, algunos operativos: “Nos mandaron a hacer una misión, y nosotros lo hicimos”. Desde la lógica bélica y militar siempre habrá una justificación, una postura de que ellos no cometieron graves violaciones a los derechos humanos, pero para eso se quiere hacer la investigación. Los responsables de violaciones graves difícilmente aceptarán y reconocerán; pero, creo que las experiencias de otros países de las Comisiones de Verdad, con equipos multidisciplinarios, con fuentes, las fuentes del Ejército, los modus operandi, testimonios, mostrarán este panorama de lo que significó la participación del Ejército contra la sociedad, la población, todas las implicaciones que tuvo en términos de graves violaciones a los derechos humanos. No esperamos que en una entrevista un soldado acepte su responsabilidad en una desaparición forzada; nadie lo hará, lo mismo que los civiles que son acusados por delitos y que no aceptan. Para eso están las autoridades, para investigar las evidencias. A nosotros, como mecanismo histórico, nos toca investigar. Para eso hay métodos, herramientas, documentos, testimonios. Nuestra investigación no se reduce a un sí o un no, si participó o no un militar en un operativo. Es parte de pruebas mayores, de contextos, acciones y evidencias que tienen que ver con decisiones, operativos, mandos, cadenas de mando: un sinnúmero de elementos, que no se quedará uno con el simple testimonio. Eso apenas es una referencia básica que puede ser central, hasta la manera en cómo se da el testimonio puede ayudar a dilucidar qué tanto hay de veracidad, o qué tanto hay de opacidad.

    —¿Ya pudieron entrar a instalaciones militares? Hay un lugar que interesa mucho a colectivos de sobrevivientes de la Guerra Sucia: “el metro” un sitio en el Campo militar número 1.

    —Estamos empezando, es la primera semana. Ahorita se trabaja en conocer los planos de las instalaciones militares, porque como están actualmente, es obvio que tuvieron cambios. No es lo mismo que hace 50 años a lo que hay ahora, se necesita información previa, conocer los planos, todos estos trabajos de ingeniería que se hicieron previamente. Se está accediendo a esos materiales, a esa información para que, a partir de eso, se identifiquen estos lugares: caballerizas, lugares de reclusión, en fin, todo eso… ubican una cancha de básquetbol… trabajar todos esos lugares. Probablemente ya no están, pero viene un trabajo de investigación. Por ahora han sido las modificaciones, los planos, el trabajo de ingeniería hecho a lo largo de 5 décadas. Y ver cómo se modificaron para recrear lo que pasó con algunos familiares que aún recuerdan que estuvieron ahí. Para eso se requiere, después de este trabajo, un recorrido a las instalaciones militares. Estamos empezando en el tema, no hemos profundizado, es algo que es parte de un proceso de reconocimiento.

    —¿Basta el trabajo de una Comisión y la voluntad política de un presidente, que concluye su mandato en menos de 3 años, para desmontar el pacto de impunidad transexenal de una institución permanente como el Ejército?

    —A nosotros nos toca hacer el trabajo de esclarecimiento e investigación histórica, pero al final de cuentas somos un eslabón de este gran movimiento de derechos humanos de las víctimas que viene de más de 50 años. Esa ola grande, ese gran movimiento, es el que nos permitirá sacar todas esas realidades dolorosas, como las olas del mar, con esa fuerza, que por un lado parecen aguas tranquilas, pero por debajo está la verdadera fuerza, que es la de los pueblos y víctimas; con esa fuerza, esperanza, con ese torbellino, es que nosotros como comisionados tenemos esa certeza de que lograremos avanzar. Obviamente, la voluntad política cuenta muchísimo, la disposición para que podamos acceder a los archivos es fundamental. Está puesta la escena en términos de que las víctimas están todo momento dándole seguimiento, qué avances hay.

    “Hay muchos ojos, mucho corazón, mucha voluntad, y creo que eso es el capital simbólico, pero también político y moral de esta Comisión. Por esa razón no podemos desvalorar todo lo que esto significa. Tenemos una alta responsabilidad para estar a la altura de las grandes expectativas que tienen centenares de víctimas. Y que más allá de lo que pasa cotidianamente, y a veces hay ciertos jaloneos, pero creo que tenemos que ir empujando, esa es nuestra tarea, empujar, sobre todo nuestro mandato de hacer la investigación, acceder a los archivos, a los informes, y avanzar con este equipo, en las líneas que nos hemos planteado, y en el plan de trabajo que tenemos para este año.”

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  • III ENCUENTRO DE REFLEXIÓN RAÚL RAMOS ZAVALA. Apertura del Encuentro Patricia González Rodríguez

    III ENCUENTRO DE REFLEXIÓN RAÚL RAMOS ZAVALA. Apertura del Encuentro Patricia González Rodríguez

    Culiacán.- Buenos días, demos la BIENVENIDA al Tercer Encuentro: Proceso de Reflexión Raúl Ramos Zavala.

    Primero, agradecer el apoyo para la realización de la reunión en este emblemático lugar que fue la Casa del Estudiante (Rafael Buelna Tenorio), la cual albergó a jóvenes, protagonistas y constructores del movimiento estudiantil-popular y guerrillero en Sinaloa de los años setentas y ochentas.
    Fue hacer posible este acto en lo que es hoy el Centro Sinaloa de las Artes Centenario, gracias al apoyo de los siguientes funcionarios estatales:
    El gobernador del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; el director del Instituto de Cultura de Sinaloa, Juan Avilés Ochoa; los colaboradores del mismo Instituto de Cultura: César Ibarra y Alán Franco.

    Todos ellos nos facilitaron las condiciones para que este acto se lleve a cabo hoy sábado 18 de junio de 2022, en un horarios de 10:00 a 16:00 horas.

    Introducción
    A 50 años del asesinato de Raúl Ramos Zavala (RRZ), un joven mexicano revolucionario, quien fue dirigente de la Juventud Comunista, líder de la Organización “Los Procesos”, dirigente teórico y práctico del movimiento armando socialista y precursor de la Liga Comunista 23 de Septiembre.
    El 6 de febrero de 2022 se rindió un Homenaje a RRZ en el Parque México de la CDMX (lugar en donde fue emboscado y acribillado). Un colectivo de familiares amigos y compañeros de lucha se reunieron para reflexionar y recordar a Raúl, marcando el inicio de un proceso de reflexión para recuperar las contribuciones a la lucha revolucionaria, sobre el papel de la lucha armada socialista en la historia y esencialmente reflexionar el momento presente para determinar las tareas que reclama el pueblo mexicano.

    El Estado mexicano fue responsable de las masacres del 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971; ambos sucesos deja una huella indeleble en generaciones que vivimos la embestida de un gobierno represor, autoritario, defensor del modelo capitalista que impedía las libertades democráticas; es en ese contexto donde se ubica el surgimiento de grupos revolucionarios armados en México.

    Después de los asesinatos los dirigentes revolucionarios: Raúl Ramos Zavala, Diego Lucero y Genaro Vázquez Rojas, prosiguieron su lucha por un mejor país con Libertad, Justicia y Democracia: Ignacio Salas, Ignacio Olivares, Salvador Corral, Jesús Piedra Ibarra, Miguel Domínguez Rodríguez, Pedro Morón, José Manuel Báez, José García Wenceslao, David Jiménez, Fernando Salinas Mora, Tomás Lizárrga, Arturo Gamiz; hombres y mujeres de la LC 23 de septiembre, precursores de la labor emprendida por RRZ.

    El 16 de junio de 1976 fueron también asesinados tres compañeros: Enrique Guillermo Pérez Mora (el Tenebras), Froylán Rendón Estrada (el Cubano) y Antonio Rodríguez Armenta (el Yaqui).

    En honor a ellos, recordando esa fatídica fecha, estamos aquí hoy 18 de junio de 2022 en Culiacán, Sinaloa, con los propósitos fundamentales de: 1) Recuperar la memoria histórica de las víctimas de lo que denominamos la “Guerra Sucia”y sus consecuencias (persecución, asesinatos, desapariciones); 2) Dimensionar las repercusiones de la lucha armada en nuestro país; y 3) Ubicar las contribuciones de sus protagonistas de la lucha política y social en el tiempo que les tocó vivir.

    Vamos a hacer una recapitulación de los hechos; escuchar testimonios, reconstruir la memoria, extraer enseñanzas y plantearnos tareas a realizar, para dar continuidad al Proceso de Reflexión, inspirado en compañeras y compañeros que dieron su propia vida por un cambio revolucionario en México.

    Recordando lo dicho por Carlos Marx hacia 1852, en el 18 Brumario de Luis Bonaparte: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su voluntad, bajo condiciones elegida por ellos mismos, sino bajo condiciones directamente existentes, dadas y heredadas”.

    Hablando de la recuperación de la memoria, permítanme leer un pensamiento de Eduardo Galeano, que dice: “En Argentina, las locas de la Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.” (Eduardo Galeano. El derecho al delirio.)

    Enseguida presento a ustedes al Presídium: Victoria Montes, María de la Paz Quintanilla, Rosario Flores Navidad, Martha Camacho, Camilo Valenzuela, Graciela Zamora, Francisco Javier Loza, Juan Aguado Franco, Víctor Joel Armenta

    Muchas gracias.

    * Culiacán, Sinaloa, 18 de junio de 2022.

  • Luis Echeverría: El centenario impune

    Luis Echeverría: El centenario impune

    Ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, robo de infantes, entre otros delitos de lesa humanidad se llevaron a cabo bajo el gobierno de Luis Echeverría Álvarez. “Nunca más un Luis Echeverría más”, dice el Dr. Héctor Javier Sánchez.
  • Una puerta hacia la verdad

    Una puerta hacia la verdad

    Que nunca más, nadie recurra a las armas para ejercer sus libertades políticas.

    A raíz del evento celebrado el 22 de junio en el Campo Militar No. 1, donde se presentó la ruta de trabajo para abrir los archivos e instalaciones de la Sedena a fin de esclarecer las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante el periodo conocido como la Guerra Sucia, se ha abierto un debate respecto a sus implicaciones y alcances. En particular sobre el papel que desempeñaron las autoridades civiles y militares en las acciones represivas llevadas a cabo; el deslinde de responsabilidades en la cadena de mando, así como de las corporaciones ilegales creadas para instrumentar operaciones contrainsurgentes.

    En el centro de este debate se ubica el discurso que busca equiparar las operaciones represivas del Estado con las acciones de la disidencia política de entonces, pretendiendo eximir de responsabilidad a quienes, en aras “de la seguridad nacional y la seguridad interior”, arremetieron contra toda expresión de inconformidad social, la que no se limitó a los movimientos armados, sino que se generalizó a la lucha por la tierra; la libertad sindical y la defensa de los derechos laborales, a los movimientos urbanos, del magisterio, de estudiantes universitarios y normalistas, a los movimientos contra culturales, la libertad de prensa y de quienes pugnaron por la democracia electoral ante un régimen autoritario.

    Se ha abierto la puerta para allanar el camino y cerrar una herida que se mantiene abierta y saldar una deuda con la memoria, la verdad y la justicia.

    Ahí la relevancia de este acontecimiento en el Campo Militar No. 1, lugar donde, en 1971, se implementó el Plan Telaraña, para desarticular las guerrillas encabezadas por Genaro Vázquez y Lucio Cabañas; donde, en 1976, se instaló la Brigada Blanca; donde decenas de personas estuvieron detenidas ilegalmente o fueron desaparecidas; donde se emitió la orden a la comandancia de la 35° Zona Militar de Chilpancingo, señalando: “Ratifíquese orden y sentido de incrementar actividades, a fin de localizar, hostigar, capturar o exterminar a las gavillas que operan en esa región, debiendo de utilizar el máximo de medidas de seguridad”.

    En este contexto, y en cumplimiento a la instrucción del Presidente de la México, la Comisión de la Verdad y la Sedena consensuamos un programa de trabajo para revisar los archivos y las instalaciones militares donde se cometieron violaciones graves a los derechos humanos; realizar entrevistas y recibir testimonios de personal de la Sedena que cuente con información referente a los hechos objeto del esclarecimiento histórico, así como recoger testimonios de víctimas de violaciones a derechos humanos en las instalaciones militares en las que estuvieron en calidad de detenidas.

    El camino hacia la reconciliación se construye con memoria, verdad y justicia. Para ello es necesario que la Fiscalía General de la República acompañe este esfuerzo y reactive las 245 carpetas de investigación sobre la Guerra Sucia que hoy duermen el sueño de los justos, asumiendo que la principal reparación a las víctimas es la justicia.

    Que nunca más nadie sea perseguido por su forma de pensar, por sus convicciones filosóficas, su creencia religiosa, su preferencia sexual, su forma de vestir o por la música que escucha.

    Que nunca más, nadie recurra a las armas para ejercer sus libertades políticas y su derecho a transformar las formas de gobierno. Que nunca más, la intolerancia enfrente al pueblo con las fuerzas armadas.

    Buscamos la verdad, como un acto que permita la reconciliación y que impida que se vuelva a repetir este capítulo oprobioso de nuestra historia. Que la puerta que se ha abierto, no se vuelva a cerrar.

    Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración