Vuelos de la muerte en la base militar de Pie de la Cuesta en Acapulco: El Estado mexicano tiene una deuda con las víctimas
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y la oficina de investigaciones visuales de SITU Research dan a conocer un video que reconstruye cómo se realizaba esa práctica.
Entre las décadas de 1960 y 1980, el régimen priista que gobernaba México abría los brazos a exiliados que huían de las dictaduras en Sudamérica, como las de Chile o Argentina. Mientras tanto, en silencio y con la complicidad de todo un aparato represivo, aniquilaba en su propia casa cualquier intento de rebelión social. En la base aérea militar de Pie de la Cuesta, en Acapulco, Guerrero, una de las prácticas más oscuras de la violencia estatal tuvo lugar durante el programa de los vuelos de la muerte.
La información habla de más de 200 vuelos registrados en ese lugar entre 1975 y 1981. Por lo menos 30 de ellos fueron identificados como vuelos en los que se arrojaron al mar los cuerpos de campesinos, maestros, activistas, estudiantes o médicos detenidos de forma irregular. “El Estado tiene una deuda con las víctimas, con sus familias y con las generaciones que no conocen los vuelos de la muerte”, dice un video que reconstruye por primera vez los vuelos hechos en esta base militar, realizado por el Centro Prodh y SITU Research.
La rutina de los altos mandos militares mexicanos era casi siempre la misma y se fue perfeccionando con el paso de los años y la cotidianidad de la práctica: el general les disparaba a los detenidos en la nuca con un revólver calibre 380, les colocaba una bolsa de plástico en la cabeza para evitar que quedaran rastros de sangre y metía los cadáveres dentro de costales con piedras pesadas. Los costales eran cosidos y transportados en carretilla hasta un avión de fabricación israelí, al que también se le colocaba una lona para evitar que, otra vez, quedara algún rastro de sangre en el piso de la aeronave. Se dirigían luego hacia el mar y a unos 230 kilómetros de la costa los arrojaban uno por uno.
Centro Prodh y SITU Research difundieron la reconstrucción en el marco del Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y la Dignidad de las Víctimas. La fecha busca honrar la memoria de monseñor Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980, después de una vida dedicada activamente a la denuncia de las violaciones de los derechos humanos de las personas más vulnerables de El Salvador.
Con este proyecto de reconstrucción de las prácticas represivas en Pie de la Cuesta, se busca que el Estado mexicano reconozca la existencia de los vuelos de la muerte durante Guerra Sucia en el país. Y que, de esa forma, las familias de las víctimas y las generaciones que desconocen tengan acceso a la información que se les ha negado por parte de instituciones como el Ejército. Los expedientes en cuyos registros podrían encontrarse las identidades de un centenar de detenidos que fueron víctimas de tortura y desapariciones forzadas están blindados en los cuarteles. Se trata de personas de todos los estratos sociales, profesiones y origen, castigados con la muerte y el olvido por su manera de pensar, su militancia o su ideología.
Alicia de los Ríos Merino es hija de una mujer que lleva su mismo nombre, desaparecida hace 50 años. Alicia de los Ríos era estudiante en 1973 cuando decidió sumarse a la dirigencia de la Liga Comunista 23 de Septiembre, una organización guerrillera mexicana fundada en los primeros años de la década de los años setenta, y su rastro se pierde para siempre en 1978, en la base aérea militar de Pie de la Cuesta. En 2022, en una conferencia oficial en el Campo Militar Número 1 en Ciudad de México, De los Ríos Merino reiteró que era una necesidad histórica la verdad y la justicia para familias como la de ella, pero también para el resto de la sociedad.
“La historia rebelde fue ocultada por presidentes y autoridades del pasado que diseñaron planes contrainsurgentes, esas historias subterráneas son desconocidas por generaciones enteras actuales, civiles y militares. Nosotros las conocemos por la transmisión de las y los sobrevivientes que nos confiaron esos fragmentos de verdad. Sus testimonios son indiscutibles, pero hoy venimos por los que faltan. Esas huellas se encuentran en sus propios archivos, en los silencios de los soldados retirados que hoy tienen la oportunidad y el deber de hablar (…) No hay democracia con desaparecidos”, dijo.
Exguerrilleros, colectivos y exintegrantes se reunieron en el 51 aniversario de la fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre en un acto conmemorativo en el barrio de San Andrés, donde se recordaron a sus compañeras y compañeros que dieron su vida por la lucha armada.
Desde el Panteón de San Andrés hasta la Plaza Mariano Escobedo, el recorrido por los lugares emblemáticos revivió la historia de resistencia y solidaridad de la LC23S.
Guadalajara, Jalisco, México – 15 de marzo de 2024.- En un emotivo acto conmemorativo que reunió a colectivos, vecinos y ex integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S), se celebró el 51 aniversario de la fundación de esta organización guerrillera. El evento, organizado por el Colectivo Rodolfo Reyes Crespo y el Colectivo Memoria y Resistencia Francisco Mercado Espinoza, tuvo lugar este viernes 15 de marzo en el barrio de San Andrés, Guadalajara, Jalisco.
La jornada comenzó a las 16:00 horas en el Panteón de San Andrés, donde reposan los restos de líderes de la LC23S, como Enrique Pérez Mora, el Tenebras, Arnulfo Prado Rosas, el Compa, Tereso Molina, el Tizoc y Francisco Eduardo Villagómez, el Cubano.
Bertha Lilia Gutiérrez Campos, Tita y la maestra Rita.
Frente a la entrada del camposanto, Jorge Pérez Mora, hermano del Tenebras, tomó la palabra para recordar la trayectoria de la LC23S, desde sus raíces en el movimiento estudiantil hasta su transformación en una organización guerrillera.
“En este lugar reposan los sueños y sacrificios de jóvenes que se organizaron en un movimiento estudiantil contra el control autoritario de la Universidad de Guadalajara, para luego convertirse en la Liga Comunista 23 de septiembre. Su objetivo: crear un partido y un ejército revolucionario que representara a obreros, campesinos y clases sociales explotadas”, expresó Jorge Pérez Mora.
Entre su relato, Jorge recordó los episodios de represión y violencia que marcaron la historia de la LC23S, haciendo hincapié en el caso de Tereso Molina, quien sobrevivió milagrosamente a una bala en el cráneo durante su detención en 1974, solo para fallecer posteriormente debido a la negligencia médica.
Asimismo, el hermano del Tenebras recordó a Francisco Eduardo Villa Gómez, el primer caído en la balacera del Politécnico, y a Alfonso Prado Rosas, líder indiscutible del barrio de San Andrés.
Al concluir su intervención, Jorge Pérez Mora rindió homenaje a su hermano y a Doña Mary, su madre quien también descansa junto al Tenebras. “A ellos les decimos presentes, porque aquí, en este panteón, nuestros muertos viven.”
Exintegrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre
La penal de Oblatos
En el segundo punto del Circuito de Memoria, fue en el antiguo penal de Oblatos, un lugar impregnado de historia y dolor para muchos miembros de la LC23S. Aquí, Rafael Ortiz, el Chino, quien pasó siete años preso, detalló como fue su vida entre estos muros.
“Mi nombre es Rafael Ortiz, fui integrante del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y la LC23S, y durante siete años de mi juventud la pase en este maldito penal de Oblatos, al igual que otros centros de detención que ahora llaman ‘centros de readaptación social’, son testigos de la ineficacia, la corrupción y la brutalidad del Estado. Más de cien compañeros y compañeras fueron encarcelados aquí por motivos políticos, convirtiendo este recinto en un símbolo de opresión.”
Con voz temblorosa, “El Chino” continuó relatando las atrocidades presenciadas durante su cautiverio: “Aquí, presencié asesinatos brutales, cuerpos desmembrados y mutilados sin piedad. Fui testigo de la barbarie ejecutada con una crueldad inimaginable, donde la vida humana carecía de valor alguno.”
En su intervención describió como fue encerrado en el “corralito”, un lugar de castigo donde el tiempo parecía detenerse y las condiciones de vida eran inhumanas. “Durante quince días fui confinado en el ‘corralito’, un lugar infestado de ratas hambrientas y desesperadas. Allí, luchaba por sobrevivir entre la suciedad y el hedor, mientras las ratas se peleaban por un trozo de comida.”
El Parque San Rafael
El tercer punto del Circuito de Memoria fue el parque San Rafel, donde Carlos Sepúlveda, ex miembro del FER y la LC23S, recordó que aquellos días donde el Parque San Rafael era más que un simple espacio verde.
Aquí, los estudiantes comprometidos del movimiento estudiantil de 1970 se congregaban no solo para practicar deportes, sino también para discutir la situación social del país y el papel de las instituciones educativas en ella. Sepúlveda recordó como en este entorno efervescente, surgió una iniciativa única: una biblioteca ambulante donde los jóvenes intercambiaban libros y debatían sobre ellos.
En medio de este panorama, surgió un grupo emblemático que se convertiría en sinónimo de resistencia y solidaridad: los Vikingos. En palabras de los propios miembros, este nombre fue adoptado en una reunión en el Parque San Rafael, donde jóvenes inquietos buscaban formar un club que trascendiera las barreras del barrio.
Gilberto Rodríguez, uno de los presentes en aquella histórica reunión, recuerda cómo el nombre “Venus” fue propuesto inicialmente, pero fue rechazado por algunos por considerarlo poco masculino. Fue entonces cuando alguien sugirió el nombre de Vikingos, inspirado por una película que habían visto recientemente sobre expedicionarios, y así nació el legendario grupo.
“Éramos ya como 60 miembros los que nos reuníamos alternadamente en el Parque San Rafael acá y en una reunión llegó Sergio Aristeo al barrio gritando ya llegaron los Vikingos porque venían de ver una película de los viajeros expedicionarios entonces nos dijimos ese va a ser nuestro nombre, perdón de batalla, los Vikingos. ya posteriormente Sergio Aguayo conoció a un herrero, a quien encargó elaborar unas hebillas con el rostro de un vikingo, era una hebilla con fajilla que también nos servía como arma para las peleas.”
Carlos Sepúlveda recordó que para los jóvenes de San Andrés el ser Vikingo representó “más que un ideario colectivo, una reconstrucción de sí mismos, una figura semántica cargada de heroísmo y gallardía que les permitió compartir su cotidianidad en un espacio geográfico común. Al paso del tiempo los vikingos tuvieron inquietudes que ya no pudieron ser satisfechas en los límites barriales aquí alrededor.”
Plaza Mariano Escobedo
Finalmente, el último punto del circuito de memoria, se realizó enla plaza Mariano Escobedo, lugar donde los vikingos se reunían a conversar y fortalecer los trabajos de organización que los llevaron a luchar por sus ideales.
Antonio Michel, integrante del FER y de la LC23S, agradeció a todas y todos los que participaron en el recorrido, y resaltó la importancia de este circuito, “un camino de rebeldía y lucha social por muchos de nosotros jóvenes de este barrio vive otros barrios y colonias escuelas y facultades de la universidad de Guadalajara que nos convencimos que el camino de la lucha armada contra el estado y contra el sistema capitalista era la única alternativa y el único camino.”
Antonio, explicó que en cada lugar del circuito de memoria hoy se realizó una instalación simbólica de placas que describen y explican el significado de dichos sitios de memoria, resaltó que son los primeros que es escogieron pero que habrá otros más que seguirán incluyendo posteriormente.
Vikingo desde sus inicios, y uno de los seis presos que se fugaron del penal de oblatos en 1975, resaltó que “como pueblo tenemos derecho a la memoria histórica tenemos derecho a no olvidar a nuestros compañeros y compañeras caídos en esa lucha que buscaba un mundo mejor que anhelaban condiciones de igualdad, de justicia y libertad para todas y todos con conciencia plena de que ello tuviéramos que pagar un alto costo con la pérdida de nuestra libertad y nuestra propia vida.”
Antonio Michel concluyó el evento realizando un llamado “a los jóvenes, a las mujeres a los oprimidos y marginados, a todos aquellos que están dispuestos a organizarse y luchar por una Revolución que trastoque de manera total las estructuras económicas y políticas que son el origen y la causante de las desigualdades e injusticias en que vivimos”.
Sheinbaum destacó que acompaño a Ibarra de Piedra en su lucha.
La precandidata presidencial de Morena-PT-PVEM, Claudia Sheinbaum, recordó a Rosario Ibarra de Piedra a 42 años de convertirse en la primera mujer en ser candidata a la Presidencia.
En su cuenta de X, Sheinbaum Pardo sostuvo que el movimiento que acompaña es heredero de la lucha de mujeres valientes e inalcanzables como Ibarra de Piedra.
La exjefa de Gobierno destacó que acompañó a la activista en su lucha y que cuarenta dos años después en un momento que calificó como “histórico”, ahora ella formalizará su candidatura presidencial.
Cabe destacar que Sheinbaum se registrará este domingo como candidata a la Presidencia ante el Instituto Nacional Electoral (INE), y el 1o de marzo iniciará su campaña rumbo a la elección del 2 de junio.
Nuestro movimiento es heredero de la lucha de mujeres valientes e incansables, como Rosario Ibarra de Piedra a quién acompañé en su lucha y que en 1982 fue la primera mujer en registrarse como candidata a la presidencia de nuestro país. Cuarenta y dos años después, en un momento…
¿La ’Marcha por Nuestra Democracia’ será al mismo tiempo que su oficialización de candidatura?
Además este domingo 18 de febrero, al mismo tiempo en que Sheinbaum formalizará su candidatura, también se llevará a cabo la Marcha por Nuestra Democracia, misma que busca defender el voto, la cual fue convocada por diferentes organizaciones de la sociedad civil y cuya convocatoria además de la Ciudad de México se ha extendido a más de 90 ciudades.
El pasado viernes 2 de febrero se conmemoró el 52 aniversario del fallecimiento del profesor Genaro Vázquez Rojas, en dos eventos organizados de forma independiente, realizados en la explanada del zócalo de San Luis Acatlán.
El primer evento se efectuó como una celebración oficial, organizada por el Gobierno Estatal, como un acontecimiento histórico del estado de Guerrero.
En dicho evento se contó con autoridades de los tres niveles de gobierno, familiares y amigos del extinto profesor luchador social, entre ellos, su hijo Genaro Vázquez Solís, quien pidió disculpar la ausencia de su señora madre, quien debido a problemas de salud no le fue posible estar presente.
En el acto protocolario, Roy Moreno Juanche, titular de la Jurisdicción Sanitaria 06 Costa Chica, fue quien a nombre de la gobernadora del estado, Evelyn Cesia Salgado Pineda, brindó un mensaje a los asistentes.
Como acto protocolario se le rindió homenaje a Genaro Vázquez a 52 años de su muerte, donde se brindaron algunas semblanzas, anécdotas, participaciones de reconocimiento al luchador social, quien dejó sentadas las bases al igual que muchos guerrerenses más, para luchar por una patria mejor. Así mismo se colocaron ofrendas florales en el busto dedicado a Genaro Vázquez, ubicado en el zócalo municipal, y enseguida se dio por concluido el evento.
Segundo evento
Al terminar el primer evento, se llevó a cabo un segundo acto que inició en el teatro al aire libre Justo Sierra, donde un nutrido grupo de personas, entre ellos integrantes de algunas organizaciones civiles, se dirigieron al zócalo para colocar ofrendas en el monumento a Genaro Vázquez.
Tras unos minutos de algunas participaciones, partieron en dirección al panteón municipal, en el barrio de San Isidro, donde también se sumó un contingente de estudiantes de la secundaria Justo Sierra.
Al llegar al panteón, sobre la tumba del fallecido líder Guerrillero, se colocaron ofrendas florales, se ofrecieron mensajes de agradecimiento, se convivió con canciones emblemáticas, se entonó el himno a la unidad popular Venceremos, y tras algunos minutos de compartir participaciones, se dio por concluido este segundo evento.
En algunas intervenciones se lamentó que no hubiera coordinación del Gobierno Estatal con la familia y las organizaciones que se involucraron en este evento, pero esperan que haya más orden el próximo año para que sea un evento digno y representativo.
Por décadas, sólo se supo su nombre en clave, aunque sus huellas se encuentran perdidas entre millones de reportes y documentos de la Dirección Federal de Seguridad, la temible policía encargada del espionaje político en el México de los años setenta y ochenta.
Su mano está presente en la infiltración y exterminio de grupos guerrilleros, o en el espionaje y vigilancia de periodistas, académicos e intelectuales como Julio Cortázar, Julio Scherer o Gabriel García Márquez, así como en el seguimiento puntual a los asilados que llegaron huyendo de las dictaduras latinoamericanas.
Prácticamente desconocido hasta ahora, una investigación de Quinto Elemento Lab revela que el C-047 era según la versión oficial el grupo mejor preparado para realizar inteligencia y contrainteligencia; para otros, sólo un equipo construido sobre mitos y leyendas. En cualquier caso, una sola coincidencia: fue el grupo consentido de espías de su creador, Miguel Nazar Haro.
Por Jacinto Rodríguez Munguía y Susana Zavala / Quinto Elemento Lab
Ilustraciones: José Quintero
El sonido de las pesadas teclas de la máquina de escribir se pierde en el murmullo de una gris oficina. Es el 29 de agosto de 1980, cerca de las nueve de la noche. Un hombre escribe, dejando caer, una a una, las maltrechas letras: “El señor Julio Scherer García, director de la revista Proceso, en convinación con la editorial Nueva Imagen, se han hechado a cuestas la labor de organizar un concurso de historia narrativa sobre el militarismo en Latinoamerica”.
A esa hora no le importa mucho cuidar la ortografía. Este agente comienza a escribir sobre una hoja donde se lee: “Reporte”. Dirigido a sus superiores, les pone al tanto de sus pesquisas de los últimos días.
Les informa que desde hacía cuatro días (el 25 de agosto), en el hotel Hacienda de Cocoyoc, se reunían Gabriel García Márquez, Teotonio Dosantos, Julio Cortázar, Jean Casimir, Rafael Pérez Gavilán, Carlos Quijano, Ariel Dorfman y Julio Scherer. ¿La razón del encuentro? Definir los lineamientos para el concurso sobre militarismo.
Sin decir quién se lo dijo o cómo obtuvo la información, sabe que los escritores reunidos han analizado, “desde su propio enfoque ideológico”, los acontecimientos recientes en El Salvador, Bolivia y Guatemala, y, además, valoran la posibilidad de elaborar una declaración pública.
En su escrito de apenas cinco párrafos, el agente-espía agrega detalles de interés: comenta que a las reuniones también ha asistido Sergio Méndez Arceo, el obispo de Cuernavaca. No dice cuánto tiempo estuvo ni lo que éste dijo, pero el dato es importante. Méndez Arceo, conocido como el “obispo rojo”, siempre ha sido un hombre crítico de los poderes y cercano a movimientos sociales y populares.
Agrega, además, algunos datos generales de los personajes: que García Márquez es escritor; Dosantos, periodista y catedrático brasileño; Quijano, periodista y escritor uruguayo; Cortázar, escritor argentino…
Sigue el protocolo y llena el formato para identificar su reporte:
Dirección Federal de Seguridad. Departamento: C-047. Sector: Especial Localidad: DF
Cerca de las nueve de la noche (20:45) ha terminado y, sin detenerse a revisar nada, concluye con la firma clásica del burócrata mexicano, esa palabra mágica que reafirma sumisión a los superiores e indica, a la vez, la satisfacción del deber cumplido: “Respetuosamente”.
**
“Todas las actividades que realiza el Departamento de Operaciones Clandestinas son confidenciales y secretas”, presumía la propaganda oficial.
Clandestinas, confidenciales y secretas
Minuto 4:47. Capítulo IV de Así era la DFS. La voz en off del narrador hace una pausa para imprimir un énfasis dramático:
“Todas las actividades que realiza el Departamento de Operaciones Clandestinas son confidenciales y secretas. Su misma ubicación en el mismo edificio está aislada de todos los departamentos y el nombre que se utiliza es en clave… Esta, si llegara a trascender, no sería clasificada”.
El narrador, que no es un profesional, sino un agente de la DFS de nombre Pedro García Bello, sigue con la descripción, tan puntual y precisa que resulta en realidad una lectura ensayada que ha perdido intención. Los matices de voz suenan tan forzados como inverosímiles: “Los agentes de esta área han sido seleccionados por su valor y su inteligencia. El propio director de la Federal de Seguridad se ha hecho responsable de su formación y desarrollo de sus actividades”.
La narración convencería a cualquiera si no fuera por algunos detalles: mientras se transmite el mensaje de secrecía y misterio, la cámara se posa, primero, en el organigrama de la DFS y, cuando menciona al “director”, enfoca el nombre: Miguel Nazar Haro.
Y luego, cuando el locutor dice que el nombre del departamento secreto está en clave, aunque no lo menciona, la lente se mueve hacia una puerta café con un letrero en el que, a pesar de la imagen desenfocada a propósito, se alcanza a leer con facilidad: Departamento C-047.
Según el locutor-agente, las actividades que realizaba el Departamento de Operaciones Clandestinas –se refiere al C-047–, eran “confidenciales y secretas”.
En primer plano, las tareas de “inteligencia”, a cargo de una sección especializada en recabar información política, económica, social y militar que pudiera afectar los intereses nacionales. Esta información, se explica, se obtenía a través de la vigilancia de la conducta de gobiernos y la población de países cuyas tendencias ideológicas “no eran acordes” con las de México. Por razones de ubicación, Latinoamérica era una de las áreas de constante observación y seguimiento.
A partir de la inteligencia de muchos años, según el narrador, se habían conocido los problemas de Chile, Nicaragua, Cuba, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, Colombia, Uruguay o Argentina, por lo que la información que se obtenía era utilizada para prevenir al gobierno mexicano sobre sus repercusiones en nuestro país.
La otra pieza clave del C-047 era la sección de “contrainteligencia”, que se nutría de datos de la inteligencia y se dedicaba a identificar y seguir a personas de otras nacionalidades que hacían labores de espionaje en México al servicio de sus países, y también a aquellos extranjeros que utilizaban suelo mexicano para hacerlas en otros países. “Es preciso, para que los agentes no sean descubiertos, cambiar su fisonomía cuando asisten a eventos de sujetos investigados o de aquellos elementos que ya tienen un contacto personal con éstos”.
Además de coordinar las secciones de inteligencia y contrainteligencia, el jefe de este departamento tenía bajo su mando el control de asilados políticos y de extranjeros, por lo que su vigilancia era clave para evitar que violaran las leyes mexicanas.
Así que el C-047 se encargaba, por tanto, de detectarlos y por medio de la Brigada Especial (un grupo paramilitar antiguerrilla), eran conducidos a las procuradurías o a la Dirección de Asuntos Migratorios de la Secretaría de Gobernación.
La sección de “contrainteligencia” se dedicaba a identificar a personas extranjeras que hacían espionaje en México.
El eje DFS-Nazar-C-047
La historia del Grupo Especial C-047 no se puede contar sin la de su creador: Miguel Nazar Haro; y la de ambos, sin la de la Dirección Federal de Seguridad.
Primero, la DFS. Su origen se remonta a 1947. Un par de años antes había acabado la Segunda Guerra Mundial. El entonces presidente mexicano Miguel Alemán Valdés, con la guía del gobierno de Estados Unidos, promueve la creación de una versión a la mexicana de la Agencia Central de la Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).
Aunque en su origen la DFS tenía como prioridad atender la seguridad física y personal del presidente y su familia, un video rescatado hace un par de años de los archivos cinematográficos establece una primera versión oficial de la función de la DFS: se trataría de una “institución policiaca moderna que, con los elementos materiales y humanos de que está dotada”, estaría capacitada para “figurar entre las primeras organizaciones de su género en el mundo”.
Pero la visión romántica expresada en el video, producido en 1948, tomaría otro rumbo; la DFS adquirió un perfil más ambicioso, a partir del cual buscaba sentar las bases de un sistema de vigilancia y control de personas y grupos sociales en beneficio del gobierno en turno.
Hacia los años sesenta, la DFS había incorporado ya a su misión una agenda política-policiaca con la mirada puesta en el control de los movimientos sociales. Las masivas protestas estudiantiles de 1968 se convertirían en unas de las prácticas de campo, en las que el C-047 consolidó sus tareas de espionaje.
Incluso, uno de los reportes casi míticos lo elaboró el mismo Nazar Haro en una de sus incursiones a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El reporte del 20 de septiembre de 1968, un par de semanas antes de la matanza de Tlatelolco, indicaba en esencia que en las gavetas donde se acostumbraban guardar los cadáveres se había localizado lo que para ellos era un “arsenal”. Y hace una descripción de las armas de fuego presuntamente localizadas: cinco pistolas, un rifle calibre 22, cuatro decenas de cartuchos útiles…
A ese, seguirían miles de reportes que dan cuenta de las labores de espionaje de todos los departamentos y grupos de la DFS, entre ellos el C-047, cuyas tareas estaban guiadas por un “espíritu de servicio a la patria” y de lealtad al gobierno legalmente constituido y a sus instituciones, “ya que la fatigas y los peligros por los que atraviesa no son fáciles de superar”, según el discurso del documental.
La DFS tenía 13 departamentos, entre los que se encontraba el más secreto de todos, conocido como C-047
Concepción y creación del C-047
La historia de la DFS no puede entenderse sin el papel de Miguel Nazar Haro, quien, junto con Fernando Gutiérrez Barrios, fue el director que imprimió las huellas más distintivas de esa corporación.
Célebre desde años antes, después de haber detenido y luego liberado a Fidel Castro y a Ernesto El Che Guevara, quienes partirían entonces a liderar la Revolución Cubana de 1959, Gutiérrez Barrios dirigió la DFS entre 1964 y 1970 cuando Luis Echeverría era titular de la Secretaría de Gobernación.
Gutiérrez Barrios ya había visto para entonces a Nazar Haro como uno de sus alumnos más destacados, alguien a quien habría que pulir y perfeccionar en la práctica de campo y las clases en la academia.
Una de las habilidades de Nazar Haro, fundamental para acercarse a Gutiérrez Barrios, es que supo detectar una de las carencias de la DFS: la falta de trabajo sistemático, de clasificación y análisis de la información que proporcionaban los agentes e informantes.
Por ello es que fue enviado a instituciones del extranjero a prepararse en materias de contrainsurgencia y temas afines. En la oficina de sus hijos cuelgan, enmarcados, los diplomas y reconocimientos que las academias militares y policiacas de Estados Unidos le otorgaron.
A su retorno de uno de esos viajes de “formación”, después de tomar durante seis meses un curso de contrainsurgencia en Washington, Nazar Haro pudo conformar en noviembre de 1965 el Grupo de Investigaciones Especiales, conocido como C-047.
Las tareas centrales del Grupo Especial C-047, en palabras de Nazar Haro, eran el espionaje y contraespionaje: recabar información y crear un “ejército inconsciente” de información política mediante redes de informantes .
“Partí de cómo lograr datos e información para establecer un principio de investigación. Les señalé (a los agentes) que la base fundamental eran las relaciones públicas; hacer amigos en los diferentes sectores de la población para obtener información”, según le contó al periodista Jorge Torres, quien lo cita en su libro Nazar, la historia secreta.
Aún más: en una de las raras entrevistas que concedió a medios de comunicación, Nazar Haro comentó a El Universalque un equipo especializado en la utilización de disfraces en operaciones encubiertas vino a capacitarlos desde Nueva York y que las agencias de Israel transfirieron tecnología en decodificación de mensajes cifrados.
En esa entrevista dio algunos datos más, en específico uno: que la DFS tenía 13 departamentos, entre los que se encontraba el más secreto de todos, separado incluso de otras áreas, conocido como C-047.
Justo de esos años, cuando se reclutaban a los primeros agentes de ese grupo, existe un testimonio personal:
“En un principio éramos seis agentes y Miguel. No dependíamos operativamente de Control de Agentes. Teníamos una relación directa con el director. Éramos chaparritos y pasábamos desapercibidos porque nuestra función era investigar y juntar información. Teníamos infiltrados en muchos grupos subversivos ”, le comentó un ex agente al académico Sergio Aguayo, quien lo cita en el libro La charola, quizá el trabajo de mayor alcance y profundidad sobre la DFS.
La última frase del testimonio resultaría clave para los años que vendrían.
Dos meses antes de haberse creado el C-047, el 23 de septiembre de ese mismo 1965, un grupo guerrillero intentaba asaltar el cuartel militar de Ciudad Madera, en Chihuahua. La acción insurgente terminó en un rotundo fracaso, pero sembró la semilla de la lucha armada.
Cerca de una década después, en marzo de 1973, un grupo de organizaciones guerrilleras formaron la Liga Comunista 23 de Septiembre, sobre cuyos integrantes se desataría después una cacería sin cuartel: cientos de ellos fueron torturados, asesinados o desaparecidos.
En ese contexto de incipientes acciones guerrilleras, Nazar Haro tejía y lanzaba su red de espías y agentes al mar de los movimientos sociales existentes. El C-047 sería la primera fase.
La segunda fase se desplegaría, tiempo después, con el surgimiento de la Brigada Blanca, cuyo diseño y creación en junio de 1976 se le atribuye a Nazar Haro.
La Brigada Blanca, cuyo nombre oficial era “Brigada Especial”, fue un grupo integrado por agentes de la DFS, militares y elementos de diversas corporaciones policiacas que serían responsables de miles de detenciones ilegales, torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas cometidas en contra de campesinos, sindicalistas, estudiantes, opositores y militantes de organizaciones guerrilleras.
La creación de ese grupo surge en respuesta a la formación de la Brigada Roja, el cuerpo encargado de la dirección nacional y coordinación política y militar de La Liga Comunista 23 de Septiembre.
La propia DFS dejó constancia de ello en sus archivos. Un documento fechado en junio de 1976 sostiene que la Brigada Blanca, o “Brigada Especial”, está “destinada a investigar y localizar, por todos los medios, a los miembros de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre, con el propósito de limitar sus actividades y detenerlos”.
Pero, a todo esto, ¿por qué el nombre de C-047?
“El nombre es en honor a la fecha de creación de la DFS”, responde José Luis Nassar, hijo de Miguel Nazar Haro, al equipo que realizó esta investigación.
***
El primer éxito del C-047
La primera acción “exitosa” del C-047 consistió en desmantelar los intentos del periodista español Víctor Rico Galán por organizar un grupo armado, algo que detectaron desde finales de 1965. Sus agentes se ganaron con cierta facilidad una estrella en el pecho.
Si bien hicieron un primer ejercicio de investigación e infiltración, al revisar con detenimiento el expediente del caso resulta obvio que la organización de Rico Galán no había alcanzado el nivel de una estructura guerrillera. Demasiada pública su intención de enfrentar al gobierno con las armas; demasiadas explícitas y abiertas sus pretensiones.
En una de las miles de cajas de documentos administrativos, oficiales y reportes policiacos resguardados en el Archivo General de la Nación, se puede localizar el informe completo sobre el caso de Víctor Rico Galán y el plan para detener al grupo.
El nivel de la infiltración era tal que los agentes del C-047 conocían las claves para tener acceso a las casas de seguridad. En una de ellas, la que tenían en la calle Golfo de Tehuantepec, en Tacuba, la clave de acceso estaba cifrada en morse: largo, largo, corto, largo, largo.
Sabían además que en la azotea se localizaba un cuarto habitado por uno de los integrantes y que en la casa solía haber 30 personas; que un tal Rold Mainer Hufner, alto, rubio, era el profesor de guerrillas, que cargaba una pistola calibre 45 en su maletín y que era “sumamente peligroso”.
El objetivo marcado con el número 3 era la casa de Rico Galán. La información que había provisto el C-047 es que funcionaba como una especie de escuela de adoctrinamiento; que ahí habitaba “el objetivo, la Sra. Madre y la hermana”, además de tres niños. “No se considera que haya resistencia”. Incorporaron un apunte casual: “Hay discos con canciones revolucionarias de Judith Reyes”.
El documento incluye una lista de nombres vinculados a la organización Movimiento Revolucionario, con sus respectivos datos: dirección, teléfonos y señas generales.
Con esa información de las personas, los croquis de las zonas y de las casas (habitaciones, recámaras, estancias), se tomó una decisión: “Los asaltos a los objetivos, las aprehensiones de personas en ellos y las detenciones, se efectuarán a las 13 horas del 12 de agosto de 1966”.
Esta acción había tomado en cuenta al menos tres elementos:
La presencia dentro de los objetivos de las personas más importantes del movimiento.
La hora más crítica en la preparación de los miembros del movimiento.
La hora menos vulnerable para personas ajenas al movimiento en las calles.
Para orgullo de su creador, quien probaba sus teorías, la primera acción del C-047 había sido un “éxito”.
**
La primera acción “exitosa” del C-047 consistió en desmantelar el intento del periodista Víctor Rico Galán por organizar un grupo armado.
Los papeles del C-047
Los años dorados de la DFS se ubican en momentos muy identificables: los años sesenta, setenta y principios de los ochenta. El surgimiento de movimientos guerrilleros luego de la matanza de Tlatelolco 68 le permitió a la CIA nacional desplegarse a sus anchas en un territorio nacional marcado por la oscuridad y la ilegalidad.
La preservación de la “Patria” y la necesidad de afrontar supuestas conjuras comunistas que colocaban en riesgo al sistema político mexicano fueron los pretextos para que la DFS ejecutara el exterminio de quienes desafiaron con las armas al régimen del PRI.
Las operaciones clandestinas de la agencia encontraron un punto de quiebre a principios de los años ochenta con dos asesinatos de alto impacto en los que estuvo implicada la estructura de la DFS, como ya lo estaba en el incipiente negocio del narcotráfico: la ejecución del influyente columnista Manuel Buendía (30 de mayo de 1984) y la tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena (9 de febrero de 1985).
Un documento de esa época final, hasta ahora inédito y obtenido por Quinto Elemento Lab, revela en 29 páginas una radiografía muy detallada de la DFS de esos años y de toda la infraestructura y el aparato logístico con que contaba.
Ahí, de manera inesperada, aparece en un lugar prominente el grupo de muchachos consentidos de Nazar Haro. El C-047 se ubica jerárquicamente apenas abajo del director de la DFS y de sus asesores.
Elaborado en junio de 1984, el documento muestra las entrañas operativas de ese aparato de espionaje. El grupo especial C-047 había sobrevivido a su creador, quien dejó de formar parte de la DFS en 1982.
José Antonio Zorrilla Pérez, el entonces director de la policía política, avalaba el reporte, cuyo fin era solicitar un mayor presupuesto para 1985, sin saber que poco después sufriría el coletazo del impacto causado por la tortura y homicidio de Enrique Camarena, en el que sus agentes tendrían un papel destacado.
La descomposición se aceleró el 30 de mayo de 1984, cuando Rafael Moro Ávila, sobrino nieto de un expresidente y uno de los elementos destacados de la DFS, se acercó por la espalda a Buendía, el columnista más influyente de la época, le levantó la gabardina negra y ahí, en plena avenida Insurgentes Centro, lo ejecutó.
Las plantillas de personal incluyen columnas con datos específicos: los nombres de los departamentos, el número de elementos que los conformaban; el nombre, función, categoría de cada uno de los integrantes de la nómina (director, jefe de departamento, agente); clave del Registro Federal de Causantes, sueldo que percibían y compensaciones económicas.
Por ejemplo, el director Zorrilla Pérez, quien después sería encontrado culpable de haber participado en la planeación del asesinato de Manuel Buendía, percibía como sueldo directo anual poco más de 685 mil pesos y se pedía una compensación adicional de 470 mil pesos, lo que daba un aproximado de más de un millón de pesos de esos años.
Entre los cuadros estadísticos, se encuentra uno que aporta pistas para ubicar el contexto del documento. En un diagrama de barras se describe cuál había sido el incremento en recursos humanos (personal) entre 1977 y 1983. De acuerdo con este esquema, se habría multiplicado rápidamente: de 459 a 3 mil 008 integrantes. Poco más de 3 mil agentes de la DFS repartidos en todo el territorio.
En la primera hoja del documento, aparece la columna de agentes del C-047. A la cabeza, con el cargo de comandante se lee el nombre de Félix Martín Lozano Rangel, seguido de Fernando de la Sota Rodallaguez. Luego, decenas más hasta llegar a 35 elementos. Entre todo el equipo, una sola mujer: Amalia Jaimes Corona.
**
El C-047 había sobrevivido hasta el último día de la DFS. A partir de los documentos, además del testimonio de dos ex agentes de esa policía que pidieron resguardar su nombre, se puede elaborar un perfil del tipo de trabajo que realizaban los agentes del grupo.
Entre muchos de los papeles rubricados con la clave del C-047 se encuentra el registro minucioso de las salidas e ingresos de extranjeros a través del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
La vigilancia de extranjeros era una de las tareas más comunes que realizaba la DFS. De acuerdo con el libro Nuestro hombre en México. Winston Scott y la historia oculta de la CIA, estas actividades formaban parte de una colaboración entre la DFS y la CIA conocida en la nomenclatura de las operaciones de la agencia estadunidense como “LIFIRE” para vigilar a quienes volaban a Cuba:
“En el aeropuerto de la Ciudad de México, Anne Goodpasture regularmente recogía el producto de un programa conjunto con las fuerzas de seguridad mexicanas conocido como LIFIRE, manifiestos de pasajeros y fotografías de los pasaportes de los simpatizantes que viajaban a la isla”.
Decenas de miles de reportes se generaron sobre pasajeros que entraban y salían del aeropuerto. Observar y seguir a los extranjeros era una de las principales funciones del C-047.
Sergio Aguayo confirma el interés particular que la DFS tenía por la información relacionada sobre los grupos guerrilleros de América Latina y, en particular, por los temas relacionados con Cuba.
“Los teléfonos de ciudadanos rusos, cubanos y polacos, estaban permanentemente intervenidos; se fotografiaba a toda persona que entraba y salía de la representación diplomática. Lo mismo se hacía en el aeropuerto internacional con los viajeros entre México y La Habana… En una casa ubicada en la calle de Shakespeare, en Polanco, los agentes de la DFS entregaban a la CIA los informes de dichos seguimientos e, incluso, en esa casa estaba una base de seguridad integrada por entre 10 y 20 agentes de la DFS al servicio de la CIA”, escribió el especialista en su libro La charola.
Un ex agente de la DFS consultado para este trabajo recuerda que una de sus tareas era vigilar el ingreso de extranjeros en el aeropuerto internacional y luego darles seguimiento. “Me tocó ir al hotel Versalles, que ya no existe, cerca de la Secretaría de Gobernación, a apoyarles para vigilar a un grupo de visitantes bajo el control de Gobernación. Era un grupo árabe-palestino, muy importante; nosotros hacíamos labor de vigilancia, incluso con los asilados”.
La salida de mexicanos al exterior también era monitoreada de manera cercana. Hacia fines de 1969 el equipo del C-047 detectó a un grupo de estudiantes que viajaba a la Universidad Patricio Lumumba, en la entonces Unión Soviética.
En ese momento, no lograron saber mucho de los 60 estudiantes que volaban a Moscú; sólo que viajaban becados con el respaldo del Instituto Cultural Mexicano-Ruso.
Una vez detectado el grupo, los agentes hicieron su reporte correspondiente. Otras áreas de la DFS daban seguimiento y armaban un mapa más amplio de información sobre lo que consideraban la radiografía de la subversión.
Los archivos de la DFS consultados muestran cómo operaba el mecanismo de espionaje y vigilancia. Un reporte sin fecha localizado en el Archivo General de la Nación puntualiza sobre los viajeros a Moscú:
“A finales de 1969 y principios de 1970, los mexicanos que se encontraban estudiando en la Universidad Patricio Lumumba, de Moscú, Rusia, Fabricio Gómez Sousa, Alejandro López Murillo, Candelario Pacheco Gómez, Camilo Estrada Luviano, asesorados por sus consejeros de Clase, buscaron la forma de hacer contacto con la Embajada de Corea del Norte en Moscú, en la que consiguieron una oferta para 50 estudiantes mexicanos, los que recibirían entrenamiento de guerra de guerrillas, con duración de seis meses, pagando el gobierno de Norcorea los gastos…”.
El documento incluye cuando menos 36 nombres, con un registro que seguía las normas de clasificación de la DFS y que indicaba que cada uno de ellos ya tenía su respectivo expediente.
**
Un equipo especializado en el uso de disfraces en operaciones encubiertas vino de Nueva York a capacitar a agentes.
El #1: Félix El Güero Lozano
Minuto 6:16. Capítulo IV. Toma en plano general de Así era la DFS: el hombre, de unos 50 años, camina hacia la cámara. Camisa azul, sin barba y con una pequeña bolsa en las manos. Un corte abrupto de edición: el mismo hombre batalla al tratar de colocarse bigote, barba y peluca postizas; lentes y corbata. En unos segundos, se ha transformado.
Voz en off del narrador:
“Es preciso, para que los agentes no sean descubiertos, cambiar su fisonomía cuando asisten a eventos de los sujetos investigados, aquellos elementos que ya tiene un contacto personal con estos… Antes de esa etapa, se ha realizado todo tipo de vigilancia, y se tienen perfectamente conocidas las actividades de los elementos y de sus contactos, sus aficiones y defectos”.
El personaje que transforma su imagen, lo que era una práctica común en los espías de esa época, es Félix Martín Lozano Rangel, mejor conocido como El Güero Lozano.
Las huellas de El Güero Lozano fueron diluyéndose en los laberintos de la desmemoria. Para quienes lo conocieron de manera cercana, fue el hombre de todas las cercanías de Nazar Haro, quien le tenía confianza plena y encargó la dirección del C-047.
En los archivos de la DFS existe una colección de fotografías de sus agentes. Son fichas de nómina y tarjetas administrativas del personal adscrito. Corresponden a los años 1971-1972.
Entre las imágenes, se encuentra la que corresponde a Félix Lozano Rangel. El copete le hace un ligera curva sobre la frente; ningún cabello se encuentra fuera de lugar. Bajo sus tupidas cejas, los ojos se ven más pequeños de lo que quizá eran.
Los músculos de la cara y la quijada inclinada ligeramente hacia delante reafirman la dureza del rostro y el resultado de la disciplina del ejercicio. Podría ser la imagen típica de un burócrata con altos ingresos económicos antes que la de un agente de la DFS desaliñado que usualmente viste trajes baratos.
“Él es Félix Martín Lozano”, confirman dos ex agentes cuando miran la foto y la imagen del video.
Los testimonios escritos y personales dejan ver con claridad que el jefe de los agentes consentidos de Nazar Haro llevaba la compleja responsabilidad de la comunicación con las agencias estadunidenses de espionaje.
Esa relación “se gestionaba por medio de un cómico y fantasioso departamento crípticamente llamado C-47, contraparte de la CIA y de la embajada en general. El departamento estaba constituido por una sola persona: El Güero Lozano”, escribe Jorge Carrillo Olea, ex director del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen), el organismo creado luego de la extinción de la DFS, en su libro Torpezas de la inteligencia.
Y es todo lo que comenta sobre el C-47. Posteriormente, vía correo electrónico dirigido a los autores de esta investigación, un brevísimo apunte, casi anecdótico, sobre El Güero Lozano: “Lo único adicional sería que fue jefe de la escolta de (Mario) Moya Palencia cuando éste fue secretario (de Gobernación); hombre amable, de buenos modales, que era apreciado”.
De la historia de Félix Martín Lozano no existía ningún rastro público, nada que lo vinculara con la DFS y menos con el C-047. Hasta ahora, que se han localizado los documentos que se publican junto con este texto.
De su vida pública posterior, sólo hay un documento fechado muchos años después: 1999. Es un reporte oficial de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha sido subido a internet.
Lozano Rangel, en su calidad de subdirector para Asuntos Nacionales del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), formó parte de la comitiva mexicana que asistió al Encuentro Interamericano contra el Terrorismo convocado por la OEA. A la cabeza de la delegación, aparece el contraalmirante Wilfrido Robledo Madrid, entonces comisionado de la Policía Federal Preventiva.
Para muchos de quienes integraron la DFS, sumarse y ser absorbidos en las filas del Cisen fue el camino natural en su vida, en la ruta del espionaje y la clandestinidad .
Luego de su asistencia al encuentro interamericano, la presencia pública de Lozano Rangel se esconde en una capa imposible de superar.
Veintitrés años después, una de las personas más cercanas a Nazar Haro confirma que Lozano Rangel, el consentido del antiguo director de la DFS, vive, pero lo hace en tan precario estado de salud que resulta imposible tener contacto con alguien que no pertenezca a su familia.
**
Es 1969 y el C-047 apenas va por su cuarto año de existencia. De manera inusual, quizá por la curva de aprendizaje, Félix Lozano firma un reporte de sus actividades con su nombre, algo que difícilmente volverá a ocurrir en los años posteriores.
El informe muestra el marcaje casi obsesivo que se hacía a los visitantes, en este caso a quienes llegaban al país en el vuelo 464 de la aerolínea Cubana de Aviación.
El documento describe lo que sería todo un estilo del espionaje mexicano: subrayados especiales en los casos “sospechosos” ya fuera por su cargo diplomático, por su país de origen o, simplemente, por su apellido.
Hacía una distinción entre los pasaportes ordinarios, especiales y oficiales. Entre estos últimos, se anotó el de Michel Nicolas Greg Demidof, ciudadano belga y funcionario de la ONU. También quedó registro de diplomáticos de Canadá, Japón e Italia que habían salido de La Habana.
Ninguno de los viajeros quedaba sin anotar. Y sobre algunos, se hacían apuntes. Les llamó la atención, por ejemplo, Rose Marie Davis, estudiante norteamericana, “persona que no recordó el hotel (donde se hospedaría). Andaba con Mirabal de la embajada de Cuba”.
Ahí quedaron también anotados los nombres de otros pasajeros: periodistas franceses, religiosos, amas de casa, profesores, comerciantes, médicos y editores.
Tres cuartillas que remataban, como pocas veces ocurría, con los nombres de los agentes asignados al aeropuerto: Esteban Guzmán Salgado, Alejandro Mogueira y Félix M. Lozano Rangel.
**
En la DFS existía un área de tortura llamada “La disco”. Dependía del C-047 y la operaba un personaje apodado El Ayatola.
El Ayatola, torturador de alta escuela
Uno de los ex agentes de la DFS que accedió a hablar con el equipo de periodistas recuerda que en una de las sedes de la DFS existía un área a la que llamaban La disco. Dependía del C-047 y la operaba un personaje apodado El Ayatola, un árabe alto, muy delgado y muy culto, que hablaba varios idiomas.
“El creó esa área, La disco. Era un lugar de tortura profesional. Cuando torturaba a alguien, lo único que se escuchaba era la música de esos años, música disco, y la que se conoce todavía como sicodélica. Una de sus torturas preferidas era la falanga. Consistía en aplicar golpes muy bien calculados e intermitentes con una tabla sobre la planta del pie; despacio, ni fuertes ni violentos; tan suaves que el torturado apenas lo percibe, pero termina fracturándote las rodillas”.
Esa práctica era una de las empleadas recurrentemente por el ejército y los agentes de la DFS en su lucha contrainsurgente. De hecho, un informe de Amnistía Internacional de 1980 denunciaba que la falanga o falka se seguía aplicando como método de tortura.
José Luis Moreno Borbolla, miembro de la Brigada Roja de la Liga Comunista 23 de Septiembre, describe cómo se la aplicaron. “Me amarraron a una tabla para meterme en un abrevadero para caballos, el famoso pocito, combinado con toques eléctricos en todo el cuerpo, además de golpearme con una tabla las plantas de los pies”, recuerda en su libro Testimonios de la guerra sucia.
Edward Peter, autor de La historia de la tortura , describe así este método: “El azote continuo de las plantas de los pies (…): cada golpe se siente no sólo en las plantas, que se arquean dolorosamente cuando el palo aplasta los delicados nervios de las plantas de los pies; el dolor se dispara a lo largo de los músculos de la pierna y explota a través de la parte posterior del cráneo . Todo el cuerpo sufre y la víctima se retuerce como una oruga. Se reduce el movimiento de los tobillos, pies y dedos de los pies. En la mitad de los casos examinados, las secuelas crónicas de la falanga permanecieron entre dos y siete años después de su aplicación”.
En una ocasión, uno de los jefes de la Brigada Blanca escuchó los aullidos que salían de La disco y le dijo a uno de los ex agentes:
–Diles que se dejen de mamadas, que nos den a ese güey.
–No, jefe, venga, le explico lo que les hace.
–¿Y para qué le hacen tanto a la mamada? –Pues para obtener lo que quieren saber…
–Dile que te lo den, nosotros le sacamos la información.
El ex agente explica a los reporteros que El Ayatola hacia cosas más sofisticadas, de alta escuela. Era seguro que quien cayera en La disco la iba a pasar mal. “Hablaban porque hablaban. Metían y sacaban detenidos, estaba en la planta baja, apartado, restringido el acceso”.
Un día, cuenta, le pregunté a El Ayatola qué sentía cuando atormentaba a sus víctimas. “¿Qué sientes cuando aplicas esas torturas? ‘Deja de preguntar mamadas’. Esa fue su respuesta”.
–¿Qué pasó con El Ayatola?
–Tomaba café como loco y fumaba muchísimo. Y luego se comenzó a hacer bolas porque se hizo adicto a la cocaína. Se acababa todo su dinero en drogas e incluso un día, urgido de dinero, le robó un reloj al comandante Juventino Prado Hurtado, el jefe de la Brigada Blanca. Le ha dado una madriza.
**
El día en que asesinaron a Colosio, De la Sota lideraba el grupo de seguridad cuya tarea era proteger la vida del candidato presidencial.
El #2: Fernando de la Sota
Los documentos de la DFS confirman que el comandante Félix Lozano Rangel era el número 1 del C-047 y el también comandante Fernando de la Sota Rodalleguez, el número 2.
De él existe un rastro que hoy se encuentra en un lugar destacado: en una vitrina montada en el edificio de la calle Circuito Morelia, colonia Roma. En el lugar en el que se ubicaba una de las sedes de la DFS hoy se resguarda una charola, una credencial con la que la Secretaría de Gobernación acredita a De la Sota como jefe de Servicios Federales adscrito a la DFS.
De su paso por esa corporación no existía ninguna huella. Su “reaparición” pública ocurrió en uno de los momentos trágicos que marcaron los últimos años del régimen priista.
El 23 de marzo de 1994, el día en que asesinaron al sonorense Luis Donaldo Colosio, De la Sota lideraba el grupo de seguridad privada Omega, cuya tarea central era proteger y garantizar la vida del entonces candidato presidencial del PRI.
El papel del ex agente de la DFS en los hechos ocurridos en la colonia Lomas Taurinas, en Tijuana, quedó envuelto, como el crimen mismo, en una maraña de contradicciones e hipótesis que nunca pudieron o quisieron ser aclaradas.
Las fotografías de la época lo ubican a menos de un metro de distancia de Colosio en el momento del atentado y en sus declaraciones insistió desde el primer momento en que hubo sólo un autor material y que el aún preso Mario Aburto hizo los dos disparos que abatieron al candidato del PRI, y que vio el cuerpo de Colosio boca arriba, sangrando del abdomen.
La investigación pericial, sin embargo, concluyó que el cuerpo estaba boca abajo. Por esas y otras contradicciones, De la Sota fue detenido en febrero de 1995, pero la sospecha de su participación en un complot para acabar con Colosio se diluyó y un juez lo dejó en libertad poco tiempo después.
Como otros, el número 2 del C-047 sobrevivió a la desaparición de la DFS y al crimen de Colosio. Y aunque después de eso ya no se supo mucho de él, mantuvo siempre el orgullo de haber pertenecido a la policía política.
Fundó un despacho de detectives privados y mantuvo una cierta presencia en redes sociales, particularmente en Facebook, en la que abrió al menos tres perfiles, uno con su nombre, otro con el alias de El Conde de Montecristo y uno más a nombre de la Dirección Federal de Seguridad.
Entre una abigarrada colección de fotos familiares, de tigres de Bengala (el emblema de la DFS) y muchas charolas de esa y otras corporaciones policiacas, aparecen algunas imágenes que aportan información de su paso por el C-047 y algunos momentos de los que poco o nada se sabía.
El 6 de septiembre de 2011, por ejemplo, subió una fotografíaen la que aparece, de traje y con la corbata aflojada, en su oficina del C-047, revisando documentos. Acompañó la imagen con este texto: “Trabajando, que recuerdos de ese tiempo!!! Ahí aprendí a ser hombre, amar a mi patria y esto: Morir es fácil… Difícil es vivir, con hombría, vivir con libertad y vivir con dignidad!!! Así pensábamos en mi añorada DFS” (sic).
En otra fotografía, de acuerdo con lo que el mismo De la Sota escribió, se encuentra acompañado de Félix Martín Lozano. Ambos flanquean a Edén Pastora, el famoso “Comandante Cero”, uno de los dirigentes de la guerrilla nicaragüense que luego se levantaría en armas contra el régimen sandinista.
Existen dos fotos del mismo momento. En una de ellas, De la Sota escribe: “Que diferente se ve el Cmdte. Edén Pastora (a) El Comandante Cero, vestido como persona decente y yo entrevistándolo, claro después de detenerlo, hace un buen rato. Edén Pastora libero a Nicaragua del dictador Anastacio Somoza. Murió de un bazucazo a su automovil. Son recuerdos. Por cierto me cayó muy bien el Comandante Cero, diríamos es hombre de palabra y muy cabr……! Héroe de Nicaragua!!”. (sic)
En la otra, que sube al perfil de la DFS, aporta otros detalles: “Esta fotografía es histórica para mí. Estamos el Cmdte. Félix Lozano Rangel, quien nunca entendió la lealtad del colaborador o de cualquier personal a sus órdenes. También está el Cmdte. Edén Pastora y yo, subjefe del depto. C-047. Vamos en una sala móvil del Aeropuerto Internacional de la Cd. de México”.
En ese mismo perfil, De la Sota presume sus cursos en la CIA, el FBI y el adiestramiento que recibió del Mossad o en Alemania, por ejemplo.
El 27 de enero del 2012, un día después de la muerte de Miguel Nazar Haro, De la Sota subió a su perfil de Facebook una foto del ex director de la DFS con dos frases: “Descanse en paz jefe”, “Bengala era su nombre en clave”.
El número 2 del C-047 también compartía fotos de las reuniones que aún realiza la hermandad de ex agentes de la DFS, en donde recuerdan sus experiencias y a Nazar Haro, a quien consideran el mejor director de la DFS.
A través de esa misma página de Facebook el 27 de agosto de 2017 llegó la noticia de la muerte de Fernando de la Sota. “Desgraciadamente, recibimos una mala noticia… Se va un gran comandante de entre nosotros, ícono de la DFS y PJF”.
**
“Grupos Clandestinos Contrainsurgentes. C-047. Su misión fue infiltrar y aniquilar a grupos armados que operaron en el país”.
El C-047 operó desde dos oficinas. Una, en el edificio de Circular de Morelia No. 8, en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México. Hoy ese lugar ha sido rehabilitado como uno de los llamados sitios de memoria. En el sótano se ha montado un pequeño museo.
Como parte de la museografía se han colocado unos acrílicos sobre la pared. En uno de ellos se lee: “Grupos Clandestinos Contrainsurgentes. C-047. Creado en 1965 por Miguel Nazar Haro (…), su misión fue la de infiltrar y aniquilar a grupos armados que operaron en el país.
Posteriormente, el gobierno decidió crear más grupos clandestinos que se enfocaran a exterminar a cada organización que se les asignara, quedando el C-047 como un grupo permanente de la Dirección Federal de Seguridad encargado de tareas de contrainsurgencia”.
José Reveles, director de este sitio de memoria, cuenta que un detalle que aparece en la fotografía de un detenido fue la clave para demostrar que esa persona había sido retenida en ese edificio, pues coincide exactamente con la huella que quedó en el zoclo de uno de los muros de ese lugar.
En uno de los lienzos que cuelgan en el sótano del edificio, se lee que el Grupo C-047 tuvo ahí su sede principal. La DFS operó ahí entre 1972 y 1978. Efectivamente, el C-047 tenía ahí oficinas. Pero no fue el único lugar.
Muy pocas cosas permanecen como en los tiempos de auge de este centro de operaciones de espionaje y tortura. Una de ellas es el diminuto elevador gris, individual, de apenas un metro cuadrado. Ese elevador era de uso casi exclusivo para Nazar Haro. Sólo conducía a su oficina del cuarto piso.
La otra sede del grupo especial estaba localizada en Plaza de la República número 20. La puerta con el letrero C-047 que aparece en el documental Así era la DFS corresponde a ese edificio.
Según el testimonio de uno de los ex agentes, el acceso del personal se hacía por la puerta ubicada en la calle de Ignacio Ramírez. Ahí, previa identificación y clave, el vigilante autorizaba la entrada. Las credenciales no eran igual para todos los departamentos. Las del C-047 eran rojas, mientras que las de la Brigada Especial eran blancas con azul.
Apenas cruzaban la puerta, los caminos se bifurcaban. En el centro, comenzaba un pasillo que terminaba en una rampa de cerca de un metro de alto. Aparentemente, topaba con un muro.
Sin embargo, a su lado izquierdo había una puerta secreta. “Tenías que presionar de cierta manera para activar un mecanismo y que esa pared cediera. Atrás de ella, se localizaba el C-047. Así como entrabas, a un lado, una bajada llevaba a un sótano y ahí estaba la discoteca. Nadie tenía acceso a ese lugar más que El Ayatola”.
En esa época, el C-047 ya no aporta mucho, se apodera de espacios clave, como el control de las aduanas en el aeropuerto de la Ciudad de México, sólo para obtener recursos económicos para sus integrantes, aprovechando la red de corrupción que había tejido durante más de una década y con la sensación de que se acercaban sus días finales.
**
La escena ocurre el 1 de febrero de 1980. Son las 17:30 de la tarde en la Ciudad de México.
El agente-espía, de quien no se consigna ningún dato en el reporte que hoy se encuentra en el Archivo General de la Nación, informa que Gabriele Heisler, miembro del Comité Latinoamericano de Bremen, Alemania, se ha puesto en contacto con la Fundación para los Derechos Humanos que dirige Gabriel García Márquez.
Reporta además que tiene la dirección del domicilio de ambos personajes, mismos que incluye, aunque lo más importante era que tenía conocimiento de que el Comité de Bremen pretendía obtener de la fundación encabezada por el escritor información sobre los desaparecidos en México, Guatemala, El Salvador, Argentina, Uruguay, Chile y otros países de la región. El propósito era elaborar un libro sobre las desapariciones en América Latina.
García Márquez había anunciado en diciembre de 1978 la creación de Habeas, una fundación para los derechos humanos. Más que la denuncia de las atrocidades, el propósito de la organización era lograr la liberación efectiva de las víctimas de la violencia de los Estados latinoamericanos. “Más que poner en evidencia a los verdugos, procurará, hasta donde le sea posible, clarificar la suerte de los desaparecidos y allanar a los exiliados los caminos de regreso a su tierra”.
La fundación operaba desde México; de eso tomó nota el C-047 y dejó registro en un reporte que incluye la dirección donde se ubicaba, la cuenta bancaria en la que García Márquez recibía las donaciones; con qué organizaciones internacionales intercambiaba información y una larga lista de personajes que la apoyaban: Amalia Solórzano de Cárdenas, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Ernesto Cardenal, Michael Manley y Matilde Urrutia, la viuda de Pablo Neruda, entre muchos más.
Según las fichas de la DFS, Habeas se había creado bajo la dirección y patrocinio conjunto de la Unión Soviética y Cuba y tenía como objetivo proteger, apoyar económicamente, proporcionar asesoría legal y medios a guerrilleros con ideología marxista-leninista, en realidad “terroristas e ideólogos”, que se escudaban bajo el concepto general de perseguidos políticos.
Nazar Haro siempre estuvo convencido de que su papel era salvar a la nación, al gobierno y a los buenos ciudadanos de sus enemigos.
“Éramos los ‘malos’ de la sociedad que tanto nos necesita y tan mal nos paga, pero créanme hijos, da gusto servir a los demás y nos sentíamos importantes cuando salvábamos una vida, protegíamos a un inocente o deteníamos a un criminal”, escribió de su puño y letra en una carta dirigida a sus hijos, que hoy cuelga de las paredes del despacho de su hijo José Luis, quien autorizó a este equipo a citarla.
En un par de párrafos les cuenta por qué estaba convencido de su misión y los inconvenientes que traía consigo:
“A veces tenemos que morir defendiendo la vida y propiedad ajena. Me gustó ser policía y luché con mis compañeros para que ustedes y otros niños, jóvenes y adultos pudieran desarrollarse con seguridad y pudieran caminar por las calles y llegar a la escuela libres de sobresaltos y de miedo por las calles.
“No importa que ahora me ataquen y que la gente me acuse…”.
Y se despide de ellos, apelando a su perdón:
“Hijos, quiero que me comprendan y que sepan que porque fui policía no pude atenderlos como se merecen ni darles todo lo que necesitaban, solo puedo darles como herencia, mi honor, mi orgullo y mi dignidad de hombre. Perdónenme hijos míos por haber sido policía”.
**
El siguiente es un reporte con fecha de 20 de enero de 1984. El asunto: dar cuenta de lo expuesto en el “Seminario sobre semántica y contrainsurgencia norteamericana, el terrorismo, propaganda y de hecho” (sic).
La disertación había estado a cargo de Heinz Dieterich, egresado de la Universidad de Bremen y profesor-investigador de la UAM-Xochimilco y de la UNAM.
El agente del C-047 anotó lo que consideraba puntos de interés para sus superiores. “Que la CIA, antes de apoyar un golpe de Estado en algún país latinoamericano, creaba una atmósfera a partir de tres elementos”:
Recaba información sobre los militares que estarían dispuestos a dar el golpe.
Crea un clima de golpe a través de la propaganda, desinformación y actos terroristas.
Convence a los oficiales militares de que contarán con todo el apoyo del gobierno de Estados Unidos.
Además, consignó que en opinión del académico el esquema de dominación imperialista contaba con una batería de métodos a su alcance:
Derrocamientos.
Tortura.
Escuadrones de la muerte.
Desapariciones.
Refugiados internos.
Represión en general.
Y que la operación de la CIA incluía dos modos: “1) Visible o formal, operando las policías y fuerzas armadas. 2) Invisible, secreta o clandestina, con sectores específicos y sectores clandestinos de los aparatos terroristas, ejemplos las Brigadas Blancas”.
El reporte se concluyó a las 21:45 y lo firmó el agente con la misma palabra final de siempre: “Respetuosamente”.
***
INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA Jacinto Rodríguez Munguía y Susana Zavala
Entre los expedientes sustraídos del AGN o nunca entregados por el Cisen-CNI figuran de asesinatos políticos, como los de Luis Donaldo Colosio, Ruiz Massieu y Manuel J Clouthier; las investigaciones contra movimientos armados, como el EZLN y el Partido de los Pobres; los expedientes de personajes relacionados con el narcotráfico, como Ernesto Fonseca, Miguel Ángel Félix Gallardo y Enrique Camarena; los seguimientos a periodistas, como Manuel Becerra Acosta y a políticos como Cuauhtémoc Cárdenas y Rafael Aguilar Talamontes. También sustrajeron archivos sobre líderes sociales, estudiantes, sacerdotes y ciudadanos extranjeros. Asimismo, falta información sobre policías “clave” de la entonces DFS, entre ellos, Rafael Macedo de la Concha y Pablo Echeverría Zuno, y la relacionada con la creación del cuerpo represor Brigada Blanca.
Fueron sustraídos del Archivo General de la Nación (AGN) expedientes de la Guerra Sucia, el Terrorismo de Estado y de la relación de agentes del Estado mexicano con el narcotráfico y con agencias de Estados Unidos, denuncia el Mecanismo para el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a 1990 (MEH).
En su Informe Técnico sobre el Archivo DFS-DGISEN-CISEN en AGN, el Mecanismo acusa al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de violar la ley y obstaculizar “el cumplimiento cabal del mandato del MEH que deberá entregar su informe final en septiembre de 2024”.
Señala que el CNI –cuyo director es el general Audomaro Martínez Zapata– aún resguarda expedientes que generaron sus agencias antecesoras: la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional (Dgisen) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
Advierte que la apertura real de esos fondos en manos del CNI “será uno de los principales legados del MEH a la sociedad mexicana en materia de verdad, memoria, justicia, reparación y no repetición, así como un reconocimiento del Estado mexicano a la importancia de los mecanismos de verdad y memoria”.
Por ello, el MEH hace un llamado al CNI para cumpla la ley y acate la orden del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, la cual cita textualmente: “Permitir que se tenga acceso a todos los archivos de todas las dependencias, sin ningún límite, y también el que no haya obstáculos y que no haya impunidad para nadie”, como lo declaró en el acto inaugural de los trabajos de la Comisión de la Verdad.
Entre los archivos faltantes en el AGN se encuentran: toda la información generada por la Dgisen entre 1985 y 1989; la documentación microfilmada (de agencias como la DFS, la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales y, entre otras el Servicio Secreto) correspondiente al periodo 1953-1979; y expedientes relacionados con la Brigada Blanca, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y con “asesinatos de varios periodistas y figuras políticas, como el vicecónsul John Patterson, y de agentes de la propia DFS”.
También faltan expedientes relacionados con el asesinato de quien fuera candidato panista a la Presidencia de la República Manuel J Clouthier, homicidios contra integrantes del entonces Partido de la Revolución Democrática (1989-1990), y fichas sobre personajes relacionados con el narcotráfico, como Ernesto Fonseca Carrillo, Miguel Ángel Félix Gallardo, y Enrique Camarena Salazar.
Asimismo, se acredita fichas faltantes sobre el periodista Manuel Becerra Acosta y los políticos Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Rafel Aguilar Talamontes.
También el MEH encontró evidencias de que expedientes ni siquiera se llevaron al AGN cuando, por Acuerdo Presidencial, en 2001 se ordenó a la Secretaría de Gobernación trasladarle la totalidad de los archivos históricos.
Entre ellos se citan archivos sobre el EZLN, el Partido de los Pobres y 38 series completas, entre las que destacan las de los priístas asesinados e luchas intestinas Luis Donaldo Colosio Murrieta y José Francisco Ruiz Massieu; le periodista mexicano Ramón Silvano de la Mora Bueno, ejecutado por el Ejército de Guatemala.
Las otras series corresponden a sacerdotes, políticos, periodistas, estudiantes, líderes sociales, empresarios y ciudadanos extranjeros.
Además, el MEH pudo detectar que se saqueó la información sobre algunos policías “clave” de la propia DFS, entre ellos el militar que a la postre sería procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha; Pablo Echevarría Zuno, hijo del presidente Luis Echeverría; Andrés A y José Guadalupe Zuno Arce, familiares de María Esther Zuno Arce, esposa de Luis Echeverría.
El MEH señala que los procesos de justicia transicional “implican la apertura de archivos que prueban la comisión de violaciones a derechos humanos por parte de instituciones y agentes del Estado, dando así un paso hacia el esclarecimiento histórico y la verdad, así como un primer avance en la reparación a las víctimas y sus familias”.
Por ello, demanda que el CNI entregue al AGN la totalidad de archivos que debió haber aportado al acervo civil. Asimismo, que reintegre al mismo fondo los expedientes que sus agentes presumiblemente sustrajeron cuando se les quitó el control de la Galería 1 a principios del actual sexenio.
En marzo de 2008, Contralínea dio a conocer que agentes del entonces Cisen tenían el control de toda el área que resguardaba los archivos de la Guerra Sucia en el AGN.
Este medio de comunicación entrevistó al entonces jefe de archivo del Cisen, Vicente Capelo, quien reconoció que él mismo se encontraba al frente de un grupo de trabajadores de ese centro, como “apoyo técnico” al AGN.
Hace recomendaciones para reparar el daño al menos a 814 víctimas, la mayoría sobrevivientes
Pide a la FGR iniciar o proseguir investigaciones; solo del caso V633 señala a 7 victimarios
Reivindica el derecho a la rebelión que tuvieron las guerrillas recientes: más de 30 en 23 entidades
“Tú como periodista podrías ayudar a divulgar la recomendación 98VG/2023 que desde el 18 de abril está difundiendo la Comisión Nacional de los Derechos Humanos… Es sobre violaciones graves a los derechos humanos de 1965 a 1990. Yo soy uno de los afectados con el número V663,” le escribió a este reportero Arturo Martínez Nateras, perseguido desde que era líder estudiantil, torturado y encarcelado por comunista.
Atender tal sugerencia, como reportero implicaba primero averiguar cuántos medios atendieron la conferencia de prensa donde la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra presentó ese documento, pero al saberlo fue inevitable entristecer por el periodismo que hoy prevalece.
Según dos motores de búsqueda en internet solo fueron entre 8 y 10 los medios impresos y digitales (entre los centenares que coexisten en México) los que difundieron la noticia de ese informe-recomendación a pesar de sus novedades, contenidos importantes y sobre todo trascendencia histórica y política.
Novedades
A muchas personas veteranas que naveguen en las 868 páginas del documento le regurgitará, ineludiblemente, la atmósfera política de horrores que miles de mujeres y hombres de México padecieron durante décadas por ser disidentes a los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI); a las más jóvenes les parecerán historias inverosímiles y de mucho sufrimiento humano.
A otra gente también podrían sorprenderle varias aspectos, como le ocurrió al veterano reportero de política. Ejemplos:
– Que en 2020 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) creó internamente la Oficina Especial para Investigar la Represión y Desapariciones Forzadas por Violencia Política del Estado durante el pasado reciente. Con ello se adelantó un año al surgimiento de la Comisión por el Acceso a la Verdad y el Esclarecimiento Histórico, creada por decreto el 6 de octubre de 2021 bajo la responsabilidad de Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos de la Segob.
– Que, aunque la CNDH no forma parte de la Comisión de la Verdad, con este documento se anticipó a sus investigaciones.
– Que amplió el periodo de represión política y violencia estatal contra disidentes hasta 1990 y por eso agregó 158 nuevos casos de víctimas de la llamada “guerra sucia y que el total aproximado es de al menos 814, buena parte sobrevivientes. Aclara que podrían ser más. La CNDH en su Recomendación de 2001 solo reconocía a 275 víctimas.
– Que la CNDH actual acusa allí de omisiones graves a quienes presidieron antes a la misma CNDH porque en su Recomendación 26/2001 no integró, ni documentó, o bien desechó expedientes.
– Que el Informe Histórico a la Sociedad Mexicana de 2005 de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), fue “ablandado” antes de difundirlo y eliminó conceptos y calificaciones para sustituirlos por otros que encubrían lo más grave de los años cruentos: en lugar de crímenes de lesa humanidad que culminaron en masacres, desapariciones forzadas, torturas sistemáticas, crímenes de guerra y genocidio pusieron “actos contrarios al honor militar, la ética y el derecho”, llegándose al grado hasta de negar que en los archivos de SEDENA se encontraran pruebas, vestigios o evidencias de los crímenes cometidos.”
– Que ahora sí difunde muchos testimonios de la participación de elementos y mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en la violencia política extrema que incluso califica de terrorismo de Estado en esos años porque los grupos del Estado desplegaron “una serie de prácticas que rebasaron los límites de la legalidad. Pueblos arrasados en comunidades alejadas, allá en las montañas, detenciones masivas, detenciones ilegales, enclaustramiento en cárceles clandestinas, destierro, persecución, tortura y desapariciones.”
— Y para quienes se interesan en la sociología política también tendrán muchos elementos para rehacer o completar la historia de las rebeliones armadas contemporáneas porque refleja decenas de casos de las organizaciones más activas entonces. En ese marco reivindica el derecho a la rebelión que tuvieron las guerrillas recientes. Asegura que fueron más de 30 en 23 entidades en los 35 años estudiados.
La relatoría
Para tener ese documento la CNDH informa que su Comisión Especial interna realizó en 20 meses 412 diligencias, recabó 130 testimonios, consultó 627 legajos de 10 archivos generales de la Secretaría de Defensa Nacional, de la antigua Dirección Federal de Seguridad (DFS), de la Dirección de Investigaciones, Políticas y Sociales; de las hemerotecas nacional y de la CDMX; del Archivo Histórico del Comité Eureka y otros.
De las víctimas de represión omite los nombres deliberadamente y los enumera como V1 al V814. Sí se relata que en los momentos de la violación de sus derechos básicos eran estudiantes, maestros, campesinos, periodistas, acusados de comunistas bajo una estrategia planeada.
Aparte de las decenas de testimonios que reproduce uno por uno, también refleja a otras personas insurrectas o civiles inocentes que sufrieron la represión en muchas formas. De cada caso señala cuales fueron los derechos violados por agentes del Estado.
Las recomendaciones
La recomendación está dirigida, entre otras autoridades, a la Secretaría de Gobernación, a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a la Secretaría de la Defensa Nacional, a la Fiscalía General de la República y a la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las violaciones graves a los derechos humanos cometidas de 1965 a 1990.
Este trabajo, se precisa en un comunicado posterior “no es una mera narrativa ni relatoría de hechos, se trata de una investigación seria, una compilación de evidencias y pruebas que permitieron hacer la asignación de responsabilidades de todas las autoridades que violaron derechos humanos en ese período, ya que, además de los hechos mismos, se hizo la revisión de la Recomendación 26/2001, de los casos de las personas excluidas de la misma, así como del trabajo de la FEMOSPP, abordándose en total los casos de 814 víctimas de quienes durante años se ocultó su situación.”
La recomendación incluye un listado, “lo más completo que se pudo, de todos los perpetradores, violadores de derechos humanos entre 1965 y 1990. Y en esta ocasión, a diferencia de lo que pasó con la recomendación de 2001, es público, y se pone a disposición de la sociedad y de las autoridades para que realicen las acciones que correspondan.”
“Por la ausencia de libertades y democracia, que caracterizaron al Estado mexicano durante una gran parte del siglo pasado, se reconoce a las guerrillas como grupo beligerante y no como delincuentes comunes, que fue como pretendieron eludir los gobiernos de la época su estrategia genocida, que también fue posible por muchas complicidades, de actores políticos, económicos, religiosos y, sobre todo, de medios de comunicación, que convirtieron la lucha política en actos de bandoleros, actos de nota roja.”
En las recomendaciones se emplaza a todas las autoridades referidas para que en dos meses respondan la aceptación o no de las recomendaciones. El plazo se cumplirá el 18 de junio de 2023.
El Caso V663
En las recomendaciones solo se ubica a las víctimas con la consonante V de víctimas y el número correspondiente a su aceptación. Arturo Martínez Nateras autorizó referir su caso y para ello él se identificó como el V633. Su caso es una sola muestra de tratos y daños causados al total de las víctimas.
De él dice la recomendación que, a pesar de que se han negado respuestas a oficios, se pudo confirmar que “sufrió persecución política, espionaje, vigilancia y tratos crueles e inhumanos en diversas ocasiones entre la década de los cincuenta y setenta del siglo pasado.
“El 20 de julio de 1965 (cuando era líder estudiantil) comenzó su persecución política, derivada de acciones de acoso por parte de los cuerpos de seguridad del Estado mexicano en la ciudad de Monterrey en Nuevo León.
“Otro momento se dio el 6 de febrero de 1968 cuando nuevamente fue víctima de agresiones, amenazas e intimidaciones. Mientras se encontraba en La Marcha estudiantil por la ruta de la libertad, en Valle de Santiago, Guanajuato rumbo a Morelia, Michoacán, en el tercer día de la marcha, V663 y sus compañeros fueron arribados por una brigada de militares al mando del Coronel Carlos Ferrer Villavicencio, quien los amenazó de la siguiente forma: “O se suben a los autobuses o se los lleva su chingada madre”.
“Meses más tarde, del 26 de mayo al 10 de noviembre de 1968 vivió persecución política debido a su participación política durante el movimiento estudiantil de ese mítico año. Los agentes de la DFS reportaron el 31 de julio de 1968 que, tres días antes el 28 de julio 1968, el Procurador General de Justicia del entonces Distrito Federal ejerció acción penal contra V663 por su presunta responsabilidad en los delitos de daño en propiedad ajena, robo, secuestro, resistencia de particulares, lesiones e injurias contra agentes de la autoridad y pandillerismo por los recientes motines estudiantiles. Días después la Procuraduría General del D.F. lo consignó por los delitos antes mencionados ante el Juez 8o. de la 3a. Corte Penal. El hostigamiento en su contra duró hasta que fue detenido y trasladado a la prisión de Lecumberri, donde estuvo detenido e incomunicado durante dos meses en la crujía I.
“El seguimiento y espionaje hacia V663 se debió a que fue dirigente de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos y de la Juventud Comunista Mexicana, condición que provocó el acoso y vigilancia hacia su persona. El primero de enero de 1970, durante su reclusión en Lecumberri fue objeto de brutales agresiones por parte de los presos comunes. Estas acciones fueron realizadas bajo la aquiescencia y organización del General Andrés Puentes Vargas y el Mayor Bernardo Palacio, principales responsables del penal como director y subdirector de éste.
“Año y medio después, el 2 de octubre de 1971 fue encañonado por policías y soldados guardias del penal, después de una manifestación a favor del 2 de octubre de 1968 en el interior del centro de reclusión.
“Aunque salió de la cárcel, entre 1972 y 1979 nuevamente fue objeto de vigilancia, persecución política y tuvo varios intentos de detención arbitraria. Este registro y seguimiento quedó asentado en las múltiples fichas creadas por la DFS en su contra.”
Y como en todos los demás casos en este, en su expediente (CNDH/PRE/2021/1857/Q/VG) se indican los nombres de los responsables de todo ello: Gustavo Díaz Ordaz, Presidente de la República; Luis Echeverría Álvarez, Secretario de Gobernación: Gilberto Suárez Torres; Procurador de Justicia del DF y agente y ex director de la DFS; Fernando Gutiérrez Barrios, Director de la DFS; Coronel Carlos Ferrer Villavicencio; General Andrés Puentes Vargas y Mayor Bernardo Palacio director y subdirector de la Penitenciaría del DF, Lecumberri.
La recomendación más general de la CNDH sobre este y todos los casos es que se reconozca su calidad de víctimas, se agreguen como tal a los bancos de datos de la CEAV para que proceda la reparación del daño. Habremos de seguir las secuelas de estas recomendaciones, con especial interés a lo que responda la Secretaría de la Defensa Nacional. Mirada de reportero
Integrantes de la Comisión ofrecieron conferencia de prensa para hacer un balance de la visita. Fotograma tomado de la transmisión vía Facebook Live
En Culiacán, Sinaloa, sobrevivientes y familiares de víctimas de la guerra sucia ingresaron al Campo Militar 9-A General Ramón F. Iturbide para constatar que en este lugar, décadas atrás, fueron detenidos de manera ilegal y torturados, al igual que -según testimonios- se perpetraron “ejecuciones extrajudiciales”.
Fueron en total 25 las víctimas directas e indirectas que ingresaron a este espacio castrense, como parte de las diligencias que lleva a cabo la Comisión para el Acceso a la Verdad, Esclarecimiento Histórico e Impulso a la Justicia de violaciones graves a derechos humanos de 1965 a 1990.
En conferencia de prensa en esa ciudad, el historiador Camilo Vicente Ovalle dio a conocer los resultados preliminares de esta inspección que se realizó ayer. Entre ellos que la evidencia que ya se tenía recabada por la comisión, así como el análisis fotográfico y los testimonios de los sobrevivientes y familiares, permitieron identificar el sitio “donde muchas personas pudieron haber estado detenidas y desaparecidas al interior e la novena zona militar”.
Indicó que la identificación de este sitio fue acompañada por las labores de criminalística de parte de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y por el trabajo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), “que estuvieron tomando registro de todas estas actividades”.
Igualmente, agregó, a partir de cuatro testimonios de personas sobrevivientes fueron señalados otros lugares dentro del campo militar que van a formar parte del proceso de indagación.
David Fernández Dávalos, integrante del Mecanismo de Esclarecimiento Histórico de la comisión, destacó que de confirmarse las evidencias y testimonios, “quedaría acreditada la comisión de graves violaciones a los derechos humanos con la participación de las fuerzas armadas y la actuación de éstas fuera de la ley nacional e internacional”.
Lo recabado hasta ahora, añadió, “certificaría la existencia de un circuito de la detención- desaparición durante la época de la violencia del Estado, es decir, las policías locales, las zonas militares, el Campo Militar número uno, y para algunos casos los vuelos de la muerte. Un circuito perfectamente organizado, fruto de la colusión de agentes del Estado”.
Además, mencionó que “la persistencia de los vestigios habla de la impunidad de la que se sentían portadores o de la seguridad que tenían de no ser investigados porque nunca demolieron ni ocultaron las evidencias”.
Entre los sobrevivientes que acudieron a la inspección estuvieron Cirilo Cota Rodríguez, Juan Manuel Hernández Deras, Martha Alicia Camacho Loaiza y Ramón Galaviz Navarro, los cuatro ex integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, quienes sufrieron tortura, y desaparición forzada en la novena zona militar, y tres de ellos también estuvieron detenidos desaparecidos en el Campo Militar número 1.
Las víctimas reconocieron baños, pisos y el espacio donde estaban detenidos clandestinamente. Para Martha Alicia Camacho Loaiza, quien estuvo acompañada de su hijo que “nació en cautiverio”, el reconocimiento de ayer fue un momento “de catarsis, indescriptible, lleno de diferentes emociones”. Por primera vez, dijo, “lloré, grité, saqué, nunca lo había hecho”.
“Cuando mis compañeros ubicaron un espacio, yo inmediatamente me voy al lugar que estaba enseguida, porque lo tengo plenamente identificado, y evoqué aquel momento cuando me llevaron ahí junto con mi esposo, él fue muy torturado y ejecutado extrajudicialmente”, compartió.
Identificó también otro lugar “donde había personas detenidas que tenían más tiempo y que era donde se estaban recuperando de las torturas”. Igualmente señaló que pudo identificar un posible crematorio.
Lamentó que mientras realizaban las inspecciones, militares estuvieran tomándoles fotografías. “Era muy incómodo, ni siquiera poder explayar el sentimiento en ese momento porque estaban tomando fotografías, mientras a nosotros no nos permitieron el uso de celulares”.
Fernández Dávalos indicó que después de esta inspección en el Campo Militar 9-A, se requiere profundizar las investigaciones en el sitio. “Seguramente la Fiscalía General de la República, la CNB tendrán que hacer peritajes”. Además, dijo, tenemos que seguir indagando pues “hay subterráneos que no pudimos encontrar ayer”.
Asimismo, tenemos que tomar testimonios a profundidad y convocar a más víctimas. También, “eventualmente, como ha sido solicitado, (contar con) un sitio de memoria”.
En los trabajos que se realizaron ayer en el Campo Militar 9-A, también participó la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.
En marzo de 2023 conmemoramos los 50 años de la fundación de la Liga Comunista 23 de septiembre. La LC23s fue una de las organizaciones armadas socialistas mexicanas más grande que operó a escala nacional, desafío al sistema económico y político capitalista y se enfrentó abiertamente al aparato estatal autoritario y represivo de la burguesía. La LC23s reivindicó la revolución socialista para construir un México más justo, libre y democrático.
Formada principalmente por jóvenes la LC23s se conformó como una organización armada y clandestina porque el gobierno cerró las vías para los cambios pacíficos para la transformación social. El 68 y el 71 fueron verdaderas masacres y crímenes de lesa humanidad, fueron los actos sanguinarios de un régimen político y económico caduco y en crisis que aceleraron la formación de la LC23s, pero la historia de México después de la Revolución de 1910-17 ha sido la historia de un régimen corrupto, antidemocrático y al servicio de los grandes capitalistas de dentro y fuera del país. La LC23s levantó la bandera del comunismo porque se declaró anticapitalista y antiimperialista para luchar por crear una nueva sociedad sin explotados ni explotadores, una sociedad verdaderamente democrática y libre.
El México de fines de la década de los 60´s era un país capitalista dependiente, con enorme desigualdad social y pobreza y con un régimen político represivo que ante las justas luchas del pueblo respondía con represiones y masacras escudándose en una verborrea pseudorevolucionaria. No existían elecciones libres, el gobierno priista las controlaba, las elecciones eran una farsa con partidos paleros, los partidos socialistas estaban impedidos de participar y vivían en la ilegalidad y las organizaciones sindicales, campesinas y populares estaban bajo el control estatal por medio de lideres corruptos y antidemocráticos.
La LC23s al conformarse identificó a la oligarquía financiera como el principal obstáculo al progreso de México porque representaba, y lo sigue haciendo, al capital monopolista que oprime a los trabajadores del campo y la ciudad y desplaza y arruina a los pequeños y medianos productores. Hace 50 años México era ya un país dominado por los monopolios capitalistas y la Liga Comunista al definirlo de ese modo extraía la conclusión de que el socialismo era necesario y sería obra de los mismos trabajadores. 12 La LC23s no puede entenderse sin el papel desempeñado por Ignacio Salas Obregón (a) “Vicente” y luego “Oseas”, sus nombres de lucha en la clandestinidad. Conocí a Nacho Salas en el Movimiento Estudiantil Profesional (MEP), una organización de jóvenes católicos cuando él era su presidente nacional. Asistí con él a muchos encuentros y seminarios del MEP en varias ciudades del país, me apoyó cuando me tocó acudir a encuentros de jóvenes cristianos del área de México y Centroamérica, lo acompañé cuando hacia labor política, social y popular en Nezahualcóyotl, Estado de México, y sobre todo durante 1972, cuando pasa a la clandestinidad después de los asaltos bancarios de enero en Monterrey, NL, fui el contacto de nuestro grupo de Monterrey con él y posteriormente participamos en la fundación de la Liga Comunista en Guadalajara.
Nacho Salas se involucra en la lucha social, como muchos jóvenes estudiantes de la época, con el movimiento del ´68. Siendo estudiante de ingeniería en el Tecnológico de Monterrey, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, participa en las marchas de solidaridad y en contra de la represión militar, fue participe activo de la organización de la primera e insólita marcha de estudiantes del Tec de Monterrey y de la Universidad de Nuevo León, le toca afrontar la expulsión de los jesuitas. Nacho, junto con otros estudiantes del Tec y de la U de NL, era miembro del Movimiento Estudiantil Profesional (MEP) y ocupó la presidencia. El MEP pertenecía al Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos y a la Juventud Estudiantil Católica Internacional, MIEC-JECI, cuyo Secretariado estaba en Uruguay y luego en Perú.
El ejercer la presidencia del MEP significó para Nacho dejar de estudiar en el Tec para dedicarse de tiempo completo para su nueva labor. Ya e n 1968 el MIEC-JECI en su sede latinoamericana difunde las primeros documentos de la Te o l o g í a de la Liberación elaborado por uno de sus asesores, el sacerdote Gustavo Gutiérrez, su creador. Básicamente la Teología de la Liberación se preguntaba: ¿hay relación entre la liberación económica, política, social y cultural de nuestros pueblos con la liberación que plantea el mensaje cristiano? El MEP intenta ejercer una militancia nueva del ser cristiano; no se puede ser cristiano sin luchar por la liberación integral de nuestros pueblos oprimidos y explotados.
Esto llevaba a sumarse con todos los que luchaban por liberarse de la explotación y de la opresión. De ahí que estos jóvenes cristianos revolucionarios se sumaron a las luchas estudiantiles, obreras, campesinas y populares y se aliaron en la acción con militantes de otras organizaciones de izquierda y algunos avanzaron a asumirse como marxistas, como Nacho Salas y su grupo. La transformación-liberación de la sociedad implicaba estudiarla con seriedad y con un método científico, el método marxista.
En varios países de América Latina grupos de cristianos se involucran en las luchas revolucionarias militando en organizaciones armadas como en Colombia, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Uruguay.Nacho Salas deja la presidencia del MEP y se compromete aún más en la lucha social, se dedica estudiar el marxismo y a hacer trabajo obrero y popular en Ciudad Nezahualcóyotl junto con otros compañeros y sacerdotes jesuitas y al mismo tiempo mantenía comunicación y vínculos con integrantes del MEP y de la Juventud Obrera Católica (JOC) de varias ciudades.
En el trabajo político Nacho entabla contacto con Raúl Ramos Zavala miembro de la Juventud Comunista y dirigente del grupo de los Procesos y comienzan a realizar labor conjunta. Posteriormente Nacho y su grupo se integran a los Procesos. Estando en la ciudad de México Nacho y Raúl están pendientes y en contacto directo con el curso de la huelga de la Universidad de Nuevo León en su lucha por la autonomía, y el 10 de junio de 1971 participan activamente en la marcha de apoyo a los universitarios de NL la cual es reprimida brutalmente por “los halcones”, grupo paramilitar del Estado.
A raíz de la represión del 10 de junio de 1971 el grupo de los Procesos analiza la nueva situación y reafirma el compromiso de prepararse para seguir la lucha revolucionaria. El grupo de los Procesos con otras organizaciones prepara tres asaltos bancarios, dos en Monterrey y uno en Chihuahua en enero de 1972, para obtener fondos para la organización de la lucha, pero estos fracasan con muertos, heridos y detenidos. Raúl, Nacho Salas y otros compañeros logran escapar de Monterrey con el apoyo de otros militantes y pasan a la clandestinidad. En febrero de 1972 cae Raúl asesinado por la policía en un enfrentamiento en la CDMX y el grupo de los Procesos entra en una nueva fase de reorganización conducida principalmente por Nacho Salas.
Es el “invierno trágico” donde caen Raúl, Genaro Vásquez y Diego Lucero. Pese a las pérdidas y tener que vivir en la clandestinidad por la persecución de que era objeto Nacho, junto con otros compañeros, prosigue en su lucha por reconstruir a los Procesos y por avanzar en crear una organización superior. De febrero de 1972 a marzo de 1973 Nacho Salas elabora los documentos que serán la base para la línea política de la LC23s titulados “Madera viejos” y, al mismo tiempo, se establecen relaciones con diversas organizaciones revolucionarias, como el Movimiento MAR-23 de septiembre, los Lacandones, los Guajiros, el FER, la FEUS, los Macias, para conformar a la nueva organización y dar pasos firmes para acabar con la dispersión de los revolucionarios que se plantean construir el socialismo en México.
Así Nacho Salas y el grupo de los Procesos continúan la obra iniciada por Raúl Ramos Zavala. A iniciativa de Nacho Salas el 15 de marzo de 1973 se reúnen en Guadalajara durante una semana un pequeño grupo de 13 compañeros que fundan a la Liga Comunista 23 de septiembre. La nacer la LC23 define su línea programática, táctica y organizativa sobre la base del marxismo y Nacho Salas plasma esta línea en el documento Cuestiones Fundamentales del Movimiento Revolucionario en México, llamado también 3Manifiesto al Proletariado, el cual retoma las ideas de los “Maderas viejos” discutidos durante todo el año anterior y principios del ´73. La Liga Comunista toma este nombre en honor a la organización en la que Marx y Engels militaron cuando editaron el Manifiesto Comunista en 1848, y, 23 de septiembre, para honrar el asalto al cuartel Madera, en Chihuahua, por parte del grupo guerrillero de Arturo Gámiz en 1965. La LC23s se conformó como una organización clandestina, armada y nacional, se propuso crear un Partido Revolucionario y un ejército del pueblo, nunca se planteó suplantar al pueblo.
Las represiones a todas la luchas del pueblo (médicos, maestros, mineros, ferrocarrileros, copreros, campesinos, estudiantes) que terminaron en masacres cerraban la vía pacífica y democrática para la transformación social. Crear una gran organización revolucionaria nacional era el gran reto de la LC23s para enfrentar al estado burgués como aparato de poder de la clase capitalista. A pesar de sus debilidades políticas, ideológicas y militares la LC23s se conformó como la principal organización armada del país con presencia en diversas ciudades y regiones y nunca tuvo apoyo exterior.
Pero tamaña pretensión era una afrenta para el Estado comandado por Luis Echevarría Álvarez quien ordena y desata la más vil y cobarde cacería contra los militantes de la LC23s, contra sus familiares y gente inocente así como también contra otras organizaciones democráticas y revolucionarias. Es la vil guerra sucia del Estado burgués contra las organizaciones del pueblo bajo la calumnia de que la LC23s era terrorista y con “intereses oscuros e inconfesables”. Cientos de muertos, presos, heridos, masacrados, torturados, acosados, violentados, perseguidos y desaparecidos es el saldo sangriento de esa guerra sucia en donde participaron policías, militares, funcionarios y aparatos de espionaje y represión del Estado y de los grandes grupos empresariales así como la prensa vendida y corrupta.
Se crea un organismo especial de policías y militares con grandes recursos financieros y armamento para aniquilar a la LC23s, a la Brigada Blanca. Ignacio Salas Obregón pasa a ser uno de los objetivos del aparato represivo del Estado para así intentar desarticular a la LC23s. El 25 de abril de 1974 fue detenido y herido en un enfrentamiento en Tlanepantla, Estado de México, bajo circunstancias nada claras, posteriormente rindió declaración y fue llevado al Campo Militar Número 1, según consta en documentos del Archivo General de la Nación, aparecen además fotografías detenido y herido, algunos compañeros presos fueron llevados a identificarlo y sin embargo fue torturado y desaparecido a la edad de 25 años y 8 meses.
Total inmunidad y una gran injusticia es cometida por el régimen, corrieron rumores de que fue arrojado al mar en los aviones militares de la muerte junto con otros camaradas. Justicia y verdad sigue siendo el reclamo para Nacho Salas y para todos los desaparecidos, torturados y asesinados como Ignacio Olivares Torres y Jesús Piedra Ibarra. La más grave violación de los derechos humanos fue perpetuada por los cuerpos represivos durante la guerra sucia contra luchadores sociales del campo y la ciudad. 45 Sin embargo, la obra de Ignacio Salas Obregón y de cientos de compañeras y compañeros, que fue la creación de la LC23s, no podrá nunca ser acallada ni olvidada. La LC23s fue una organización de comunistas mexicanos, jóvenes la gran mayoría de ellos, que se alzaron contra un régimen capitalista injusto, represivo, antidemocrático y autoritario, se levantaron para decir ¡ya basta!
No temieron perder la vida y entregar su sangre por una causa justa. La LC23s con sus mártires y heroínas y héroes anónimos forma parte de la histórica lucha de nuestro pueblo por su liberación. La LC23s es la organización revolucionaria socialista armada que más ha sido atacada, vilipendiada y caricaturizada. Ciertos críticos la acusaban de poseer un discurso mesiánico y apocalíptico porque su principal dirigente provenía de los cristianos revolucionarios y porque adoptó un nombre bíblico, como si la mayoría de los nombres o alias no fuesen de ese origen. A esos críticos se les olvida que la LC23s fue una más de las innumerables organizaciones armadas que surgieron antes y después del ´68 y del ´71. Voces que se decían de izquierda la atacaron de terrorista como lo hacía el gobierno y lo peor llegaron a decir:” LEA o el fascismo”, para justificar alianzas inmorales con el gobierno burgués asesino.
La LC23s tuvo errores, pero por su accionar el gobierno priista se vio obligado a impulsar una reforma política, permitir la legalización del Partido Comunista y reconocer a medias la violación de los derechos humanos. La LC23s contribuyó a la lucha por la democratización del país al abrir reformas político-electorales, por el respeto al voto y por combatir al autoritarismo. Quien ejerció el terror, la tortura y el asesinato, quien efectuó las masacres contra todo aquel que luchara por los derechos del pueblo fue el Estado. La LC23s se propuso combatir a ese Estado represor para que en México hubiera justicia, libertad, democracia y soberanía. Cuando surge la LC23s, a principios de la década de los 70´s, el régimen económico, político y social estaba ya en franca crisis, y el descubrimiento de yacimientos de petróleo con López Portillo le dieron vida artificial por pocos años con el señuelo de “administrar la abundancia”, pero en 1981-82 estalla la crisis de un modelo capitalista y comienza la larga noche del neoliberalismo, otro modelo capitalista, que hoy perdura porque el capital financiero domina en México.
La lucha por el socialismo es más vigente que antes. Si se quiere encontrar cual fue la causa principal del surgimiento de la LC23s, la respuesta es: fue por una causa moral, fue por la dignidad y la vida humana, por impedir que se les pisotee de manera impune y sin consecuencias. Para la LC23s la emancipación de los trabajadores solo es obra de los mismos trabajadores y paso necesario para la liberación integral del ser humano. La derecha, los reaccionarios y los defensores del capitalismo difaman al socialismo, lo calumnian afirmando que con dicho sistema se acabarían las libertades; la verdad es todo lo contrario, con el socialismo habrá mayores libertades y justicia social porque se acabaría con todo tipo de explotación y opresión de una clase sobre otra.