Cuántas veces oímos al Presidente de México en declaraciones personales o en las redes sociales afines: “El pueblo mexicano se ha politizado muchísimo”. “Los ciudadanos mexicanos ya no son los mismos, el mayor aporte de la 4T es la revolución de las conciencias, que ha provocado la politización de los ciudadanos.”
Yo pensaba para mí: “esto si es demagogia pura.” Y conforme se acercaba el proceso electoral, más me convencía. Pero ya en las precampañas y en el “calentamiento de la plaza”, durante las campañas, como dicen en el caló de los carteles, me convencí , o mejor me convencieron de que no había tal politización. Fueron recurrentes las consultas y hasta reclamos porque en las mismas iglesias, algunos curas en sus predicaciones llamaron a los fieles a que no fueran acometer el mismo error de votar por Morena, porque caería sobre nosotros la peste del comunismo. Hubo uno que declaró que el presidente de México era un idiota y pregunto sin nosotros seríamos unos idiotas al responder a su llamado.
Una nieta mía de 7 años, me preguntó abuelo tú por quien vas a votar y le contesté:”¿por qué me preguntas?” Y con la seguridad de una niña, que le dan las palabras de su abuelo, me dice: “es que mi otro abuelo dice que nadie puede votar por Morena, porque nos quitarán nuestras casas o nos meterán pobres que vivan con nosotros.”
Frente a múltiples narrativas de este tipo, provenientes todas de la ultra derecha, con diversos disfraces: Obispos llamando a la unidad en oración por nuestras libertades y nuestra democracia; mujeres de iglesia, de las diócesis más conservadoras de país, como Guadalajara, San Juan de los Lagos; Aguascalientes, Cd. Obregón. Chihuahua, rasgándose las vestiduras porque la Sheinbaum va a cerrar la Basilica de Guadalupe y demás iglesias; la marea rosa llamando a las marchas sobre “El INE NO SE TOCA”, cunando son ellos y los mismos consejeros desde Carlos Ugalde hasta Lorenzo Córdova, quienes lo han pisoteado; y que decir de los medios de difusión y propaganda política, del círculo rojo que se volvió gris, y ya en los debates Xóchitl acusando a Claudia de vestir una falda con la Virgen de Guadalupe, si ni creyente es. Con estas narrativas como creer en la politización de los ciudadanos mexicanos.
Afortunadamente los sorprendentes resultado con el 59.75%, casi 60 millones de votos, para la presidencia de la República a la primera mujer, después de 200 años de gobiernos patriarcales, 1824 con Guadalupe Victoria, primer presidente de México Independiente y 2024 Dra. Claudia Sheinbaum Pardo; con el triunfo en todas las entidades federativas, con excepción de Aguascalientes; con el voto mayoritario, frente a su contrincante de la oposición, en todos los niveles de ingreso de 10,000. a más de 50,000. Por género entre hombres y mujeres votaron igual 2 a 1 a favor de Claudia; lo mismo se puede decir del los rangos de edad, jóvenes de 18-29, adultos 30-44 2 a 1, adultos 45-59 el 58% para Claudia y el 36% para Xóchitl, adultos 60 y más 62% para Claudia y 36% para Xóchitl; por niveles de estudio, en básica y media superior 2 a 1 , un punto a favor de Xóchitl (El País, marte, 04/06 2024)
Estos datos son tan contundentes a favor de Claudia como consistentes con la afirmación de que el mayor triunfo de la 4T es el de la revolución de las conciencias que se expresa en la politización de los ciudadanos.
Veamos que nos desmitifican los datos. Primero que en el sentido del voto no existe la tan cacareada desigualdad: el sentido del voto de todos los ingresos económicos fue a favor de Claudia, en menor grado, 4 puntos de diferencia, en los ingresos más altos. Si se toma en cuenta que en democracia por un punto se gana o se pierde, el sentido del voto, por ingresos económicos de la población no expresa polarización, fue unánime a favor de Claudia y la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación. No se puede pasar por alto que esta unanimidad se da a pesar de la supuesta narrativa de confrontación y violación de datos sensibles que alegaron los personajes exhibidos por corrupción, particularmente los difusores chayoteros. Igual es claro que los ciudadanos no se atemorizaron frente a la supuesta amenaza de una jornada electoral violenta; ni frente a los ataques de las derechas de Estados Unidos, España, Argentina y Ecuador; tampoco hicieron mella las falsas noticias de narco presidente y narco candidata, ni algunas voces de ministros religiosos, que si bien son los menos resuenan fuerte, tanto por empatías como por apatías a estos mensajes ajenos al ministerio religioso y que incurren en delitos electorales que debieran esta sancionando las autoridades electorales.
Pero no sólo a nivel de ingresos, género, rangos de edad, niveles educativos, fue la unanimidad, sino a nivel de la diversidad geográfica, regional, cultural de la totalidad de las entidades federativas, menos una, le dio el voto mayoritario a la 4T.
Se desmitifica, también, con estos resultados que, el triunfo no fue de las mayorías ignorantes o del dinerito de los programas sociales, como también se desmitifica una minoría de ciudadanos en los altos estratos del capital económico, mediático, de capital cultural, como el círculo rojo, o las cúpulas partidistas, dramáticamente alejadas de la realidad de la dinámica social y política, terriblemente incapaces de comprender el sentir del pueblo mexicano. Lejanía, ausencia, negación desprecio por las mayorías del pueblo mexicano, que sólo se puede explicar por una factor común a estas minorías: estancarse en el confort que les otorgó la corrupción sistémica del ejercicio del poder. Se empoderaron las mayorías de este país y se les movió el tapete a las minorías privilegiadas del antiguo régimen. Excelente triunfo y gran reto el de construir al nuevo estado mexicano, democrático, derecho humanista, justo, honesto, incluyente, con equidad de género y pasar de una cultura patriarcal de dominación y sumisión a una cultura solidaria e igualitaria.
Rafael Lucero Ortiz. Maestro en sociología. Docente jubilado. Analista y consultor independiente.
El 2 de junio México reverdeció a los gobiernos progresistas en América Latina con la contundente victoria obtenida en las urnas por la representante del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Claudia Sheinbaum.
La abanderada de la alianza “Sigamos Haciendo Historia” que conforman Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista (PVEM) obtuvo cerca del 60 % de los votos, una ventaja de alrededor del 32 % sobre su más cercana opositora, Xóchitl Gálvez representante de la coalición conformada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Con la representante del partido Morena en la presidencia que se hará efectiva a partir del primero de octubre de 2024, México garantiza la soberanía, independencia y continuidad de los programas sociales que puso en marcha el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Para la gran mayoría de las naciones de América Latina ha sido un éxito de democracia participativa que mantiene a esa nación en el lado de los pueblos y países progresistas de la región.
Más allá de esa decisión en las urnas por parte del pueblo, resulta innegable que la victoria de Sheinbaum está íntimamente ligada a los avances obtenidos por los seis años de gobierno de AMLO quien con sus grandes dotes de estadista, logró encaminar la economía del país y adoptar numerosos programas sociales a favor de la población más necesitada.
López Obrador ha llevado a la nación por la senda del desarrollo pese a los desafíos que representa tener un vecino tan poderoso y que siempre ha intentado controlar política y económicamente a las naciones latinoamericanas.
Pese a la grave situación que provocaron los casi tres años de pandemia de Covid-19, la economía mexicana logró crecer 5,9 % en 2021; 3,9 % en 2022; 3,2 % en 2023 y se espera que en 2024 sea alrededor del 3 %.
En el sexenio se aumentó el salario mínimo en 120 % por sobre la inflación y el poder adquisitivo de la población aumentó más del doble. Además los beneficios entregados a las personas en las llamadas transferencias monetarias crecieron en promedio un 55 %.
Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (conejal) indican que cerca de seis millones de personas salieron de la pobreza en ese período.
Muchos han sido los logros económicos y sociales durante la presidencia de López Obrador y todo hace indicar que esa política a favor del pueblo continuará con Sheinbaum, que con 61 años, licenciada en Física por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se convertirá en la primera mujer que gobernará esa nación.
Tras graduarse de Física, realizó la maestría y el doctorado en Ingeniería Energética en la UNAM y obtuvo el Doctorado en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en Estados Unidos. Formó parte del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU que ganó el Nobel de la Paz en 2007, entre otros logros académicos.
Es una ferviente defensora de la diversidad cultural, el Medio Ambiente, la defensa de los pueblos originarios y de los derechos reproductivos de la mujer.
Se inició como figura pública en el año 2000 como secretaria de Medio Ambiente en el gobierno de Ciudad de México que encabezaba López Obrador. Nombrada vocera de la primera campaña presidencial de AMLO, en 2014 participó en la creación del Movimiento Morena con el que ganó la alcaldía de Tlalpan (uno de los 16 sectores que integran Ciudad de México) cargo que desempeño entre 2015 y 2017.
Tras triunfar en las elecciones de julio de 2018, se convirtió en la primera gobernadora electa de la capital, una de las más grandes de Latinoamérica.
Asimismo, pertenece a la Comisión para Políticas de Desarrollo de Naciones Unidas; investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de Ciencias.
Durante su campaña electoral apostó por sostener un “México plural, diverso y democrático”, acabar con la corrupción, la impunidad, el abuso de poder y el enriquecimiento ilimitado de unos cuantos a costa de la mayoría.
Aseguró que trabajará “con el pueblo, para el pueblo y por el pueblo” y que sólo éste, organizado, puede salvar a la nación.
En el plano económico y social afirma que mantendrá y consolidará los avances obtenidos durante los seis años de gobierno de AMLO, además de construir un centenar de nuevos parques industriales e impulsar una estrategia para relocalizar los principales sectores del país, entre otras acciones.
Los países progresistas y soberanos de América Latina celebran con satisfacción y alegría la victoria de Claudia Sheinbaum y apuestan porque México continúe por la senda trazada por AMLO.
Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.
El avasallador triunfo de la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo, sobre la oposición, habla más de la debilidad de ésta que de la fortaleza de la primera.
Razón por la cual más que un canto de victoria debería ser un llamado de atención para el partido de López Obrador, que debe prepararse para las mutaciones por venir en esa oposición.
PRI, PAN y PRD fueron los principales competidores del momento climático del neoliberalismo mexicano, aquel que arrancó con la administración de Carlos Salinas de Gortari, tras una situación que hoy prácticamente todos están de acuerdo en considerarla un auténtico fraude electoral.
Esto marcó el nacimiento del PRD para hacer una oposición de izquierda, más comprometida que la que hasta ese momento ejercía el derechista PAN, que por su parte cada día veía cómo su proyecto de nación se iba convirtiendo en el del PRI: el adelgazamiento del Estado y libertad a los empresarios para acumular tanto capital como les sea posible.
Esta acumulación definitivamente iba a actuar en detrimento tanto del bienestar de los trabajadores, incluyendo aquellos que se consideraban clase media, como de las instituciones democráticas del país. Y prueba de ello es que todos los partidos acabaron convirtiéndose en sus cabilderos a cambio de recursos para ganar elecciones.
Morena está muy lejos de representar a un partido de la clase trabajadora, mucho menos socialista, sin embargo, ha puesto en marcha programas que han paliado -muy magramente- algunas de las políticas neoliberales que han desencadenado la gran desigualdad que sigue privando en México.
Estas ligeras dádivas, que para los demás partidos en su servilismo a las grandes empresas y vocación de parásitos, ni siquiera eran ya una opción, han sido determinantes para el triunfo de esta moderada izquierda electoral. Aunque la derecha asegure no sólo mantener, sino mejorar los programas sociales, quién podría creerles si en cuatro décadas no lo hicieron.
En qué cabeza podría funcionar una colusión -más que coalición- de partidos que llevaron a una parte muy importante de los mexicanos a decir: “cualquiera, menos uno de ellos”, iba a resultar triunfante en las elecciones de este 2 de junio.
Pero la cúpula de Morena está convencida que el triunfo fue obra de su carisma y su capacidad de pactar hasta con aquellos que solían llamar -con justa razón- mafiosos. Una vez integrados al lado correcto de la historia, todos los pecados son perdonados y automáticamente redimidos a través de una candidatura o huesos para sus operadores.
Si Morena no es capaz de reconocer no sólo su situación, sino la del mundo, en la que una ultraderecha que cuando no raya en lo salvaje, es porque lo hace en lo bestial, está ganando posiciones como consecuencia del poco compromiso de los partidos de la izquierda electoral, una desastrosa derrota podría estar más cerca de lo que puedan imaginar.
La oposición por venir
En México ya hay un germen de la ultraderecha que se está fermentando en las redes sociodigitales, espacios donde el discurso de odio se siente libre y embravecido, abundan ya en este momento. Y basta ver los casos de Estados Unidos y el sicópata Donald Trump o Argentina y el infante demencial Javier Milei.
En ambos países los medios masivos de comunicación también han aportado su valioso grano de arena, convirtiendo todos los discursos políticos y las noticias en formas de entretenimiento; y seguro están expectantes del próximo personaje carismático y escandaloso que al estilo de Trump, Milei o Bolsonaro, hagan vibrar las vísceras del público.
Ya hemos visto como la parte más radical de los medios, como los desterrados Alasraki, Ferriz o Alemán hacen llamados irresponsables a la rebeldía, asegurando sin prueba alguna que millones de votos fueron fruto del fraude. Cosa que ni Felipe Calderón se atrevería a afirmar, más cuando él sabe cuán costoso es lograr una miserable ventaja de menos del 1%.
Pero entre los derechistas de a pie y mentes enfermas como las ya mencionadas, la narrativa fantástica del fraude empezará a irse consolidando hasta empezar a sonar coherente para mentes ingenuas, sobre todo aquellas que sientan que Morena no está cumpliendo con su compromiso con las clases populares.
No hay que menospreciar a esta derecha por absurda que sea, ya que ha pasado del discurso: “somos los responsables de dar a empleo” a “aunque tengas cero posibilidades de algún día ser parte de los millonarios, debes defender nuestros privilegios, porque si le echas muchas ganas un día te beneficiarás de defendernos a costa de tu propio bienestar y el de tu familia”
Voces de la Oposición Revelan su Lado Más Oscuro Tras Elección de Sheinbaum
La reciente victoria electoral de Claudia Sheinbaum en las elecciones presidenciales de México ha desatado una oleada de reacciones encontradas entre la oposición política del país. Sin embargo, más allá de los discursos políticos habituales, algunas figuras prominentes de la oposición han destacado por sus comentarios despectivos y, en muchos casos, deshumanizantes hacia la nueva mandataria. En un lamentable espectáculo de miseria periodística y humana, personajes como Joaquín López-Dóriga, Laura Zapata, Pedro Ferriz, Ricardo Alemán, Héctor Aguilar Camín y otros, han dejado al descubierto su falta de ética y sensibilidad.
— Marco Robles P. ☭⋆ (@RoblesPetersson) June 3, 2024
El reconocido periodista Joaquín López-Dóriga, conocido por su trayectoria en medios de comunicación, sorprendió a muchos con su reacción ante la victoria de Sheinbaum. En un tuit que luego fue eliminado, López-Dóriga calificó el triunfo de la candidata como “un golpe a la democracia” y lanzó acusaciones infundadas sobre presuntas irregularidades en el proceso electoral. Sus palabras no solo reflejaron una falta de objetividad periodística, sino también una actitud alarmante de desprecio hacia la voluntad popular.
Que agusticidaaa
"UNA PALIZA brozo, el pueblo les dio todo el poder, todo, poder absoluto, tiene mayoría calificada":loret
"es el camino a la dictadura, Andres seguirá por medio d un cuerpo prestado,de un alma poseída, el pueblo le dio poder para hacer su chingada gana":brozo pic.twitter.com/l2wJ2EuPgp
Por su parte, la actriz Laura Zapata, reconocida por su participación en telenovelas, expresó su rechazo hacia Sheinbaum de una manera especialmente despectiva. En una serie de tuits cargados de odio y prejuicios, Zapata insultó no solo a la presidenta electa, sino también a sus seguidores, calificándolos de “ignorantes” y “comunistas”. Sus comentarios, lejos de aportar al debate político, revelaron una profunda falta de empatía y respeto hacia la diversidad de opiniones en la sociedad mexicana.
— Pedro Ferriz de Con – Oficial (@PedroFerrizC) June 3, 2024
El periodista Pedro Ferriz, conocido por sus opiniones controversiales, no se quedó atrás en su intento por desacreditar a Sheinbaum y su gobierno antes siquiera de que este asumiera el cargo. En una columna de opinión publicada en un importante periódico nacional, Ferriz arremetió contra la presidenta electa, acusándola de incompetente y pronosticando un futuro sombrío para México bajo su liderazgo. Sus palabras, más que un análisis político fundamentado, parecieron reflejar una agenda personal de desprestigio y desinformación.
Lo mejor de todo es ver a Ricardo Alemán pidiendo levantarse en armas en el programa de Alazraki.
Otro ejemplo destacado de la miseria periodística y humana que ha rodeado la victoria de Sheinbaum es el del columnista Ricardo Alemán. Conocido por sus opiniones conservadoras, Alemán no escatimó en descalificaciones hacia la nueva presidenta, llegando incluso a cuestionar su legitimidad como gobernante. Sus comentarios, más allá de reflejar una postura política, revelaron un profundo desdén hacia la democracia y el proceso electoral.
— Cesar Gutiérrez Priego M.R. (@cesargutipri) June 3, 2024
Finalmente, figuras como Héctor Aguilar Camín han contribuido a alimentar la narrativa de desconfianza y división en torno al gobierno de Sheinbaum. En sus intervenciones públicas, Aguilar Camín ha insistido en la supuesta falta de legitimidad del proceso electoral, ignorando los múltiples llamados a la unidad y la reconciliación en el país. Su postura, lejos de promover un debate constructivo, ha contribuido a polarizar aún más a la sociedad mexicana.
La decadencia del PRIAN Alazraki, Pedro Ferriz, Guadalupe Loaeza y Laura Zapata, los del México de "las niñas bien", de las telenovelas de los 80 donde los medios más poderosos vivían del "chayote", despreciando a la clase trabajadora ante la desigualdad social#CLAUDIAPRESIDENTEpic.twitter.com/oStZ9OVBok
— Viktor Courvoisier (@VictorRBOficial) June 3, 2024
En resumen, las reacciones de la oposición ante el triunfo de Claudia Sheinbaum han dejado al descubierto la miseria periodística y humana de ciertas figuras públicas en México. En lugar de contribuir al debate democrático con argumentos sólidos y respeto hacia la diversidad de opiniones, estas figuras han optado por el insulto, la descalificación y la desinformación. En un momento crucial para el país, es fundamental que la sociedad mexicana exija un periodismo ético y responsable, que promueva el diálogo y la tolerancia en lugar de la división y el odio.
El 2 de junio del 2024 no solo se realizarán las elecciones más copiosas de la historia de México con más de 19 mil puestos en disputa y un listado nominal de 98 millones de personas. La elección marcará una nueva y renovada época en la vida pública dado que una mujer será la primera Presidenta de la República en 200 años de vida independiente: Claudia Sheinbaum Pardo.
La doctora Claudia Sheinbaum llegará con la encomienda de construir el llamado segundo piso de la transformación y fortalecer el modelo humanista o de Estado de Bienestar impulsado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
En mi perspectiva, son al menos tres factores que están incidiendo en el previsible y contundente triunfo que le dan todas las encuestas a quien será también la primera Presidenta de un país en Norteamérica:
— Sus propias credenciales: Una mujer científica surgida del movimiento de transformación, incorruptible y efectiva al momento de gobernar.
— Los resultados del modelo humanista mexicano o Estado de Bienestar.
— Es tiempo de mujeres.
Por el bien de todos primero las y los pobres, ese ha sido el sello de la administración de López Obrador, por eso realizó una inversión histórica acumulada cercana a los 2.7 billones de pesos en programas emblema que benefician a 30 de 37 millones de hogares: Pensión universal para adultos mayores y personas con discapacidad, sembrando vida, jóvenes construyendo el futuro, la escuela es nuestra, becas Benito Juárez, pensión para jefas de familia, entre otras. La mayoría de las personas beneficiadas son mujeres.
El modelo económico con énfasis en el bienestar social está dando resultados: el país tiene un crecimiento sostenido del 2%, una tasa de inflación acumulada del 4.5%, una revaluación histórica del peso mexicano frente al dólar, una de las tasas de desempleo más bajas del mundo con apenas el 2.6 y una inversión pública anual cercana al billón de pesos
El modelo es sin duda virtuoso, en lo que va del sexenio 5 millones de personas han salido de la pobreza de los cuales 1.8 vivían en condiciones de pobreza extrema. El ingreso promedio en los hogares se incrementó en 11% y el salario mínimo en 110%.
En los últimos años se avanzó sustancialmente en la recuperación de la rectoría del Estado en sectores estratégicos como el energético, las comunicaciones -incluidos 18 mil km de vías férreas para el transporte carga y de pasajeros y recientemente se nacionalizó el Litio (uno los yacimientos más grandes del mundo de ese mineral se localiza en Bacadéhuachi, Sonora). Se ha recuperado la rectoría del estado en instituciones públicas orientadas al bienestar social como la salud y la educación.
En la intención de abordar el complejo fenómeno de la violencia contra las mujeres, en estos años se consolidó el sistema nacional para atender, prevenir, sancionar y erradicar la violencia por razones de género con una inversión histórica superior a los mil millones de pesos anuales. Falta mucho por hacer para avanzar en la igualdad sustantiva y en el logro de las autonomías física, económica y política para las mujeres, hay avances en ciernes.
Las mujeres
En este contexto, habría que señalar que México tiene una de las legislaciones más avanzadas del mundo en materia de paridad y en lo que va del sexenio se ha multiplicado la presencia de mujeres en espacios que les habían sido negados en el pasado, por esa razón el Instituto Nacional Electoral (INE) órgano responsable del complejo proceso funciona con ese criterio y está encabezado por una mujer, Guadalupe Taddei Zavala, sucede lo mismo con el Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJF) que preside la Magistrada Presidenta Mónica Aralí Soto Fregoso.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) uno de los tres poderes del Estado, lo encabeza la controversial derechista Norma Lucía Piña Hernández. Dos mujeres encabezan el Poder Legislativo la Presidenta del Senado es la morenista Ana Lilia Rivera Rivera y la priísta Marcela Guerra Castillo es la Presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados. Los 32 congresos locales tienen una composición paritaria.
A propuesta del Presidente López Obrador, Victoria Rodríguez Ceja es la primera mujer en presidir el Banco de México y la Tesorería de la Federación (TESOFE) está dirigida por la intelectual y comunista Elvira Concheiro Bórquez.
El Presidente nombró un Gabinete paritario y a la Ministra Olga Sánchez Cordero como Secretaria de Gobernación, convirtiéndola en la primera mujer en ocupar el segundo espacio en importancia del Ejecutivo, hoy Luisa María Alcalde Lujan, una joven talentosa militante morenista ocupa esa posición a sus apenas 36 años de edad.
Ha sido vertiginosa la presencia de las mujeres en espacios estratégicos, una de las más cercanas colaboradoras del Presidente López Obrador es Rosa Icela Rodríguez Velázquez actual Secretaria de Seguridad Pública y la primera mujer en ocupar esa posición. Lo mismo sucede con la implacable Raquel Buenrostro Sánchez Secretaria de Economía y una pieza clave para garantizar transparencia, honestidad y rigor al momento de la recaudación a los grandes e históricamente evasores contribuyentes fiscales cuando fue titular del Sistema de Administración Tributaria (SAT).
En 200 años solo 17 mujeres han gobernado entidades federativas de las cuales ocho llegaron a esa posición en los últimos seis años, dos de ellas militantes del derechista Partido Acción Nacional (Aguascalientes y Chihuahua) y seis del Movimiento de Regeneración Nacional (Baja California, Campeche, Colima, Guerrero, CDMX, Quintana Roo y Tlaxcala).
Sin duda, es tiempo de mujeres y también lo es de avanzar en la igualdad sustantiva a través de la instalación de un sistema nacional de cuidados que permita mejorar la calidad de vida de las mujeres cuidadoras de las personas con discapacidad, de las infancias y de los adultos mayores. Es momento de avanzar en una reforma al Poder Judicial que garantice a las mujeres el acceso a la justicia y abone a su autonomía física. Es momento de avanzar en la autonomía económica de las mujeres mejorando la calidad del empleo y salarios dignos, acortando las brechas de la desigualdad. Es tiempo de mujeres y Claudia Presidenta encabezará sin duda la encomienda de garantizar todos los derechos para todas las mujeres.
Y es que la debacle a que han llevado los dirigentes Alito Moreno y Marko Cortés a sus partidos ha sido monumental, en el caso del PRI, pasó de ser el partido hegemónico, que gobernó durante décadas todo el país, a mantener el control en tan solo dos estados y convertirse en la comparsa del PAN, quien tampoco ha tenido éxito en las últimas elecciones.
En días recientes hemos visto como la inminente derrota del PRIAN en las próximas elecciones ha provocado una ola de derrota y desesperanza entre sus filas, cómo muchos de los personajes más notorios que militaban en el PRI y el PAN, están buscando un lugar en la cuarta transformación, algunos quizá con buenas intenciones, pero la mayoría lo hacen en un último intento de salvar sus carreras políticas.
Y es que la debacle a que han llevado los dirigentes Alito Moreno y Marko Cortés a sus partidos ha sido monumental, en el caso del PRI, pasó de ser el partido hegemónico, que gobernó durante décadas todo el país, a mantener el control en tan solo dos estados y convertirse en la comparsa del PAN, quien tampoco ha tenido éxito en las últimas elecciones.
Pero el problema para esos partidos no radica exclusivamente en que es casi seguro que perdieron ya la presidencia, sino que, si corren con suerte, su única representación en el congreso será lo que logren por la vía plurinominal y, por si esto fuera poco, están en grave riesgo de perder la mayoría de los estados en disputa este 2024, entre los que se cuentan la Ciudad de México y uno de los estados más importantes para la oposición: Puebla.
Porque en éste último, es clara la ventaja que tiene Alejandro Armenta de Morena, sobre su contrincante, Eduardo Rivera y la que Pepe Chedraui tiene sobre el prianista Mario Riestra, y quizá es ahí, en Puebla, donde se empieza a desmoronar la oposición y caer en estado de pánico.
Me explico: durante la campaña, tanto Eduardo Rivera, como Mario Riestra han protagonizado sendos montajes, demasiado burdos como para ser creíbles, sobre supuestos “atentados” en su contra, los cuales han sido desmentidos fehacientemente a las pocas horas.
Y justo esta mañana, fuimos testigos de la que puede ser la intentona más desesperada del PRIAN, para sabotear las elecciones en ese estado, pues resulta que alrededor de las once treinta de la noche fue robado un vehículo del Instituto Electoral de Puebla en las inmediaciones de la colonia del Valle, en la ciudad de Puebla, donde se encontraban dos mil boletas electorales, los cual fue reportado por el Instituto aproximadamente a la una treinta de la madrugada de este martes.
Sin embargo, basado solamente en el reporte del periodista Ricardo Morales, quien hizo un recuento bastante erróneo de la situación, el dirigente priísta Alito Moreno se apresuró a culpar, sin ninguna evidencia y sin esperar un reporte oficial, a Morena del robo de las boletas electorales, con la clara intención de descalificar una elección que ve perdida.
Y es que no solo es puebla, hemos atestiguado gran cantidad de medidas de campaña sucia por parte del Frente Opositor a lo largo y ancho del país, como la intervención directa en las elecciones por parte de Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, la mezquina campaña misógina de Lucy Meza contra Margarita González en Morelos, los hechos violentos por grupos afines al gobierno de Diego Sinhué en Guanajuato, solo por mencionar algunos.
Y por supuesto, la no tan soterrada intervención de la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Norma Piña, a favor del Frente Opositor, todo lo cual nos indica la clara intención de judicializar las elecciones para arrebatar en tribunales lo que no pueden ganar en las urnas.
Claudia Sheinbaum tendrá la responsabilidad de potenciar estos resultados, ahora, desde una óptica y formación académica distinta, quizá más estructurada, y regida por el método científico.
Por: Rafael Redondo @redondo_ rafa
Mientras muchos personajes que, se dicen periodistas “serios”, e intelectuales “probos”, no cuestionan, en lo absoluto, los comentarios absurdos de Xóchitl Gálvez, por ejemplo, sobre convertir al lago de Texcoco en almacén de agua de lluvia, no sólo durante el debate, sino que después, en una entrevista, dijo que, “se puede quitar la sal y ya”. O sea, tienes agua dulce, la salas, para después tener un gasto y contaminación excesivos. Es bien sabido que, potabilizar, significaría la utilización de energía en tales cantidades que, significa un incremento en el impacto ecológico y monetario, cuando el propósito inicial, era la sustentabilidad. Todo un despropósito. La lista de disparates en los dichos y propuestas de Xóchitl es interminable; pero, no hay cuestionamientos por parte de intelectuales, ni de periodistas. Siguen refiriéndose a ella, como si hubiese seriedad en su candidatura. Por otro lado, estos mismos personajes, ya hicieron coro con el discurso del Maximato parte 2, la Sombra del Caudillo o el títere de López Obrador, para atacar a Claudia Sheinbaum. Me refiero a las inteligencias “sobresalientes”, y no por su brillantez, todo lo contrario, sobresalen justamente por disparatadas, de personajes como Jorge Volpi, Dresser, Aguayo, Krauze y todos los que ya conocemos, cuya evidente estrechez mental, se limita a hablar de Maximatos ficticios y Sombras del Caudillo que emergen de sus fantasías o viajes astrales, producto de fumar cilantro.
Si un médico comete errores profesionales, podría perder su cédula; pero, como eso no sucede, ni con periodistas, o supuestos analistas, ellos pueden decir lo que sea, aunque eso signifique mentir y, en apariencia, no habrá repercusiones, sólo derrumbar su ya de por sí, muy mermada credibilidad. Si existen carencias cognitivas o falta de formación académica en ellos, es aceptable; solamente que, entonces, no puedes denominarte como profesional del análisis social, o el periodismo, porque eso te convierte en un farsante. Si existen propósitos diferentes al de comprender la realidad social, entonces, estamos frente a una ausencia de ética.
Entre otras virtudes que posee el actual presidente, hoy, me voy a referir solamente a dos: una disciplina férrea, con un respeto irrestricto hacia sus convicciones. En términos llanos, honorabilidad a prueba de balas. No puedo decir lo mismo de muchos periodistas e intelectuales. Quizá por eso, no logren dimensionar lo que realmente está sucediendo en nuestro país. A una persona sin respeto hacia sí mismo, cuya honorabilidad tiene precio, una persona honorable, quizá, le parezca una aberración. Probablemente por eso, no quieran a López Obrador.
Perder la honorabilidad es peor que perder la dignidad, porque, la dignidad, a veces, es robada por la perversidad ajena, en conquistas procesos de esclavitud, u holocaustos; sin embargo, la honorabilidad, es responsabilidad, únicamente individual.
Tanto supuestos analistas, como supuestos periodistas, utilizan a discreción la Teoría Política y/ o la Teoría Social. Me temo que, pese a ostentarse como portadores de la iluminación, aún no les queda claro que, la teoría tiene dos funciones:
1) Es sólo una herramienta para entender la realidad, no es la realidad per se.
2) Ayudarnos a crear una nomenclatura, nuevos conceptos, para explicar fenómenos desconocidos.
Es decir, un análisis debe partir de una lectura de la realidad, para luego, encontrar coincidencias en la teoría, o apoyarnos en la teoría para construir una teoría más refinada. Aunque siempre, el propósito, es buscar una interpretación de los fenómenos sociales. No es el de crear cuentos chafas, ni argumentos de telenovela mexicana.
¿Cuál es la condición de la realidad actual de México?
Quienes acusan a Claudia de ser un brazo de López Obrador, no han entendido que, el sexenio de López Obrador, no es un proyecto sexenal, sino la modificación de estructuras anquilosadas en el país. Claudia, tiene la responsabilidad de potenciarlas. Son dos momentos distintos, y, por tanto, dos proyectos distintos, de un mismo cambio estructural.
Voy a retomar testimonios que recuerdo haber sostenido en conversaciones con gente de varios lugares del país, durante este sexenio. Estas conversaciones nunca tuvieron un interés profesional o académico; por ello, no persigo en su presentación, ningún rigor metodológico, puesto que no tengo, ni siquiera autorización de los autores para mencionar su nombre. Sin embargo, pueden representar pistas para quienes dicen, dedicarse al análisis de la realidad nacional, y exista la posibilidad de ayudarlos a redireccionar sus objetivos profesionales, fuera de los teóricos, y del escritorio colocado al fondo de su árido cubículo. Para invitarlos a que, salgan a la calle y entonces, entiendan el episodio tan trascendental por el que aún, atraviesa México.
Todas las siguientes frases, responden a ¿por qué te cae bien López Obrador?
A) Mujer Maya de unos 30 años, en Campeche: porque por primera vez me doy cuenta de que, ser maya, indígena, no es pecado.
B) Hombre de la Ciudad de México de unos 40 años: porque yo vendo artesanías a los gringos principalmente, y ya no me siento inferior a los “güeros”, porque veo cómo López Obrador, se le pone al tiro a los gringos. Ahora, cuando llegan los gringos y me regatean los precios, les digo, si no les gusta el precio, váyanse a otro lado.
C) Mujer del Estado de México de unos 25 años: porque López Obrador le dice a los mentirosos de Televisa y TV Azteca sus verdades en la cara. Ya era hora de que los ricos sepan que, sin nosotros los pobres, ellos no tragan.
D) Mujer indígena de Chiapas: porque siento que él es como yo, humilde. Es como si yo también fuera presidenta.
E) Hombre de Morelos, unos 40 años: porque él le calla el hocico a los rateros que se daban el lujo de sentirse gente decente, y hasta decir que somos pobres por huevones. Sí seremos huevones, pero, ellos son unos rateros. Seguramente cuando se mueran, se van a llevar su dinero.
F) Hombre de unos 50 años, Hidalgo: Le tengo tanto cariño que voy a llorar cuando termine su sexenio.
Probablemente esta presentación de testimonios parezca irrelevante; pero, es un boceto, mal hecho, si así lo quieren, y aún así, es lo que está sucediendo en el México real, no en la teoría, desde el arribo de López Obrador a la presidencia.
Modificaciones:
1) Romper el trauma que, de forma exquisita, describió Octavio Paz en su ensayo El Laberinto de la Soledad, cuando se refiere a la idiosincrasia del mexicano como, “hijo de la chingada”, de la violada, de la derrotada, por el conquistador. El obradorismo logró meterse hasta las entrañas mismas de nuestra identidad nacional, para desenmarañar este complejo de inferioridad en el que, ser indígena, o moreno, significa ser inferior. Estamos hablando de 500 años de vida de un complejo fundacional. Por primera vez en mucho tiempo, se empiezan a encontrar las claves, y a entender este fenómeno, para poder exorcizarlo. Esto, va más allá de un plan sexenal, es un cambio cultural trascendental.
2) Entender que, ser empleado, no significa inferioridad, sino, una relación simbiótica con el empresario.
3) Recuperar la dignidad nacional frente a Estados Unidos, nuestro vecino que, para muchos y durante mucho tiempo, significó el paraíso, frente al “pobrecito mexicanito”. Otro cambio cultural trascendental.
4) Evidenció que, el título de periodista o intelectual no significa honorabilidad. Que detrás de todos ellos, suele haber muchos intereses individuales y otros, son unos farsantes.
5) Empoderamiento de aquéllos quienes, parecían no ser también mexicanos, porque nunca se les tomaba en cuenta. Al presidente, mucha gente no solo lo respeta, les provoca un cariño genuino.
6) Comprender que un título, no necesariamente te convierte en inteligente. Que ser rubio, no es sinónimo de poderoso, rico o inteligente.
7) Valorar el enorme capital cultural del centro-sureste del país. Evitar que, nuestros valores, distingan al dinero como éxito. Que hay trepadores sociales y delincuentes que, se pavonean como personas honorables, y humillan a los demás, sin poseer ninguna virtud que los sustente.
Quien se diga obrero del intelecto, y no sea capaz de entender por qué, pese a pandemia y guerras, López Obrador ha tenido altísimos niveles de aceptación, o le faltan herramientas, o miente, o es un incapaz.
Claudia Sheinbaum, tendrá la responsabilidad de potenciar estos resultados, ahora, desde una óptica y formación académica distinta, quizá más estructurada, y regida por el método científico. López Obrador y Claudia Sheinbaum, tienen formas diferentes de abordar un mismo proyecto; es decir, es un mismo proyecto, de trascendencia tal que, se metió hasta las tripas de nuestra mentalidad. Es una transformación cultural, dirigido por personas diferentes. El obradorismo, no se trata de comprar voluntades con pensiones. Eso, es un abordaje burdo, vil, y reduccionista. Tampoco estamos frente a los Maximatos que tanto mencionan en los medios de comunicación, ni bajo las sombras de ningún caudillo. Esa argumentación apesta por ridícula.
Lo que sí hay, es mucho profesional de la comunicación sin ética, sin honorabilidad, e incluso, impostores. Muchos de ellos, carentes de lo que a López Obrador le sobra: honorabilidad. Sólo para terminar, estos “eruditos”, en todo el tiempo que López Obrador ha estado en la escena política del país, no se han dado cuenta que, entre más lo golpean, más lo quiere la ciudadanía. Y tan siguen sin encender su masa encefálica que, continúan con la misma táctica, apoyando los burdos golpeteos de su candidata de caricatura, sin obtener resultados.
Tampoco se dieron cuenta que, durante todo el sexenio, por dedicar su tiempo en golpear al presidente, olvidaron construir un discurso y por eso, siguen apoyando la difamación como táctica política, la más vulgar, la menos inteligente. Así de corta es la capacidad racional de todos estos personajes. Además de no creerles nada, porque ya solo le hablan a un grupo muy reducido, y de que sus flamantes grados académicos siguen colgados en sus salones, tenemos que avisarles que, han ganado el más auténtico de sus títulos: el título de farsantes. Ese sí les corresponde y se lo han ganado a pulso.
Xóchitl no representa peligro alguno para Claudia Sheinbaum. En realidad, es un peligro para ella misma. Cada que abre la boca o asiste a un evento, dice lo menos recomendable para un político en campaña, o deja un chicle pegado en alguna parte.
Cuando uno piensa que la incapacidad, la incompetencia, el desconocimiento político que atestiguamos a diario en la campaña de Xóchitl Gálvez ya tocó fondo, aparece un nuevo episodio que demuestra que la única capacidad que le hemos descubierto a la candidata opositora, es la de hacer el ridículo de manera permanente.
Olvidemos el pasado reciente, donde todos recordamos a una Xóchitl Gálvez disfrazada de dinosaurio, o encadenada a una curul en el viejo edificio del Senado. Pasemos por alto las escenas donde Xóchitl aparece en el piso, al lado de Gustavo Madero a mitad de la calle, o en compañía del mismo Madero y del senador extremista Álvarez Icaza, acostada en el salón principal de la Cámara de Senadores, en medio de estos dos personajes. Si nos concretamos a su campaña, podemos decir que la misma, tiene como base el engaño y la mentira. A Xóchitl la desmiente la misma gente que ha estado cerca de ella y conoce por tanto su historia personal.
Jamás vendió gelatinas para ayudar en su casa. No sabemos si en verdad su señor padre fue un ejemplo para ella, como ha dicho muchas veces, o un alcohólico golpeador al que la familia le tenía miedo. Ambas historias las cuenta Xóchitl de manera alterna, según siente que le puede servir una u otra, ante determinado auditorio.
Xóchitl tiene carrera trunca, según ella misma ha confesado. Fue mentira lo de su titulación en la carrera de ingeniería. Se dice candidata independiente, mientras recibe el respaldo político y económico del PRIANRD.
Unas veces es socia en las empresas familiares y en otras ocasiones, cuando conviene ocultar esa participación empresarial, nos dice que las empresas pertenecen a su esposo.
Asegura no tener contratos con el INAI y a los pocos días es el mismo INAI quien da a conocer los documentos que comprueban que los contratos existen y son millonarios. Dice no beber alcohol y la vemos convivir con amigos y familiares, con cervezas a su lado y otras a medio consumir. Son imágenes que comparte ella misma.
Lo más lamentable en la campaña de Xóchitl y lo que más daño le hace en este momento, es querer presentar a la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum, como una persona que miente.
Claudia tiene una trayectoria de años, al lado del presidente López Obrador. Dentro del Movimiento de Cambio, es conocida y respetada por todos. No tiene puntos vulnerables en su vida personal y política. Por lo mismo, resulta difícil acusarla de algo turbio, porque su vida pública y privada, carece de las manchas que se aprecian en la persona de Xóchitl Gálvez.
Los dardos que lanzó Xóchitl en el reciente debate entre candidatos a la presidencia, atinaron al blanco, pero no hicieron daño alguno en la campaña de Claudia. Nadie se tragó las mentiras de las cuentas bancarias de Claudia en “paraísos fiscales”, ni tampoco la de que su familia esté involucrada en acciones de lavado de dinero, tal y como afirma Xóchitl. Por esa razón Claudia gana el debate y Xóchitl pierde la última oportunidad seria, para subir unos escalones en las siguientes encuestas.
El debate fue un rotundo fracaso para la candidata opositora. Habló de “preguntar su opinión a los muertos”. Puso la bandera nacional de cabeza. Mostró una cara de disgusto durante buena parte del debate. Se perdió entre tanto papel inútil que llevaba.
Después del debate, hasta el periodismo vendido que la apoya, tuvo que reconocer a Claudia Sheinbaum, como la ganadora indiscutible del encuentro. León Krauze, Loret de Mola, Jesús Silva Herzog, Denise Dresser, Leopoldo Gómez, Carlos Alazraki y otros más, dieron como ganadora a Claudia y señalaron cada falla cometida por Xóchitl Gálvez.
¿Qué hace Xóchitl hoy, para intentar detener su caída vertiginosa en las encuestas y el predecible golpe final a su campaña? Mentir. Mentir a diario y haciéndolo de la peor manera posible.
Xóchitl quiere enganchar a Claudia Sheinbaum, en el asunto de los Panamá Papers, por una cuenta que tuvo en el extranjero su fallecida abuela, hace muchos años.
El importe de la misma ya fue repartido entre sus herederos y ninguno es millonario a la fecha. Se trataba de un ahorro pequeño. Pero la apuesta de Xóchitl es convertir este viejo incidente, en escándalo de actualidad.
Y como no ha conseguido alcanzar su meta, hoy exhibe la falta de riqueza de Claudia Sheinbaum, al no tener una casa propia, como sí la tiene Xóchitl, vía Cártel Inmobiliario.
Nada más que comete un error sumamente grave en ese ataque y hunde con eso aún más su desastrosa campaña. En un video, Xóchitl dice a un público reunido para apoyarla, que “UNA PERSONA QUE A LOS SESENTA AÑOS NO HA LOGRADO HACERSE DE UN PATRIMONIO, ES EN REALIDAD MUY GÜEY”
Quiere atacar a Claudia Sheinbaum, que tiene más de 60 años y vive en un departamento rentado, porque no le interesa hacerse de propiedades. Pero al mismo tiempo, insulta a toda la gente mayor que no tiene casa propia y vive al día.
La respuesta en redes sociales, ha sido bastante dura.
Por una parte y diga lo que diga en sentido contrario, Xóchitl Gálvez sí quiere quitar los Programas Sociales. Incluido entre ellos el de la Pensión a Personas de la Tercera Edad. Y por otro lado, insulta a la mayor parte de los adultos mayores que viven en el país, porque no tienen una propiedad a su nombre, a pesar de haber trabajado toda su vida en forma intensa.
La tumba política de Xóchitl Gálvez, alcanza una profundidad escandalosa en el momento actual. Y aún faltan poco más de cincuenta días para la fecha de la elección.
Xóchitl no representa peligro alguno para Claudia Sheinbaum. En realidad, es un peligro para ella misma. Cada que abre la boca o asiste a un evento, dice lo menos recomendable para un político en campaña, o deja un chicle pegado en alguna parte.
No hay duda. La peor candidata o candidato conservador visto hasta el día de hoy, se llama Xóchitl Gálvez.
Y eso beneficia al Movimiento de Transformación, que con seguridad logrará la presidencia y la mayoría calificada en el Congreso de la Unión. Gracias por ser como eres, Xóchitl.
La crisis política que se vive en Ecuador desde meses atrás, ha rebasado las leyes internacionales y violado la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomaticas y la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954, tras el violento asalto a la Embajada mexicana en dicho país sudamericano, autorizada por el presidente Daniel Noboa, cuyo Gobierno vive una serie de cuestionamientos populares por el retroceso que ha generado en los aspectos económicos, políticos, de seguridad y soberanía.
El reciente secuestro del ex vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas Espinel, quien desde diciembre de 2023 se encontraba en la Embajada mexicana luego de solicitar asilo político, es una acción, además de ilegal a nivel internacional y neofascista, que muestra de la sumisión del régimen ecuatoriano de Noboa al imperialismo estadounidense, pues después de aquellas esecenas donde se observó a un grupo de criminales tomar las instalaciones de una televisora y del incremento de la violencia por el narcotráfico, se establecieron con mayor rigor una serie de “alianzas”, o más bien de imposiciones imperialistas, que entre otras cosas han mostrado la presencia del Comando Sur de EE.UU., siendo que la general Laura Richardson, jefa de dicho Comando, ya había declarado que “Estados Unidos tiene un plan de seguridad de 5 años para Ecuador”, y esto no es otra cosa, que la imposición de la agenda políticoeconómica de Washington. Jorge Glas, además de haber denunciado la corrupción del Gobierno y de negar las acusaciones que sobre su persona recaen actualmente, también se posicionaba como el contendiente electoral contra la derecha, por lo que su actual detención ilegal busca incriminarlo y desplazarlo de la posibilidad de ser Presidente. Algo que ya vimos con Lula da Silva en Brasil.
Por su parte, el Gobierno mexicano ha iniciado una serie de procedimientos legales que buscan la defensa de su soberanía, cuyo primer paso ha sido la ruptura de la relaciones diplomáticas con Ecuador, lo que representa un cisma para la unidad latinoamericana, y esto tampoco es casual, pues no se olvide que México ya había dado asilo a Evo Morales y demás funcionarios bolivanos después del Golpe de Estado que se vivió en ese país, algo que para el imperialismo y las oligarquías sudamericanas quedó pendiente de ser cobrado, y tan poco debe dejarse de lado la figura tan ejemplar que para Latinoamerica recae en México por su historia diplomática en la región. Esto último es otro objetivo de desestabilizar, ya que se sabe que las oligarquías y el imperialismo no son amigos de la idea de unidad e integración que México ha vuelto a representar tras varios años de dudosa diplomacia.
Ecuador vivirá disputas internas, la acción violenta en la Embajada mexicana desenmascaró más el carácter neofacista del régimen de Noboa, siendo que ni las dictaduras sangientas de Argentina y Chile llegaron a violar la Convención de Viena, y aquellos años fueron de verdadero terror. Además, si bien para algunos el seguir al pie de la letra los dictados de Washington pudieran darle puntos a Noboa, en realidad siempre debe considerarse la recupercucion internacional de este tipo de actos, y ante el rechazo mayoritario, Noboa corre el riesgo de ser descartado por el imperio estadounidense, cuyo discurso habla de “democracia”, aunque ya sepamos muy bien que subvenciona bombas en Medio Oriente, grupos criminales en Sudamérica y oposiones en países gobernados por la izquierda o el “progresismo”. La región vuelve a encenderse, veremo
Fuentes: Semanario Brecha [Imagen: Simpatizantes de la candidata presidencial Xóchitl Gálvez, de la coalición Fuerza y Corazón por México, en Guanajuato, 1 de marzo. (AFP, Ulises Ruíz)]
En plena campaña por las elecciones de junio, la derecha mexicana no parece retroceder ante ningún recurso para intentar dañar la popularidad de López Obrador y su candidata Claudia Sheinbaum, la favorita para quedarse con la presidencia. Al uso masivo de trolls, bots y fake news impulsadas por inteligencia artificial, se suman reportajes de prensa extranjera de escasa consistencia periodística y una nada disimulada intención de embarrar la cancha.
Considerada una verdadera disputa por la nación entre la fuerza liderada por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) −un dirigente de centroizquierda con discurso populista, de inflexión nacionalista y énfasis en las políticas sociales, y quien tras cinco años y medio de gobierno ha estabilizado México y cuenta con altos índices de popularidad al final de su mandato− y el proyecto del gran capital encarnado por Xóchitl Gálvez, quien pretende reeditar los 36 años de políticas privatizadoras neoliberales (desde el gobierno de Miguel de la Madrid al de Enrique Peña Nieto), la fase final de la campaña electoral mexicana ha estado salpicada por una sucesión de hechos que incluyen filtraciones de corte injerencista de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) en colusión con medios extranjeros como The New York Times para manchar la imagen del mandatario mexicano y la candidata de Morena, así como la intervención de fundaciones y laboratorios de ideas de corte conservador, como el Wilson Center en Washington, la Red Atlas de los multimillonarios hermanos Koch y el Partido Popular español, entre otros.
En los comicios del 2 de junio, en los que podrán participar 98,9 millones de electores, se disputarán 20 mil cargos federales, estatales y locales, entre ellos la presidencia de la república; el Senado y la Cámara de Diputados; nueve gubernaturas; todos los congresos estatales (31), a excepción de Coahuila, y las presidencias municipales, salvo las de Durango y Veracruz. En el ajedrez político que representará el proceso electoral, el oficialismo pondrá en juego algunas entidades bajo su mando, principalmente Ciudad de México, la capital, donde la centroizquierda gobierna en forma ininterrumpida desde 1997, primero bajo el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Cuauhtémoc Cárdenas y luego como Morena (fundado por AMLO en 2012), que en los comicios intermedios de 2021 se partió en dos enclaves partidarios.
Considerada por AMLO como estratégica para potenciar la continuidad de la que ha dado en llamar la «cuarta transformación de la vida pública de México» −continuación de la gesta de independencia del cura Hidalgo en 1810, la revolución mexicana de Francisco I. Madero en 1910 y la expropiación petrolera del presidente Lázaro Cárdenas en 1938−, la disputa para obtener la mayoría calificada (dos tercios o tres cuartas partes del número total de votos) en el Congreso será clave en el destino no solo de sus últimas iniciativas de reformas constitucionales (en materia energética, de seguridad y de rectoría del Estado en la economía y el bienestar social), sino para la gobernabilidad de la próxima administración. Incluso, en su apuesta, podría ser un factor en el futuro del Poder Judicial, pues del resultado puede derivarse la renovación de esa instancia que en los últimos años ha dado inequívocos visos de sumarse a la lógica del lawfare («guerra jurídica»), ya que ha venido actuando como un actor político aliado de la oposición conservadora. Esta situación fue denunciada el 12 de marzo por AMLO, cuando advirtió que la oposición estaba tramando un «fraude electoral» o «golpe de Estado técnico» con apoyo de las autoridades electorales y el Poder Judicial para anular los comicios en su fase de certificación, en agosto de este año, sancionando presuntas intromisiones del mandatario durante el proceso.
A partir de 2018, con el triunfo de AMLO con más de 30 millones de votos (53,19%), comenzó una acelerada reconfiguración del mapa electoral mexicano, que coloca los comicios de 2024 en un escenario radicalmente distinto, a partir de la fuerza de cada partido. En aquel año, antes de la elección presidencial, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba en 14 entidades y el Partido Acción Nacional (PAN) tenía bajo su control 12, en tanto que Chiapas estaba en manos del Partido Verde Ecologista de México, entonces aliado con el PRI, en Michoacán gobernaba el PRD (hoy en franco proceso de desaparición) y Morena gobernaba Ciudad de México y otros tres estados. En estos seis años, el colapso electoral de los dos partidos tradicionales, el PRI y el PAN, se correspondió con la irrupción de Morena, que en la actualidad gobierna en 21 entidades, incluidos bastiones históricos de sus opositores, como el estado de México que bordea la capital, Hidalgo y Campeche, desde siempre gobernados por el PRI, y Baja California, con tres décadas de dominio panista.
EL REGRESO DE LA GUERRA SUCIA
En noviembre del año pasado, cuando las encuestas daban una ventaja de 30 puntos porcentuales a la exjefa de gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum −con una dilatada experiencia en la administración pública siempre a la sombra de AMLO−, la llegada del panista Maximiliano Cortázar como encargado de comunicación del equipo de campaña de la candidata del PRI, el PAN y el PRD marcó el reinicio de la guerra sucia electoral.
En aquel entonces, había dejado de ser relevante el spot que contaba la biografía de la candidata opositora Xóchitl Gálvez, cuyos elementos centrales eran su condición de mujer de origen indígena y de pasado humilde que sufrió la pobreza y trabajó para superarse. Aunque la línea discursiva de su mensaje se mantenía, eso ya no alcanzaba. Gálvez, dicharachera, disruptiva y con buenos reflejos en un principio, había ido perdiendo esos dones y su frescura se estaba secando. La llegada de Cortázar marcó un punto de inflexión, y, con él, la frase acuñada en 2006 «López Obrador es un peligro para México» alcanzó al actual proceso presidencial. Junto con el consultor estadunidense Dick Morris y el español Antonio Solá, Cortázar fue uno de los artífices de la estrategia para descarrilar la candidatura del político tabasqueño en los disputados comicios de aquel año entre Felipe Calderón y AMLO, en los que a la postre el candidato panista alcanzó la presidencia por un margen muy exiguo (0,56% del número de sufragios, 236.006 votos), con el apoyo del entonces titular del Poder Ejecutivo, su correligionario Vicente Fox, los magnates del Consejo Coordinador Empresarial y la principal televisora del país, la oligopólica Televisa.
La publicación Sin Embargo ha señalado que la incorporación de Cortázar al equipo de Gálvez coincidió con la aparición de videos sin identificación que atacan a quien encabeza las encuestas. Son una decena de videos que repiten una y otra vez «A Sheinbaum se le va a caer el país» (responsabilizándola sin ambages del desplome de un tren elevado de la línea 12 del metro de Ciudad de México, en mayo de 2021, con saldo de 27 personas fallecidas) y que se difunden a través de cuentas de X (ex-Twitter) y TikTok bajo el nombre «Morena nos está matando».
Se han reactivado en las redes sociales al menos dos cuentas empleadas en la llamada Operación Berlín, que en 2018 buscaba estigmatizar y demonizar a AMLO y era dirigida por el conocido publicista liberal-conservador Enrique Krauze, con financiamiento de poderosos grupos empresariales mexicanos, entre ellos, Germán Larrea, el tercer hombre más rico de México según la lista de Forbes. Producto de esa operación se elaboraron artículos de títulos sugerentes, como «El eje México-Caracas-La Habana» y «La amenaza rusa en México», entre otras muchas fake news viralizadas a través de las páginas que ahora se han reactivado para atacar a Sheinbaum.
Según afirmó a Sin Embargo Leopoldo Maldonado, director regional para México y Centroamérica de la ONG Artículo 19, las granjas de bots y trolls como estrategias de desinformación ya parecen «viejitas» –el español Julián García Tovar analizó en febrero más de 10 millones de tuits contra AMLO y Sheinbaum, de ellos, 500 mil comparten el mismo error en el hashtag, por lo que consideró que su viralización estuvo lejos de ser producto de una participación masiva de usuarios reales−, ya que son superadas hoy por la fabricación de imágenes y audios comprometedores creados con la ayuda de inteligencia artificial. Ahora circulan grabaciones en las que se escucha a la presunta voz de la candidata de Morena «reconocer» su participación en actos de corrupción, en particular una difundida por el actor Héctor Suárez Gomís y reposteada por el magnate Claudio X. González –forjador de la colisión PRI-PAN-PRD y de la candidatura de Xóchitl Gálvez−, que comienza con la frase «soy Claudia. Nací en una casa llena de privilegios…».
PERIODISMO DE INFERENCIA
El 30 de enero, el periodista estadunidense Tim Golden, en ProPublica, Steven Dudley, en InSight Crime (que recibe apoyo de la Fundación para una Sociedad Abierta de George Soros y del gobierno de Suecia), y la mexicana Anabel Hernández, en Deutsche Welle (el canal de noticias internacionales del gobierno alemán), publicaron de manera sincronizada sendos artículos en los que afirmaban que en 2010 la DEA inició una investigación sobre la entrega por narcotraficantes de 2 millones de dólares a la campaña de AMLO de 2006.
En respuesta, AMLO dijo que la filtración había surgido del Departamento de Estado de Estados Unidos por la coyuntura electoral en ambos países y que era un «montaje», una «calumnia», «propaganda sucia», por lo que exigió una disculpa al presidente Joe Biden. En medio de la tolvanera mediática capitalizada por la oposición mexicana, el Departamento de Justicia estadounidense indicó el mismo día de la publicación que era una investigación realizada hace 13 años que siguió todos los protocolos hasta su «conclusión». La investigación fue archivada. Y el propio Golden, excorresponsal de The New York Times en México y dos veces ganador del premio Pulitzer, reconoció que no tenía «pruebas contundentes» y justificó que en su nota nunca afirmó que haya «evidencias innegables» sobre donaciones del narco a AMLO.
El 6 de febrero, Elizabeth Sherwood, directora de seguridad transfronteriza del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, le informó personalmente a AMLO en el Palacio Nacional que para la administración de Biden era «un asunto cerrado». No obstante, la publicación simultánea en tres medios internacionales de una supuesta noticia sin datos concluyentes y que llevaba a las audiencias a creer algo que no estaba comprobado parecía responder al género de «periodismo de inferencia» y dio pie para alimentar fines injerencistas. Para entonces, el hashtag #NarcoPresidenteAMLO era utilizado por los opositores del PRI, el PAN y el PRD para recrudecer la campaña contra AMLO.
El 22 de febrero, The New York Times publicó una nueva pieza de propaganda. El texto abordaba las supuestas indagatorias de agentes estadounidenses en torno al financiamiento electoral del crimen organizado a las campañas del presidente mexicano en 2006 y 2018. La propia nota admite que las fuentes de esa supuesta investigación oficial eran testimonios de informantes «difíciles de corroborar y que en ocasiones resultan ser incorrectos», y reconoce que el Departamento de Justicia admite que no hay ninguna indagatoria en curso contra AMLO, pero la manera en que aparece estructurado el texto, el momento elegido para difundirlo y la violación de los principios de ética periodística que supone la carencia de indicios que sustenten lo afirmado dejan claro que el medio y los autores buscan plantar una sospecha, que luego sería amplificada y viralizada por empresas dedicadas a la distorsión de la democracia, como los trollcenters que habían difundido con gran profusión las notas de ProPublica, InSight Crime y la Deutsche Welle.
No parece casual que ese ejercicio de desinformación se divulgara a un mes de que hubiera visto la luz otro trabajo de idéntica factura, pese al instantáneo descrédito en que cayó ese trabajo debido a las falencias señaladas arriba. La DEA, fuente de los bulos difundidos un mes antes y probablemente también de esta nueva andanada, no ha ocultado su malestar ante un gobierno nacionalista que le retiró la patente de corso con que solía operar en México. Como señaló Violeta Vázquez-Rojas, el periodismo de inferencias, «un periodismo no informativo, sino estrictamente manipulativo», es especialmente pernicioso «porque no necesita recurrir a la mentira, sino que se basa en la verdad irrelevante». Ergo, es un arma de propaganda que alimenta los prejuicios, la tensión maniquea y el miedo.
AMLO calificó la nota de The New York Times como «otro intento de golpe blando» y llamó «pasquín inmundo» al diario neoyorquino y «falsarios» a sus autores, al tiempo que apremió al gobierno de Estados Unidos a manifestarse sobre la nueva acusación. Un par de horas después, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, el almirante John Kirby, desacreditó el reportaje del Times e insistió en que «no hay ninguna» investigación sobre AMLO en Estados Unidos.
LA RED ATLAS, CASTAÑEDA Y LA VERDADERA GUERRA SUCIA
El 21 de febrero, el presidente de Morena, Mario Delgado, dijo en rueda de prensa que presentaría una denuncia ante el Instituto Nacional Electoral sobre el financiamiento millonario de Red Atlas a la campaña de descrédito y propaganda negra en redes sociales impulsada por bots y un trollcenter contra AMLO y Sheinbaum y a favor de Xóchitl Gálvez a través de la red social X.
Red Atlas presume su vasta red de 500 think tanks en el mundo y estuvo detrás de batallas judiciales, el llamado lawfare, contra Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, así como de los golpes de Estado contra Pedro Castillo en Perú y Evo Morales en Bolivia. La agencia privada internacional que se dedica a impulsar el neoliberalismo y combatir gobiernos de izquierda, progresistas y populistas recibe financiamiento de los hermanos Koch, del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de la cigarrera Philip Morris y la petrolera Exxon (véase «La internacional ultracapitalista», Brecha, 18-VI-21). El director de Red Atlas para América Latina es el mexicano Roberto Salinas León, primo del magnate de la televisión Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca), el cuarto hombre más rico de México, quien es uno de los socios de esa red de derechas y se ha enfrentado en más de una ocasión con AMLO. A comienzos de marzo, Salinas Pliego trajo a México a hacer campaña por Gálvez a la marquesa de Casa Fuerte, Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, actual diputada de las Cortes Generales de España y vocera del Partido Popular.
Delgado señaló como parte de Red Atlas al portal de noticias mexicano Latinus, con sede en Estados Unidos, cuyo conductor estelar es el controvertido Carlos Loret de Mola. También a comunicadores del diario Reforma, como Luis Rubio, y al exdirector de ese medio, Juan Pardinas, quien acompañó a Xóchitl Gálvez en su reciente gira por Estados Unidos. Pese a esos poderosos aliados y debido a que su campaña no levanta (una encuesta publicada por Bloomberg este miércoles da 23 puntos de ventaja a Sheinbaum), en su primer discurso como candidata, el 1 de marzo, Gálvez se extrajo sangre de un dedo ante un notario y la estampó en un documento en el que se compromete a no eliminar los programas sociales. Además, prometió construir una megacárcel al estilo Bukele –«para que los delincuentes tengan miedo»–, pero con su sello personal.
Tres días después, el intelectual orgánico de la plutocracia mexicana Jorge G. Castañeda desató una polémica por su intervención en el programa Es la hora de opinar de Foro TV, un canal de Televisa, en el que mencionó la posibilidad de emprender una «guerra sucia, pero en serio» en contra de la candidata presidencial morenista. «El manual ahorita es go negative con Claudia, no con López Obrador, o también con López Obrador, pero ya con ella, con investigación de oposición, con chismes, con todo», dijo el excanciller de Vicente Fox. O sea que lo mejor de la guerra sucia todavía no comienza.