La fuerte y extendida resistencia a la reforma del Poder Judicial no tiene futuro. Carece de cualquier posibilidad de éxito. Esa oposición está condenada al fracaso tanto jurídica como políticamente. Norma Piña y sus secuaces se han metido en un callejón sin salida.
Hace unas cuantas horas, una jueza de distrito en Coatzacoalcos, Veracruz, ordenó a la Presidenta de la República suspender y dejar sin efectos cualquier medida o trámite en relación con la reforma judicial, so pena en caso de desacato, de destitución del cargo, inhabilitación para el servicio público, multa económica y hasta nueve años de cárcel.
La Presidenta de México, desde luego, mandó por el tubo del drenaje a la tal jueza y sus absurdas resolución y amenazas. Y la razón es sencilla. La juzgadora no tiene facultades legales para hacer lo que hizo.
Y ahora, ¿qué va a hacer la jueza de marras? Dará vista el ministerio público para que gire una orden de aprehensión contra la Presidenta Sheinbaum? ¿Y quién o quiénes van a ejecutar la orden de aprehensión?
¿Y si la Fiscalía General de la República tampoco le hace caso a la togada? ¿Qué hará la jueza? ¿Pedirles a las fuerzas armadas que arresten a Claudia? ¿Acatarían el Ejército, la Marina o la Guardia Nacional esa solicitud sin pies ni cabeza?
¿O pedirá la togada a Washington que mande al Cuerpo de Marines para capturar a la rebelde Presidenta? ¿O le solicitará a Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) la expulsión de México del organismo?
¿Y si la OEA también manda por el caño a la incapaz togada? ¿Qué harán la jueza o el Poder Judicial o la mismísima Suprema Corte de Justicia de la Nación? ¿Hacer lo mismo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que ordene y organice una expedición punitiva de Cascos Azules para conducir a la jefa del Estado mexicano a la Corte Penal Internacional en La Haya?
¿Qué más pueden hacer Norma Piña y sus secuaces? ¿Seguir haciendo el ridículo? ¿Seguir siendo los hazmerreir de México y del mundo? ¿Sustituir al muy venido a menos payaso Brozo en la televisión?
Quizá Piña y la jueza de Veracruz puedan en lo futuro dedicarse a la farándula y reeditar el dúo cómico de la Tostada y la Guayaba? ¿O a las Cucáras o a Viruta y Capulina?
“Señor, diría un creyente: dame paciencia porque si me das fuerza, las mató”.
Presupongo que la oposición partidista en México ha perdido todo peso. Partidos como el PAN o el PRI se han vuelto irrelevantes para la toma de decisiones prioritarias hacia el futuro de nuestra nación. El que fue nuestro partido de Estado por más de setenta años, ahora está más cerca de desaparecer que de ganar una elección presidencial. Por su parte, Acción Nacional no representa mucho más que su historia; han intentado imitar el estilo de López Obrador en su campaña anterior, pero solo lograron crear una burda caricatura.
Parece que la izquierda tiene aseguradas, al menos, las próximas dos elecciones presidenciales. Hoy en día, es fácil afirmar que el partido en el gobierno se mantendrá en el poder durante el próximo sexenio. Si la situación en México continúa como en el mandato de López Obrador, tal vez no tengamos motivo de preocupación. Si la pobreza sigue disminuyendo y el gobierno persiste en la búsqueda de la soberanía, ¿por qué deberíamos criticar?
Sin embargo, debemos ser conscientes de que la historia la hacen los pueblos, no los individuos. López Obrador llegó al poder como respuesta de un pueblo ofendido, una sociedad oprimida y olvidada durante más de 30 años de gobiernos neoliberales. El lopezobradorismo puede entenderse como un movimiento de crítica al establishment, y de ahí surgió el impulso que lo llevó al gobierno. La izquierda, reiterando, llega al poder partiendo de una crítica a lo que ya existía; la crítica es, en esencia, la definición misma de “izquierda”.
Dado que la izquierda es crítica por naturaleza, debemos entender que esta acción no debe limitarse únicamente a la oposición, sino también volverse hacia adentro. Es prioritario observar las dinámicas dentro del partido en el poder y hacer explícitas aquellas que se desvíen de la lógica de beneficiar a la población, especialmente a los más desfavorecidos. Es nuestro deber señalar las prácticas y políticas que no sean beneficiosas para el conjunto o, en su defecto, representen una regresión en los logros ya alcanzados.
No podemos callarnos por más que nos llamen a hacerlo, la institucionalidad del movimiento debe estar fundada en la crítica, no en ese típico silencio del político priista del siglo pasado. El abandono de la crÍtica es el abandono de la izquierda.
Como dije más arriba, la oposición partidista no tiene en este punto importancia alguna; no obstante, la oposición al proyecto de transformación si tiene un peso relevante ya que está dentro del partido gobernante. Llegó el momento de dar la batalla interna para seguir en dirección de la radicalización del movimiento y por ende del gobierno.
El pueblo no puede dejar de ser el protagonista del cambio, el partido no debe dejar de ser un instrumento al servicio del pueblo. El partido en el poder debe mantener su naturaleza crítica y abierta al debate interno para evitar caer en los vicios del pasado. La tentación de abandonar la crítica y aferrarse a una institucionalidad acrítica sería fatal para el movimiento. El silencio no puede ser una opción cuando lo que está en juego es el bienestar y la justicia para millones de mexicanos.
La institucionalización del movimiento implica riesgos. Por un lado, el peligro de convertirse en lo mismo que se ha criticado durante décadas: un aparato rígido y burocrático, alejado de las demandas populares. Por otro, la posibilidad de adoptar una postura defensiva frente a la crítica, en lugar de verla como una herramienta para mejorar y corregir el rumbo. El movimiento debe ser capaz de evolucionar sin perder su esencia transformadora, y esto solo será posible si la crítica sigue siendo su motor principal.
El reto que enfrentamos en el próximo sexenio, con la izquierda aparentemente consolidada en el poder, es no caer en la autocomplacencia. La continuidad no debe ser sinónimo de estancamiento, sino de profundización y radicalización en los cambios estructurales necesarios para alcanzar una justicia social plena. Esto implica una renovación constante de las políticas y estrategias, siempre orientadas hacia los sectores más vulnerables y marginados del país.
“Poner en el centro de las políticas de Gobierno y en la discusión pública a los pobres es, sin duda, la principal victoria cultural del lopezobradorismo. Y representa, también, la gran derrota de la derecha”.
Con una legitimidad y un poder constitucional aún mayor al de Andrés Manuel López Obrador, su maestro, Claudia Sheimbaum Pardo inicia, a sus 62 años de edad, una nueva etapa del mismo proyecto histórico progresista cuya misión principal es seguir haciendo historia sin zigzaguear jamás y anclada en dos principios fundamentales: Por el bien de todos, primero los pobres, y el compromiso radical contra la corrupción.
La preferencia explícita por los más pobres de México y el compromiso anticorrupción son dos pilares verdaderamente revolucionarios en una país que acumuló tantos millones de mexicanos apartados del desarrollo derivado del saqueo que se instaló por décadas como forma de Gobierno, en complicidad con el sector privado, sobre todo en el negro periodo neoliberal.
Poner en el centro de las políticas de Gobierno y en la discusión pública a los pobres es, sin duda, la principal victoria cultural del lopezobradorismo. Y representa, también, la gran derrota de la derecha.
Por eso la disminución de casi diez millones de pobres en el Gobierno de López Obrador no es sólo una proeza, sino el principal tema que ha moldeado y seguirá moldeando el discurso del proyecto del que Sheinbaum forma parte y también el de sus adversarios.
Primero los pobres es, entonces, la ruta correcta y eficaz para materializar el mayor ideal de justicia para cualquier proyecto político y, al mismo tiempo, para exhibir a los enemigos de este ideal, la derecha, que siempre quiere eternizar todas las desigualdades e injusticias.
La historia enseña que sin justicia no hay paz, pero tampoco hay paz ni justicia cuando los recursos para atender a los más pobres y a toda la sociedad se capturan ilegalmente por unos cuantos, cuando se los roban y cuando no pagan los impuestos.
Aunque con López Obrador se impuso como política de Gobierno, la anticorrupción no pudo instaurarse como política de Estado por las resistencias de otros poderes, constitucionales y fácticos, pero con Sheinbaum debe profundizarse el combate sin tregua a la corrupción, incluyendo a los ladrones de casa si los hay, los de su equipo y los de antes.
El mensaje debe ser inequívoco a los corruptos que roban los recursos públicos y a los del sector privado que maniobran para eludir y/o evadir sus obligaciones tributarias, o la colusión entre ambos que aún no se ha desterrado.
El combate verdadero a la corrupción es, entonces, un tema no sólo de ética pública sino de palanca para el desarrollo de México que, al ser la potencia económica numero 12 del mundo, también se traduzca en beneficios para toda la nación.
Sheinbaum enfrenta un escenario más positivo del que tuvo López Obrador en 2018, porque la izquierda nunca tuvo tanto poder constitucional como ahora: No es sólo la titular del Ejecutivo federal con el 60 por ciento de los votos, sino la mayoría calificada en el Constituyente Permanente para reformar la Constitución, los gobiernos en 24 de las 32 entidades federativas y la mayoría en 25 congresos locales.
Con tamaña fuerza, Sheinbaum debe cambiar la estructura jurídica e institucional del viejo régimen, el de la transición que tantos privilegios generó, para instaurar uno nuevo plenamente democrático que construya el futuro de la nación sobre la bases de los principios de primero los pobres y la anticorrupción.
Y todo está acomodado para que Sheimbaum haga un Gobierno mejor al de López Obrador, que estrujó todas la política en México, pero ella también lo hará con sus formas y maneras por más que sus malquerientes apuestan a que fracase y ellos recuperen el poder.
Los adversarios de la nueva Presidenta enfrentan una disyuntiva: Colaboración o sabotaje. La insignificante fuerza parlamentaria de la oposición partidaria aconseja lo primero, hasta por pragmatismo, pero también hay un sector que buscará mantener la estrategia mentirosa de la destrucción del país, aunque eso signifique seguir quedando en ridículo.
Un mensaje de la nueva Presidenta de México será si da cauce en la Cámara de Diputados al desafuero de Alejandro Moreno Cárdenas, el presidente del PRI que tiene un amplio expediente de corrupción, o si prefiriere tener a ese personaje políticamente capturado, como lo estará también el próximo dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, también vulnerable por deshonesto.
Las acciones de los primeros cien días del Gobierno de Sheinbaum definirán el perfil del sexenio en todos los órdenes, y uno de los temas será la inseguridad y la violencia que, aunque disminuyeron con López Obrador, siguen siendo la principal preocupación de los mexicanos seis años después.
López Obrador no falló. Sheinbaum tiene todas las condiciones, personajes e instituciones, para también cumplir y superar a quien ha sido su mentor desde que, hace un cuarto de siglo, ambos trabajaron en el Gobierno de la capital del país.
No hay margen para el error con Claudia Sheinbaum. Lo que sigue es honrar lo prometido…
Tras seis años en el poder, la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) está llegando a su fin. A lo largo de este período, su administración ha sido un parteaguas en la historia de México. Con una promesa de transformación profunda, AMLO ha puesto en marcha lo que él denomina la “Cuarta Transformación”, un ambicioso proyecto que busca erradicar la corrupción, la pobreza y la desigualdad, y cambiar las estructuras políticas y sociales del país. Mientras su gobierno se acerca a su conclusión, es un buen momento para analizar los logros más significativos que su administración ha dejado en los campos económico, político y social.
A continuación, presentamos un repaso de 50 logros clave que marcan el legado del gobierno de López Obrador, que sin duda quedarán en la historia de México.
1. Aumento histórico del salario mínimo
Uno de los primeros logros destacados de su gobierno fue el incremento del salario mínimo. Desde su llegada a la presidencia, AMLO impulsó un aumento acumulado de más del 90%, algo sin precedentes en las últimas décadas. Este ajuste benefició a millones de trabajadores, especialmente en el sur del país, donde los salarios mínimos han sido tradicionalmente más bajos. Este aumento ha permitido que los trabajadores de bajos ingresos tengan mayor poder adquisitivo, ayudando a combatir la pobreza.
2. Jóvenes Construyendo el Futuro
Con el objetivo de brindar oportunidades a los jóvenes, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha capacitado a más de dos millones de jóvenes que no estudiaban ni trabajaban. Este programa les permitió adquirir habilidades laborales y recibir una beca, ayudando a su integración en el mercado laboral. El programa no solo combate el desempleo juvenil, sino que también reduce las posibilidades de que los jóvenes se integren a actividades delictivas.
3. Pensión para adultos mayores
Otro pilar fundamental de la política social de AMLO ha sido la ampliación y universalización de la pensión para adultos mayores. En su mandato, se duplicó la pensión y se redujo la edad de acceso de 68 a 65 años. Este programa ha sido un alivio para millones de personas mayores en situación de vulnerabilidad, garantizando una fuente de ingreso básica que les permite vivir con mayor dignidad.
4. Política de austeridad
Desde el inicio de su mandato, López Obrador ha promovido una política de austeridad republicana con el fin de acabar con los excesos del gobierno y redirigir recursos a programas sociales. Se recortaron los salarios de altos funcionarios, se redujeron los gastos en viajes, viáticos y vehículos de lujo, y se eliminaron fideicomisos que, según su administración, fomentaban la corrupción. Esta política ha sido criticada por algunos sectores, pero ha permitido redirigir fondos hacia áreas prioritarias.
5. Creación de la Guardia Nacional
En materia de seguridad, AMLO impulsó la creación de la Guardia Nacional, una nueva fuerza de seguridad con la misión de reducir la violencia y el crimen organizado en el país. Aunque la violencia sigue siendo un reto, la Guardia Nacional ha desempeñado un papel clave en operativos de seguridad, protegiendo fronteras y ayudando en la respuesta a desastres naturales.
6. Rescate de Pemex y CFE
Uno de los principales objetivos de AMLO ha sido la recuperación de la soberanía energética. Su administración ha destinado recursos significativos para fortalecer a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Entre los logros más notables está la construcción de la refinería de Dos Bocas y la modernización de plantas de energía. La meta es reducir la dependencia de las importaciones de gasolina y asegurar que la electricidad llegue a todos los rincones del país.
7. T-MEC: Un nuevo tratado comercial
Uno de los mayores logros de la administración fue la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que dio lugar al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este nuevo acuerdo garantiza el acceso al mercado más grande del mundo y fortalece las cadenas de suministro en Norteamérica. El T-MEC ha dado certidumbre a inversionistas y ha promovido la creación de empleos en sectores clave como la manufactura, el automotriz y el agroindustrial.
8. Reforma laboral
En línea con su enfoque en mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, AMLO impulsó una reforma laboral que fortalece los derechos sindicales y fomenta la democratización de los sindicatos. La reforma establece la obligación de realizar elecciones libres y secretas para elegir a los líderes sindicales y garantiza el derecho a la libre asociación. Además, busca combatir el outsourcing abusivo, promoviendo la contratación directa y mejorando las prestaciones para los trabajadores.
9. El Tren Maya
El Tren Maya es uno de los proyectos más emblemáticos del sexenio. Este tren turístico y de carga conectará a los estados del sureste del país, una de las regiones más rezagadas en términos de desarrollo económico. Aunque el proyecto ha generado controversias, principalmente por su impacto ambiental, se espera que impulse el turismo, el comercio y la creación de empleos en la zona, beneficiando a miles de familias y preservando el patrimonio cultural.
10. Avances en equidad de género
El gobierno de López Obrador ha hecho historia al conformar un gabinete paritario, con una distribución equitativa de hombres y mujeres en puestos clave de su administración. Además, se ha impulsado la creación de leyes para proteger a las mujeres de la violencia de género y fomentar la igualdad en el ámbito laboral. AMLO ha reiterado su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres y ha apoyado el fortalecimiento de instituciones para la atención de la violencia doméstica.
11. Sembrando Vida
Este programa emblemático busca combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, apoyar a pequeños agricultores. A través de Sembrando Vida, el gobierno ha financiado la siembra de millones de árboles frutales y maderables, incentivando la reforestación y la creación de empleos en comunidades rurales. Este esfuerzo ha contribuido a reducir la deforestación y a mejorar las condiciones de vida de las personas que dependen de la tierra.
12. Política migratoria
El tema migratorio ha sido central en la relación entre México y Estados Unidos. AMLO ha trabajado para gestionar de manera efectiva los flujos migratorios y proteger los derechos humanos de los migrantes. Aunque ha habido críticas por el despliegue de la Guardia Nacional en las fronteras para contener el paso de migrantes, el gobierno también ha impulsado políticas de integración para quienes deciden quedarse en México, brindándoles acceso a servicios básicos como salud y educación.
13. Combate al robo de combustible
Uno de los primeros retos de la administración fue el huachicoleo, o robo de combustible, que le costaba al país miles de millones de pesos al año. A través de un plan estratégico que incluyó el cierre de ductos y operativos de seguridad, el gobierno logró reducir significativamente este delito, protegiendo las finanzas de Pemex y evitando desabastos en varias regiones del país.
14. Distribución de recursos federales a los estados
En su afán por descentralizar el poder y llevar el desarrollo a todas las regiones del país, AMLO ha trabajado para asegurar una distribución más equitativa de los recursos federales. Estados históricamente marginados, como Oaxaca y Chiapas, han recibido más inversión en infraestructura y programas sociales. Esta estrategia busca reducir las disparidades regionales y garantizar que todos los mexicanos tengan acceso a servicios básicos y oportunidades de desarrollo.
15. Estrategia contra la pandemia del COVID-19
El manejo de la pandemia de COVID-19 fue uno de los mayores retos para la administración. El gobierno implementó un plan de vacunación masivo que, a pesar de las dificultades iniciales, logró inmunizar a gran parte de la población en un tiempo récord. AMLO priorizó la atención médica gratuita, el acceso a medicamentos y el fortalecimiento del sistema de salud. La crisis sanitaria tuvo un impacto profundo en la economía, pero gracias a estas medidas, México evitó un colapso total en su sistema hospitalario.
16. Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles
En reemplazo del cancelado aeropuerto en Texcoco, la administración de AMLO impulsó la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Esta obra, ubicada en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, ha sido diseñada para atender la creciente demanda del tráfico aéreo en la Ciudad de México y zonas aledañas. A pesar de las críticas iniciales, el aeropuerto ya está en operación y se espera que contribuya a descongestionar la saturada infraestructura aeroportuaria de la capital.
17. Reforma en salud y creación del INSABI
El sector salud ha sido una prioridad para el gobierno de López Obrador. Con la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), se busca garantizar el acceso gratuito a servicios de salud para todos los mexicanos, especialmente para aquellos que no cuentan con seguridad social. El INSABI ha reemplazado al Seguro Popular, y aunque ha habido críticas sobre su implementación, el objetivo es ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios médicos.
18. Política de vivienda
Durante el gobierno de AMLO, se han implementado políticas para facilitar el acceso a la vivienda digna, especialmente para las personas de bajos ingresos. A través de programas como “Programa Nacional de Vivienda” y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), se han otorgado subsidios y créditos accesibles a millones de familias, promoviendo la construcción y adquisición de viviendas. Además, se ha impulsado la regularización de tierras y viviendas en zonas urbanas y rurales, proporcionando seguridad jurídica a muchas familias que por años vivieron en asentamientos irregulares.
19. Plan Nacional de Infraestructura
Uno de los ejes clave para la reactivación económica ha sido el Plan Nacional de Infraestructura, que contempla la construcción de carreteras, puentes, caminos rurales, hospitales y escuelas. Esta inversión no solo ha mejorado la conectividad del país, sino que también ha generado miles de empleos en sectores como la construcción y la ingeniería. El proyecto más emblemático es sin duda el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que busca convertir esta región en un polo de desarrollo industrial y logístico, conectando el Atlántico con el Pacífico.
20. Reforma en el sistema de pensiones
Uno de los cambios más importantes en materia económica ha sido la reforma al sistema de pensiones. El gobierno de AMLO promovió una serie de modificaciones que aumentaron las aportaciones patronales y redujeron los requisitos para que los trabajadores puedan acceder a una pensión digna. Esta reforma, en conjunto con el aumento de las pensiones a adultos mayores, ha sido reconocida como un paso significativo hacia la mejora del sistema de bienestar social en México.
21. Apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs)
Las PyMEs, que representan más del 90% de las empresas en México, han sido uno de los sectores más apoyados por el gobierno de López Obrador. A través de programas de financiamiento y apoyo fiscal, las pequeñas empresas han recibido créditos accesibles para enfrentar los retos económicos, sobre todo durante la pandemia. El objetivo de estas medidas ha sido fomentar la creación de empleos, fortalecer la economía local y evitar el cierre de empresas que son vitales para la economía del país.
22. Promoción de la autosuficiencia alimentaria
El gobierno de AMLO ha puesto en marcha una serie de políticas enfocadas en lograr la autosuficiencia alimentaria, especialmente en productos básicos como maíz, frijol y trigo. A través de programas de apoyo a pequeños y medianos agricultores, el gobierno ha incentivado la producción local, reduciendo la dependencia de las importaciones. Programas como “Producción para el Bienestar” han beneficiado a miles de campesinos, asegurando la distribución de semillas, fertilizantes y recursos para mejorar las condiciones de producción.
23. Reducción de la pobreza extrema
Una de las banderas más importantes de AMLO ha sido la lucha contra la pobreza. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza extrema ha disminuido desde el inicio de su administración, gracias a la implementación de programas sociales que han brindado apoyo directo a los sectores más vulnerables. La combinación de políticas como la pensión universal para adultos mayores, becas educativas y programas de empleo juvenil han sido clave en este esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos.
24. Programas de becas educativas
El compromiso de López Obrador con la educación ha sido evidente desde el primer día de su mandato. A través de programas como “Becas Benito Juárez”, se ha otorgado apoyo económico a estudiantes de bajos recursos en todos los niveles educativos, con el fin de evitar la deserción escolar y fomentar la continuidad de los estudios. Este programa ha beneficiado a más de diez millones de estudiantes y es uno de los más ambiciosos en la historia reciente del país.
25. Política de atención a las personas con discapacidad
AMLO ha puesto en marcha un programa de apoyos económicos para personas con discapacidad, el cual se enfoca principalmente en los grupos más vulnerables, como los niños y jóvenes. Este programa ha sido vital para garantizar la inclusión de personas con discapacidad en la vida social y económica del país, proporcionando recursos para mejorar su calidad de vida y asegurar su acceso a derechos fundamentales como la educación y la salud.
26. Combate a la corrupción en las aduanas
Uno de los problemas crónicos en México ha sido la corrupción en las aduanas, que ha permitido la entrada ilegal de mercancías y el contrabando. Durante el gobierno de AMLO, se implementaron medidas para fortalecer el control en las fronteras y garantizar la transparencia en la operación de las aduanas. Esto ha permitido un aumento en la recaudación y una mayor regulación del comercio internacional, contribuyendo a una economía más formal y menos dependiente de actividades ilícitas.
27. Fortalecimiento del turismo
A pesar de la pandemia, el turismo en México ha sido uno de los sectores con mayor recuperación. Gracias a la política de mantener abiertas las fronteras, el país ha logrado mantenerse como uno de los destinos turísticos más visitados del mundo. El gobierno ha impulsado programas de promoción y apoyado la recuperación de destinos turísticos icónicos, como la Riviera Maya, Cancún, Los Cabos y Ciudad de México. Además, proyectos como el Tren Maya prometen revitalizar el turismo en el sureste del país, creando nuevas oportunidades para las comunidades locales.
28. Reforma en la Ley de la Industria Eléctrica
En su afán por recuperar la soberanía energética, el gobierno de López Obrador impulsó una reforma en la Ley de la Industria Eléctrica. Esta reforma busca fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y garantizar que el Estado tenga un mayor control sobre la generación y distribución de energía. Aunque la reforma ha sido objeto de debates y controversias, especialmente por su impacto en las energías renovables, el gobierno sostiene que es fundamental para asegurar que la electricidad llegue a todos los hogares mexicanos de manera accesible.
29. Fortalecimiento de las relaciones internacionales
A lo largo de su administración, AMLO ha buscado una política exterior basada en el respeto a la soberanía y la no intervención. México ha fortalecido sus relaciones con países de América Latina, Europa y Asia, promoviendo el diálogo y la cooperación en áreas como el comercio, la salud y la migración. Además, la relación con Estados Unidos, a pesar de algunos roces, se ha mantenido sólida, especialmente en temas de seguridad fronteriza y comercio.
30. Estrategia contra el cambio climático
A través de políticas como Sembrando Vida y el impulso a la reforestación, el gobierno ha demostrado un compromiso con el combate al cambio climático. Aunque ha habido críticas sobre el enfoque en proyectos energéticos como Dos Bocas, el gobierno ha defendido sus esfuerzos por proteger los recursos naturales y garantizar un desarrollo sostenible. La creación de áreas protegidas y la promoción del ecoturismo son ejemplos de cómo se busca equilibrar el crecimiento económico con la preservación ambiental.
31. Reforma educativa
El gobierno de López Obrador derogó la polémica Reforma Educativa impulsada por la administración anterior, la cual había generado protestas por parte del magisterio. La nueva política educativa de AMLO se enfoca en fortalecer la educación pública, garantizar el acceso a todos los niveles educativos y mejorar la calidad de la enseñanza sin afectar los derechos laborales de los maestros. El objetivo es que la educación sea verdaderamente un derecho y no un privilegio.
32. Apuesta por la energía limpia
Aunque la apuesta por Pemex y CFE ha sido clara, la administración también ha impulsado proyectos de energía limpia y renovable, como la instalación de paneles solares en comunidades rurales. A través de Sener (Secretaría de Energía) y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), se han promovido iniciativas que buscan hacer más eficiente el uso de los recursos energéticos, reducir el impacto ambiental y garantizar un desarrollo más sostenible.
33. Transparencia y combate a la corrupción
Uno de los pilares de la administración de López Obrador ha sido el combate a la corrupción. Durante su mandato, se implementaron diversas políticas orientadas a transparentar el uso de los recursos públicos. A través de mecanismos como la plataforma “Declaranet” y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el gobierno ha investigado y sancionado a funcionarios y empresarios involucrados en prácticas corruptas. Aunque este esfuerzo ha sido objeto de críticas por supuesta selectividad, el gobierno de AMLO ha presentado avances importantes en la lucha contra la impunidad y la corrupción, priorizando la rendición de cuentas en la administración pública.
34. Impulso a la cultura
López Obrador ha mostrado un interés particular en el fortalecimiento de la cultura. Su gobierno ha incrementado los recursos destinados a la preservación del patrimonio cultural y al apoyo de artistas, creadores y artesanos a través de diversas iniciativas. El Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) ha recibido renovada atención, y se han destinado fondos a la restauración de zonas arqueológicas, la promoción del cine mexicano y la organización de festivales culturales en todo el país, con el objetivo de promover el acceso democrático a la cultura.
35. Política de no endeudamiento
Uno de los logros más significativos en el ámbito económico ha sido la política de no endeudamiento. A pesar de los desafíos económicos derivados de la pandemia del COVID-19 y la crisis mundial, el gobierno de AMLO ha evitado recurrir a préstamos internacionales o aumentar la deuda pública. En su lugar, ha optado por ajustar el presupuesto y utilizar los recursos disponibles de manera eficiente, priorizando programas sociales y de infraestructura sin comprometer la estabilidad financiera del país a largo plazo.
36. Política fiscal progresiva
Con el fin de reducir la desigualdad económica, el gobierno de López Obrador implementó una política fiscal más progresiva. Esto implicó una mayor recaudación de impuestos a las grandes empresas y corporaciones que previamente habían aprovechado lagunas legales para evadir el pago de tributos. La administración de AMLO ha reforzado el trabajo del Servicio de Administración Tributaria (SAT), obteniendo una mayor recaudación sin aumentar impuestos para la clase media y baja. Estos recursos han sido fundamentales para financiar programas sociales y mantener el gasto público sin generar deuda.
37. Fortalecimiento del sistema de salud pública
El gobierno de AMLO ha invertido en el fortalecimiento de la infraestructura del sistema de salud pública, ampliando la cobertura de hospitales y clínicas en zonas rurales y marginadas. Además, ha implementado la distribución gratuita de medicamentos para enfermedades crónicas, asegurando que todas las personas, sin importar su nivel socioeconómico, tengan acceso a atención médica básica. Durante la pandemia, se construyeron hospitales temporales y se adquirieron equipos médicos esenciales para enfrentar la crisis sanitaria. Aunque aún persisten desafíos, se ha avanzado en garantizar un sistema de salud más equitativo y accesible.
38. Apoyo a la soberanía alimentaria indígena
Uno de los compromisos más fuertes del presidente ha sido con las comunidades indígenas, las cuales históricamente han sido marginadas en el desarrollo del país. AMLO ha promovido proyectos agrícolas y de autosuficiencia alimentaria en zonas indígenas, proporcionando financiamiento y asesoría técnica para el cultivo sostenible. Estos proyectos no solo buscan mejorar la calidad de vida en estas comunidades, sino también preservar sus tradiciones y promover un desarrollo rural más inclusivo.
39. Reforma en el sector energético
Además del rescate de Pemex y CFE, el gobierno ha impulsado reformas en el sector energético para asegurar la autosuficiencia y reducir la dependencia de las importaciones. AMLO ha defendido la soberanía energética de México mediante la modernización de refinerías y la construcción de la refinería Dos Bocas. Su objetivo ha sido garantizar que México produzca el combustible necesario para abastecer su propia demanda y reducir la dependencia de las importaciones, lo que a largo plazo podría generar ahorros y estabilidad en el mercado energético.
40. Fortalecimiento de los derechos humanos
Durante su mandato, AMLO ha promovido reformas y programas enfocados en la protección de los derechos humanos, en especial para los grupos más vulnerables. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha sido revitalizada y se han impulsado iniciativas para la protección de migrantes, mujeres víctimas de violencia y comunidades indígenas. Aunque el tema de los derechos humanos sigue siendo un área sensible, el gobierno ha puesto en marcha medidas para garantizar el respeto a los derechos fundamentales y mejorar la seguridad de las personas en el país.
41. Reforzamiento de la democracia participativa
López Obrador ha enfatizado la importancia de la democracia participativa, impulsando la creación de mecanismos que permitan a los ciudadanos involucrarse más en la toma de decisiones. Un ejemplo de esto es la consulta popular realizada sobre temas clave, como el futuro de grandes proyectos de infraestructura o la revocación de mandato. Estas consultas han buscado fortalecer la voz de los ciudadanos en las decisiones que afectan al país y promover una cultura política más participativa.
42. Reforma judicial
El gobierno de AMLO ha promovido reformas en el sistema de justicia para combatir la corrupción en los tribunales y garantizar un acceso más equitativo a la justicia. Entre los avances se encuentran la creación de un sistema más eficiente para el procesamiento de casos y la lucha contra el rezago judicial. La independencia del poder judicial ha sido un tema recurrente, y la administración ha impulsado una mayor vigilancia y sanciones a jueces y magistrados involucrados en actos de corrupción.
43. Fomento al empleo
El gobierno de AMLO ha implementado diversas políticas para incentivar la creación de empleo formal y de calidad, principalmente a través de programas de infraestructura y el apoyo a las PyMEs. También ha impulsado la creación de empleos en el sector agrícola mediante iniciativas como Sembrando Vida y en el sector de la construcción a través de grandes obras como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Estos proyectos han sido cruciales para combatir el desempleo, especialmente en zonas rurales.
44. Política de precios justos
Una de las medidas más controvertidas pero efectivas ha sido el control de precios en ciertos productos básicos. A través de la política de precios justos, el gobierno ha regulado los precios de productos como el gas LP y la gasolina para evitar aumentos excesivos que perjudiquen a las familias mexicanas. Esta medida ha sido especialmente importante durante periodos de volatilidad en los mercados internacionales, y ha protegido el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.
45. Fortalecimiento de la seguridad alimentaria
El gobierno ha implementado medidas para mejorar la seguridad alimentaria de los mexicanos, asegurando que los productos básicos como el maíz y el frijol se produzcan en el país de manera sostenible. A través de programas de subsidio y asistencia técnica, AMLO ha incentivado a pequeños productores agrícolas a aumentar su productividad, reduciendo la dependencia de importaciones y garantizando precios estables para los consumidores.
46. Protección a los periodistas
El gobierno de AMLO ha implementado una serie de medidas para mejorar la protección de periodistas y defensores de derechos humanos, sectores que históricamente han enfrentado altos niveles de violencia en México. Si bien los desafíos en este ámbito siguen siendo grandes, la administración ha incrementado los recursos para el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, con el objetivo de brindar seguridad y apoyo a quienes enfrentan riesgos por su labor.
47. Mayor integración de los pueblos indígenas
AMLO ha puesto un énfasis particular en la integración de los pueblos indígenas al desarrollo nacional. A través de programas de financiamiento, educación bilingüe y asistencia técnica, su gobierno ha trabajado para mejorar las condiciones de vida de estas comunidades. Además, se ha impulsado la representación política de los pueblos indígenas, asegurando que sus voces sean escuchadas en las decisiones políticas a nivel nacional y regional.
48. Impulso al comercio internacional
El gobierno de AMLO ha buscado diversificar los socios comerciales de México y fortalecer sus lazos económicos con el resto del mundo. Más allá del T-MEC, se han firmado acuerdos de comercio con países en Asia, Europa y América Latina. Estos acuerdos buscan aumentar las exportaciones mexicanas y atraer inversiones extranjeras, lo que ha sido clave para el crecimiento del país en sectores como la manufactura, el automotriz y la tecnología.
49. Programa de apoyo a la agricultura
AMLO ha impulsado el apoyo directo a agricultores a través de subsidios y programas de financiamiento que buscan fortalecer la producción nacional de alimentos. A través de Segalmex (Seguridad Alimentaria Mexicana), el gobierno ha comprado productos directamente a los campesinos a precios justos, garantizando su subsistencia y ayudando a mantener los precios de los alimentos básicos accesibles para la población en general.
50. Legado de transformación
Finalmente, más allá de las políticas específicas, uno de los mayores logros de AMLO ha sido su capacidad para redefinir el debate público y político en México. Su “Cuarta Transformación” ha generado un cambio profundo en la manera en que la población percibe al gobierno y sus responsabilidades, priorizando la justicia social, la equidad y la lucha contra la corrupción. Aunque su administración no ha estado exenta de críticas, es innegable que ha logrado consolidar una base sólida para un cambio duradero en el país, tanto en términos de políticas
Esta revisión cubre solo algunos de los logros más destacados de la administración de Andrés Manuel López Obrador. A medida que su gobierno llega a su fin, queda claro que ha dejado una huella profunda en la vida política, económica y social de México. Si bien su estilo de gobernar ha generado intensos debates, es innegable que los resultados de sus políticas han transformado áreas clave del país, y la “Cuarta Transformación” será recordada como un proyecto ambicioso que buscó cambiar el rumbo de México.
Hasta siempre, Presidente. La historia juzgará su legado, pero los logros alcanzados en este sexenio no se borrarán fácilmente.
Si bien pudo estar justificado en algún momento por la pujanza económica de Estados Unidos, el uso actual del dólar como moneda de reserva se ha convertido en un gran peligro para la economía mundial.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos tenía un PIB que representaba la mitad del mundial, nueves veces mayor que el de Reino Unido que le seguía en magnitud, y disponía del 80% del oro existente en el mundo. En esas condiciones, y mientras los demás países occidentales estaban prácticamente destruidos y sin liquidez, no le supuso ningún problema imponer el dólar como moneda de reserva internacional en la Conferencia de Bretton Woods de 1944.
Estados Unidos disponía de oro suficiente para respaldar su moneda y pudo comprometerse a convertirla automáticamente a dicho metal cuando se le solicitara. Algo que, además, no le suponía dificultad ninguna puesto que los demás países demandaban constantemente préstamos en dólares para reconstruirse, lo que aumentaba sin cesar su cotización en los mercados.
Con el paso del tiempo, sin embargo, el resto de las economías comenzaron a despegar y a exportar sus bienes y servicios. Lógicamente, fueron reclamando que se les pagase en su respectiva moneda, de modo que la demanda del dólar comenzó a reducirse.
Paralelamente, las grandes multinacionales que operaban a escala internacional inundaban los mercados con la moneda estadounidense. Y, para colmo, las subidas en el precio del petróleo y de otras materias primas multiplicaban por su parte la oferta de dólares provenientes de los países productores. Finalmente, a todo eso se unía que la economía de Estados Unidos había empezado a debilitarse a causa de sus problemas internos por la creciente competencia internacional y por el gasto asociado a las guerras de Corea y Vietnam.
El dólar se depreciaba y al presidente Nixon no le quedó más remedio que hacer oficial esa pérdida de cotización, devaluando su divisa primero, y suspendiendo su convertibilidad en oro en agosto de 1971.
Una fuente ilimitada de crédito a cuenta de los demás
Desde el momento en que el dólar dejó de tener el respaldo del oro se convirtió en un puro papel, el cual se utilizaba en los intercambios por la confianza que pudiera tenerse sobre el buen uso que de él hiciera su emisor, la Reserva Federal de Estados Unidos. Una confianza que podría estar inicialmente justificada en la medida en que, incluso cuando se declaró la no convertibilidad, la economía estadounidense seguía siendo todavía la más fuerte y poderosa del mundo.
Las cosas, sin embargo, fueron cambiando.
Disponer de una moneda propia que los demás utilizan confiadamente es algo así como tener una fuente inagotable de crédito. El común de los países debía controlar la cantidad de moneda que emitiera. Si aumentaba su moneda en circulación sin disponer de demanda interna suficiente, sus precios se dispararían; y, si no tenían demanda externa, la cotización de su moneda se hundiría.
Desde el momento en que el dólar dejó de tener el respaldo del oro se convirtió en un puro papel, el cual se utilizaba en los intercambios por la confianza que pudiera tenerse sobre el buen uso que de él hiciera su emisor, la Reserva Federal de Estados Unidos. (AFP)
Estados Unidos no tenía que preocuparse por eso. Mientras los demás países utilizaran sus dólares podía emitirlos sin límite alguno. Por tanto, también endeudarse sin problema y comprar o invertir con ellos lo que deseara y donde quisiera hacerlo. Lo único que tenía que conseguir, por cualquier medio que fuese, era que su divisa siguiera usándose.
Eso le ha permitido que su deuda pública haya pasado de representar el 34,5 % del PIB al comienzo de 1971 al 121,6 % a finales de 2023. Y que la externa haya crecido incluso en mucha mayor proporción: sólo desde 2004 se ha multiplicado por cuatro.
Como dijo por entonces el general de Gaulle, lo que se había concedido a Estados Unidos era un «privilegio desorbitado».
Durante algunos años, como mencioné, ese privilegio pudo estar justificado por su potencia económica, pero ni siquiera eso fue suficiente.
El dólar requiere dominio imperialista y militarismo creciente
El uso del dólar ha ido disminuyendo ciertamente. Ha pasado de representar el 70% de las reservas totales de divisas hace 20 años al 58% actual, según el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, su uso corresponde cada vez menos con el peso efectivo que la economía estadounidense tiene en el comercio internacional: se utiliza para liquidar el 40% de las transacciones comerciales internacionales cuando a Estados Unidos sólo le corresponde un 10% de todas ellas.
El dólar es una moneda que se utiliza sin correspondencia con la fortaleza de la economía que la emite. Sobre todo, desde que otras, hasta hace poco emergentes, se han consolidado como auténticas fortalezas tecnológicas, industriales y comerciales, tal y como ocurre principalmente con la de China.
En 1970, el PIB estadounidense era unas 11 veces mayor que el de China, mientras que hoy lo es tan sólo 1,5. Y es sabido que este último país incluso adelanta a Estados Unidos en un buen número de indicadores y registros que muestran un avance económico extraordinario.
La pregunta que debe hacerse, entonces, es bastante elemental: ¿cómo puede conseguir Estados Unidos que su moneda siga siendo tan utilizada y qué consecuencias tiene eso?
La respuesta es sencilla.
Lo consigue, principalmente, controlando antidemocráticamente los organismos económicos internacionales y los centros de decisión global para que desde allí se impongan las políticas que garanticen el sometimiento y la asunción del dólar como medio de pago y reserva internacional. Los países que se salen de ese «consenso» lo pagan caro, como es bien sabido.
Cuando ese control no es suficiente, Estados Unidos recurre a la amenaza e incluso a la agresión militar o a las sanciones de todo tipo. A pesar de que estas sean contrarias no sólo a la legislación internacional, sino también a la suya propia.
Tratar de organizar al conjunto de las economías al son de los intereses de una potencia imperial como Estados Unidos sólo puede traer, tal y como la experiencia demuestra, desequilibrio y desorden.
Los datos no dan lugar a dudas. El periodo de predominio del dólar como moneda sin respaldo se corresponde con el de peor rendimiento de las economías occidentales. Las economías han crecido menos, se ha generalizado la especulación, la deuda se ha desorbitado, han aumentado la corrupción, el crimen financiero y las desigualdades, la globalización ha multiplicado la inseguridad, todo ello ha desatado un cambio climático que amenaza a la humanidad… y se ha producido el mayor número de crisis de la historia. Según una investigación publicada por el Fondo Monetario Internacional, de 1970 a 2017 se produjeron 461 (151 bancarias, 236 de divisas y 74 de deuda soberana).
Se cuenta que el entonces secretario del Tesoro estadounidense, John Connally, dijo a los ministros de economía de los demás países occidentales con quienes negociaba en 1971: “El dólar es nuestra moneda, pero es vuestro problema”.
Han tenido que pasar más de 50 años para que se aprecie cuánta verdad había en esa afirmación y el daño general que produce el imperialismo monetario del dólar. También para que se pongan en marcha proyectos de creación de monedas de reserva mucho más seguras y favorables para el bienestar y el equilibrio mundial, descentralizadas, con respaldo efectivo y orientadas a promover el desarrollo integral, multilateral y conjuntamente gobernado de las economías y los pueblos.
En un muy reciente informe público del Banco Mundial se afirma que en los últimos seis años han salido de la pobreza más de 5 millones de mexicanos. Esta afirmación es coincidente con la cifras de las instituciones nacionales en la materia.
Estos hechos hablan del éxito de las políticas económicas aplicadas por el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Un éxito innegable porque el abatimiento de los guarismos de pobreza era el propósito esencial de tales políticas.
Y el dictamen del Banco Mundial resulta mu significativo, porque se trata de una las instituciones financieras de ideología y práctica de carácter acusadamente neoliberal, y uno de los organismos responsables del diseño de las recetas económicas que produjeron el pronunciado y largo empobrecimiento de la inmensa mayoría de los mexicanos en los últimos 40 años.
Fueron varios los caminos seguidos por el gobierno mexicano para lograr esa reducción histórica de la pobreza. Uno de ellos que resultó esencial fue el combate y abatimiento de la corrupción institucional, que consistía en el traslado de a propiedad de loa grandes medios de producción del sector público al sector privado: las tristemente célebres privatizaciones.
Un segundo elemento fue impedir las condonaciones de impuestos a los gigantes empresariales. Estos dos últimos factores permitieron al Estado disponer de muy cuantiosos recursos destinados al financiamiento de los programas sociales de redistribución del ingreso social.
Pero con esos billonarios recursos no sólo se financiaron los programas sociales de bienestar. También se cubrieron los costos de la vastísima obra pública del sexenio obradorista.
Se trató de la vuelta a la política económica keynesiana, vigente en todo el planeta desde la gran crisis mundial de 1929-1945, hasta el triunfo también planetario de las doctrinas neoliberales de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los años ochenta del siglo pasado.
Por eso puede decirse que el gobierno de la Cuarta Transformación puede ser calificado como el retorno triunfal de la revolución económica del economista inglés John Maynard Keynes.
No obstante las similitudes económicas entre obradorismo y keynesianismo, existe una diferencia esencial entre ambas doctrinas. El obradorismo logró sus propósitos redistributivos y de progreso económico sin inflación. Menuda diferencia: redistribución del ingreso nacional con crecimiento económico y con estabilidad de precios.
Llegar no fue fácil. Desde Paseo de la Reforma había gente. Conforme caminaba uno rumbo al zócalo, esa gente comenzaba a multiplicarse. A hacerse más y más y más multitud. Cuando por fin entrabas a la calle Madero, se avanzaba muy lento. A veces esa multitud, de la cual yo era orgullosamente parte, se detenía y no había forma ya de moverse.
Pero soy terco y no podía dejar de estar en el zócalo el último grito de Andrés Manuel López Obrador. Tomé atajos. Por 5 de mayo pude ingresar a la plaza pública más importante e imponente del país. Pensé que siendo las siete de la tarde (el grito sería a las once), habría espacios relativamente cercanos del balcón principal de Palacio Nacional, pero no. Estaba muy equivocado.
A duras penas, y sumiendo panza en busca de hacerme pequeño, pude llegar exactamente de frente al balcón donde cuatro horas después saldría Andrés Manuel López Obrador a dar el grito de Independencia. Estaba en mero enfrente, pero al otro extremo del zócalo. Apenas si podía divisar el balcón, y eso que llevaba mis lentes para mirar de lejos. No hubo ya posibilidad de moverme. Estaba en medio de esa multitud que iba a lo mismo que yo: a decirle gracias al presidente.
Para donde se mirara, estaba cerrado el paso. Gente de pie por acá, gente sentada en su banquito portátil por allá, gente apretada por más gente más allá, y gente y más gente.
La lluvia tímida
A la hora de estar de pie ahí, en el zócalo, esperando a que Andrés Manuel López Obrador saliera de Palacio Nacional y diera el grito, comenzó a caer una lluvia tímida. Parecía brisa. Yo estaba convencido de que no llovería fuerte, que eran momentáneas esas pequeñas gotas. Lo había visto en el estado del tiempo.
Estaba equivocado el estado del tiempo.
Poco antes de las 8 comenzó a llover. Una lluvia no tan intensa, pero constante. La gente, pronto, comenzó a sacar sus paraguas. Seguramente desde el cielo el zócalo se veía lleno de pueblo con paraguas.
Yo había comprado un impermeable del azul más horrible posible. Me costó veinte pesos y lo adquirí cuando venía por Paseo de la Reforma. Al sentir las gotas caer en mi cabeza, me dije: “Jorge, eres un hombre precavido”. Después pensé que hubiera sido más precavido llevar un paraguas.
Me puse el impermeable (que, por cierto, cerca del zócalo costaba diez pesos menos de lo que había pagado por él). Ahí estaba yo, vestido del azul más horripilante del mundo junto a miles de personas con impermeables iguales al mío (aunque de distinto color) y con miles de paraguas.
La lluvia tímida era tan tímida que se quedó ahí encima del zócalo más de una hora. Aunque la timidez se agradecía, el tiempo de la lluvia terminó por mojar todo y a todos.
La lluvia intensa
Hubo un momento en que la timidez de la lluvia tímida fue tanta que parecía desaparecer. Pero fue un engaño muy bien montado, porque después de la calma, arribó a nuestras cabezas la lluvia fuerte, la lluvia intensa: la tormenta.
Para cuando se fue la lluvia tímida yo ya estaba -a pesar de mi impermeable azul detestable-, completamente mojado.
Es común que cuando hay gente en algún evento al aire libre y comienza a llover, esa gente se resguarda. Va rumbo a donde haya un techo para no mojarse. En el zócalo el 15 de septiembre de 2024, nadie se fue. La señora adulta mayor que venía con su hija y con su nieta, no se movió. El muchacho que llevaba un moño de charro y que iba acompañado de su esposa y de sus dos hijas, no se movió. La señora que llevaba a su esposo y a su hijo y el esposo no paró de fumar durante las cuatro horas que estuve yo ahí, no se movió.
Llovía y llovía fuerte y los paraguas no impedían que la gente se mojara, pero la gente no se movió. No se movió nadie. Y por supuesto, yo tampoco.
Ver a tanta gente mojándose y parada durante más de cinco horas para escuchar el grito de Andrés Manuel López Obrador me hizo pensar que ahí estaba, en ese zócalo repleto, ese profundo amor y ese enorme respeto que el pueblo de México le tiene a su presidente. Vi a los obreros, a las amas de casa, a los trabajadores de la construcción, a los maestros, a los choferes, a las enfermeras, a todo el pueblo trabajador ahí de pie, mojándose. La gente estaba empapada y en lugar de retirarse, cantaba canciones de José Alfredo Jiménez y también gritaba “sí se pudo”, “presidente, presidente” y “es un honor estar con Obrador”.
Una hora y media de constante lluvia, tímida y fuerte, y la gente no se fue.
Muchas veces Andrés Manuel López Obrador ha dicho que los trabajadores mexicanos son los mejores del mundo. Esa frase tomó enorme sentido este 15 de septiembre. La gente trabajadora de México, lloviera o tronara o cayera un aguacero, no se movió del zócalo. El agradecimiento al presidente por parte del pueblo trabajador mexicano debía darse sí o sí. Era un imperativo. Además, era un imperativo lleno de amor. El amor del pueblo, cuando se da a un mandatario, es uno de los amores más fuertes, sinceros y llenos de pasión que puedan existir.
¿El cielo también llora?
Llovió por más de una hora y media. Una señora atrás de mí había comprado un peluche de AMLO y lo llevaba muy orgullosa y emocionada. Ella, ya con toda la cabeza blanca por las canas, tendría alrededor de unos 70 años. Venía con su hija y su nieta. Ni ella ni sus familiares se movieron en ningún momento. Cuando la lluvia estaba más fuerte, la señora le dijo a su hija: “a mí se me hace que el cielo está llorando porque se va mi presidente”.
Muchas personas lloraron ayer. Lo hicieron de alegría porque nunca habían sentido tanto orgullo por un presidente o porque nunca habían estado tan representados en el gobierno por una persona o porque nunca les había tocado un mandatario que fuera del pueblo y gobernara para el pueblo.
Ayer lloraron miles. Fue el último acto de Andrés Manuel López Obrador en el zócalo de la Ciudad de México y prácticamente el último de su vida pública. El cielo de México, ése que nos cubre a todos, de cierta forma también lloró y nos mojó con su tristeza a los miles que ahí, tristes y alegres, estábamos esperando al presidente que más amor ha despertado en el pueblo.
El grito
Cuando todos estábamos mojados, comenzó a soplar un viento frío. Pero si la lluvia no había ahuyentado a la gente, menos el aire helado que pegaba en lo mojado de los cuerpos.
A las 10 en punto comenzó a tocar la banda MS, que afirmó daría un recital de sus canciones nuevas y de las viejitas. Emocionó a la gente, pero la gente no estaba ahí por la banda (que se entregó al zócalo lleno), sino por el presidente que daría el grito.
Diez minutos antes de las 11, la banda MS interrumpió su recital y prometió que regresaría pronto. Le estaba dando paso a la celebración nacional de nuestra Independencia. La gente, en ese momento, gritó con tanta fuerza que a mí el cuerpo se me puso completamente chinto. No lloré, pero pensándolo quizás sí lloré.
Entonces, a las 11 en punto, salió Andrés Manuel López Obrador a dar el grito de la Independencia de México. En cada viva que gritaba, el pueblo con todas sus fuerzas lo repetía. Esos vivas no sólo eran por los héroes nacionales, por Hidalgo, por Morelos, por Leona Vicario, sino también eran vivas porque México hoy es más independiente que hace seis años. Porque México hoy es más justo, porque se disminuyó la pobreza, porque miles de personas tienen becas y porque el mandatario mexicano que hoy tenemos piensa siempre primero en el pueblo.
Este 15 de septiembre de 2024 sí, se celebró la independencia de México, pero más que ella, se celebró que el pueblo recuperó al país, que lo está curando y que no dejará que regresen unos cuantos saqueadores que durante años se apoderaron de México.
Además, con Andrés Manuel López Obrador, la gente se siente más orgullosa de ser mexicana. Presume a su presidente. Presume lo que ha logrado. Presume que está contenta porque el gobierno emana ahora sí del pueblo y no de unos cuantos empresarios tramposos y corruptos.
Eso se notó ayer en el centro de la Ciudad de México: se vendían banderas de México y huipiles y miles de objetos que representan lo mexicano y, junto a ellos, en la misma cantidad, se vendían Amlitos y camisas de AMLO y llaveros de AMLO y todo de AMLO.
Nuestro presidente está dejando de ser presidente, pero se transformó en un símbolo de la mexicanidad. Así pasará a la historia: el presidente mexicano que más ha querido a México.
Al final del grito, antes de los tres “viva México”, AMLO dijo: “Viva la Cuarta Transformación”. En ese momento el grito de la gente ahí en el zócalo, que ya era ensordecedor, fue más fuerte. Nunca había visto gritar con tanta fuerza a tanta gente. Fue algo hermoso. Seguramente para miles de personas ahí en el zócalo, ese momento será de los que jamás se borrarán de la mente. Quedarán ahí, eternos, hasta que la muerte llegue.
Gracias, presidente
Después del himno nacional que todos cantamos, vinieron los fuegos artificiales. Siempre es hermoso mirar cómo se ilumina el cielo con esas luces blancas y rojas y verdes. Pero además de fuegos, hubo también un conjunto de drones que formaron la palabra “gracias” y también la frase “Viva México”.
Yo nunca había visto algo así, pero esos drones estaban encima de Palacio Nacional y la gente, mientras veía los fuegos artificiales, también observaba los mensajes que daban esos aparatos voladores.
En los edificios que están exactamente enfrente del balcón presidencial se proyectó un mensaje que López Obrador podía ver de frente: “Gracias, señor presidente”. Cuando se iluminó ese mensaje, los que estábamos de espaldas a él nos volteamos. Lo vimos y todos coincidimos con él.
Este grito de 2024 fue de agradecimiento, de sentirnos mexicanos no sólo por haber nacido en esta tierra llena de historia, hazañas y belleza, sino por haber logrado hacer que Andrés Manuel López Obrador fuera el presidente del país. La gente estaba orgullosa de su mexicanidad y de su presidente, que es ya parte de esa mexicanidad.
Al finalizar todo, yo estaba entre alegre, triste y emocionado. Estos últimos días de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador son de una alegría enorme y de una tristeza profunda.
Tardé más de media hora en salir del zócalo. Jamás había tardado tanto. Ni en las manifestaciones más multitudinarias a las cuales he ido (que todas han sido encabezadas o tenido algo que ver con AMLO), tardé tanto en salir. Había muchísima gente. Era complicado avanzar entre tanta multitud. Lo hice por 5 de Mayo. Cuando salía, sólo podía pensar que había estado en un momento histórico fundamental de México. Un momento donde ese pueblo, del cual formo parte, era el protagonista. Y donde ese hombre que hacía unos momentos había de nuevo ingresado a Palacio Nacional después de dar el grito, era el guía que, con su tesón y terquedad, había posibilitado una transformación.
Fue entonces que recordé que el cielo había llorado hacía unas horas, y lo acompañé en ese llanto.
El debate sobre la reforma judicial se ha desdoblado, pero al mismo tiempo y lamentablemente se vuelve a caer en la distorsión de la narrativa opositora que incurre de nueva cuenta a la calumnia replicando las mismas líneas discursivas en el marco de una campaña de odio y de miedo que a pesar de haber probado que no resultó, insisten en la fallida estrategia.
Se ha puesto en el debate el insulto y la aseveración que se pretende acabar con el poder judicial y que se va a instalar una dictadura y otras voces refieren que se quiere apropiar del poder judicial y en consecuencia acabar con su independencia pasando discursos e imágenes de Venezuela, también se dice que la pretensión es entregarle los jueces al crimen organizado en la misma lógica de aquella estrategia de la reciente campaña electoral por la presidencia en la presente anualidad.
Lo que es una realidad inocultable, es que en el poder judicial hay vicios que se han arraigado y se han reconocido por integrantes de esa misma institución, hay corrupción, hay nepotismo y amiguismo que afecta a quienes han hecho carrera judicial, hay un exceso en el gasto un dispendio desmesurado y se niega a adoptar como los otros poderes una política de austeridad, hay acoso sexual y laboral, hay jueces y magistrados que se han enriquecido por la corrupción, hay ministros que protegen los grandes intereses económicos de la elite que se ha enriquecido al amparo del poder político, estas son realidades públicamente conocidas e internamente reconocidas.
Después de todo lo descrito de lastres que hoy tiene el poder judicial, le cuesta trabajo a quienes salen a defender a la institución reconocer esto hacia afuera, en el debate público, pero al interior los trabajadores de ese poder se quejan de ello y reclaman que se haga justicia pero son promovidos y enviados desde las cúspides planeando el falso debate argumentando que habrá dictadura y se suprimirá la independencia del poder judicial, cuando en realidad a muchos lo que realmente les preocupa es que sean despojados del privilegio económico que es una desmesura frente a la realidad que viven la gran mayoría de mexicanos.
Ahora bien, no es soslayable que desde el poder judicial se hace política de resistencia a las transformaciones que están llevándose a cabo en México, hay jueces y magistrados que obedecen lineamientos para emitir sentencias que tienen trasfondo político porque desde ahí se acuarteló la oposición para minar al ejecutivo fuera del contrapeso constitucional el cual se entendería como una práctica ordinaria en su labor jurisdiccional; pintan la reforma como un acto de venganza del presidente saliente y un intento de apropiarse del poder judicial e incluso destruirlo, así de diminuto el argumento inundando de falacia en retorica política y carente de sustento que acredite sus descalificaciones.
Es de destacar que lo más fácil es que la presidenta entrante designe gradualmente a los ministros que van a sustituir a quienes van concluyendo su mandato en la Corte, y así poner a modo al supremo tribunal acorde al procedimiento constitucional vigente, pero se está optando porque se vaya a elección popular la designación de los integrantes de la Suprema Corte despojándose de ese derecho como un acto de vocación democrática, pero esto no es valorado ni reconocido porque lo importante para la oposición política, legislativa y la incrustada dentro del poder judicial es la descalificación y el insulto más allá del debate serio y propositivo para llevar a México a la vanguardia jurídica e institucional que atienda y se adapte a las nuevas realidades.
Todo cuanto existe en la naturaleza y en la sociedad existe en cierta magnitud, y toda magnitud es susceptible de ser medida. Este aforismo científico es perfectamente aplicable al asunto del desempleo.
Este existe y es cuantificable. Pero no es fácil medirlo. Y menos hacerlo con precisión. A los obstáculos objetivos propios de cualquier esfuerzo de medición científica se suman el desinterés por hacerlo o el interés por no hacerlo. O al menos por no hacerlo bien.
Pero de un modo u otro la tarea se realiza en todo el mundo. En México en los últimos seis años, la tasa de desempleo se ha ido reduciendo significativamente. A tal grado que el país se encuentra entre las naciones con una de las menores tasas de desempleo.
Como el empleo está indisolublemente ligado al ingreso, una baja tasa de desempleo significa que la mayor parte de la población cuenta con un ingreso para solventar al menos sus necesidades básicas.
Aún así, sin embargo, siempre hay personas que carecen de ese ingreso básico y, en consecuencia, su subsistencia depende de lo que los economistas llaman pagos de transferencia. Es el caso de ancianos, y discapacitados.
Esos pagos de transferencia pueden provenir de la familia, de los vecinos, de la caridad institucional o del Estado. En México ya hace seis años priva este mecanismo de dotación de recursos para personas mayores de 65 años y para discapacitados que no puede catalogarse de ningún modo como caridad pública, y que muy al contrario son considerados un derecho. Se trata en esencia de una modalidad de la llamada mundialmente renta básica universal.
El monto de esta transferencia, también llamada pensión, ciertamente puede parecer insuficiente, pero constituye la diferencia entre comer y no comer. Ahora, para el nuevo gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, una tarea prioritaria es incrementar el monto de esa asignación monetaria que al momento alcanza los tres mil pesos mensuales, aproximadamente 166 dólares de EU.
El primer paso en pos de una renta básica universal ya ha sido dado. En México, mucho antes que en otros países. Adicionalmente se puede decir que es un camino indirecto para el combate del desempleo. No es lo mismo un desempleado con pensión que uno sin ella.
Es verdad que todavía persisten críticas a este modo de intervención del Estado en la economía. Pero es necesario decir que se trata de censuras infundadas y preñadas de clasismo y anti humanismo inocultables.
AMLO se va y lo hace de manera definitiva, abandonando la política y la vida pública para dedicar todo su tiempo a la escritura y trabajo de investigación, su legado seguirá firme.
Por Malthus Gamba
Se acaba el sexenio. Pero la bien merecida jubilación es en exclusiva para el presidente López Obrador.
La figura central al interior de un amplio Movimiento Social, que tomó pacíficamente las riendas del país, para realizar un cambio de fondo en todas las áreas de la vida ciudadana.
El obradorismo, como línea política, como pensamiento y acción social para transformar al país, se queda. El Movimiento de cambio adquiere fuerza y experiencia en estos seis primeros años de gobierno y entra en una segunda fase muy prometedora, bajo la dirigencia de la futura presidenta Claudia Sheinbaum.
La columna vertebral de este poderoso Movimiento Social, es sin duda alguna, la corriente obradorista fundada hace varias décadas en tierras tabasqueñas. Lo que hoy escuchamos en todos los espacios del Movimiento, respecto a “no mentir, no robar y no traicionar”, es la raíz de una concepción distinta del quehacer político, que permeó después de varios años de lucha, en la conciencia de cientos de mexicanos, que hoy forman parte de la estructura de Morena.
El obradorismo es parte de la herencia que deja el presidente saliente a los mexicanos y que hoy es respaldado no solo por los cientos o miles de militantes del partido más poderoso en el país, sino por millones de mexicanos que, por primera vez, adquieren conciencia del poder que tiene un pueblo unido.
El presidente López Obrador se va, después de haberle cambiado el rostro al país en forma significativa.
El balance final y el resto de los estados de resultados que son calificados por la sociedad en su conjunto y no por los supuestos especialistas, ligados al neoliberalismo, demuestran que este cambio benéfico para el país, fue bastante profundo.
Los mexicanos en su gran mayoría, sienten que se vive dentro de una realidad muy distinta a la padecida antes del 2018.
La transformación en el país ha sido radical y eso es apreciable a primera vista.
Los “todopoderosos” medios de manipulación, están en total descrédito, así como los periodistas faltos de moral y ética que aún hoy venden sus servicios al mejor postor. Los dos partidos hegemónicos en la vida nacional, están reducidos a escombros, después de décadas de férreo control social, donde la regla de acción fue en todo momento el enriquecimiento personal, vía la corrupción, a costa del empobrecimiento del pueblo.
El dominio de una oligarquía, verdadera fuerza gobernante en el país, es desterrado sin contemplación alguna de todo espacio de gobierno a donde llega la fuerza obradorista del cambio. Los empresarios que soñaban ser dueños del país, hoy se ven obligados a reconocerse como simples ciudadanos. Tan comunes como cualquier hijo de vecino.
La macroeconomía es importante para el país. Pero no más importante que la atención a los que menos tienen. La riqueza nacional se distribuye en forma equitativa y eso reduce la enorme desigualdad que se vivía en México, antes del 2018.
Hoy la gente recibe periódicamente, apoyos sociales que benefician a personas de la tercera edad, estudiantes, campesinos, gente con discapacidad, madres trabajadoras o solteras. Las jubilaciones de los adultos que terminan su ciclo productivo, se incrementan en forma justa, para que puedan disfrutar de un tiempo de calidad, sin dificultades económicas.
El sur del país, abandonado durante décadas, es rescatado por este gobierno renovador, que desarrolla proyectos de inversión, para detonar la actividad económica en los estados de la región.
El salario mínimo se incrementa como nunca y con ello, el poder adquisitivo de los ciudadanos aumenta.
No hay gasolinazos, ni tarifazos que incrementen el costo de gasolinas, gas y energía eléctrica. No hay impuestos nuevos, ni sube el pago de contribuciones. Se generan empleos con reglas de contratación más justas.
Es por todo ese estudio meticuloso que los ciudadanos hacen por su cuenta y de manera silenciosa que, en las pasadas elecciones, donde intervinieron los dueños del dinero directamente y a través de sus medios de manipulación, intentando recuperar el poder político, se vio con total claridad, que la mayor parte de los ciudadanos mexicanos, no está dispuesta a respaldar el regreso del neoliberalismo al poder.
Las cifras positivas que arroja el balance final de este gobierno, son tan significativas, que solo a los viejos traficantes de influencias, a los pequeños grupos privilegiados y a la decadente prensa chayotera, puede interesarles algo así.
La segunda esta de la transformación, inicia con un Movimiento fuertemente permeado por el obradorismo humanista, que sentó las bases del cambio nacional.
López Obrador como político activo, desaparece de la escena nacional.
Pero el López Obrador histórico, que ha escrito páginas importantes para el país, seguirá pesando en las decisiones futuras de cambio. La ruta por él trazada es confiable y atractiva para millones de mexicanos.
El balance final de su gobierno es más que aceptable. Le cambió el rostro al país. El poder y la riqueza acumulados en pocas manos, hoy está repartido entre millones de familias mexicanas.
La oposición, más débil que nunca, tardará bastante en hacerse con el poder político nuevamente. Y los cambios realizados por este Movimiento Social son tan contundentes, que revertirlos será más dilatado aún.
El obradorismo es la palanca del cambio y es la herencia que deja el actual presidente. Su presencia histórica seguirá pesando y definiendo el nuevo rostro del país.