A finales de enero 2025, Donald Trump, asumirá por segunda ocasión la presidencia de los Estados Unidos. Su llegada no es casual, las democracias modernas o incipientes viven modelos de políticos tipo 3P, como los llama Moisés Naim en su libro “La revancha de los Poderosos”, donde dedica un apartado interesante sobre Trump. Políticos polarizadores, populistas y postverdad.
Significa que las sociedades modernas buscan acciones rápidas a sus problemas más sentidos, aunque lejos de ser permanentes puedan ser de corto o mediano plazo. Sartori nos dice que las alternancias en el mundo y sus democracias pueden durar hasta 18 años, mientras que los regímenes autoritarios pasarían de esos límites, para convertirse en posibles dictaduras, pero no es el caso de los Estados Unidos. Simplemente su pueblo votó por Donald Trump porque ese estilo personal de gobernar –Cossío Villegas- le es grato a la población por el momento.
Todo viene a colación porque se habla de por lo menos de un millón 500 mil deportados inmigrantes mexicanos y de otros países que los E.U, realizará por lo menos en dos años, sin saber que método de deportación podría utilizar ya que México corre el riesgo por la cercanía fronteriza o lo barato de la deportación, en ser receptor no solo de nacionales sino de miles o cientos de miles que cruzaron la frontera hace tiempo precisamente por territorio mexicano, sin que hubiera en el pasado inmediato un plan contingente de las entidades mexicanas fronterizas norte y sur, sobre el fenómeno multifactorial en tema.
Hace poco, en materia de seguridad pública y combate a la delincuencia organizada, así como en materia de programas de atención a la inmigración tuvo que llegar a la presidencia de México Claudia Sheinbaum Pardo, para decirles a todos los gobernadores que asuman su responsabilidad constitucional, máxime que ya la mayoría de los gobernadores tanto fronterizos como el resto del país, no fueron electos en la elección de 2 de julio pasado, lo que demuestra un desinterés latente de quienes mucho antes de que ella llegara ya estaban en el cargo. Hoy ante la amenaza de EU de deportaciones masivas, llama también la Presidenta de México a una cumbre hemisférica sobre “causas y soluciones al problema de la inmigración” y agregaría… generada por ineficacia pública también hemisférica.
Se prevé por lo menos que se de una cumbre de cancilleres de América del norte, centro y Sudamérica –lo ideal es que la cede sea México- donde deberá plantearse definitivamente que atención tendrá por lo menos en los próximos seis años el problema migratorio de con perspectiva global y no regional, donde los recursos públicos para salud, vivienda y empleo deberán amortiguar la migración masiva, precisamente evitando dicho fenómeno ante la falta de oportunidades en su país, donde por cierto, Cuba y Venezuela, deben asistir y sin ideologismos radicales, asumir la responsabilidad que les corresponde respecto a sus nacionales también migrantes.
Sabemos que los países industrializados como Estados Unidos y Canada, son lugares permanentes de atracción migratoria, lo que no implica problemas para los países de tránsito en todos los sentidos, al darse en su territorio, violación a los DDHH de migrantes, extorsión, delincuencia y por supuesto muerte. Me parece que ha llegado la hora de abordar el problema migratorio mundial, hemisférico y regional con acciones de solución y no con discursos y conferencias doctas que terminan en publicaciones que poco leen o les interesa.
Manifiesta la presidenta de México, retomar las acciones necesarias para resolver en el corto y media plazo el problema, pero en dicha cumbre deberá estar sentado Estados Unidos y Canada por lo menos, para tomar acciones conjuntas y vinculatorias, por lo que debemos esperar los buenos oficios de la S.R.E y la SEGOB para este fin y la mano firme del congreso mexicano como una sola voz en pro de resolver este problema que podría ser o seguir siendo una bomba de tiempo de magnitudes inimaginables. Ya lo es de por sí. Claudia Sheinbaum pone orden a gobernadores morosos y asume un liderazgo internacional en materia migratoria. Muy bien.
Rafael Marín Marínes Secretario General del Frente Nacional Jurídico en Defensa de la Constitución y el Estado de Derecho.
Poco a poco, la oposición política de nuestro país y sus seguidores han perdido más el rumbo, incluso comparado con el descontrol que mostraban antes de las elecciones.
Sus argumentos endebles y la desinformación que propagan dejan en claro un clasismo evidente y una lucha desesperada por mantener sus privilegios. No hay en sus discursos una intención real de construir; solo buscan destruir, aferrándose a un pasado que ya no encuentra lugar en el México de hoy.
Resulta casi cómico, si no fuera trágico, que hayan adoptado como inspiración a un personaje tan controvertido, tanto en lo físico como en lo ideológico. Me refiero al presidente argentino, Javier Milei. Una figura que, lejos de representar ideas progresistas, parece un emblema del retroceso.
Utilizar la palabra “libertad” como estandarte es, sin duda, una estrategia efectiva. Sin embargo, su concepto de libertad es limitado, elitista y profundamente excluyente. Para ellos, ser libertario significa defender una familia tradicional única, liberar los recursos del pueblo para que sean saqueados por las élites empresariales y limitar derechos que beneficien a los sectores más vulnerables.
De entrada, es contradictorio que alguien que se proclama libertario esté en contra de la diversidad, del derecho al aborto y de las libertades civiles. ¿Qué clase de libertad es esa que oprime a las mayorías y beneficia solo a unos pocos? Milei y sus seguidores no buscan emancipar a los ciudadanos; buscan perpetuar su dependencia de un sistema injusto.
Es especialmente irónico que en México, los más fervientes voceros de estas ideas sean los del PAN. Ellos mismos que, hasta hace poco, defendían la “liberalización” de los precios de los energéticos y el entreguismo del sector energético al mercado extranjero. Ahora pretenden presentarse como defensores de la economía popular, prometiendo que la gasolina no superará los 20 pesos. ¿Creen acaso que al pueblo se le ha olvidado que fueron ellos quienes provocaron el alza de precios al dejar el mercado sin regulación estatal?
La contradicción es evidente: hablan de libertad cuando les conviene y se olvidan de ella cuando se trata de garantizar derechos básicos. Su discurso es selectivo, su ideología oportunista y su compromiso, inexistente.
El problema no radica únicamente en las inconsistencias de sus propuestas, sino en lo que representan: una nostalgia de un modelo político y económico que ya demostró su fracaso. Milei no es solo un referente fallido; es un recordatorio de lo que no debemos permitir que regrese a nuestra sociedad.
¿Qué nos queda por hacer? No permitir que estos personajes crezcan, seguir luchando por los derechos y el pueblo. Y, por supuesto, no buscar cargos por enriquecerse o por poder. Eso permitirá que continúe la construcción de una nación en la que las diferencias no sean motivo de exclusión, sino de fortaleza. La verdadera libertad no es un eslogan: es un compromiso con la justicia, la igualdad y el bienestar colectivo.
Hace unos días, el panel de resolución de controversias del T-MEC integrado por tres expertos en comercio internacional falló en contra del gobierno de México en la disputa interpuesta por Estados Unidos para abrogar el decreto que estableció la prohibición del uso de maíz transgénico para el consumo humano, así como el permiso condicionado para su uso en forraje y procesos industriales, además de la sustitución gradual del glifosato, promoviendo alternativas sostenibles y menos dañinas para la salud y el medio ambiente, emitido por el presidente Andrés Manuel López Obrador el 13 de febrero de 2023, por considerar que la decisión no está basada en una “evaluación de riesgo adecuada, evidencia científica y en normas internacionales relevantes».
Según el fallo, el Gobierno de México tiene 45 días para que alinee sus políticas con su determinación. Frente a lo anterior, es necesario puntualizar que:
1.- Detrás del fallo, y los vítores y gozo de personajes como Katherine Tai, representante de Comercio de los Estados Unidos, y de Tom Vilsack, secretario de agricultura de los Estados Unidos, se esconden no obstante, los intereses económicos de las corporaciones transnacionales interesadas en priorizar el lucro por encima de la salud, la alimentación, la biodiversidad y la vida; y el hecho de que en el sistema económico capitalista haga que los alimentos básicos sean considerados mercancías y no bienes comunes prioritarios para paliar el hambre de la humanidad.
2.- El hambre no es producto de la falta de alimentos o de fallas en la producción, sino de un sistema económico injusto que prioriza la ganancia por encima de la vida humana. Hoy por hoy se produce muchos más alimentos de los que consumimos, no se está en la premura de sacrificar la salud y el medio ambiente por la alimentación de los seres humanos, lo que significaría que en realidad el supuesto derecho a la alimentación en el que se escudan las multinacionales para promover los OGM, no puede ser alegado como solución al hambre existente.
3.- Los tratados de libre comercio no deben estar nunca por encima de nuestra soberanía, ni de los derechos del pueblo a la salud, al medio ambiente sano y a la alimentación. Tanto los derechos a la salud, medio ambiente y a la alimentación se encuentran ligados en especial con el derecho a la vida y el derecho a la dignidad humana. Es éste vínculo, el que los ata. El derecho a la salud, que tiene como objetivo garantizar siempre el bienestar físico, mental y social, con miras a la densificación del principio del máximo la vida y dignidad del ser humano. El hecho de que exista un consumo de productos o derivados de transgénicos, pese a la incertidumbre científica, vulnera éste derecho de la población en general. El derecho a la alimentación se deriva directamente del derecho a la vida y mantiene una estrecha relación tanto con el derecho a la salud como con el derecho a un medio ambiente saludable, indispensables para el pleno desarrollo de la persona humana, sin alimento el ser humano no vive y por consiguiente no cuenta con salud; sin humanidad que disfrute del medioambiente para que proteger el medio ambiente, se estaría cayendo en una postura de Deep ecology. La historia ha mostrado que son raras las situaciones en que las sociedades humanas consiguen garantizar una alimentación de calidad para todos sus miembros y, por esto, la defensa del derecho a la alimentación comienza por hacer frente a la concepción de los alimentos básicos como mercancías y hacer efectivo el acceso diario de las personas a alimentos en cantidades y calidad suficientes para atender las necesidades nutricionales básicas para la manutención de la salud. Y finalmente, el derecho al medio ambiente, es vulnerado con la liberación de los transgénicos, homogeneizando las variedades nativas y lesionando de manera irreversible la biodiversidad existente, lo que significaría una violación persistente de los compromisos hechos para con los convenios internacionales que protegen la diversidad biológica.
4.- Es irrisorio que un Panel en materia comercial decida sobre un tema soberano y de seguridad alimentaria de un país, ese Panel no tiene la legitimidad ni la capacidad científico-técnica para determinar si las medidas adoptadas por el Gobierno de México destinadas a proteger la salud de su población, preservar su riqueza biocultural y salvaguardar el reservorio genético de un cultivo, son acertadas o no.
5.- Debe respetarse el ejercicio del principio In dubio pro natura que está siendo efectivo el Gobierno de México ya que la agroindustria no ha podido a la fecha demostrar su inocuidad ni que éstos sean “sustancialmente equivalentes”, concepto adoptado en los años noventas por la OMC y la OCDE, en el sentido de que si se encuentra que un nuevo alimento o componente de alimento es sustancialmente equivalente a un alimento o componente existente, puede ser tratado de la misma manera respecto de la seguridad que su contraparte tradicional. Lo que es un hecho es que en la actualidad, no está totalmente demostrada la ausencia de peligro para el medio ambiente y para los seres humanos derivada del cultivo y comercialización de estas especies. Esta falta de certeza científica, ante un peligro de daño grave o irreversible, debe originar a través del derecho la toma de medidas preventivas en defensa de los derechos humanos que pudiesen verse afectados, como el derecho a la vida, la salud y el medio ambiente. Ante la incertidumbre científica es imprescindible que los gobiernos del mundo hagan uso del principio de precaución con motivo de proteger a la sociedad y las generaciones futuras. Como se ha señalado, los estudios presentados por la agroindustria para demostrar la inocuidad del maíz transgénico han sido financiados por las mismas corporaciones interesadas en desmantelar la prohibición decretada por el Gobierno de México. Lo que me hace recordar a cuando el geoquímico Clair Cameron Patterson publicó un artículo en la revista Nature en 1965, donde demostró los altos contenido de plomo en el ambiente y los seres humanos, y que atribuyó a la gasolina. Patterson se convirtió de ese modo, como el responsable de que se retirara el tetraetilo de plomo como aditivo antidetonante de la gasolina. Si bien la industria petrolera dejó de financiar sus investigaciones, desde ese momento se enfrascó en una lucha contra el toxicólogo Robert A. Kehoe, cuyos trabajos hasta la publicación de Patterson no habían sido cuestionados. Kehoe trabajó para General Motors, la Ethyl Corporation y DuPont, y con sus investigaciones creó dudas científicas en la mente colectiva, toda vez que aseguraba que no existía riesgo alguno. Si bien tomó muchos años, no fue hasta los años noventas en que muchos países optaron por prohibir la gasolina con plomo. Al respecto el astrofísico, Neil deGrasse Tyson considera que “los intereses creados aún contratan a sus propios científicos para crear confusión. Pero al final, la naturaleza no puede ser engañada”; al igual que el físico estadounidense Richard Feynman, quién ya antes había sostenido que “para lograr un éxito tecnológico, la realidad debe estar por encima de las relaciones públicas, porque la Naturaleza no puede ser engañada”. Como vemos, este principio pro natura, se enfrenta a la visión economisista de aprovechamiento de la naturaleza y su discurso de la competitividad.
6.- El concepto competitividad es usado en el sistema económico actual capitalista y neoliberal como un dogma de aceptación acrítica de discursos políticos y análisis económicos, y elevado a la categoría de fin absoluto ante el que todo debe supeditarse. Como sociedad en construcción del bien común y de un mundo mejor, debemos enfrentarnos a esta concepción.
7.- Al llamado “panel de expertos” no parece interesarles el hecho de que la producción de los alimentos transgénicos trae consigo el hecho de que éstos se siembran en monocultivos, devastan la naturaleza, requieren de pesticidas y herbicidas, afectan la seguridad alimentaria, y contaminan el agua.
8.- En México existen unas 60 variedades domesticadas y salvajes de maíz, tales como el Cacahuacintle; el Conejo; el Cuarenteño; el Cuatero; el Chagüe; el Escurpioncillo; el Olotillo; el Tepecente; el Popoyote; el Pronto; el Sapo; el Tigre y el Zapalote (Zea mays Linnaeus ssp. mays), por decir sólo algunos. El maíz fue el alimento básico de las culturas indígenas americanas muchos siglos antes de que los europeos llegaran a América, y hoy por hoy, constituye un alimento base de nuestra alimentación. En las civilizaciones maya y azteca jugó un papel fundamental en las creencias religiosas, en sus festividades y en su nutrición, y además, en tiempos precolombinos se cultivaba desde Chile hasta Canadá. Es decir, a lo largo de los años el maíz ha sido el sustento alimentario del pueblo mexicano, pues aún hoy, su empleo es variado y relevante como nutrimento básico. Por tanto, México como centro de origen y diversificación genética del maíz, tiene la responsabilidad de proteger las variedades criollas y nativas que representan siglos de coevolución a lo largo y ancho de nuestra República. La liberación y desplazamiento de transgenes a cultivos ordinarios y su posterior mezcla deriva de la facilidad con la que se filtran los transgenes, toda vez que las mazorcas nacen a raíz de la polinización colectiva de otras mazorcas, pudiendo sus genes viajar largas distancias a través del polen. El flujo genético del maíz transgénico con el nativo es contaminante y degrada al originario ya que además de transferir los genes de maíz, transfiere genes de bacterias y virus que le fueron adicionados por el hombre y que inevitablemente destruyen las variantes del maíz. Ante este panorama, la contaminación biológica de cultivos silvestres y domésticos atentaría en este sentido a la biodiversidad de un país megadiverso.
9.- Es necesario establecer marcos jurídicos vinculantes y específicos en materia de maíz transgénico. Por eso es importante elevar a rango constitucional la prohibición de la siembra de maíz genéticamente modificado y su consumo como alimento básico.
10.- Es importante mencionar que pese a esta situación, la presidenta ha sido clara en señalar que se dará la vuelta a la resolución del panel con una legislación, en febrero de 2025, que prohíba la siembra de ese grano genéticamente modificado, recalcando que «México es un país grandioso, que se ha ganado el respeto del mundo entero. Somos un país libre, independiente, soberano, somos una potencia cultural». Así, el Gobierno de México reafirma su compromiso de proteger la salud pública y el medio ambiente frente a los riesgos asociados con el maíz transgénico. Importante también ha sido el respaldo de las y los legisladores de Morena a la Presidenta Claudia Sheinbaum con el fin de avanzar en la prohibición.
En conclusión, estando en juego los derechos humanos como la salud, la alimentación y el medio ambiente de la humanidad, poco importan éstos estándares económicos. El derecho al medio ambiente es vital para la cumplimiento del derecho a la salud, y a su vez, sin derecho al medio ambiente, no es posible garantizar el derecho a la alimentación, lo que vendría a ser una crítica al actual sistema de producción agrícola contaminante en diversos ámbitos, como el biotecnológico.
Es angustioso por tanto, el hecho de que sin investigaciones suficientes y sobretodo sin un estudio riguroso de las consecuencias a largo plazo del consumo de alimentos transgénicos, por motivos económicos, ya se encuentre desde tiempo atrás este tipo de productos en el mercado independientemente de la disparidad de resultados en las investigaciones.
Por tanto, frente a la política del exterminio que promueven los impulsores de este sistema económico de muerte debemos crear un frente común por la vida y seguir luchando por la afirmación de ésta y de la humanidad toda. Por eso sostengo que defender nuestro maíz nativo es defender la vida, la biodiversidad, nuestra soberanía alimentaria, nuestra salud, nuestro patrimonio biocultural.
4.- Posicionamiento de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País (CNSMNP) ante el fallo del Panel de Controversias del T-MEC. (20 de diciembre de 2024)
5.- Las Diputadas y Diputados Federales de Morena respaldamos a la Presidenta Claudia Sheinbaum y legislaremos para prohibir el maíz transgénico (23 de diciembre de 2024)
Yaomautzin Olvera es Profesor-Investigador de la Universidad Intercultural de Colima. Es Licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima, titulado con mención honorífica con la tesis “Una trilogía de ponderación de derechos: El caso de los alimentos transgénicos”. Tiene una Especialidad en Ciencias del Ambiente, Gestión y Sustentabilidad en el Centro Universitario de Gestión Ambiental de la Facultad de Ciencias de la misma institución. Es especialista en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina y el Caribe por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede Brasil; y Máster en Filosofía Jurídica y Política Contemporánea por la Universidad Carlos III de Madrid.
La llegada de Donald Trump por segunda vez a la Presidencia de Estados Unidos –como lo dijimos hace uno días en este espacio- debe mantenernos alerta pero no quitarnos el sueño, incluida la inminente llegada de Ronald Johnson, como su Embajador en nuestro país. Finalmente es la decisión de un país soberano como el nuestro, donde los ejecutivos federales de ambos, son responsables directos de las políticas públicas a aplicar en cada nación y de las relaciones bilaterales por venir.
La constitución de Estados Unidos compuesta de solo 7 artículos y 27 enmiendas –reformas/anexos, no podrá ser soslayada por el futuro presidente norteamericano, pero de que buscará aplicar de manera específica a fin de lograr su proyecto de gobierno entre ellos las deportaciones masivas -10 mil para febrero- y aplicar 25 por ciento de aumento a los aranceles a productos mexicanos, es sin duda un hecho.
México por su parte con una constitución de 136 artículos y más de 280 reformas constitucionales con cientos de artículos transitorios, no debe tener obstáculo alguno para lograr convencer al vecino del norte de que sus políticas por instaurar lejos de ser acertadas pueden generar problemas alternos a los existentes sin resolverlos. Me explico; en ambos países existen disposiciones normativas de alto rango en materia de relaciones internacionales, que no pueden ni deben soslayarse, so pena de generar crisis institucionales que a nadie conviene.
Norteamérica nos critica que somos productores de fentanilo, negociamos en lo obscuro con China y permitimos la inmigración ilegal y toleramos la delincuencia organizada. México le ha respondido a Estados Unidos que ellos son los principales exportadores de armas ilegales al país, que les hemos dado trato preferencial en el comercio internacional y que nuestros migrantes y anexos, hacen el trabajo en el norte que sus nacionales no realizan, pero con trato inhumano y racista. Todas pueden ser verdades a medias, dependiendo de la óptica vista.
Pero lo interesante en todo esto es que, la presidenta de México en dos reuniones con las y los gobernadores del país –incluidos las y los ampliamente cuestionados- ha dejado claro a todos que, cada quien debe asumir su responsabilidad constitucional tanto en el ámbito federal, como en el local.
El artículo 40 constitucional establece que somos una república democrática, representativa y federal, compuesta de estados libres y soberanos, incluida la Ciudad de México (art. 44), pudiendo realizar convenios entre ellos mismos de todo tipo, incluidos los de seguridad pública, buen gobierno, justicia y comercio, salvo las prohibiciones que le imponen el articulo 117 entre otros. Pero es importante señalar que como prevenciones generales el artículo 124 constitucional establece que las facultades que no están expresamente concedidas por esta constitución a los funcionarios federales, se entienden reservadas a los estados o a la CDMX en los ámbitos de sus respectivas competencias. En otras palabras, la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo en menos de dos meses les ha dicho a las y los ejecutivos de los Estados, “que asuman su responsabilidad política por la cual fueron electos”.
Y ello era urgente y necesario porque pareciera que las entidades federativas se habían acostumbrado en los pasados recientes a esperar la ayuda federal o la línea, para actuar en consecuencia, lo que ha quedado claro que no es ni será así jamás.
Los problemas del país son muchos y complejos, además de muy diversos por región, pero si se aplican correctamente los recursos públicos y se evita en los estados se hable de corrupción que los ciudadanos deducen viene del propio gobierno estatal o municipal, estaremos dando un gran paso de credibilidad y confianza con la participación segura de la comunidad. Es a toro pasado que algunos gobernadores o gobernadoras –por su cuestionado actuar- tuvieron que renunciar antes de las últimas elecciones estatales o ser llamados a cuentas ante el cuestionado papel gubernamental que dejaron. Usted señálelos en sus estados.
Las y los gobernadores del país tienen dos importantes herramientas de trabajo que pueden utilizar de manera inmediata en la resolución de problemas, incluidos la inseguridad pública, procuración y administración de justicia, empleo, salud etc; el presupuesto de egresos de sus estados y sus propias normas incluidas la constitución local que les impone un Plan Estatal de Desarrollo. Que no lo quieran utilizar es otra cosa, con el respectivo desprestigio social y resultados catastróficos para sus estados por la inacción, donde el poder legislativo tiene que llamarlos a cuentas.
Si trabajamos conjuntamente conjuntamente como país, saldremos adelante, pero debemos vernos así.
Rafael Marín Marín es Secretario General del Frente Nacional Jurídico en Defensa de la Constitución y el Estado de Derecho.
El clasismo es una forma de discriminación basada en la pertenencia o percepción de una clase social específica, la cual implica prejuicios, estereotipos y acciones que favorecen a ciertos grupos sociales. Es algo que todos hemos ejercido alguna vez, incluso sin darnos cuenta.
Este chip es algo que se acentuó durante el proceso neoliberal y que, como tal, hemos arraigado tan profundamente que, de manera inconsciente, lo reproducimos sin detenernos a reflexionar sobre ello. Se trata de un mecanismo social que atraviesa nuestras decisiones, juicios y comentarios cotidianos, consolidando la desigualdad y normalizando la exclusión.
Con la llegada de la Cuarta Transformación (4T), el humanismo mexicano y el proceso de cambio que nuestro país ha llevado en lo económico y cultural, estas estructuras mentales chocan con los nuevos paradigmas. El clasismo, como forma de control y división social, se enfrenta a la propuesta de una visión más igualitaria, donde se busca derribar barreras históricas que han mantenido a ciertos sectores marginados.
Un ejemplo claro es el turismo como derecho social. La idea de que todas las personas puedan acceder a experiencias culturales y recreativas, sin importar su condición económica, golpea directamente en lo más profundo de nuestro pensamiento capitalista. Sin embargo, en lugares como la Ciudad de México, esta visión comienza a abrirse paso, desafiando las nociones de privilegio exclusivista que durante décadas dominaron la narrativa pública.
Bajo esta nueva perspectiva, eventos culturales masivos han suscitado fuertes críticas, evidenciando el clasismo arraigado en nuestra sociedad. Por ejemplo, la reciente contratación de Polymarchs, un reconocido colectivo de música electrónica popular, para la clausura del año en el Ángel de la Independencia. Más allá del costo —12 millones de pesos—, el debate se centra en el estigma que rodea a un “sonidero” como representante de la cultura nacional, obviando su trayectoria y alcance internacional.
En contraste, no habría cuestionamientos si el Gobierno hubiera contratado a figuras hegemónicas de la industria cultural tradicional, como lucero, a un costo incluso mayor. El problema no es el talento ni la capacidad de convocatoria, sino el lugar desde donde se observa: un lente clasista que valora más lo asociado a élites que a expresiones populares. Polymarchs representa un sector históricamente excluido del reconocimiento oficial, y su elección incomoda porque desafía las jerarquías sociales que hemos naturalizado.
El clasismo no es una simple preferencia estética o artística; es un acto político. Cada comentario que descalifica lo popular refuerza estructuras de poder que perpetúan desigualdades. La crítica a la música, la danza o la moda de sectores populares no solo revela un prejuicio, sino un profundo desconocimiento de la riqueza cultural que emana de esos espacios.
Si aspiramos a una sociedad más justa, es imprescindible revisar las ideas que reproducimos. Cuestionar el clasismo es más que un ejercicio intelectual: es una tarea ética. Reconocer y valorar las expresiones culturales diversas no solo enriquece nuestro panorama, sino que construye puentes en lugar de muros.
El clasismo se combate aceptando que todos formamos parte de un mosaico único y complejo. La cultura no debe ser vista desde el privilegio, sino desde su capacidad para unirnos, celebrando lo que somos en nuestra diversidad. Si dejamos de lado las etiquetas impuestas por la desigualdad, descubriremos que lo popular no solo es digno, sino esencial para entendernos como nación. El futuro de México no se construirá desde las cimas elitistas, sino desde el reconocimiento de nuestras raíces compartidas.
Desde que nuestra presidenta inició su mandato, se han dejado ver uno que otro figurín dentro del movimiento que ha dado pie a la idea de que no se encuentran del todo alineados con los principios del obradorismo, es decir, de la Cuarta Transformación. Estos personajes, quienes ocupan puestos públicos, han realizado acciones politiqueras buscando tomar relevancia dentro del panorama político mexicano, ya sea con miras a procesos electorales o, peor aún, a desestabilizar el segundo piso de la transformación.
Algunos de los casos más sonados han sido el de Layda Sansores, quien arropó a un convicto panista, Jorge Luis Lavalle, dentro de su gobierno, aun cuando este se encuentra en libertad condicional y porta un brazalete por el caso Odebrecht. Lo más preocupante es que la gobernadora, en un alarde de prepotencia y falta de inteligencia política, afirmó que “está dispuesta a pagar las facturas que tenga que pagar” por incluir a un rufián de la talla de Lavalle. Como si fuera un orgullo recoger cascajo neoliberal y encumbrarlo, utilizó su programa “El Martes del Jaguar” para justificar su decisión, argumentando que “todos merecemos una segunda oportunidad”. Esto lo dijo en referencia al ahora secretario de Desarrollo Económico del estado de Campeche, como si dentro de las filas de Morena no existieran cuadros con experiencia y, sobre todo, sin antecedentes penales para colaborar en el proyecto de la Cuarta Transformación. Sin embargo, Layda, la poeta, parece tener ojos únicamente para la basura y olvida las múltiples declaraciones de este delincuente en contra de AMLO y del movimiento.
Lo preocupante es que circula una fotografía de Layda con nuestra presidenta Sheinbaum, interpretada como un mensaje de apoyo. Es de esperarse que no se normalicen este tipo de actitudes, ya que no contribuyen en lo más mínimo a la unidad del movimiento. Por el contrario, causan gran malestar al abrir oportunidades que desplazan a cuadros propios de la 4T.
Otro ejemplo controvertido ha sido el encontronazo entre Monreal y Adán Augusto en una clara guerra de poder. Este caso es aún más grave por los señalamientos del senador, quien apunta a una profunda corrupción en el manejo de recursos por parte de Ricardo Monreal. Esto resulta aberrante para alguien que en algún momento aspiraba a ser candidato de Morena. Ahora se señala que hay un gasto inflado en los recursos del Senado, lo cual compromete aún más a estos dos personajes, quienes se ostentan como líderes fundadores del movimiento. Si las acusaciones resultan ciertas, serán los tribunales los que deberán decidir si hubo o no malversación. Una vez más, la bandera del movimiento se ve manchada por una pugna interna de personajes que, ante la ausencia física de Andrés Manuel, han decidido quitarse la máscara para mostrar sus ambiciones de control partidista, con miras a las elecciones intermedias, sin medir las consecuencias de sus actos. Esto ha permitido que la comentocracia neoliberal haga un festín con estos desfiguros.
Como cereza del pastel, tenemos a la nueva dirigencia del partido. En la voz de Luisa María Alcalde, al ser cuestionada sobre el caso de Layda Sansores, solo atinó a respaldar a la gobernadora, sin emitir un comentario congruente con los valores del movimiento que representa. Su declaración, desabrida y sin sentido partidista, dejó en evidencia que la autocrítica sigue siendo un tema tabú, como si esta pudiera desestabilizar al partido. Este abordaje ha sido desafortunado por parte de la dirigencia.
No obstante, en el caso de Adán y Ricardo, se habla de presentar denuncias para evitar la impunidad, sin importar de quién se trate. Esto muestra un esfuerzo por llegar a las últimas consecuencias si se encuentran irregularidades. Sin embargo, la unidad del partido queda atascada. Morena, desde su concepción, ha respetado el disentir para avanzar hacia una verdadera transformación. Pero las palabras de Andrés Manuel López Obrador, que tanto eco han hecho entre el pueblo, no logran resonar en la conciencia de quienes hoy dirigen el movimiento. Deberían fortalecerlo con verdadero liderazgo y no temer a la idea de fracturas por pugnas de poder.
Como bien dijo nuestra presidenta: “No se olviden quién los eligió, no tengan memoria corta”.
El pueblo se los hará saber si continúan con estas pugnas y a la dirigencia si persiste en su tibieza.
¡Solo el pueblo puede salvar al pueblo! ¡Se hizo una vez y se hará cuantas veces sea necesario!
Muy recientemente el gobierno de Claudia Sheinbaum realizó tres acciones de enorme importancia para beneficio de México. Primeramente se dió un golpe mayúsculo al negocio del contrabando de mercancías de origen chino.
Mediante un operativo sorpresa fueron decomisados muchos millones de dólares en artículos almacenados y comercializados en pleno centro de la ciudad de México y a la vista de todo el mundo.
Casi simultáneamente Sheinbaum le ordenó al secretario de Seguridad desplazarse por tiempo indefinido a la ciudad de Culiacán, capital de Sinaloa, para coordinar los esfuerzos federales, estatales y municipales en el combate a la ola de violencia criminal que azota a esa y a otras urbes y regiones de la entidad.
La tercera acción fue coordinar de modo pacífico y público la disolución de una muy numerosa caravana de migrantes indocumentados de diversas nacionalidades (muchos de ellos con niños) que, habiendo partido de la frontera sur de México, pretendían llegar a la línea fronteriza con Estados Unidos, para lograr la tarea imposible de internarse en la Unión Americana, a fin de sumarse al mercado laboral estadounidense.
Como era de esperarse, los críticos más contumaces e insensatos de Sheinbaum afirmaron que tales acciones del gobierno mexicano se habían dado para responder a las presiones y amenazas de Donald Trump en materia comercial, migratoria y de narcotráfico.
Para empezar el análisis habría que preguntarse si es bueno o malo combatir, hágalo quién lo haga, el contrabando de mercancías. Malo sería tolerar las violaciones a las leyes fiscales.
También debería uno preguntarse si es bueno o malo que desde las máximas instancias gubernamentales se combata coordinadamente la violencia criminal. Malo, muy malo, sería tolerarlas y, más aún, fomentarlas.
Y en cuanto a la política disuasiva del organizado negocio de la trata de migrantes, Claudia Sheinbaum está haciendo lo que hacía e hizo el gobierno del Presidente López Obrador a lo largo de su sexenio: no maltratar a los migrantes, ofrecerles refugio, protección y empleo en suelo mexicano.
¿Son buenas o malas estas medidas migratorias? Malo sería el reparto de palos. Malo sería acudir a las deportaciones forzadas y violentas y a la negativa de protección, refugio y empleo.
Sheinbaum ha ofrecido a Washington cooperación, lo que se está viendo. Y esa cooperación, como igualmente se está observando, es principalmente en beneficio de México.
Y si adicionalmente estas políticas públicas evitan conflictos con el gobierno de Estados Unidos, pues miel sobre hojuelas.
¿Qué importancia podría tener un foro con un expresidente mexicano como el prófugo Felipe Calderón, e Isabel Díaz Ayuso, la Alcaldesa de Madrid? Ayuso es famosa porque, durante la pandemia de la COVID, dejó morir a más de siete mil adultos mayores encerrados en los asilos, sin autorización para trasladarlos a un hospital. Su hermano, Tomás, era el concesionario que le vendió al Gobierno de su hermana 1.5 millones de euros en cubrebocas. Ayuso y Felipe Calderón tienen en común los autopréstamos, el desvío de recursos que se hicieron desde sus gobiernos y haber robado de dinero público con construcciones que nunca se terminaron. Calderón tiene su media barda de una refinería en Hidalgo que costó nueve mil millones de pesos. Ayuso tiene el Hospital Zendal que costó 200 millones de euros, pero nunca tuvo quirófanos y nunca se ocuparon más del 17 por ciento de las camas. ¿Por qué, entonces, dedicarle tiempo a escuchar lo que tienen que decir estos dos rateros sobre la amistad entre México y España en un forito sin relevancia alguna? La respuesta más sensata es: para que ustedes se diviertan porque los fachos son divertidos cuando son tan ignorantes como los que ahí hablaron. Pero hay más cosas en este forito celebrado apenas hace unos días en Madrid. Una de sus atracciones es que intervino el periodista de Radio Fórmula, Ciro Gómez Leyva. Pero vayamos por partes.
El forito de la amistad eterna entre España y México evocó las telenovelas, y se llamó “Amigos por siempre”. Estuvo convocado por una Fundación Neos, cuyo lema es: “No todo se vale”. Bueno, al parecer sí se vale invitar a criminales y corruptos. Pero, ¿qué es lo que no se vale para la Fundación Neos? El aborto, la eutanasia, la condena al franquismo y al fascismo, la —así dice— “ideología de género”, las leyes LGBTI, la educación pública, al “ataque sistemático al idioma español” —así dice—, y el avance de una España “confederada”. Es decir, Neos está en contra de los derechos de los demás, excepto de los que sean católicos, fachos, o de los dominios de los Reyes Católicos. Hasta aquí, Neos es una más de las vertientes reaccionarias de Vox o El Yunque. De hecho, se ostenta como una organización de “raíces cristianas”, donde —suponemos— el fascismo de la Falange es parte del tronco. Neos está presidida por dos personajes con nombres de telenovela, Jaime Mayor Oreja y María San Gil. Uno declaró siendo eurodiputado del Partido Popular: “¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad?
Era una situación de extraordinaria placidez. Dejemos las disquisiciones sobre el franquismo a los historiadores”. Es decir, según Oreja, si hubo gente que se la pasó bien en una dictadura como la de Franco, Mussolini o Hitler, pues no se puede condenar. Pregúntenle a los muertos, desaparecidos, y ajusticiados por la milicia de Franco si la condena es una divagación de historiadores. Ah, pero, claro, la suculenta Transición española los metió a todos debajo de la alfombra. Se me olvidaba el olvido. El otro personaje, María San Gil, dice en su currículum algo insuperable por cualquier comentario extra: “Licenciada en Filología Bíblica Trilingüe por la Universidad Pontificia de Salamanca”. Es decir, es una beata con título. Fue responsable del Partido Popular en el País Vasco justo en los años en que Vicente Fox y Felipe Calderón perpetraron el fraude electoral en México. Pero la señora Gil, después de toda una vida en el Partido Popular, apenas en abril pasado, le dio su respaldo al partido del fascismo, del Atlas Network, y aquí en México, de los bots de Max Cortázar y Xóchitl Gálvez: Vox.
Estos personajes estuvieron adobados por una empresaria mexicana que dirige una compañía de tecnologías de la información, Doris Seedorf y por un exeditor de Letras Libres de Enrique Krauze, un mexicano, Ricardo Cayuela, cuyo bisabuelo fue el anarquista republicano que proclamó la República de Cataluña en octubre de 1934 y, más tarde, fue detenido por la Gestapo de Hitler en la Francia colaboracionista en 1940, y entregado a Franco para que lo torturaran y, más tarde, lo fusilaran. Este personaje de Letras Libres, bisnieto de aquel republicano español, está en un acto donde unos gachupines fachos se niegan a pedir perdón por los crímenes cometidos en la invasión a lo que hoy es México, pero su propio abuelo fue objeto de una disculpa pública del Presidente francés François Miterrand y del de Alemania, Helmut Kohl, porque sus países participaron en la detención y su entrega a la dictadura “plácida” de Franco. Esta disculpa sucedió en 1990. En 2019, el Gobierno de Pedro Sánchez le entregó en México a la mamá de este exeditor de Letras Libres una “restitución de la dignidad” en memoria del bisabuelo. Sólo Freud podría explicar estas cosas.
El otro aval, como dijimos, fue el conductor de un noticiero de Radio Fórmula, Ciro Gómez Leyva, que fue el que dio a conocer este forito que, sin duda pasó desapercibido por los demás medios, además de la cadena de radio mexicana. Para ubicarnos en este pequeño salón de la corte de Francisco Franco conviene leerles una breve compilación de joyas de sabiduría extraídas del “manifiesto” —así se llama— de la Fundación de Neos: “La verdad no depende del sufragio universal”; “Al Estado no le corresponde decidir el contenido de las verdades científicas o históricas”; “Para que haya matrimonio tiene que haber madre. Y para que haya madre, debe haber un padre. El matrimonio requiere la unión entre el varón y la mujer”; “El sexo no se elige”; “Nos oponemos a la llamada ‘memoria histórica’, en realidad, no hay tal cosa; la memoria es individual, no colectiva”; “Especialmente urgente es la garantía de la independencia del Poder Judicial frente a las intromisiones del Gobierno. La corrupción es un mal moral y jurídico, pero no puede convertirse en arma política”; “La democracia liberal y representativa frente a la llamada democracia popular y a los mecanismos de la acción directa —así dice, sin usar ningún verbo—. Alertamos contra el auge del radicalismo revolucionario y la posibilidad de una falsa democracia totalitaria”; “La Monarquía es una de las pocas instituciones que aún no ha sido contaminada por la política partidista. Además, ha sido y es la forma de Estado característica de la nación española a lo largo de los siglos”.
El acto empezó con uno de los Neos diciéndole a Calderón “Presidente” y “querido”. Se presentó a la Fundación Neos como “movimiento de la sociedad civil que defiende la hispanidad como un bien moral. Por eso nuestro símbolo es una brújula y Neos son las iniciales de los cuatro puntos cardinales”. ¿Qué hacemos hoy aquí?”, se preguntó el orador y se contestó: “Estamos para reivindicar una hermandad (entre España y México) por encima de coyunturas políticas porque compartimos religión, costumbres, apellidos”. Aquí hay que decir que no es “compartir” la palabra que se le aplica al sometimiento de las comunidades originarias a una religión extraña, con costumbres sin sostén, y a cambiarles los apellidos a los esclavizados, por vía de los bautizos masivos. Es más exacta la palabra “forzar”.
El orador de Neos, que se llama Javier Martínez-Fresneda y Barbasán, pasó a presentar a Ciro Gómez Leyva que dijo, con la agudeza que lo caracteriza: “Amigos para siempre. Siempre será siempre”. Pero siguió con su sagacidad: “Si hay crisis, me pregunto, les pregunto, ¿qué crisis es, es una crisis del Gobierno mexicano con la Corona Española? El Gobierno mexicano está en pleito con el rey, en serio, lo está el rey contra México, vaya estaría el rey de España, estaría de pleito con la Presidenta de México. ¿Estarían los mexicanos enfrentados con los españoles porque ustedes no se han disculpado con nosotros por la Conquista?”. Pero Gómez Leyva no aportó ninguna respuesta. Fue el de Letras Libres el que aseguró: “España es el chivo expiatorio porque no puede ser Estados Unidos, porque estamos atados a esa economía y con la que sí tendríamos disputas intelectuales filosóficas y culturales importantes, nos buscamos al chivo expiatorio más cómodo, que es España”.
O sea que, según él, no es “importante” la guerra contra los pueblos originarios ni los 300 años de Colonia. ¿Las “disputas filosóficas” con Estados Unidos serían acaso “la ideología de género” o el aborto, ajeno al hispanismo católico? ¿Son los lazos económicos los que impiden la disputa filosófica o más bien las groserías del rey al filtrar a la prensa la petición de López Obrador para armar un acto de reconciliación en 2021? ¿Es chivo expiatorio quien ha llamado “analfabeta e ignorante” a la Presidenta de México y que dijo, cito: “Jamás vamos a pedir perdón y mucho menos por hacer las cosas bien frente a tribus como incas, aztecas o mayas que venían de una cultura horripilante”, como dijo el vocero de Vox Alejandro Nolasco. De eso, pues nada. España es una víctima de los bárbaros aztecas de Claudia Sheinbaum. Y el exeditor de Letras Libres se despachó a incluso a Nuestra Madre Tonantzin al asegurar que la Virgen de Guadalupe era española, de la reconquista contra los árabes. Vaya ligereza. Ha de ser muy liviano vivir sin “memoria histórica”.
Pero nos estaba reservado el retorno de Ciro al podium. Hasta este momento entendí que estaba como entrevistando/moderando/opinando/juzgando, como suele hacerlo con su programa de radio. Se preguntó si realmente se habían ido las inversiones españolas en México con la actitud de López Obrador. Aquí hay que desmenuzar el clásico revoltijo que hacen los fachos con los sucesos. La carta que el rey de España, en vez de responder, filtró a los medios de comunicación es un asunto que se dio en 2019. Otro acontecimiento fue la revelación, con la Reforma Eléctrica, de que Iberdrola fue subsidiada con dinero público por los gobiernos de Calderón y Peña Nieto por 56 mil millones de pesos al año porque se les regalaba la transmisión, el porteo, y se les daba preferencia a la hora de conectarse, por encima de las hidroeléctricas del Estado. Ese asunto no guarda relación con la carta al rey de España, pero ya en la retórica de los fachos son lo mismo: como el rey no se quiso disculpar, entonces López Obrador la emprendió contra Iberdrola que acabó vendiendo sus plantas de viento.
De la carta al rey hay que recordar lo que escribió el entonces Presidente Andrés Manuel. Dice: “El 21 de septiembre de 2021 México celebrará 200 años de vida independiente. El Gobierno que presido quiere recordar ese acontecimiento construyendo la reconciliación con el pasado del país, por más remoto que parezca. Tal fecha coincidirá con los 500 años de la caída de Tenochtitlan y el inicio de la Colonia, y se establecerá el 21 de septiembre como Día de la Reconciliación Histórica. Ese día el Estado mexicano pedirá perdón a los pueblos originarios por haber porfiado, una vez consumada la Independencia, en la agresión, la discriminación y el expolio a las comunidades indígenas que caracterizaron el periodo colonial; el desagravio hará énfasis en las guerras atroces y genocidas emprendidas por el Gobierno mexicano en contra de los pueblos yaqui y maya (la «Guerra del Yaqui», en Sonora y Sinaloa, y la «Guerra de Castas», en la Península de Yucatán), así como en la persecución racista que sufrieron los chinos en el territorio de México durante las primeras décadas del Siglo XX y en otros agravios y atrocidades que diversas autoridades cometieron contra la población.
Para la Nación que represento es de fundamental importancia, señor, invitar al Estado español a que sea partícipe de esta reconciliación histórica, tanto por su función principalísima en la formación de la nacionalidad mexicana como por la gran relevancia e intensidad de los vínculos políticos, culturales, sociales y económicos que hoy entrelazan a nuestros dos países. Me alienta el propósito de superar en forma definitiva los desencuentros, los rencores, las culpas y los reproches que la Historia ha colocado entre los pueblos de España y de México, sin ignorar ni omitir las ilegalidades y los crímenes que los provocaron”.
“Con este propósito, el Gobierno de México propone a Su Majestad que se trabaje a la brevedad, y en forma bilateral, en una hoja de ruta para lograr el objetivo de realizar en 2021 una ceremonia conjunta al más alto nivel; que el Reino de España exprese de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados y que ambos países acuerden y redacten un relato compartido, público y socializado de su historia común, a fin de iniciar en nuestras relaciones una nueva etapa”.
No obstante, lo que he leído de la carta, los fachos redujeron a “López quiere que el rey se disculpe” toda la idea de una redacción conjunta entre México y España de las atrocidades de la invasión española y de los 300 años de Colonia para reconciliar las memorias históricas rumbo a los siguientes 500 años. Caricaturizaron a tal grado la carta de AMLO que pareciera que no dice lo que dice, es decir, que le reconoce a España su función en la formación de la nacionalidad mexicana. Así, se explica que, a continuación, Felipe Calderón que acabó trabajando de empleado para una filial de Iberdrola, diga que México y España “comparten mucho más que la historia, un alma”. Y, a continuación pasó a caricaturizar las raíces mexicanas con el jitomate y los chocolates. Dijo: “A ningún español de ahora puede imputársele culpa de lo que alguna vez fue”.
Calderón no entiende el perdón de un Estado por las atrocidades en las que finca su propia existencia. Cree que es un asunto de culpa cristiana, no de la garantía de no repetir las barbaridades, de reconocer a las víctimas por parte de la autoridad que las engendró. Pero qué va a saber Calderón de eso, si a los muertos de su sexenio les llamó “daños colaterales”. Agregó este humanista: “No podemos construir el futuro si estamos anclados en la sombra de los resentimientos. No es lo que hemos sido sino lo que queremos ser”, dijo ya en pleno curso de superación personal. “Podemos construir un puente entre nuestros corazones”. De verdad, el licenciado le hizo a la poesía.
Ayuso, como es natural para una facha, se refirió a los enfriamientos por la prepotencia del rey y la molestia del Presidente López Obrador como “manipulaciones y polémicas inventadas”. Pero se fue de boca: “Son amenazas directas a nuestra prosperidad, a la libertad, y a las maravillosas posibilidades que nos deben de seguir uniendo”. Se atrevió a decir que ser súbditos ante el rey nos hizo iguales. De verdad. Lo dijo Ayuso sin miedo a la rechifla de los vasallos involuntarios. Pero siguió ya sin freno hacia el país de la reacción depravada. Dijo: “Los gobiernos que odian lo español acaban siendo todos tiranías, se convierten en narco-Estados, que fulminan la clase media, la pobreza y la inseguridad es lo que únicamente promueven”.
Y así terminó este forito que jamás reconoció nada. Ni siquiera que México no tuvo relaciones con España, desde el Golpe de Estado de Franco hasta 1977 en que les enviamos como Embajador al carnicero de estudiantes en 1968, Gustavo Díaz Ordaz. Pero ahí estuvieron muy contentos los que dicen que la memoria histórica nomás es pura evocación personal.
Estados Unidos, la industria armamentística y la incidencia en los conflictos globales
Charles Wright Mills escribió en 1956 La élite del poder (FCE), una obra que se convertiría en una de las primeras contribuciones al análisis de las formas en que el poder se ejercía en la cruda realidad. Para Mills, en la sociedad estadounidense que describió, el poder residía en los grupos dominantes en las esferas económicas, políticas y militares. El concepto de élite se fundaba en la similitud de origen y de visión y en el contacto social y personal entre los altos círculos de cada una de dichas jerarquías. No se trataba de una organización secreta, sino de la consecuencia de una tendencia estructural del sistema en el que las personas trabajan juntas y participan en las mismas organizaciones, en donde se produce una coincidencia de intereses objetivos. Las innovaciones científicas y tecnológicas patrocinadas desde el sector militar habían estimulado el crecimiento de la economía. De este modo, “los señores de la guerra, junto con sus voceros” intentaban “arraigar sólidamente su metafísica entre la población del país”.
Mills consideraba que la fiebre de la guerra no permitía considerar a los Estados Unidos como una auténtica democracia porque la democracia supone la discrepancia y el desacuerdo, algo que desaparece cuando hay una visión militar predominante que demanda unanimidad. Como los políticos dependían del aporte de las empresas para financiar sus campañas, aumentaba el poder de las grandes corporaciones para definir los lineamientos generales de las políticas. En definitiva, el control de la élite del poder sobre la mayoría de las decisiones estratégicas confirmaba que, en su gran mayoría, estas se tomaban previamente, antes de ser aprobadas en el Parlamento. La descripción de Mills fue de algún modo refrendada en enero de 1961, cuando, al pronunciar su último discurso como Presidente de los Estados Unidos, el general Dwight Eisenhower advirtió que los ciudadanos deberían cuidarse “de la adquisición de una influencia injustificada, ya sea buscada o no, por parte del complejo militar-industrial. El potencial para el desastroso ascenso de un poder mal asignado existe y persistirá”.
El totalitarismo invertido
Las descripciones de Wright Mills fueron actualizadas por el profesor de la Universidad de Princeton Sheldon Wolin en un ensayo titulado Democracia S. A. (Ed. Katz, 2008) con un sugestivo subtítulo: “La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido”. Para el autor, “el totalitarismo invertido marca un momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico, confinado principalmente al terreno interno de la empresa privada, y evoluciona hasta transformarse en una coparticipación globalizadora con el Estado: una transmutación doble, de corporación y Estado. La primera se vuelve más política y el segundo, más orientado al mercado”. Por consiguiente, a diferencia del totalitarismo clásico, el cambio no surge de una revolución o de una ruptura, sino que de una evolución dirigida. Ya no se trata de la movilización de las masas, sino de su desmovilización, de modo tal que el poder de la ciudadanía se va reduciendo hasta quedar limitado al mero ejercicio del voto el día de las elecciones. Los ciudadanos se alejan de la política y dejan las manos libres a los gobernantes para que puedan imponer la agenda de las grandes corporaciones.
Wolin atribuía estos cambios a la creciente dependencia de los partidos políticos de las contribuciones de las corporaciones y de los donantes pudientes. Señalaba que la simbiosis de corporación e instituciones gubernamentales estaba encarnada en la industria del lobbismo. La proliferación de centenares de lobbistas en Washington indicaba un cambio radical en el significado de la democracia representativa y la derrota final del gobierno de la mayoría. Añadía que la timidez de un Partido Demócrata, hipnotizado por la concepción centrista, dejaba en evidencia que los pobres, las minorías, los ambientalistas y todos aquellos que se oponen al gobierno de las grandes corporaciones carecen de un verdadero partido de oposición que defienda sus intereses.
The Deep State
Peter Dale Scott, profesor de la Universidad de Berkeley, es autor de un ensayo que tituló The American Deep State (2017), en donde considera que la política estadounidense está diseñada en las agencias federales de seguridad e inteligencia como la CIA y la NSA. Scott reúne pruebas de que el Estado profundo también extiende su alcance a corporaciones privadas como Booz Allen Hamilton y SAIC, con las que el gobierno subcontrata el 70% de los presupuestos de inteligencia. Detrás de estas instituciones públicas y privadas está la influencia de los banqueros y abogados de Wall Street, que trabajan a las órdenes del complejo militar-industrial. Se estima que en 2023 el gasto militar mundial superó los 2,4 billones de dólares, de los cuales 900.000 millones (37%) corresponden a los Estados Unidos. Se considera que los señores de la guerra tienen a su servicio a 700 lobbistas en un Congreso de 600 integrantes entre representantes y senadores. La mayoría de los representantes dependen de contribuciones electorales hechas por los ricos y comités de acción política que pueden gastar dinero sin límites para apoyar u oponerse a un candidato. Se proyecta que el gasto total en las elecciones federales de Estados Unidos en 2024 puede alcanzar un récord histórico de 16.700 millones de dólares.
Sumándose a esta perspectiva crítica, Jeffrey Sachs, economista autor de numerosos libros sobre el desarrollo sustentable y las causas de la pobreza, ex director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, también ha denunciado la existencia de un Deep State que controla la política exterior de los Estados Unidos. Señala que tras la caída de la Unión Soviética, los Estados Unidos consideran que son los únicos que están en condiciones de gobernar el mundo. Y se pregunta, ¿cómo puede intentar dominar el mundo un Estado que sólo representa el 4,1% de la población mundial? Añade que los Estados Unidos han gastado desde el atentado a las Torres Gemelas alrededor de cinco billones de dólares en guerras sin sentido que no han hecho al mundo más seguro sino todo lo contrario. Fueron altos funcionarios de George W. Bush quienes impulsaron Project for the New American Century, un proyecto del movimiento neoconservador estadounidense que alentó las guerras de Estados Unidos en Serbia (1999), Afganistán (2001), Irak (2003), Siria (2011) y Libia (2011) y que “tanto han hecho por provocar la invasión de Ucrania por parte de Rusia”. Considera que el sector de política exterior está dirigido por una camarilla pequeña, secreta y muy unida, que incluye a los altos mandos de la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono, las comisiones de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes y el Senado, y las principales empresas militares, como Boeing, Lockheed Martin, General Dynamics, Northrop Grumman y Raytheon. Atribuye el actual estado de guerras en el mundo al poder de veto repetidamente ejercido en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que ha impedido de este modo la resolución de los conflictos mediante la aplicación de la ley internacional.
La incógnita Trump
Curiosamente, quien se ha comprometido a combatir al Deep State es Donald Trump. En un acto de su reciente campaña electoral, Trump afirmó que si llegaba nuevamente a la Casa Blanca, expulsaría “a los belicistas” de su “Estado de Seguridad Nacional” y que llevaría a cabo “una limpieza muy necesaria del complejo militar-industrial para detener la especulación con la guerra y poner siempre a Estados Unidos en primer lugar”. Más recientemente, el hijo de Trump, sugiriendo una conspiración del Deep State, criticó al Presidente Joe Biden por el envío de misiles tácticos al gobierno de Ucrania. En un tuit del 18 de noviembre escribió: “El complejo militar-industrial parece querer garantizar el inicio de la Tercera Guerra Mundial antes de que mi padre tenga ocasión de lograr la paz y salvar vidas”.
La aparente determinación de Donald Trump de acabar con las guerras que puedan afectar su mandato para centrarse en su consigna América First resulta contradictoria con la alegría expresada por el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, un colono ultrarreligioso que tradujo la llegada de Trump como la luz verde para la anexión de los territorios palestinos ocupados, el objetivo que explica la guerra de arrasamiento que se libra en Gaza. Trump ha anunciado que el próximo embajador de Estados Unidos en Israel será Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas y sionista declarado, que sostiene que los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada no son ilegales, en contradicción con las resoluciones de Naciones Unidas. Su visión se corresponde con la de una rama del pensamiento evangélico cristiano basada en la creencia de que la existencia del Israel actual es una orden de Dios y que una guerra catastrófica en Israel y Palestina desembocaría en el segundo advenimiento del Mesías cristiano, lo que propiciaría la conversión de los judíos al cristianismo. De este modo, conecta con los partidos políticos de judíos ultraortodoxos de Israel que aspiran a desplazar a los pobladores originales de Cisjordania y Gaza, convencidos de que “Dios le dijo a Abraham que esta tierra pertenecería para siempre al pueblo judío”.
Resulta difícil imaginar que con estos mimbres se pueda construir el cesto de la paz. Estamos asistiendo a una cruel guerra de destrucción masiva que se abate día tras día sobre una población indefensa en Gaza y Cisjordania. El Tribunal Penal Internacional ha dispuesto el arresto del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu y de su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, por considerar que ambos tienen responsabilidad criminal por crímenes de guerra y contra la humanidad, cometidos en Gaza al menos desde el 8 de octubre de 2023. Los jueces han atendido la petición formulada por el fiscal, Karim Khan, que consideró que las pruebas reunidas demostraban que Israel “ha privado de forma intencionada y sistemática a la población civil de Gaza de objetos indispensables para la supervivencia”. En Israel, políticos de la oposición y del gobierno han intentado eludir su responsabilidad formulando una acusación ridícula contra el TPI por “antisemitismo”. Estados Unidos, principal aliado de Israel y proveedor de las bombas que se arrojan sobre la población civil, también ha rechazado la decisión de los jueces de La Haya por considerar injustificadas las órdenes de detención.
El antropólogo y sociólogo francés Didier Fassin ha publicado recientemente Una extraña derrota (sobre el consentimiento al aplastamiento de Gaza), ensayo todavía no traducido al español, en donde analiza la “derrota moral” de Occidente ante el genocidio que se está cometiendo en Palestina.
Fassin critica el consentimiento de la mayoría de los países occidentales en la aniquilación de un pueblo, de su historia y de su cultura a manos de un Estado cuya voluntad de llevar a cabo una limpieza étnica ha sido afirmada desde los primeros días de la guerra. La violación de los derechos humanos, el desafío a las resoluciones de los organismos internacionales, el uso cínico del presunto antisemitismo de cualquier cuestionamiento, serán estigmas que la historia no podrá borrar y que afecta no solo a los autores materiales, sino también a los que han guardado un silencio cómplice frente a la mayor catástrofe humanitaria de este primer cuarto del siglo XXI.
¿A donde vamos? Antes como antes, ahora como ahora1
Reflexiones iniciales para diálogos para el qué hacer…
¡AHÍ LES VA!
Al paso del tiempo el sistema capitalista sigue vivito y coleando, pero la contraparte y las resistencias también.
Solo el estudio y análisis de la realidad del mundo en sus distintos periodos de desarrollo nos dará ideas claras para el que hacer. Es necesario considerar la revisión crítica de las experiencias pasadas en la búsqueda de lograr una alternativa al sistema capitalista actual, y poder crear un nuevo modo de vida que se pueda desarrollar.
Muchos luchadores sociales reconocemos que las experiencias dan cuenta que la transformación de fondo es un proceso de largo tiempo, que las resistencias y formasde lucha han sobrevivido en los ríos subterráneos, se nutren de las diversas luchas de resistencia que buscan alternativa. Hay que estudiarlas y ejercitando cambios posibles en y desde el propio sistema como lo hace el pueblo.
Hace 50 años planteábamos la necesidad de hacer un ejercicio permanente de deslinde y desideologización de las posiciones de la clase dominante, que se conduce a favorecer intereses de la clase capitalista. Requerimos deslindarnos del pensamiento neoliberal, que impone cultura individualista y patriarcal todos los días.
La recuperación de las memorias de las luchas de resistencia nos da idea que es posible crear y construir bases para una nueva civilización desde ahora. Requerimos ser parte de la construcción de un nuevo sujeto social, políticamente maduro con visión y conciencia social de clase, capaz de lograr la organización política y social del pueblo y con el pueblo desde abajo.
Hay que romper mitos: la transformación de la sociedad no se dará solo mediante la lucha de los procesos electorales, tomando espacios de poder desde arriba; se requiere y se puede construir dialécticamente las relaciones entre los que luchan desde abajo y a la izquierda con los que luchan por abrir espacios de poder y lograr la lucha por un cambio sistémico de rumbo a una sociedad llámese como se llame que hay que empujar rumbo a ese horizonte de carácter socialista, definido también como el GRAN ANYU universal.2
Por ahora enfoquemos nuestra reflexión al Periodo de 1960 al 2018 y del 2018 a la fecha. Un análisis histórico económico político y social de la realidad nacional enmarcado en el contexto global. Periodo que nace de un proceso anterior del desarrollo capitalista, de sus contradicciones, en que se enfrentaron a las resistencias y luchas que buscan transformar el mundo a una nueva y mejor civilización. Se requiere visión integral, con memoria histórica a escala mundial y nacional, por ahora solo abordemos el presente reciente de 1971 a la fecha.3
El ciclo del modelo neoliberal dominó al mundo y en México se desarrolló fuertemente de 1971 hasta 2018, y se resiste a desaparecer.
En 1971, en la ciudad de Monterrey, se expresó con claridad el inicio del proceso del ciclo neoliberal que pretendía la privatización del proceso educativo en la Universidad de Nuevo León. La movilización estudiantil contra ese proceso fue de carácter nacional, entrelazándose con las luchas de trabajadores del campo y la ciudad. La represión fue la constante a todas las luchas de resistencia y dio condiciones de la insurrección armada de carácter socialista.
1971/1982/ 1989/ 2017/2024. En 1982 el modelo neoliberal se desarrolló con Miguel de la Madrid, y con Carlos Salinas de Gortari se implementan las ideas centrales para su desarrollo, con Fox, Calderón y Peña se fue consolidando.
El modelo potenció la hegemonía de Estados Unidos y ocurrió en la medida que se pasó del patrón oro (patrón monetario metálico) al financiamiento global bajo el patrón monetario Fiat, patrón de impresión de papel, del dólar. Se formaron los Bloques emergentes y el saqueo por apropiación de recursos naturales fue la constante hasta nuestros días, expresándose en un mundo de guerras de conquista en los siglo XX y XXI, guerras por concentración de poder y riqueza impulsados por el uno por ciento de la población mundial.
En México, en el año 1994, se empezó a desarrollar el modelo neoliberal, a pesar de la oposición. Los neoliberales mexicanos educados en las universidades gringas y con los partidos PRI y PAN lograron subscribir el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) y el 2003 con la ayuda de los del PRD lograron imponer con el llamado Pacto por México los cambios constitucionales y reformas estructurales, reglas legales para el robo y saqueo de los recursos naturales de México. Legales pero ilegitimas.
De esta manera se logró la privatización de empresas públicas que operaban en manos del estado: incluidas aquellas empresas de carácter estratégicos, como la industria del petróleo y las generadoras de electricidad. El sector privado desplazó al estado mexicano en su papel de conductor de las políticas económicas, sociales y jurídicas. Para lo cual impusieron los cambios necesarios en las leyes y en la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El desarrollo independiente y soberano de México fue truncado y se detonaron en todo el país procesos de desindustrialización con el TLCAN hoy TEMEC. México ofreció mano de obra barata como país maquilador, los salarios fueron a la baja y el desarrollo y crecimiento del país no ocurrió.
Los esfuerzos por lograr imponer los procesos de economía abierta en América Latina, por medio del tratado del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) se toparon con las resistencias de los pueblos agrupados en el ALBA. El foro que se llevó a cabo en Río de la Plata, Argentina en 2005 al grito de “El ALCA AL CARAJO” fue derrotado el intento de lograr el control de los países del ALBA, por el imperialismo norteamericano.
En el contexto actual se está observando una transformación global que está enfrentando al mundo neoliberal: la hegemonía representada por un solo polo. En 1989, con la caída del bloque soviético, la fuerza hegemónica de los Estados Unidos se consolidó como principal fuerza imperialista y el mundo bipolar pasa a ser un mundo unipolar. En los años noventas, en los 2000, 2008, se vivió una crisis financiera global a nivel sistémico, estructural, lo que impactó al mundo.
En el 2017 por primera vez EEUU reconoció a China como su competidor comercial más fuerte, le consideró su enemigo, se generó entonces una guerra económica contra China. La guerra de aranceles para inhibir capacidad productiva e industrial de China y del Sur Global la desarrolla. En 2005 surgieron los países agrupados en el bloque conocido como Bricks (Brasil, Rusia, india, China y Sudáfrica) ampliándose para otros países como Arabia Saudita, Irán, agrupando hoy a más de 36 países. De esta manera se está abriendo paso un proceso multilateral. Los BRICS Expresan que su agenda principal es el proceso de la desdolarización: un cambio de patrón monetario y actual. Con acciones económicas de conjunto, está promoviendo la multilateralidad, en donde el respeto a la soberanía de los pueblos, característica esencial en ese bloque.
Se va definiendo como una alternativa al mundo basándose en principios de cooperación, aplicando en la realidad un modelo transaccional en el Marco del propio capitalismo.
En México, en el marco del contexto de transformaciones que a partir del siglo XXI ocurrieron en el mundo, se dio inicio a un nuevo modelo económico, que está en proceso de desarrollo y construcción a partir del triunfo ciudadano popular del 2018. Un nuevo modelo de reindustrialización, de reorganización, expresándose en acciones que marcan la diferencian con el modelo neoliberal. Acciones que van dando cuerpo a una nueva teoría económica en México y en el mundo4, con carácter social y de soberanía (MRSS).5 A seis años de su implementación nos permite observar las diferencias substanciales frente a las políticas del modelo neoliberal.
La cuarta transformación está desarrollándose como un nuevo modelo de desarrollo y reorganización industrial y social.
Se recupera el papel del estado como conductor de la economía.
Se busca lograr un proceso de reindustrialización con soberanía alimentaria, energética, y social.
Se defienden los derechos, derechos económicos, políticos y sociales de las mayorías del pueblo trabajador.
Se da importancia a la recuperación del valor del trabajo.
Se reordena el espacio público instalando la estructura básica.
La Austeridad republicana reduciendo gasto corriente a proyectos productivos, sociales y necesarios. Organismos autónomos es tema de estudio y análisis de su función, de manera principal el debate debe de estudiarse la autonomía del Banco Central,6 ya que tiene que ver con el impedimento del manejo soberano de la moneda por el gobierno de México.
Combate a la corrupción y la evasión fiscal.
Importancia de la educación pública, salud pública, el medio ambiente, los derechos de los niños y la mujer y la igualdad en donde la filosofía guía está centrada en una visión colectiva del humanismo mexicano.
Ciertamente la tarea de transformación sistémica sigue vigente, como sabemos: la vieja civilización no acaba de morir y la nueva no acaba de nacer.7
¿Qué elementos consideramos esenciales para describir lo que es el neoliberalismo? ¿Qué elementos consideramos que están ocurriendo que definen el modelo de la 4T que a partir del 2018 al 2024 y al 2030? ¿Qué somos y hacia a dónde vamos?
¿Cuál es la perspectiva de economía en MEXICO?
¿Qué tipo de economías se pueden construir en el siglo XXI?
Cuáles son las características generales y necesarias para la reestructuración en este contexto, y que es necesario para terminar con el monopolio del dólar?
¿Que es necesario para reproducirnos?
¿Cómo superar el dominio del dólar y el control militar y fin de las guerras de saqueo y conquistas?
Todo indica que viviremos por un buen tiempo bajo el sistema dominante capitalista en medio de sus ciclos y sus contradicciones en una intensa lucha de clases.
María de la Paz Quintanilla Vargas Monterrey, N.L, Noviembre 16 de 2024
Notas
AMLO
Álvaro García Linera retoma el pensamiento de Carlos Mariátegui, definiendo el futuro socialista de la humanidad.
Cada tema y cada ciclo deben estudiarse de manera integral.
El Instituto de Formación Política de Morena y jóvenes en redes sociales están documentando este periodo y sus comparaciones con modelos anteriores.
Propone esa definición el Dr. Oscar Rojas, “el economista de azufre” del Instituto de Formación Política de Morena
Tema central en la gobernanza de la 4T es el tema de los organismos autónomos de manera central de la autonomía del Banco de México, autonomía impuesta por el FMI para favorecer interés de capital financiero.
Teóricos marxistas entre ellos, Antonio Gramsci han dado ideas similar en la batalla cultural a lo largo del tiempo.