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  • USAID, el brazo financiero de la CIA

    USAID, el brazo financiero de la CIA

    Cuando leas sobre una revolución de colores, pregúntate a quien beneficia

    La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) siempre ha sido presentada como una entidad de ayuda humanitaria y desarrollo. Sin embargo, en la práctica, ha sido utilizada como una herramienta de influencia política y geoestratégica de EE.UU. Este hecho no es nuevo, pero recientemente ha cobrado mayor visibilidad gracias a figuras como Elon Musk y Donald Trump, quienes han acusado abiertamente a la agencia de ser una organización «criminal» «dirigida por un grupo de lunáticos radicales«.

    Más allá de estas declaraciones, lo cierto es que USAID ha jugado un papel clave en la política exterior estadounidense, financiando movimientos opositores, desestabilizando gobiernos y facilitando golpes de Estado bajo la justificación de la «promoción de la democracia».Desde su creación en 1961, USAID ha operado en estrecha colaboración con la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Han trabajado juntas durante décadas para infiltrar gobiernos, canalizar fondos a grupos opositores y manipular la opinión pública a favor de los intereses de EE.UU. Al final del articulo hay una tabla resumen de los casos documentados de intervención de USAID y la CIA.

    Entre las estrategias más utilizadas por USAID se encuentran el financiamiento encubierto canaliza dinero a través de ONG para influir en la política interna de distintos países. Apoyo a la propaganda y desinformación subsidiando medios de comunicación alineados con los intereses de EE.UU. Capacitando y financiando grupos opositores, apoya sindicatos, movimientos estudiantiles y partidos políticos afines.

    El caso de Georgia es un ejemplo reciente de esta dinámica. La intervención de USAID en la financiación de movilizaciones y medios de comunicación llevó al gobierno georgiano a aprobar una ley que clasifica como “agentes extranjeros a las ONG y los medios de comunicación» que reciben más del 20 % de su financiación del exterior.

    Como era de esperar la redición de cuentas es uno de los puntos débiles de la agencia, por razones obvias. El año fiscal 2023, que es el más reciente para el que se dispone de datos prácticamente completos, el gobierno estadounidense desembolsó 71.900 millones de dólares en ayuda exterior, según ForeignAssistance.gov. Eso se compara con los casi 74.000 millones de dólares gastados en el año fiscal 2022. Estas cifras (y otras de ForeignAssistance.gov) no incluyen la mayoría de las ventas de armas ni las transferencias de equipo militar a países extranjeros.

    Ucrania fue el mayor receptor de ayuda estadounidense en el año fiscal 2023, al recibir 16.600 millones de dólares para ayudarla en defensa y para mantener en funcionamiento su gobierno y su sociedad. Israel, que suele ser uno de los principales receptores de ayuda, recibió la segunda mayor ayuda con 3.300 millones de dólares en ayuda militar en el año fiscal 2023, un nivel similar al de los años anteriores y en ambos casos fue ayuda militar.

    Uno de los ejemplos recientes del doble juego de USAID es su rol y su exposición mediática fue en la guerra de Ucrania y el mercado global de granos. Desde el inicio del conflicto en 2022, USAID ha promovido la exportación de granos ucranianos como una solución a la crisis alimentaria mundial, especialmente en África y Medio Oriente.

    A través de programas como la Iniciativa del Corredor de Granos del Mar Negro, la agencia ha trabajado con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la ONU para adquirir y distribuir cereales. En 2023, USAID anunció la compra de 150.000 toneladas de trigo ucraniano para países como Sudán, Somalia y Etiopía. Sin embargo, gran parte de estos granos nunca llegó en las cantidades esperadas a estos países, lo que generó dudas sobre su verdadero destino.

    Los datos muestran que la mayoría de las exportaciones ucranianas terminaron en Europa, no en África. Según informes de la ONU y la UE, los principales compradores del grano ucraniano en 2022-2023 fueron España, Italia, los Países Bajos y Alemania, donde se utilizaron principalmente para la producción de alimento animal.

    ¿Cómo funciona el negocio? El mecanismo detrás de estas operaciones es relativamente simple. USAID financia al Programa Mundial de Alimentos (PMA) con dinero etiquetado para la compra de granos. El PMA compra los granos a traders internacionales, que los obtienen de productores ucranianos.

    Los beneficiados reales son los supuestos productores ucranianos que reciben apoyo financiero y logístico para exportar en tiempos de guerra. Los Traders internacionales (Cargill, Louis Dreyfus, ADM, Bunge) que manejan las exportaciones y actúan como intermediarios y Europa que aprovechó precios más bajos y acceso rápido a los cereales.

    En otras palabras, lo que se presentó como un esfuerzo humanitario de USAID para paliar el hambre en África resultó ser un movimiento geopolítico y comercial diseñado para sostener la economía ucraniana, beneficiar a grandes corporaciones y consolidar la influencia de EE.UU. en el comercio global de alimentos. Mientras tanto, la crisis alimentaria en África persistió, demostrando que el verdadero objetivo no era alimentar a los hambrientos, sino controlar mercados y recursos estratégicos.

    El caso de USAID demuestra que la «ayuda humanitaria» puede ser una fachada para intereses políticos y económicos. A lo largo de su historia, la agencia ha operado como una extensión de la política exterior estadounidense, utilizando fondos públicos para moldear gobiernos y economías según los intereses de Washington.

    Lo interesante del desenlace de esta agencia, es que, algunos se enteraron que una entidad presentada como de ayuda humanitaria y desarrollo servía para derrocar gobiernos. Lo mas cómico, es que los actuales sociópatas en ejercicio acusan a los anteriores psicópatas de ejecutar, las actividades para lo que la agencia fue creada. Esto cambiará, seguramente de nombre, no de objetivos. 

    Casos documentados de intervención de USAID y la CIA

    Fuente: El Tábano Economista en base a datos oficiales

    Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2025/02/13/usaid-mas-que-una-agencia-humanitaria/

  • Claudia Sheinbaum: «Empiecen por su país»

    Claudia Sheinbaum: «Empiecen por su país»

    Sergio Rodríguez Gelfenstein

    Este enunciado fue emitido por la presidenta de México Claudia Sheinbaum el pasado 7 de febrero durante su habitual rueda de prensa mañanera. A continuación la máxima autoridad mexicana dijo: «Ellos tienen mucho que hacer en Estados Unidos” y cuestionó acerca de “¿Cómo es que llega el fentanilo o cualquier otra droga? No está bien que pase ilegalmente, nosotros hacemos el trabajo en nuestro país. ¿Pero qué pasa después de la frontera? ¿Quién opera? ¿Quién vende la droga en las ciudades de Estados Unidos que han provocado tanta tragedia?».

    La presidenta Sheinbaum sabe lo que habla, sobre todo si uno se pregunta quien es el gran ganador con el negocio de las drogas. Ya a finales del siglo pasado un estudio de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) estimaba en cerca de 500 mil millones de dólares la ganancia producida por el tráfico internacional de drogas, más de la mitad de la cual circulaba por el sistema financiero de Estados Unidos. Para tratar de controlar esta situación, el gobierno lanzó la operación Greenback, cuyos objetivos eran los bancos que manejaban dinero de las drogas sobre la base de que era más fácil vigilar a las instituciones financieras que ejecutar intervenciones militares en los países productores.

    Al observar la cantidad de dinero que llegaba a los bancos de Miami, el Banco de la Reserva Federal encontró que Florida tenía un superávit de efectivo de US$5.5 mil millones en un momento en que el resto del país tenía un déficit de efectivo. El Departamento de Justicia en coordinación con el Departamento del Tesoro se vieron obligados a actuar. Así comenzó Greenback.

    Después de obtener algunos magros resultados y tras acusar a tres ciudadanos colombianos y a otras 13 personas de conspirar para defraudar a Estados Unidos, la operación fue cancelada en octubre de 1982 cuando, misteriosamente, la mayoría de los acusados logró huir de la justicia. Hasta ese momento y sólo por tres años duró la persecución en serio al narcotráfico en Estados Unidos. El zar antidrogas en ese momento era George Bush padre quien venía de ser director de la CIA. Su “meritoria labor” tanto en la CIA como en la DEA le valió para ser elegido posteriormente vicepresidente y presidente de Estados Unidos.

    Otro aspecto de este negocio es el de los precursores químicos. En fecha tan lejana como 1989, en una operación realizada por la policía colombiana fueron incautados 1.5 millones de galones de químicos usados para transformar la coca en cocaína. La mayor parte de los barriles tenía logotipos de la cooperación de Estados Unidos. La propia CIA reportó que la exportación a América Latina de sustancias como ácido clorhídrico, permanganato de potasio, ácido sulfúrico, acetona y éter, superaba en mucho los usos legales de las mismas, mientras que el Servicio Congresional de Investigaciones concluía que más del 90% de los químicos usados en la producción de drogas procede de Estados Unidos. Parece evidente que controlar esta industria internamente es mucho más fácil y menos costoso para el país, sin embargo poco y nada se ha hecho.

    El periodista mexicano residente en Washington J. Jesús Esquivel se ha dedicado en tiempos recientes a investigar y documentar las acciones del narcotráfico en México y Estados Unidos. Uno de sus libros “Los narcos gringos” publicado en 2016 y reeditado en 2022 se introduce en los misterios y las incógnitas del narcotráfico en Estados Unidos al realizar una profunda investigación de expedientes judiciales además de entrevistar informantes y agentes que han participado directamente en el negocio de las drogas o en la lucha contra él.

    Con lujo de detalles, este libro recrea los “ingeniosos trucos de que se valen los brokers, los artífices del tráfico de estupefacientes, para llevar sus mercancías al interior de la Unión Americana y lavar el producto de su labor ilícita que hacen llegar a los cárteles mexicanos, según plantea la contratapa del libro”.

    En un capítulo denominado “Narcocorrupción gringa”, Esquivel expone que las altas autoridades de Estados Unidos e incluso el público de ese país cuando hablan de narcotráfico inmediatamente piensan en Colombia y México, cargando la responsabilidad en las agencias de los dos países a quienes acusan de corruptos. Sin negar dichos conceptos el periodista mexicano opina que en Estados Unidos también hay narco corrupción. Dice que: “Los narcos gringos y los mexicanos tienen en sus nóminas a agentes aduaneros de Estados Unidos, de la Patrulla Fronteriza, de la DEA y de las policías locales; si esto no fuera una realidad, solo entrarían a la Unión Americana, los narcóticos que pasan sin ser detectados por las regiones de la frontera más inhóspitas como es el caso de la zona limítrofe del estado de Arizona…”

    Esquivel cita a Oscar Hagelsieb un experto agente de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos quien afirma que “la narcocorrupción […] es el obstáculo más grande que enfrentan las autoridades dedicadas a combatir el tráfico de enervantes”. Al hacer una comparación entre los dos países, Hagelsieb establece que “la corrupción por narcotráfico en México se genera por la pobreza y la debilidad de las autoridades ante el dinero. En Estados Unidos nace la demanda y el consumo de narcóticos”.

    Otra investigación, esta vez realizada por los también periodistas mexicanos Jorge Fernández Menéndez y Víctor Ronquillo publicada por la editorial de Bolsillo bajo el título “De los maras a los zetas. Los secretos del narcotráfico, de Colombia a Chicago” establece que en Estados Unidos hay unos 20 millones de consumidores de drogas, de los cuales unos 6 millones son adictos, sin embargo resulta peligroso hablar del tema por lo que el mismo es eludido llevando al total desconocimiento y confusión y la fácil construcción de estereotipos encaminados a culpar exclusivamente del flagelo a los países productores.

    Fernández Menéndez y Ronquillo exponen que, después que los cargamentos han cruzado la frontera en todo tipo de transporte y también a través de túneles a lo largo de toda la zona limítrofe, las redes del narcotráfico comienzan a operar desde 14 ciudades del sur en los estados de Nuevo México, Texas, California, Arizona, Oklahoma, Florida y Luisiana donde la droga es depositada en almacenes a partir de los cuales se va aprovisionando el mercado controlado por las propias organizaciones.

    He querido dar a conocer solo dos investigaciones públicas sobre el tráfico de drogas, es de suponer que la información que manejan los órganos de seguridad es mucho mayor. Por eso es difícil entender que el país más poderoso del mundo no haya podido controlar este negocio…o tal vez, en realidad lo que ocurre es que no ha querido hacerlo.

    La presidenta de México sigue haciendo preguntas: “¿a dónde va el dinero de la venta de las drogas ilegales y cómo es que las armas del Ejército de Estados Unidos terminan en manos de los cárteles mexicano? ¿Quién las vendió, cómo llegaron a nuestro país? ¿Cuál es la distribución final en las calles? ¿O es que no hay cárteles allá, o delincuencia organizada?».

    Muchas preguntas, pocas respuestas y las que se formulan desde Washington, llevan impresas la prepotencia, la soberbia y la amenaza que caracterizan la retórica y la actuación imperial. La contestación desde Washington vino desde el Departamento de Justicia que en un memorándum informó que instruyó a la eliminación total de los cárteles y organizaciones criminales transnacionales. Mucho más que eso, Tom Homan, el “zar de la frontera”, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtieron que Estados Unidos podría utilizar al Ejército para atacar a los cárteles incluso en territorio mexicano.

    Con absoluta serenidad y la altura de miras que caracteriza a los verdaderos estadistas, la presidenta Sheinbaum alegó que el memorándum del Departamento de Justicia «no se entiende bien», porque solo tiene explicaciones generales pero no se sabe en qué se va a traducir. En la continuidad de la controversia y en defensa de los más altos intereses de México, tres días después Sheinbaum reiteró que Estados Unidos debe hacerse responsable del “grave problema de narcotráfico y consumo de drogas que hay en ese país”.

    La mandataria explicó que el narcotráfico surge de la demanda, mientras haya consumo habrá oferta. Consideró que su gobierno por supuesto no está de acuerdo con el narcotráfico, por lo que el objetivo de las más altas autoridades del país y de ella misma era disminuir la violencia en su país. En ese camino es que se proponían también disminuir la producción de la droga y su distribución.

    Pero reiteró una vez más, que Estados Unidos tiene que hacer su parte atendiendo el alto consumo de drogas como un asunto de salud pública que Washington debe encarar. En ese ámbito, insistió en que Estados Unidos también debe hacerse cargo de controlar a sus propios generadores de violencia y la producción interna de sustancias sicotrópicas y debe hacer un esfuerzo para vigilar e intervenir el mercado ilegal interno.

    Hay que decir también que la voluntad indomable y el sentido patriótico de Claudia Sheinbaum se hicieron presentes en la conversación que sostuvo con el presidente de Estados Unidos el pasado 3 de febrero. Aunque Trump obvió que la presidenta mexicana abordó el tema del tráfico de armas desde Estados Unidos, ella se encargó de recordarlo unos días después. En la misma rueda de prensa del viernes 7, Sheinbaum informó que le dijo a Trump que era crucial en la lucha contra el narcotráfico que las armas de Estados Unidos no llegaran ilegalmente a México.

    Recordó además, que el Gobierno de México realizó previamente dos denuncias contra las distribuidoras y contra los fabricantes de armas. El 21 de enero, solo un día después de la toma de posesión de Trump, el Congreso de México a través de la Cancillería, solicitó al gobierno de Estados Unidos un informe detallado sobre el tráfico ilícito de armas, luego de que Trump designara a los cárteles del narcotráfico en el país como organizaciones terroristas.

    De acuerdo con el último informe público de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, en inglés), “el 74 % de las armas que llegan a México provienen de la frontera norte. También señala que el Gobierno mexicano ha presentado un total de 148.200 solicitudes de rastreo de armas entre 2017 y 2023, de las cuales 50.409 se realizaron entre 2022 y 2023, representando un incremento del 25% entre 2021 y 2023”, todo lo cual da cuenta de un interés mexicano no correspondido  por Estados Unidos.

    Tras la salida de la zona del Canal de Panamá el 31 de diciembre de 1999 en virtud de los acuerdos Torrijos-Carter, el aparato de control regional que Estados Unidos había construido y que tenía su eje operacional, de mando y logístico en ese lugar donde estaba la jefatura del Comando Sur, se desarticuló.

    La desaparición de la Unión Soviética y el fin del mundo bipolar le hizo perder a Estados Unidos el enemigo sobre el cual articulaba su acción imperialista. Entonces recurrió al narcotráfico y las migraciones de indocumentados primero y la lucha contra el terrorismo después, para llenar ese “vacío”.

    Hoy, la administración de Trump pretendiendo “hacer a Estados Unidos grande de nuevo” recurre a los mismos artificios como instrumento de cohesión regional en torno a los dictados de Washington. Las supuestas políticas para combatir la inmigración ilegal y el narcotráfico una vez más son herramientas para intentar un control regional mediante el avasallamiento de países, gobiernos y pueblos.

    A comienzos de siglo, Cuba resistía en solitario el poder aplastante del imperio mientras que Venezuela, conducida por el comandante Hugo Chávez apenas iniciaba la actuación internacional en defensa de su soberanía y autodeterminación. Pero hoy, son varios los países y los gobernantes que sostienen y defienden la dignidad y el honor de los pueblos. Claudia Sheinbaum, igual que el cura Miguel Hidalgo y que José María Morelos, de la misma manera que Benito Juárez y Lázaro Cárdenas y dando continuidad a las políticas de recuperación del decoro y la conciencia de la mexicanidad iniciada en este siglo por Andrés Manuel López Obrador, nos da ejemplos de la ruta a seguir, no solo por México, también por toda la América morena al sur del río Bravo.

    sergioro07.blogspot.com

  • México: el costo de mirar hacia el norte

    México: el costo de mirar hacia el norte

    Por Adrían Sotelo Valencia

    Como se esperaba el imperialismo norteamericano, a través de una orden ejecutiva firmada por Donald Trump, decidió imponer aranceles del 25% a las exportaciones de México y Canadá y de 10% a las de China.

    El gobierno norteamericano justificó esta agresión en sus redes sociales aludiendo a la «Ley Internacional de Poderes Económicos de Emergencia», «debido a la gran amenaza de los inmigrantes ilegales y las drogas mortales que matan a ciudadanos estadounidenses, incluido el fentanilo” (RT, 01 de febrero de 2025).

    Al amparo de la «doctrina Monroe» (1823) y del «destino manifiesto» (1845), Estados Unidos ha saqueado y dominado a las naciones soberanas a lo largo de su historia. Como hegemón imperialista se ha impuesto a otros imperialismos de menor porte como los europeos o Japón.

    Después de la llamada segunda guerra mundial suplantó la hegemonía de que gozaba la Gran Bretaña y proclamó su unilateralismo en las relaciones internacionales. Impuso el dólar como moneda mundial y controló la economía capitalista a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Creó la OTAN (1949), la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) que ha sido un instrumento de intervención de Estados Unidos y de promoción de los golpes de Estado en el mundo creada en 1961; el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1947 y, más tarde, la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995.

    A través de la ONU (1945) y la OEA (1948) ha ejercido su influencia e impedido la toma de decisiones que favorecieran a países y Estados no afines a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos. El mundo fue dividido en centros y periferias, en metrópolis y satélites afianzando la dependencia, el subdesarrollo, el atraso y el colonialismo. Este nuevo orden internacional devastó países y regiones en beneficio de las metrópolis y de sus empresas trasnacionales; desacumuló a los primeros, provocó guerras y represiones por todo el planeta, socavó soberanías, impuso golpes de Estado, regímenes sangrientos e intervenciones de ejércitos extranjeros y mercenarios.

    El ciclo de las dictaduras militares en América Latina, que inició con el golpe militar en 1954 contra el gobierno constitucional de Jacobo Árbenz Guzmán en Guatemala, se extendió durante las décadas de los años sesenta, setenta hasta mediados de los ochenta del siglo pasado bajo la conducción del gobierno norteamericano, la CIA, las derechas y los militares contrarrevolucionarios.

    Durante ese periodo fueron derrotadas o desarticuladas las guerrillas y los movimientos populares y de los trabajadores confiriéndole un poder cuasi absoluto al gran capital nacional y extranjero y a los grupos subordinados de la lumpenburguesía dependiente.

    El ciclo de las dictaduras fue reemplazado por el ciclo neoliberal a partir de la década de los ochenta reforzado por acontecimientos como la invasión militar de Estados Unidos a Panamá, en 1989; la derrota electoral del sandinismo en Nicaragua en 1990, la caída del Muro de Berlín (1989) y la consiguiente desintegración de la URSS (1991), el afianzamiento neoliberal con el llamado Consenso de Washington (1989).

    La llamada democratización de América Latina a partir de mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, le vino bien al imperialismo norteamericano puesto que, contra lo que pensaban algunos intelectuales orgánicos del sistema y otros, supuestamente de izquierda, solo sirvió para

    afianzar los intereses del neoliberalismo y de las burguesías dependientes y subdesarrolladas, que actuaron en alianza constante con las fuerzas principales de Estados Unidos para mantener el modelo imperialista, de dependencia y las políticas neoliberales durante las siguientes décadas. A Inicios de la década de 2000, en virtud de una serie de acontecimientos en el contexto regional latinoamericano y mundial, surgieron los gobiernos progresistas con el triunfo electoral del comandante Hugo Chávez Frías en Venezuela y los subsiguientes gobiernos y movimientos que coincidieron con este nuevo patrón de desarrollo y de régimen políticos. Sin embargo, a partir del fortalecimiento de las derechas y ultraderechas, surgió una época de retrocesos y avances del progresismo y una suerte de alteridad de los ciclos políticos latinoamericanos, entre conservadurismos y progresismos reversibles, cuestión que ha sido bien aprovechada por el régimen norteamericano para reimponer su dominación y perpetrar, esta vez, golpes de Estado llamados blandos, parlamentarios o judiciales.

    Particularmente, en Cuba, Venezuela y Nicaragua, el imperialismo se ha empeñado en imponer sendas sanciones y bloqueos económico-militares para socavar a sus gobiernos bajo su dominio a través de los mecanismos que impulsa internamente la derecha neoliberal, que sirvan a sus intereses globales.

    Es en este contexto que se explica la actual política, regresiva y proimperialista contra México, al decretar, al margen del congreso de ese país, la imposición de aranceles del 25 % para presionar al gobierno federal a que actúe en pro de resolver algo que los propios norteamericanos no han resuelto y que es el problema de la creciente migración, el tráfico de armas y el trasiego de drogas

    hacia Estados Unidos.

    Debido a las fuertes presiones ejercidas por Washington contra el gobierno mexicano para acatar la imposición del envío de 10 mil soldados mexicanos a la frontera con aquel país, es que se llegó

    a un acuerdo el lunes 3 de febrero entre los ejecutivos de ambas naciones con el cual se suspendió por un mes la imposición de los aranceles decretados por Trump. Entre los puntos acordados figuran que México reforzará la frontera norte con 10 mil miembros de la Guardia Nacional para evitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, en particular, del fentanilo.

    Días más tarde, aplicando su conocida política injerencista en los asuntos mexicanos, Trump declaró ante los medios de comunicación que la presencia de los soldados mexicanos sería permanente, a pesar de que el gobierno no se había pronunciado al respecto, pero entendiendo que la medida sería solamente temporal. De alguna manera, la política norteamericana nos convertía nuevamente en «tercer país seguro» para obligarnos a recibir en México todo tipo de migrantes que se dirigieran hacia Estados Unidos en espera de los trámites aduaneros y administrativos necesarios para su traslado al país del norte.

    Si bien, la política oficial del gobierno federal mexicano ha sido completamente tibia y reactiva frente a las agresiones imperialistas, sin embargo, también suponemos que la anuencia de Trump al aceptar una tregua y la postergación de la imposición de sus aranceles por 30 días fue debido al “efecto boomerang” (similar al que se ha producido por la imposición de sanciones contra Rusia) que tendría, más tarde o más temprano, en la propia economía norteamericana y en sus ciudadanos.

    Sin embargo, no hay que cantar victoria, como por cierto lo hizo la propia presidenta del país y miembros de su gabinete y del partido oficial (Morena) por haber logrado esa postergación de los agresivos aranceles. Sólo las fuerzas del pueblo, de los trabajadores y los ciudadanos, de los estudiantes y del gran proletariado mexicano, explotado y oprimido por el capital, podrán frenar la política agresiva del imperialismo norteamericano, y obligar al gobierno morenista en turno a que mire, en sus políticas futuras de integración, hacia América Latina y el Caribe y a los países que se están integrando en el nuevo bloque multipolar y policéntrico del Sur Global en organismos multilaterales como el ALBA y los BRICS.

  • Genocidio al estilo occidental

    Genocidio al estilo occidental

    Por Chris Hedges

    Gaza es un páramo de 50 millones de toneladas de escombros. Ratas y perros hurgan entre las ruinas y los fétidos charcos de aguas residuales sin tratar. El hedor pútrido y la contaminación de los cadáveres en descomposición se elevan desde debajo de las montañas de hormigón destrozado. No hay agua potable. Poca comida. Una grave escasez de servicios médicos y apenas refugios habitables. Los palestinos corren el riesgo de morir a causa de municiones sin detonar, abandonadas tras más de 15 meses de ataques aéreos, descargas de artillería, impactos de misiles y explosiones de proyectiles de tanques, así como por diversas sustancias tóxicas, como charcos de aguas residuales sin tratar y amianto.

    La hepatitis A, causada por el consumo de agua contaminada, está muy extendida, al igual que las enfermedades respiratorias, la sarna, la desnutrición, el hambre y las náuseas y vómitos generalizados causados por la ingestión de alimentos rancios. Las personas vulnerables, incluidos los niños y los ancianos, junto con los enfermos, se enfrentan a una sentencia de muerte. Alrededor de 1,9 millones de personas han sido desplazadas, lo que representa el 90% de la población. Viven en tiendas improvisadas, acampadas entre losas de hormigón o al aire libre. Muchos se han visto obligados a mudarse más de una docena de veces. Nueve de cada diez viviendas han quedado destruidas o dañadas. Edificios de apartamentos, escuelas, hospitales, panaderías, mezquitas, universidades -Israel voló la Universidad Israa de la ciudad de Gaza en una demolición controlada-, cementerios, tiendas y oficinas han sido arrasados. La tasa de desempleo es del 80% y el producto interior bruto se ha reducido casi un 85%, según un informe de octubre de 2024 publicado por la Organización Internacional del Trabajo.

    La prohibición por parte de Israel del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA, por sus siglas en inglés) -que calcula que limpiar Gaza de los escombros dejados tras de sí llevará 15 años- garantiza que los palestinos de Gaza nunca tendrán acceso a suministros humanitarios básicos, alimentos adecuados y servicios.

    El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo calcula que reconstruir Gaza costará entre 40.000 y 50.000 millones de dólares y llevará, si se dispone de los fondos necesarios, hasta 2040. Sería el mayor esfuerzo de reconstrucción posbélica desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

    Israel, abastecido con miles de millones de dólares en armas por Estados Unidos, Alemania, Italia y el Reino Unido, creó este infierno. Y pretende mantenerlo. Gaza seguirá sitiada. Tras una oleada inicial de entregas de ayuda al comienzo del alto el fuego, Israel ha vuelto a recortar drásticamente la ayuda transportada en camiones. Las infraestructuras de Gaza no se restaurarán. Sus servicios básicos, como plantas de tratamiento de agua, electricidad y alcantarillado, no se repararán. No se reconstruirán sus carreteras, puentes y granjas destruidos. Los desesperados palestinos se verán obligados a elegir entre vivir como cavernícolas, acampados entre trozos irregulares de hormigón, muriendo de enfermedades, hambre, bombas y balas, o el exilio permanente. Estas son las únicas opciones que ofrece Israel.

    Israel está convencido, probablemente con razón, de que con el tiempo la vida en la franja costera se volverá tan onerosa y difícil, especialmente a medida que Israel encuentre excusas para violar el alto el fuego y reanudar los ataques armados contra la población palestina, que será inevitable un éxodo masivo. Se ha negado, incluso con el alto el fuego en vigor, a permitir la entrada de la prensa extranjera en Gaza, una prohibición diseñada para impedir la cobertura del horrendo sufrimiento y muerte.

    La segunda fase del genocidio de Israel y la expansión del «Gran Israel» -que incluye la toma de más territorio sirio en los Altos del Golán (así como llamamientos a la expansión a Damasco), el sur del Líbano, Gaza y la Cisjordania ocupada- se está consolidando. Organizaciones israelíes, incluida la organización de extrema derecha Nachala, han celebrado conferencias para preparar la colonización judía de Gaza una vez que los palestinos sean objeto de una limpieza étnica. Las colonias exclusivamente judías existieron en Gaza durante 38 años hasta que fueron desmanteladas en 2005.

    Washington y sus aliados en Europa no hacen nada para detener la matanza masiva retransmitida en directo. No harán nada para impedir que los palestinos de Gaza se consuman de hambre y enfermedades y acaben por despoblarse. Son cómplices de este genocidio. Seguirán siendo socios hasta que el genocidio llegue a su sombría conclusión.

    Pero el genocidio de Gaza es sólo el principio. El mundo se está desmoronando bajo los embates de la crisis climática, que está desencadenando migraciones masivas, Estados fallidos y catastróficos incendios forestales, huracanes, tormentas, inundaciones y sequías. A medida que se desmorone la estabilidad mundial, la aterradora maquinaria de la violencia industrial, que está diezmando a los palestinos, se hará omnipresente. Estos asaltos se cometerán, como en Gaza, en nombre del progreso, de la civilización occidental y de nuestras supuestas «virtudes» para aplastar las aspiraciones de aquellos, en su mayoría gente pobre de color, que han sido deshumanizados y desechados como animales humanos.

    La aniquilación de Gaza por parte de Israel marca la muerte de un orden mundial guiado por leyes y normas acordadas internacionalmente, un orden violado a menudo por Estados Unidos en sus guerras imperiales en Vietnam, Iraq y Afganistán, pero que al menos se reconocía como una visión utópica. Estados Unidos y sus aliados occidentales no sólo suministran el armamento para mantener el genocidio, sino que obstruyen la exigencia de la mayoría de las naciones de que se respete el derecho humanitario.

    El mensaje que esto envía es claro: Tú, y las normas que pensabas que podrían protegerte, no nos importan. Nosotros lo tenemos todo. Si intentáis quitárnoslo, os mataremos.

    Los drones militarizados, los helicópteros de combate, los muros y barreras, los puestos de control, las bobinas de alambre de espino, las torres de vigilancia, los centros de detención, las deportaciones, la brutalidad y la tortura, la denegación de visados de entrada, la existencia de apartheid que conlleva ser indocumentado, la pérdida de derechos individuales y la vigilancia electrónica son tan familiares para los migrantes desesperados a lo largo de la frontera mexicana o que intentan entrar en Europa como lo son para los palestinos.

    Israel, que como señala Ronen Bergman en «Rise and Kill First» (Levántate y mata primero) ha «asesinado a más personas que cualquier otro país del mundo occidental», utiliza el Holocausto nazi para santificar su victimismo hereditario y justificar su Estado colonial de asentamientos, el apartheid, las campañas de asesinatos en masa y la versión sionista del Lebensraum.

    Primo Levi, que sobrevivió a Auschwitz, veía la Shoah, por esta razón, como «una fuente inagotable de maldad» que «se perpetra como odio en los supervivientes y brota de mil maneras, contra la voluntad de todos, como sed de venganza, como quiebra moral, como negación, como hastío, como resignación».

    El genocidio y el exterminio masivo no son dominio exclusivo de la Alemania fascista. Adolf Hitler, como escribe Aimé Césaire en «Discurso sobre el colonialismo», parecía excepcionalmente cruel sólo porque presidía «la humillación del hombre blanco». Pero los nazis, escribe, simplemente habían aplicado «procedimientos colonialistas que hasta entonces se habían reservado exclusivamente a los árabes de Argelia, los coolies de la India y los negros de África».

    La matanza alemana de los herero y los namaqua, el genocidio armenio, la hambruna de Bengala de 1943 -el entonces Primer Ministro británico Winston Churchill desestimó con ligereza la muerte de tres millones de hindúes en la hambruna llamándolos «un pueblo bestial con una religión bestial»-, junto con el lanzamiento de bombas nucleares sobre los objetivos civiles de Hiroshima y Nagasaki, ilustran algo fundamental sobre la «civilización occidental». Como comprendió Hannah Arendt, el antisemitismo por sí solo no condujo a la Shoah. Fue necesario el potencial genocida innato del Estado burocrático moderno.

    «En Estados Unidos», dijo el poeta Langston Huges, «no hace falta que a los negros nos digan lo que es el fascismo en acción. Lo sabemos. Sus teorías de supremacía nórdica y supresión económica han sido realidades para nosotros desde hace mucho tiempo».

    Dominamos el mundo no por nuestras virtudes superiores, sino porque somos los asesinos más eficientes del planeta. Los millones de víctimas de proyectos imperialistas racistas en países como México, China, India, el Congo, Kenia y Vietnam son sordos a las fatuas afirmaciones de los judíos de que su condición de víctimas es única. Lo mismo hacemos con los negros, los morenos y los nativos americanos. También sufrieron holocaustos, pero estos holocaustos siguen siendo minimizados o no reconocidos por sus perpetradores occidentales.

    «Estos eventos que tuvieron lugar en la memoria viva socavaron el supuesto básico tanto de las tradiciones religiosas como de la Ilustración secular: que los seres humanos tienen una naturaleza fundamentalmente ‘moral’», escribe Pankaj Mishra en su libro «The World After Gaza» (El mundo después de Gaza). «La corrosiva sospecha de que no la tienen está ahora muy extendida. Muchas más personas han presenciado de cerca la muerte y la mutilación, bajo regímenes de insensibilidad, timidez y censura; reconocen con conmoción que todo es posible, que recordar las atrocidades del pasado no es garantía de que no se repitan en el presente, y que los fundamentos del derecho internacional y la moralidad no son seguros en absoluto».

    La matanza en masa es tan parte integral del imperialismo occidental como la Shoah. Se alimenta de la misma enfermedad de la supremacía blanca y la convicción de que un mundo mejor se construye sobre la subyugación y erradicación de las razas «inferiores».

    Israel encarna el Estado etnonacionalista que la extrema derecha de los Estados Unidos y Europa sueña con crear para sí misma, un Estado que rechaza el pluralismo político y cultural, así como las normas legales, diplomáticas y éticas. Israel es admirado por estos protofascistas, incluidos los nacionalistas cristianos, porque ha dado la espalda al derecho humanitario para utilizar la fuerza letal indiscriminada para «limpiar» su sociedad de aquellos condenados como contaminantes humanos.

    Israel y sus aliados occidentales, como vio James Baldwin, se encaminan hacia la «terrible probabilidad» de que las naciones dominantes «que luchan por aferrarse a lo que han robado a sus cautivos y son incapaces de mirarse en el espejo, precipiten un caos en todo el mundo que, si no pone fin a la vida en este planeta, provocará una guerra racial como el mundo nunca ha visto».

    Lo que falta no es conocimiento –nuestra perfidia y la de Israel son parte del registro histórico– sino el coraje para nombrar nuestra oscuridad y arrepentirnos. Esta ceguera voluntaria y amnesia histórica, esta negativa a rendir cuentas ante el imperio de la ley, esta creencia de que tenemos derecho a usar la violencia industrial para ejercer nuestra voluntad marca el comienzo, no el final, de las campañas de matanza masiva del Norte Global contra las legiones crecientes de pobres y vulnerables del mundo.

    Chris Hedges es un escritor y periodista ganador del Premio Pulitzer. Fue corresponsal en el extranjero durante quince años para The New York Times.

    Texto original: The Chris Hedges Report, traducido del inglés por Sinfo Fernández.

  • Frente al fascismo, ¡Ni un paso atrás Presidenta!

    Frente al fascismo, ¡Ni un paso atrás Presidenta!

    Yaomautzin Olvera Lara

    Frente a las intenciones injerencistas y las hipócritas, arbitrarias, injustas, irresponsables y gravísimas declaraciones y calumnias que el gobierno de Donald Trump ha realizado en contra del Gobierno de México por supuestamente tener alianzas con organizaciones criminales, debemos, como mexicanas y mexicanos, estar orgullosos de la firmeza con que la primera presidenta en la historia de nuestro país ha afrontado uno de los contextos geopolíticos más complejos a nivel internacional.

    Ha dejado claro que quienes son responsables en gran medida de la violencia de los grupos criminales que se dedican a pasar droga de México a los Estados Unidos (por la alta demanda que existe en ese país)  han sido históricamente las corporaciones armamentistas estadounidenses, que venden armas de alto poder a estos grupos criminales y casualmente, financiaron la propia campaña del presidente Trump.

    La presidenta, en su declaración, evidenció que el gobierno de México ha asegurado en cuatro meses más de 40 toneladas de drogas, incluyendo 20 millones de dosis de fentanilo, además de haber detenido a más de diez mil personas vinculadas a esos grupos criminales.

    La alianza del trumpismo con la extrema derecha, con los sectores más ultraconservadores, racistas y xenófobos de la sociedad estadounidense, supone una amenaza para los derechos humanos y ha desencadenado ya muchos actos de agresión, hostigamiento y violencia en contra de los sectores más vulnerables de la sociedad.

    Esta nueva ola global de la derecha busca acabar con el consenso de los derechos humanos, criminalizar a los migrantes, perseguir a la comunidad LGBTIQ+, continuar con la destrucción del medio ambiente y negar la existencia del cambio climático, así como seguir destruyendo los derechos de las y los trabajadores.

    Estamos frente al inicio de una guerra comercial consecuencia de la decadencia del gobierno de los Estados Unidos, que ha venido perdiendo su hegemonía a nivel global, no ha podido pagar su deuda pública y ha venido fracasando en su intento por someter e imponer sus políticas a diversos pueblos del mundo.

    Si bien no es con aranceles que se vayan a solucionar las diferencias entre los gobiernos, el Gobierno de México se ha mostrado a la altura imponiendo sanciones recíprocas a las importaciones de productos de fabricación estadounidense.

    No cabe duda de que se vienen tiempos complejos y difíciles para México y el mundo, afortunadamente tenemos al frente del país a una estadista de la talla de Claudia.

    Las ranas vuelven a pedir intervención en tiempos de la Cuarta Transformación: A vueltas con la derecha mexicana

    Frente al llamado a la unidad nacional con el fin de hacer frente a las pretensiones trumpianas de extorsionar a nuestro país mediante la imposición de aranceles, vemos cómo, de nueva cuenta, la derecha mexicana (que sigue arrastrando el lastre del narco-estado que impulsó el gobierno de Felipe Calderón de la mano de Genaro García Luna, hoy preso por sus vínculos con el narcotráfico) aplaude las acciones injerencistas del gobierno de Estados Unidos.

    El servilismo es tal que su discurso se desmorona.

    Ayer paladines del TLC, hoy defensores de la imposición de aranceles.

    Ayer demócratas estadounidenses, hoy acérrimos aliados republicanos.

    En realidad, la traición a la patria y la miseria política es lo que los caracteriza.

    Por eso, una vez más hay que decir:

    ¡Patria sí, intervencionismo, no!

    ¡Que viva nuestra soberanía nacional y nuestra cuarta transformación!

  • Los aranceles de Trump, la oportunidad para que México se convierta en potencia

    Los aranceles de Trump, la oportunidad para que México se convierta en potencia

    Por Luis Piña

    Se cumplen dos semanas desde que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos, y el panorama mundial no es más que la materialización de lo que ya se preveía: descalificaciones constantes contra gobiernos y organismos internacionales, su victimización ante la crisis de adicciones que azota a su país y su insistencia en posicionar a Estados Unidos como la única potencia militar y económica. Nada distinto a lo que prometió en campaña.

    En este contexto, el anuncio del sábado sobre la imposición de un arancel del 25 % a las exportaciones mexicanas tampoco es una sorpresa. Como era de esperarse, las redes sociales y los opinadores reaccionaron con discursos apocalípticos sobre una inminente crisis para México y para Estados Unidos. Sin embargo, más allá del impacto económico que tendrá esta medida, lo que pocos mencionan es la oportunidad histórica que se abre para México.

    Hoy más que nunca, México tiene la posibilidad de emerger como una de las potencias económicas más relevantes del continente y del mundo. Actualmente, más del 14 % de los productos que consume Estados Unidos provienen de México. La imposición de aranceles afectará sin duda la economía estadounidense, pero también brinda a México un motivo para replantear su modelo económico y fortalecer sectores clave que han sido abandonados debido a la dependencia del mercado estadounidense.

    El neoliberalismo consolidó la subordinación económica de México a Estados Unidos, desmantelando industrias estratégicas y debilitando la producción nacional en favor de importaciones. Sin embargo, este nuevo escenario abre la posibilidad de revertir esa tendencia y convertirnos en una potencia equiparable a China, Rusia o Brasil, e incluso superar a Estados Unidos en algunos sectores.

    México dejó de producir ciertos bienes esenciales debido a su dependencia de productos estadounidenses, entre ellos:

    • Petróleo refinado: A pesar de ser una potencia petrolera, México dejó de refinar crudo y optó por comprar gasolina, diésel y otros energéticos del extranjero. Es momento de reactivar la refinación nacional y recuperar la soberanía energética.
    • Industria automotriz: México es líder en la exportación de autopartes, pero el ensamblaje final de algunos vehículos ocurre en Estados Unidos. Este es el momento de fortalecer nuestra industria y comenzar a ensamblar más automóviles en el país para su venta en América Latina y otros mercados, gracias a la ventaja geográfica que tenemos y la facilidad de acceso marítimo a Europa o Asia.
    • Tecnología para la industria: Contamos con universidades especializadas y talento en ingeniería, pero la falta de inversión ha limitado la producción de tecnología propia. Apostar por el desarrollo tecnológico podría convertir a México en un líder en innovación industrial. Bien lo sabe la presidenta Claudia, quien es científica y ha padecido este problema.
    • Productos agrícolas: Antes del Tratado de Libre Comercio, México era una de las naciones con mayor producción agrícola. Sin embargo, la apertura comercial llevó al abandono del campo, provocando migración y desigualdad. Si Trump quiere reducir la migración, la mejor respuesta de México es recuperar la inversión en el sector agrícola, impulsar la producción local y fortalecer el mercado interno.

    El reto, sin embargo, no es solo económico, sino también cultural. Durante años, se ha inculcado la idea de que Estados Unidos es el centro del mundo y que nuestra economía depende inevitablemente de su benevolencia. Cambiar esta mentalidad es clave para fortalecer una identidad económica independiente y enfocada en el desarrollo interno.

    Por otro lado, no se trata solo de resistir los embates de Trump, sino de pensar estratégicamente en el futuro. México tiene los recursos, el talento y la capacidad para diversificar sus mercados y establecer nuevas alianzas internacionales. Mirar hacia América Latina, Asia y Europa puede ser el primer paso para reducir la dependencia de Estados Unidos.

    La historia nos ha enseñado que las crisis pueden ser puntos de inflexión. Este es el momento para decidir si seguimos siendo un país que espera con temor las decisiones de un líder extranjero o si asumimos el control de nuestro destino. La pregunta no es si podemos hacerlo, sino si tenemos la voluntad de aprovechar el momento. ¿Nos atreveremos a construir nuestro propio camino o seguiremos esperando que otros nos dicten el rumbo?

  • Oposición odia a los migrantes

    Oposición odia a los migrantes

    Por José García Sánchez

    La oposición le apuesta a la confusión, al desastre, al extravío, para echar abajo todo esfuerzo que realice el gobierno mexicano para rescatar en buenas condiciones a los paisanos que regresan al país. A estos personajes no les importa quién salga herido cuando se trata de golpear al gobierno ante la falta de argumentos propios para competir por el poder en igualdad de circunstancias.

    Difunden requisitos erróneos para que los indocumentados mexicanos desistan de utilizar los medios que el gobierno de la 4T ofrece. Ya no se trata de narrar una realidad paralela, sino de destruir las alternativas que el gobierno ofrece a los inmigrantes que regresan a México. Ahora se trata de hacerles daño para desgastar al gobierno, lo cual debería ser castigado severamente.

    En nombre de una lógica que acuerdan previamente, difunden por diferentes medios una versión tergiversada de lo que puede servir de tabla de salvación para muchos latinos y, sobre todo, mexicanos en Estados Unidos. Pero personajes como Mariana Gómez del Campo, un tal Jesús y Mario DiConstanzo descalifican una aplicación que da esperanza a los mexicanos que regresen a nuestro país.

    Su método, saturado de mentiras e interpretaciones falsas, consiste en dejar de lado dicho esfuerzo del gobierno y en que los inmigrantes sean abandonados a su suerte. La derecha adopta un radicalismo que lacera la libertad de la población y sabotea el desarrollo del gobierno. Ambos motivos son auténticos delitos que deben colocar a esta escoria en la cárcel.

    Son títeres de intereses que ellos ni siquiera imaginan, pero dicen tener la razón, aunque sea para destruir, lo cual es, de acuerdo con su discurso violento, una costumbre de la derecha.

    Utilizar los medios como sustituto de las urnas es una estrategia que emprendieron desde 2018, pero definitivamente no les ha funcionado. Al contrario, al mostrar un nado sincronizado que dice lo mismo en diferentes canales, los agentes de información perversa hacen evidente de dónde proviene la línea propagandística que disfrazan de información. Personajes como Dóriga, Ciro, Alazraki, Pepe Cárdenas, Loret, Brozo, Pascal, entre otros, se desenmascaran ellos mismos; sin embargo, quienes vienen de Estados Unidos, a quienes dichos personajes y medios les han servido para conocer las circunstancias del país, desconocen su labor manipuladora aunque la intuyen, pero siguen teniéndolos como ruta de noticias.

    La guerra mediática de la derecha tiene como objetivo un golpe de Estado blando y hace su trabajo para descarrilar la 4T. Nadie puede detenerlo, y si se intenta hacerlo, acusarían en foros internacionales desaparición de la libertad de expresión.

    Esos personajes son utilizados a cambio de dinero para servir de carne de cañón que seguirá inventando la realidad de México, ya sea planeando el golpe a corto o mediano plazo. En esa perspectiva, los medios de la derecha surgen como hongos; representan, además de todo, un buen negocio y sin riesgos. Siempre habrá gente con dinero que le apuesta al regreso al pasado.

    Confundir con la información a la población es el primer paso para dominarla y crear un ambiente de incertidumbre, donde cualquier cambio se convierte en una esperanza para los poco informados. Desconocen, porque carecen de elementos para saber la realidad del país, que los cambios que provienen de la derecha sólo benefician a sus similares, como sucedió por más de 100 años en México.

    El deseo de exterminar a los pobres, que son para la derecha los enemigos de sus intereses, se muestra con la tergiversación de los programas que dan la bienvenida a los deportados. Los vocingleros del conservadurismo radical los descalifican al 100 %, tratando de que no sean usados y de que, si los utilizan, tengan en cuenta que no son seguros, por lo que la incertidumbre y el miedo seguirán acompañándolos incluso en su propia tierra a causa de la manipulación de unos personajes que han perdido el alma de tanto odio y la vergüenza por la ansiedad de rescatar sus privilegios.

  • Trump: el coloso de pies de barro

    Trump: el coloso de pies de barro

    Hay que tener cuidado con los movimientos del imperio. Hay que analizar cuidadosamente las jugadas que intente Trump. Hay mucho engaño, fanfarronería y mentira en ellas.

    El segundo arribo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, desata una serie de comentarios y preocupaciones, que tienen que ver en mucho, con la idea de que el más poderoso imperio económico hoy en día, se alista para tomar las riendas políticas, bélicas y sociales, en todo rincón de nuestro planeta.

    Donald Trump amenaza, sanciona, expulsa, agrede, se burla y humilla a todo aquel que se encuentra en la órbita de su discurso arrebatado, que intenta crear las condiciones de rendición anticipada del potencial contrincante, que preferirá (según su intención) acceder a cualquier condición impuesta, antes que enfrentar la furia del representante del imperio.

    El primer ministro canadiense fue la víctima propiciatoria en este ritual de amedrentamiento, donde no bastó la humillación pública a que fue sometido por Trump, sino que fue colocado en una posición tan desfavorable, a los ojos de los canadienses, que no tuvo otro camino disponible, que el de salida vergonzosa por la puerta trasera, renunciando a cualquier intención de reelección.
    Este ejemplo del poder que tiene Trump, ha generado preocupaciones y temores en algunos. Es decir, hay quienes en este momento, están jugando en el terreno y con las reglas que impone un violentador político profesional, que dispone de los medios de presión y chantaje necesarios.

    Sin embargo, hay que considerar que el primer ministro canadiense fue en realidad un contrincante muy débil. Alguien que asumía el papel del subalterno que intenta halagar y ceder al límite, ante cualquier presión del oponente al que ve como rival imbatible, desde antes de iniciado el combate.

    Trump intenta desmoralizar al oponente, para llegar con ventaja al momento en que deban tomarse decisiones que requieren la aceptación de reglas que beneficien preferentemente al gobierno norteamericano.

    ¿Pero en verdad tiene tanto poder el reelecto presidente estadounidense? ¿Puede amenazar al mundo entero, alardeando de una fuerza incontenible capaz de enfrentar a varios adversarios económicos y enemigos bélicos al mismo tiempo? ¿Vivimos en un mundo unipolar, donde la voluntad del gobierno de un país debe ser considerada como regla incuestionable para todos?
    Parece que no.

    Donald Trump llega a la presidencia, en virtud a un descontento social generalizado, que es consecuencia de las políticas públicas desastrosas, implementadas por el partido demócrata, en manos de Joe Biden. El fenómeno inflacionario que vive el país, dio oportunidad a los republicanos, para acceder al poder de nueva cuenta, en base a promesas de estabilidad económica y crecimiento real. Un error de Trump en este sentido, donde el índice inflacionario se mantenga o incremente, echará por tierra el castillo de naipes que hasta hoy ha construido el reelecto presidente, en base a discursos, promesas y amenazas.

    El partido republicano tiene mayoría en el Congreso y en teoría, respalda, o debería respaldar al presidente. Pero no todos los congresistas republicanos están de acuerdo con la visión y el proyecto presidencial. En algunos casos, brindarán su respaldo a las iniciativas ejecutivas, pero en otros, considerados menos acordes con la política tradicional conservadora, costará más trabajo crear la mayoría suficiente. Si es que la logran. Por su parte, el partido demócrata pondrá suficientes piedras en el camino, para que los cuatro años del gobierno trumpista, no sean de feliz tránsito.

    Se dice que Trump se ha rodeado de los hombres más ricos y poderosos del planeta. Pero esto no es novedad. Todos los presidentes norteamericanos han servido al verdadero poder financiero desde hace décadas. Lo novedoso que se aprecia en este momento, es que algunos de estos magnates multimillonarios, hacen política de manera personal y abierta, sin necesidad de intermediarios fieles que cumplen la misión de defender y acrecentar la riqueza de los grandes monopolios. Y son tan infantiles y poco aptos para la política, que festejan sus primeros triunfos electorales, con bailes ridículos y saludos de corte fascista que ofenden a millones de ciudadanos en el mundo.

    La deuda acumulada del gobierno de Estados Unidos, es la más grande que se conoce hasta la fecha y su principal acreedor es China. El gobierno estadounidense teme al crecimiento económico chino, que no se detiene y absorbe mercados y coloca productos y servicios, a pesar de sanciones y juego sucio en su contra.

    China es el enemigo económico de Estados Unidos, tanto como lo es en el aspecto bélico, Rusia, aliada China, que cuenta con el mejor armamento conocido. Por tanto, las amenazas de sanción que les anticipa Trump a estas dos potencias, solo provocan risa en quienes saben que no se vive en un mundo unipolar, donde la voluntad estadounidense es ley, sino en uno donde tres potencias poderosas, tienen esferas de influencia suficientes, para considerarse con la fuerza requerida para enfrentar cualquier amenaza externa. El gobierno norteamericano no puede doblegar a China, o Rusia, a menos que desate una tercera guerra mundial y milagrosamente salga victorioso de ese desastre mundial.

    A unos días de haber asumido el poder, Trump ya vive sus primeras derrotas internas y externas. Dentro de su país, un juez otorga un amparo que detiene la iniciativa presidencial, que niega la ciudadanía norteamericana a los nacidos en ese país, sin tener padre o madre estadounidense.

    Son varios los estados que han presentado inconformidades sobre ese decreto violatorio a la letra de la constitución y a los derechos humanos.

    Por otra parte, su iniciativa para deportar masivamente a indocumentados de habla hispana, hacia territorio mexicano, ha provocado tanto miedo en la clase trabajadora hispana de ese país, que fábricas, negocios y jornaleros que laboran en el campo, se ausentes de su trabajo, ante el temor de ser capturados en las redadas masivas anunciadas. La mano de obra hispana, realiza un paro nacional, que tiene su origen en el miedo a la deportación, pero que al mismo tiempo está despertando en ellos la conciencia de su propia fuerza y la capacidad que tienen para detener la economía norteamericana, cuando no son escuchados, o son agredidos por un gobierno racista.

    En el plano internacional, Reino Unido anuncia su respaldo a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, para seguir llamando Golfo de México, al área oceánica que Trump quería rebautizar como Golfo de América. Uno de los principales aliados del gobierno norteamericano, rechaza reconocer este absurdo cambio de denominación. Panamá por su parte, defiende la soberanía de su canal interoceánico y rechaza tajantemente el permitir que el gobierno de Estados Unidos intente recuperar el control de este paso, mediante una acción militar. Dinamarca le dice a Trump que Groenlandia no está, ni estará en venta

    Estados Unidos es una `potencia mundial en este momento. Pero no es la única existente, ni tiene todos los hilos económicos, bélicos y políticos necesarios para el dominio total del mundo. Trump lo sabe y sabe también otra cosa. El modelo neoliberal está acabado y enterrado. Dejó de ser el sistema que le permitía un control eficaz en diferentes países del mundo.

    Hoy solo le queda recurrir a las fórmulas fascistas del pasado, con una derecha extrema que intenta un control social basado en la imposición, el engaño y la violencia. Pero esa fórmula también tiene los días contados. Quien no lo crea, que vea lo que sucede en Argentina con Milei y el ascenso y caída vertiginosa de los gobiernos de ultraderecha en Europa y otras partes del mundo.
    El imperio no tiene en este momento, un proyecto de control aplicable en países a los que antes dominaba mediante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

    Hoy aparecen los países BRICS, que amenazan con desplazar al dólar como moneda referente. China y Rusia tienen una fuerte acuerdo en lo económico y militar y son un bloque al que el imperio norteamericano no puede frenar en forma alguna.

    Por último, está la amenaza de recesión en Estados Unidos. Trump realiza todo este esfuerzo inicial, con la intención de sanear en lo posible la economía norteamericana, que enfrenta el peligro de una caída estrepitosa. La industria de la guerra, que ha salvado en otras ocasiones a ese país, ya no es suficiente para colocar los parches necesarios a la vieja estructura del imperio. Cuatro años no bastan para reparar en buena medida, las bases de un imperio que hoy hace agua por diferentes vías. El imperio tiene un poder innegable, que lo hace potencia mundial indiscutible. Pero tiene problemas serios y compite con otras dos potencias que rivalizan con el en todo terreno.

    Hay que tener cuidado con los movimientos del imperio. Hay que analizar cuidadosamente las jugadas que intente Trump. Hay mucho engaño, fanfarronería y mentira en ellas. Pero pueden darse acciones desesperadas que por vía del fascismo, intenten ganar terreno y ventaja, utilizando mecanismos más propios de la delincuencia organizada.

    El Coloso camina, aunque sin rumbo o meta bien definida. El coloso camina, e intenta correr, a pesar de ser evidente para muchos, que en verdad sus pies son de barro.

  • La derecha, infiltrada en Morena y en la 4T

    La derecha, infiltrada en Morena y en la 4T

    Por Miguel Ángel Ferrer

    ¿Sabrá Martí Batres, director general del ISSSTE, que desde el pasado mes de octubre personal de su equipo de trabajo les está exigiendo, con engaños y amenazas, a varias decenas de empleados de ese Instituto la presentación de la renuncia al empleo que desempeñan?

    En realidad, la presentación forzada de la dicha renuncia es un velo para disfrazar un despido injustificado. Pero ocurre, y Martí Batres debería saberlo, los despidos injustificados están prohibidos por la ley y son éticamente inaceptables. Y más injustificados y menos aceptables éticamente en un gobierno que se precia de estar al servicio del pueblo, es decir, de los trabajadores.

    Es entendible que un gobierno, cualquier gobierno, tenga necesidad, por cualquier razón, de prescindir de los servicios de un empleado o de miles de empleados. Hacerlo es su derecho. Pero no es su derecho hacerlo arbitrariamente y en contra de la ley.

    Para hacerlo legalmente tiene que otorgar al empleado despedido la indemnización legal correspondiente. Hasta donde sé, tres meses de salario y doce días por año.

    Los trabajadores a punto de ser despedidos afirman no estar aferrándose al empleo o al salario. Sólo demandan que sean respetados sus derechos constitucionales. Y que no los echen a la calle como se hacía en el viejo y podrido régimen del PRIÁN.

    Se entiende que no es fácil erradicar del ISSSTE la corrupción y los abusos y malas prácticas heredados del viejo régimen. Y máxime, si como a todos nos consta, muchos priistas y panistas han logrado colarse en Morena y en el gobierno de la Cuarta Transformación.

    Pero Martí Batres no es de esos. Es un joven y antiguo luchador social que hoy encarna los esfuerzos por la mejoría y la moralización del ISSSTE. Mejoría que, como a todos nos consta, es un hecho evidente y palpable en los últimos seis años.

    Pero, según se ve, esa mejoría en los servicios no está siendo acompañada por la moralización de los directivos del Instituto.

    Esta moralización es una tarea ímproba. En su consecución ya fracasaron algunos de los mejores cuadros de la Cuarta Transformación, como Pedro Zenteno, Bertha Alcalde y la mismísima Rosa Icela Rodríguez, hoy secretaria de Gobernación del gabinete de la Presidenta Claudia Sheinbaum.

    Ahora le toca a Martí Batres “agarrar al toro por los cuernos”, y lograr que los viejos vicios, la inmoralidad y el agandalle del pripanismo desaparezcan definitivamente del ISSSTE.

  • 100 días de transformación: El camino de Claudia Sheinbaum hacia un México más justo

    100 días de transformación: El camino de Claudia Sheinbaum hacia un México más justo

    Por Mariuma Munira Vadillo Bravo

    En sus primeros 100 días al frente de la Presidencia de México, Claudia Sheinbaum ha mostrado un liderazgo firme y comprometido con los ideales de la Cuarta Transformación. Este periodo inicial de gobierno ha estado marcado por avances significativos en justicia social, seguridad, equidad y desarrollo económico. A través de una visión humanista, Sheinbaum ha sentado las bases de un modelo de gobernanza que busca beneficiar a las mayorías, reforzando la confianza ciudadana en sus decisiones.

    Uno de los ejes centrales de su administración ha sido la implementación de programas sociales orientados a los sectores más vulnerables. La creación de la Pensión Mujeres Bienestar, diseñada para apoyar a mujeres de entre 60 y 64 años, refleja el compromiso con la justicia social y el reconocimiento del papel fundamental de las mujeres en la sociedad. De igual forma, la ampliación de la Beca Universal Rita Cetina Gutiérrez garantiza el acceso a la educación básica para niñas y niños en todo el país, cerrando brechas de desigualdad.

    En el terreno económico, el gobierno de Sheinbaum ha logrado avances notables. El aumento del salario mínimo y la generación de nuevos empleos formales han sido medidas clave para mejorar la calidad de vida de los trabajadores. A esto se suma la continuación de la política de austeridad republicana, asegurando una administración eficiente y transparente de los recursos públicos sin necesidad de imponer nuevas cargas fiscales.

    La seguridad pública también ha sido una prioridad durante este periodo. La estrategia integral implementada ha permitido una reducción del 16% en los homicidios dolosos. Este logro ha sido posible gracias al fortalecimiento de la Guardia Nacional, la atención a las causas estructurales de la violencia y la mejora en la coordinación entre las distintas instituciones de seguridad. Estas acciones reflejan un compromiso claro con la paz y el bienestar de las comunidades.

    En cuanto a la protección del medio ambiente, Sheinbaum ha destacado por impulsar acciones concretas para enfrentar los retos ambientales. La protección del Bosque de Agua, en colaboración con los estados de Morelos, México y la Ciudad de México, es un ejemplo de su compromiso con la sustentabilidad y la conservación de recursos hídricos vitales. Este enfoque busca garantizar un futuro sostenible para las generaciones presentes y futuras.

    En materia de infraestructura, la administración de Sheinbaum ha priorizado proyectos estratégicos como la expansión de la red ferroviaria nacional. La reciente inauguración de tramos del Tren Maya y los planes para construir 3,000 kilómetros de nuevas vías férreas fortalecen la conectividad regional, promueven el desarrollo económico y el turismo en diversas zonas del país.

    En el rubro de energía, el gobierno ha invertido cerca de 50 mil millones de pesos en la modernización de plantas hidroeléctricas, con el objetivo de fortalecer la generación de energías limpias y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Esta acción reafirma el compromiso con la transición energética, generando empleos en regiones clave del país.

    En el sector salud, se anunció una inversión histórica de 40 mil millones de pesos destinada a la construcción y equipamiento de hospitales en zonas rurales y comunidades marginadas. Este esfuerzo busca garantizar el acceso a servicios médicos de calidad para toda la población, eliminando las desigualdades en atención sanitaria que por décadas han afectado a los más desprotegidos.

    Además, el programa de Vivienda para el Bienestar ha sido fortalecido con una inversión de 30 mil millones de pesos, permitiendo la construcción y rehabilitación de viviendas en beneficio de más de 200 mil familias. Este proyecto no solo atiende el derecho a una vivienda digna, sino que también dinamiza la economía al generar empleo en el sector de la construcción.

    Finalmente, la presidenta ha reforzado su compromiso con la equidad de género, promoviendo la participación activa de las mujeres en todos los ámbitos y consolidando políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades. Su liderazgo ha roto paradigmas e inspira a millones de mujeres en México y el mundo.

    Los primeros 100 días del gobierno de Claudia Sheinbaum han demostrado que es posible construir un país más justo, equitativo y sostenible. Con una visión clara y un compromiso inquebrantable con el bienestar de la ciudadanía, la presidenta continúa guiando a México hacia un futuro más prometedor.

    • La columnista, Mariuma Munira Vadillo Bravo, es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales. Puedes contactarla en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira.