Morena logró consolidarse como la principal fuerza política de México y luego de la jornada electoral de este domingo quedó con el poder de 20 entidades, seguido del Partido Acción Nacional (PAN) que tiene bajo su control cinco estados. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió Hidalgo y se despidió de Oaxaca. Sin embargo, en alianza logró la gubernatura de Durango.
Ciudad de México, 6 de junio (SinEmbargo).- Con las cuatro gubernaturas que ganó este domingo 5 de junio, Morena se convirtió, en sólo cuatro años, en el partido político más ganador en la historia reciente y cambió radicalmente el rostro político de México: ganó la Presidencia de la República, la mayoría en las dos cámaras del Congreso y 20 de los 32 estados con una población gobernada de más de 70 millones.
Morena fue creado en 2012 por Andrés Manuel López Obrador como asociación civil y sólo obtuvo registro como partido para las elecciones federales de 2015, a partir de cuya fecha ha ido en ascenso en todas las elecciones, sobre todo desde 2018, hasta convertirse en la primera fuerza política del país.
Antes de las elecciones de 2018, Morena no tenía ni una sola gubernatura, pero en cuatro años ganó 20, la mayoría de ellas.
En 2018, ganó la Ciudad de México, Veracruz, Tabasco, Chiapas y Morelos; en 2019, triunfó en Baja California y Puebla; y en 2021 conquistó 11 gobiernos estatales, y este domingo las otras cuatro.
En contraste, antes de 2018, los partidos de la coalición Va por México –PRI, PAN y PRD– gobernaban los 32 estados del país, pero a partir de este domingo los tres partidos tienen sólo ocho, una cuarta parte.
Morena y sus aliados le arrebataron este domingo dos gubernaturas al PAN, Tamaulipas y Quintana Roo, y otras dos al PRI, Hidalgo y Oaxaca, por lo que el primer partido se queda con cinco estados –Guanajuato, Querétaro, Yucatán, Chihuahua y Aguascalientes–, mientras que el segundo con sólo el Estado de México y Coahuila, y comparten Durango.
El partido Movimiento Ciudadano (MC), que obtuvo un lejano tercer lugar en estas elecciones, gobierna Jalisco y Nuevo León, mientras que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) tiene la gubernatura de San Luis Potosí.
En población gobernada, Morena pasa de 58 millones 461 mil en 16 estados que tenía a 70.5 millones en las 20 entidades que ahora gobernará, incluyendo Tamaulipas (tres millones 527 mil 735), Oaxaca (tres millones 527 mil 735), Hidalgo (tres millones 082 mil 841) y Quintana Roo (un millón 857 mil 985).
Estos cuatro estados se suman a Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Colima, Michoacán, Guerrero, Tlaxcala, Zacatecas, Campeche, Ciudad de México, Tabasco, Chiapas, Veracruz, Puebla y Morelos.
Hasta antes de ayer, el PAN gobernaba ocho estados con 23 millones 242 mil personas, pero con la derrota en Tamaulipas y Quintana Roo sólo le quedan 17 millones 858 en sólo seis estados: Guanajuato, Querétaro, Yucatán, Chihuahua, Aguascalientes y Durango.
Y el PRI pierde los tres millones 082 mil de Hidalgo y los cuatro millones 132 mil de Oaxaca, un total de siete millones 200 mil, por lo que baja de 27 millones 354 mil personas a 20 millones.
Al PRI le quedan los 17 millones del Estado de México y los tres millones de Coahuila, si bien reivindica como suya la gubernatura de Durango, que ganó con el apoyo de PAN y PRD.
El Estado de México y Coahuila se renovarán el próximo año, previa a la elección presidencial de 2024.
Por su parte, el partido Movimiento Ciudadano gobierna Jalisco (ocho millones 348 mil habitantes) y Nuevo León (cinco millones 784 mil habitantes), mientras que el PVEM se queda con San Luis Potosí y sus dos millones 822 mil habitantes.
En 1989, por primera vez un partido distinto al PRI gobernaba un estado de la República en el siglo XX: se trataba del PAN, que aprovechaba las luchas de la izquierda por generar instituciones democráticas que vigilaran las elecciones, y espacios en los que se garantizara la participación de sus organizaciones.
Reformas como la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE) de 1977 impulsada porque un año antes el candidato priista compitió sólo contra sí mismo en el camino a la presidencia, y a la postre la creación del IFE en 1990, derivado de la caída del sistema de 1988, fueron esas grietas que las luchas sociales le fueron abriendo al sistema totalitario del Partido Revolucionario Institucional que durante décadas manipuló el escenario político, económico y gubernamental del país.
Y es que a la llegada de Díaz Ordaz en 1964, ese Estado paternalista que fundó el IMSS (1943), el ISSSTE (1959), Liconsa (1944), el Conaliteg (1959), entre otras instituciones, se convirtió en un monstruo de represión y desaparición forzada, obsesionado con aniquilar, no sólo las ideas comunistas, si no cualquier amenaza de oposición a su régimen, por pequeña que esta fuera. La historia de la lucha por transformar ese sistema vivió este 5 de junio un capítulo más, pues Morena, un movimiento fundado apenas en 2011, y convertido en partido político en 2014, ya tiene bajo su mando a 20 de las 32 entidades federativas en México.
La alianza PRI-PAN-PRD ha perdido fuerza no sólo por su extrema contradicción ideológica de combinar partidos de centro, derecha e izquierda en su pacto, si no también, por palabras como las de Santiago Creel, pieza clave de Acción Nacional, quien dijo hace unos días: “El jefe nacional a los cuervos de la Nación, haciendo toda su labor, son recursos públicos, es con los padrones de los programas sociales. Entonces esto es un ataque a la democracia, ni en las peores épocas del PRI, hoy nuestro aliado, ya democratizado”.
A esto, se suma que Alejandro Moreno, actual líder del Revolucionario Institucional, ha sido acusado de enriquecimiento ilícito cuando fue gobernador de Campeche, así como también sus desafortunadas declaraciones en un audio filtrado por la actual mandataria de dicha entidad, Layda Sansores, donde el dirigente afirma que a los periodistas hay que matarlos de hambre, y no a balazos.
Es decir, la mayoría de la sociedad, busca cambios profundos porque los partidos que hoy son oposición, encabezaron gobiernos caóticos, represivos y corruptos en las últimas décadas, siendo uno de los peores el de Felipe Calderón (2006-2012), pues su muy fallida estrategia de lucha contra el narcotráfico dejó consecuencias que se siguen y se seguirán arrastrando, por desgracia, muchos años más.
Por eso para Morena esta es la oportunidad de no fallar; así como desde el Congreso, su mayoría eliminó el outsourcing y garantizó la pertenencia del litio que se encuentra en territorio nacional al Estado, teniendo más de la mitad de las gubernaturas, se deben realizar alianzas estratégicas entre los mandatarios locales para impulsar el desarrollo económico, social y, sobre todo, la seguridad, por la que tanto clama la gente.
En las épocas priistas, los políticos locales llegaban al mando estatal con la clara idea de: crecer políticamente y jamás perder sus privilegios, saquear a las instituciones para enriquecer sus arcas personales y en general, ser parte de una oligarquía intocable, en la cual, idealmente, esos privilegios se heredan a la familia.
Hoy, más que nunca, Morena debe utilizar a todo tipo de profesionales: sociólogos, economistas si acaso hasta filósofos, para que se diseñen planes de colaboración entre estados para maximizar el aprovechamiento de los recursos que existen en nuestro país, pues México, al ser megadiverso, cuenta con grandes ventanas de oportunidad, más si el norte, centro y sur pueden crear alianzas, ahora que no hay diferencias políticas, incluso sumando a Morelos, que gobierna el PES controla y San Luis Potosí, que dirige el Partido Verde.
Finalmente, las elecciones de este domingo demostraron lo que la oposición se resiste a creer: Morena se perfila a tener un segundo periodo presidencial en 2024, con lo que, de ganar también la mayoría en el Congreso, tendría un poder absoluto, más aún cuando, en 2023, podría dar el golpe final al PRI y, así como lo hizo en Hidalgo, donde terminó con 93 años de dominio tricolor, lo haga en el Estado de México.
Del partido fundado por el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, y de sus muchos miembros a los que la sociedad les está dando una oportunidad, depende de que esta sea una verdadera 4ta Transformación y sólo ellos sabrán como quieren que la historia les recuerde. Lo innegable es que la oportunidad para impulsar al país, es inmejorable.
Durante la segunda mitad de mayo más de 6 incendios forestales arrasaron con los bosques que rodean a la ciudad de Saltillo en el sureste de Coahuila. La inefectiva e incluso nula ayuda de los 3 niveles de gobierno empujaron a algunas decenas de saltillenses a organizarse para apoyar a los brigadistas que atienden los siniestros. La organización de los saltillenses para apoyar a los brigadistas es un paso para luchar contra los incendios, pero es necesario organizarse políticamente para avanzar.
Escrito por Alfredo Fernández, Alternativa Socialista México
La adelantada temporada de incendios forestales en las áreas verdes del sureste de Coahuila ha sido especialmente cruda. Si bien las tempranas conclusiones de la situación que se desarrolla en las regiones de Cañón de San Lorenzo, Huachichil, la Coyotera 2, El Mimbre, Santa Rosa, San Lorenzo y Llano Largo es que los incendios no parecen haber sido provocados, ya sea por negligencia o latifundio. Las 3 mil 140 hectáreas actualmente afectadas tardarán décadas enteras en recuperarse.
Para enfrentarse al siniestro, cientos de brigadistas se han organizado con asociaciones civiles para coordinar esfuerzos y combatir más eficazmente los incendios. Pero estos denuncian que como ya es costumbre durante las temporadas de incendios, los helicópteros de la CONAFOR Coahuila han prestado un mínimo apoyo. La herramienta que deberían tener de la temporada de incendios pasada ha desaparecido, al igual que el material donado, como gel retardante de incendios, etc. Los brigadistas reclaman que llegue más rápido el apoyo de los clubes de automovilistas todoterreno con equipo donado por organizaciones de Saltillo que el apoyo que, según órdenes de compra de la CONAFOR Coahuila, debería entregar el estado. Todo culminando el día 19 de Mayo, mientras literalmente llovía ceniza en la ciudad de Saltillo, la secretaría del Medio Ambiente del gobierno de Coahuila afirmaba que no había nada de qué preocuparse horas antes de declarar una contingencia ambiental por la pobre calidad del aire en la ciudad.
Esta situación ha rebasado por completo al gobierno local y estatal hasta el punto de haber causado una migración interna de desplazados de comunidades originarias, como los guachichiles, que han tenido que habitar albergues en el área metropolitana de Saltillo. Pero difícilmente podríamos decir que es el zenit de esta catástrofe ambiental. A 400 km al norte, en el pueblo de Cuatro Ciénegas, otra comunidad -del ejido Cuates de Australia- ya ha sido desplazada por los estragos del cambio climático. Este es un amargo recordatorio de que las consecuencias del cambio climático no existen en lo abstracto de los reportes del panel intergubernamental del cambio climático, si no que afectan a miles de personas. Y lo más crudo de su embate apenas ha comenzado.
La lucha por los que no hablan
“Tierra rica, clima benigno”, dice el escudo de armas de la ciudad de Saltillo, acuñado por el historiador Vito Alessio Robles en el siglo XIX debido al clima templado de la región que contrasta con las regiones áridas y semiáridas del resto del estado. Pero el cambio del ecosistema de la región, así como la desaparición del patrón de monzones de Norteamérica, han afectado profundamente el entorno de la una vez rica tierra y clima benigno del sureste de Coahuila. Campañas de concientización enfocan sus esfuerzos en informar a la ciudadanía del área metropolitana de Saltillo acerca de la Cotorra serrana oriental, que debido a los profundos cambios que ha sufrido su hábitat natural en la sierra de El Taray, a esta ave en peligro de extinción ahora se le puede ver habitando parques y plazas públicas.Y la CONABIO, quienes lideran los esfuerzos de su conservación, sabe que si no se puede recuperar el ecosistema natural del ave luchar por su conservación dentro de una ciudad con todos los peligros que esto conlleva sería imposible.
La defensa de quienes no tienen voz, los animales y los bosques, así como la lucha de las comunidades originarias que han sido desplazadas o corren riesgo de serlo apunta a la sencilla conclusión de que ante la ineficaz respuesta de nuestro gobierno: ¡la sociedad del sureste de Coahuila tiene que organizarse para luchar por el medio ambiente! Pero esto difícilmente es el caso especial de la región sureste de Coahuila, simplemente hay que recordar que es la desaparición del patrón de monzones de norteamérica la causa de la crisis de desabasto y acceso al agua de la franja noreste del país, así como también de la sequía que desarrolló las condiciones para esta serie de devastadores incendios. No solo es el medio ambiente de las regiones que rodean a Saltillo las que corren peligro, ni todas las del país, si no toda la flora y fauna del mundo ha terminado a la merced de la voluntad de los capitalistas. Quienes nos han arrastrado a una de las peores catástrofes de todas, el cambio climático.
Sin claridad política, sin un programa profundo de transformación radical y organizaciones combativas que luchen por nuestro medio ambiente la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático será imposible. Dejar la lucha a las organizaciones de ambientalismo y las campañas de greenwashing solo reivindican el poder de quienes han causado este desastre. Quienes tienen los medios para no ser afectados por los estragos del cambio climático. Desde Alternativa Socialista lanzamos un llamado a todo aquel que esté dispuesto a luchar por la conservación de nuestro medio ambiente a sumarse a nuestra trinchera e impulsar cambios verdaderos y profundos en la relación que existe entre el capitalismo y nuestro medio ambiente. ¡Podemos mejorar nuestro planeta, pero solo si luchamos organizados!
Seis estados de México renovarán gubernaturas este domingo 5 de junio: Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas, Aguascalientes, Durango y Quintana Roo, y dos de ellos son de los bastiones históricos más importantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Surgido desde el poder presidencial, el Partido Nacional Revolucionario (PNR), luego Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y derivado más adelante en PRI, consolidó una hegemonía política que durante décadas resultó inapelable y que no alcanzó su primera transición a otra fuerza partidista en los estados sino hasta 1989, con la victoria del Partido Acción Nacional (PAN) en la gubernatura de Baja California en 1989.
A 33 años de ese episodio, el panorama territorial del PRI es completamente distinto: no sólo perdió la presidencia de la república en 2018, cuando Enrique Peña Nieto encabezó la transición en Palacio Nacional frente a Andrés Manuel López Obrador, sino que este 5 de junio podría perder dos estados usualmente bajo su mando, Oaxaca e Hidalgo.
De ser derrotado, el tricolor únicamente gobernará Coahuila y el Estado de México, sin garantías de que conserve este último, también territorio tradicionalmente suyo, en la elección local de 2023.
Es decir, el partido que, a decir de Mario Vargas Llosa, consolidó una dictadura perfecta en México podría verse reducido a su mínimo histórico en este proceso electoral, un fenómeno que motivó a Sputnik a analizar las implicaciones del escenario con el historiador y profesor universitario Harim Gutiérrez.
Matices de la transición: la alternativa de Morena y los orígenes priistas
Por un lado, Hidalgo es un estado bajo dominio hasta ahora imbatible del PRI, de donde surgieron figuras centrales del partido como Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob) en el sexenio de Enrique Peña Nieto; y Jesús Murillo Karam, titular de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) durante la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
En Oaxaca, hubo una breve transición partidista durante el gobierno de Gabino Cué, dimanado de la alianza PAN-PRD, pero también ha sido principalmente dominado por el PRI.
Sin embargo, el historiador Gutiérrez, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Xochimilco (UAM-X), recuerda que el actual aspirante del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la gubernatura hidalguense, Julio Menchaca, comenzó su carrera política en movimientos priistas.
“Es decir, gran parte de la fuerza que ha tenido Morena en Hidalgo, por ejemplo, proviene de miembros fundadores del partido pero también de muchos priistas que se pasaron a Morena porque no encontraban oportunidades dentro del PRI, no conseguían los puestos que querían”, señala en conversación telefónica el académico.
“Ahora que Morena por primera vez parece que va a ganar la gubernatura de Hidalgo lo hace de la mano de expriistas, empezando por el candidato que tiene, eso yo diría que es una muestra, así como ha pasado en otros estados de la república, de que ya muchos priistas no ven futuro en su partido, que hace 30 años prácticamente tenía todas las gubernaturas del país”, matiza el estudioso.
Alejandro Moreno, Alfredo Del Mazo y la pérdida de influencia
De perder Hidalgo y Oaxaca, el actual dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Alito vería disminuida su aspiración de convertirse en el abanderado del partido en las elecciones presidenciales de 2024, valora Gutiérrez.
Así, el otro liderazgo visible en el tricolor sería el actual gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo, quien tampoco tiene garantías de futuro político toda vez que no está claro, recuerda el historiador, que el PRI pueda conservar la entidad en los comicios locales de 2023.
“Se vuelve un desastre enorme para el PRI porque si algo tenía, que le permitió sobrevivir durante los 12 años de gobiernos panistas, es que tuvo gobernadores que le permitieron sobrevivir pasándole fondos, pasándole gente, como fue el caso de Enrique Peña Nieto (quien gobernó el Estado de México)”, indica el académico.
“Al quedarse sin gobiernos de los estados, que habían sido su principal fuente de ingresos e influencia, entonces creo que el PRI se está convirtiendo cada vez en un partido más chico”, añade
Además de este debilitamiento, resulta difícil de imaginar que el tricolor recomponga una hegemonía como la que alcanzó en el siglo XX, principalmente porque las causas históricas que se la otorgaron ya no existen, señala el especialista.
“El PRI fue producto de ciertas épocas en la historia de México que no se están repitiendo; incluso, bueno, es muy fácil decir que Morena es como la cuarta encarnación del PRI, después del PNR, PRM, el PRI y ahora es Morena. No, el PRI no surgió de la oposición, sino que surgió del poder, fue establecido desde el poder para conservar el poder”, recuerda el historiador.
“No es como el caso de Morena, que surgió desde la oposición para conquistar al poder, y en este caso como además el PRI no va a tener en el futuro próximo una figura que pueda erigirse como líder o como jefe indiscutible, como lo fue el general Plutarco Elías Calles en 1928, 29, no veo entonces un liderazgo fuerte que pueda conducir o refutar al partido, volverlo a convertir en el corto plazo en una fuerza significativa o poderosa”, critica.
Aunque, evalúa, probablemente Del Mazo ha sido mejor gobernador del Estado de México que Moreno líder nacional del PRI, la base social del primero es muy acotada como para permitirle una conducción nacional de los destinos del partido.
“Levantando lo que queda de las cenizas del PRI, o sea, para mí el PRI se está encaminando a un desastre”, sintetiza.
En su momento, la dirigencia nacional de Alejandro Moreno fue rechazada por José Murat, priista de cepa y padre del actual gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, por lo que los malos resultados electorales del tricolor agudizarían esta ruptura interna.
Dificultades de la diversa Oaxaca
Oaxaca es uno de los estados más complejos de gobernar de todo México no sólo por su tradición de la rebeldía, expresada en la disidencia magisterial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), entre otras fuerzas, sino también por su diversidad étnica, recuerda Gutiérrez.
En todo México hay 2.471 municipios, mientras que sólo Oaxaca cuenta con 570, es decir, el 23% del total nacional.
Así, para resolver las necesidades de esa entidad no basta con echar al PRI en las urnas, reconoce Gutiérrez, y de ganar Morena tendrá un desafío enorme.
“Hay una diversidad tremenda de fuerzas políticas regionales que están en Oaxaca y eso es algo que va mucho más allá de qué persona o qué partido tenga la gubernatura del estado… Aunque cambie la titularidad del partido, van a seguir habiendo muchos movimientos y problemas sociales que van a seguir luchando por sus propias reivindicaciones y sus propios derechos”, reconoce el historiador.
“Es un estado bastante difícil para gobernar y pues ya veremos si una vez, después de ganada la elección, hay alguna diferencia muy significativa entre un posible gobierno de Morena y lo que fueron antes los gobiernos de Alejandro Murat y de Gabino Cué”, apunta.
La revuelta popular más importante que experimentó México en el siglo XXI, destaca Gutiérrez, después de las acciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, fue la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), un alzamiento social que en 2006 se opuso al mandato de Ulises Ruiz, gobernador del estado por el PRI.
Gutiérrez hizo énfasis en que actualmente el Gobierno federal deja desatendidos los problemas de este estado. Un ejemplo de ello es el desalojo que el gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, operó en días recientes en contra del campamento que indígenas del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI) sostenían en el Centro Histórico de la capital del país para dar visibilidad a sus demandas en Oaxaca.
“Solamente empiezan a hacerles caso por parte del Gobierno federal ahora que se avecinan las elecciones en Oaxaca”, subraya.
Más que un partido, ¿una forma de hacer política?
En sus mejores épocas, los priistas encontraron un estilo, una manera de gobernar a México sin justicia para muchísimos sectores, pero al menos con estabilidades políticas relativas y eficiencia, reconoce Gutiérrez.
“Hay cosas en la estructura de este país que hacen que un partido en el poder pueda repetir o conservar prácticas priistas aunque sea formalmente otra institución, podemos decirlo en esto: en un país donde la mayoría de la población es pobre, un partido para ganar elecciones no puede evitar ser populista”, ejemplifica.
También el reacomodo de fuerzas políticas en México, dice Gutiérrez, explicaría que figuras del PRI como Manuel Bartlett, Gerardo Sosa Castelán o Ignacio Ovalle encuentren oportunidades en la llamada Cuarta Transformación a pesar de tratarse de proyectos políticos distintos.
“Morena podría estar en el camino de ser un partido hegemónico en el sentido de que ahora va a tener la mayoría de las gubernaturas, pero aun así Morena todavía no tiene la organización territorial y el nivel de disciplina y control interno que llegó a tener el PRI en sus mejores épocas”, matiza el historiador.
“El PRI a mediados del siglo XX, por ejemplo, tenía representación formal, tenía comités en todos los municipios del país, ningún partido político ha logrado tener una organización nacional de esa magnitud y no la tiene ahora Morena, por eso diría que aunque Morena ha heredado y ha adoptado prácticas priistas le falta mucho de la vieja cultura vertical disciplinaria y que tenía el PRI como organización”, añade.
Desafíos de la izquierda de Morena
Si bien Morena ha conquistado territorios históricos en poquísimo tiempo, empezando por la presidencia de México, enarbolando un discurso de izquierda, son muchos los movimientos sociales que podrían ubicarse aún más a la izquierda del partido, como tal vez las madres en búsqueda de desaparecidos, los familiares de periodistas asesinados, los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, los movimientos indígenas.
Morena, recuerda el docente, tiene la oportunidad de atender estas exigencias, por ejemplo, con innovación y tolerancia en escenarios como el Corredor Interoceánico, que plantea fortalecer la conexión transportista y comercial de los puertos de Salina Cruz, en Oaxaca, y Coatzacoalcos, en Veracruz, enlace de facto entre los océanos Pacífico y Atlántico.
“Una región bastante compleja que comparten Oaxaca, Veracruz y Chiapas, y pues creo que ahí va a ser una prueba bastante grande para un nuevo gobierno de Morena para que demuestre si está con, por ejemplo, los grandes intereses capitalistas, que esperan beneficiarse con los proyectos del Istmo de Tehuantepec, o si hace caso a las demandas de grupos populares y de pueblos originarios de la región que no han estado de acuerdo con la manera como se ha manejado ese megaproyecto”, ilustra.
El domingo 5 de junio se realizarán las elecciones en 6 estados del país y sus respectivas cámaras. Esta elección es decisiva para la oposición moralmente derrotada, pues de acuerdo a todas las casas encuestadoras, estarían perdiendo por lo menos 4 de 6 gubernaturas en el país.
De esta manera, en la arena electoral se enfrentan dos fuerzas muy bien delineadas: por un Este proceso electoral será definitorio para el proyecto de lado, el gran frente antineoliberal la Cuarta Transformación obradorista, que defiende los intereses del pueblo; y, por otro, el bloque de la derecha entreguista y neoliberal, que defiende a los capitales corruptos, saqueadores de la nación y delincuentes de cuello blanco. encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que busca la mayoría calificada por parte de las fuerzas obradoristas en la Cámara de Diputados federal y en los congresos de los estados, para lograr los cambios necesarios que el pueblo y la nación mexicana reclaman por soberanía, democracia y bienestar social; así como impedir el regreso de la dictadura neoliberal derrotada electoralmente en el 2018, que tanto daño hizo al país durante casi 40 años.
Claudio X. González y sus chalanes. Foto: El Chamuco.
Este escenario político está en el contexto de una situación global marcada por la injerencia del imperialismo en los asuntos internos de los países, a quien sojuzga para asegurar el saqueo de sus recursos económicos y naturales mediante la imposición de tratados, convenios y políticas elaboradas en los centros En oposición al propósito obradorista se ha articulado el bloque de la derecha neoliberal integrado por el PAN, PRI, PRD, MC y otros partidos menores, contando con el apoyo de cámaras patronales y grupos conservadores; la vieja mafia del poder, empeñada en recuperar sus mezquinos privilegios a costa de los dineros públicos, el remate del patrimonio nacional y la pobreza del pueblo mexicano. hegemónicos del capital monopolista financiero internacional o con el uso de la fuerza militar, el bloqueo económico, la desestabilización golpista y el chantaje político; México ha sido víctima permanente de esta política intervencionista que hace intromisión en la disputa electoral que hoy ocurre.
Estados Unidos no ha invitado a Cuba, Nicaragua ni Venezuela a la novena Cumbre de las Américas que se celebrará en Los Ángeles en junio de 2022. Varios países han dicho que no asistirán a la reunión a menos que los 35 países de las Américas estén presentes
El Imperio niega su propia existencia. No existe como imperio, sino solo como benevolencia, con su misión de difundir los derechos humanos y el desarrollo sostenible en todo el mundo. Sin embargo, esta perspectiva no significa nada en La Habana ni en Caracas, donde los “derechos humanos” han llegado a significar el cambio de régimen y donde el “desarrollo sostenible” ha llegado a significar el estrangulamiento de su pueblo mediante sanciones y bloqueos. Es desde el punto de vista de las víctimas del Imperio que llega la claridad.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, será el anfitrión de la Cumbre de las Américas en junio, donde espera profundizar la hegemonía de Washington sobre las Américas. El gobierno de EE. UU. entiende que su proyecto de hegemonía se enfrenta a una crisis vital provocada por la debilidad del sistema político y de la economía estadounidenses, con escasos fondos disponibles para invertir dentro de su propio país y mucho menos para el resto del mundo.
Al mismo tiempo, la hegemonía estadounidense se enfrenta a un serio desafío por parte de China, cuya Iniciativa de la Franja y la Ruta (también conocida como Nueva Ruta de la Seda) ha sido vista en gran parte de América Latina y el Caribe como una alternativa a la agenda de austeridad del Fondo Monetario Internacional.
En lugar de trabajar en paralelo a las inversiones chinas, EE. UU. está dispuesto a utilizar cualquier medio para impedir que China se relacione con los países de las Américas. En esa línea, Estados Unidos ha revitalizado la Doctrina Monroe. Esta política, que cumplirá dos siglos el año que viene, afirma que las Américas son el dominio de Estados Unidos, su “esfera de influencia” y su “patio trasero” (aunque Biden ha intentado hacerse el simpático llamando a la región el “patio delantero” de EE. UU.).
Junto con la Asamblea Internacional de los Pueblos, hemos elaborado una alerta roja sobre dos instrumentos de poder de EE. UU. —la Organización de Estados Americanos y la Cumbre de las Américas— así como sobre el desafío al que se enfrenta EE. UU. al intentar imponer su hegemonía en la región.
¿Qué es la Organización de Estados Americanos?
La Organización de Estados Americanos (OEA) fue creada en Bogotá, Colombia, en 1948 por Estados Unidos y sus aliados. Aunque la Carta de la OEA invoca la retórica del multilateralismo y la cooperación, la organización se ha utilizado como herramienta para luchar contra el comunismo en el hemisferio y para imponer la agenda de Estados Unidos a los países de las Américas. Aproximadamente la mitad de los fondos de la OEA y el 80 por ciento de los fondos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un órgano autónomo de la OEA, proceden de Estados Unidos. Cabe señalar que, a pesar de aportar la mayor parte de su presupuesto, Estados Unidos no ha ratificado ninguno de los tratados de la CIDH.
La OEA mostró su verdadera cara tras la Revolución Cubana (1959). En 1962, en una reunión celebrada en Punta del Este (Uruguay), Cuba, miembro fundador de la OEA, fue expulsado de la organización. La declaración de la reunión afirmaba que “los principios del comunismo son incompatibles con los principios del sistema interamericano”. En respuesta, Fidel Castro calificó a la OEA de “Ministerio de Colonias de Estados Unidos“.
La OEA creó el Comité Consultivo Especial de Seguridad contra la Acción Subversiva del Comunismo Internacional en 1962, con el propósito de permitir a las élites de las Américas –dirigidas por EE. UU.– utilizar todos los medios posibles contra los movimientos populares de la clase obrera y el campesinado. La OEA ha dado cobertura diplomática y política a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos al participar en el derrocamiento de gobiernos que intentan ejercer su legítima soberanía, soberanía que la Carta de la OEA pretende garantizar.
Este ejercicio ha ido desde la expulsión de Cuba por parte de la OEA en 1962 hasta la orquestación de golpes de Estado en Honduras (2009) y Bolivia (2019), pasando por los repetidos intentos de derrocar a los gobiernos de Nicaragua y Venezuela, y la actual injerencia en Haití.
Desde 1962, la OEA ha actuado abiertamente junto al gobierno estadounidense para sancionar a países sin una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que hace que estas sanciones sean ilegales. Por lo tanto, ha violado sistemáticamente el “principio de no intervención” de su propia carta, que prohíbe “no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen” (capítulo 1, artículo 2, apartado b, y capítulo IV, artículo 19).
¿Qué es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)?
Venezuela, con el presidente Hugo Chávez a la cabeza, inició a principios de la década de 2000 un proceso de construcción de nuevas instituciones regionales fuera del control de Estados Unidos. En este periodo, se construyeron tres grandes plataformas: 1) la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) en 2004; 2) la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en 2004; y 3) la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2010. Estas plataformas establecieron conexiones intergubernamentales en toda América, incluyendo cumbres sobre asuntos de importancia regional e instituciones técnicas para mejorar el comercio y las interacciones culturales a través de las fronteras. Cada una de estas plataformas se ha enfrentado a las amenazas de Estados Unidos. A medida que los gobiernos de la región oscilan políticamente, su compromiso con estas plataformas ha aumentado (cuanto más a la izquierda han estado) o disminuido (cuanto más subordinados han estado a Estados Unidos).
En la VI Cumbre de la CELAC, celebrada en Ciudad de México en 2021, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, propuso que se disolviera la OEA y que la CELAC ayudara a construir una organización multilateral a la escala de la Unión Europea para resolver los conflictos regionales, crear asociaciones comerciales y promover la unidad de las Américas.
¿Qué es la Cumbre de las Américas?
Con la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Estados Unidos intentó dominar el mundo utilizando su poder militar para disciplinar a cualquier Estado que no aceptara su hegemonía (como en Panamá, 1989 e Irak, 1991) e institucionalizando su poder económico a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC), creada en 1994. EE. UU. convocó a los Estados miembros de la OEA en Miami para celebrar la primera Cumbre de las Américas en 1994, cuya gestión se encomendó posteriormente a la OEA. Desde entonces, la cumbre se convoca cada pocos años para “debatir cuestiones de política común, afirmar valores compartidos y comprometerse a realizar acciones concertadas a nivel nacional y regional”.
A pesar de su dominio sobre la OEA, Estados Unidos nunca ha podido imponer plenamente su agenda en estas cumbres. En la tercera cumbre de la ciudad de Quebec (2001) y en la cuarta cumbre de Mar del Plata (2005), los movimientos populares organizaron grandes contraprotestas. En Mar del Plata, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, encabezó una manifestación masiva que tuvo como resultado el colapso del acuerdo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impuesto por Estados Unidos. Las quinta y sexta cumbres de Puerto España (2009) y Cartagena (2012) se convirtieron en un campo de batalla por el debate sobre el bloqueo estadounidense a Cuba y su expulsión de la OEA. Debido a la inmensa presión de los Estados miembros de la OEA, Cuba fue invitada a las cumbres séptima y octava de Ciudad de Panamá (2015) y Lima (2018), en contra de los deseos de Estados Unidos.
Sin embargo, Estados Unidos no ha invitado a Cuba, Nicaragua ni Venezuela a la novena cumbre que se celebrará en Los Ángeles en junio de 2022. Varios países –entre ellos, Bolivia y México– han dicho que no asistirán a la reunión a menos que los 35 países de las Américas estén presentes. Del 8 al 10 de junio, diversas organizaciones progresistas celebrarán una Cumbre de los Pueblos para contrarrestar la cumbre de la OEA y amplificar las voces de todos los pueblos de las Américas.
En 2010, el poeta Derek Walcott (1930-2017) publicó “El imperio perdido”, una celebración del Caribe y, en particular, de su propia isla, Santa Lucía, al retirarse el imperialismo británico. Walcott creció con la asfixia económica y cultural impuesta por el colonialismo, la amargura de que te hagan sentir inferior y la miseria de la pobreza que le acompañaba. Años más tarde, reflexionando sobre el júbilo del fin del dominio británico, Walcott escribió:
Y de pronto ya no existía el Imperio. Sus victorias eran aire; sus dominios, polvo: Birmania, Canadá, Egipto, África, India, Sudán. El mapa que había impregnado su mancha en la camisa de un escolar como tinta roja en un papel secante, batallas, largos asedios. Dhows y faluchos, estaciones de montaña, puestos de avanzada, banderas ondeando en el ocaso su égida dorada se extinguió con el sol, el último resplandor en un gran peñasco, con sikhs con turbantes de ojos de tigre, gallardetes del Raj al son de un clarín sollozante.
Estamos viendo el ocaso del imperialismo mientras emergemos lenta y delicadamente en un mundo que busca la igualdad sustantiva en lugar de la subordinación. “Este pequeño lugar”, escribe Walcott sobre Santa Lucía, “no produce más que belleza”. Eso sería cierto en todo el mundo si pudiéramos superar nuestra larga historia moderna de batallas y sitios, buques de guerra y armas nucleares.
Un nuevo impulso a la integración latinoamericana debe pasar por recuperar y consolidar la CELAC.
En 1962, y mientras sesionaba el Consejo Interamericano Económico y Social de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Punta del Este, Uruguay, y el representante del gobierno cubano Ernesto Che Guevara denunciaba las maniobras hostiles del imperialismo estadounidense, Cuba fue expulsada de la OEA y todos los países, excepto México, rompieron relaciones con la Revolución Cubana.
60 años después de ser expulsada de lo que el Canciller de la dignidad, Raúl Roa, definió como el “Ministerio de las Colonias yanqui”, Cuba, y también México, vuelven a ser protagonistas de una cumbre.
La negativa de otro Presidente defensor de la soberanía, Andrés Manuel López Obrador, a acudir a una Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California, si no son invitados del “eje del mal” latinoamericano, Cuba, Venezuela y Nicaragua, ha abierto grietas en la diplomacia estadounidense, incluso tensiones entre la Casa Blanca de Joe Biden y el Departamento de Estado que encabeza el Secretario Anthony Blinken.
La posición de México ha sido respaldada por países progresistas como Honduras, Bolivia o Argentina, la mayoría de países caribeños con San Vicente y las Granadinas a la cabeza, e incluso por países con gobiernos de derecha como el de Guatemala.
Todo esto abre una crisis difícil de cerrar que hace que ante el fracaso de una Cumbre donde Cuba, Venezuela y Nicaragua ya han anunciado que no acudirán, y el bajo perfil de la mayoría de delegaciones gubernamentales que sí lo hagan, se esté planteando que Joe Biden no tenga protagonismo en la misma, incluso poniendo abriendo la posibilidad de su no participación.
Hay por tanto temor, e incluso pánico, al colapso de la Cumbre de las Américas, y se ha comenzado un despliegue “diplomático” que incluye seducción con los países que pueden, como Uruguay, y coacción con los que no, como en el caso de Perú, donde Estados Unidos le ha recordado a Pedro Castillo que necesita su apoyo para contener a una oposición que puede impulsar un proceso de vacancia en el Congreso, garantizando de esta manera su no alineamiento con la postura de México y sobre todo, su no beligerancia contra las posiciones de Estados Unidos.
El Departamento de Estado está realizando recorridos por diferentes países, tratando de apuntalar una cumbre que ya se da por fracasada. En esa desesperación es que se intentó la fórmula de invitar a un representante de Cuba, craso error diplomático que más que dividir, solo refuerza la unidad latinoamericana en torno a una idea: la no exclusión y el respeto a la soberanía de América Latina y el Caribe más allá de las diferencias ideológicas entre gobiernos.
Si no hay igualdad de condiciones, Cuba dejó claro que no va a participar de la misma, y en ese mismo sentido es necesario reconocer la unidad en la diversidad del bloque caribeño del CARICOM, y las posiciones de México reiterando una y otra vez su apuesta por una cumbre sin exclusiones y con pleno respeto a la diversidad ideológica del hemisferio.
América como continente tiene múltiples desafíos al margen de los modelos políticos y parece claro que la política exterior de Estados Unidos no se puede definir desde la gusanera mayamera y el lobby anti Revolución Cubana, y por extensión, anti procesos progresistas, de Florida. Mientras la política de Biden hacia América Latina pase por Miami, solo obtendrá fracasos.
La Cumbre de las Américas no solo es un fracaso anticipado, sino que demuestra las debilidades de negociación en América Latina de un imperialismo acostumbrado a someter vía soft o hard power (no es casualidad la postura de Xiomara Castro de Zelaya quien sufrió un golpe de Estado impulsado por Estados Unidos en 2009) a quienes considera su patio trasero.
En cualquier caso, dado que Joe Biden pasará sin pena ni gloria por la Casa Blanca, y en Estados Unidos seguirán gobernando los mismos, Wall Street y el complejo industrial-militar que ahora necesita la guerra en Ucrania para mantener su ritmo de gasto y producción, se hace más urgente y necesario que nunca que se retome el impulso por la unidad latinoamericana y caribeña.
La más que probable victoria de Lula en Brasil puede hacer que se conforme un MAB (México-Argentina-Brasil) progresista con países del G20, que junto al proceso de cambio boliviano que encabezan Lucho Arce y Evo Morales, el apoyo más light de Chile y Perú (no porque no quiera Pedro Castillo, sino porque no puede) y la permanencia de los procesos en Cuba, Venezuela y Nicaragua, junto con el liderazgo de Honduras en Centroamérica, den un nuevo impulso a la integración latinoamericana que, indefectiblemente, debe pasar por recuperar y consolidar la CELAC para que quede claro que los gobiernos soberanos de América Latina y el Caribe ya no son territorio de conquista.
En diversos espacios de intercambio y reflexión entre nuestros movimientos, al analizar el período que estamos viviendo, hemos coincidido en que asistimos al ocaso del capitalismo industrial –y las construcciones sociales que surgieron con éste, ante la hegemonía que ha establecido el capital financiero especulativo, con un trasfondo marcado por la crisis estructural que tiene en primer plano a la dimensión financiera, pero con repercusiones en otros planos, ya que es sistémica.
Con esta transformación, lo que tenemos es una ofensiva del capital, nacional e internacional, que busca apropiarse de todos los bienes de la naturaleza (biodiversidad, tierra, agua, oxígeno, etc.), principalmente vía la minería, las usinas hidroeléctricas y nucleares, que causan graves problemas como la devastación de los biomas, el cambio climático, desalojos, etc.; pero que también afectan directamente a la soberanía de los países y de los pueblos. Es en esta dinámica que se inscribe la crisis climática que se expresa en sequías, inundaciones, huracanes, incendios, falta de agua y una infinidad de problemas que están alterando las condiciones de vida en nuestro planeta, cuyas víctimas principales son los más pobres, cerca de 3 mil millones de personas en el mundo. Y concomitantemente está la crisis energética, en la que la actual matriz energética basada en los combustibles fósiles prácticamente ha colapsado. Además, tenemos una crisis alimentaria, debido a que los alimentos, fuente de nuestra vida y reproducción humana, fueron mercantilizados, estandarizados, dominados por solamente 50 empresas transnacionales en el mundo. La consecuencia es que hay novecientos mil millones de hambrientos en el planeta y la seguridad alimentaria de todos los pueblos del mundo está amenazada.
En este orden de cosas, también asistimos a una mayor precarización del trabajo, al tiempo que se recorta los derechos de los trabajadores. Tan es así que en la mayoría de los países el desempleo aumenta a cada año, sobre todo entre los jóvenes, al punto que en algunos países el desempleo juvenil llega al 50%. En general se trata de una dinámica marcada por una creciente concentración de la propiedad de la tierra, de la riqueza, de la ciudad, de los medios de comunicación y de la política, en una minoría de capitalistas, que no pasa del 1% de la población mundial: 737 corporaciones, 80% del sector financiero y 147 empresas transnacionales. Mientras el 70% de la población mundial tiene solo 2,9% de la riqueza.
No hay que perder de vista que Estados Unidos y sus aliados del G8, Organización Mundial del Comercio mediante, controlan la economía mundial con el poder del dólar, los tratados de libre comercio (TLC’s). Como tampoco, que con la maquinaria de guerra y el control de los medios de comunicación imponen sus intereses a la humanidad. Y en la medida que el poder corporativo a nivel mundial controla la economía y los gobiernos, ya que estos pueden tener sus reuniones para simplemente no decidir nada, se registra un deterioro de la democracia y de las formalidades de representación, pues dejaron de responder a los intereses ciudadanos. Esto se registra tanto en los organismos internacionales, como en una mayoría de países donde, aunque mantengan elecciones, el pueblo no tiene el derecho de participación efectiva en el poder político.
Por lo general, las políticas públicas no priorizan las necesidades de los más pobres, o se restringen a políticas compensatorias que no apuntan a resolver los problemas desde la raíz. Por otra parte, las guerras en curso son estúpidas e inaceptables, pues se traducen en la pérdida de millones de vidas inocentes, tan solo para atender los intereses económicos, energéticos, geopolíticos de los países imperiales, que muchas veces utilizan falsos motivos étnicos, religiosos o de “combate al terrorismo”.
En este escenario es gravitante el control monopólico de los medios de comunicación, para obtener no solo ganancias sino el control ideológico de las mentes de la población. Cuanto más que por ahí se promueve y amplifica una cultura mercantilizada, de la defensa de los falsos valores del consumismo, del egoísmo y del individualismo. Y cabe acotar que también entra en juego el hecho de que la academia y la ciencia han sido manipuladas y utilizadas solamente para aumentar la productividad y la ganancia del capital, y no al servicio de las necesidades de los pueblos.
La necesidad de articularnos Para encarar esta realidad, es preciso reconocer primeramente que estamos ante una crisis de proyecto alternativo, lo cual dificulta la construcción de procesos unitarios y de programas orientados a modificar la correlación de fuerzas. Esto es, las organizaciones populares, infelizmente, están aún débiles, con muchas dificultades en sus acciones, pues estamos en un período histórico de reflujo del movimiento de masas. En términos generales, las luchas sociales aún están en la fase de “protestas” y no en la construcción de un proyecto de sociedad que involucre a los trabajadores y movimientos sociales que tenga como bases la solidaridad, la igualdad y, especialmente, la justicia, punto clave, pues sin justicia no hay futuro.
En este sentido, destacamos el Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP), realizado en Roma y el Vaticano (27-29 octubre 2014), con el auspicio del Papa Francisco1, en la medida que fue una exitosa experiencia que evidenció, una vez más, la necesidad de mantenernos organizados y articulados para avanzar en la unidad de los trabajadores en todo el mundo, pero con un sentido de autonomía respecto a los Estados-gobiernos, partidos, iglesias e instituciones afines, sin que implique abstenerse de establecer relaciones y espacios de diálogo.
Por lo mismo, acordamos seguir aglutinando a los más amplios y distintos sectores organizados alrededor de las luchas por la tierra y la soberanía alimentaria, por la vivienda y los derechos humanos en las ciudades, por los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras, por el fin de las guerras genocidas y por el derecho a la soberanía de los pueblos, por los derechos de la naturaleza y del medio ambiente.
Este encuentro de Movimientos Populares es un gran signo
Por supuesto que esto nos debe llevar a afinar una plataforma a partir de lo acordado en la Declaración Final del EMMP que señala: “debe buscarse en la naturaleza inequitativa y de predatoria del sistema capitalista que pone el lucro por encima del ser humano la raíz de los males sociales y ambientales. El enorme poder de las empresas transnacionales que pretenden devorar todo y privatizarlo todo –mercancías, servicios, pensamiento- son primer violín de esta destrucción”. En este sentido, el desafío pasa por la construcción de un proyecto alternativo al capitalismo con una amplia convergencia de fuerzas de los diversos sectores sociales a nivel mundial.
Esto implica, por cierto, elaboración teórica que permita profundizar el entendimiento de la realidad vigente, pero en consonancia con las luchas sociales, pues solamente éstas construyen y alteran la correlación de fuerzas en la sociedad; y organicidad entre los luchadores del pueblo. A nuestro entender, esto nos remite a la importancia del trabajo de base y la formación como procesos permanentes, en tanto allí se conjuga la relación práctica-teoría-práctica, que se nutren mutuamente. Por lo mismo, no da espacio al activismo sin reflexión de lo que hacemos, como tampoco a la teoría distante de las luchas y las prácticas cotidianas.
Después de todo, los cambios que queremos no dependen de nuestra voluntad personal, sino de nuestra capacidad como clase trabajadora para organizarnos, pelear y disputar. De ahí que asumimos el compromiso de construir escuelas de formación política para elevar el nivel de conciencia de nuestras bases. Otro eje fundamental para nuestras organizaciones y la articulación internacional tiene que ver con el desafío que enfrentamos ante el poder mediático que se ha convertido en el articulador político de los poderes establecidos, ante el desgaste de los partidos políticos, y por tanto en puntal de la formación ideológica de nuestras sociedades con las ideas de los poderes hegemónicos. Vale decir, enfrentamos a un poder mediático altamente concentrado que a nivel global y en los espacios nacionales busca controlarlas ideas, los deseos y la opinión pública, por lo cual ejerce una virtual represión ideológica contra cualquier lucha social. Es por eso que, en nuestra lucha por una verdadera democracia, donde el pueblo realmente pueda participar activamente en la definición de sus destinos, reclamamos, en primer lugar, la democratización de los medios de comunicación. En esta línea nos incumbe la tarea de propiciar y potenciar nuestros propios medios de comunicación y conectarlos en red, a la vez que articularnos con los medios alternativos y populares y la lucha por la democratización de la comunicación para disputar la hegemonía comunicacional y cultural.
João Pedro Stedile es miembro de la Coordinación Nacional del MST y de la Vía Campesina Brasil. Integrante del Consejo de ALAI.
La derrota conservadora está más que cantada en las elecciones de este 5 de junio. Así ha pasado a últimas fechas, en todo proceso electoral. Antes de llegar al momento de la votación y al del posterior conteo de votos, se sabe quién saldrá triunfador, en la mayor parte de los enfrentamientos por puestos de representación popular.
Los partidos políticos de la derecha, ganan en cada ocasión, un poco menos. Morena, por el contrario, afianza su poder territorial en el país.
Somos testigos de un cambio histórico a nivel nacional. Hace unos años, el país estaba dominado enteramente por los colores priistas y panistas, con ligeros toques del amarillo PRD. Hoy, esas fuerzas políticas apenas tienen presencia en nuestro territorio y al menos dos de ellas, están a punto de desaparecer, al no tener el respaldo ciudadano que les permita mantener el registro ante el INE.
Los políticos y empresarios que defienden actualmente la camiseta conservadora, han demostrado una incompetencia alarmante. No cuentan con un proyecto nacional elemental, para atraer el voto de la gente. Hablan de su regreso al poder, sin haber demostrado que sus intenciones y políticas han cambiado.
Son los mismos corruptos a quienes dimos las gracias y una patada en el 2018, para sacarlos del gobierno federal. Las mismas caras. La misma corrupción. El mismo deseo de vender todo recurso nacional.
Afirman haber cambiado, pero su conducta como clase privilegiada, sigue siendo la misma. Desprecio al pueblo. Defensa de intereses extranjeros. Corrupción como forma de gobierno.
El conservadurismo vive una crisis severa y no hay manera de que recuperen algo del terreno perdido, mientras no cuenten con un proyecto sólido, que llene el vacío que deja un neoliberalismo derrotado, que no puede ser atractivo para el grueso de los mexicanos.
Ese es el problema central en la derecha nacional. Carecen de oferta política. Y a falta de ese documento básico, intentan engañar a la sociedad, con globos de aire, pintados de colores atractivos, para hacerlos pasar como la respuesta mágica que revitaliza, limpia y regenera a la clase política reaccionaria.
Cuando uno escucha los audios que presenta la gobernadora Layda Sansores, en los que se oye la voz de Alejandro Moreno, usando el peor lenguaje que se recuerde de un presidente de partido, se siente pena y asco. Ahí no se ha dado cambio alguno. Y estamos hablando del presidente de lo que fue un poderoso partido político.
¿Qué se puede esperar del priismo actual? Lo mismo que hemos visto en él durante las últimas décadas. Corrupción y la peor de las conductas.
Ricardo Anaya, se encuentra fuera del país, huyendo de la justicia nacional, que lo solicita para que responda a las acusaciones que pesan sobre él, por el uso de dinero de procedencia ilícita. Y es precisamente este prófugo, quien da periódicamente consejos para gobernar y descalifica permanentemente las políticas de honestidad y austeridad del gobierno del presidente López Obrador.
Se dice aspirante a la presidencia de la república en 2024 y uno se pregunta: ¿Qué diferencia hay del Ricardo Anaya del 2018, cuando tuvo que aparecer con un pizarrón, para tratar de desmentir las acusaciones que lo involucraban en la venta millonaria de unas naves comerciales de su propiedad, con el Ricardo Anaya actual, que vive a salto de mata? Ninguna en realidad y hablamos también de alguien que fue presidente de un partido político opositor. El PAN no ha cambiado nada en los últimos años.
Junto a ellos, está Jesús Zambrano, presidente de lo poco que queda del PRD. Ya no hay poder real tras esas siglas partidistas. El partido del Sol Azteca, es comparsa de los otros dos. No ofrece algo, por pequeño que sea. Zambrano fue en su juventud, militante en la Liga Comunista 23 de Septiembre y sufrió represión por parte de las autoridades de ese entonces. Hoy es crítico de tiempo completo, en contra del gobierno de la Transformación. Su trabajo es destructivo y nada queda del antiguo luchador social. No hay alternativas en un PRD, dirigido por un personaje que perdió el camino hace mucho.
Todos los señalados, gravitan en torno a la figura de Claudio X González. Un empresario señalado de ser el principal traficante de influencias, durante los últimos años del neoliberalismo. Claudio tiene dinero y ambición desmedidas. Es millonario, al igual que gran parte de las cabezas principales del grupo opositor. Pero al mismo tiempo, es muy limitado. No ha podido construir la plataforma política que pueda competir al proyecto de cambio del presidente López Obrador.
No tiene capacidad para hacerlo, ni encuentra gente con la inteligencia suficiente para elaborarlo. El último intento para pasar de los “buenos deseos” a un proyecto serio, lo intenta la dirigencia de la COPARMEX, de la mano de su expresidente, Gustavo de Hoyos Walther.
Estos personajes poco calificados para dar vida a una estructura de alcance nacional, presentarán sin duda alguna, un nuevo “decálogo” que se nutra de las buenas intenciones de siempre, pero sin especificar los pasos a seguir para alcanzar la meta.
Las elecciones del 5 de junio darán un golpe más al rostro ya bastante lastimado de la oposición mexicana. Y para enfrentar los siguientes desafíos en 2023 y principalmente en 2024, lo único que se les ocurre, es la palabra UNIDAD.
Como si la suma de fuerzas perdedoras, pudiera dar a luz una opción ganadora, que pueda competirle a los candidatos emanados de Morena.
Unidad del PRI, PAN y PRD, con la opción de incluir en esa frágil alianza a Movimiento Ciudadano, dirigido por el también dinosaurio Dante Delgado.
¿Qué diferencia hay entre los tres primeros partidos señalados y el último que se agregaría? Ninguna.
En el partido naranja militan Enrique Alfaro, Colosio Jr., y el gobernador “Tik Tok”, aparte de Dante. ¿Qué pueden ofrecer para atraer al votante? Nada.
La UNIDAD, o más bien, la UNIÓN es palabra que los habitantes de la Ciudad de México, relacionan de inmediato con el legendario cártel de Tepito. La UNIÓN opositora, no se diferencia mucho de ellos.
Los primeros son asociados con la delincuencia de cuello blanco y los otros con la delincuencia organizada.
Sin plan, sin figuras relevantes, sin estructuras sólida y en manos de los peores dirigentes, la clase opositora se apresta a enfrentar contundentes derrotas este 5 de junio, en 2023 y en la importante contienda presidencial del 2024.
Estamos a días de que se verifiquen elecciones en seis Estados del país. La lucha entre las distintas fuerzas políticas ha sido y es aún en estos momentos, difícil, repleta de incidentes del orden electoral, que pueden constituirse más adelante en delitos considerados graves.
La oposición está consciente de que según todas las encuestas publicadas hasta hoy, los números que dan cuenta de los posibles votos que pueden obtener, no les alcanzan para conseguir los triunfos deseados, en la mayor parte de esos Estados.
Sin embargo, la gente de a pie, la militancia que trabaja a ras de piso, hace la tarea encomendada, intentando bajar posibilidades al poderoso enemigo que encuentra en Morena y manteniendo vivas las cada vez más lejanas esperanzas de un triunfo milagroso.
Todo el sector opositor ha estado concentrado en las campañas desde hace varias semanas.
Son unos días los que nos separan de la fecha en que se realizará la jornada electoral. Hay buena disposición entre la gente, a pesar de los presagios. Y de repente, el “patriarca” de la oposición, el “banquero” que hace frente al costo del aparato conservador que se encuentra en pie de lucha, hace su aparición en un evento organizado por él mismo, en el Estado de Jalisco.
Y en ese evento queda de manifiesto una vez más, que a Claudio X González Guajardo le sobrará todo el dinero imaginable. Pero a manera de maldición, o capricho del destino, le falta en demasía el sentido común y la inteligencia.
En esa reunión con gente ligada al partido político Movimiento Ciudadano, señala públicamente, que los partidos políticos unidos en el frente que él encabeza, “SON MARCAS VIEJAS QUE YA NO VENDEN”.
PAN, PRI y PRD, son para este empresario, “etiquetas” que perdieron su valor comercial y que por tanto, resultan inservibles. Ya no venden. Nada útil puede sacarse de ahí Y no se queda en eso.
Agrega que los políticos de estos tres partidos, humillados a la vista de todos, se componen de CUADROS VIEJOS, que no son atractivos para los jóvenes. Esos dichos están registrados en el video que corre en redes sociales, sobre los motivos perseguidos por Claudio X González en el estado de Jalisco.
Y uno como ciudadano se pregunta. A días de verificarse el proceso electoral en los seis estados señalados ¿A quién se le ocurre declarar que los partidos políticos del bando conservador “están viejos”? ¿Quién en su sano juicio señala que los políticos del PRIANRD representan a una clase política envejecida, que está impedida a hacer contacto con el segmento joven de la población? Claudio X González fue categórico en esos puntos. “Los números no nos dan en este momento para ganar elecciones”.
Estas declaraciones debieron caer como balde de agua fría, sobre las cabezas de los militantes de las tres fuerzas políticas, humilladas por el “jefe máximo” de la coalición. Y sobre todo, porque las afirmaciones del “patriarca” conservador, echan por tierra el trabajo realizado durante meses, para posicionar a los candidatos neoliberales, en lugares desde donde es posible visualizar el triunfo electoral.
¿Los ciudadanos van a salir a votar por la opción que el mismo Claudio X González descalifica?
¿Van a votar por partidos viejos y achacosos, que ni sumando fuerzas son vistos por su dirigente como opción viable?
¿Votarán por candidatos acabados, políticamente hablando, a los que se califica como demasiado “viejos” para hacer “clic” con los jóvenes? Las equivocaciones garrafales en el bando conservador, han sido el pan de cada día desde el 2018.
Poco han avanzado y elección tras elección, pierden espacios de gobierno, a manos de Morena.
Una de las causas principales de este fenómeno, visto por buena parte de los mexicanos, obedece a la desesperación que hace presa de empresarios y políticos de la derecha. La incompetencia de Claudio X González, al frente del movimiento opositor, es evidente. Pero lo dejan hacer, no obstante las derrotas. Aún esperan que el milagro se realice con su intervención.
Por eso lo apoyaron para que asistiera a Jalisco, feudo del partido político Movimiento Ciudadano, a ejercer presión y conseguir de inmediato, que se hiciera realidad el nacimiento del tan anunciado McPRIAN.
Claudio llegó a esa entidad federativa, con la firme intensión de presionar al máximo a la cúpula del partido, encabezada por Dante Delgado. No fue a pedir como en anteriores ocasiones, una unión de fuerzas opositoras, donde se encuentre integrado Movimiento Ciudadano. Dar vida a una sola oposición, unida. Claudio exigió a los representantes destacados de esa fuerza política, ejercer toda la presión posible, para “doblar” la posición actual de Dante Delgado, que prefiere que su partido, siga siendo considerado como “la tercera vía” para el país.
“Que la dirigencia de Movimiento Ciudadano sepa que si se levanta de la mesa de negociaciones, sin haberse integrado a nuestro grupo, habrá consecuencias y perderán votos” La “presión” inicial, cedió el paso a la amenaza explícita.
Claudio X González eligió el peor momento para realizar un evento, donde tenía que dejar en claro que hay debilidad extrema en las filas de la oposición. A días de unas elecciones importantes, descalifica a sus subordinados y los deja a la vista del votante como viejas estructuras donde compiten políticos que nada de valor tienen que aportar.
Claudio X habló de la necesidad de “sangre joven” para revitalizar el proyecto opositor. Y esa sangre solo la tiene en el momento actual, Movimiento Ciudadano.
La apuesta de políticos y empresarios reaccionarios, es la de poner a competir a cuadros jóvenes, sin la marca de “corrupción” que identifica a la clase política del pasado neoliberal. Gente sin un historial tan manchado, aunque sin carrera política relevante. Habrá puestos para los “viejitos” sin duda alguna. Pero estos se darán en la segunda línea de gobierno. Por lo pronto, es seguro que lo declarado por Claudio X, tendrá repercusión importante en la votación del 5 de junio próximo.
Dejó muy mal parados a partidos y candidatos opositores.
Por bien suyo, se espera que Dante Delgado se doblegue en el corto plazo y acceda a subir al partido que fundó, al barco perdedor que timonea, del peor modo posible, el “patriarca” Claudio. Es indudable que la oposición va a perder más de lo esperado este 5 de julio.
Y el desastre será mayor, si Movimiento Ciudadano reafirma el NO que ha mantenido hasta la fecha. Veremos. ¿La 4T y Morena? Imparable. Una aplanadora conformada por millones de mexicanos.