El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, anunció que el país presentará una segunda demanda contra fabricantes de armas estadounidenses, ahora en Arizona.
Durante su comparecencia ante el Senado de México, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que la nueva demanda en contra de los fabricantes de armas estadounidenses se interpondrá la próxima semana ante autoridades del estado de Arizona.
La demanda que presentará el Estado mexicano estará fundamentada en la ley estadounidense que está por entrar en vigor y en la cual se establece como delito federal el tráfico de armas, detalló el funcionario.
“Vamos a demostrar que muchos de estos puntos donde se venden estos productos están operando prestanombres y se tiene que empezar a fincar responsabilidades penales, porque las empresas que están vendiendo estas armas claro que saben a dónde van”, sentenció Ebrard frente a los legisladores.
El anuncio del canciller llega luego de que el juez federal Dennis Saylor, de la corte de Boston, Estados Unidos, desechó la demanda civil interpuesta por el Gobierno de México contra ocho firmas norteamericanas fabricantes de armas, bajo el argumento de que es una querella impedida por leyes federales.
Las firmas señaladas por el recurso son Smith & Wesson, Barrett Firearms Manufacturing, Beretta USA, Beretta Holding S.P.A., Interstate Arms, Century International Arms, Colt’s Manufacturing Company, Glock, Glock GES.MBH, Strum, Ruger & Co. y Witmer Public Safety Group.
Sobre el veredicto del juez estadounidense, Marcelo Ebrard señaló que la decisión será apelada y se recurrirán a más argumentos jurídicos para fortalecer su demanda, la primera en su tipo que ha hecho el Gobierno mexicano en la historia.
El país gobernado por Andrés Manuel López Obrador es la puerta de entrada de China a toda América Latina, una región que cobra cada vez mayor importancia en la llamada guerra comercial entre Washington y Pekín.
Un dicho popular del mundo hispanoamericano reza así: “Si no puedes con el enemigo, únete a él”. Eso es lo que está haciendo China, sólo que con una ligera modificación. Los chinos no pretenden aliarse con Estados Unidos, sino con el mayor socio de los norteamericanos: México.
Con una posición geográfica privilegiada —muy pronto transoceánica y vecina directa de la mayor economía mundial—, el país latinoamericano es percibido como la antesala a la gran cámara comercial que representa Estados Unidos en el planeta, aseguran expertos consultados por Sputnik.
“La postura de Estados Unidos ante el ascenso de China como potencia comercial y las restricciones comerciales entre ambos, hacen de México un actor de suma importancia para los dos países. En este sentido, podríamos decir que México es la puerta de entrada al comercio norteamericano y, también, un actor que, aunque no pertenece a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, es de suma relevancia para expandir los intereses de China en la región latinoamericana”, explica en entrevista con Sputnik Michelle Calderón, maestra en estudios de Asia y África con especialidad en China por el Colegio de México (Colmex).
Las ventajas para los inversionistas chinos en tierras mexicanas son mayúsculas. Si una compañía del gigante asiático desea exportar a Los Ángeles una mesa desde China, debe pagar 25% de aranceles. Pero si esa empresa china construye una planta en México y opera desde allí, exportar su mesa será mucho más barato: no pagará aranceles gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y se ahorrará miles de dólares en logística y transportación (la manufacturera ciudad mexicana de Tijuana está a sólo 2,5 horas de Los Ángeles, por ejemplo).
De hecho, este tipo de operaciones ya suceden en el norte de México, donde China ha encontrado una especie de paraíso para acercarse —y competir directamente— con el mercado estadounidense. El Parque Industrial Hofusan es un centro neurálgico del comercio chino. Está ubicado muy cerca de Monterrey, la ciudad más industrializada de México. Desde ese sitio, las empresas chinas esquivan los aranceles impuestos por Estados Unidos a sus mercancías y, al mismo tiempo, ingresan a la sociedad norteamericana y extienden sus intereses geopolíticos y económicos por México y el resto de América Latina.
En su página web, el Parque Industrial Hofusan destaca la importancia geopolítica y comercial de México para los inversionistas chinos a través de la que, dice, es una infraestructura ideal para el desarrollo de muchas industrias.
“[México] una alternativa de exportación de productos chinos a Estados Unidos, la fabricación en México y exportarlos directamente a su vecino ahorra más de 20 días”, asegura el conglomerado chino. Además, señala, es una “gran atracción para los capitales chinos que necesitan comprar materiales o vender productos en América Latina”.
Otra ventaja que observan los chinos en suelo mexicano, según el Parque Industrial Hofusan, es que las industrias de ambos países son complementarias, tienen suficiente capital humano joven, altamente calificado y económicamente activo, con 18 años sin huelgas.
México, el posible gran beneficiado
El T-MEC también resulta contraproducente para Pekín. Sus estatutos decretan que ninguno de los tres países firmantes puede establecer relaciones comerciales con otras naciones sin que haya una aprobación unánime de los tres. Esta cláusula está dirigida, principalmente, a China, el principal rival comercial de Washington. Los estadounidenses no quieren que los chinos adquieran poderío comercial en su zona natural de influencia que es México, asegura Balderas. Ejemplo de ello es la industria automotriz: a partir de 2023, todos los vehículos producidos en la zona del T-MEC deben estar hechos por componentes de Norteamérica (Estados Unidos, Canadá y México).
“La competencia entre China y Estados Unidos no sólo es económica, sino geopolítica. China está en su labor de retomar el control de muchas zonas del mundo, entre ellas América Latina. Esta expansión puede ser aprovechada por México. La mano de obra mexicana sigue siendo relativamente barata y está cada vez mejor capacitada para producir los insumos intermedios que vienen de China hacia Estados Unidos. Y eso es una gran ventaja para México, porque hay transferencia de tecnología, creación de nuevos empleos y mejores salarios”, dice en entrevista con Sputnik Víctor Aramburu, economista mexicanodel Tecnológico de Monterrey y con estudios en Política Social y Desarrollo en la London School of Economics.
Los beneficios, primero, se notan en la zona norte de México por su cercanía con Estados Unidos, dice el especialista. Sin embargo, cuando se termine de construir el Corredor Transístmico —que delineará una franja comercial entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico—, es probable que el sur del país latinoamericano también resulte atractivo para las inversiones chinas, ya que en esta región la mano de obra es más barata (los salarios son más altos en la frontera norte mexicana por decreto constitucional).
“Con el Corredor Transístmico se desarrollará una infraestructura para conectar las dos costas de Estados Unidos. Yo no creo que los estadounidenses tomen a mal el acercamiento de China [a México], si acaso en algunas industrias, no en todas”, indica Aramburu, quien también es doctor en Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
La amistad existe, pero podría haber riesgos
El flujo comercial entre México y China alcanzó los 110.303 millones de dólares en 2021, es decir, 22% más que en 2019, el año previo a la pandemia de COVID-19, cuando se movieron 90.000 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Cámara de Comercio de China en México.
“Esto abre espacios para que el Gobierno mexicano concrete una alianza estratégica con los chinos, en especial por la complementariedad que podrían tener en varios sectores, entre ellos el electrónico y el automotriz, pero también para exportar de aquí a Asia”, afirmó Amapola Grijalva, presidenta de la Cámara de Comercio de China en México.
Según el embajador chino en México, Zhu Qingqiao, actualmente existen más de 200 empresas del país asiático operando en territorio mexicano. Sin embargo, han reconocido ambas naciones, todavía hay mucho camino por avanzar para llegar a un vínculo digno del gran potencial económico y laboral que se tiene. De hecho, China es el segundo socio comercial de México y éste, a su vez, es el segundo mayor socio comercial de Pekín en la región latinoamericana, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Pese a lo dictado por el T-MEC, cada vez son mayores las probabilidades de que el Gobierno de México firme un tratado de libre comercio con China. Sin embargo, si eso sucede sin el visto bueno de Estados Unidos, podría desatarse una tensión diplomática entre Washington y el país latinoamericano, advierte Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM.
“Estados Unidos ve con recelo la relación comercial entre México y China”, afirma Dussel, quien además es director de la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China (Redalc-China).
“Me llamaría la atención que, después de un importante esfuerzo legislativo estadounidense en contra de China, México llegara a decirles [a los estadounidenses] que tiene las intenciones de firmar un tratado con ellos y que el Gobierno de Estados Unidos diga: ‘claro, sin problema’. Hasta podría verse comprometida nuestra presencia [mexicana] en el T-MEC”, observó Dussel.
¿Qué podría perder la mano de obra mexicana?
Aunque para algunos organismos internacionales las economías de China y México son similares por sus aciertos estratégicos, pero un reparto desigual entre su población, lo cierto es que la economía del país latinoamericano no está lista para competir con productos e inversionistas chinos, considera la internacionalista Michelle Calderón, quien también es académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De hecho, dice, aún existen percepciones negativas en varios sectores económicos y sociales de México sobre Pekín. “Un ejemplo de ello fue el proyecto Dragon Mart, el cual, aludiendo a motivos ecológicos, se canceló”, recuerda la investigadora.
Dragon Mart prometía ser el conjunto comercial más grande de América Latina. Se preveía que fuera construido en Cancún, uno de los centros turísticos más visitados en México, tanto por nacionales como por extranjeros. En ese sitio, financiado por inversionistas chinos y mexicanos, se iba a vender de todo: juguetes, productos electrónicos, ropa, materiales para la construcción, ferretería, productos eléctricos, joyería, maquinaria agrícola, autopartes, mobiliario y alimentos.
“Este nuevo centro internacional de negocios facilitará el contacto directo entre los fabricantes y sus clientes internacionales. No es un lugar para fabricación ni para distribución de productos, sino un espacio para establecer relaciones comerciales de manera directa y sin intermediarios”, se leía en el promocional de Dragon Mart, un proyecto que prometía una derrama económica de 700 millones de dólares al año, más de 8.000 empleos directos y la construcción de cientos de complejos inmobiliarios para familias chinas.
“La cancelación de Dragon Mart [en 2015 por el Gobierno de Peña Nieto] fue una muestra clara de que México no quiere aprovechar por completo las inversiones provenientes de China, por distintos motivos: porque a nivel gubernamental y legal existen restricciones, porque la infraestructura de nuestro país es insuficiente y porque incluso como abastecedores de materias primas, México está por debajo de las necesidades y capacidades que tienen los inversionistas y emprendedores chinos”, explica Calderón.
En 2001, cuando la República Popular China se unió a la Organización Mundial de Comercio (OMC), México perdió empleos manufactureros a gran escala, ya que miles de fábricas prefirieron trasladarse a suelo chino en lugar de permanecer o mudarse al país hispanohablante.
“Recordemos que a percepción que se tiene con respecto a China es la de una amenaza no solamente a los intereses estadounidenses en la región [latinoamericana] sino, en general, al sistema internacional y a los valores preconizados por los estadounidenses”, concluye la especialista.
En imagen de archivo, pistolas de diferentes calibres en una tienda de armas en Odessa, Texas. Foto Ap
Nueva York. La demanda del gobierno mexicano contra fabricantes de armas estadunidenses por su responsabilidad en nutrir el flujo ilícito de armas de fuego empleadas por el crimen organizado en México fue desestimada este viernes por el juez federal encargado del caso en Massachusetts.
“Desafortunadamente para el gobierno de México, todos sus reclamos legales están prohibidos por ley federal o fracasan por otras razones”, declaró el juez F. Dennis Saylor IV, del Tribunal Distrital de Estados Unidos en Massachusetts en su fallo emitido ayer.
El juez Saylor afirmó que la norma federal conocida como Ley de Protección del Comercio Legal en Armas (PLCAA, por sus siglas en inglés) “inequívocamente prohíbe demandas legales que buscan responsabilizar a fabricantes de armas por los actos de individuos que las usan para sus propósitos” y no hay excepciones aplicables a este caso.
Argumentó que “este tribunal no tiene la autoridad de ignorar un acto del Congreso”, al referirse a la ley federal que cita como la base de su resolución.
El juez indicó que “mientras el tribunal tiene considerable simpatía para el pueblo de México, y ninguna para aquellos que trafican armas a organizaciones criminales mexicanas, tiene que seguir la ley debidamente”.
El fallo, de 44 cuartillas, detalla el razonamiento legal de esta decisión que, por ahora, anula el proceso legal civil contra los siete fabricantes de armas y una empresa de venta al mayoreo en su negocio: Smith & Wesson, Barrett Firearms, Beretta USA, Century International Arms, Colt’s Manufacturing, Glock y Sturm, Ruger & Co; y el vendedor al mayoreo Witmer Public Safety.
México, recuerda el fallo, denuncia que de 342 mil a 597 mil armas vendidas por los demandados son ilegalmente trasladadas desde Estados Unidos cada año y que ahora ocupa el tercer lugar mundial en muertes relacionadas con armas de fuego; así, vincula el incremento de la violencia a la conducta empresarial de los acusados. Por tanto, el gobierno mexicano formuló nueve cargos contra los demandados.
Pero al final prevaleció la PLCAA, la cual otorga amplia inmunidad legal a fabricantes, distribuidores y vendedores de armas, y protege a estas empresas de demandas civiles por el uso ilegal de sus productos en Estados Unidos.
México presentó su demanda civil contra empresas de armas y un distribuidor en Estados Unidos el 4 de agosto ante el Tribunal Distrital en Massachusetts, argumentando que los fabricantes facilitan deliberadamente la venta de armas de fuego que finalmente llegan a manos del crimen organizado del otro lado de la frontera.
La demanda buscaba tanto reparaciones económicas por el daño como compromisos de estas compañías para frenar el flujo ilícito de armas al asumir mayor responsabilidad en la venta y promoción comercial de sus productos.
El recurso legal de México fue apoyado ante el tribunal por seis de las principales organizaciones de prevención de violencia con armas de fuego en Estados Unidos, los procuradores estatales de 13 estados y la capital, así como decenas de fiscales distritales alrededor del país, los cuales se sumaron al caso en su capacidad de “amigos de la corte”.
Habrá segunda etapa: SRE
Arturo Sánchez Jiménez
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) anunció anoche que impugnará la decisión del juez federal de la Corte de Distrito en Boston, Massachusetts, que desestimó el caso presentado por el gobierno de México en contra de la negligencia de empresas estadunidenses que fabrican, distribuyen y venden armas de fuego, lo que facilita su tráfico ilícito hacia territorio mexicano.
La cancillería indicó en un comunicado que después de exponer los argumentos del gobierno de México, el juez decidió que las empresas demandadas gozan de la protección de la ley estadunidense y que está impedido para cuestionar la voluntad del Congreso de ese país, “aun cuando los señalamientos de la demanda pueden evocar una respuesta empática”.
El juez también dijo que “aun cuando la Corte tiene considerable empatía por las personas de México, y ninguna por quienes trafican armas a organizaciones criminales, debe ceñirse por lo dispuesto en la ley.
“Se trata de la decisión en primera instancia de una acción inédita y valerosa del gobierno de México para evitar que armas de fuego, muchas de alto poder, causen violencia en nuestro país”, informó la SRE.
Agregó que “apelará la decisión del juez federal y seguirá insistiendo en que el comercio de armas debe ser responsable, transparente y con rendición de cuentas, y que la forma negligente en que se venden en Estados Unidos facilita que los criminales accedan a ellas”.
Afirmó que la denuncia “ha recibido reconocimiento mundial y ha sido considerada un parteaguas en la discusión sobre la responsabilidad de la industria de las armas en la violencia que se vive en México y en la región. Procuradores estatales y fiscales estadunidenses, académicos, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos de otros países apoyan al gobierno de México en esta acción”.
La SRE continuará actuando para terminar con el tráfico ilícito de armas. “La demanda civil por daños en contra de quienes lucran con la violencia que sufren las y los mexicanos pasa a una segunda etapa, en la cual la cancillería seguirá insistiendo en que la negligencia de esas empresas afecta gravemente a nuestro país”.
En foros como la Organización de las Naciones Unidas, las principales economías de la región latinoamericana —Brasil, México y Argentina, en orden descendente— han manifestado rechazo a la decisión de Occidente de imponer sanciones a Rusia.
Si bien los tres gobiernos han cuestionado la operación militar especial iniciada por el presidente Vladímir Putin en febrero de 2022, también han criticado el entorpecimiento de rutas de diálogo para atender el conflicto y se han opuesto a las restricciones a Rusia.
Sputnik conversó con los doctores en historia y estudios latinoamericanos, respectivamente, Javier Gámez y Claudia Serrano, ambos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para discernir qué estrategia comprometen estos países en sus declaratorias ante el conflicto entre Moscú y Kiev.
Un multilateralismo que trabaje por la paz
Tanto México como Argentina y Brasil, en términos generales, se han distinguido por el desarrollo de posiciones diplomáticas con la perspectiva de conformar un multilateralismo planetario que trabaje por la paz, estima la doctora Serrano.
“Que tengan esta voz o este reflector en escenarios como las Naciones Unidas también permite de alguna manera reflejar que no están de acuerdo con este tipo de conflictos y mucho menos de fortalecer o postergar el conflicto, cada uno de estos países, a su manera, han tratado de establecer la importancia de generar instrumentos que sean mucho más efectivos y eficientes para proponer mecanismos de paz”, evalúa.
¿Qué puede ofrecer EEUU a Latinoamérica?
Gámez consideta que tanto Brasilia como Buenos Aires y la Ciudad de México están evaluando qué puede ofrecer Estados Unidos a sus intereses cuando el propio EEUU enfrenta una crisis política y económica, que se refleja en altos índices de inflación, entre otras cosas, mientras el siglo XXI en el discurso geopolítico contemporáneo es conocido como el siglo asiático, por la preponderancia que tendrá estos años la posición de China, en alianza estratégica con Rusia, una realidad a la que responden los tres países latinoamericanos.
“Ya se le empieza a conocer a la postura de los tres como la neutral en América Latina porque, si bien sí han condenado la invasión y los hechos de guerra, condenan la respuesta occidental, entonces se quedan neutrales y eso tiene que ver con que tienen sus propios intereses, pero en particular es el reconocimiento de que el polo hegemónico está cambiando hacia lo que se llama el siglo asiático”, declara el historiador.
Posicionamientos estratégicos de negociación
La posición disidente de Brasil, México y Argentina ante las sanciones occidentales contra Rusia les da mayor capacidad de negociación frente a Estados Unidos, estima el doctor en historia. Este nuevo posicionamiento el experto evaluó como uno de los objetivos inmediatos de estos tres países ante una nueva realidad internacional.
Históricamente, recuerda, Brasil siempre le ha disputado la hegemonía continental a Estados Unidos y ahora el gigante sudamericano se encuentra en una posición de alianzas económicas con Rusia.
“Y estar aliado con Rusia en términos de algunos productos que son necesarios para la economía brasileña, o por ejemplo sus acuerdos en política petrolera, inversión tecnológica de Rusia hacia Brasil, pues eso es lo que lo sostiene y su alianza con los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica)”, apunta.
En el caso de Argentina, el país sudamericano enfrenta una dificultad muy grande por la alta inflación y su constante depreciación de la moneda, con una confrontación mantenida entre la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo argentino, y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sólo en agosto de 2022, por ejemplo, Argentina padeció una inflación del 6,5%, que podría configurar un total del 95% en todo el 2022, según estimaciones del Banco Central.
Con su posición geoestratégica, Argentina busca presionar al Gobierno de Estados Unidos, que en los hechos rige los criterios del FMI, para aliviar la presión de su deuda externa, considera el egresado de la UNAM. “Entonces ellos sí utilizan como un espacio de negociación mantener su neutralidad frente al conflicto ruso-ucraniano”, declara.
Acerca de México, la situación es similar, valora el experto, donde sin embargo el país latinoamericano reconoce la vinculación histórica, de casi dos siglos, de su economía con las de Estados Unidos y Canadá.
“Y también utilizan (en México) esta neutralidad en dos sentidos, en primer lugar, como una cuestión de posicionamiento político del Gobierno actual, recoger la diplomacia histórica mexicana, el no intervencionismo, la resolución de los conflictos a partir del escenario propio de las naciones, que no haya injerencia”, dice Gámez.
En el segundo sentido, México configura una posición negociadora que le dé margen de acción frente al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), donde algunas empresas estadounidenses respaldadas por Washington acusaron a México de violar acuerdos comerciales mediante su negativa a sumarse a las sanciones contra Rusia, recuerda el universitario.
“[Washington propone] ser parte, de manera anexa, sin autonomía, de la economía estadounidense, y eso no ofrece mucho”, considera, mientras que la oferta asiática es muy distinta.
“Si hay un desarrollo en todo Asia es porque China lo generó, y eso es lo que propone al mundo, un intercambio económico y la ayuda que puede generar China para desarrollar economías emergentes, como la argentina, como la brasileira, igual la mexicana”, valora.
Cualquier gobierno del mundo, apunta Gámez, sin importar si es de derecha, centro o izquierda, incurriría en un error si no aprovecha la oportunidad que ofrece el ascenso de Pekín y su Nueva Ruta de la Seda, en un primer momento extendida hacia Rusia y Medio Oriente, y que en su segunda etapa apunta a América Latina y la región Pacífico.
“El desarrollo que proponen los chinos es más real que las alianzas económicas, que son muy coloniales, muy imperialistas, de Estados Unidos, entonces Argentina no va a perder esa oportunidad, porque además lo tienen cogido por el cuello con esa súper deuda, que se ha convertido en un proceso de dominación de toda la economía argentina, gobierne quien gobierne”, vincula.
Serrano, en tanto, considera que la alianza de los BRICS actúa como un punto de flexión muy importante en el consenso internacional, una alianza de economías con poblaciones muy amplias y con un ingreso per cápita alto que va llamando la atención del G7.
Por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil en 2021 alcanzó los 1,61 billones de dólares; México los 1,21 billones de dólares y Argentina los 491.490 millones de dólares, según cifras del Banco Mundial. Es decir que sus PIB sumados ascienden a más de 3,31 billones de dólares.
Además, la suma de las poblaciones de los tres países latinoamericano arroja una comunidad de más de 388 millones de personas, frente a los más de 331 millones de personas que habitan Estados Unidos y los más de 1.400 millones de chinos que pueblan el país asiático.
“Para decirles que no solamente ellos son quienes pueden tomar las decisiones más importantes de la arquitectura financiera, económica, política, de salud, etcétera, en el mundo”, valora.
El hecho de que los países del BRICS multipliquen el peso de su voz en la conversación internacional, agrega la latinoamericanista, obliga a que organismos como las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad sean revisados y tengan que abrir sus puertas a diálogos más incluyentes.
“Y no bajo este hermetismo que ha caracterizado a las economías más fuertes, el hecho de que los BRICS estén tomando un rol más importante también puede coadyuvar a que se generen procesos de negociación en los que ellos puedan dar mayor sensibilidad sobre otras problemáticas que se están viviendo en el mundo y que no solamente han sido excluidas, sino que ahora hay que sumar, porque no solamente son ellos sino también las economías de renta baja”, dice Serrano.
El castigo de Washington contra el disenso político
La presión contra posiciones desfavorables a la narrativa estadounidense frente al conflicto es muy alta, considera la latinoamericanista Serrano.
“Washington trata de generar la mayor presión posible no solamente para que estos países latinoamericanos se sumen a las sanciones económicas que ha puesto Occidente en represalia por las acciones rusas en Ucrania, sino que también ha generado una matriz comunicacional que va a cuestionar y a desprestigiar a aquellos gobiernos que tiendan a desalinearse de su política gubernamental”, identifica.
“En el momento en el que alguno de estos mandatarios o los gobiernos de estos países tienden a tener un papel divergente con el que establece Washington, se empieza una campaña en la que se desprestigia o se tiende a demeritar el posicionamiento político. Desafortunadamente, se tiende a creer que tienen algún otro interés”, critica.
Como ejemplo, cita la propuesta del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de establecer una mesa multilateral de paz entre Kiev y Moscú, flanqueada por los líderes de Naciones Unidas, António Guterres, la India, Narendra Mori, y el Vaticano, el papa Francisco, que de inmediato comenzó a desestimarse bajo la acusación de que estaba directamente incentivada desde el Kremlin.
Ken Salazar apuntó que el presidente Joe Biden no pretende que una nación esté por encima de la otra, sino tener un trato como iguales.
El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reconoció que en conjunto con Canadá, los tres países tienen la capacidad para formar un bloque comercial fuerte.
En entrevista para El Economista el diplomático mencionó que en la reunión entre AMLO y Antony Blinken “lo que se vio (…) es que tenemos la capacidad y el compromiso para hacer la unión económica más fuerte de todo el mundo, aquí en Norteamérica”.
ADEMÁS, RECALCÓ QUE PARA EL PRESIDENTE JOE BIDEN ES FUNDAMENTAL “VER LA RELACIÓN ENTRE SOCIOS, NO CON UNA NACIÓN SUPERIOR QUE LA OTRA”.
De manera adicional, recordó que tanto el presidente López Obrador como su homólogo en Estados Unidos saben “el futuro de la prosperidad está aquí, en esta región”. Es precisamente por ello que ambas naciones, en conjunto con Canadá, deben ponerse en sintonía en temas como la energía renovable y la industria automotriz, entre otras.
Respecto a las consultas promovidas en el marco del T-MEC, Ken Salazar remarcó su confianza en que éstas se resuelvan con el trabajo de los equipos conformados por ambos países.
Si Lula da Silva gana las elecciones presidenciales el próximo 2 de octubre, ya serían cinco las economías más grandes de América Latina las que estén comandadas por líderes de izquierda: Brasil, Argentina, México, Chile y Colombia. Un hecho trascedente si se toma en cuenta que Washington pierde cada vez más hegemonía en la región.
El dato es un botón de muestra del gran avance que han tenido los rusos y los chinos en Latinoamérica, una región que, coloquialmente, ha sido conocida como “el patio trasero” de Estados Unidos.
El acercamiento de Moscú y Pekín a la región lleva ya varios años sucediendo, pero puede ser acelerado debido al gran poder que ha adquirido la izquierda en las economías latinoamericanas, aseguran en entrevista expertos consultados por Sputnik.
“El avance de las diferentes izquierdas [que existen en América Latina] ha coincidido con un proceso paulatino de debilitamiento de la presencia estadounidense en la región. Es cierto que Washington todavía tiene espacios importantes y algunos bastiones en Latinoamérica, pero la realidad es que se ha ido alejando y ha perdido espacios de poder que han aprovechado China y Rusia”, observa en entrevista el internacionalista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Eduardo Rosales, quien es experto en análisis político latinoamericano.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, y el mandatario de Colombia, Gustavo Petro.
Los intercambios comerciales entre China y América Latina han tenido un crecimiento sostenido en el último lustro. Según datos oficiales de la República Popular China, en 2021 el comercio entre el país asiático y la región se incrementó en un 41,1% respecto al 2020.
Se trata de un valor histórico que significó transacciones por más de 450.000 millones de dólares, posicionando a Pekín como el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe después de Estados Unidos. En el 2000, el intercambio comercial entre ambas partes fue de 10.000 millones de dólares. El crecimiento ha sido exponencial.
“Estados Unidos ha ido perdiendo la brújula en Latinoamérica, sobre todo en los últimos años, porque se ha embarcado en confrontaciones estériles [con otros países, como Afganistán, China o Rusia] sin entender que el mundo ya no es unipolar. Estados Unidos no acepta el surgimiento de China como potencia ni el resurgimiento de Rusia como potencia. Recordemos que hasta hace algunos años, Latinoamérica era su esfera de influencia, su patio trasero, pero las cosas cambian”, analiza Rosales, quien también cuenta con estudios internacionales en la Atlantic International University.
“Ya no somos el patio trasero de EEUU”
Andrés Manuel López Obrador en México. Gabriel Boric en Chile. Alberto Fernández en Argentina. Gustavo Petro en Colombia. Nicolás Maduro en Venezuela. Luis Arce en Bolivia. Xiomara Castro en Honduras. Miguel Díaz-Canel en Cuba. Y, posiblemente —si las encuestas son atinadas— Lula da Silva en Brasil en un mes. Todas ellas son izquierdas diferentes. Algunas, las más radicales, como la de Maduro o la de Díaz-Canel, son consideradas enemigas de la democracia por Washington. Otras, en cambio, mantienen una cooperación con los norteamericanos, aunque ya no en los viejos términos. De algún modo, dicen los especialistas, el avance de la izquierda latinoamericana puede ser visto, simbólicamente, como un grito: “¡Ya no somos el patio trasero de Estados Unidos!”.
La preocupación entre los círculos de poder occidentales por el ascenso de los líderes progresistas de la región es real. En agosto pasado, el diario alemán Welt publicó un artículo titulado: El deslizamiento hacia la izquierda: un problema creciente para Europa. Según el medio, la tendencia izquierdista latinoamericana sólo beneficia a un país: China.
“El hecho de que las cinco economías más importantes de América Latina puedan ser pronto gobernadas por la izquierda refleja también la gran desconfianza que existe hacia Europa y Estados Unidos. Una evolución que China está aprovechando hábilmente para sus propios fines”, reflexiona el autor del artículo, Von Tobias Käufer.
“La presencia de China en América Latina es vista como injerencista por EEUU”.
Alianzas estratégicas
Y es que hay dos tesoros que las grandes potencias anhelan de América Latina: los recursos naturales y la mano de obra. Ese fue uno de los temas principales que se abordaron en la IX Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (Clacso), celebrada en la Ciudad de México. Allí, el sociólogo brasileño Boaventura de Sousa Santos hizo una advertencia: ante el ascenso del imperialismo y el término de un periodo de globalización, se espera un enfrentamiento comercial y político severo entre Washington y Pekín. En esa guerra, dijo, América Latina debe defender sus recursos naturales y sus riquezas desde las calles.
“Desde el 2000, China ha aumentado su flujo de inversión directa, aunque ésta varía según los intereses que tienen los chinos. Con Argentina, por ejemplo, han aumentado su presencia por el tema de la carne. El caso de Chile también es importante, porque China es su mayor socio comercial en el mundo, pues es el comprador del 37,2% de las exportaciones. La principal materia prima que Chile exporta a China es el cobre“, explica Rodrigo Águila, analista financiero de Rankia Chile y gestor de capitales con estudios en la Escuela de Negocios de Harvard.
Además, destaca que Pekín no busca invertir en todas las áreas productivas. Sus inversiones, dice, son muy estratégicas, en áreas donde Estados Unidos no ha avanzado en la región, como energías renovables, agua potable o sector tecnológico. Y por supuesto está otra área que ha sido escenario protagónico de la guerra comercial entre China y Estados Unidos: la industria automotriz.
“Para Argentina, China en este momento representa la esperanza ante una situación muy precaria a nivel macroeconómico que está sufriendo. Y es muy cierto que, ene se problema, Argentina no ha tenido mucho apoyo de Estados Unidos por su incumplimiento [de pago al FMI]. Eso lo ha aprovechado China, convirtiéndose en un gran inversor, en un gran socio. Por eso Argentina lo ve como un posible salvavidas”, asegura el especialista.
De hecho, el embajador argentino en Pekín, Sabino Vaca Narvaja, informó que el país sudamericano ya solicitó al gigante asiático su ingreso a los BRICS, bloque económico integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
“Es una excelente alternativa de cooperación frente a un orden mundial que ha demostrado estar creado por y para beneficio de unos pocos”, declaró el diplomático, en momentos en que Argentina se enfrenta a una larga deuda y a una inflación del 70%.
Luego del inicio de las consultas solicitadas por Estados Unidos y Canadá sobre supuestas violaciones a términos energéticos del Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente Andrés Manuel López Obrador comentó que hay voluntad de los gobiernos que lo integran para solucionar sin llegar a un panel.
Durante su conferencia de prensa matutina, el primer mandatario expuso que no se debió solicitar la consulta, no había motivo, “no se informó bien al gobierno de Estados Unidos”.
Desde el salón Tesorería relató que 15 días antes de esa solicitud de consulta se llevó a cabo una reunión con empresarios estadunidenses, se vio caso por caso, dedicó dos semanas a atenderlos, 18 empresas, donde estuvieron los directores de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza; de la Comisión Federal de Energía, Manuel Bartlett; los secretarios de Energía, Rocío Nahle, y de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.
Se resolvió la mayor parte de los asuntos y no solo eso, se hicieron compromisos de inversión por 25 mil millones de dólares. En otros asuntos, comentó, había acusaciones de que terminales de combustible se utilizaban para contrabando, “se llegó al acuerdo de suspender denuncias con el compromiso de que no volvieran a esas prácticas”.
Consideró que el posicionamiento de la Secretaría de Comercio estadunidense fue “totalmente majadera, en un tono soberbio de prepotencia, haciendo referencia de que la reforma energética del país era la panacea, cuando sostenemos lo opuesto porque fue un desastre para los mexicanos, un fracaso, engañaron a la gente. Que iba a bajar el precio de la luz y gasolina, que iba a llegar inversión extranjera. ¿De cuándo acá un gobierno extranjero va a decidir las leyes en otro país?, ¿con qué derecho?”.
Luego, voy a Washington, el presidente Biden muy respetuoso
Luego hay reunión con empresarios y tampoco se trata el tema
Luego, a la semana, se trata el tema y me entero por Arturo Sarukán,
AMLO resaltó que la economía de Estados Unidos no podría funcionar sin la participación de México.
Esta mañana el presidente López Obrador reiteró que México se mantendrá firme ante la consulta de Estados Unidos y Canadá promovieron en el marco del T-MEC sobre la política energética de México.
“¿Cómo vamos a cambiar nuestras leyes? fue un acuerdo en el tratado, en materia energética es la nación la que tiene el dominio de esos bienes en México. Ojalá y cambien de parecer, porque aunque se vaya a un panel a donde sea, no hay razón”.
A pregunta expresa sobre la posición que México podría tomar en caso de que Estados Unidos no cambiara de parecer, AMLO respondió: “sigue igual, sin problema, la inversión extranjera sigue llegando, las relaciones se mantiene, no hay ningún problema”.
POR OTRO LADO, APUNTÓ QUE “ESO ES LO QUE QUISIERA EL REFORMA”, ESTO CON RESPECTO A LA POSIBILIDAD DE QUE MÉXICO PUDIERA ABANDONAR EL T-MEC. NO OBSTANTE, ASEGURÓ QUE NO SUCEDERÁ.
Además agregó: “les urge que nos peleemos”; sin embargo, “no existe, no hay una posibilidad porque hay una relación buena, de respeto”.
Durante su conferencia de prensa el mandatario también detalló que “hay otra cosa, también (…) nos necesitamos mutuamente, sería muy difícil que funcionara la economía estadounidense sin la participación de México. Así como a nosotros nos importa mucho tener buenas relaciones con Estados Unidos, a ellos también”.
El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, visitará México a principios de septiembre para encabezar una reunión bilateral del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), en el marco de las consultas solicitadas por Washington sobre supuestos incumplimientos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
“El secretario Blinken está invitado con motivo del Diálogo Económico de Alto Nivel, ese diálogo lo coordina por parte de EEUU el secretario de Estado, y por parte de México el secretario de Relaciones Exteriores”, dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard en un acto diplomático frente a periodistas.
El 9 de septiembre se cumple un año de un plan de trabajo derivado del DEAN en reuniones celebradas en Washington con el fin de fortalecer las cadenas de valor, facilitar el comercio, el desarrollo económico y promover programas de capacitación.
La visita “va a ser en los primeros días de septiembre, yo estimo alrededor del 11 o 12 de septiembre”, dijo el jefe de la diplomacia mexicana.
Blinken llegará en el marco de consultas solicitadas por la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, acerca de medidas de México que “socavan a las compañías estadounidenses y energía producida por Estados Unidos”.
Negociaciones del T-MEC
Las consultas emprendidas en el marco del nuevo tratado norteamericano que entró en vigor en julio de 2020, respaldadas por Canadá, “son diálogos que ya se han iniciado”, prosiguió Ebrard.
En una misiva del 20 de julio de este año, Washington expresó “serias preocupaciones sobre una serie de cambios en las políticas energéticas mexicanas y su consistencia con los compromisos dentro del T-MEC”.
Las conversaciones entre funcionarios de ambos países vecinos son parte de “un proceso de diálogo que tenemos permanentemente con EEUU, hay muchos temas y uno de ellos es este [T-MEC], pero hay otros, como reglas de origen, en fin”, agregó el canciller.
El próximo DEAN que se llevará a cabo en septiembre de este año es un mecanismo bilateral que fue reactivado por el presidente de EEUU, Joe Biden, enfocado en fortalecer mecanismos para crear corredores comerciales más seguros y eficientes.
El diálogo económico inició en Washington, cuando “tuvimos una primera sesión y después ha habido varias reuniones”, reseñó el canciller.
En la reunión con Blinken “vamos a informar qué avances tenemos en sectores estratégicos”: semiconductores, electromovilidad, equipo médico y otras áreas prioritarias, enumeró.
“Tenemos que proteger nuestras cadenas de suministro, ese fue el origen de este Diálogo Económico de Alto Nivel reactivado”, puntualizó Ebrard.
La delegación estadounidense también la integrarían la titular de Comercio, Gina Raimondo, la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, pero su integración depende lo que decida la Administración Biden.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se reunió en julio pasado con Biden, en Washington, cuando reafirmaron una profunda cooperación económica y su “compromiso por construir un futuro más próspero y seguro para América del Norte”.
La declaración conjunta compromete a los dos gobiernos a combatir en forma conjunta la inflación acelerando la facilitación del comercio bilateral y reduciendo los costos comerciales.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presentó detalles del proyecto energético del país que contempla el aprovechamiento de minerales estratégicos presentes en Sonora, como el litio, además del acercamiento de la entidad con Estados Unidos.
“Vamos a anunciar un plan para desarrollo energético en Sonora, vamos a trabajar lo que es la generación de energía eléctrica con plantas solares, lo mismo que estamos haciendo en Peñasco, pero no sólo una planta, sino cinco, para tener energía eléctrica renovable, vamos a desarrollar lo del litio, sobre todo para la industria automotriz y se está ya modernizando el puerto de Guaymas”, enumeró López Obrador.
“Vamos a integrar más a Sonora, con el norte, con los vecinos de Estados Unidos, desde luego con respeto a nuestra soberanía porque somos un país independiente, soberano, pero sí se va a buscar que se integre más Sonora a la economía estadounidense a través del tratado comercial (T-MEC) y esto va a significar la llegada de más inversión a Sonora para la creación de empresas”, apuntó.
Además, el presidente anunció la modernización de todas las aduanas existentes en la frontera entre Sonora y Estados Unidos, durante una reunión con comunidades y autoridades de la entidad celebrada el domingo 21 de agosto.
“Vamos a desarrollar el litio, hay en Sonora, en Bacanora y en otras partes, y es la materia prima principal para hacer las baterías y para los carros eléctricos, va a llevar tiempo eso, los técnicos, los científicos, los expertos se adelantaron y dijeron: ‘Ya viene esta nueva etapa’”, insistió en materia de aprovechamiento del mineral.
Como parte de la búsqueda de autonomía energética, el país busca energías limpias, pero también el aprovechamiento de sus combustibles fósiles, subrayó el mandatario, por lo que se determinó la construcción de la refinería de Dos Bocas y la compra de la planta de Deer Park, Texas.
Faltó atrevimiento a la Administración federal y debieron comprarse más refinerías, pues el aumento mundial de los precios del petróleo permitió liquidar la deuda de Deer Park en seis meses, declaró el presidente.
En cuanto al diálogo con comunidades indígenas de Sonora, el presidente López Obrador se comprometió a mantener el flujo de programas sociales, entrega de fertilizantes y apoyo a adultos mayores, entre otros.
Además, a lo largo de su Administración ha buscado la interlocución con el pueblo yaqui, que incluso en septiembre de 2021 le entregó una propuesta de reforma constitucional para fortalecer en la carta magna de México el reconocimiento de los pueblos indígenas del país y del carácter plurinacional del mismo.