Documental: Hombres de Madera (Liga Comunista 23 de Septiembre) Investigación, guion y dirección: Rodrigo Martínez Luna Año: 2016 Institución: Universidad Autónoma Metropolitana Archivo documental y gráfico: Madera, periódico clandestino. Periódico Madera Hombres de Madera es un documental que se adentra en las condiciones políticas y sociales que dieron paso de la fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S) en los años 70 en México.
La LC23S fue un movimiento armado que buscó la instauración del comunismo en México, así como apoyar las luchas internacionales para ponerle fin al capitalismo mundial. El documental nos ofrece un panorama de aquellos años por medio de tres entrevistas realizadas a los ex militantes de la organización político-militar, de la cual, más de la mitad de sus integrantes hasta hoy se encuentran desaparecidos. Entre los antecedentes de la LC23S se encuentra la primera insurrección guerrillera y socialista en México: el Asalto al Cuartel Madera en Chihuahua en 1965, acto del que retomaron el nombre para hacer honor a los caídos de aquel intento fallido pero que inspiró muchos más movimientos.
Otro de sus antecedentes fue el movimiento de 1968, que después de la matanza del 2 de octubre y de ver la complicidad de las organizaciones de “izquierda” con la burguesía, principalmente el Partido Comunista Mexicano, sus Juventudes Comunistas decidieron romper con él días después de la matanza y formar sus propias organizaciones para tomar posiciones que fueran verdaderamente revolucionarias. Con la matanza de 1971, “el halconazo”, donde ningún estudiante portaba armas y se les acribilló atrozmente, se evidenció que el Estado no tendría tolerancia con ninguna oposición al régimen y que el exterminio era su método de control.
Es por lo anterior, que la LC23S se fundó el 15 de marzo de 1973, haciendo una convocatoria a todas aquellas organizaciones que se encontraban hartas de la situación actual; la intención fue unificarse en una sola línea política revolucionaria y armada que luchara por el comunismo en México, dicha política quedó plasmada en su documento fundacional: Manifiesto al proletariado. Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario en México.
La LC23S, logró ser un movimiento de alto impacto y con mucho trabajo a nivel nacional que se puede apreciar en su órgano de difusión Madera, periódico clandestino. Sin embargo, fue por medio de persecuciones, asesinatos, desapariciones forzadas y torturas por parte del Estado, que la Liga tuvo varias crisis, pero fue el asesinato de su último dirigente en 1981, que comenzó un proceso de disolución interna.
Ø Entrevistas realizadas para el documental a ex militantes: -José Luis Esparza el 1 de marzo de 2015. – José Luis Borbolla el 1 de marzo de 2015. -Mario Álvaro Cartagena “Guaymas” el 28 de febrero de 2015. Reseña: Stephanie González G. Editorial de Guerrilla Comunicacional México, 26 de febrero de 2016.
Hoy se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Decreto por el cual se faculta al Archivo General de la Nación (AGN) para difundir y proyectar el derecho a la memoria de la Nación, en coordinación con las dependencias y entidades de la administración pública federal. Atribución que anteriormente tenía la Oficina de la Presidencia de la República.
Las modificaciones que reforman las leyes Orgánica de la Administración Pública Federal y General de Archivos entrarán en vigor este 6 de abril; con ello se deroga la fracción III del artículo octavo de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y se adiciona una fracción II Bis al artículo 106 de la Ley General de Archivos.
El decreto, en su artículo tercero transitorio, instruye a la Oficina de la Presidencia de la República y al Archivo General de la Nación a realizar la transferencia de los recursos humanos, materiales y financieros de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México en un plazo máximo de 180 días naturales contados a partir de la entrada en vigor del decreto. Ello, conforme a las disposiciones jurídicas aplicables y mediante movimientos compensados, pues, no se autorizarán “ampliaciones al presupuesto del Archivo General de la Nación para el ejercicio fiscal ni subsecuentes como resultado de la entrada en vigor del decreto”.
Respecto a los titulares de la Unidad de Administración y Finanzas de la Oficina de la Presidencia de la República y de la Dirección de Administración del Archivo General de la Nación, se estableció que fungirán como coordinadores del proceso de transferencia de los recursos a fin de que provean y determinen lo necesario para dar cumplimiento con lo demandado. Además, “deberán proporcionar la información que se requiera para la integración de la Cuenta Pública, en el ámbito de su competencia”.
La prensa nacional se dio a la tarea de desprestigiar al movimiento guerrillero estudiantil y sepultó los verdaderos objetivos de la lucha etiquetándolos como pandilleros, subversivos y terroristas.
Nunca fueron dignos de un reportaje que analizara sus motivos, ni se escribió que pretendían un cambio político y social, sino que se les trató como material policíaco, de simple nota roja.
Para la sociedad, fueron viles delincuentes, sobre todo tras el asesinato del Carlos Ramírez Ladewig, cuya muerte trastoca y divide los acuerdos políticos que existían entre la máxima casa de estudios y el ala Priista Jalisciense.
De hecho, para los Universitarios, el responsable moral de este suceso es el Presidente Luis Echeverría. La liga comunista 23 de Septiembre se divide en muchas versiones de sí misma, y para septiembre de 1979 la gran mayoría de los grupos armados estaban muy debilitados y a punto de la extinción.
Monterrey.- En el denominado invierno trágico de febrero de 1972, fueron asesinados Raúl Ramos Zavala y Rodolfo Rivera Gámiz; en 1974, José Ignacio Olivares Torres y José Manuel Báez; y el compañero José Ángel Martínez se encuentra en la lista de desaparecidos; todos ellos egresados y estudiantes de la Facultad de Economía de la UANL. En esa escuela se gestaron condiciones formativas para el desarrollo de una juventud preparada, con vocación social, cuyo liderazgo influyó en la conducción del movimiento estudiantil del 68 y del 71, comprometidos en la idea de luchar por transformar el mundo que nos tocó vivir.1
El 23 de octubre del 2021, la entrañable amiga y compañera Victoria Montes (Vicky), integrante y militante también del grupo Los Procesos (viuda de Raúl), junto con sus hijos Raúl Ramos Montes y Francisco Valenzuela Montes, nos invitó a un acto íntimo, discreto, para exhumar a Raúl Ramos a 50 años de su muerte. Los acompañamos al proceso de exhumación Fritz Glockner, Lupita Rodríguez, Marysol Galván Pelayo, Juan Aguado y yo. Como si el tiempo se hubiese detenido, empezamos a recordar la historia y vida de Raúl, las ideas principales que permitieron dar cuerpo teórico a la Organización Partidaria y de la Liga Comunista 23 de septiembre.
Al día siguiente, tratando de recuperar las ideas y aportaciones de Raúl al proceso revolucionario, Vicky invitó a amigos cercanos de la Universidad: de la Preparatoria Número 1 de Colegio Civil y de la Escuela de Economía, a un primer encuentro-reflexión.2 Con esta iniciativa se fue avanzando para rescatar y aclarar la historia del Movimiento Armado Socialista en México, del contexto que lo generó, con testimonios de quienes participaron y conocieron a Raúl, así como su importancia en el proceso revolucionario que impulsó. También nos encontramos con otros compañeros y compañeras que no participaron en la vía armada, pero desarrollaron otras formas de lucha social, como la gestionaría y electoral, impulsando las ideas centrales que aprendieron de aquel joven revolucionario.
En este rescate de la memoria histórica, acordamos hacer un homenaje este 6 de febrero en Monterrey, o en Durango, y finalmente se propuso la Ciudad de México. Poco a poco la propuesta se fue transformando de un el acto familiar discreto, a un acto más amplio y de reflexión. Los compañeros de Durango, del comité Cívico Arturo Gámiz, al enterarse de esta propuesta, se interesaron en hacer un homenaje a Raúl en la Normal Rural J. Guadalupe Aguilera.
Ingresé a la Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León en 1965; conocí a Raúl Ramos Zavala, a José Ángel Martínez, a José Ignacio Olivares Torres, a José Manuel Báez, a Rodolfo Rivera Gámiz, compañeros que se integraron al proceso revolucionario que se fue configurando desde 1968, bajo el liderazgo y conducción del mismo Raúl. También conocí a Raúl Sergio Morales Villarreal, compañero de mi generación, quien se integró a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). En Monterrey nacieron dos grupos guerrilleros provenientes del Movimiento Espartaquista (MER): la Liga de Comunistas Armados (LCA) y la “guerrilla sin nombre”, conocidos más tarde como “Los Macías”. También surgieron las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) y el grupo denominado “Los Procesos”, bajo la conducción de Raúl Ramos Zavala.3
En la ciudad4 y en la Universidad de Nuevo León (hoy UANL)5, se dieron condiciones para el surgimiento de estos grupos que impulsaron la insurgencia armada socialista. En ese periodo se desarrollaron movilizaciones estudiantiles y obreras que expresaban la agudización de las contradicciones de clase. Los universitarios, particularmente los de la Juventud Comunista, luchaban por una universidad democrática, crítica y popular; la burguesía y la Iglesia católica regiomontanas, caracterizadas por tener pensamiento capitalista, pro yanqui, conservador y anticomunista, organizaba a jóvenes egresados de los colegios católicos para contener, desplazar y sacar a los jóvenes de orientación comunista de la universidad; y para ello construyeron organizaciones similares a los grupos de El Yunque, o el Muro; en Monterrey se llamaba Corporación de Estudiantes Mexicanos (la Corpo).
En contraparte, en los años sesentas del siglo pasado, en la Iglesia Católica y en toda Latinoamérica, se dio una revolución de las conciencias, misma que exigía justicia y congruencia con el evangelio, una iglesia al servicio de los pobres, no de los poderosos. Así nació la Teología de la Liberación.
En la Facultad de Economía se fueron encontrando estudiantes de la Juventud Comunista, y estudiantes católicos militantes del Movimiento Estudiantil Profesional (MEP). El MEP fue una organización de carácter nacional e internacional, que nació bajo la estructura de la Acción Católica Mexicana; pertenecía también al Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos (MIEC) y a la Juventud Internacional de Estudiantes Católicos (JIEC).
Los estudiantes miembros del MEP se estaban educando bajo la filosofía de la Teología de la Liberación y de la educación popular de Pablo Freire. Al abrazar el estudio del marxismo, la filosofía marxista, el método del materialismo histórico y dialecto, el método de Reflexión de Vida: Ver, Juzgar, Actuar, permitió a los estudiantes del MEP el desarrollo de la identidad con la Juventud Comunista, sentando las bases para lograr la unidad requerida para enfrentar la represión del Estado burgués. En ese proceso, el MEP derrotó a la Corpo; y, contrario de lo que esperaba la burguesía regiomontana, los jóvenes cristianos y los jóvenes comunistas en 1968 participaron conjuntamente en la lucha contra el gobierno represivo, autoritario; y con pancartas reclamaron justicia bajo la imagen de la cruz entrelazada con la hoz y el martillo.
Con estos jóvenes cristianos progresistas se nutrió el Grupo de Los Procesos, bajo la conducción y liderazgo de Raúl Ramos Zavala y la construcción de la organización partidaria (OP) y más tarde la Liga Comunista 23 de septiembre, proceso que contó también con la conducción, participación y liderazgo de Ignacio Arturo Salas Obregón, del MEP.6
Junto a Raúl aprendimos la necesidad de adquirir el pensamiento crítico y autocrítico, el estudio de la teoría de Marx, Engels, Lenin; el método del materialismo histórico y dialéctico. Entendimos la importancia de interpretar la realidad bajo la visión de la lucha de clases, así como el desarrollo permanente del deslinde de posiciones de clase, es decir: el permanente proceso de desideologización de la cultura de la clase dominante. Encontrar y liberarse de las concepciones de la clase dominante anidadas dentro de nosotros mismos, como condición para la construcción de un nuevo tipo de ser humano y de una nueva sociedad.
En esta línea, Raúl, igual que José Revueltas, buscando congruencia del ser comunista y desarrollar la revolución socialista, impulsaron primero un gran debate ideológico, de programa, táctica y estrategia en el Partido Comunista y en la Juventud Comunista. En aquel periodo del siglo pasado, ya se expresaban las dificultades del proceso socialista en la URSS. En 1960, José Revueltas detonó una crítica severa al Partido Comunista Mexicano, provocando una importante escisión. En esa línea, Raúl Ramos Zavala también rompió con el Partido Comunista en diciembre de 1970; otros militantes de la JC siguieron sus pasos.
En los diversos materiales que desarrollamos desde los años setentas, encontramos una y otra vez el principio de que todo proceso discursivo tiene su origen en el deslinde de las posiciones de clase. Raúl Ramos Zavala fue capaz de abstraerse de su condición de clase y con ello aceptó la ruta de ser revolucionario. A partir de esa decisión logró encontrar a otros compañeros, con quienes, en un esfuerzo de estudiar la realidad de México y el mundo, adquirió una visión estratégica; definió el qué hacer, entendió la importancia del esfuerzo colectivo y buscó sumar a hombres y mujeres preparados. Raúl escribió en su documento Proceso Revolucionario, que: “la acción de las masas en México se deberá contar entre los grupos revolucionarios a un conductor y orientador de sus luchas, pero también a un alimentador de sus conciencias, que le haga concluir en la necesidad de la acción revolucionaria”.
Raúl buscó entre los diversos grupos, que estaban dispersos por todo el país, a quienes planteaban la vía revolucionaria. Encontró a Diego Lucero, a Ignacio Salas Obregón, entre otros muchos más. Agrupó a militantes de la Juventud Comunista, promoviendo en las organizaciones guerrilleras ya existentes la necesidad de lograr construir una sólida organización revolucionaria, para enfrentar la represión.
En el documento Proceso Revolucionario planteó la necesidad de “la destrucción del estado colonial burgués… como nueva actitud de los revolucionarios… (de) avanzada del desarrollo político logrado en los enfrentamientos de clase que los oprimidos de México han tenido que experimentar… la única manera pues, de mantener ‘sorprendida’ a la oligarquía organizada ya para la represión en forma militar, es mediante organizaciones capaces para la acción política clandestina, que, ejerciendo la insurrección guerrillera constantemente, respondan a la represión organizada con el arma de la guerra revolucionaria.”
Incansable promotor del proceso revolucionario, en un contexto nacional e internacional que exigía ya el cambio sistémico, Raúl trabajó en la elaboración de las ideas centrales encaminadas para aclararnos a tod@s el Qué Hacer, para poder lograr unidad y organización de quienes, en la práctica, maestros, estudiantes, trabajadores del campo y la ciudad, planteaban la necesidad de desarrollar la revolución. Tuve el honor de contar con su amistad, de contribuir a los vínculos que hicieron posible su encuentro con nuestro querido amigo y compañero del MEP, Ignacio Arturo Salas Obregón, y de participar en la construcción del grupo inicial, incansable luchador, educador y orientador. A 50 años de su caída, valoramos su ejemplo y de todas y todos los que entregaron su vida por la causa para lograr desarrollar el proceso de transformación social que requerimos.
Notas 1 Ver ponencia de egresados de esa facultad que participan en este Homenaje y Proceso de Reflexión Raúl Ramos Zavala. 2 Asistimos con Victoria Montes, Raúl Ramos Montes y Francisco Valenzuela Montes, Marysol Galván Pelayo, Juan Aguado Franco, María de la Paz Quintanilla V, Juan de Dios Sánchez, Héctor Escamilla Lira, Joaquín Moreno Castillo, Julio César Méndez, Milagro de Guadalupe Aguirre, Martha Cruz Ávila, Lídice de la Luz Ramos Ruiz, Luis Antelmo Sauceda, Ernesto Villarreal Landeros, Arturo Aguado y Julio Guerrero. Arturo Huerta González y Héctor Torres González, enviaron breves semblanzas del compañero y amigo y luchador social. Y de la UNAM, la maestra Antonieta Rendón hizo lo propio. 3 María de la Paz Quintanilla V. “Guerrilleras”, primer y segundo encuentro de mujeres exguerrilleras, 2003 y 2008. 4 María de la Paz Quintanilla: Rescatando la Memoria Histórica, 6 de junio de 2019, CIICH, UNAM. 5 Benjamín Palacios Hernández, Páginas sobre Arturo B de la Garza, editado por la UANL en 2015. En la UNL había un proyecto educativo con orientación socialista, que poco se conoce. Al hacer honores a la bandera, se cantaba la internacional comunista. 6 Benjamín Palacios Hernández, Héroes y Fantasmas: La Guerrilla Mexicana de los años 70. p. 59, 60, 61y 62: “El Grupo Monterrey aportaría la cuota mayoritaria del núcleo dirigente de la Liga- tuvo en Raúl Ramos Zavala e Ignacio Salas Obregón…el más destacado de militantes cristianos revolucionarios”.
* Texto preparado para su lectura en el Homenaje a Raúl Ramos Zavala, Ciudad de México, 6 de febrero de 2022.
La lucha armada y clandestina provocó, sin proponérselo, que se originara un movimiento humanista nunca antes visto en México: se trata del surgimiento del primer comité en defensa de los derechos de los detenidos y presos políticos que hubo en el país, cuyos principales promotores fueron los familiares de los militantes, apoyados por los abogados que simpatizaban con la causa, quienes hicieron públicos muchos de los abusos por parte de la autoridad, en una época donde nadie más se atrevía.
El movimiento crece y logra que el presidente López Portillo firme un par de amnistías con las cuales se liberan 150 presos, se anulan más de 2,000 órdenes de aprehensión y regresaron más de 50 exiliados. Sin embargo, los muchachos desaparecidos durante este proceso, jamás volvieron a casa.
La noche del 14 de febrero de 1974, un tren que transportaba soldados del 9° Regimiento de Caballería de Atilixco, Puebla, y que provenía de dicho estado, fue asaltado en la localidad de Xalostoc, Estado de México, por el comando José Luis Pacheco Aragón, perteneciente a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
La acción tenía como objetivo la obtención de armas de alto poder y municiones para equipar a los integrantes de la Brigada Revolucionaria Emiliano Zapata, el destacamento rural de la LC23S en Oaxaca. La planeación de la emboscada comenzaría en enero de 1974. Originalmente el comando estaría conformado por David Jiménez Sarmiento, Adolfo Lozano Pérez, Mario Domínguez Ávila, Lázaro Torralba Álvarez y José Luis Pacheco Aragón, sin embargo, el 4 de febrero de 1974 José Luis Pacheco Aragón caería en un enfrentamiento con elementos policíacos mientras se encontraba realizando una repartición del periódico Madera. Por esta razón, el comando que realizaría la emboscada es nombrado José Luis Pacheco Aragón, y José Luis Moreno Borbolla tomaría el lugar de Pacheco Aragón.
El plan consistiría en infiltrar cuatro elementos del comando dentro de los vagones de pasajeros, los cuales, una vez dentro del tren, tomarían posiciones para poder tomar de sorpresa a los elementos militares que custodiaban el tren, abatirlos rápidamente y poder expropiar el armamento y municiones que traían consigo. Moreno Borbolla, Jiménez Sarmiento, Lozano Pérez y Domínguez Ávila serían comisionados para tal fin.
Poco antes de llegar a la estación de Xalostoc, el comando entra en acción y rápidamente abre fuego contra a los soldados, abatiéndolos sin presentar resistencia, los despojan de los rifles FAL que portaban junto con sus respectivos cartuchos de munición y activan el freno de emergencia para detener el tren. Antes de huir con aerosol pintarían en una de las paredes del vagón “Liga Comunista 23 de Septiembre” reivindicando así la acción. Abajo, Lázaro Torralba Álvarez les espera a bordo de un vehículo que los sacaría del lugar de los hechos.
La ejecución de los soldados enciende la furia del ejército mexicano, quienes de inmediato despliegan un operativo militar en todo el Estado de México para dar con los responsables del asalto. Es en ese momento en el cual los militares se enteran que la Dirección Federal de Seguridad se encuentra en búsqueda de una casa de seguridad de las Fuerzas de Liberación Nacional. Creyendo que está organización está implicada en el asalto al tren, el ejército mexicano asume la dirección del operativo y despliega elementos militares en Nepantla, armados y listos para un enfrentamiento.
* Fuentes de Referencia:- El Fuego y el Silencio. Historia de las Fuerzas de Liberación Nacional Mexicanas: Adela Cedillo.- La Liga: Una Cronología: Alberto López Limón.
Lo más preciado que posee el ser humano es la vida. Se le otorga una sola vez y hay que saber vivirla de modo que al final de los días no se sienta pesar por los años vividos en vano, para que no exista una angustia por el tiempo perdido y para que al morir se pueda exclamar “toda mi vida y todas mis fuerzas han sido entregadas a la causa más noble de este mundo, la lucha por la liberación de la humanidad”. Nikolái Ostrovki.
Monterrey.- A 50 años del artero crimen nunca aclarado del camarada Raúl Ramos Zavala –como todos los que comete el ‘Estado’–, el domingo 6 de febrero le rendimos en la Ciudad de México un justo tributo, en reconocimiento a su lucha libertaria y con la convicción de que su sacrificio no fue en vano.
Como hemos aprendido en estos años de lucha, a los héroes y mártires del movimiento popular no se les sepulta, se les siembra en tierra fértil. Esa es la lección más grande aprendida para todas y todos quienes seguimos su ejemplo y mantenemos en alto sus banderas y sus principios.
A pesar de su corta trayectoria, su ideario por alcanzar una sociedad más libre, justa e igualitaria se mantiene vigente. Tanto los avances logrados en defensa de los derechos de las trabajadoras y de los trabajadores, como la beligerancia alcanzada por los actuales movimientos sociales, son posibles solamente porque en las décadas pasadas jóvenes visionarios y audaces, como Raúl, nos marcaron la senda de la liberación.
La Juventud Comunista (JC) liderada por Raúl en la década de los ‘60, fue un destacamento combativo y comprometido con la causa socialista y revolucionaria desde Monterrey, Nuevo León.
El estudio del marxismo en las Escuelas de Cuadros ‘Primero de Mayo’ y ‘Sábados Rojos’, cimentaron el activismo político-estudiantil, posicionando a la JC como la principal fuerza organizada, con una representatividad mayoritaria en las sociedades de alumnos de facultades y preparatorias de la Universidad. Al respecto, también es una gran lección que hereda nuestro compañero: estudiar para tener fortaleza política e ideológica.
Una agitada convulsión política-social caracterizó a esos años: la Guerra Fría entre Estados Unidos y Unión Soviética, la invasión norteamericana a Viet Nam, la invasión soviética a Checoslovaquia y las dictaduras militares en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y Perú, así como las movilizaciones estudiantiles en Europa, Estados Unidos y México en defensa de la paz y por las reivindicaciones democráticas.
Este escenario de confrontaciones se agudizó en nuestro país y después de las matanzas del 2 de octubre del ‘68 y del 10 de junio del ‘71, así como del recrudecimiento represivo y autoritario –la Guerra Sucia– contra las luchas por las libertades democráticas, Raúl, al igual que muchos militantes de izquierda, se plantearon el qué hacer y el cómo continuar con el proceso revolucionario en esas condiciones tan adversas.
Estas decisiones, tomadas con un elevado espíritu de compromiso, tuvieron un alto costo de asesinatos, desapariciones, torturas y cárcel, principalmente contra los grupos que radicalizaron sus acciones. Tal respuesta dejó en evidencia el carácter represivo y criminal que asume el sistema de gobierno en defensa de sus intereses de clase.
Pero también nos dejaron una herencia de compromiso militante y de coherencia entre la teoría y la práctica. Nos abrieron un camino de lucha, por el cual seguiremos hasta lograr que la justicia social, la equidad de género y la democracia popular se conviertan en victorias.
Antes de concluir quiero recordar un entorno muy especial que tuve el privilegio de compartir con Esthela, Raúl y Doña Mili, seres entrañables y excepcionales. Me refiero a la vida familiar de los Ramos Zavala en su casa, cuyos gratos momentos guardo con mucho amor, pese al terrible desenlace.
La “Madre”, como cariñosamente le llamaba Raúl a Doña Emilia, fue ejemplo de sencillez y valentía, que resistió estoicamente la tortura policiaca, tras ser ilegalmente detenida durante la persecución a Raúl. Dondequiera que se encuentren Doña Emilia, Esthela y Raúl, mi cariño y admiración por siempre.
Porque el color de la sangre no se olvida, evocando a los inmortales, concluyo diciendo: ¡Raúl Ramos Zavala es de los muertos que nunca mueren!
Creador de organizaciones campesinas, magisteriales y populares, Genaro Vázquez Rojas fue objetivo primordial de los instrumentos de persecución política del gobierno mexicano a través de sus órganos de inteligencia.
De sus movimientos por ciudades, poblados y rancherías a lo largo y ancho del estado de Guerrero, convocando a la explosión social para deshacerse de cacicazgos y gobiernos corruptos, dan cuenta puntual los expedientes de la Dirección Federal de Seguridad que yacen en el Archivo General de la Nación.
A partir de esos expedientes y de entrevistas a personajes de la época y estudiosos de las guerrillas mexicanas, TVUNAM y la Revista Proceso, reconstruyen en este programa la historia del maestro normalista que se volvió agitador, revolucionario, guerrillero y… leyenda.
El 6 de febrero de 1972, hace 50 años, Raúl fue abatido por un gobierno asesino y sanguinario, autor de las masacres de 1968 y de 1971 que nunca olvidaremos.
Por Lupita Martínez Rodríguez – Agradezco al Colectivo Iniciador del Proceso de ReflexiónRaúl Ramos Zavala, por incluirme e invitarme a participar en la convocatoria que a continuación comparto íntegramente:
“El 6 de febrero de 2022 se cumplen 50 años de la muerte en combate de Raúl Ramos Zavala, joven militante revolucionario mexicano, dirigente de la Juventud Comunista, líder de la Organización “Los Procesos“, dirigente teórico y práctico del movimiento armado socialista y precursor de la Liga Comunista 23 de Septiembre.
El 6 de febrero de 1972, hace 50 años, Raúl fue abatido por un gobierno asesino y sanguinario, autor de las masacres de 1968 y de 1971 que nunca olvidaremos.
Un gobierno represor, autoritario y defensor de los grandes capitalistas, que impedía las libertades democráticas y condenaba al pueblo a la miseria y a la dependencia extranjera, fue la gran causa del surgimiento de diversos grupos revolucionarios armados que se levantaron para decir: !Ya basta!
En el invierno trágico de 1972 cayeron tres grandes dirigentes revolucionarios: Raúl Ramos Zavala, Diego Lucero Martínez y Genaro Vázquez Rojas, mientras el gobierno se ufanaba de haber acabado con las “cabecillas del terrorismo y la sedición”.
Sin embargo, la sangre de estos héroes y mártires había germinado para proseguir con mayor tesón y determinación la lucha por un mejor país y más digno para las mayorías, por conquistar la libertad, la justicia y la democracia en México.
Ignacio Salas Obregón, Ignacio Olivares Torres, Salvador Corral García, Jesús Piedra Ibarra, Miguel Domínguez Rodríguez, Pedro Morón Chiclayo, José Manuel Báez Ávila, José García Wenceslao, David Jiménez Sarmiento, Fernando Salinas Mora, Tomás Lizárraga, Mario Cartagena López, Martha Maldonado, Ana Luisa Guerra y muchas y muchos más, una lista interminable de mujeres y de hombres de la Liga Comunista 23 de Septiembre, continuaron la labor emprendida por Raúl.
El próximo 6 de febrero de 2022 un colectivo de familiares, amig@s y compañer@s de lucha realizaremos una sesión de homenaje para recordar y honrar a Raúl, pero también para iniciar un proceso de reflexión sobre sus contribuciones a la lucha revolucionaria, sobre el papel de la lucha armada socialista en la historia y, sobre todo, reflexionar el momento presente para determinar las tareas que reclama el pueblo mexicano.
Raúl estudiaba el proceso revolucionario mexicano (de ahí el nombre de “Los Procesos“), analizaba la lucha del pueblo mexicano por su liberación para extraer las enseñanzas y tareas para las y los revolucionarios.
Este legado de Raúl, este constante estudiar y analizar la realidad nacional e internacional para actuar, queremos continuarlo y, por ello, este acto de homenaje lo denominamos Proceso de ReflexiónRaúl Ramos Zavala.
Este acto de homenaje e inicio del proceso reflexión a 50 años de su artero asesinato, será un evento al aire libre y se realizará el próximo domingo 6 de febrero de 2022, a la 11:00 horas, en el Parque México de la colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México.
Colectivo Iniciador: Victoria Montes, Raúl Ramos Montes, Francisco Valenzuela Montes, Marysol Galván Pelayo, María Guadalupe Rodríguez Martínez, Juan de Dios Sánchez, Héctor Escamilla Lira, Fritz Glockner, María de la Paz Quintanilla, Juan Aguado Franco, Eufemia Belén Almanza Villarreal, Héctor Torres González, Ana Belén Torres Almanza, Camilo Valenzuela Fierro, Lídice de la Luz Ramos, Joaquín Moreno, Julio César Méndez, Elías Orozco Salazar, Trinidad Morales Vargas, Arturo Huerta González, Francisco Javier López Loza, Jesús Manuel Cadena, Rogelio Raya, Moisés Castro, Oscar Loza Ochoa, Diego Lucero, José Luis Moreno Borbolla, Mario Saucedo Pérez, Carlos Salcedo García, Alicia de los Ríos, Arturo Miranda, Alberto Domínguez Rodríguez.”
Para quienes nos tocó vivir el tiempo de Raúl -los convulsos años ´60 y ´70-, lo recordaremos como el destacado alumno de la Facultad de Economía de la entonces UNL, el distinguido dirigente estudiantil y el valiente líder guerrillero, cuyo proceso revolucionario sigue vigente en la lucha por los cambios reales del proletariado y del campesinado de México.