Category: Opinión

  • Cambio de régimen… se cimbra el INE

    Cambio de régimen… se cimbra el INE

    Por José María González Lara – Después de que el Estado mexicano fungía como juez y parte en los procesos electorales -cuya organización y operatividad dependían de la Secretaría de Gobernación y la jornada electoral y sus resultados la calificaba la Cámara de Diputados con mayoría del Partido hegemónico del régimen (PRI)-, por presión social y de las fuerzas de derecha panistas como de diversos grupos y partidos políticos de izquierda, el Instituto Federal Electoral inició actividades en octubre de 1990, con atribuciones para convocar, organizar y calificar las elecciones federales, sujeto al resultado legal de controversias, denuncias y demandas en las instituciones jurídicas del ramo.

    Si bien la construcción política y social del IFE fue un avance importante en la democratización, permanecieron candados, como las cuotas de consejeros electorales entre partidos políticos y  la negociación política en las facciones ideológicas identificadas, por ejemplo, los acuerdos posteriores a la aprobación legislativa del rescate bancario (Fobaproa) en 1998, cuyo resultado fue la Presidencia de la República para Acción Nacional en dos ocasiones, con Vicente Fox en alternancia fallida y apoyo del PRI a Felipe Calderón en el fraude cibernético del 2006 (“voto por voto, casilla por casilla”; en la revisión del 10% de las urnas, más del 70% de las casillas tuvieron inconsistencias tanto en la jornada electoral como en el conteo de votos y resultados, es decir que, por consecuencia, en el 90% de las urnas restantes también se reprodujo dicha distorsión, pero esto no fue argumento en el IFE para la anulación de las elecciones fraudulentas).

    Otro caso: concluido el proceso electoral del año 2012, partidos de izquierda denunciaron exceso de gastos en la campaña de Enrique Peña Nieto como candidato ganador –por más de 4 mil millones de pesos-, posteriormente la contraloría interna del IFE dio a conocer lo mismo, inclusive también la Auditoría Superior de la Federación reveló esta anomalía, pero la respuesta de las autoridades electorales fue: “caso juzgado, la constancia de mayoría ya se entregó”.

    Entre polémica respecto a la soberanía de los Estados, en 2014 se reestructura la institución y se establece el Instituto Nacional Electoral, con atribuciones más amplias para procesos electorales en entidades del país. Sin embargo, las cuotas por partidos para la designación de las y los integrantes del Consejo Electoral continúa y se percibe en ellas y ellos un sesgo ideológico-político en sus decisiones; baste decir que en el año 2014 a Lorenzo Córdova Vianello lo propuso el PRI para ocupar la presidencia ejecutiva del IFE.

    Además, en el instituto electoral se estableció una élite burocrática dorada, cuyos funcionarios de primero y segundo nivel gozan de jugosos sueldos, canonjías y prerrogativas muy atractivas –lo que eleva su gasto corriente-, a lo cual no pretenden renunciar y desquiciadamente se aferran.

    Para llevar a cabo constitucionalmente la Revocación de Mandato este año 2022, solicitaron más recursos, pero la mayoría en la Cámara de Diputados no accedió; los consejeros del INE argumentaron el riesgo de no llevarse a cabo la calificación social del presidente de la República, inclusive con una controversia en el Tribunal Superior Electoral, pero éste ordenó el ejercicio democrático; los consejeros ajustaron el presupuesto y aun así el 12 de enero solicitaron más recursos a la Secretaría de Hacienda, por un monto de 1,738 millones de pesos.

    Ante esto, al siguiente día Hacienda y la Secretaría de la Función Pública propusieron al INE un mayor ajuste de austeridad republicana por 2,972 millones de pesos, sin embargo, inmediatamente la mayoría de los consejeros electorales rechazaron la propuesta.

    Anacrónico es que la historia del INE demuestra que los consejeros electorales “ciudadanos” y los representantes de partidos políticos de derecha no han impulsado la democracia participativa y están en contra de ésta.

    En un verdadero cambio de régimen se cimbran el sistema político y económico y sus instituciones, además, ante la sociedad los protagonistas exhiben sus posiciones ideológicas y expresan sus posturas políticas, como es el caso del INE en nuestro país. En tanto haya conciencia y participación política del pueblo, indefectiblemente en México avanzará la democracia participativa.

  • Israel y el acuerdo nuclear iraní: una fábrica de mentiras

    Israel y el acuerdo nuclear iraní: una fábrica de mentiras

    El secretario general adjunto del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Enrique Mora, y el principal negociador nuclear de Irán, Ali Bagheri Kani, esperan el inicio de una reunión de la Comisión Conjunta del JCPOA en Viena, Austria, el 3 de diciembre de 2021 [Delegación de la UE en Viena/Folleto vía Reuters]

    En el momento de escribir este artículo, el resultado de las conversaciones de Viena sobre la restauración del acuerdo nuclear con Irán, el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, sus siglas en inglés) de 2015, que pretende evitar que Irán alcance la capacidad de desarrollar armamento nuclear,[1] está en juego.

    ¿Deberíamos creer los persistentes informes periodísticos sobre la existencia de un ‘abismo infranqueable’ entre las posiciones de EEUU (que se retiró del acuerdo durante la presidencia de Trump) e Irán? Quizás. Pero podrían simplemente reflejar tácticas negociadoras, como sucede a menudo en negociaciones difíciles, que parecen estar al borde del colapso antes de alcanzar un acuerdo de última hora.

    Una cosa es segura: Israel, el kibitzer en este juego de póquer político, está haciendo todo lo posible para evitar cualquier acercamiento real entre su patrón estadounidense y la bête noire iraní.

    Conservando

    ¿Cuáles son las preocupaciones reales de Israel? La propaganda israelí afirma continuamente que Irán tiene como objetivo lograr la capacidad de producir armas nucleares, porque tiene la intención de aniquilar a Israel. He aquí hay un ejemplo típico, de un discurso del primer ministro Binyamin Netanyahu en Yad Vashem en el Día de Conmemoración del Holocausto, 15 de abril de 2015:

    «Así como los nazis aspiraban a aplastar la civilización y establecer una ‘raza superior’ para controlar del mundo, mientras aniquilaban al pueblo judío, Irán también se esfuerza por obtener el control de la región, desde donde se extendería aún más, con la intención explícita de destruir el estado judío. Irán avanza en dos direcciones: la primera, desarrollando la capacidad de armarse con armas nucleares y acumular un arsenal de misiles balísticos; y la segunda, exportardo la revolución jomeinista a muchos países mediante la utilización masiva del terrorismo para apoderarse de gran parte de Oriente Medio». [2]

    Esto es, por supuesto, pura tontería. Irán no tiene ni la intención ni la capacidad de ‘borrar’ a Israel. Las alegaciones en contrario son invenciones de hasbarah (propaganda) , la eficiente fábrica de falsedades de Israel. Es cierto que los líderes iraníes han expresado ocasionalmente la esperanza de que el régimen sionista se derrumbe y desaparezca. Pero esto es una ilusión más que una amenaza de que Irán tiene la intención de iniciar una acción militar para provocar la desaparición de Israel, como afirman los medios amigos de Israel.

    El caso más notorio de esta falsificación deliberada utilizó una declaración hecha el 26 de octubre de 2005 por el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad. Estaba citando la expectativa del primer líder de la República Islámica en el sentido de que “ese régimen que ocupa Jerusalén debe desaparecer de las páginas del tiempo”. Esto fue ampliamente tergiversado como una amenaza de “borrar a Israel del mapa”. [3]

    Además, incluso si Irán logra “la capacidad de armarse con armas nucleares”, no representaría un peligro existencial para Israel. Así fue señalado enfáticamente por Ephraim Halevy, exjefe del Mossad (la contraparte israelí de la CIA y el MI6). Al dirigirse a una conferencia celebrada en febrero de 2008 en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel,

    «Ephraim Halevy criticó a los líderes políticos israelíes por llamar a la amenaza nuclear de Irán «una amenaza existencial». “Es un error hacer saber a nuestro enemigo que pueden provocar nuestra desaparición”, dijo Halevy. Y añadió:“También es un error que informemos al mundo de que en el momento en que los iraníes tengan capacidad nuclear, empezará a contar hacia atrás el momento para la destrucción del Estado de Israel. Somos la superpotencia en el Medio Oriente y es hora de que comencemos a comportarnos como [una] superpotencia”. [4]

    Por supuesto, Israel no es indiferente a la perspectiva de que Irán logre la capacidad de desarrollar armamento nuclear. Pero su preocupación no es el miedo a ser ‘borrado’; más bien, está preocupado por cualquier erosión, por leve que sea, de su posición como superpotencia regional hegemónica. Esta posición depende, entre otros factores, de que sea el único estado de Oriente Medio que posee un arsenal nuclear, [5] así como el único que se ha negado a firmar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Es con mucho el estado expansionista más agresivo de la región, llevando a cabo una prolífica política de asesinatos; [6] de bombardeos frecuentes, sobre los que se ha informado ampliamente, en Siria y Líbano; y ataques en el mar a barcos que transportan petróleo iraní. [7]

    Estas prácticas de terrorismo de estado dependen de que sus enemigos y rivales no tengan medios efectivos de disuasión, ya que eso inclinaría la balanza militar y disminuiría la abrumadora ventaja de Israel. La capacidad nuclear iraní podría constituir un elemento disuasorio de este tipo, aunque no muy grave. De hecho, un elemento de disuasión más creíble es el desarrollo de misiles convencionales por parte de Irán, que supondría un precio inaceptablemente alto de represalia por un ataque israelí [8], razón por la cual Israel presiona para que se incluya una prohibición de este tipo de armas en cualquier nuevo acuerdo nuclear con Irán.

    Por cierto, la misma lógica se aplica a la evidente preocupación de Israel por el estado bastante avanzado de acumulación de misiles por parte del aliado libanés de Irán, Hezbolá. No existe un peligro real de que Hezbolá inicie una acción militar agresiva contra Israel; pero sus misiles son ahora un disuasivo creíble contra una repetición de las amplias incursiones agresivas de Israel en el Líbano, o un ataque masivo contra el patrón de Hezbolá, la República Islámica de Irán.

    Preocupación política

    Sin embargo, desde la perspectiva de preservar la hegemonía regional absoluta de Israel, la mayor preocupación no es la puramente militar: es política. En su conferencia, citada anteriormente, Ephraim Halevy continuó diciendo: «El verdadero objetivo de Irán [es] convertirse en una superpotencia regional y alcanzar un ‘estado de igualdad’ con los Estados Unidos en sus relaciones diplomáticas». Esta es una forma bastante inepta de plantear un problema real. Por supuesto, Irán nunca podrá alcanzar un estado de igualdad con los EEUU a nivel diplomático; pero una cierta distensión entre hegemon global y la República Islámica iraní ciertamente mejoraría la posición regional de esta última. Esto implicaría cierta erosión de la hegemonía regional de Israel, porque es poco probable que, como parte del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, este último acepte el dominio regional de Israel (como Egipto,Arabia Saudí y los estados del Golfo han hecho).

    He señalado repetidamente que, a este respecto, el interés israelí puede diferir del estadounidense. Por ejemplo, hace un año escribí:

    «Tengo mi propia opinión sobre la posibilidad de algún tipo de arreglo entre Estados Unidos e Irán. Por supuesto, dependería de muchas contingencias, pero, como demostró el acuerdo nuclear alcanzado por Barack Obama, hay circunstancias en las que es posible que estos dos estados lleguen a un acuerdo. En mi opinión, la hostilidad israelí hacia Irán tiene un mayor alcance que la de Estados Unidos. Sería aceptable que los estadounidenses, bajo ciertas circunstancias, llegaran a tal acuerdo, siempre que Irán se comportara como un estado cliente obediente. Eso implicaría darle a Irán algún tipo de reconocimiento como una potencia importante en el Medio Oriente. Pero Israel se opondría a tal arreglo, porque considera que Irán es un obstáculo para su propia hegemonía regional». [9]

    Esto explica los vehementes esfuerzos de Netanyahu para disuadir al Congreso de los EEUU bajo la administración de Obama de firmar el acuerdo nuclear de 2015, y su presión a Trump para que se retirase del acuerdo (no es que Trump necesitara mucha presión). Como señalaron varios comentaristas militares israelíes, la retirada de Estados Unidos dejó a Irán las manos libres desde 2017 para enriquecer uranio a una concentración más alta, acercándose así más a la capacidad de desarrollar armamento nuclear que mientras se mantuvo el acuerdo. La posición contra el acuerdo de Netanyahu habría sido irracional si su principal preocupación fuera la capacidad nuclear de Irán. Pero fue bastante racional, dado que su prioridad era exacerbar la tensión en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.

    La misma lógica se aplica a las conversaciones de Viena. Como ha señalado recientemente la bien informada académica iraní-estadounidense Trita Parsi,

    «No es el acuerdo nuclear el problema de Tel Aviv, sino la idea misma de que Washington y Teherán lleguen a alguna distensión…

    Los detalles del acuerdo no son el verdadero problema. Es más bien la idea misma de que Washington y Teherán lleguen a un acuerdo que no solo evite que Irán desarrolle una bomba, sino que también reduzca las tensiones entre Estados Unidos e Irán y levante las sanciones que han impedido que Irán mejore su poder regional…

    Hay un pasaje curioso en el artículo del New York Times [publicado el 10 de diciembre]: “Los funcionarios estadounidenses creen que mientras Irán no se haya movido para desarrollar una bomba, no tiene un programa militar nuclear, ya que suspendió el que tenía después de 2003. Los funcionarios israelíes, por otro lado, creen que Irán ha continuado de manera clandestina sus esfuerzos para construir una bomba después de 2003”. Si es cierto, ¿ha compartido Israel esa información con Washington? Si es así, no ha logrado persuadir a la CIA ni a la Agencia Internacional de Energía Atómica. Si no la ha compartido, ¿por qué nolo ha hecho? ¿Y por qué el NYT eligió publicar esta acusación bastante incendiaria sin investigar estas preguntas tan básicas, por no decir elementales?

    La moraleja de la historia es esta: los intereses diplomáticos de Estados Unidos e Israel en relación a Irán son irreconciliables. Como era de esperar, los esfuerzos de Biden por cuadrar el círculo han fracasado. Biden debe elegir si perseguirá los intereses de Estados Unidos o los de Israel. No debería ser una elección difícil». [10]

    Independientemente de las diferencias políticas que podamos tener con Parsi, su diagnóstico de las principales preocupaciones de Israel es correcto. Israel está haciendo todo lo posible para impedir cualquier acuerdo en Viena. Recurre a diversas provocaciones, incluidas amenazas apenas veladas de emprender importantes acciones militares unilaterales.

    En mi opinión, la probabilidad de tal acción, un ataque masivo de Israel contra Irán, afortunadamente no es alta. No hay señales en Israel de preparativos militares serios para este escenario, o de fortificar los centros de población civil contra las esperadas represalias iraníes y de Hezbolá. Sin embargo, lo más probable es que aumenten las redadas y los asesinatos de nivel relativamente bajo que se han vuelto rutinarios; y estos pueden salirse de control y conducir a una gran conflagración no deseada.

    Oriente Medio libre de armas nucleares

    Mientras tanto, como Akiva Eldar, un destacado comentarista político israelí, ha señalado recientemente, lo que podría desinflar la postura de intimidación engreída de Israel es una propuesta seria para la desmilitarización nuclear de Oriente Medio. En un artículo titulado ‘La amenaza iraní: no a las armas nucleares para nosotros, o para Israel’, [11] escribe:

    «A lo largo de los años hemos aprendido que cuando un político o un general declara que “todas las opciones están sobre la mesa” en realidad se refiere a una única opción: la opción militar. Supuestamente esa es la única opción que le quedará a Israel si las negociaciones con Irán no producen un acuerdo nuclear que satisfaga a la dirección política en Jerusalén.

    …¿Alguien ha leído o escuchado algo sobre los preparativos ante la posibilidad de que Irán anuncie que acepta todas las restricciones que Estados Unidos quiera imponerle; que además, permitirá que inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica visiten sus instalaciones nucleares sin previo aviso, e incluso aceptará prorrogar el tratado por otros 15 años -todo eso, con una sola condición: que Israel firme exactamente el mismo documento?

    …Por lo que se sabe, quienes toman las decisiones en Jerusalén, aquellos que proclaman que “todas las opciones están sobre la mesa”, no han considerado la posibilidad de que Irán ponga sobre la mesa el arma del día final: un acuerdo general para la desmilitarización nuclear de Oriente Medio -incluido Israel- y la aceptación de todas las exigencias. Es mucho más sexy mostrar en televisión pilotos con cascos hablando de preparativos de guerra.

    Akiva Eldar no exagera cuando advierte contra esta «arma del día final». Lo que esta diciendo es algo muy serio. Deberíamos exigir un Oriente Medio libre de armas nucleares. Israel, por supuesto, rechazará la idea misma, como lo ha hecho en el pasado, pero servirá para exponer su postura hipócrita de agresor que exige simpatía como víctima.

    Fuente Rebelión

  • La ‘táctica Trump’ del PAN, estrategia digital contra AMLO

    La ‘táctica Trump’ del PAN, estrategia digital contra AMLO

    El Partido Acción Nacional arrancó el año desplegando una estrategia digital mucho más agresiva y radical para intentar hacer frente al presidente Andrés Manuel López Obrador y a su administración, incluso con planteamientos que dejan de lado los valores democráticos, lo que recuerda el actuar del expresidente norteamericano.

    Figuras del Partido Acción Nacional llevan a cabo una agresiva estrategia digital que recuerda a la que en su momento implementó el expresidente estadounidense Donald Trump, centrada en la controversia y la polémica, con tal de posicionarse ante el presidente Andrés Manuel López Obrador, así esto signifique dar un paso más a la derecha del espectro político.

    El 1 de diciembre de 2021, la dirigencia nacional del PAN se reunió con legisladores federales y locales para discutir la estrategia digital con la que buscan “disputar y ganar en redes sociales el debate y la controversia pública para contener y derrotar al populismo”, según manifestó en Twitter el diputado federal Gabriel Quadri.

    El excandidato -y ahora aspirante- presidencial es una de las figuras más polémicas de esta estrategia digital, pues desde sus redes sociales tilda al primer mandatario de “autócrata” y “Calígula” o descalifica a empresarios y opositores que buscan dialogar, postura que comparte con la senadora Lilly Téllez, quien también gusta de amedrentar a los funcionarios del Gobierno federal.

    Quadri ha llegado a asegurar que López Obrador buscará “eternizarse” en el poder, desconociendo los resultados de 2024, y que el daño que ocasiona “es mucho mayor” que el de la insurrección violenta de seguidores de Trump el 6 de enero de 2020, cuando tomaron el Capitolio estadounidense para tratar de impedir el certificado de Joe Biden como presidente.

    Para analizar la estrategia digital del PAN, Reporte Índigo entrevistó a Alejandro Rosas Marín, fundador de la consultora Disruptio, quien recuerda que el éxito de Trump fue radicalizar el discurso público y “dar permiso” a un sector de la población de volver a hablar públicamente de ciertos temas políticamente incorrectos.

    “Cuando vieron a un líder que hablaba sin ningún tapujo, sin autolimitación, abarcó un buen sector a su favor, tanto que ganó la presidencia. Un poco el fenómeno se querrá repetir, no sé si sea la intención del PAN imitar la estrategia de Donald Trump, pero queda claro que están radicalizando su discurso”.


    Al carecer de un proyecto alternativo de gobierno, los partidos de la oposición se han decantado por los insultos y las descalificaciones para tratar de promover sus propios proyectos políticos

    En ese sentido apunta que “no es una coincidencia que este año lo inició Acción Nacional con más ataques y más beligerancia, es parte de una estrategia”. Si bien señala que Twitter, su principal plataforma de ejecución, no solo es cuestionada por el alto número de bots que la manipulan, sino que también ha venido perdiendo usuarios en México.

    Considera que se trata de “más de lo mismo” por parte del PAN, por lo que solo incrementarán la intensidad en los descalificativos y ataques hacia López Obrador, Morena y su proyecto. Lo que, si bien puede sumar algunos votos adicionales de quienes se opongan o duden del actual gobierno, no serían suficientes para ganar próximas elecciones.

    “El PAN, si no va por una estrategia digital más inteligente, más de lo mismo no le va a dar mejores resultados”.

    En esto coincide la doctora Ivonne Acuña Murillo, académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, quien comenta a Reporte Índigo que la primera fuerza opositora solo está siguiendo con su campaña en contra de López Obrador, pero esta vez bajo la desesperación de sus recientes derrotas electorales.

    “No tienen un proyecto alternativo, ni el PAN, ni el PRI, ni el PRD. Entonces se van por estas estrategias efectistas con las que buscan asustar a la población, a un sector, porque la gran mayoría no les cree. En las redes podemos ver cómo se burlan con memes, los insultan. No sé por qué insisten por tomar ese camino”.

    Incluso considera que con esta estrategia, el PAN “lo que hacen es abrirse y mostrar su verdadero rostro”.


    “Están siguiendo la máxima de la publicidad: ‘que se hable de ti, aunque sea mal, pero que se hable’. Estar a como dé lugar siendo objeto de comentarios, de respuestas, de debates. Sobre todo en Twitter, esta red donde justamente se dan los enfrentamientos más álgidos, a veces con argumentos, pero la mayoría con insultos y descalificaciones”

    Por Ivonne Acuña Murillo

  • Aferrados a lo viejo

    Aferrados a lo viejo

    Por José Luis Medina Lizalde – El INE debe hacer más con menos, pero la exigencia es pareja, los gobiernos estatales y municipales también, pero no a tontas y a locas, sino mediante un plan respetuoso de los derechos laborales y socialmente sensible ¿Qué no quieren batallar? Pues que se vayan.

    La pandemia acentuó la conciencia de la globalidad, la capitalización política de las crisis de ´parte de las fuerzas en pugna en cualquier país o región se topa con ciudadanía nutrida con la información procedente del resto del planeta, identifica los fenómenos comunes y por lo tanto, no es fácilmente manipulable por el discurso oportunista contra el adversario, sabe que el desigual acceso a las vacunas está determinado por un modelo económica en agonía pero que aún respira, experimente el fracaso de los modelos energéticos y de salud entregados al interés privado y entiende el carácter inevitable de la inflación como efecto temporal de todo lo que se ha tenido que vivir. En ese sentido, México se empeña en recuperar la salud de la deshumanización del mercado y restablecer la soberanía energética que alguna vez fue soporte de su fase de crecimiento más exitosa de su historia.

    La agenda presidencial para este año tiene como una de sus prioridades la reforma eléctrica, el parlamento abierto que hoy arranca, elevará la conciencia de la urgencia de liberar al país de los voraces intereses privados que a base de corrupción se abrieron paso en la reforma de Peña Nieto, corrupción que mantiene en problemas judiciales a significativos personeros del pasado régimen.

    Las fuentes de recursos disponibles para los gobiernos son la recaudación fiscal, el crédito y los ingresos autogenerados ¿Pueden los gobiernos echar mano de dinero procedente de estas tres fuentes de recursos? En el caso de México, el alza de impuestos crea tensiones políticas sin incrementar sustancialmente los recursos disponibles, por eso la exigencia de nuevas placas, incremento de tarifas de servicios públicos y del impuesto predial son medidas percibidas como agresoras del ya de por sí caído nivel de vida.

    La empresa pública generadora de ingresos fiscales casi desapareció bajo la privatización salvaje de la economía operada por los tecnócratas, la deuda externa alcanzó niveles que hacen suicida proseguir con la misma política (Tlaxcala, con mucha sabiduría, amarró las manos de sus gobernadores prohibiendo la deuda).

    El reto: pensar el lo global, actuar en lo local

    Los tiempos que se avecinan son difíciles.Para los demagogos es fácil erigirse en vocero de las carencias y reclamar que fluya dinero público aquí y allá como modo facilón de ganar simpatías electorales, los gobernantes, en cambio, sentirán la presión para priorizar el gasto del dinero disponible tal como se hace en un hogar cuando las cosas no andan bien.

    Si bien es cierto que todos los estados y municipios enfrentan situaciones similares no solo entre nosotros sino en el mundo globalizado, el tratamiento de esas situaciones tiene exigencias propias de cada caso, tal como la medicina enfatiza la singularidad de los organismos cuando dice “no existe enfermedad, existen enfermos”.

    ¿Los gobiernos de Zacatecas están organizados para gastas el dinero público con eficiencia y honestidad? Claro que no, los gobiernos tienen décadas usando mal el dinero que administran por la propensión a pagar sobre precios por obras, servicios y mercancías, por onerosas contrataciones dictadas por influyentismos, por despidos arbitrarios que luego sangran el erario, por desvío de recursos a campañas (financieros, materiales y humanos).

    La situación creada no es responsabilidad de alguien en particular, la inercia anuló la utilidad institucional de órganos de control y auditoría superior, legislatura local y cabildos.

    Se impuso la corrupción difusa, más difícil de combatir que la corrupción concentrada por su menor visibilidad, es muy sugerente que cinco de los seis policías asesinados la semana pasada fueran acribillados en horas de trabajo, cuando debieran portar chalecos antibalas y al respecto no existe ningún dato de que así haya sido ¿Qué hacen los cabildos y diputados al respecto? ¿Quién garantiza que el dinero destinado al equipo de seguridad de cada agente se gaste como se debe?

    Ven llover y no se hincan

    Los partidos políticos recibirán millonadas que serán muy legales pero muy inmorales, los diputados locales no tienen incentivo para cambiar, las redes dan cuenta del mundo en que viven cuando desde la modestia de una diputación local viven el lujo de vacacionar en los Alpes de Suiza, no es delito, pero si indica la mentalidad advertible al principio del sexenio, en nada diferente al pasado que verbalmente se condena.

    La verdadera “herencia maldita” es la mentalidad de los que aprendieron la política como ocasión de servirse a sí mismos y que cambian de partido sin cambiar de modos.

  • Escuchad a su santidad

    Escuchad a su santidad

    Por Arturo del Bosque – En una entrevista, hace dos años,  su santidad el papa Francisco  hizo mención a lo que, fiel a su condición, nombró lo que a su parecer serían cuatro pecados de la prensa del periodismo actual, de los medios de comunicación en general, citó los siguientes comportamientos y modos de ejercer la practica  de la comunicación, esto serían, según su santidad los cuatro pecados de la prensa.

    LA DESINFORMACIÓN, El primer pecado que cita su santidad es el de la desinformación, refiere que, informar a medias, informar con datos inexactos, a su parecer y en lo que se está de acuerdo, la desinformación y ocultamiento de la información es un atentado directo al derecho humano a la información que poseemos, como ciudadanos, todas las personas en México y en el mundo.

    LA CALUMNIA, segundo pecado y quizá el más socorrido por la prensa, se puede calumniar por una sencilla razón, hay una total impunidad, es decir, no hay forma de denunciar esta calumnia ya que escudados en una falsa libertad de prensa, en el anonimato de las fuentes y el descaro con el que la prensa calumnia un día sí y otro también.

    LA DIFAMACIÓN, a decir de su santidad, el más lesivo de los pecados, se presume que todas las personas tienen  derecho a su reputación y prestigio, sin embargo LA DIFAMACIÓN tiene o ha tenido como objeto el reseñar como dice el papa, acciones quizá cometidas hace 20 o 30 años, en los que se pudo incurrir en una conducta no deseable, las personas tienen el derecho a la rectificación y a enderezar el camino, sin embargo la difamación es un instrumento de coacción, de vendetta política, de extorsión y obtención de favores, es el pecado más ominoso a decir de su santidad.

    LA COPROFILIA, el gusto por lo sucio, lo escandaloso, deglutir con deleite posturas racistas, xenófobas, clasistas, este gusto execrable explica el porqué ha surgido un tipo de informadores, desinformadores que hacen de la coprofagia su materia de trabajo, les ha sido formado un mercado de ávidos consumidores, reactivos, viscerales y de poco, poco cacumen.

    En este inicio de año, los conservadores preparaban un festín, el festín de las hienas, a saber, crear la narrativa catastrófica del aumento en los precios de los combustibles, el temido gasolinazo, en un exceso discursivo la fracción parlamentaria del PAN en el senado denunciaba el hipotético aumento en el precio de la gasolina y remarcaban  con el que el presidente está destruyendo a MÉXICO, esta narrativa tuvo una gran difusión en medios nacionales en una muestra palmaria  del fenómeno de la desinformación, lo único que sucedió y ha sucedido año con año, fue una actualización del Impuesto Especial sobre Bienes y  Servicios, el IEPS, el cual se actualizo a la inflación presentada en el año en curso, quedando de la siguiente manera;

    El IEPS de la gasolina tipo  MAGNA pasará de 5.1148 a 5.4917 quedando el ajuste en 37 centavos por litro de gasolina.

    La gasolina tipo PREMIUM pasará de 4.3192 a 4.6375 es decir un ajuste de 31 centavos por litro de gasolina.

    Diesel pasa de 5.6212 a 6.0454 un ajuste de 44 centavos por litro de diesel.

    Estos aumentos fueron publicados en forma sesgada y con una profusa difusión en medios, sin embargo no se menciona que el gobierno federal, en un ejercicio de responsabilidad con los consumidores ha otorgado un estímulo fiscal a los expendedores de gasolina y diesel que en la primer semana del año fue del 59 por ciento del IEPS, esto quiere decir que, lejos de aumentar el impuesto, presentó una disminución real quedando de la siguiente manera;

    Gasolina Magna en lugar de 5.49 de Impuesto, deberá tributar únicamente 2.25 pesos, es decir hay una disminución real de 3.24 pesos.

    Gasolina Premium, en lugar de 4.63 de IEPS pagará 1.90 de IEPS, 2.73 pesos de disminución.

    Diesel pagara en lugar de 6.04 de IEPS, únicamente 2.47 pesos, es decir 3.56 pesos menos.

    Para la segunda semana el estímulo, que no es otra cosa que la disminución en el monto que cobra hacienda por concepto del IEPS, fue del 63 por ciento con lo cual se pretende mantener estable el precio de los combustibles debido al incremento del precio del barril de petróleo, es decir, el gobierno se aprieta el cinturón él y no lo aprieta, como en sexenios pasados a  los ciudadanos.

    Como dijo el presidente, se quedaron con las ganas.

    En otro ejercicio de rendición de cuentas, el gobierno federal presento datos y cifras que desmienten la narrativa según la cual el país va en franco retroceso, se ha pretendido instalar la narrativa de que el presidente está destruyendo al país, las cifras ofrecidas desmienten esta falacia y sin embargo los articulistas, los encabezados de la prensa reaccionaria y los principales programas de radio y televisión siguen en su machacona discursiva de un país en crisis y en un caos total, que importan las cifras si para mentir no se necesitan argumentos, los receptores de esta narrativa están dispuestos a creer lo que les espeten con tal que se los digan sus adalides, los nuevos paladines de la información, Loret de Mola, López Dóriga, Ciro Gómez Leyva, los articulistas del reforma, financiero, universal, los intelectuales orgánicos paranoicos y falaces, en fin la prensa y la multimedia como vulgares pasquines del conservadurismo, a ver cómo desmienten los datos ofrecidos por el presidente el pasado 6 de enero, por cierto día de reyes.

    Una vez analizados los datos, todos verificables, pues, que les crea su abuela.

  • Un fantasma recorre América Latina…

    Un fantasma recorre América Latina…

    Por Arturo del Bosque – Un fantasma recorre América Latina… frase que nos evoca al gran filósofo y revolucionario Carlos Marx y al Manifiesto Comunista, Marx para la mitad de la humanidad, el anticristo, para la otra, un redentor, a decir de la historia, un hombre que centro su atención y análisis en el HOMBRE, en la búsqueda constante de la emancipación del hombre del hombre mismo, sin que se pretenda ser patriarcal así lo consignaba la historia, ese fantasma llamado comunismo truncó su vuelo por incontables circunstancias, sin embargo el intento fraterno de igualar oportunidades y hacer que la justicia fuese un instrumento para enfrentar los abusos del poderoso en los ámbitos de los estados mismos y en las relaciones internacionales, es sin lugar  a dudas, uno de los más nobles intentos de que da cuenta la historia moderna y quizá la historia universal.

    En América Latina se vive un nuevo despertar, hay amaneceres teñidos del color de la esperanza, otra vez, otra vez  las alamedas que imagino Allende, hoy con Gabriel Boric, la dignidad de Cuba, blasón y valladar contra la fuerza del insolente imperio, Venezuela, Chavismo que resiste la embestida tiránica de las pretendidas hegemonías, Nicaragua y la memoria sandinista buscando enderezar y mantener el rumbo progresista, la Bolivia con quechuas, aimaras, un pueblo que como el cóndor ahora vuela alto, que si bien la conjura del malhechor que despacha en la OEA, el abominable Luis Almagro y la derecha clerical, reaccionaria y su brazo militar se cobraron con sangre de los hermanos bolivianos, la osadía de seguir en ese vuelo, de otorgar a un pueblo vejado, humillado y empobrecido, los horizontes económicos de prosperidad y justicia que el presidente indígena Evo Morales les alcanzó, decidieron seguir con el MÁS hacia el futuro, el viejo Cuzco, la memoria Inca con el compañero Pedro Castillo, el Perú que levanta el vuelo con el lastre de una legislación ladina que pretende escamotear un triunfo legitimo, que no prosperen los afanes golpistas que ya no son con fusiles ni bayonetas los golpes de estado, ahora son con representantes de los  poderes fácticos como viles marionetas.

    En Honduras vuelve la esperanza y se hace justicia a quien sufrió el ultraje de los poderosos, el patriota  Manuel Zelaya destituido por la vía de las armas y el escarnio de la derecha, hoy en su compañera Xiomara Castro, primer mujer presidente de ese país hermano, los catrachos, nombre heredado del general Florencio Xatruch Villagra que es considerado un héroe centroamericano, por luchar contra William Walker y los filibusteros yanquis e impedir que Centroamérica fuera anexada a los Estados Confederados, de nuevos dignos, hermanos, en la heroica republica de El Salvador, la patria del poeta Roque Dalton y su amor a los suyos, a los guanacos, sus compañeros, sus hermanos, con Nayib Bukele y la sombra vigilante de Farabundo Martí, El Salvador lucha y promete y se compromete a honrar la memoria del mártir, monseñor Oscar Arnulfo Romero cuya sangre tiño de vergüenza a la América toda mientras el hegemonía volteaba para otro lado, Panamá con Laurentino Cortizo,  agrupado bajo el ala del Gral. Omar Torrijos, general patriota que planto cara a los yanquis y recupero canal y dignidad al hermano pueblo panameño.

    El puente más largo y prometedor, el puente que une a la América toda y la hermana, del México a la Patagonia, del Aztlán a la pampa, a la Argentina de Alberto Fernández, con el kirchnerismo y los renuevos, con el movimiento de regeneración que en López Obrador ha encontrado compañero y líder, puente con pilares y gestas, donde cabalgaron Bolívar y San Martin, Hidalgo y Morelos, donde Sandino y Farabundo, puente que crisol de anhelos, la flor purpura de Monseñor Romero, los barbones  que en La Habana fueron luz y poesía grafica, Fidel, Camilo y el Che, Allende y el pensamiento que volaba, Allende y su estrella roja, la multicultural, la multiétnica, la digna Bolivia, el Inca Tupac Amaru, rebelde precursor de libertades, Chávez comandante, anhelante, junto a los elegidos, los que no caben en la muerte, la América que resiste y lucha, la que ha emprendió de nuevo, el andar, la marcha de los pueblos, los que de la utopía han hecho destino, hoy en la América la historia gira a la izquierda, izquierda que afloja y libera, no mas giros a la derecha, la que aprieta y amarra, la que en la verborrea del progreso a su Dios dinero se plega. Un fantasma recorre América Latina.

  • Capitalismo pandémico

    Capitalismo pandémico

    Foto The Conversation,”The US was not prepared for a pandemic – free market capitalism and government deregulation may be to blame”.

    Si el capitalismo es una sindemia, va a seguir produciendo virus y pandemias. Ese es el futuro y no es halagüeño. La política y la ciencia deberían estar luchando para liberar a la humanidad y a ellas mismas del capitalismo. Eso sí sería bueno para todos.

    Por Santiago Alba Rico – El pasado mes de septiembre, Richard Horton publicaba en la conocida revista The Lancet un artículo cuyo título puede resultar provocativo o sospechoso: No es una pandemia. Obviamente, no se trata de que uno de los medios científicos más prestigiosos del mundo hubiese colado entre sus páginas la opinión de un negacionista. Horton no negaba la existencia de la covid-19 ni alimentaba delirios conspirativos. Basándose en un concepto forjado en 1990 por el epidemiólogo Merrill Singer, Horton sostenía que no nos enfrentamos hoy a una pandemia sino a algo más complejo y, por lo tanto, más peligroso: una “sindemia”; es decir, un cuadro epidémico en el que la enfermedad infecciosa se entrelaza con otras enfermedades, crónicas o recurrentes, asociadas a su vez a la distribución desigual de la riqueza, la jerarquía social, el mayor o menor acceso a vivienda o salud, etc., factores todos ellos atravesados por una inevitable marca de raza, de clase y de género. La sindemia es una pandemia en la que los factores biológicos, económicos y sociales se entreveran de tal modo que hacen imposible una solución parcial o especializada y menos mágica y definitiva.

    El problema no es, pues, el coronavirus. El problema es un capitalismo “sindémico” en el que ya no es fácil distinguir entre naturaleza y cultura ni, por lo tanto, entre muerte natural y muerte artificial. El capitalismo es la “sindemia” Pensemos, de entrada, en la multiplicación muy reciente de nuevos virus (gripe aviar, SARS), inseparables de la industria agroalimentaria y de la presión extractiva sobre el mundo animal. En un libro inquietante y riguroso, Grandes granjas, grandes gripes, Rob Wallace describe un modelo de producción cárnica en el que todo el proceso –desde la alimentación de aves y ganado hasta la aglomeración en las granjas– no solo facilita sino que hace inevitable la generación de nuevas cepas virales y su transmisión a los seres humanos. No hace falta recurrir a teorías de la conspiración, dice Wallace; los nuevos virus han sido creados, por supuesto, en un laboratorio, pero solo en el sentido de que el capitalismo ha convertido la naturaleza misma en un laboratorio vivo, en permanente ebullición patológica, incontrolable incluso para sus gestores y beneficiarios. El término “iatrogenia” se utiliza en general para referirse a los muertos producidos, sin dolo ni finalidad espuria, por la institución médica: el caso, por ejemplo, de las infecciones hospitalarias, responsables todos los años de más muertes que las gripes comunes. Pues bien, si un hospital, concebido como una unidad de seguridad sanitaria y sometido, por tanto, a toda clase de garantías asépticas, produce, pese a todo, infecciones mortales, ¿qué no ocurrirá en granjas proyectadas expresamente para acelerar el crecimiento de los animales mediante cócteles antibióticos y en condiciones de concentración literalmente infernales? La voluntad podría, sí, desmontar la máquina, pero la máquina se mueve ya al margen de nuestra voluntad. Wallace dice: “Al hacer capitalista a la naturaleza se hace que el capitalismo sea algo natural”, y ello de tal manera que “las disparidades en nuestra salud surgen de nuestros genes o de nuestras entrañas, no de los sistema de apartheid”.

    El capitalismo ha inscrito en la naturaleza sus propias leyes mortales pero el apartheid, más allá del trabajo de Wallace, sigue incidiendo de modo determinante en la distribución y en las consecuencias de las infecciones víricas. Es aquí donde nos interpela el concepto muy técnico de “sindemia” propuesto por Singer y Horton. Los nuevos virus, nacidos en los “laboratorios naturales” de las grandes granjas agropecuarias, sin intervención de ningún maligno conspirador, pasan a sociedades humanas muy estratificadas en las que las mujeres, las minorías racializadas y las poblaciones urbanas marginadas, más expuestas a contactos de riesgo y víctimas ya de enfermedades no infecciosas o crónicas, acaban sucumbiendo a la epidemia y justificando, además, aislamientos selectivos y discriminaciones adicionales que, en una nueva vuelta de tuerca, agravan sus condiciones sociales y multiplican los riesgos de contagio global. Los virus pasan de animales maltratados a humanos maltratados en una sinergia potencialmente apocalíptica.

    Ahora bien, si el capitalismo es una sindemia que convierte las granjas en laboratorios bioquímicos y las ciudades en focos de desigualdad epidémica, ¿cuál será la solución a la pandemia de covid? Anticipemos que una de las paradojas inseparables de esta dimensión “sindémica” es el hecho de que el mismo capitalismo que ha roto las fronteras naturales –y las sigue rompiendo sin parar– se sostiene sobre la ilusión de una “seguridad total”.

    Demos un rodeo. Desde que la OMS declaró el carácter pandémico –es decir, global– del coronavirus en marzo de 2020, el combate local contra su difusión ha adoptado formas diversas según regímenes y tradiciones. China apostó por el control social y tecnológico; Inglaterra, Brasil, EE.UU. por la inhibición neoliberal; la UE por una fórmula mixta en la que las medidas sanitarias se combinaban a veces con alguna medidas sociales que frenaban parcialmente nuestro modelo de trabajo y consumo, basado en la movilidad. El debate se ha centrado, en todo caso, en un presunto conflicto entre políticos y científicos. ¿Hay que hacer política o dejar decidir a los médicos y epidemiólogos? La pandemia, ¿pone fin a la intervención política, ya muy desprestigiada en un mundo presidido por la des-democratización global? ¿No es mejor dejar gobernar directamente a los científicos?

    El problema de este debate es que es falso, y lo es porque parte de un doble presupuesto erróneo: el de que en un sistema sindémico, como decíamos, puede haber una solución especializada y el de que, aún más, los políticos y los científicos siguen siendo poderes realmente determinantes. Tanto los políticos como los científicos están, si no secuestrados, al menos sí dirigidos o limitados por las mismas fuerzas económicas. Durante las cuatro últimas décadas, sobre todo tras la derrota de la URSS en la Guerra Fría, movimientos altermundialistas de renovación democrática recuperaron el concepto anticolonial de “soberanía” para reclamar la emancipación de la esfera pública –el Estado y sus instituciones– respecto de la economía y sus empresas; no es laico, desde luego, un Estado que confunde las esferas política y religiosa, pero tampoco lo es, o no lo es verdaderamente, el que confunde las esferas política y económica. En casi todos los países del mundo, como consecuencia de esta “falta de laicismo”, trágica en tiempos de crisis económica y gestión neoliberal, se llegó a la pandemia con una confianza muy deteriorada en los políticos y las instituciones públicas, y ello con los efectos de todos conocidos. Eso explica que, ante la eclosión inesperada de la catástrofe sanitaria, muchos ciudadanos dirigieran sus esperanzas hacia la ciencia. Ahora bien, lo que nos ha revelado la covid-19 es que la ciencia está no menos amenazada que la política por el capitalismo sindémico y sus espontaneidades destructivas.

    Históricamente las pandemias (desde la peste de Atenas a la gripe española de 1919) han generado reacciones de pánico individual y colectivo, caldo de cultivo muy propicio para las teorías conspiratorias. Por muy descorazonador que resulte, es antropológicamente normal defenderse de la ceguera del azar y de la arbitrariedad biológica buscando un culpable concreto: los judíos, los extranjeros, los pecadores, los curas, los chinos, Bill Gates. Nada nos da tanto miedo como la contingencia, que nos vuelve al mismo tiempo vulnerables e intercambiables, y por eso, frente a ella, nos inclinamos a concebir los destinos del mundo en términos de “voluntad”, aunque sea adversa y negativa, y no de aleatoriedad. Preferimos, en definitiva, un Dios malvado –un demonio providente– a un virus geométrico que no podemos controlar pero tampoco insultar o denunciar; nos aterra esa abstracción ciega que no reconoce nuestra existencia ni siquiera para matarnos. Preferimos siempre, sí, un relato en el que el Mal omnipotente tenga una identidad corporal, nombrable y visible, porque el odio es un ansiolítico muy poderoso; y en el que las víctimas tengan protagonismo, al menos como objetos de una persecución premeditada y sujetos de un saber superior, pues nada tranquiliza tanto, en una situación incontrolable, como justificar nuestra impotencia y afirmar nuestra autoestima. Pues bien, todos estos factores antropológicos se han conjugado del modo más favorable –es decir, más peligroso– en el contexto de una pandemia sindémica que venía socialmente precedida por la disolución de los vínculos comunitarios y la pérdida de credibilidad de los políticos y las instituciones.

    Lo que quiero decir es que, en el debate entre políticos y científicos, los delirios complotistas tienen el valor de señalar de un modo falso la falsedad de ese conflicto. Negando la existencia de un virus que no pueden ver, atribuyendo su aparición a una “mala voluntad” entre bastidores o denunciando en las vacunas una estrategia de ingeniería social y de control mundial, las teorías de la conspiración han iluminado la inconsistencia del conflicto políticos/científicos en la medida en que, errando peligrosamente el camino, han situado en otro marco, sin embargo, el origen y la solución de la pandemia. La han iluminado falsamente porque han elegido un marco tranquilizadoramente personal y, por lo tanto, narrativo y no sistémico. Pero la han iluminado a su manera. El covid, como he dicho, fue efectivamente creado en un laboratorio porque el capitalismo ha convertido la naturaleza entera en un laboratorio; las vacunas, por su parte, traducen efectivamente ambiciones de poder porque el poder económico penetra ya todas las esferas del conocimiento y, aún más, del conocimiento aplicado. Hay muchos motivos para desconfiar del origen “natural” del coronavirus y muchos motivos también para desconfiar de esas vacunas desarrolladas a velocidad sideral para contenerlo; pero ninguno de ellos tiene nada que ver con la maldad del gobierno chino o el afán de dominio mundial de Bill Gates. Ojalá fuera todo tan sencillo y tranquilizador.

    Los virus pasan de animales maltratados a humanos maltratados en una sinergia potencialmente apocalíptica

    Queremos creer en los políticos y resulta que la política está secuestrada por los índices bursátiles, la prima de riesgo y los límites draconianos de déficit público. Queremos creer en los científicos y resulta que la ciencia está secuestrada por las farmacéuticas. El mercado, en efecto, es la sindemia. Fijémonos en lo que significa “ciencia”: la idea hermosísima de una comunidad efectiva de intercambio transparente y generalizado en la que el progreso, necesariamente lento, sólo puede ser garantizado por la colaboración entre sus miembros y el apoyo de la ciudadanía exterior a través del Estado. Esa comunidad existe y sigue produciendo resultados epistemológicamente fundados; si no fuera así, si las farmacéuticas sólo vendieran aire y humo, habrían patentado y comercializado el cuerno de rinoceronte, el bálsamo de Fierabrás y los abracadabra de las magias blanca y negra. Esa comunidad existe y trabaja sin parar, pero ha sido intervenida, fragmentada y redirigida por un mercado paradójico que necesita verdadera ciencia y científicos convencidos, pero que sólo puede funcionar, al contrario que la ciencia y sus científicos, con opacidad, insolidaridad y precipitación; es decir, que sólo puede funcionar violando las reglas íntimas de la comunidad científica. El mercado, digamos, necesita vender verdadera ciencia y necesita disolver, al mismo tiempo, las únicas condiciones en las que la humanidad puede producir verdadera ciencia; necesita una comunidad científica universal y efectiva y necesita –y no sólo en el ámbito de la ciencia– destruir todos los vínculos comunitarios universales y efectivos. Cuando no somos capaces de advertir y afrontar esta contradicción, acabamos cediendo sin remedio a una de estas dos tentaciones: la de confiar en el mercado, confundiéndolo con la ciencia, o la de desconfiar de la ciencia, confundiéndola con el mercado. Una y otra tentación alimentan la sindemia; la primera, la de los consumidores pasivos, porque acepta sin protesta la pérdida de transparencia, universalidad y eficacia médica; la segunda, la de los conspiranoicos totalitarios, porque no deja ninguna grieta por la que pueda colarse la verdadera política y la verdadera ciencia. La verdadera política, por cierto, nada tiene que ver con la gobernanza neoliberal y la verdadera ciencia no se agota ni en las enfermedades ni en los remedios que reconoce y rentabiliza la farmacéutica privada o el “sistema médico” en general.

    La cuestión es la siguiente: la producción y distribución de vacunas –cuya existencia hay que celebrar con alborozo– reproduce el modelo sindémico de la producción y distribución del virus. Es decir: hay presión sobre la comunidad científica desde las farmacéuticas como hay presión sobre los animales y sobre la naturaleza desde las empresas agroalimentarias; y hay desigualdad social –y por lo tanto geográfica– en la distribución de las vacunas como la hay en la distribución e incidencia de la enfermedad. Eso es, en realidad, lo que quiere decir “sindemia”.

    Lo que nos ha revelado la covid-19 es que la ciencia está no menos amenazada que la política por el capitalismo sindémico y sus espontaneidades destructivas

    Como sabemos, la velocidad con la que se han desarrollado las primeras vacunas contra la covid-19 (Moderna, Pfizer, Oxford) no tiene precedentes en la historia de la medicina. Siguiendo a la profesora Charlotte Summers, podemos aceptar que eso se debe en parte a los conocimientos acumulados en los últimos años, que garantizan a los hallazgos un mínimo de seguridad epistemológica; es decir, el mínimo de fiabilidad que los hace vendibles en el mercado. Pero esa velocidad despierta también justificadas reservas dentro de la propia comunidad científica, algunos de cuyos miembros consideran, con no menos fundamento epistemológico, que la presión sindémica ha impedido agotar los plazos cautelares aplicados a investigaciones anteriores, de manera que –como explica Els Torreele, fundadora de la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas– no tenemos ninguna certeza acerca de la duración de la cobertura inmunológica de estas vacunas ni está claro que los vacunados no puedan transmitir el virus. Esta incertidumbre, añade la científica belga, está asociada a la competencia entre empresas farmacéuticas rivales que han mantenido en secreto sus investigaciones, contraviniendo las reglas de la práctica científica misma; así que al final las agencias sanitarias de los Estados han autorizado muchas veces estos productos “sin más datos que una nota de prensa de la empresa”. La velocidad, pues, es inseparable de la opacidad y de la falta de colaboración y genera un resultado inseguro que –añade Torreele– puede acabar siendo contraproducente, no sólo por los eventuales efectos colaterales para la salud sino porque puede minar además la confianza en la vacunación en general, alimentando las peligrosas teorías de la conspiración. La urgencia ha estado, sin duda, justificada, pero no conviene ignorar los riesgos potenciales –incluso para la credibilidad de la ciencia– de esta precipitación inducida extramuros de la comunidad científica.

    ¿Y por qué esta velocidad? Las presiones, externas e internas, son obvias. Las internas tienen que ver con el hecho de que, aunque buena parte de la financiación es pública, las patentes de explotación comercial son privadas. El capitalismo sindémico, que ha seleccionado siempre y sigue seleccionando qué enfermedades son curables y cuáles no en virtud de criterios puramente económicos, ha encontrado la más fabulosa oportunidad de negocio en un mercado literalmente global que convierte a 7.600 millones de seres humanos en potenciales clientes de sus productos. La misma lógica extractiva que se aplica a otros sectores –del petrolero al agroalimentario– se ha aplicado aquí para extraer fondos de los Estados y conocimientos de la comunidad científica. En cuanto a las presiones externas, cabe señalar dos orgánicamente asociadas: la de los gobiernos nacionales a los que ha tocado gestionar la pandemia y que –incluso por razones electorales– tienen que responder ante sus ciudadanos; y la de la población mundial, sobre todo la clase media occidental, a la que se prometió “seguridad total” y que, por eso mismo, temblorosa y levantisca, exige una solución inmediata y definitiva. Ni el capitalismo sindémico ni sus víctimas humanas –al menos en Occidente– pueden aceptar la idea de la muerte y la fragilidad. La paradoja es que, para satisfacer la demanda de inmortalidad individual, una vacuna insuficientemente testada puede aumentar, al contrario, la vulnerabilidad e inseguridad generales.

    La producción de vacunas remeda, pues, la del propio virus. Ahora bien, eso mismo ocurre en el ámbito de la distribución farmacéutica, donde la velocidad de la rivalidad empresarial impide la falta de colaboración; es decir, la universalización de los beneficios. Como recordaba Juan Elman en un reciente artículo “la gran mayoría de los países no tienen garantizadas las dosis necesarias para vacunar a su población”. Mientras que Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, la UE, Australia y Japón tienen ya aseguradas entre 4 y 8 dosis por persona, son muy pocos los países de renta media que llegan a una sola dosis (cuando se necesitan dos para la inmunización) y ninguno de los más pobres ha firmado acuerdo alguno para acceder a la vacuna. La propuesta inicial de India y Sudáfrica para liberar las patentes y suspender cualquier derecho intelectual sobre medicamentos o vacunas –al menos hasta que el 70% de la población mundial estuviera inmunizado– fue rechazada en la OMS por los países europeos, Estados Unidos, Canadá y Brasil. Por otro lado, el fondo Covax, supervisado por la propia Organización Mundial de la Salud y destinado a vacunar a poblaciones de bajos recursos, no ha sido apoyado por Estados Unidos y no recibe más que migajas de los países que acordaron su creación. Las vacunas, como vemos, reproducen, en lugar de interrumpir, el movimiento en bucle, articulado y sin salida, de la sindemia capitalista.

    En definitiva, si el capitalismo es una sindemia, va a seguir produciendo sin parar virus y pandemias; y va a seguir produciendo, también sin parar, vacunas y medicamentos selectivos y mal distribuidos. Ese es el futuro y no es halagüeño para la humanidad. Pero si el capitalismo es una sindemia, entonces la política y la ciencia, hoy cautivas, deberían estar luchando para liberar a la humanidad y a ellas mismas del capitalismo. Eso sí sería bueno para todos.

  • Revocación de mandato, un derecho de participación ciudadana

    Revocación de mandato, un derecho de participación ciudadana

    Ciudadanos que apoyan al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recaban firmas para la ratificación de su mandato. Foto CuartoOscuro.

    Por José María González Lara – Contralorías en los tres niveles de gobierno, auditorías del poder legislativo federal y estatales, institutos de transparencia ciudadanizados, sistemas anticorrupción, entre otros organismos y dependencias en la estructura jurídica para evitar la corrupción y ésta permanece astutamente y opera “tan campante”; baste decir que los organismos autónomos se componen por ciudadanos con jugosos sueldos, generalmente designados por legisladores de partidos políticos en acuerdos de cuotas.

    Por otra parte, aún que erráticamente se da seguimiento a la aplicación de los recursos públicos para evitar su mal uso y desvío, no se verifica que con dicho ejercicio presupuestal se logren los objetivos trazados y se obtengan beneficios concretos para la ciudadanía, es decir que no se contrastan los objetivos y acciones de la previa planeación con los resultados de los gobiernos federal, estatal y municipal, tampoco en los poderes legislativo y judicial, ni en los señalados organismos ciudadanos.

    A final de cuentas, es la ciudadanía la que puede constatar los resultados y beneficios de los gobiernos, tanto en la operatividad de la aplicación del erario público, como en su logros y alcances concretos.

    Precisamente, la “revocación de mandato”, como un derecho individual y social, impulsaría la necesidad de que el poder ejecutivo cumpliera aspectos gubernamentales imperativos: transparencia en la aplicación del presupuesto; resultados tangibles que favorezcan el bienestar personal, comunitario y social; austeridad republicana para evitar dispendios y despilfarros del dinero del pueblo; cercanía del gobernante con los gobernados; relación estrecha de gobernanza para consensar decisiones que afecten a la ciudadanía; impacto positivo del gasto público como multiplicador de la economía; entre otras.

    La democracia representativa delega las decisiones en los representantes, por eso la democracia participativa impulsa el desarrollo armónico de la sociedad, porque obliga a que los gobiernos estén siempre al tanto de sus responsabilidades con sus gobernados; como un ejercicio de participación democrática para revocar o ratificar, la revocación de mandato puede garantizar ejercicios gubernamentales eficientes, efectivos y eficaces.

    El concepto democracia participativa hace referencia al conjunto de espacios y mecanismos donde ciudadanas y ciudadanos pueden incidir y decidir sobre asuntos públicos de su incumbencia, más allá de la actividad propia de los representantes.

    La derecha conservadora no aprecia este ejercicio como un fortalecimiento de la democracia, por el contrario, argumenta que es un gasto inútil, que se generaría ausencia de gobernabilidad, con enfrentamientos estériles entre las fuerzas políticas, el poder económico y los medios masivos de comunicación. Lo que temerosamente pretende la oposición actual es la permanencia de la democracia representativa, para que, en caso de retornar al gobierno federal, las decisiones sólo se tomen en las cúpulas políticas y económicas, sin un directo escrutinio ciudadano; en todo caso, su oposición a la revocación de mandato es una postura previsora, porque al realizarse un solo ejercicio de este tipo, se sentaría el precedente -o jurisprudencia- para llevarlo a cabo en el futuro y extenderlo, con sus particularidades, a los gobiernos estatales y hasta municipales.

    Es deber de las y los demócratas impulsar la participación ciudadana en la vida pública de la sociedad mexicana, defender la revocación de mandato como un derecho democrático, con argumentos sólidos en el discurso y acciones particulares para persuadir a muchas personas que aún dudan que ahora sí se les esté tomando en cuenta.

  • Estrategias complementarias para contener la inflación e impulsar el crecimiento

    Estrategias complementarias para contener la inflación e impulsar el crecimiento

    Por José María González Lara – De noviembre del año 2020 al mismo mes de este año, en México el incremento de precios al consumidor registró 7.37% anual, acumulado desde enero en 7%, lo cual es efecto de dos fenómenos, uno mundial y otro regional.

    Como ya se ha mencionado en otras entregas de esta columna, la pandemia distorsionó las cadenas globales de valor, es decir los vínculos productivos y distributivos de bienes y servicios entre países; al recuperarse paulatinamente la inversión y el empleo, tendencialmente ha aumentado la demanda, pero cuando dichos encadenamientos aún no se recuperan del todo, sobre todo porque se incrementa la demanda de materias primas, incluidos gas y petróleo, y productos agropecuarios. Esta es una de las causas de la inflación en la mayor parte del mundo, incluido nuestro país.

    Por otra parte, en los años del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos se inyectaron recursos a empresas y hogares por un monto de 2.9 billones de dólares (millones de millones de dólares), pero sin recaudación tal que sostuviera dicho gasto público (los impuestos se redujeron drásticamente, sobre todo el ISR que pasó de 37 a 25%), lo cual se sostiene con deuda pública y emisión de dinero.

    Asimismo, a lo anterior deben añadirse los programas del presidente Joe Biden, de gasto público en infraestructura productiva y educativa, los cuales, si se aprueban, generarían inversión y empleo, con el consecuente aumento de demanda y consumo intermedio y final.

    En el país vecino norteño esto ha traído como consecuencia una inflación anual de 6.8% -de noviembre de 2020 al mismo mes de este año- y acumulada de 6.7% -de enero a noviembre de este año-, la más elevada desde hace más de 30 años.

    Por lo anterior, las importaciones provenientes de ese país para los procesos productivos elevan los costos de producción de manera directamente proporcional y, por ende, el precio final, esto es lo que se denomina “inflación importada”.

    La economía mexicana sigue enfrentando numerosos retos en lo relativo al virus y otros factores macroeconómicos.

    Según INEGI, el índice de precios al productor se situó en 9.90 anual, es decir que las empresas pagan en promedio 3.1% del incremento de precios en materias primas y energéticos, lo cual no podría sostenerse por mucho tiempo.

    ¿Cómo enfrentar el problema sin que se afecte la recuperación económica en tiempos de Covid y, previsiblemente, ya en postpandemia? En México se ha optado por algunas políticas económicas estratégicas complementarias: la monetaria, con el aumento de la tasa de interés de referencia a 5%, para que paulatinamente se incentive el ahorro y se inhiba el crédito, por tanto, tendencialmente menos demanda; la fiscal, con el sostenimiento e incremento en el gasto en infraestructura productiva y las transferencias a los programas sociales que sostienen el consumo componente de la demanda agregada, es decir el gasto público como efecto multiplicador; la laboral, con el incremento en 22$ al salario mínimo para el año 2022, acordado por las cúpulas obrero-patronales y la Secretaría del Trabajo. Las últimas tres estrategias para aumentar la demanda agregada e impulsar el crecimiento.

    Ante la inflación global, el Fondo Monetario Internacional ha reconocido que los Bancos Centrales tienen poco margen de maniobra y sus decisiones impactarán la recuperación, sin embargo, se sostiene que el fenómeno de aumento de precios no será permanente, hasta en tanto se restablezcan las cadenas de valor y no se agudice una cuarta ola de contagios del virus con sus nuevas variantes. Se reconoce, hasta ahora, que el efecto inflacionario es escalonado, pero no generalizado, así que la hiperinflación no está a la vista, además que el desempeño de la economía mundial y particular en los países continuará al alza, aunque con menor ritmo.

    No faltan las voces –o gritos- de alarma de la derecha política, académica y mediática, que culpan al gobierno federal mexicano del movimiento inflacionario por omisión de estrategias de contención, pero no es así. Por lo pronto, se prevé que los aumentos de precios se contraigan hasta el segundo trimestre del año próximo. Veremos.

  • Esquizofrenia

    Esquizofrenia

    Vicente Fox Quesada, también conocido como Homo Stupidus Esquizofrenicus.

    Por Arturo del Bosque – A mediados del sexenio de Vicente Fox, la señora Martha Sahagún, esposa del entonces presidente, ambicionaba la silla que ocupaba su marido, es decir, albergaba serias aspiraciones para suceder en la presidencia a Vicente Fox, para tal electo mando realizar una encuesta para medir sus posibilidades reales en una futura e hipotética contienda presidencial, el resultado fue que el político que en ese entonces aparecía como primero en dicha encuesta era el licenciado Andrés Manuel López Obrador, que se desempeñaba como jefe de gobierno del lo que era el Distrito Federal, a partir de ese resultado y con lo obsecuente y dócil que se mostro el presidente Vicente Fox, a este último se le volvió una obsesión la figura del Lic. López Obrador y fue el inicio de una de las más obscuras, calumniosas y fracasadas campañas de odio o guerra sucia de que se tenga memoria en México, alineados con los poderes del estado, los medios de comunicación, la minoría rapaz que controlaba y mandaba en el PRI, el PAN y en las mas altas esferas del gobierno, en un afán o con un objetivo único, descarrilar, destruir y eliminar de la escena política al que, según los resultados de la encuesta y de todas la encuestas, encabezaba las tempranas preferencia electorales en el país.

    Los intentos fueron el linchamiento mediático, la descalificación de sus obras, de los programas sociales, hasta la fabricación de expedientes judiciales como lo fue el caso del Paraje de San Juan según el cual al gobierno y la ciudad se le obligaba a indemnizar a un particular, un vivales, con una suma millonaria, caso que se desvaneció por falta de pruebas ,los llamados video escándalos, en los que se exhibe a su secretario de finanzas Gustavo Ponce jugando en un casino de las Vegas, a la entrega de fajos de billetes a René Bejarano entonces asambleísta por el PRD y antiguo secretario particular del jefe de gobierno, Lic. López Obrador, hasta el vergonzoso caso del desafuero.

    Ninguna de estas maquinaciones y artimañas del poder pudieron descarrilar el proyecto que si bien lideraba el compañero Andrés Manuel López Obrador, tenía un enorme respaldo popular que fue capaz de recuperase de dos fraudes electorales y de una guerra permanente de desprestigio y descalificaciones a nuestro actual presidente.
    El día de hoy, este vigoroso movimiento que resistió los embates del poder, ha logrado desplazar del centro político y de la toma de decisiones, a las minorías rapaces que por años fueron rabiosos adversarios del hoy presidente y del movimiento que le acompaña en este proceso de transformación.

    Al igual que sucedió en el sexenio de Fox y la ambición pueril de su esposa por sucederle en la presidencia, hoy tenemos reacciones similares en cuanto al encono y la estridencia, por motivos similares, aunque hay que agregar algunas circunstancias que no estaban presentes en aquel entonces, la publicación en casi todos los medios informativos y las casas encuestadoras que reportan un apoyo de más de dos terceras partes de la sociedad al presidente de la republica.

    Aprobación que adquiere una enorme relevancia si consideramos que se da en medio de una gran crisis de salud, aparejada con una caída en la actividad económica producto de la misma y de una rabiosa y permanente campaña de difamación y descalificaciones de parte del hampa del periodismo, de una multimedia falaz y cínica, que a diario descalifica las acciones del presidente, de organismos autónomos abiertamente facciosos destacando el INE, un instituto que se ha sumado en forma cínica e irresponsable al bloque opositor, todos ellos han reaccionado de una manera visceral ante esta realidad y en voz de personajes de la intelectualidad orgánica y de seudo dirigentes sociales, han manifestado una serie de opiniones que rayan en la esquizofrenia, si entendemos que esta enfermedad se caracteriza por pensamientos o experiencias que parecen estar desconectados de la realidad, veamos el caso de tres personajes que presentan estos rasgos, vale decir que sus opiniones tienen un mercado muy focalizado, las minorías aspiracioncitas y rabiosas que, sin serlo, se sienten de una élite que, a su vez, les ve con sumo desdén.

    El 22 de noviembre del año en curso, en uso de sus facultades, el presidente publica en el Diario Oficial de la Federación lo siguiente:

    ACUERDO por el que se instruye a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal a realizar las acciones que se indican, en relación con los proyectos y obras del Gobierno de México considerados de interés público y seguridad nacional, así como prioritarios y estratégicos para el desarrollo nacional.

    Este acuerdo de carácter interno y eminentemente administrativo fue calificado por Denise Dresser, una opinadora de pensamiento corto y conservador de un GOLPE DE ESTADO, lo manifestó de la siguiente manera,
    “Nos acaban de dar un golpe de Estado. El decretazo presidencial implica rendición del poder civil ante el poder militar. Para proteger/perpetuar su visión, AMLO institucionaliza co-gobierno con las fuerzas armadas. Y será un gobierno más opaco, más discrecional, menos democrático.”

    Denise pasa directamente al diván del siquiatra, sabemos de sus personales motivaciones, es indudable que la desconexión de su pensamiento con la realidad se entiende únicamente por el dinero que ingresa a su cuenta cada vez que publica una de estas mafufadas.

    En otro caso esquizoide, a partir de la designación que, en uso de sus facultades hace la directora del CONACYT, María Elena Álvarez Buylla del director del CENTRO DE DOCENCIA E INVESTIGACION ECONOMICA, el CIDE, en la persona de José Romero Tellaeche, hay una inconformidad de investigadores que estudian y se forman en ese centro de investigación y docencia, la directora ha accedido al dialogo con los inconformes, los cuales han dilatado tales conversaciones y en un acto teatral y mediático se han instalado fuera de las oficinas del CONACYT, obvio con una amplísima cobertura mediática, cabe destacar que de este centro de investigación y docencia, se recuerda como lo único, tristemente relevante y de trascendencia nacional el haber promovido la liberación de todos, todos los implicados en la matanza de ACTEAL perpetrada por grupos paramilitares afines al régimen de entonces, acción vil y lamentable que evidenció la servidumbre de este centro con el régimen opresor y que ha derivado en un pensamiento conservador acomodaticio y de élite.

    Esta inconformidad de una parte de los estudiantes del CIDE prefiguró en la mente obnubilada y esquizofrénica del engolado Sergio Aguayo, intelectual orgánico con cariz de progre, las siguientes e infortunadas declaraciones:
    “Ecos del 68. Hay similitudes y diferencias entre el Movimiento del 68 y el conflicto del CIDE. Quitarles legitimidad por razones ideológicas justificará la manera como los tratan las autoridades.

    “Antes del Movimiento del 68 el presidente Gustavo Díaz Ordaz ya desconfiaba de los estudiantes. Los veía como los ‘tontos útiles’ del comunismo internacional que buscaría aprovecharse de las olimpiadas de aquel año para lastimar a su gobierno. La fijación del Presidente actual es con los neoliberales”.

    En descargo del presidente está el cambio total en el modelo de seguridad para el logro de la paz, que no la guerra, la atención a las causas y no combatir solo con la fuerza, los efectos de las mismas, ante eventos abiertamente provocadores, la actitud del presidente ha sido de respeto absoluto a los derechos humanos y la renuncia a utilizar la fuerza policiaca o militar en contra de quienes han llevado a cabo tale acciones, recordemos el caso de los maestro que por meses bloquearon vías de ferrocarril en el estado de Michoacán, producto de la irresponsable actitud el hoy ex gobernador SILVANO AUREOLES, la retención del presidente por más de dos horas por maestros de la CNTE en Chiapas y la respuesta mesurada del presidente al permanecer las dos horas que duro tal retención en su vehículo sin que se haya ordenado ninguna acción de represalia o uso de la fuerza, únicamente se señala de parte del presidente un justificado, NO SE VALE.

    Sergio Aguayo pasa al igual que Denise Dresser, al diván de los especialistas en salud mental mientras palpa su premio en constante, premios nimios que como adiestrado can le ponen a ejecutar piezas musicales al gusto de impresentables amos. El último caso es el de Javier Sicilia, un gambusino extraviado que en busca de fama y fortuna ha devenido en una figura patética, decorativa de un pensamiento que se calza de progresista y justiciero y qué no es más que un farsante filibustero, veamos.

    En un ejercicio de comunicación masiva y con un alto contenido político, el presidente convocó a una concentración en el zócalo capitalino, a la ciudadanía que apoya este proceso de transformación y a la figura de quien encabeza tal esfuerzo, la respuesta fue multitudinaria y colmó la plancha del zócalo y calles adyacentes, algo nuevo e insólito, no, se han realizado como esta concentración, quizá un centenar a lo largo del nacimiento, desarrollo y consolidación de este movimiento de regeneración nacional, por tal las palabra de SICILIA no son más que bufonadas en busca de una magra recompensa y el aplauso de un número muy reducido de personas, la coprofagia política que les aqueja les permite deglutir cualesquier clase de heces, sin hacer gesto y pareciera que hasta con deleite.

    En el espejo de Hitler

    Guardando sus debidas proporciones, lo que vimos durante el tercer informe de gobierno de AMLO es una lógica semejante a la de Hitler. A semejanza del Führer, AMLO ha construido y sostenido su poder con la masa. Conoce sus mecanismos, sus deseos, los símbolos que la concitan y la reproducen…

    “Nada, sin embargo, es más excitante para este fanático del poder que ver encarnado un fragmento de esa masa en la inmensidad del Zócalo capitalino. “Yo me asomaba (desde Palacio Nacional) –dijo al día siguiente del 1 de diciembre– y veía desde las siete de la mañana a mucha gente ya sentada en la plaza”

    La respuesta del presidente fue mesurada y hasta en tono divertido, tampoco se trata de darle tribuna a estos despropósitos, en el diván de los esquizoides, Javier Sicilia ocupa un lugar de preeminencia, más patético aun si consideramos que, una desgracia familiar, una tragedia que como a él, enluto por similitud de circunstancias a millones de mexicanos, fue utilizada como plataforma para iniciar lo que prometía una repuesta vigorosa y gallarda ante la criminal política de guerra de Felipe Calderón que acabo con él, según poeta, repartiendo besos a aquellos que de manera directa fueron responsables de la tragedia nacional iniciada en el sexenio de Calderón, el hoy presidente fue renuente a recibir el ósculo del falsario poeta y sentenció desde entonces lo que muchos, millones constatamos después, LO SENTI FALSO dijo el presidente y no me equivoque, los besos de SICILA es la única estampa mediática que se le recordara.

    En el sexenio de Fox, el poder del estado, todo el poder, los medios, los poderes facticos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los institutos electorales, no fueron capaces de descarrilar el proyecto de regeneración nacional, solo pospusieron la inminente llegada y consolidación del mismo, ahora, con un presidente legitimado por una insurrección cívico electoral, con un bono democrático nunca visto en la historia moderna del país, un empaque moral que le hace inmune a la mendaz y cínica multimedia, con un pueblo que se ha echado a andar con él, ya pueden rumiar y conspirar los conservadores, tal como al Patricio de Oaxaca, al presidente le harán lo que el viento le hizo a Juárez.