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  • Por acciones y declaraciones racistas de Greg Abbott, México retira negocio a Texas para dárselo a Nuevo México

    Por acciones y declaraciones racistas de Greg Abbott, México retira negocio a Texas para dárselo a Nuevo México

    En semanas pasadas el gobernador de Texas, Greg Abbot, optó por aplicar medidas politiqueras orientadas a llamar la atención con vistas a las elecciones para gobernador de ese Estado, en las que pretende lanzarse como candidato por tercera vez, privilegiando sus intereses personales sobre los del comercio internacional, perjudicando a cientos de empresas y miles de personas en ambos lados dela frontera.

    Montado en un discurso de odio y racismo hacia los migrantes que pasan a su país, quienes colaboran con su trabajo para enriquecer empresarios corruptos que los explotan y los maltratan, pero que son indispensables para seguir manteniendo la economía de los Estados Unidos, este sujeto irresponsable aplicó medidas que detuvieron el transporte de mercancías hacia su Estado, con la excusa de buscar migrantes en los camiones sin resultado alguno, provocando pérdidas por más de 4 mil millones de dólares a empresas estadunidenses y mexicanas, además de entorpecer el comercio internacional y violar el espíritu del tratado comercial de Norteamérica.

    Uno de los 36 grandes proyectos de infraestructura pública impulsados por el gobierno mexicano para atraer inversión privada, que se conoce poco por no haber recibido publicidad, es el Corredor T-MEC, que consiste en construir un tren para conectar al mercado asiático con América del Norte desde Mazatlan, Sinaloa en el océano Pacífico hasta la ciudad de Winnipeg en la provincia de Manitoba que se ubica al centro de Canadá, atravesando todo el territorio estadounidense de Sur a Norte.

    Este corredor será, como el interoceánico, uno de los centros neurálgicos del comercio mundial que atraerá fuertes cantidades de inversión privada en los 3 países norteamericanos, y detonará las economías locales de los estados por los que atraviese.

    Originalmente el proyecto había sido planeado para salir del puerto de Mazatlán en Sinaloa para llegar hasta Texas y pasar por ese estado hacia el Norte, atravesando todo el territorio estadounidense en línea recta hasta Winnipeg en Canadá. Sin embargo, el Gobierno de México decidió modificar esta ruta para evitar presiones políticas sobre el proyecto.

    Por esta razón, México decidió rediseñar el trayecto del Corredor T-MEC quitándole el negocio a Texas para evitar que la politiquería barata de Abbot perjudique el proyecto, y entregárselo a Nuevo México, cuyas autoridades están encantadas con su suerte porque beneficios principales de inversión alrededor del proyecto serán captados por la economía de ese estado, generando riqueza y bienestar para sus habitantes, cosa que podría haber sucedido a los texanos si su actual gobernador hubiese actuado con calidad de estadista, en lugar de hacerlo como un politiquero patán e irresponsable.

    De esta manera el gobierno de México vuelve a dejar claro, como lo está haciendo en otros proyectos, que no va a admitir o a permitir que las politiquerías de candidatos racistas afecten a los mexicanos, que no va a premiar actitudes xenófobas en contra de los migrantes, ni medidas unilaterales perjudiciales para intercambio comercial con sus socios de Norteamérica.

    A ver cómo le va al gobernador Abbot en su elección de noviembre, cuando tenga que pedir el voto de 11.5 millones de hispanos que integran el 50% de la población texana. Suerte gobernador.

    Fuente SinLínea

  • En la Habana, AMLO pide acabar con bloqueo económico contra Cuba

    En la Habana, AMLO pide acabar con bloqueo económico contra Cuba

    Durante su visita oficial a Cuba, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a manifestarse en contra del bloqueo económico que mantiene desde hace décadas el gobierno estadunidense en contra de la isla. “Es bien conocida mi postura sobre el bloqueo del gobierno de Estados Unidos a Cuba: he dicho con toda franqueza, que luce mal el gobierno de Estados Unidos utilizando el bloqueo para impedir el bienestar del pueblo de Cuba con el propósito de que éste, el pueblo de Cuba obligado por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio gobierno. Si esta perversa estrategia lograse tener éxito –algo que no parece probable por la dignidad del pueblo cubano–, de todas formas se convertiría a ese gran agravio en un triunfo pírrico, vil y canallesco en una mancha de esas que no se borran ni con toda el agua de los océanos”.

    El primer mandatario mexicano afirmó que ya es tiempo de la hermandad y no de la confrontación: “como lo señalaba José Martí, el choque puede evitarse, lo cito: ‘con el exquisito tacto político que viene de la majestad del desinterés y de la soberanía del amor’. Es el momento de una nueva convivencia entre todos los países de América, porque el modelo impuesto hace más de dos siglos está agotado, no tiene futuro ni salida y ya no beneficia a nadie. Hay que hacer a un lado la disyuntiva de integrarnos a Estados Unidos o de oponernos en forma defensiva”.

    Por ello, llamó a explorar la opción del diálogo con los gobernantes estadunidenses y convencerlos y persuadirlos de que una nueva relación entre los países de América, de toda América, es posible. López Obrador dijo que esta propuesta “puede parecer utópica y hasta ingenua, pero en vez de cerrarnos debemos abrirnos al diálogo comprometido y franco, y buscar la unidad en todo el continente americano”.

    Por ello, aseguró: “insistiré con el presidente [Joe] Biden en que no se excluya a ningún país de América en la cumbre del mes próximo, a celebrarse en Los Ángeles, California. Y que las autoridades de cada país decidan libremente si asisten o no a dicho encuentro, pero que nadie excluya a nadie.”

    Acompañado por el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el primer mandatario mexicano advirtió que, de continuar la tendencia de las últimas tres décadas, para 2051 China contaría con 64.8 por ciento del mercado mundial y Estados Unidos únicamente cuatro y hasta 10 por ciento.

    Al respecto, consideró que se requiere una nueva visión política y económica y reafirmó su propuesta de integrar una figura semejante a la Unión Europea, apegada a la historia, realidad e identidades de América.

    “En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA [Organización de Estados Americanos] por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador, a petición y aceptación de las partes en conflicto, en asuntos de derechos humanos y de democracia”, señaló.

    Para el presidente López Obrador, la integración de un tratado para el desarrollo económico y comercial en el continente –con respeto a las soberanías– le conviene a todos los países, además de representar la salida más eficaz y responsable frente a la fuerte competencia que podría acrecentarse y llevar inevitablemente al declive de todas las Américas.

    También agradeció a su homólogo cubano por haber sido distinguido con la Orden “José Martí”, prócer cubano a quien refrendó su admiración, y afirmó: “a título personal, sostengo que yo nunca he apostado, no apuesto ni apostaré al fracaso de la Revolución Cubana, a su legado de justicia y a sus lecciones de independencia y dignidad. Yo nunca voy a participar con golpistas que conspiran contra los ideales de igualdad y fraternidad universal.

    “El retroceso es decadencia y desolación, es asunto de poder y no de humanidad. Prefiero seguir manteniendo la esperanza de que la Revolución renazca en la Revolución. Que la Revolución sea capaz de renovarse para seguir el ejemplo de los mártires que lucharon por la libertad, la igualdad, la justicia, la soberanía. Y tengo la convicción y la fe de que en Cuba se están haciendo las cosas con ese propósito, de que se haga la nueva Revolución en la Revolución; es la segunda gran enseñanza, la segunda gran lección de Cuba para el mundo. Este pueblo volverá a demostrar que la razón es más poderosa que la fuerza.”

    Durante su discurso oficial, también expresó su pésame a familiares de las víctimas por el accidente ocurrido en el hotel Saratoga, en La Habana.

    También exaltó las relaciones de auténtica hermandad que desde tiempos remotos unen a ambas naciones.

    Por su parte, el presidente Díaz-Canel Bermúdez consideró que ha sido un encuentro memorable y agradeció a su homólogo mexicano por la visita en estos tiempos convulsos y por las condolencias expresadas ante los hechos recientes. “Le he agradecido al presidente López Obrador su posición firme, como lo ha manifestado en sus palabras, de rechazo al bloqueo genocida impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a nuestro país en el ámbito comercial, económico y financiero, y además al recrudecimiento que tiene ese bloqueo en los momentos actuales”.

    Como parte de los acuerdos entre ambas naciones, los presidentes suscribieron una declaración conjunta que consolida una nueva etapa en la relación bilateral y un acuerdo de cooperación en materia de salud.

    Fuente ContraLínea

  • Un ejemplo para toda Latinoamérica: AMLO y Bukele duplican en El Salvador programas 4T

    Un ejemplo para toda Latinoamérica: AMLO y Bukele duplican en El Salvador programas 4T

    En encuentro en San Salvador, advierten que no esperarán a que EU dé inversión, pero le piden ser corresponsable; México aportará 30 millones de dólares; en Honduras, López Obrador se reúne con Xiomara Castro; el Presidente expresa respaldo a la reforma eléctrica que impulsa su homóloga.

    Por: RICARDO MOYA – 07/05/2022 01:53

    Al señalar que no se puede estar esperando la aportación de Estados Unidos para Centroamérica, el Presidente Andrés Manuel López Obrador y su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, acordaron aumentar la inversión para duplicar en ese país los programas emblemáticos de la 4T, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

    “Me da mucho gusto anunciar aquí en El Salvador que, a propuesta del presidente Bukele, se va a incrementar al doble el Programa de Sembrando Vida y de Jóvenes Construyendo el Futuro, y vamos a aportar la misma cantidad el gobierno de El Salvador y el gobierno de México”, aseguró López Obrador.

    Remarcó que no se puede seguir dependiendo de nadie: “a la vista de este resultado es de esperar que el Gobierno y el Congreso de EU terminen por entregar los cuatro mil millones de dólares que el presidente Biden ofreció invertir en estos programas, de modo que puedan ampliarse en los tres países de Centroamérica.

    “Pero como lo mencionó el presidente Bukele, estoy de acuerdo, no tenemos que estar esperando y no podemos estar dependiendo de nadie, tenemos que hacer uso de nuestro derecho a la autodeterminación, como pueblos libres y soberanos”, dijo el mandatario mexicano.

    En ese sentido, señaló que EU debe ser corresponsable para dar una solución al fenómeno de la migración.

    “He insistido en que tales soluciones demandan el esfuerzo conjunto de los tres países de esta región, además de México y EU, que es, por donde quiera verse, EU protagonista del fenómeno migratorio y debe, en consecuencia, ser corresponsable de darle solución”, dijo en conferencia desde la Casa Presidencial.

    El Presidente López Obrador estuvo primero con el salvadoreño Nayib Bukele.
    El Presidente López Obrador estuvo primero con el salvadoreño Nayib Bukele. Foto: Especial

    López Obrador agregó que el Gobierno de Joe Biden debe modificar sus políticas migratorias y ayudar a combatir las soluciones que obligan a millones a abandonar sus lugares de residencia.

    Reiteró que toda persona tiene derecho a permanecer en el país en el que nació y nadie debe verse forzado a emigrar por hambre o por violencia.

    “Que nadie sea cosido a balazos al cruzar la frontera; sembrador de maíz en plena selva extranjera, o eterno documentado, como lo expresó dolorosamente Roque Dalton en su Poema de amor”, refirió.

    En El Salvador 10 mil pequeños agricultores de 10 departamentos reciben apoyos como parte del programa Sembrando Vida. Los beneficiarios reciben 250 dólares mensuales; mientras que Jóvenes Construyendo el Futuro cuenta actualmente con 10 mil beneficiarios, quienes reciben 180 dólares de apoyo económico mensual.

    Los beneficiarios de Sembrando Vida reciben además acompañamiento técnico para la siembra de milpas, hortalizas, árboles frutales y maderables, así como el establecimiento de 40 biofábricas y 300 sistemas de pequeño riego, mecanismos o formas de riego.

    López Obrador agregó que además de los beneficiarios directos, Sembrando Vida ha generado 21 mil 256 empleos indirectos.

    En cuanto a Jóvenes Construyendo el Futuro, detalló que 58 por ciento de los beneficiarios se encuentran en el sector privado, 25 por ciento en el público y 17 por ciento en organizaciones sociales.

    Proponen que Honduras encabece foro migratorio

    México y Honduras suscribieron un acuerdo para aplicar los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro en este país centroamericano para tratar de frenar la migración ilegal, así como convocar a una conferencia internacional en materia migratoria.

    El Presidente Andrés Manuel López Obrador recordó que su Gobierno ha insistido en la pertinencia de aplicar en Centroamérica programas sociales, tal como lo ha hecho en México hace más de tres años.

    “Acabamos de suscribir el acuerdo aquí en Honduras para lo mismo, para que se apliquen estos dos programas”, aseguró, aunque sin revelar cifras.

    Por la tarde, aprovechó para bromear con la hondureña Xiomara Castro.
    Por la tarde, aprovechó para bromear con la hondureña Xiomara Castro. Foto: Especial

    Dijo que para aplicar estos programas no basta la voluntad de los pueblos centroamericanos, sino que se necesita que Estados Unidos se involucre en la solución de un problema que también le afecta y que contribuya a financiar esos programas.

    Agregó que va a continuar con estos programas para lograr que se beneficien “hasta millones” de personas.

    “Requerimos por eso que el Gobierno y el Congreso de Estados Unidos aprueben los fondos necesarios, hablamos de unos cuatro mil millones de dólares, que fue lo que el presidente (Joe) Biden ofreció aportar para el desarrollo en el sureste de México, Guatemala, El Salvador y Honduras”, recordó.

    Aseguró que el fenómeno migratorio es un asunto en el que se tiene una atención constante: “el 29 de abril tuve una conversación con el presidente Biden, en ella volvimos a revisar la relación bilateral para el desarrollo de Centroamérica, en especial de Honduras, incluso me mencionó que estaban analizando la posibilidad de garantizar visas de trabajo para hondureños, lo expresó también para otros países de Centroamérica, pero me llamó la atención que fue tan enfático en Honduras”.

    López Obrador no perdió la oportunidad de mencionar que apoya la iniciativa de reforma eléctrica de la presidenta Xiomara Castro, con la que se busca que los hondureños cuenten con energía barata.

    En cuanto a la Conferencia Internacional en Centroamérica en la que Honduras podría ser el anfitrión, se propuso que se realice el segundo semestre de este año. Su objetivo será impulsar un plan de acción que atienda las causas estructurales de la migración e incluya acciones concretas de inversión para el desarrollo.

    Destacan mal clima de DH en Centroamérica

    La activista en derechos humanos y migración en El Salvador, Celia Medrano, aseguró que la vista de Presidente Andrés Manuel López Obrador a ese país, se da en el marco de un régimen de excepción por la violencia y cuestionado de su legalidad y necesidad real.

    “Marcado por detenciones arbitrarias que criminalizan de facto a jóvenes que viven en zonas marcadas por la violencia, cooptación del Sistema de Justicia y Ministerio Publico y acoso contra periodistas”, dijo a La Razón.

    “En medio de un régimen de excepción, López Obrador debería cuidarse de que su visita a El Salvador se interprete como un aval al autoritarismo de su homologo salvadoreño a cambio de compromisos para frenar, de cualquier manera, incluso la continuidad de la militarización de fronteras, la migración irregular que ineludiblemente atraviesa el territorio mexicano”, explicó Medrano.

    Con información de Jorge Butrón

  • AMLO llega a El Salvador como parte de su gira por Centroamérica y el Caribe

    AMLO llega a El Salvador como parte de su gira por Centroamérica y el Caribe

    El mandatario fue recibido por la canciller salvadoreña, Alexandra Hill Tinoco, y el embajador de México en El Salvador, Ricardo Cantú Garza.

    Por: RICARDO MOYA- 06/05/2022

    Esta tarde, el Presidente Andrés Manuel López Obrador arribó al Aeropuerto Internacional de El Salvador “San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez” como parte del segundo día de su gira por Centroamérica y el Caribe.

    El mandatario mexicano fue recibido por la canciller salvadoreña, Alexandra Hill Tinoco, y el embajador de México en El Salvador, Ricardo Cantú Garza.

    El Presidente López Obrador se reunirá en privado con el mandatario Salvadoreño, Nayib Bukele, en Casa Presidencial por el Presidente, con quien abordarán temas relacionados con la cooperación en materia de infraestructura, desarrollo, asuntos consulares y comerciales.

    Así como la fase final de instrumentación de los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro que promueve México en El Salvador.

  • Ante acciones y declaraciones del gobernador de Texas, Tatiana Clouthier explora nuevas rutas comerciales con Nuevo México

    Ante acciones y declaraciones del gobernador de Texas, Tatiana Clouthier explora nuevas rutas comerciales con Nuevo México

    Luego de las declaraciones del gobernador de Texas, Greg Abbott, en el sentido de que están siendo “victimas de una invasión migrante” y de que impusiera una revisión secundaria en los pasos fronterizos y que han provocado pérdidas comerciales superiores a los 4 mil 200 millones de dólares, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, calificó a Texas como un socio poco confiable, por lo que, en acuerdo con la Casa Blanca, se decidió construir un nuevo cruce fronterizo en Las Cruces, Nuevo México y desviar hacia ese punto el tráfico comercial, evitando el paso por Texas.

    “Que tengamos cruces distintos para vernos fortalecidos y no tenernos que ver forzados a algunas de las acciones que el gobernador en su momento está queriendo que tomen o que tomen algunas otras actividades”, dijo Clouthier.

    La funcionaria mexicana señaló que “sería tonto” que México siguiera “apostando todos los huevos” a un socio poco confiable, razón por la que impulsa el nuevo paso fronterizo con Nuevo México y así evitar que estas medidas tomadas por Abbott, así como otras similares que pudiera adoptar en el futuro, sigan afectando al transporte de mercancías.

    “No se vale y no se puede estar vinculando lo electoral con lo comercial sin tener repercusiones. En ese sentido, sería muy tonto de nuestra parte seguir apostando a poner todos los huevos en la misma canasta”, dijo la secretaria de Economía.

    Ante esto, la gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham confirmó que la próxima semana enviará una delegación de alto nivel para reunirse con funcionarios del gabinete del Presidente Andrés Manuel López Obrador, a fin de analizar nuevas opciones de infraestructura fronteriza.

    Lujan Grisham informó que una delegación de su administración, que incluye a la secretaria del Gabinete de Desarrollo Económico, Alicia J. Keyes; Joseph de la Rosa, del Departamento de Transporte, y Marco Grajeda, director ejecutivo de la Autoridad Fronteriza de Nuevo México, visitará la Ciudad de México la próxima semana para hablar sobre empleo, comercio, infraestructura e inversión a lo largo de la frontera internacional.

    “Esperamos trabajar de la mano con nuestros amigos en México para impulsar el comercio y el desarrollo económico… este es un momento sin precedentes para que nuestra región construya asociaciones más estrechas para que podamos crear mejores empleos y expandir las oportunidades económicas a lo largo de la frontera en Nuevo México”, dijo la mandataria local.

    Fuente SinLínea

  • Insistimos a EU en invertir en Centroamérica para mitigar migración: AMLO

    Insistimos a EU en invertir en Centroamérica para mitigar migración: AMLO

    El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, en la Ciudad de México, el 4 de mayo de 2022. Foto José Antonio López.

    Ciudad de México. Para contrarrestar el fenómeno migratorio, México seguirá planteando a Estados Unidos la inversión en Centroamérica en lugar del cierre de las fronteras.

    “No es sólo sellando las fronteras, con medidas coercitivas, no, eso no es posible. Hay que atender las causas. Es lo que estamos planteando. Cada vez hay más aceptación, los estamos convenciendo de que se atienda así el fenómeno migratorio. Hay muy buenas relaciones con el gobierno de Estados Unidos”, planteó esta mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Al hablar, una vez más, de los temas que tocó con su homólogo estadunidense, Joe Biden, durante la conversación telefónica que sostuvieron el viernes pasado, aseveró que no hablaron del conflicto entre Rusia y Ucrania, pero sí se profundizó sobre todo en migración y en las formas de hacer frente para reducir los flujos.

    Washington prevé un alza en los flujos irregulares ante el posible levantamiento del Título 42, con el que deportaba a migrantes por motivos de sanidad sin darles derecho a solicitar asilo.

    “Hablamos de los programas para el desarrollo en Centroamérica. El asunto migratorio, cómo nosotros y también el presidente Biden está cada vez más convencido de que hay que atender las causas, que hay que producir, generar empleos en los países de Centroamérica”, dijo López Obrador a pregunta expresa sobre la llamada el viernes de la semana pasada.

    El mandatario mexicano expresó al estadunidense la necesidad de invertir mucho más en América Central y recordó que desde la administración del ex presidente Doland Trump se acordó que se iban a destinar 4 mil millones de dólares en un plan para apoyar a las naciones centroamericanas a fin de mantener a la gente en sus pueblos y no se vieran en la necesidad de emigrar. “Pero hasta ahora no se ha invertido prácticamente nada”, lamentó.

    “Todavía no hay inversión suficiente. Nosotros estamos invirtiendo en Centroamérica, en la medida de nuestras posibilidades, se están aplicando programas como el Sembrando vida en El Salvador y en Honduras; y Jóvenes construyendo futuro. En El Salvador son 10 mil productores que están recibiendo apoyo del gobierno de México para mantenerlos trabajando en sus pueblos y que esto no los obligue a migrar”.

    Y esa será, dijo, la línea medular en la visita que realizará por Centroamérica esta semana. “Hemos hecho una evaluación de esta pequeña inversión, el efecto que tiene, de cómo sí hay muy buenos resultados y estamos convenciendo al gobierno de Estados Unidos que con prontitud invierta”.

    Detalló que a diferencia de los apoyos directos que entrega su administración, la Casa Blanca tienen un enfoque diferente. “Piensan que basta con promover la inversión privada, que si se instalan plantas, fábricas en los países de Centroamérica se va a generar empleos y así se va a conseguir el propósito de que la gente trabaje en sus lugares de origen. Eso es bueno, pero eso lleva tiempo”.

    Otro punto que México plantea es el incremento de visas temporales de trabajo para ciudadanos de Guatemala, Honduras y El Salvador, en particular porque Estados Unidos no tiene fuerza de trabajo, pero a la vez tiene una política migratoria que no permite que se obtenga esa mano de obra. “Es una paradoja”.

    Eso, enfatizó el presidente, fue parte de lo que el canciller Marcelo Ebrard negoció ayer con funcionarios de Estados Unidos, en particular con el secretario de Estado, Antony Blinken.

    Desde la perspectiva de López Obrador, con estas dos estrategias se podría atemperar el fenómeno migratorio.

    Fuente La Jornada

  • AMLO a Biden: excluir a Cuba y Venezuela de próxima Cumbre es política de hace 2 siglos

    AMLO a Biden: excluir a Cuba y Venezuela de próxima Cumbre es política de hace 2 siglos

    Es tiempo de que cambie la política de Estados Unidos que viene de hace dos siglos y ya no excluya a nadie de la próxima Cumbre de las Américas, fue la petición que le hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador a su homólogo estadunidense, Joe Biden, durante la llamada telefónica que sostuvieron el viernes pasado.

    Así lo reveló el propio AMLO en su conferencia matutina: “con todo respeto le planteé al presidente Biden que si va a haber una Cumbre de las Américas tienen que participar todos los países, todos los pueblos de América, que nadie debe excluir a nadie. Todos, todos, todos. Y que ya tiene que cambiar la política, en América ya no podemos seguir manteniendo la política de hace dos siglos”.

    El primer mandatario agregó la solicitud fue “de manera muy respetuosa, porque ¿cómo es que convocamos a una Cumbre de las Américas, pero no invitamos a todos? Entonces, ¿de dónde son los que no están invitados?, ¿de qué continente?, ¿de qué galaxia?, ¿de qué satélite?”

    López Obrador destacó que en dicha Cumbre no sólo se va a dialogar, sino sobre todo se va a llegar a entendimientos de unión de los países. “Vamos a hermanarnos, eso es lo que necesitamos, no la confrontación. Y quedó en que lo va a pensar. Ojalá y se resuelva a hacer la invitación abierta. Y el que no quiera ir, pues que no vaya, pero que nadie excluya a nadie”.

    Respecto de los grupos radicales de derecha al interior de Estados Unidos, que se oponen a esta política de apertura, indicó que son los que “han sacado raja, han sacado provecho de esa política excluyente. Han sacado muchas ventajas en lo económico y muchas ventajas en lo político, pero ya basta de estar medrando con el dolor de la gente, con el sufrimiento de los pueblos”.

    Específicamente del caso de Cuba, expuso que por el bloqueo económico se niega a las familias recibir remesas de los migrantes. Y comparó que en el caso mexicano, los paisanos que viven en Estados Unidos “nos ayudan con más de 50 mil millones de dólares al año. Esto no tiene que ver con ideologías, ni con partidos, ni con política, esto es ayuda a sus familiares. ¿Por qué negarle esa posibilidad a los cubanos que tienen sus familias en Cuba? ¿Por qué asfixiar?”

    Asimismo, reiteró que “si lograran su propósito que con este bloqueo echaran el pueblo de Cuba encima o en contra de su gobierno, que no lo veo factible por la dignidad de ese pueblo que ha resistido 60 años; pero, como dicen los abogados: aceptando sin conceder de que con esa estrategia de bloqueo se rebelara el pueblo en contra de sus autoridades, sería un acto ruin. Es como ganar una batalla pírrica, inmoral. Esa política, esa actuación produce una mancha que no se quita ni con toda el agua de los océanos”.

    El presidente López Obrador consideró que ya se viven tiempos de transformación en el mundo. “No se puede seguir con las mismas políticas de hace siglos: hay que hermanarnos todos, buscar el diálogo entre todos”. Sólo así, consideró, será posible acabar con el sufrimiento del pueblo con propósitos politiqueros.

    Y agregó que incluso hay integrantes de esos grupos conservadores en Estados Unidos que aprovechan el contexto electoral en el vecino país del norte para hacer acusaciones sin fundamento, al grado de decir que los mexicanos los estamos invadiendo. “Pero ¡cómo va a hablar de una invasión! Si vamos a esas, pues ahí le invito a que escuche el corrido de Los Tigres del Norte: Somos más americanos. Ya, después que lo escuche, hablamos”.

    ContraLínea

  • Entrevista a Noam Chomsky: Arrecian las guerras de propaganda mientras se extiende la guerra de Rusia contra Ucrania

    Entrevista a Noam Chomsky: Arrecian las guerras de propaganda mientras se extiende la guerra de Rusia contra Ucrania

    Desde la Primera Guerra Mundial, la propaganda ha desempeñado un papel crucial en la guerra. La propaganda se utiliza para aumentar el apoyo al conflicto entre los ciudadanos de la nación que libra la guerra. Los gobiernos nacionales también utilizan campañas de propaganda específicas en un intento de influir en la opinión pública y en el comportamiento de los países con los que están en guerra, así como para influir en la opinión internacional.

    Esencialmente, la propaganda, ya sea que se difunda a través de medios de comunicación controlados por el Estado o privados, tiene que ver con técnicas de manipulación de la opinión pública basadas en información incompleta o errónea, en mentiras y engaños. Durante la Segunda Guerra Mundial, tanto los nazis como los aliados invirtieron mucho en operaciones de propaganda como parte del esfuerzo general de cada bando por ganar la guerra.

    La guerra en Ucrania no es diferente. Tanto los dirigentes rusos como los ucranianos han emprendido una campaña de difusión sistemática de información bélica que puede calificarse fácilmente de propaganda. Otras partes con intereses en el conflicto, como los Estados Unidos y China, también participan en operaciones de propaganda, que funcionan a la par que su aparente falta de interés en los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.

    En la siguiente entrevista, realizada por su fiel colaborador, C. J. Polychroniou, Noam Chomsky, destacada personalidad académica y disidente, que elaboró, junto a Edward Herman, el concepto de “modelo de propaganda”, analiza la cuestión de quién va ganando la guerra de propaganda en Ucrania. Además, discute de qué modo los medios sociales configuran la realidad política hoy en día, analiza si el «modelo de propaganda» todavía funciona, y disecciona el papel del uso del «whataboutism» [la falacia del “tu quoque” o “y tú más”]. Por último, comparte su opinión sobre el caso de Julian Assange y lo que revela sobre los principios democráticos nortemericanos su ya casi segura extradición a los Estados Unidos, por haber cometido el «delito» de divulgar información pública sobre las guerras de Afganistán e Irak.

    La propaganda en tiempos de guerra se ha convertido en el mundo moderno en un arma poderosa para ganarse el apoyo de la opinion pública a la guerra y proporcionar una justificación moral para la misma, destacando por lo general la «malvada» naturaleza del enemigo. También se utiliza para acabar con la voluntad de lucha de las fuerzas enemigas. En el caso de la invasión rusa de Ucrania, parece que la propaganda del Kremlin está funcionando hasta ahora dentro de Rusia y que domina las redes sociales chinas, pero da la impresión de que Ucrania va ganando la guerra de la información en el ámbito mundial, especialmente en Occidente. ¿Está usted de acuerdo con esta valoración? ¿Hay alguna mentira o mito bélico importante en torno al conflicto entre Rusia y Ucrania que valga la pena señalar?

    La propaganda en tiempos de guerra lleva constituyendo un arma poderosa desde hace mucho tiempo, sospecho que desde lo que podemos rastrear en los anales de la historia. Y a menudo supone un arma con consecuencias a largo plazo, que merecen atención y reflexión.

    Sólo por ceñirnos a tiempos modernos, el acorazado norteamericano Maine se hundió en el puerto de La Habana en 1898, probablemente a causa de una explosión interna. La prensa de Hearst consiguió despertar una ola de histeria popular sobre la maligna naturaleza de España. Con ello se proporcionó el trasfondo necesario para una invasión de Cuba que aquí denominamos «liberación de Cuba». O, tal como debería llamarse, la prevención de la liberación por si misma de Cuba respecto a España, lo cual convirtió a Cuba virtualmente en una colonia norteamericana. Así permaneció hasta 1959, cuando Cuba se vio efectivamente liberada, y los Estados Unidos, casi de inmediato, emprendieron una despiadada campaña de terror y sanciones para acabar con el «exitoso desafío» de Cuba a la política de 150 años de los Estados Unidos consistente en dominar el hemisferio, como explicó el Departamento de Estado hace 50 años.

    La creación de mitos bélicos puede tener consecuencias a largo plazo.

    Unos años después, en 1916, fue elegido presidente Woodrow Wilson con el lema «Paz sin Victoria», que rápidamente se transmutó en Victoria sin Paz. Una avalancha de mitos bélicos convirtió rápidamente a una población pacifista en una población consumida por el odio a todo lo alemán. Al principio, la propaganda provenía del Ministerio de Información británico; ya sabemos lo que eso significa. Los intelectuales norteamericanos del círculo liberal de Dewey la absorbieron con entusiasmo, declarándose líderes de la campaña de liberación del mundo. Por primera vez en la historia, explicaron con sobriedad, la guerra no la iniciaron las élites militares o políticas, sino los intelectuales reflexivos -ellos- que habían estudiado cuidadosamente la situación y, tras una cuidadosa deliberación, determinaron racionalmente el rumbo de acción correcto: entrar en la guerra para llevar la libertad y el bienestar al mundo, y acabar con las atrocidades de los “hunos” urdidas por el Ministerio de Información británico.

    Una de las consecuencias de las muy efectivas campañas de Odio a Alemania fue la imposición de una paz de los vencedores, que reservó un duro trato a la Alemania derrotada. Hubo quienes se opusieron firmemente, sobre todo John Maynard Keynes. Se les ignoró. Gracias a eso tuvimos a Hitler.

    En una entrevista anterior hablábamos de cómo el embajador Chas Freeman comparó el acuerdo de posguerra de Odio de Alemania con un triunfo del arte de gobernar (no con gente agradable): el Congreso de Viena de 1815. El Congreso trató de establecer un orden europeo después de que se hubiera superado el intento de Napoleón de conquistar Europa. Con buen criterio, el Congreso incorporó a la Francia derrotada. Y esto condujo a un siglo de relativa paz en Europa.

    Se pueden sacar algunas lecciones.

    Para no verse rebasado por los británicos, el presidente Wilson creó su propia agencia de propaganda, el Comité de Información Pública (la Comisión Creel), que desempeñó sus propios servicios.

    Estos ejercicios también tuvieron efecto a largo plazo. Entre los miembros de la Comisión se encontraban Walter Lippmann, que llegó a ser el principal intelectual público del siglo XX, y Edward Bernays, que se convirtió en uno de los fundadores primordiales de la moderna industria de relaciones públicas, de la principal agencia de propaganda del mundo, dedicada a socavar los mercados creando consumidores desinformados que toman decisiones irracionales, lo contrario de lo que se aprende sobre los mercados en primero de Económicas. Al estimular el consumismo desenfrenado, la industria también está llevando al mundo al desastre, pero eso es otra cuestión.

    Tanto Lippmann como Bernays atribuyeron a la Comisión Creel la demostración del poder de la propaganda en la «fabricación de consentimiento» (Lippmann) y la «ingeniería del consentimiento» (Bernays). Este «nuevo arte en la práctica de la democracia», explicaba Lippmann, podía utilizarse para mantener a aquellas «personas ajenas ignorantes y entrometidos forasteros» -el público en general- pasivos y obedientes mientras los autodenominados «hombres responsables» se ocupaban de los asuntos importantes, libres del «atropello y el clamor de un rebaño desconcertado.» Bernays expresó opiniones similares. No estaban solos.

    Lippmann y Bernays eran liberales de Wilson-Roosevelt-Kennedy. La concepción de la democracia que elaboraron coincidía con las concepciones liberales dominantes, las de entonces y desde entonces.

    Las ideas se extienden ampliamente a las sociedades más libres, en las que «las ideas impopulares pueden suprimirse sin el uso de la fuerza», tal y como expuso el asunto George Orwell en su introducción (no publicada) de Rebelión en la granja sobre la «censura literaria» en Inglaterra.

    Y así continúa. Sobre todo en las sociedades más libres, en las que los medios de violencia estatal se han visto limitados por el activismo popular, resulta de gran importancia idear métodos para fabricar consentimiento, y asegurarse de que se interiorizan, volviéndose tan invisibles como el aire que respiramos, especialmente en círculos instruidos y elocuentes. La imposición de mitos bélicos es una característica habitual de estos empeños.

    A menudo funciona, de forma bastante espectacular. En la Rusia de hoy, según las crónicas, una gran mayoría acepta la doctrina de que, en Ucrania, Rusia se está defendiendo de un ataque nazi que recuerda a la Segunda Guerra Mundial, cuando Ucrania estaba, de hecho, colaborando en la agresión que estuvo a punto de destruir a Rusia al tiempo que se cobraba un precio horrible.

    La propaganda es tan disparatada como los mitos de la guerra en general, pero al igual que otras, se basa en retazos de verdad y, al parecer, ha sido eficaz a nivel nacional para fabricar consentimiento.

    No podemos estar realmente seguros debido a la rígida censura ahora en vigor, un sello de la cultura política estadounidense desde hace mucho tiempo: hay que proteger al «rebaño desconcertado» de las «ideas equivocadas». En consecuencia, hay que «proteger» a los norteamericanos de una propaganda que, según se nos dice, es tan ridícula que sólo aquellos que tienen el cerebro completamente lavado podrían evitar reírse.

    De acuerdo con este punto de vista, para castigar a Vladimir Putin todo el material proveniente de Rusia debe ser rigurosamente prohibido a los oídos estadounidenses. Eso incluye el trabajo de destacados periodistas y comentaristas políticos estadounidenses, como Chris Hedges, cuyo largo historial de valiente periodismo incluye su servicio como jefe de la oficina de Oriente Medio y los Balcanes del New York Times, y sus astutos y perspicaces comentarios desde entonces. Hay que proteger a los norteamericanos de su maligna influencia, porque sus crónicas aparecen en RT. Ahora han sido eliminadas. Los estadounidenses se han «salvado» de leerlas.

    Chúpese esa, señor Putin.

    Como era de esperar en una sociedad libre, es posible, con cierto esfuerzo, aprender algo sobre la postura oficial de Rusia en relación a la guerra, o, tal como la denomima Rusia, la «operación militar especial». Gracias, por ejemplo, a la India, donde el ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Lavrov, mantuvo una larga entrevista con la televisión India Today el 19 de abril.

    Constantemente somos testigos de los instructivos efectos de este rígido adoctrinamiento. Uno de ellos es que es de rigor referirse a la agresión criminal de Putin contra Ucrania como su «invasión no provocada de Ucrania». La búsqueda de esta frase en Google arroja unos «2.430.000 resultados» (en 0,42 segundos).

    Por curiosidad, podríamos buscar «invasión no provocada de Irak». La búsqueda arroja «Unos 11.700 resultados» (en 0,35 segundos), aparentemente de fuentes contrarias a la guerra, según sugiere una breve búsqueda.

    El ejemplo es interesante no sólo por sí mismo, sino por su fuerte inversión de los hechos. La guerra de Irak no fue provocada en absoluto: Dick Cheney y Donald Rumsfeld tuvieron que esforzarse mucho, incluso recurrir a la tortura, para tratar de encontrar alguna partícula de evidencia que vinculara a Saddam Hussein con Al Qaeda. La famosa desaparición de las armas de destrucción masiva no habría sido una provocación para la agresión, aunque hubiera habido alguna razón para creer que existían.

    Por el contrario, la invasión rusa de Ucrania fue definitivamente provocada, aunque en el actual clima es necesario añadir el tópico de que la provocación no proporciona justificación alguna para la invasión.

    Una serie de diplomáticos y analistas políticos norteamericanos de alto nivel llevan 30 años advirtiendo a Washington de que era imprudente e innecesariamente provocador ignorar las preocupaciones de seguridad de Rusia, en particular sus líneas rojas: la no adhesión a la OTAN de Georgia y Ucrania, en el corazón geoestratégico de Rusia.

    Con plena comprensión de lo que llevaba haciendo desde 2014, la OTAN (lo que quiere decir, básicamente, los Estados Unidos), ha «proporcionado un apoyo significativo [a Ucrania] con equipos, con entrenamiento, se han entrenado decenas de miles de soldados ucranianos, y luego, cuando vimos los datos de inteligencia que indicaban una muy probable invasión, los aliados se apuraron el pasado otoño y este invierno», antes de la invasión, de acuerdo con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

    El compromiso de los Estados Unidos de integrar a Ucrania en el mando de la OTAN también se intensificó en otoño de 2021 con las declaraciones políticas oficiales que ya hemos comentado, ocultadas al rebaño desconcertado por la «prensa libre», pero seguramente leídas con atención por la inteligencia rusa. No hubo que informar a la inteligencia rusa de que «antes de la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos no hizo ningún esfuerzo por abordar una de las principales preocupaciones de seguridad formuladas más a menudo por Vladimir Putin: la posibilidad de que Ucrania se incorporase a la OTAN», tal como reconoció el Departamento de Estado, algo que se difundió poco por estos pagos.

    Sin entrar en más detalles, la invasión de Ucrania por parte de Putin fue claramente provocada, mientras que la invasión de Irak por parte de Estados Unidos fue claramente no provocada. Eso es exactamente lo contrario de los comentarios e informaciones habituales. Pero también es exactamente la norma de la propaganda bélica, no sólo en Estados Unidos, aunque resulta más instructivo observar el proceso en las sociedades libres.

    Muchos consideran que es un error sacar a relucir estos asuntos, incluso una forma de propaganda favorable a Putin: deberíamos, más bien, centrarnos como un láser en los continuos crímenes de Rusia. Contrariamente a lo que creen, esa postura no ayuda a los ucranianos. Les perjudica. Si se nos prohíbe, por dictado, aprender sobre nosotros mismos, no podremos desarrollar medidas políticas que beneficien a otros, y entre ellos a los ucranianos. Esto parece algo elemental.

    Un análisis más profundo arroja muchos otros ejemplos instructivos. Debatimos las alabanzas del profesor de Derecho de Harvard Lawrence Tribe a la decisión del presidente George W. Bush en 2003 de «ayudar al pueblo iraquí» confiscando «los fondos iraquíes depositados en los bancos estadounidenses», y, de paso, invadiendo y destruyendo el país, algo demasiado poco importante como para mencionarlo. Dicho con mayor detalle, se incautaron los fondos «para ayudar al pueblo iraquí y compensar a las víctimas del terrorismo», algo de lo cual el pueblo iraquí no tenía ninguna responsabilidad.

    No seguimos preguntando cómo se iba a ayudar al pueblo iraquí. Es razonable suponer que no se trata de una compensación por el «genocidio» de los Estados Unidos en Irak antes de la invasión.

    «Genocidio» no es término mío. Es, antes bien, el término utilizado por los distinguidos diplomáticos internacionales que administraron el «Programa petróleo por alimentos», el lado blando de las sanciones del presidente Bill Clinton (técnicamente, a través de la ONU). El primero, Denis Halliday, dimitió en protesta porque consideraba «genocidas» las sanciones. Le substituyó Hans von Sponeck, que no sólo dimitió en protesta con la misma acusación, sino que también escribió un libro muy importante en el que ofrece amplios detalles de las espeluznantes torturas causadas a los iraquíes por las sanciones de Clinton, A Different Kind of War.

    Los estadounidenses no se encuentran totalmente protegidos de estas desagradables revelaciones. Aunque el libro de von Sponeck nunca fue objeto de reseñas, hasta donde puedo determinar, lo puede comprar en Amazon (por 95 dólares) cualquiera que haya oído hablar de él. Y la pequeña editorial que publicó la edición en inglés pudo incluso reunir dos notas editoriales: la de John Pilger y la mía, convenientemente alejadas de la corriente dominante.

    Hay, por supuesto, una avalancha de comentarios sobre el «genocidio». De acuerdo con los criterios que se emplean, los Estados Unidos y sus aliados son culpables de esa acusación una y otra vez, pero la censura voluntaria impide que se reconozca esto, del mismo modo que protege a los norteamericanos de las encuestas internacionales de Gallup que muestran que a los Estados Unidos se les considera, con diferencia, la mayor amenaza para la paz mundial, o que la opinión pública mundial se opuso de forma abrumadora a la invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos (también «no provocada», si prestamos atención), y otras informaciones improcedentes.

    No creo que haya «mentiras significativas» en los reportajes de guerra. Los medios de comunicación norteamericanos están haciendo en general un trabajo muy meritorio a la hora de informar sobre los crímenes rusos en Ucrania. Esto tiene su valor, igual que lo tiene que se estén llevando a cabo investigaciones internacionales para preparar posibles juicios por crímenes de guerra.

    Ese patrón también es normal. Somos muy escrupulosos a la hora de desvelar detalles sobre los crímenes de los demás. Sin duda, a veces hay invenciones, que en ocasiones llegan al nivel de la comedia, asuntos que el difunto Edward Herman y yo documentamos con gran detalle. Pero cuando los crímenes del enemigo se pueden observar directamente, sobre el terreno, los periodistas suelen hacer un buen trabajo informando y exponiéndolos. Y se profundiza en ellos a través de estudios e investigaciones exhaustivas.

    Como ya hemos comentado, en las muy raras ocasiones en que los crímenes norteamericanos son tan flagrantes que no se pueden desestimar o ignorar, también se puede informar de ellos, pero de tal manera que se ocultan crímenes mucho más importantes de los que son una pequeña nota a pie de página. La matanza de My Lai [en Vietnam], por ejemplo.

    En cuanto a que Ucrania vaya ganando la guerra de la información, la calificación «en Occidente» es precisa. Estados Unidos ha sido siempre entusiasta y riguroso a la hora de denunciar los crímenes de sus enemigos, y en el caso actual, Europa le sigue la corriente. Pero fuera de los Estados Unidos-Europa, el panorama es más ambiguo. En el Sur Global, donde vive la mayor parte de la población mundial, se denuncia la invasión, pero no se adopta acríticamente el marco propagandístico estadounidense, hecho que ha provocado una considerable perplejidad en este país en lo que respecta a las razones por las que están «desfasados».

    Eso también resulta muy normal. Las víctimas tradicionales de violencia y represión brutales suelen ver el mundo de forma bastante diferente a la de quienes están acostumbrados a llevar el látigo.

    Hasta en Australia se produce cierta insubordinación. En la revista de asuntos internacionales Arena, el director, Simon Cooper, analiza y deplora la rígida censura, así como la intolerancia frente a la más leve disidencia en los medios de comunicación liberales de los Estados Unidos. Concluye, razonablemente, que «esto significa que es casi imposible dentro de la corriente de opinión dominante reconocer simultáneamente las acciones insoportables de Putin y forjar un camino para salir de la guerra que no implique una escalada y una mayor destrucción de Ucrania».

    Lo que no supone ayuda alguna a los sufridos ucranianos, por supuesto.

    Eso tampoco resulta nada nuevo. Ese ha sido el patrón dominante durante mucho tiempo, y lo fue especialmente durante la Primera Guerra Mundial. Hubo quines no se conformaron simplemente con la ortodoxia establecida después de que Wilson entrara en la guerra. El principal líder obrero del país, Eugene Debs, fue encarcelado por atreverse a sugerir a los trabajadores que debían pensar por sí mismos. Era tan detestado por la administración liberal de Wilson que fue excluido de la amnistía de postguerra de Wilson. En los círculos intelectuales liberales de Dewey, también hubo algunos desobedientes. El más famoso fue Randolph Bourne. No se le encarceló, pero se le prohibió el acceso a revistas liberales para que no pudiera difundir su mensaje subversivo de que «la guerra es la salud del Estado».

    Debo mencionar que unos años más tarde, para mérito suyo, el propio Dewey le dio claramente la vuelta a su postura.

    Es comprensible que los liberales se sientan especialmente entusiasmados cuando se presenta la oportunidad de condenar los crímenes del enemigo. Por una vez, están del lado del poder. Los crímenes son reales, y pueden así marchar en el desfile que los condena con razón y que se les alabe por su conformidad (bastante adecuada). Eso resulta muy tentador para quienes a veces, aunque sea tímidamente, condenan los crímenes de los que somos corresponsables y, por lo tanto, se ven castigados por su adhesión a principios morales elementales.

    ¿La difusión de las redes sociales ha hecho más o menos difícil hacerse una idea exacta de la realidad política?

    Resulta difícil decirlo. Para mí resulta especialmente difícil decirlo, porque evito las redes sociales y sólo tengo una información limitada. Mi impresión es que se trata de una historia mixta.

    Las redes sociales ofrecen la oportunidad de escuchar toda una serie de perspectivas y análisis, y de encontrar información que a menudo no está disponible en la corriente dominante. Por otro lado, no está claro hasta qué punto se aprovechan estas oportunidades. Hay muchos comentarios -confirmados por mi propia y limitada experiencia- que sostienen que muchos tienden a gravitar en burbujas que se refuerzan a sí mismas, y escuchando poco de lo que hay más allá de sus propias creencias y actitudes y, lo que es peor, afianzándolas más firmemente y de maneras más intensas y extremas.

    Aparte de eso, las fuentes básicas de noticias siguen siendo más o menos las mismas: la prensa convencional, que tiene reporteros y oficinas sobre el terreno. Internet ofrece la posibilidad de consultar un abanico mucho más amplio de medios de comunicación, pero mi impresión, una vez más, es se aprovechan poco esas posibilidades.

    Una consecuencia nefasta de la rápida proliferación de las redes sociales estriba en es el fuerte declive de los medios de comunicación convencionales. No hace tanto tiempo, había muchos medios locales de calidad en Estados Unidos. Pocos tienen siquiera oficinas en Washington, y mucho menos en otros lugares, como tenían muchos no hace tanto tiempo. Durante las guerras de Ronald Reagan en Centroamérica, que alcanzaron extremos de sadismo, algunos de los mejores reportajes los realizaron reporteros del Boston Globe, algunos de ellos amigos personales míos. Todo eso prácticamente ha desaparecido.

    La razón fundamental estriba en la dependencia de los anunciantes, una de las maldiciones del sistema capitalista. Los padres fundadores [de los EE.UU.] tenían una visión diferente. Estaban a favor de una prensa verdaderamente independiente y la fomentaron. El Departamento de Correos se creó en gran medida con este propósito, dando acceso barato a una prensa independiente.

    En consonancia con el hecho de que se trata, en una medida inusual, una sociedad dirigida por empresas, los Estados Unidos también son inusuales en el sentido de que carecen prácticamente de medios de comunicación públicos: nada como la BBC, por ejemplo. Los esfuerzos por desarrollar medios de comunicación como servicio público -primero en la radio y luego en la televisión- se vieron rechazados por una intensa presión empresarial.

    Hay un excelente trabajo académico sobre este tema, que se extiende también a iniciativas activistas serias para superar estas graves infracciones de la democracia, sobre todo por parte de Robert McChesney y Victor Pickard.

    Hace casi 35 años, usted y Edward Herman publicaron Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media. El libro introducía el «modelo de propaganda» de la comunicación que opera a través de cinco filtros: la propiedad, la publicidad, la élite mediática, la propaganda y el enemigo común. ¿Ha cambiado la era digital el modelo de «propaganda»? ¿Sigue funcionando?

    Desgraciadamente, Edward -el autor principal- ya no está con nosotros. Se le echa mucho de menos. Creo que estaría de acuerdo conmigo en que la era digital no ha cambiado mucho, más allá de lo que acabo de describir. Lo que sobrevive de los medios de comunicación convencionales en una sociedad mayoritariamente empresarial sigue siendo la principal fuente de información y está sujeta a los mismos tipos de presiones que antes.

    Ha habido cambios importantes, aparte de los que he mencionado brevemente. Al igual que otras instituciones, hasta en el sector empresarial, los medios de comunicación se han visto influidos por los efectos civilizadores de los movimientos populares de los años 60 y sus consecuencias. Resulta bastante esclarecedor ver lo que se consideraba un comentario y una información adecuados en años anteriores. Muchos periodistas han pasado por estas experiencias liberadoras.

    Naturalmente, hay una enorme reacción, que incluye denuncias apasionadas de la cultura «woke» que reconoce que hay seres humanos con derechos, aparte de los hombres blancos cristianos. Desde la «estrategia sureña» de Nixon, los dirigentes del Partido Republicano han comprendido que, dado que no pueden ganar votos con sus políticas económicas al servicio de las grandes fortunas y del poder de las empresas, deben tratar de dirigir la atención hacia «cuestiones culturales»: la falsa idea de un «Gran Reemplazo«, o las armas, o cualquier cosa que oculte, en efecto, el hecho de que estamos trabajando duro para apuñalarte por la espalda. Donald Trump era un maestro de esta técnica, denominada a veces técnica de «al ladrón, al ladrón»: cuando te pillan con la mano en el bolsillo de alguien, gritas «al ladrón, al ladrón» y señalas hacia otro lado.

    A pesar de estos esfuerzos, los medios de comunicación han mejorado en este sentido, reflejando los cambios en la sociedad en general. Esto no resulta en absoluto irrelevante.

    ¿Qué opina del «Y tú más», que está suscitando una gran controversia estos días a causa de la guerra en curso en Ucrania?

    También aquí tenemos una larga historia. Al principio de la postguerra [de la Segunda Guerra Mundial], el pensamiento independiente se le podía silenciar con la acusación de comsymp [simpatías comunistas]: eres un apologeta de los crímenes de Stalin. A veces se condena como macartismo, pero eso no era más que la vulgar punta del iceberg. Lo que ahora se denuncia como «cultura de la cancelación» era rampante y seguía siéndolo.

    Esa técnica perdió parte de su poder cuando el país empezó a despertar del sueño dogmático en los años 60. A principios de los 80, Jeane Kirkpatrick, importante intelectual de la política exterior reaganiana, ideó otra técnica: la equivalencia moral. Si revelas y criticas las atrocidades que apoyaba ella en la administración Reagan, eres culpable de «equivalencia moral». Estás afirmando que Reagan no es diferente de Stalin o Hitler. Eso sirvió durante algún tiempo para someter a los disidentes de la línea del partido.

    El “Y tú más” constituye una nueva variante, apenas diferente de las que le han precedido.

    Para la verdadera mentalidad totalitaria, nada de esto es suficiente. Los líderes del Partido Republicano, se esfuerzan por limpiar las escuelas de cualquier cosa que resulte «divisiva» o que cause «incomodidad». En ello se incluye prácticamente toda la historia, aparte de los lemas patrióticos aprobados por la Comisión 1776 de Trump, o lo que den en idear los dirigentes del Partido Republicano cuando tomen el mando y estén en condiciones de imponer una disciplina más estricta. Hoy vemos numerosas señales de ello, y hay muchas razones para esperar que haya más.

    Es importante recordar lo rígidos que han sido los controles doctrinales en EE.UU., acaso un reflejo del hecho de que se trata de una sociedad muy libre en comparación con otras, lo que plantea problemas a los gestores doctrinales, que deben estar siempre atentos a los signos de desviación.

    Ahora, después de muchos años, es posible pronunciar la palabra «socialista», que significa moderadamente socialdemócrata. En ese sentido, los Estados Unidos han salido por fin de la compañía de las dictaduras totalitarias. Si nos remontamos 60 años atrás, hasta las palabras «capitalismo» e «imperialismo» eran demasiado radicales como para pronunciarlas. El presidente de Students for a Democratic Society, Paul Potter se armó de valor en 1965 para «nombrar el sistema» en su discurso presidencial, pero no consiguió pronunciar esas palabras.

    En los años 60 se produjeron algunos avances, algo que preocupaba profundamente a los liberales estadounidenses, que advertían de una «crisis de la democracia» cuando había demasiados sectores de la población que intentaban entrar en la escena política para defender sus derechos.

    Aconsejaron más «moderación en la democracia», una vuelta a la pasividad y a la obediencia, y condenaron a las instituciones responsables del «adoctrinamiento de los jóvenes» por no cumplir con su deber.

    Desde entonces se han abierto más las puertas, lo que no hace más que demandar medidas más urgentes para imponer disciplina.

    Si los autoritarios del GOP son capaces de destruir la democracia lo suficiente como para establecer un gobierno permanente por parte de una casta nacionalista cristiana y supremacista blanca, sumisa a la riqueza extrema y al poder privado, es probable que disfrutemos de las payasadas de figuras como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que prohibió el 40% de los textos de matemáticas para niños en Florida debido a «las referencias a la Teoría Crítica de la Raza (CRT), la inclusión de Common Core [niveles educativos básicos comunes] y la adición no solicitada de Aprendizaje Social Emocional (SEL) en matemáticas», según la directiva oficial. Presionado, el estado [de Florida] dio a conocer algunos ejemplos aterradores, como el objetivo educativo que consiste en que: «Los estudiantes desarrollan su competencia de conciencia social a medida que practican la empatía con sus compañeros de clase.»

    Si el país en su conjunto asciende a las alturas de las aspiraciones del GOP, no será necesario recurrir a artilugios como la «equivalencia moral» y el «Y tú más» para sofocar el pensamiento independiente.

    Una última pregunta. Un juez del Reino Unido ha aprobado formalmente la extradición de Julian Assange a EE.UU., a pesar de la profunda preocupación de que tal medida le coloque en riesgo de «graves violaciones de los derechos humanos», tal como advirtió hace un par de años Agnès Callamard, ex relatora especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. En caso de que Assange se vea efectivamente extraditado a los Estados Unidos, lo que ya es casi seguro, se enfrenta a penas de hasta 175 años de prisión por hacer pública información sobre las guerras de Irak y Afganistán. ¿Puede comentar el caso de Julian Assange, la ley utilizada para procesarlo, lo que su persecución revela sobre la libertad de expresión y el estado de la democracia estadounidense?

    Assange ha estado retenido durante años en condiciones que equivalen a tortura. Eso resulta bastante evidente para cualquiera que haya podido visitarle (yo tuve una vez la oprtunidad de hacerlo) y quedó confirmado por el Relator Especial de la ONU sobre Tortura [y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes], Nils Melzer, en mayo de 2019.

    Pocos días después, Assange fue imputado por la administración Trump en virtud de la Ley de Espionaje de 1917, la misma ley que empleó el presidente Wilson para encarcelar a Eugene Debs (entre otros crímenes de Estado cometidos utilizando dicha ley).

    Dejando a un lado los tejemanejes legalistas, las razones básicas para la tortura y la imputación de Assange consisten en que cometió un pecado capital: divulgó información a la opinión pública sobre crímenes de Estados Unidos que el gobierno, por supuesto, preferiría ver ocultos. Eso resulta particularmente ofensivo para extremistas autoritarios como Trump y Mike Pompeo, que iniciaron el procesamiento de acuerdo con la Ley de Espionaje.

    Sus preocupaciones son comprensibles. Las explicaba hace años el profesor de la Ciencia del Gobierno en Harvard, Samuel Huntington. Observaba que «el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz del sol comienza a evaporarse».

    Se trata de un principio crucial del arte de gobernar. Se extiende también al poder privado. Por eso la fabricación/ingeniería del consentimiento es una preocupación primordial de los sistemas de poder, estatales y privados.

    Esta idea no es nueva. En una de las primeras obras de lo que ahora se llama ciencia política, hace 350 años, su «Primeros Principios de Gobierno», escribió David Hume:

    “Nada parece más sorprendente para aquellos que consideran los asuntos humanos con un ojo filosófico, que la facilidad con la que los muchos son gobernados por los pocos; y la sumisión implícita, con la que los hombres renuncian a sus propios sentimientos y pasiones por los de sus gobernantes. Cuando inquiramos por qué medios se realiza esta maravilla, encontraremos que, como la Fuerza está siempre del lado de los gobernados, los gobernantes no tienen nada que los apoye sino la opinión. Por lo tanto, el gobierno se basa únicamente en la opinión; y esta máxima se extiende a los gobiernos más despóticos y militares, así como a los más libres y populares”.

    La fuerza está, en efecto, del lado de los gobernados, sobre todo en las sociedades más libres. Y más vale que no se den cuenta, o las estructuras de autoridad ilegítima se desmoronarán, las estatales y las privadas.

    Estas ideas se fueron desarrollando a lo largo de los años, sobre todo por parte de Antonio Gramsci. La dictadura de Mussolini comprendió bien la amenaza que representaba. Cuando se le encarceló, el fiscal anunció: «Debemos impedir que este cerebro funcione durante 20 años».

    Hemos avanzado considerablemente desde la Italia fascista. La acusación de Trump y Pompeo pretende silenciar a Assange durante 175 años, y los gobiernos de los Estados Unidos y Reino Unido ya han impuesto años de tortura al criminal que se atrevió a exponer al poder a la luz del sol.

    Noam Chomsky, profesor laureado de la Universidad de Arizona y catedrático emérito de Lingüística del Massachusetts Institute of Technology, es uno de los activistas sociales más reconocidos internacionalmente por su magisterio y compromiso político. Su libro más reciente es “Climate Crisis and the Global Green New Deal: The Political Economy of Saving the Planet”.

    Fuente: Truthout, 28 de abril de 2022

    Traducción: Lucas Antón

  • Ebrard señala extorsión de Greg Abbott a gobernadores mexicanos por revisiones en frontera

    Ebrard señala extorsión de Greg Abbott a gobernadores mexicanos por revisiones en frontera

    Marcelo Ebrard señaló que el gobernador de Texas, Greg Abbott, extorsionó a mandatarios mexicanos para levantar las revisiones fronterizas; “no vamos a estar dispuestos a que un gobernador extorsione a México”, dijo.

    El secretario de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, señaló que el gobernador de Texas, Greg Abbott, extorsionó a mandatarios mexicanos para levantar las revisiones fronterizas que provocaron filas de vehículos de carga.

    Durante su visita a Nuevo León, el titular de la SRE apuntó que los estados lograron el levantamiento de las revisiones luego de reuniones con Abbott.

    Ebrard destacó que los gobernadores mexicanos fueron obligados a cumplir las demandas de su homólogo de Texas y no se trató de un acuerdo.

    “Es una extorsión, cierro la frontera y tienes que firmar lo que yo diga, ese no es un acuerdo, un acuerdo es que tú y yo estemos de acuerdo en algo, y el problema de la migración no es de México, son las decisiones que Estados Unidos debe tomar”, dijo el canciller.

    Marcelo Ebrard afirmó que los gobernadores hacen lo que pueden, ya que no tienen otra alternativa, y aseguró que “no vamos a estar dispuestos a que un gobernador (Abbott) extorsione a México, eso nunca lo voy a permitir”.

    Gobernador de Texas analiza declarar “invasión” en frontera ante crisis migratoria

    Ayer, Greg Abbott dijo que analiza declarar una invasión en la zona de la frontera con México, debido a la crisis migratoria que existe en el lugar.

    De acuerdo con una publicación del diario The New York Times, el plan contempla declarar oficialmente una “invasión” de migrantes para cumplir con una cláusula de la Constitución estadounidense, la cual dicta que los estados no pueden participar en una guerra excepto cuando “realmente son invadidos”.

    De esta forma, la medida supone un choque con el Gobierno federal al permitir que la policía estatal arreste y deporte a personas indocumentadas que intenten llegar a Texas. 

  • ¿Cómo Estados Unidos formó una izquierda a su medida?

    ¿Cómo Estados Unidos formó una izquierda a su medida?

    Frances Stonor Saunders hizo una profunda investigación en la que desentraña los hilos de la CIA y EEUU en la formación de una izquierda compatible con su imperialismo (Foto: Dimitris Vetsikas / Pixabay)

    Con el fin de oponerse a la Unión Soviética, al socialismo y al comunismo, el gobierno de Estados Unidos recurrió en gran medida a armas ideológicas encubiertas, financiando una izquierda “saludable” para el resguardo de los intereses del capitalismo en el mundo.

    Un tema bien documentado que hace poco fue tocado por el periodista Benjamim Norton con el fin de resaltar que la intervención de Washington ha sido una cuestión clave en las divisiones de la izquierda occidental, lo que ha causado que grupos supuestamente afiliados a las ideas primigenias del socialismo se opongan al antiimperialismo o, de forma abierta, apoyen las políticas imperiales.

    ACUDIR Y FINANCIAR A LA “IZQUIERDA NO COMUNISTA”

    En la primera mitad del siglo XX, después de las dos guerras mundiales y tras hacerse evidente el éxito de la Revolución Rusa y los logros de la construcción del socialismo en la Unión Soviética, muchos intelectuales estadounidenses y europeos se inclinaron hacia las teorías socialistas y el comunismo de Marx, Engels, Lenin y Stalin, y la influencia del liberalismo de derecha fue disminuyendo. Esta situación causó alarma en los grupos de poder en los países occidentales que dirigían el rumbo del capitalismo, especialmente en Estados Unidos.

    Culminada la Segunda Guerra Mundial, la vista fue puesta en el comunismo como el enemigo número uno de Occidente e inició la Guerra Fría. El gobierno estadounidense y las agencias de inteligencia comprendieron que la mejor forma de combatir a los comunistas era reclutando a personas descontentas con el proyecto, pero que siguieran profesando afinidad con los ideales de izquierda. Esto permitía dar la imagen de que la oposición al comunismo no solo era expresada por reaccionarios.

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    Segunda conferencia del Congreso por la Libertad de la Cultura en Berlín, junio de 1960 (Foto: Wikimedia Commons)

    La estrategia de apoyarse en “izquierdistas no comunistas” se transformó en un recurso fundamental de las operaciones políticas anticomunistas de la segunda mitad del siglo XX.

    TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN AL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE

    Ben Norton menciona casos puntuales y de mucha influencia que resultaron de las operaciones encubiertas de Washington para perjudicar el desarrollo de un bloque que enfrentara al capitalismo. Entre ellos estaba Herbert Marcuse, un intelectual francés que se ganó el título de “padrino de la nueva izquierda”, una que no era amenaza para las corporaciones y sus planes a nivel internacional.

    La razón por la que Marcuse se hizo famoso fue porque trabajaba para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, sus siglas en inglés), que es la organización que precedió a la CIA. Originalmente, el autor fue contratado por los servicios de inteligencia estadounidenses para investigar sobre el nazismo en Alemania, pero después de la Segunda Guerra Mundial continuó trabajando para ellos en investigaciones contra la Unión Soviética. De acuerdo a la investigación de Norton, sus “críticas” hacia las políticas soviéticas fueron financiadas por el gobierno estadounidense. De hecho, uno de los libros más conocidos de Marcuse, Soviet Marxism, estuvo basado en una investigación financiada por la OSS y el Departamento de Estado.

    Norton también menciona a Carl Gershman como otra de las figuras que exponen la intervención del gobierno estadounidense en las divisiones de la izquierda occidental. Gershman fue líder del Social Democrats, USA (SDUSA), un partido que nació de la separación del Partido Socialista de América (SPA), y después estuvo a cargo de la presidencia de la NED desde su fundación hasta 2021.

    LA GUERRA CULTURAL Y ALGUNOS DE SUS PRODUCTOS

    Entre el 25 y 29 de abril de 1966, The New York Times publicó una serie de artículos revelando que, durante más de 15 años, la CIA había financiado decenas de revistas culturales en todo el mundo, creando una poderosa red de influencia sobre la izquierda. En el centro de este trabajo estaba el llamado Congreso por la Libertad de la Cultura (CCF, sus siglas en inglés), fundado en 1950.

    El sistema creado por la CIA le permitió financiar un gran número de proyectos encubiertos. En su apogeo, el Congreso por la Libertad de la Cultura tenía bases en 35 países, todas las capitales europeas, así como en Japón, América Latina, India, Australia, Filipinas, entre otros.

    En su libro La CIA y la guerra fría cultural (1999), la historiadora británica Frances Stonor Saunders señala que “hubo muy pocos escritores, poetas, artistas, historiadores, académicos o críticos en la Europa de la posguerra cuyos nombres no estuvieran relacionados de alguna manera con esta empresa secreta”.

    La “guerra cultural” desatada por la CIA tenía un objetivo a gran escala: alejar a los intelectuales europeos de la simpatía por la Unión Soviética e imponer los valores culturales estadounidenses en el mundo. Los principales teóricos de este movimiento, James Burnham e Irving Kristol, trabajaron después en la conformación del neocoservadurismo, vertiente política en la que se apoyan los políticos estadounidenses que propugnan la guerra para la solución de los conflictos internacionales, basado en la ideología supremacista de que Estados Unidos es una “nación indispensable”.

    Al foro fundacional del Congreso, celebrado en Berlín Occidental en 1950, asistieron los principales escritores, filósofos, críticos e historiadores de Occidente en la época posterior a las guerras mundiales: Karl Jaspers, John Dewey, Bertrand Russell, Benedetto Croce y Arthur Schlesinger Jr., por mencionar algunos.

    La eficaz labor del CCF en la creación y el patrocinio de revistas literarias y políticas prestigiosas convirtió a la CIA en un actor clave en la formación ideológica de la gente. Entre ellas se encontraban The New Leader (EEUU), Partisan Review (EEUU), Paris Review (Francia), Der Monat (Alemania), Mundo Nuevo (Latinoamérica) y muchas otras publicaciones que se consideraban puntos de referencia de opinión y crítica de la izquierda occidental.

    En el presente, las mismas personas políticas y el mismo oriden dinerario utilizan exactamente los mismos métodos para lograr resultados similares en la promoción de una izquierda útil, ya sea en el aspecto internacional, con intelectuales que convenientemente se vuelven “antiguerra” cuando se trata de la operación de desnazificación llevada a cabo por Rusia en Ucrania y señala de “autoritarismo” a China cuando esta toma medidas para protegerse en medio de probadas amenazas de armas biológicas; o a nivel de la región latinoamericana, con grupos “desilusionados” de gobiernos en países como Cuba, Nicaragua y Venezuela, que terminan colaborando, sabiéndolo o no, con el imperialismo liderado por Estados Unidos.

    Sin embargo, el componente ideológico es el que ha prevalecido en el tiempo, cuando el dinero no es necesario para comprar conciencias. Es notorio, como el caso de la izquierda española, que no hace falta desembolsar grandes cantidades de dinero para poner a intelectuales y creadores a la orden de la agenda OTAN. Pues también la banalidad y la atomización intelectual en el campo de las ideas, la formación y la información, así como las operaciones psicológicas a gran escala, han dado en el blanco de las posiciones de muchos que justifican la voluntad angloimperial por sobre la formación de un mundo multipolar y la dignidad.

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