Tras la caída del capo, el Estado recupera el control: se normalizan actividades en Jalisco y Michoacán

Ciudad de México.— A dos días del operativo federal que culminó con la neutralización de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que las actividades comienzan a restablecerse en Jalisco y Michoacán, luego de la ola de violencia desatada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en represalia por la caída de su líder.
Durante su mensaje, la mandataria aseguró que los bloqueos carreteros registrados tras los disturbios ya fueron retirados y que el regreso a la normalidad avanza de forma sostenida gracias a la coordinación entre fuerzas federales y gobiernos estatales.
“Ayer se registraron siete bloqueos… todos fueron levantados”, explicó, aunque reconoció que aún permanecen vehículos incendiados en los márgenes de algunas carreteras, los cuales serían retirados para liberar completamente las vías.
Normalización gradual tras el “domingo negro”
El abatimiento del jefe del CJNG provocó una reacción violenta del grupo criminal en múltiples regiones del país, especialmente en el occidente. Se reportaron incendios de vehículos, bloqueos, ataques armados y suspensión temporal de actividades en diversas localidades.
Las acciones buscaban paralizar la movilidad y sembrar temor entre la población, una táctica recurrente de organizaciones criminales ante golpes a su estructura de mando. Tras la intervención de fuerzas federales, la situación comenzó a estabilizarse.
La presidenta informó que en Jalisco se suspendieron clases de manera preventiva, pero expresó confianza en que las actividades escolares se reanuden en breve. También señaló que los vuelos en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara avanzan hacia su normalización y que en destinos turísticos como Puerto Vallarta las operaciones prácticamente han regresado a la normalidad.
Coordinación federal-estatal
Sheinbaum subrayó que mantuvo comunicación directa con los gobernadores de Jalisco y Michoacán para supervisar la situación y garantizar la seguridad de la población. La estrategia se centró en recuperar el control de carreteras, restablecer servicios y evitar nuevas acciones de sabotaje.
“Prácticamente se ha restablecido toda la actividad”, afirmó, al tiempo que pidió a la ciudadanía mantener la calma y confiar en las instituciones encargadas de la seguridad pública.
La respuesta coordinada incluyó despliegues militares, patrullajes permanentes y labores de inteligencia para prevenir nuevos brotes de violencia.
Un desafío nacional, no regional
Los disturbios posteriores a la caída del capo no se limitaron a dos estados. Informes señalan que la reacción del CJNG incluyó bloqueos, incendios y ataques en diversas entidades del país, lo que evidenció el alcance territorial de la organización.
Sin embargo, el Gobierno federal sostiene que el intento de desestabilización fue contenido y que no logró paralizar al país ni alterar de manera permanente la vida cotidiana.
A nivel internacional, incluso se reconoció que la situación se está normalizando, pese a la magnitud inicial de los disturbios, y que las autoridades mantienen garantías de seguridad para eventos internacionales previstos en el país.
Mensaje político y de seguridad
El restablecimiento de actividades tiene una dimensión más amplia que la logística. Representa una señal de que el Estado mantiene la capacidad de responder ante reacciones violentas del crimen organizado sin perder el control institucional.
Para el Gobierno, la prioridad inmediata es garantizar la paz social, proteger a la población civil y evitar que las organizaciones criminales conviertan la violencia en un mecanismo de presión política o territorial.
La presidenta reiteró que el objetivo central de su administración es la seguridad con enfoque de paz, no sólo mediante operativos, sino a través de acciones integrales que fortalezcan la estabilidad en las regiones afectadas.
Regreso a la normalidad
Mientras continúan los trabajos de limpieza de carreteras y evaluación de daños, las autoridades esperan que en los próximos días se reanuden plenamente las clases, el transporte y las actividades económicas.
El mensaje oficial es claro: pese a la magnitud del golpe al CJNG y la reacción violenta posterior, el país no se encuentra paralizado y las instituciones funcionan.
En palabras de la propia mandataria, hay gobierno, hay coordinación y hay fuerzas del orden desplegadas para garantizar que la vida cotidiana retome su curso.







