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  • AMLO le cumplió a los más pobres

    AMLO le cumplió a los más pobres

    “El triunfo de la oposición es moralmente imposible”. Una frase atribuida a Benito Juárez, que aplica al grupo conservador de nuestro tiempo, que hace intentos desesperados para recuperar el poder perdido en 2018.

    Nada más que esos intentos han terminado en igual número de fracasos hasta el momento. La gente que se mueve en el entorno de Claudio X González Guajardo ha inventado todo lo posible y hasta lo imposible, para conseguir que la sociedad mexicana, rechace las políticas públicas implementadas por el gobierno del presidente López Obrador. El resultado ha sido nulo hasta ahora y estando a las puertas de la elección presidencial del 2024, no se ve forma alguna para que el neoliberalismo retome la conducción del país, con un triunfo electoral por el que nadie apuesta.

    ¿Por qué es imposible el regreso del conservadurismo al poder?

    Sencillamente porque jamás dio resultados que pudieran ser percibidos por la sociedad en su conjunto. El pueblo de México sufrió un deterioro consistente en su calidad de vida y jamás probó las miles del progreso que le prometían los políticos de la derecha., elección tras elección Quien nació pobre, por regla general murió pobre. Y ese ciclo de miseria se repitió generación tras generación.

    Durante el periodo neoliberal, el umbral de pobreza alcanzó a millones de mexicanos que antes aspiraban a formar parte de la clase media baja.
    Subía la gasolina, la luz, el gas y los alimentos. No había salario que soportara las alzas en productos y servicios básicos. Los “cinturones” de miseria en la periferia de las grandes ciudades, crecieron de manera alarmante. Y con ellos llegaron la violencia, los vicios y la descomposición social.

    ¿Quién en su sano juicio querría repetir esa historia de infamia, corrupción, pobreza y desintegración social y familiar?

    Todo esto viene a cuento, porque en este momento, el estandarte que utiliza la oposición para promover a sus candidatos, tiene como lema el señalamiento de que “todo va mal en la Cuarta Transformación”. Es decir, acusan a este gobierno de los fracasos que gobiernos panistas y priistas, registraron a lo largo de la historia reciente del país. Entonces en verdad era cierto que todo marchaba mal.

    Hoy las cosas son muy distintas y el Pueblo de México se da cuenta clara de eso.
    ¿Por qué y cómo?

    Porque el factor que más preocupa al ciudadano de a pie,, poco tiene que ver con factores macroeconómicos. Para un persona que trabaja para beneficio propio y el de su familia, el único indicador que cuenta en su vida, es la solvencia que ve reflejada en su bolsillo. Y nada más le hace falta. Si hay dinero en casa, todo está bien. Si los gastos del hogar se solventan sin mayor problema con el ingreso familiar, las políticas públicas son adecuadas.

    Y eso es lo que los mexicanos estamos viviendo hoy en día.

    El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) acaba de publicar su reporte sobre el periodo 2020-2022, en lo que respecta a la calidad del Ingreso Familiar en los hogares mexicanos, Y las cifras echan por tierra el discurso conservador, en el sentido de que todo va mal en nuestro país.

    Por el contrario, tomando datos anteriores que reflejan el incremento en el ingreso de cada familia a partir del 2018, cuando inicia el mandato de López Obrador, tenemos que los más pobres del país, han registrado un incremento en el ingreso de sus familias, del 19%. Ni aún en el periodo más difícil de la pandemia, este crecimiento dio marcha atrás.
    Son diez escalones (deciles, les llaman) económicos los que considera el INEGI al hacer su encuesta. En el número 1 está ubicado el segmento más pobre del país. El 10mo decil, corresponde a la clase acomodada, y los otros ocho a los distintos núcleos sociales pobres y de clase media. El decil de pobreza extrema fue el más favorecido con los Programas de Bienestar implementados por el gobierno, en favor de personas mayores, estudiantes, personas discapacitadas, apoyo al campo, entrega de fertilizantes y demás respaldos para sacar adelante al país y a su sociedad.

    Pero puede observarse también, que los demás escalones o deciles sociales, tuvieron un incremento significativo en su ingreso familiar. Hasta quienes forman parte de la clase privilegiada, han participado de este beneficio, aunque en un grado menor al que se consiguió para la gente humilde.
    La desigualdad comienza a ser menos insultante.

    ¿Dónde queda entonces el discurso opositor, en el sentido de que todo marcha mal, con el gobierno del presidente López Obrador y el Movimiento de Transformación?
    En la basura. En el terreno del engaño, que ya no convence a una sociedad que siente en la bolsa el resultado real conseguido por este gobierno, a base de trabajo en favor del Pueblo.

    No suben los precios de gasolina, luz, gas y canasta básica. El salario ha registrado un incremento del 20% y promete aumentar su poder adquisitivo en forma más apreciable, el año entrante.

    No. Al Pueblo de México ya no lo engaña el discurso conservador, repetido mañana, tarde y noche por sus pregoneros en los medios de desinformación tradicionales.
    El único indicador confiable que interesa al trabajador y al ama de casa, es el ingreso familiar que cubre todas las necesidades de la familia.
    ¿Hay dinero?, entonces el gobierno está trabajando bien y en favor del Pueblo.

    ¿No hay dinero?, entonces tenemos un gobierno corrupto que nos habla de macroeconomía y variables inextensibles para “marearnos”, mientras se roba el dinero de los mexicanos.
    Y nadie quiere que regresen los ladrones conservadores, que tanto daño le hicieron a un Pueblo que hoy por hoy, se encuentra identificado plenamente con el presidente López Obrador, con su gobierno y con el Movimiento de Transformación.

    Malthus Gamba

  • Las campañas buscando el “click”

    Las campañas buscando el “click”

    Por Malthus Gamba

    Estamos en el tercer día de campaña dentro del Movimiento de Transformación, donde se busca respaldo social suficiente para conseguir, vía encuesta, el cargo de Coordinador Nacional por la Defensa del Movimiento.

    De los seis aspirantes a conseguir el cargo, tres están pasando casi inadvertidos, por ser políticos que no despiertan mayor simpatía en la gente. Eso podrá disgustar a algunos, pero la verdad es que ni los medios de comunicación tradicionales, ni las plataformas alternas en redes sociales, están dado mayor cobertura a quienes se consideran desde ahora, aspirantes con muy pocas posibilidades de ser favorecidos en la encuesta nacional, que definirá al sucesor del hoy presidente López Obrador, en ese cargo.

    Entre las tres restantes, se está dando la pelea fuerte, para conseguir esa coordinación. Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard, están en una carrera donde la finalidad es la misma. Ganar la confianza de la gente, en base a un comportamiento público que ponen a la vista de todos, durante los dos meses que dura la contienda. Intentan hacer “click” entre político y ciudadano, para ganar su favor en la encuesta interna del Movimiento.

    Los tres buscan lo mismo, aunque de distinta forma.

    Quienes dicen “no entender” las razones de alguna estrategia puesta en marcha, tratan de engañar a la gente, o se colocan voluntariamente una venda en los ojos. Veamos como se mueven la campaña de cada aspirante hasta el día de hoy.

    Claudia Sheinbaum asiste a actos masivos, donde regularmente hay un espacio para el discurso y para los participantes destacados que asisten al evento. La despiden al salir rumbo a la siguiente cita, contingentes que le muestran su respaldo. La reciben a su llegada, otros contingentes con la misma intención. Los actos son nutridos y los discursos en favor del Movimiento y del compromiso personal con el mismo, están a la orden.

    En Claudia podemos ver el tipo de campaña tradicional en tiempo de elecciones. Es lo usual y se intenta destacar el “músculo” personal del candidato. Podríamos decir, utilizando el lengunaje del beisbol, que tanto gusta al presidente López Obrador, que Claudia juega conforme a lo que dice el “librito”. Es la ortodoxia puesta en marcha, cuando se compite por un cargo.

    ¿Qué se puede criticar a esto? Nada. Es entendible y válido ir por esa vía, que en muchos casos resulta la más segura. Quizá se pone en riesgo el aspecto del gasto que debe ser justificado. Porque esos eventos cuestan y no puede rebasarse el tope establecido. Pero entiendo que eso está controlado hasta ahora.

    Marcelo Ebrard está jugando en el otro lado de la cancha. Y el plan no es malo. Sus eventos son sencillos, austeros y no tienen que ver en nada con actos masivos. Su intención es lograr que la gente comprenda la diferencia que existe entre una campaña sencilla de acercamiento al pueblo, que no requiere de mayor gasto, comparada con aquellas donde los contingentes que asisten a un evento, no siempre van por convicción personal.

    Una campaña basada en la foto de Ebrard ordeñando una vaca, visitando una pirámide, comiendo en un lugar que nos recomienda a todos. Esto en compañía de muy poca gente, sin que falte el apretón de manos con los asistentes, o la foto con quienes encuentra en su camino y le piden el recuerdo. Marcelo habló desde el principio de una campaña austera. Como austero es el Movimiento de Transformación. Y eso es lo que intenta destacar en esa campaña cordial, próxima al ciudadano y distinta al evento programado, donde se habla en tono político.

    ¿Implica riesgo esto? Sí, en el caso de que el mensaje no se comprenda adecuadamente y si los contenidos publicados no tiene el poder suficiente para que la gente se de cuenta de que Marcelo es un político más cercano en sus actos cotidianos, al modo de vida del ciudadano común, que es lo que se pretende. Marcelo intenta más verse como ciudadano, que como político. Así busca hacer “click” y conseguir el respaldo suficiente.

    Adán Augusto se mueve en un punto intermedio en su campaña. Tiene eventos programados. Da discursos. Hace declaraciones a la gente frente al micrófono. Pero también aparece comiendo “pancita”, tacos, quesadillas y otros alimentos propios en la dieta del mexicano. Situaciones cotidianas donde se destaca su sencillez. En eso sigue la línea del presidente López Obrador, tan aficionado a la comida regional que disfruta en sus recorridos. Adán Augusto, habla de lo innecesarios que son los medios de comunicación en su campaña. No le interesa que le den cobertura periodística, o que se la nieguen. Él hace su trabajo de contacto con la gente y a eso apuesta todo. Adán tiene la ventaja de ser tabasqueño y compartir por lo mismo, muchos comportamientos que hemos visto en la persona del presidente López Obrador. Eso puede ayudarlo a conseguir el “clik” suficiente con la gente.

    Para algunos, la estrategia de campaña de las tres “corcholatas”, es incomprensible, contraproducente y hasta ridícula, según sostienen. Pero eso es falso. No ha faltado quien diga que Marcelo Ebrard está de vacaciones y no en campaña, lo cual deja muy mal parado a quien realiza el análisis y no al excanciller.

    Las tres “corcholatas” con posibilidades reales de ganar la encuesta, están enfrascadas en la más importante competencia de sus vidas. Cada acto tiene un sentido y cada decisión se sopesa cuidadosamente en el cuarto de mando, antes de ponerla en práctica.

    Si Claudia invita a un panista a unirse a su campaña, es porque ya se midieron riesgos y se valoraron beneficios. Nada se deja al azar.

    Si Adán Augusto habla en contra de Televisa y otros medios, es porque se piensa que esto traerá beneficios a la campaña.

    Apenas inicia la competencia y debemos entender que las campañas están planeadas por etapas. Habrá sorpresas, adecuaciones y cambios bruscos, porque dos meses son muy corto plazo, como para cometer errores evidentes, sin dar el volantazo inmediato para recuperar terreno perdido.

    Estamos viviendo tiempos estelares y de cambios profundos.

    El próximo presidente del país, no llegará por la vía del dedazo.

    Hay democracia seria y estas tres “corcholatas”, son las primeros en buscar la nueva ruta que conduce a Palacio Nacional.

    Suerte a los tres y que gane el mejor.

  • Claudio X: el que que impuso la reforma educativa y llamó ‘delincuentes’ a los maestros

    Claudio X: el que que impuso la reforma educativa y llamó ‘delincuentes’ a los maestros

    Por Malthus Gamba

    “Aquí nada más estoy de hablador”

    Claudio X. González

    Esas palabras podrían figurar acertadamente en la tumba de Claudio X González Guajardo, cuando llegue el momento del adiós que a todos espera. Aunque algo más apegado a la realidad de este personaje conservador, sería: “aquí yace un hablador”.

    El bombazo que le estalla el día de hoy a la clase conservadora, es brutal y toma por sorpresa a quienes intentan recomponer un poco, la imagen de políticos, empresarios y periodistas ligados a la corrupción neoliberal.

    Álvaro Delgado, en el portal informativo Sin Embargo, da a conocer un video del pasado, con el cual no solo es posible conocer la verdadera personalidad de Claudio X hijo, sino también la forma de gobierno que vivió nuestro país, durante el sexenio de Peña Nieto.

    En ese video vemos a un Claudio X González hablar ante las cúpulas empresariales y políticas, con arrogancia. Con una superioridad que nace de una posición de poder, por encima de la de cualquier funcionario público. Incluido el presidente.

    Claudio X González Guajardo, representa al verdadero gobierno mexicano. Un gobierno que actúa y decide en las sombrar y que lo hace con mano dura y sin miramientos. Un gobierno que mira a los políticos que formalmente aparecen como representantes populares, como sus empleados de confianza, a los que hay que ir encausando y cuando resulta conveniente, castigando por desoír las instrucciones que deben acatar sin discusión alguna.

    Claudio habla de los maestros de México y tacha a sus dirigencias de ser parte de una “delincuencia organizada”, a la que hay que combatir con rigor, perseguir sin cuartel y castigar sin piedad. Y a esa política de exterminio la llama Claudio, “Estado de Derecho”.

    Sin freno en la boca, Claudio X González expone ante la audiencia asistente a ese evento, la forma en que los traficantes de influencias que gobernaban al país, aprovecharon la segunda fuga del “Chapo” Guzmán, para presionar al presidente Peña Nieto a mover con celeridad la aprobación de la Reforma Educativa.

    El mandatario mexicano había perdido respaldo social a consecuencia de esa fuga y para sacarlo del bache, Claudio X exigió la captura y encarcelamiento de las dirigencias magisteriales, opuestas a la reforma en educación. Con esa acción, la legitimidad de Peña Nieto quedaba a salvo, ya que la gente vería que se preocupaba y ocupaba en la correcta formación de los niños.

    Claudio X González llama a los profesores representantes del magisterio, “pinches delincuentes”. Algo que los maestros de México no deben olvidar jamás.

    Hoy, a nueve años de haberse dado esta declaración, vemos con más claridad el papel que desempeñaron los verdaderos Grupos de Poder durante el periodo neoliberal.

    Eran los dueños de México. Así lo vemos en retrospectiva. Claudio X señala que fue él quien trabajó el terreno para que la reforma educativa neoliberal, fuera aprobada. Que fue él quien exigió y consiguió que se encarcelara a varios dirigentes sindicales de la Coordinadora Nacional de la Educación. Que fue él quien financió a Carlos Loret de Mola, para que apareciera su documental “De Panzazo”, donde se denigra el modelo de educación pública, para favorecer la privatización de ese sector estratégico.
    Todo eso lo vemos con total claridad los mexicanos en este 2023.

    La reforma privatizadora neoliberal, fue echada abajo por el gobierno del presidente López Obrador. El modelo educativo público se mantiene y fortalece. Claudio X González perdió todo lo sembrado, cuando la Cuarta Transformación alcanza el poder.

    Un poder que ya está fuera del alcance de los viejos traficantes de influencias.

    Si Claudio X González Guajardo no hubiera sido un boquiflojo pedante en el pasado, la oposición se hubiera ahorrado el golpe demoledor que lo deja al borde del nocaut en el presente.

    En ese video, Claudio habla mal de los periodistas y de los medios de comunicación convencionales. Señala que, sin la contratación de publicidad oficial, todos los medios informativos del país, desaparecerían de inmediato, a excepción del Reforma. Llama corruptos a los periodistas, no obstante que estos defendían entonces el proyecto neoliberal que enriquecía obscenamente a Claudio X y a los suyos. Anticipa una persecución a políticos, periodistas y personajes públicos, evidenciados como integrantes de la mafia de la corrupción, por su hoy muy desgastada y manchada organización “Mexicanos en Favor de la Corrupción”.

    Habla sobre una lluvia de demandas, en contra de quienes sean señalados por esa corrupta organización.
    Claudio se exhibe como el verdadero dictador en el país.

    Las palabras de Claudio X, dan fe del “vampirismo” político y económico que manejo el destino de México, durante el periodo neoliberal. Desangraron a las demás clases sociales, para acumular riquezas insultantes.

    Inventaron delitos a ciudadanos respetables. Intentaron privatizar todo nuestro patrimonio. Persiguieron encarnizadamente a cualquier tipo de disidencia.
    Claudio X es la suma de todos esos vicios políticos y de control empresarial. Es el genuino prototipo del neoliberalismo.

    Loret de Mola queda exhibido junto a él, al conocerse que el documental “De Panzazo” preparado para golpear a los maestros, fue obra de la corrupción de Claudio en el plano financiero y de Loret, en una más de sus “investigaciones”, que no son otra cosa que montajes.

    Claudio X González es hoy el capitán de la muy desacreditada nave conservadora. Una nave que amenaza irse a pique y que nada más no endereza, a pesar de los esfuerzos que hacen a diario los conservadores, para mantenerla a flote.

    El video de Claudio es un golpe severo para la oposición.

    Su dirigente y patrocinador, llamaba “pinches delincuentes” a los maestros.
    Pedía y conseguía que se encarcelara a disidentes.

    Intentaba dejar sin educación a todo aquel que no podía pagar una escuela privada.

    Y todo esto se conoce por boca de Claudio X González Guajardo.

    Ni Loret de Mola pudo haber preparado una investigación periodística”, donde tanta mugre y suciedad salieran a flote.

    Sabíamos que, por añeja norma de conducta, un capitán se hunde siempre con su barco.

    Lo novedoso en este caso, es que es la boca del capitán Claudio X González Guajardo, la que lanza el torpedo que estalla en el centro de la nave reaccionaria, dejando fuera de combate cualquier aspiración conservadora, rumbo al 2024.

    No es que la oposición huela mal en este momento.

    En realidad, apesta a difunto, y todos esperan su próximo entierro.

  • Especule-ros

    Especule-ros

    Por Malthus Gamba

    Lo que sucedió en la prensa opositora y en redes sociales, donde se representó una comedia vulgar y repugnante, que antes que generarle dividendos al grupo conservador, le ocasiona una dolorosa derrota que se suma a la larga lista de fracasos de Claudio X González y al resto de los empresarios fascistas que se mueven detrás de él, no tuvo nada que ver con la falta de información sobre la salud del presidente López Obrador.

    El Pueblo de México supo desde el primer momento, que se trataba de un cuadro de Covid y que el primer mandatario se encontraba en Palacio Nacional, atendido convenientemente por el grupo de médicos que ven por su salud, de manera permanente.

    Información hubo y suficiente, como para aclarar cualquier duda.

    Pero los empresarios mexicanos y los dueños de capitales extranjeros que tienen interés en recuperar el poder político en nuestro país de manera urgente, vieron una “ventana de oportunidad” para lanzar una campaña desafortunada, en contra del gobierno de la Cuarta Transformación.
    Intentaron presentar a un López Obrador, débil, enfermo, incapacitado por enfermedades graves que le impiden conducir un país que requiere de la fortaleza de su primer mandatario.

    López Obrador con una insuficiencia cardiaca grave.

    López Obrador sufriendo de un derrame cerebral que con seguridad lo deja impedido para conducir al país en adelante.

    López Obrador con daño cerebral severo.

    López Obrador muerto y oculto dentro de las paredes de Palacio Nacional, mientras se buscaba una salida urgente, que impida descarrile el proyecto de Cuarta Transformación en el país.

    Todo esto circuló en medios de comunicación de filiación conservadora y en las cuentas en redes sociales, asociadas a las granjas de bots que controla el conservadurismo.

    El aderezo a ese repugnante platillo, fue el tsunami de mensajes de odio, donde se aplaudía la enfermedad del presidente, o se festejaba un deceso que se pronosticaba inminente.

    Toda la podredumbre reaccionaria salió de las bocas conservadoras, de la misma forma en que sale por las coladeras tapadas, la suciedad que expulsa el ser humano.

    Es mentira que el área de Comunicación Social de presidencia, haya fallado al no proporcionar más datos sobre la salud del presidente.
    ¿Qué querían los medios conservadores?

    ¿Fotografías del presidente aislado por el contagio?

    ¿Una rueda de prensa en el dormitorio del convaleciente?

    Los datos que se dieron desde el inicio, fueron confirmados el día de ayer, por un presidente López Obrador entero, trajeado, bien arreglado y en uso total de sus facultades físicas y mentales.

    Se trató de un contagio de Covid, que le provocó en un primer momento, una baja en la presión arterial.
    Fue todo.

    Ante la evidencia de las mentiras vertidas por los periodistas a sueldo que sirven a la oligarquía, algunos, como Raymundo Riva Palacio, ofrecen una desangelada y biliosa disculpa.

    Una disculpa que no vale un peso, cuando la calumnia y la mentira ya hicieron lo suyo. O al menos intentaron hacer eso.

    “La calumnia cuando no mancha, tizna” y una disculpa no remedia en nada el daño que intenta causar.

    Otros comunicadores, más cínicos que Riva Palacio (si los hay), intentan transferir sus culpas al área de comunicación de presidencia, justificando sus mentiras con esta idea ridícula:

    “Cuando no existen datos disponibles y la información no llega a los medios de comunicación, el periodista hace especulaciones para llenar esos vacíos”
    Esta idea de Sergio Sarmiento, es ejemplo claro del periodismo servil practicado por Aristegui, Loret de Mola, Riva Palacio, Ciro Gómez, López Dóriga, Brozo y demás fauna reaccionaria en medios informativos.

    La verdad está presente por regla general. Se encuentra a la vista de todos. Es clara y también evidente.

    Pero los Sarmiento y compañía se niegan a verla. Prefieren “especular”, que en realidad es sinónimo de mentir.

    Generan “verdades” alternas que intentan vender como realidad. Aún cuando esas mentiras no se sostienen por sí mismas.

    La presencia del presidente López Obrador en un video transmitido el día de ayer, tira de un manotazo el castillo de naipes construido con “especulaciones” por la prensa reaccionaria y sus granjas de bots.

    No hubo infarto, ni derrame cerebral. El presidente está vivo y goza de salud plena.

    No hay locura generalizada al interior de Palacio Nacional, buscando la forma de anunciar la muerte del primer mandatario.

    La mentira conservadora cae por sí misma y queda un malestar generalizado en contra de un periodismo mentiroso, que no tiene respecto hacia nada y hacia nadie.
    Un periodismo que difunde versiones basadas en la especulación. Una prensa corrupta y mentirosa que tiene la idea de que en un momento cualquiera, alguna de sus mentiras prenderá socialmente, desencadenando un rechazo masivo hacia el gobierno de la Cuarta Transformación.

    “Lo que se sube a redes sociales, queda para siempre en redes sociales”

    Esta sentencia es verdad y aplica en este caso.

    Toda la suciedad que publicaron y compartieron los grupos reaccionarios, en relación a la enfermedad del presidente López Obrador, está registrada en redes.
    Los deseos y burlas para que la salud del primer mandatario se deteriorara, o para que tuviera el peor desenlace, quedan ahí, como evidencia de su falta de calidad humana.
    Especular es faltar a la verdad y en un periodista, es una inclinación que muestra su falta de ética y el lamentable papel que asume, cuando el servilismo hacia el poderoso, lo lleva a desinformar a la audiencia que confía en un profesionalismo que no tiene.

    Le salió cara la farsa a la gente de Claudio X González. No lograron debilitar al presidente López Obrador, a los ojos de una sociedad que sabe que el presidente no miente y que si está enfermo, lo dice sin intentar disfrazar la enfermedad.

    Los “especuladores” quedan una vez más como mentirosos profesionales.
    Sus disculpas no se aceptan.

    Sus excusas, menos.

    Son el segmento social más limitado. Los mentirosos más elementales. La clase social con menos valores humanos.

    Son buitres ávidos que sobrevuelan la tragedia ajena, esperando sacar ventaja de ella.

    El Pueblo de México los conoce bien. No se deja engañar por sus especulaciones.

    Y no les dará su voto en las elecciones de este año, ni en las importantes del año entrante.
    Especulen cuántos partidos reaccionarios, van a desaparecer en 2024.

    Puede que ahí sí le atinen.

  • La loca del senado

    La loca del senado

    Malthus Gamba

    El pueblo es el juez infalible que en el corto o largo plazo, pone a cada cual en su lugar. El Pueblo es severo y en muchas ocasiones, despiadado con aquellos que han intentado ofenderlo, o agraviarlo.

    El día de ayer comienza a circular con fuerza en redes sociales, una etiqueta que lleva por nombre “La Loca del Senado”. Ese calificativo se aplica a una senadora panista (anteriormente morenista), que ha dejado constancia en la Cámara Alta, de su falta de capacidad, nulo respeto hacia sus compañeros congresistas, vulgaridad en sus ataques a los funcionarios públicos del actual gobierno y hacia su propia persona, al dejar constancia pública de lo poco preparada que está para desempeñar un cargo al que llega de manera fortuita.

    La senadora Lilly Téllez no tenía necesidad de hacer público el dato de que no tiene bachillerato terminado. Ni tampoco de mentir diciendo que es autodidacta.

    Lo primero se le nota a leguas. Hay lagunas formativas en su persona que son visibles a todos.
    Lo segundo es consecuencia de lo primero. Si no tuvo una educación formal y realizó estudios por su cuenta para acceder al conocimiento, esas lagunas habrían desaparecido y su conducta sería la de una persona con una formación sólida. Lilly miente con descaro.

    Recordemos el caso del escritor Juan José Arreola, quien a los doce años abandona la escuela, pero realiza trabajos que lo ponen en contacto con el mundo de los libros, hasta convertirlo en uno de los mejores escritores mexicanos del siglo veinte.

    Lilly Téllez es el vacío absoluto en temas relacionados con la cultura.

    El día de ayer escenificó un vergonzoso incidente en el Senado, al intentar posicionarse como prominente conservadora, con méritos suficientes para ser considerada como probable candidata a la presidencia del país.

    Se entregaba la medalla “Belisario Dominguez” a la escritora Elena Poniatowska y la sala en el Senado estaba repleta de invitados especiales, funcionarios públicos, reporteros de distintos medios y senadores de las distintas fracciones parlamentarias.

    Lilly Téllez se va contra el vocero de presidencia y sin respeto alguno comienza grabar con su celular, una serie de acusaciones y falsedades en contra del presidente López Obrador, esperando que Jesús Ramírez conteste algo que pueda ser utilizado como agresión hacia su persona.

    No lo consigue, a pesar de intentar en varias ocasiones, que el vocero de presidencia pierda el control de sí mismo y replique con algún insulto, o expresión indebida al acoso de la senadora.

    Todo esto, en el preciso momento en que Elena Poniatowska está recibiendo la medalla y debiera ser por lo mismo el único centro de atención.

    El ataque de Lilly Téllez hacia el presidente López Obrador, la muestra de cuerpo entero. Quiere que Jesús Ramírez le haga saber que ella lo considera un nuevo Victoriano Huerta, porque según ella entiende, este personaje es la representación más pura del dictador.
    Y no es así.

    Huerta gobierna en México por espacio de un año y cinco meses. Y no gobierna enteramente. Venustiano Carranza es el presidente reconocido por los grupos revolucionarios que combaten al asesino de Francisco I Madero.
    Victoriano Huerta es un militar golpista. Un general que ha participado en masacres de civiles, a lo largo y ancho del país. Un represor.

    Dictador fue Porfirio Díaz en México, Fulgencio Batista en Cuba, Francrois Duvalier en Haití, o la familia Somoza en Nicaragua.

    Pero esto no lo sabe Lilly Téllez.

    Para ella, el dictador por antonomasia es Huerta. Eso ha escuchado en alguna parte, o le han aconsejado decirlo, unos asesores tan ignorantes como ella misma.

    Huerta era un alcohólico reconocido. El presidente López Obrador no bebe. No es represor. No es militar. Lleva más de cuatro años de mandato con amplio respaldo popular. No tiene las manos manchadas de sangre, ni la conciencia sucia tan característica en los conservadores.

    Independientemente de la absoluta falta de conocimientos históricos, Lilly Téllez desconoce también el significado de las palabras “respeto” y “ética”

    La ceremonia de entrega de esta medalla a Elena Poniatowska, merecía ser recordada como la culminación de una sobria carrera en el mundo de la cultura y las letras. La escritora se ha ganado un lugar especial en ese espacio y en el corazón de la gente. Y Lilly Téllez empañó el acto con una muestra de insensibilidad y falta total de respeto hacia quienes asistían a un evento de corte cultural.

    En primera fila, se encontraban invitados especiales, a quienes se ve mover la cabeza en forma reprobatoria, cuando Lilly Téllez inicia su lamentable espectáculo.

    No sé hasta que punto sea acertado el calificativo aplicado a Lilly Téllez, como “La Loca del Senado”
    Quizá se trate de un señalamiento excesivo. O quizá no.

    Siendo justos, esa calificación tendría que ser extensiva a otras legisladoras y legisladores panistas, que han hecho de la tribuna en el Senado, un escenario propio para espectáculos deprimentes, vulgares y baratos, que poco o nada tienen que ver con el trabajo legislativo.

    Lilly Téllez es la expresión extrema de ese deterioro político en las filas conservadoras.

    Hemos visto al senador Gustavo Madero intentar agredir a la presidenta de la mesa directiva del Senado. A la senadora Kenia López Rabadán tomar la tribuna para gritar e insultar de manera cotidiana. A la senadora Xóchitl Gálvez con una botarga de dinosaurio, intentando participar en una sesión en la Cámara Alta. A los senadores Gustavo Madero y Xóchitl Gávez acostado en la banqueta, a las afueras del viejo edificio del Senado, intentando una especie de vergonzoso perfomance ante los ojos de la gente y las cámaras que asistieron al espectáculo.

    Lilly Téllez resume en su persona esa decadencia panista, evidente para el Pueblo, pero negada por quienes se empeñan en llamar “trabajo político” a prácticas propias del circo, o del espectáculo standupero.
    “Los Locos del Senado”, son azules.

    Carecen de cultura cívica y política.

    Están felices cuando reciben a personajes con los que se identifican bien, como el fascista español Santiago Abascal, de Vox, o el neonazi Volodímir Zelensky. A esos oscuros personajes rinden respeto.

    Pero a Elena Poniatowska, al premio “Belisario Domínguez”, al recinto del Senado y a sus compañeros legisladores, les muestran su verdadero rostro, que en verdad raya en la locura.

    “La Loca del Senado” es una expresión que nace del pueblo y que marca definitivamente a una mala legisladora y por extensión al grupo panista que la arropa en sus crisis y la acompaña en sus actos.

  • A pesar de Monreal y la oposición; el INE sí se tocó

    A pesar de Monreal y la oposición; el INE sí se tocó

    No se dudaba de que la votación en favor de las reformas a la Ley Electoral, sería favorable a la izquierda y que Morena conseguiría en el Senado, lo que ya había obtenido en la Cámara de Diputados. La aprobación de cambios en la estructura y funcionamiento al interior del Instituto Federal Electoral.

    En lo que había duda, era en la lealtad al Proyecto Nacional que construye el pueblo de México, acompañando al presidente López Obrador, por parte de un pequeño grupo de senadores que respaldan al coordinador de Morena en la Cámara Alta, en su intención por alcanzar la presidencia de la república en 2024.
    No había preocupación por los votos de la oposición, manejada por Claudio X González. El total de ellos no era suficiente para alcanzar mayoría.

    Pero una traición al Proyecto Nacional que encabeza el presidente, sí ponía en riesgo la depuración indispensable dentro del INE.

    Sin esos votos a favor, o en el peor de los casos, con esos votos en contra de la iniciativa, no se alcanzaba la mayoría necesaria para sacarla adelante.

    Ricardo Monreal y su ruta futura, fueron la preocupación de quienes respaldan a la Cuarta Transformación.
    Y sucedió lo esperado. Monreal anunció desde muy temprano, que su voto sería en contra de la propuesta presidencial. Como es costumbre en él, soltó un “choro mareador” para justificar su traición a un proyecto que involucra a millones de mexicanos. Se comparó con Juárez y habló de una difusa y poco creíble lealtad a la Constitución. Pero dijo algo más que atenuó en el momento, el impacto de su comunicado. Se trataba de una decisión personal, que no involucraba al resto de los senadores del Partido.

    Y así ocurrió.

    Después de una larga discusión, donde se debatía la minuta presentada al pleno, la votación en lo general, arrojó un resultado favorable a Morena y los partidos políticos que le acompañan.

    Monreal y otro diputado morenista, de cuyo nombre es mejor no acordarse, votaron en contra de la iniciativa. Otros tres senadores de Morena, se ausentaron al momento de la votación. Pero con todo y esos percances, la Ley Electoral pasó la primera prueba. Hoy temprano, después de discutirse las 1,200 reservas que se hicieron a la mayor parte de los artículos que modifican la Ley Electoral, el voto en lo particular, también fue a favor de la iniciativa presidencial.
    El INE sí se toca.

    Al hablar de su postura para votar en contra de las modificaciones al INE, Monreal acepta que su decisión le traerá consecuencias. Dice que cierra un ciclo y que espera nuevos escenarios.
    Monreal ha demostrado no ser el político “colmilludo” que conoce anticipadamente el terreno que pisa. Hoy está totalmente desacreditado dentro del Movimiento y el Partido. No tiene oportunidad para ganar la candidatura presidencial por Morena.

    Y lo peor del caso, es que en las filas de la oposición, tampoco es bien visto. Se esperaba de él mucho más de lo que dio. El acuerdo precisaba que no dejaría pasar la Ley Electoral y no solo que en lo personal, votaría en contra de la misma. Su influencia dentro del grupo de senadores de Morena, hacía pensar que podía convencer al número suficiente de congresistas, para que la votación en contra creciera.

    Al final, solo pudo llevar a uno y conseguir que tres más no estuvieran presentes, al momento de efectuarse las votaciones.

    Monreal quedó mal con todos y lo peor para él, está por venir.

    Hoy por la mañana, el presidente López Obrador dijo en su conferencia mañanera, que no es conveniente iniciar un proceso de “purga” dentro del Partido. Que eso serviría a la oposición para calificar a la izquierda y a él mismo, de intolerantes. Y dijo lo que seguramente iba a proceder en este caso:

    “No es necesario hacer purgas, o expulsar de Morena a quien haya votado en contra de la Ley Electoral. Tenemos un pueblo muy politizado, que sabe poner en su lugar a cada uno. Quienes juzgarán las acciones de estos políticos, serán por una parte, el Pueblo y por la otra, la Historia”.

    El repudio a la figura política de Ricardo Monreal, es sólido. Dentro del Movimiento, es el personaje oscuro, al que pocos ven con simpatía. En el partido, pierde respaldo de compañeros que ya hablan abiertamente de él como de un agente opositor. Y como representante de la fracción parlamentaria de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política ahí mismo, no tiene la calidad moral necesaria para conducir y coordinar los trabajos de sus compañeros de partido.

    La oposición poco aplaudió su voto en contra, porque en realidad, un solo voto no iba a alterar el resultado final.
    El único que “salta y mueve la colita” alegremente, intentando salvar el prestigio del “patrón”, es su “carga maletines” Gibrán Ramírez. Nadie más.

    El INE y la oposición pierden una de las batallas más importantes de este año.
    Ahí están los cambios aprobados y solo un milagro puede revertirlos.

    Paradójicamente, ese milagro puede llamase Andrés Manuel López Obrador.

    En la conferencia matutina de este día, un reportero informó al presidente, que había un artículo poco claro en la Ley, donde se autorizaba el pasar número de votos de un partido a otro, para no perder el registro.

    El presidente señaló que no conocía algo al respecto, pero que la Cámara de Diputados podía revisar el texto y eliminar lo que rebasara el marco constitucional. Sin importar si el ajuste implicaba utilizar más tiempo.

    En última instancia, dijo para finalizar, él podía vetar una Ley contraria al espíritu de la Cuarta Transformación.
    “Cuando hay que elegir entre beneficios y convicciones, no debe haber duda. Se va con las convicciones”.

    “Es lo mismo que pasa cuando tenemos que elegir entre legalidad y justicia. Sin duda, respaldaremos a la Justicia”.
    “Ésa es nuestra diferencia con los conservadores. No somos iguales a ellos. Nosotros tenemos ideales”.

    El golpe al INE es fuerte, porque mata la posibilidad de fraude y elimina privilegios y dispendio de recursos.
    Solo esperemos que los cambios aprobados, no contengan esa pequeña mancha que haría inviable su aplicación en forma inmediata.

    El balón pasa a la Cámara de Diputados, para el primer tiempo extra, donde Morena ya tiene amplia ventaja.

    Malthus Gamba

  • No es el candidato. ES EL PROYECTO.

    No es el candidato. ES EL PROYECTO.

    Por Malthus Gamba

    Hasta hace poco tiempo, todo el sector de izquierda comprometido con el Proyecto de Cuarta Transformación que se opera en el país, mostraba solides en su respaldo a hacia los integrantes del gabinete del presidente López Obrador y hacia los funcionarios públicos emanados de Morena, que tienen a su cargo importantes responsabilidades de gobierno.

    Un ataque interno o externo a cualquiera de los Secretarios de Estado, Gobernadores, Jefa de Gobierno, o integrantes de los grupos parlamentarios de Morena, recibía como respuesta inmediata, el reclamo en redes sociales y medios independientes, de ese sector mayoritario de la sociedad.

    Simpatizantes y militantes hacían causa común y respondían con fuerza a los ataques dirigidos a quienes forman parte del gobierno del cambio.

    Las “benditas redes sociales” fueron el campo de batalla, donde el combate se libraba entre dos fuerzas bien definidas, que no daban ni pedían cuartel. Morenistas y reaccionarios.

    Uno de esos dos ejércitos se encuentra en franca retirada el día de hoy y sus posibilidades de ganarle la guerra a la Cuarta Transformación en el 2024, son nulas. La oposición está totalmente derrotada.

    Los combates siguen dándose y no se detendrán antes de que finalice el proceso electoral que defina al próximo presidente de México.

    Sin embargo, el resultado de la futura elección se conoce desde hace un buen rato. El sucesor de López Obrador, saldrá con toda certeza de las filas de Morena. Esa seguridad en el triunfo, acarrea un problema interno dentro del partido político y en la periferia del mismo.

    Simpatizantes y militantes de Morena, comienzan a conformar grupos en respaldo a uno u otro de los los candidatos que compiten por la candidatura presidencial en este momento.
    Esto es lógico y válido.

    En una competencia, del tipo que sea, las inclinaciones personales se mueven en favor de determinado personaje. El que más se acomoda a nuestras expectativas. Ese proceso es parte de la democracia y es bien visto por quienes en verdad la defienden. Gana quien consigue atraer mayor respaldo, de acuerdo a su oferta política.

    La tensión propia de todo proceso electoral, crece conforme se acerca la fecha de la elección y concluye con la declaración del ganador de la competencia. Las aguas vuelven entonces a tomar su curso normal y hay un reacomodo natural en el Movimiento, que no trae aparejado un rompimiento importante dentro de sus filas.

    Sin embargo, algo está pasando dentro Morena y el grupo de simpatizantes que se identifican con el Partido, donde el presidente López Obrador se ha visto obligado a insistir en el tema de la UNIDAD que debe prevalecer en el actual momento de preelectoral.

    Una y otra vez reitera que los tres precandidatos con verdadera oportunidad para alcanzar el triunfo en la encuesta que definirá a su sucesor en la presidencia, son sus HERMANOS.
    Hoy en la conferencia mañanera, agrega algo más.

    Para el presidente, tanto Claudia Sheinbaum, como Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, son compañeros de ruta que le han sido leales desde el principio. Cada quien en su estilo y a su manera, han sido importantes para que el proceso de cambio que hoy vive el país, se materialice en la Cuarta Transformación.

    Los tres son probados aliados de López Obrador y han correspondido a la confianza y amistad del presidente, cuando ha sido preciso demostrarlo con hechos. Esta amistad transita a un vínculo más cercano, cuando el presidente los llama “mis hermanos”.

    Pero no queda en eso la precisión que hoy hace López Obrador.

    Nos dice lo siguiente: “La lealtad es en política un elemento básico. Pero más que la lealtad, en el sentido conocido por todos, hay una lealtad que define a la perfección al buen político. La lealtad personal, es inconstante y puede cambiar por distintos motivos. Pero la LEALTAD AL PROYECTO que se defiende, es lo que define al verdadero luchador social. Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto y yo, somos de ese tipo. Hemos sido y somos leales al Proyecto Nacional que se ha ido construyendo por años y que hoy defendemos e impulsamos. Esa lealtad es la que vale”.

    Para López Obrador, no existe duda alguna respecto a la calidad de esos tres aspirantes a sucederlo en el puesto que hoy ocupa. Todos reúnen los requisitos necesarios para continuar con el proyecto transformador que estamos levantando.

    ¿Por qué entonces hablar reiteradamente de Unidad y de respeto y cariño para estos tres funcionarios públicos? Creo que por dos razones.

    La primera, para que la oposición no pueda hablar de “dados cargados” y de “dedazo”, con la intención de desacreditar desde ahora, al próximo presidente del país. Ese juego sucio está siendo impulsado desde los grupos que controla Claudio X González, en estos momentos. Mentir una vez más, señalando que el comportamiento del actual presidente, es el mismo que vimos en el pasado, por parte de los mandatarios salientes. El “dedazo” señalaba al “delfín”.

    La segunda causa tiene que ver con la unidad dentro del partido. Por primera vez, vamos a ver un proceso electoral donde los candidatos opositores no cuentan. Serán meros personajes de reparto.

    La verdadera contienda se librará dentro de Morena y esta competencia debe ser sana. Es lo mejor para el Proyecto Nacional. Sin embargo, hay sectores dentro y fuera del partido, que han puesto en práctica la misma “guerra sucia” que practica la oposición, en contra del presidente y de Morena.

    Se habla de que estos ataque son preferentemente en contra de Claudia, o de Marcelo, e incluso contra Adán Augusto. Y esto no es cierto.

    Sectores de la militancia y de los simpatizantes de los tres aspirantes, lanzan lodo por igual. El lodo sale de los tres frentes, aunque quizá con Adán Augusto se dé menos este fenómeno.
    Son minoría afortunadamente quienes han optado por este “método”, pero lo hacen a diario.

    Parecen no entender lo que el presidente señala permanentemente.
    No estamos aquí por puestos, o por cargos. La gran mayoría de los mexicanos, estamos comprometidos con el PROYECTO.

    Somos leales a ese proyecto y para nada nos importan los espacios públicos disponibles.

    Esa forma de hacer política, donde se privilegia a la persona, al beneficio personal, a las expectativas económicas a corto plazo, demuestran la falta de lealtad hacia lo que significa la Cuarta Transformación.

    “Claudistas”, “Ebrardistas” y “Adanistas”, son bienvenidos y gozan del respeto de todo el Movimiento, mientras no destruyan la unidad en el Proyecto, por dar mayor importancia a una candidatura en especial.

    Creo que esos dos factores obligan al presidente a mostrarnos la verdadera vía política que debe defenderse para elegir candidato en Morena.

    “Al interior de una familia, no hay hermano predilecto. Todos valen lo mismo y se les quiere por igual”

    En la medida en que esto sea entendido y practicado por la militancia y los simpatizantes del Partido, tendremos una presidencia fuerte y no desgastada anticipadamente, que pueda enfrentar los retos futuros y dar continuidad al trabajo iniciado por quien ya es considerado el mejor presidente de México, en la últimas décadas. Andrés Manuel López Obrador.

  • Hackeo a Sedena: El ‘bombazo’ que no fue

    Hackeo a Sedena: El ‘bombazo’ que no fue

    Por Malthus Gamba.

    El “Bombazo” esperado por los grupos reaccionarios, estaba por detonar.

    Por fin la oposición mexicana comandada por Claudio X González, tendría elementos suficientes para descarrilar a Morena y al gobierno del presidente López Obrador.

    Una filtración masiva de documentos confidenciales de la SEDENA, llegó a manos de Carlos Loret de Mola y se anunciaba que se darían a conocer asuntos de importancia nacional, que se estaban ocultando al Pueblo de México.

    Loret de Mola preparó el terreno para que la explosión de la poderosa “bomba” que tenía en sus manos, detonara con la intensidad deseada. Las redes sociales y los medios de comunicación de todo tipo, esperaron el momento en que se abriría esta información, públicamente.

    ¿Explotó la bomba y destruyó el respaldo al presidente y a su partido político? No. No hubo bomba.

    Lo más aproximado a eso, fue un petardito que ni siquiera dio en el blanco. Loret de Mola nos habló del estado de salud del presidente. Habló sobre enfermedades que sabíamos padece desde hace mucho López Obrador. De la cirugía a que fue sometido hace algún tiempo. De los medicamentos que debe tomar, por prescripción médica. De los cuidados que debe seguir una persona afectada por estos males. Y nada más.

    El “bombazo” destructor, acabó siendo un globo lleno de confeti. Las cuentas importantes en redes sociales, identificadas con el conservadurismo, han intentado detonar a fuerzas el petardo que no va a estallar. Hay el mismo nado sincronizado que hemos visto otras veces, haciendo hasta lo imposible por persuadir a los incautos, de que la salud de López Obrador está muy deteriorada y que ya es imposible que siga gobernando.

    ¿Pero quién con dos dedos de frente, puede creer que el presidente está de verdad muy enfermo, cuando sabemos que se levanta diariamente a las cuatro de la mañana, para atender su agenda diaria?

    Que a las seis en punto, encabeza la reunión de seguridad, junto a integrantes de su gabinete. Esto, de lunes a viernes. Que preside la Conferencia Mañanera a las siete de la mañana.

    Los fines de semana, realiza giras de supervisión a distintos estados, para verificar que las obras y trabajos en proceso, se realizan en tiempo y forma. ¿Quién va a creer que el presidente está grave, cuando lo vemos jugar beisbol, cada vez que sus ocupaciones se lo permiten?

    ¿Quién puede creer que no goza de salud, si lo vemos sonriendo a diario y con la disposición y el ánimo de una persona sana?

    El montaje preparado para que Loret de Mola lo usara como arma mediática, en contra del presidente López Obrador y su gobierno, inicia de la peor manera posible. No publica algo que la gente desconozca. Cae en el ridículo de inmediato, al dejar al descubierto que los documentos hackeados, no contienes secretos relevantes. Su contenido está relacionado con asuntos cotidianos que maneja y resuelve el gobierno.

    En este momento, se sabe ya que el grupo que realizó el trabajo sucio, para robar información de los servidores de la SEDENA, responde al nombre de “Guacamaya Hacks” y que tienen cuenta en Twitter y otras redes sociales.

    En un posteó fechado el día de hoy, ese grupo de piratas cibernéticos, señala que, a Latinus, le fueron entregados seis TB de información, mismos que equivalen a 36 millones de documentos PDF, 1.5 millones de fotos y 3 mil horas de videos.

    Sabemos también que el robo de información, se dio en el momento en que la SEDENA realizaba actividades de restructuración y actualización en sus sistemas informáticos. Los hackers aprovecharon ese resquicio momentáneo, para ingresar a las bases de datos de la Secretaría. La cantidad de información sustraída, es monumental. Pero ¿Qué pasa con ella?

    Guacamaya Hacks sube un mensaje a Twitter la mañana de hoy, en donde, aparte de dar a conocer las cifras sobre los datos que sustrajo, hace un comentario muy significativo. Nos dice: “El dato menos relevante, es la salud del presidente”

    Y esto deja ver la farsa que preparó la oposición y el poco efecto que tuvo el “bombazo” informativo que anunciaron.

    Si de verdad hubiera algo de suma importancia en los documentos filtrados a Latinus, Loret de Mola no hubiera comenzado su ataque en medios, utilizando “el dato menos relevante”.

    Lord Montajes se distingue por ser uno de esos sabuesos de ataque, que se van siempre a la yugular, o a otras zonas vitales de su víctima.

    Claudio X González no hubiera ordenado ir de la menor noticia, a la de mayor impacto.

    Eso es absurdo.

    Guacamaya Hacks postea su mensaje a las 10:39 de hoy, cuando comienza a caerse el nuevo Montaje de Latinus, de la oposición y de Loret de Mola. Es un intento para mantener en expectación a los ciudadanos, prometiendo que habrá “bombas” más efectivas.

    Pero al parecer, algo se quebró en este nuevo montaje y no hay mucho interés en seguir con su juego.
    Los opositores en redes sociales, comienzan a quejarse porque buena parte de los medios de información, no han dado cobertura a los Montaje Papers. Hablan de que La Jornada, ni siquiera toca el tema.

    Periodistas de diversa filiación, manifiestan en redes sociales que la falta de información importante, hacen de este hackeo, un ejercicio de nulo valor periodístico. Todo lo relacionado con la salud del presidente, era conocido.

    Y la aseveración de que López Obrador, tiene limitaciones que le impiden gobernar, lo desmiente el ritmo de trabajo que lleva el presidente y la falta de síntomas reales, que hagan dudar de su buena salud.

    Los conservadores son un sector social muy limitado. Sus ideas y proyectos, caen muchas veces en lo infantil. Quizá porque siguen manteniendo la idea de que el Pueblo es tonto y ellos son tan inteligentes, que las peores ridiculeces que salen de sus limitados cerebros, son excepcionales y prometedoras de grande triunfos.

    Pero el Pueblo de México dista mucho de ser tonto. No se deja engañar, o manipular.

    Sabe quienes son sus verdaderos enemigos y quien combate en favor de la gente.

    La oposición puede tener millones de documentos sustraídos ilegalmente.

    Pero como este gobierno nada tiene que ocultar, esa información de nada sirve a los corruptos.

    Muestran que son los amos de los montajes y que cuentan dentro de sus filas, con el principal difusor de noticias falsas. Y nada más.

    Atacar a un presidente honesto, con pruebas reales, es difícil, porque la rectitud y la honestidad, son difíciles de perder.

    Atacar a un presidente con datos falsos, es casi imposible. Se estrellan ante la realidad y no prosperan.

    Ese ataque a López Obrador, que comienza mal, al hablar sobre su “mala” salud, no tiene en cuenta que la gente ve a diario a un presidente sano e incansable.

    Un presidente trabajador, distinto a los que gobernaron en el pasado, que tenían también sus enfermedades y varios de ellos, hasta sus adicciones.

    Los Montaje Paper, pasarán sin pena ni gloria.

    Pero que Loret de Mola haga su lucha.

    Vive de eso y carece de escrúpulos como para decirles NO, a sus patrones.

    En el fondo, Loret de Mola y Claudio X, son las dos caras de la misma moneda.

  • “Fanáticos” contra “psicópatas”

    “Fanáticos” contra “psicópatas”

    Por Malthus Gamba

    Al carecer de proyecto nacional, la oposición mexicana se convierte en un cascarón vacío, que ocupa espacio, aunque no pueda mantener seguro el mismo y menos pensar en fortalecer su posición actual en el corto plazo.

    La guerra de odio que mantienen desde hace tiempo, en contra del gobierno del presidente López Obrador, parece ser su única razón de ser. Le dedican todo el tiempo a esa campaña de rechazo a toda acción, o propuesta implementada por el actual gobierno. Así conciben ellos el trabajo que debe hacer un político.

    Y esa enfermedad es contagiosa, ya que ahora vemos a decepcionados, o “desencantados”, como dice Noroña (mordiéndose la lengua), que se unen al coro que entona descalificaciones permanentes en contra del presidente.

    Son precisamente quienes integran este grupo enfermo que no sabe construir, pero que pretende destruir lo que edifica la gente que goza de plena salud mental, quienes califican de “fanáticos” a todos los que defienden un cambio democrático en el país. Un cambio que tiene como fundamente el Proyecto de Nación que está impulsando el gobierno del presidente López Obrador.

    El fanatismo, de acuerdo a lo que escriben y declaran los reaccionarios que se oponen a todo cambio, está presente en millones de mexicanos. Todo el que respalda la política de transformación para encontrar un rumbos nuevo, que nos saque del desastre que dejó el neoliberalismo, es fanático.
    Por el contrario, para ellos, los verdaderos demócratas son quienes se empeñan en obstaculizar ese cambio y abogan por el regreso a las formas neoliberales. Por eso destruyen, entorpecen o bloquean, cada intento que hace la sociedad comprometida con el cambio.

    Defender las políticas que puso en marcha este gobierno desde su llegada, es construir. Y para lograrlo, es necesario despejar el territorio nacional de toda huella de corrupción e impunidad.

    Por eso la sociedad mexicana pide castigo para los corruptos funcionarios del pasado. Un Poder Judicial donde no salga favorecido quien cuente con los recursos económicos suficientes para comprar la justicia. Verdadera democracia, donde el árbitro electoral no incline la balanza en favor de alguno de los contendientes en cada proceso electoral.

    Que terminen los privilegios para los conocidos traficantes de influencias. Que se de preferencia a los más humildes. Que se respete al país y a a su soberanía. Que la desigualdad, el clasismo y el racismo dejen de estar presentes en la vida nacional. ¿Eso es ser fanático?.

    Por su parte, la oposición busca que nadie toque las ruinas neoliberales que aún se mantienen en pie. Sueñan con recuperar el poder en el corto plazo y revertir todos los cambios que se han dado con el actual gobierno. Que regresen la corrupción y la impunidad. Que la desigualdad se mantenga . Que se privilegie a la gente que llega del extranjero a saquear las riquezas del país. Que el clasismo y el racismo sean distintivos aplicables a quienes son integrantes de otros sectores sociales. Que unos pocos disfruten de privilegios, mientras millones no cuenten con lo básico. Que México se quede estancado en el pasado, sin buscar un futuro mejor.

    ¿Esa conducta es sana, o es característica de quienes tienen un enorme boquete cultural, que les impide tener empatía hacia los demás?

    La polarización de la que tanto habla la prensa conservadora, tiene que ver con este desencuentro político, irreconciliable e histórico.

    Porque este problema ni es nuevo, ni exclusivo o característico de la sociedad mexicana. Se da en todo el mundo.

    El conservador es clasista y racista. En esa vieja creencia descansa su pretendida superioridad en relación al resto de la sociedad. Es narcisista, porque solo importa él y lo que a él le beneficia o interesa. Los demás no cuentan, ni importan. Carece de valores nacionales, pues el único valor que le interesa, suena a metálico. La búsqueda e incremento de riqueza, es su motor.

    Ese comportamiento es propio del psicópata.

    El modelo político-económico neoliberal, donde lo único que importa es el enriquecimiento vergonzoso de unos cuantos, es el que defiende la clase reaccionaria. Un modelo que no evoluciona. Que vive estancado y mantiene al grueso de la sociedad sumida en el abandono y la pobreza.

    Cuando los reaccionarios hablan de “la defensa de los valores democráticos”, están mintiendo cínicamente. La democracia es participación colectiva y no privilegios para unos cuantos.

    Los llamados “fanáticos” queremos un cambio de rumbo que nos saque del abismo al que nos condujeron los gobiernos neoliberales. Queremos democracia real y ponemos nuestro esfuerzo en ello.

    Demolemos las ruinas de viejas estructuras, pero al mismo tiempo construimos otras mejores.
    Por su parte, los “psicópatas” pretenden destruir lo nuevo, para que perduren las viejas ruinas que hoy resultan inoperantes. Nada construyen. No pueden hacerlo, porque nunca han trabajado por el bienestar social. Solo han visto por ellos mismos. Y al no poder crear, se conforman con maquillar.

    Hay otra cosa más que debe considerarse, por ser de gran importancia.

    Los “fanáticos” trabajamos en un cambio de mentalidad. Una forma distinta de ver la realidad, para mejorar nuestro comportamiento social. Un cambio donde no se permite la entrada a la manipulación que controla mentes y anula al ciudadano.

    Ese cambio de conciencia nos libera del control social ejercido por los “psicópatas”.

    Nos hace libres y nos brinda los elementos necesarios para impedir que el neoliberalismo y los corruptos regresen al poder.

    Hay dos caminos a seguir en este momento y cada uno de ellos lleva a un México diferente.

    El de los psicópatas, no trae mejora alguna. No tiene propuesta y conduce por lo mismo, al escenario que vivimos antes de la gran derrota opositora del 2018. Nos lleva al mundo de la corrupción e impunidad.
    La otra vía, más amplia, tiene un Proyecto Nacional sólido. Ahí se propone trabajar en beneficio de todos, poniendo por delante a los que menos tienen. Los “fanáticos” defendemos a diario ese proyecto, porque en él vemos futuro y no estancamiento. Vemos libertad y democracia; no fraude y enajenación mental.
    Son tiempos de definiciones y cada ciudadano puede y debe elegir la vía que va a definir el futuro del país.

    O se es “fanático”, o se elige ser “psicópata”. Se construye, o se destruye.

    Estamos en un momento estelar en nuestra historia y no caben medias tintas, ni titubeos. Se está de un lado, o del otro.

    Quienes optan por mantenerse al margen, juegan en realidad a favor de quienes no tienen interés en cambio alguno.

    Lo que da esperanza y confianza, es que el lado de los “fanáticos” está muy nutrido y eso da fortaleza.
    Los “psicópatas”, son cada vez menos y el odio que destilan a diario, los lastima más a ellos, que a un gobierno que sabe bien como enfrentarlos.

    No me ofende que me llamen “fanático” en redes sociales. Se que los enfermos reales están ubicados en el grupo conservador.

    Ahí donde cada “psicópata” se siente el centro del mundo.

  • Claudio X: El sepulturero

    Claudio X: El sepulturero

    Por Malthus Gamba

    Estamos en vísperas de que se verifique el proceso electoral en el Estado de México, del que saldrá el nuevo gobernador de la entidad. Las oportunidades para que el PRI mantenga el control en ese Estado, en realidad son pocas, si tomamos en cuenta los resultados que arrojan las encuestas realizadas hasta la fecha.

    La ventaja que tiene la maestra Delfina Gómez, sobre el resto de los posibles competidores, es grande.

    Hay desencanto y preocupación en lo que antaño fue el núcleo del priismo nacional. El poderoso Grupo Atlacomulco, vive sus últimas horas, después de haber sido el brazo político del neoliberalismo, junto a un panismo que siempre tuvo menor fuerza que el partido tricolor.

    El Estado de México está a punto de perderse, ante el embate de Morena, que ya gobierna en la mayor parte del territorio nacional.

    Y después de eso, llegará inexorablemente, la batalla final en 2024, donde la oposición sabe que ni con un milagro, logrará recuperar la presidencia de la república.
    Mucha de la culpa del desastre que se enfrenta, tiene que ver con el “Jefe Máximo” de la Alianza Opositora.

    Claudio X González ha dedicado tiempo a implementar una estrategia perdedora, donde la politiquería en los medios masivos de comunicación, ha fracasado. La campaña en contra del presidente y del Proyecto de Cuarta Transformación, no ha conseguido fruto alguno. López Obrador ha incrementado su respaldo, en lugar de perder apoyo, como Claudio y su gente esperaban.

    La sociedad mexicana en amplia mayoría, no hace caso de las mentiras que difunden los medios controlados por la oposición. Sus informadores carecen de credibilidad y todas las acusaciones sin fundamento que lanzan a diario en contra del gobierno, se pierden en la indiferencia colectiva, que es muestra del amplio respaldo que la gente da al presidente.

    Claudio fue incapaz de presentar el Proyecto de Nación que había prometido. Había declarado que ese documento, saldría escrito de su puño y letra. Que casi estaba concluido y que a más tardar, en diciembre del año pasado, saldría a la luz. Todos nos quedamos esperando la esa propuesta conservadora. La plataforma política que marcaría el rumbo que la oposición deseaba darle al país, en contrapuesta al Proyecto de Nación de la Cuarta transformación.

    Parece que el proyecto solo existió en la imaginación de Claudio X. Nunca conocimos una sola línea del documento reaccionario.
    Y sin propuesta competitiva, la oposición ha caminado desde el 2018, dando palos de ciego.

    Se apostó a que el gobierno de Estados Unidos pondría un alto al presidente López Obrador, por los cambios que se han dado en materia energética. Y no ha sucedido así. Ni el anterior presidente, ni Joe Biden, han atentado directamente en contra de nuestra soberanía nacional.

    Acusaron al gobierno con el rey de España y también ante el Parlamento Europeo y nada positivo resulto de eso, dado que el presidente López Obrador puso un alto a la pretendida intervención de políticos y autoridades de otras naciones.

    Claudio X ha demostrado ser peor político que empresario, lo cual ya es mucho decir. El padre de Claudio X González Guajardo, de nombre Claudio X González Laporte, no ha puesto en manos de este hijo los negocios familiares. Los llevan otros miembros de la familia. Durante el neoliberalismo, Claudio X se definía a sí mismo como “filántropo” y activista social. A eso ha dedicado buena parte de su vida.

    Alguien lo propone como “cabeza” del movimiento conservador, tras la derrota opositora del 2018 y Claudio ha empeorado el panorama para los grupos reaccionarios, llevando a los partidos políticos de la derecha, a una serie ininterrumpida de derrotas.

    Lo han perdido casi todo y de aquella fortaleza que aún tenían tras el triunfo de Morena hace casi 4 años, ya queda muy poco.

    Los sueños sobre alcanzar triunfos espectaculares en 2024, sacando a Morena de la presidencia del país y controlando el Congreso de la Unión, son eso: sueños o espejismos que nada tienen que ver con la realidad que todos entendemos. Menos Claudio y sus incondicionales.

    Como estratega, Claudio ha demostrado ser un pésimo constructor de proyectos ganadores. En cuestiones políticas, está en pañales y piensa aún que los medios de comunicación pueden inclinar la balanza a su favor, impulsando campañas de lodo y guerra sucia. Esa práctica la viene intentando desde el 2018 y a pesar de los fracasos permanentes, no la modifica en nada.

    Hoy, su Alianza por México se agrieta, ante la decisión del líder del PRI, de respaldar la permanencia del Ejército en labores de seguridad, hasta el 2028. La “moratoria constitucional” decretada por los congresistas opositores, se rompe y abre un boquete enorme en el ya muy endeble barco opositor, que amenaza una vez más con irse a pique.

    La desesperación de Claudio es evidente. Lanza anatemas en contra de Alejandro Moreno y de los congresistas del PRI, desde sus cuentas en redes sociales. Intenta también que se opere un golpe interno en contra de Alito Moreno, para retirarlo de la presidencia del PRI. Pero esto es prácticamente imposible. Alito se irá hasta octubre del año entrante, si hace uso de la prórroga que contempla el reglamento interno del partido.

    Viene la elección en el Estado de México y Claudio X se ve de última hora, sin candidatos y sin alianza. Alejandro Moreno ha declarado que el PRI, por sí mismo, tiene oportunidad de alcanzar futuros triunfos, pero que la Alianza sin el PRI, a nada puede aspirar. Eso es contundente.

    El fracaso de Claudio X González es total y vergonzoso. Su apuesta actual sigue basada en el lodo que tanto él en redes sociales y su gente en los medios de comunicación que controla, arrojan a diario en contra del gobierno del presidente López Obrador.

    Esperan que esa campaña le reste prestigio al actual presidente y a los precandidatos de Morena que compiten actualmente por ser el relevo de López Obrador.
    Todos los días Claudio publica mensajes en los que habla del fracaso de la Cuarta Transformación.

    No entiende, no puede entender que el verdadero fracaso es él. Que perderán más territorio en 2023 y su resto en 2024.

    La guerra sucia nada les ha dejado desde que la implementaron en 2018 y aún con esto, la siguen manteniendo como único ariete opositor.
    Si el PRI mantiene su postura de ir de manera independiente a la Alianza, en cuestiones importantes que benefician al Pueblo de México, tendrá aún una posibilidad para mantenerse vivo, después del 2024.

    La gente de la Alianza está condenada a la derrota final. El PRD desaparece de la escena nacional y el PAN pierde el registro en varios Estados y en una de esas, puede también acompañar al PRD.
    Y todo gracias a las decisiones del “Jefe Claudio”.

    Un empresario menor, que pretendió dirigir la política nacional, con los peores resultados que registra la historia.
    Más que un general, sus dotes personales lo muestra como un excelente sepulturero.