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  • La censura imperialista

    La censura imperialista

    Por Malthus Gamba

    Hay fuerte censura en el mundo en este momento. Y no se trata de una acción emprendida para garantizar la libertad en el mundo. Tampoco tiene que ver con la defensa de una nación invadida por un país vecino.

    Es a todas luces, un nuevo intento de los grupos de poder a nivel mundial, para garantizar que la “verdad” que intentan “vender” al mundo como “realidad”, sea la única opción disponible para los ciudadanos de todas las naciones.

    Usando un sencillo ejemplo aritmético, el proceso quedaría de esta manera: VERDAD (creada) + VENTA (en medios controlados) = REALIDAD (impuesta). Vamos a ver los aspectos generales que se están dando en Ucrania, para entender todo esto:

    Ucrania tiene una población compuesta por distintos grupos étnicos. Uno de ellos, ubicado al oriente del país, mantiene aún fuertes costumbres y herencia cultural rusa. Se identifica plenamente con lo ruso y el idioma usado en la vida cotidiana, es el ruso.

    Del lado de occidente, hay grupos étnicos que nada quieren saber de Rusia. Son partidarios de la integración a la Unión Europea. Hablan ucraniano y no ven con buenos ojos a quienes mantienen costumbres de origen ruso.

    El gobierno actual en Ucrania, es evidentemente de corte nazista. Han permitido el incremento de agrupaciones fascistas en el país, que agreden con total impunidad a sus compatriotas de identidad rusa. Ese gobierno, ha declarado ilegal el uso del idioma ruso en el país. Ha desatado una guerra en contra del lado oriental de la nación, específicamente en la región del Donbass. Por años se han dado bombardeos contra la población civil ubicada en esa zona.

    Los rusos en los territorios del Donbass, han solicitado su independencia y su posible integración a la nación rusa.
    Del otro lado, los ucranianos que quieren pertenecer a la Unión Europea, han solicitado se les permita ser parte de esa agrupación de naciones occidentales.
    Esos son los antecedentes del problema actual.

    Pero hay otros actores de primer orden. Por una parte, está Rusia, que tiene como vecino a Ucrania. Hasta hace relativamente poco, Ucrania se había mostrado como un país neutral. No coqueteaba con la Unión Europea, ni tampoco demostraba estar a favor de los intereses rusos.

    Todo marchaba más o menos bien, hasta la llegada al poder Volodímir Zelenzki, un actor y productor que más por carisma, que por capacidad y trayectoria política, llega a la presidencia de Ucrania.

    Los bombardeos a la zona del Donbass se incrementan. Zelenski declara reiteradamente, que no tiene interés en respetar los acuerdos contraídos con Rusia, para garantizar la neutralidad de Ucrania. Declara también que la intención de su gobierno es pasar a formar parte de la Unión Europea, en el corto plazo.

    Y hace una declaración más, que enciende los focos rojos en el gobierno ruso y es la causa de la invasión que se está dando el día de hoy en Ucrania.

    Zelenski declara en público, que su gobierno tiene la intención de desarrollar y poseer armas nucleares dentro de su territorio y de formar parte de la OTAN.

    ¿Por qué se da esa posición abiertamente anti-rusa, por parte del gobierno de Ucrania? Porque hay otro fuerte jugador en el escenario. Estados Unidos.

    El gobierno norteamericano está enfrentado en este momento a Rusia y China. Lo está en los terrenos, económicos, financieros, tecnológico y en el caso de Rusia, en el terreno bélico.

    Estados Unidos es quien decide en los asuntos geopolíticos, la pauta que sigue la Unión Europea. Y Estados Unidos quiere un enclave militar en la frontera con Rusia, precisamente en esa zona por donde pueden entrar contingentes armados, en caso de guerra. Se trata de llanuras abiertas, que no dan margen de defensa a Rusia.

    Por eso han permitido que el neo-nazismo se fortalezca en Ucrania. Por eso la promesa a este país de que será aceptado dentro de la Unión Europea, si consigue trabajar a favor de la causa del imperio americano.

    Rusia había dicho desde hace bastante tiempo que no quería una Ucrania, con un gobierno pro-ruso. Se conformaba con un gobierno neutral, que no significara una amenaza a su seguridad.

    Cuando Zelenski habla de armas nucleares y de ser parte de la Unión Europea y también de la OTAN, se desencadena el problema. Rusia invade Ucrania y señala que acabará con su fuerza militar y su gobierno neonazi. Los territorios del Donbass declaran su independencia de Ucrania y Rusia los reconoce de inmediato, brindándoles todo el apoyo requerido.

    Algunos dicen, “Es que Ucrania puede decidir el tipo de gobierno que mejor le acomode, así como su pertenencia a la comunidad donde esté mejor representada”. Suena bonito

    ¿Pero algunos recuerdan que pasó en Cuba, cuando la entonces Unión Soviética, intentó crear, en los años sesenta del siglo pasado, una base militar en esa isla?

    Estuvimos al borde de la Tercera Guerra Mundial, porque fueron entonces los norteamericanos, quienes se negaron a que una base militar enemiga, amenazara su “espacio vital”. Estuvieron a punto de invadir Cuba y declarar la guerra a la Unión Soviética.

    Y los rusos renunciaron a sus planes. Es la misma situación que vemos hoy en Ucrania. Hay dos cosas más al respecto. Rusia no es un país socialista. Ni su gobierno defiende banderas socialistas. En Rusia gobierna una poderosa oligarquía, similar a la que se tiene en Occidente.

    Estados Unidos no es el defensor de la democracia. Por el contrario, es uno de los países más agresivos en el planeta. Otra oligarquía financiera gobierna en el país.

    Ucrania es el pretexto en esta guerra, donde dos naciones poderosas se disputan el control mundial. China es el tercero, pero en este episodio, se mantiene con un bajo perfil, aunque apoyando a Rusia.

    ¿Por qué se da la censura a los medios de comunicación que se mueven en la esfera rusa?
    Porque Estados Unidos y la Unión Europea han creado una narrativa, donde hay “buenos” y “malos”

    Rusia es “mala” por invadir a Ucrania. Estados Unidos y sus aliados son los “buenos”, por estar del lado de Ucrania. La verdad del lado ruso, estorba a los intereses occidentales. Hay que suprimir esa información, para que la “única” verdad ofrecida y vendida, sea la que publican los medios de comunicación afines a norteamericanos y europeos.

    La invasión a Ucrania es una realidad y el hecho definitivamente, es indeseable. Pero es también innegable, el hecho de que la culpa por haber llegado a este punto, es compartida. Impulsar a un gobierno de corte fascista para crear las condiciones para una amenaza militar hacia Rusia, es responsabilidad de Estados Unidos y sus aliados.

    Estados Unidos tiene serios problemas económicos y la historia nos dice que en estas situaciones, los norteamericanos recurren a su industria más rentable, para obtener dinero fresco. La guerra.

    Hoy, Ucrania está comprando fuertes cantidades de armamento. Lo mismo hacen varios países de la Unión Europea, para “fortalecer” sus defensas. Esa parte de la historia tampoco debe ser conocida por los ciudadanos del mundo.

    La gente del planeta debe tragarse el cuento de que un país “bueno”, junto con sus aliados “buenos”, defienden a otro país “bueno”, que sufre la invasión de un país “malo”, que lo ataca por ser “comunista”, aparte de “malo”.

    Aquí en México, ese discurso no está pegando como ellos quisieran. Somos una sociedad informada y no tan fácilmente compramos noticias sospechosas.

    Tantos años de lidiar con los Loret, López Dóriga, Aristegui, Ciro Gómez, Riva Palacio, Jorge Ramos, Aguilar Camín, los Krauze y varios más, nos han dado la experiencia suficiente para detectar montajes.
    Aquí no se acepta la censura y se busca la verdad, en el sitio en que se encuentre y por escondida que quieran dejarla.

    No van a imponernos una “realidad”, fabricada en los escritorios de los corporativos de la comunicación, que pretenden manipular a sociedades completas.

    Eso no va a darse en el México de la Cuarta Transformación.

  • La OTAN como religión

    La OTAN como religión

    La controversia entre Estados Unidos, la OTAN, Ucrania y Rusia no es totalmente nueva. Ya vimos la posibilidad de que se produjeran graves problemas en 2014, cuando Estos Unidos y los Estados europeos interfirieron en los asuntos internos de Ucrania y de forma encubierta o abierta contribuyeron al golpe de Estado contra el presidente elegido democráticamente de Ucrania, porque no jugaba el juego que Occidente le había asignado. Por supuesto, nuestros medios de comunicación aplaudieron el golpe como una “revolución de colores” con todos los oropeles de democracia.

    Tal como señalan muchos profesores de derecho internacional y de relaciones internacionales, entre los que se incluyen Richard Falk, John Mearsheimer, Stephen Kinzer y Francis Boyle, la crisis de 2021/22 es una continuación lógica de las políticas expansionistas que ha seguido la OTAN desde la desaparición de la Unión Soviética. Esta estrategia de la OTAN lleva a la práctica la pretensión de Estados Unidos de tener la “misión” de exportar su modelo socioeconómico a otros países, con independencia de las preferencias de Estados soberanos o la autodeterminación de los pueblos.

    Aunque los relatos de Estados Unidos y de la OTAN han demostrado ser inexactos y muchas veces deliberadamente falsos, el hecho es que la mayoría de los ciudadanos del mundo occidental cree de forma acrítica lo que se les dice. La “prensa de calidad”, como New York Times, Washington Post, The Times, Le Monde, El País, Neue Zürcher Zeitung y FAZ, es una eficaz caja de resonancia de las opiniones de Washington y apoya con entusiasmo la ofensiva de relaciones públicas y de propaganda geopolítica. Creo que se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la única guerra que ha ganado la OTAN es la guerra de la información. Unos medios de comunicación corporativos dóciles y cómplices han logrado persuadir a millones de personas en Estados Unidos y Europa de que los tóxicos relatos de los Ministerios de Asuntos Exteriores son realmente verdad. Creemos en el mito de la “Primavera Árabe” y del “EuroMaidan”, pero nunca oímos hablar del derecho de autodeterminación de los pueblos, incluidos los rusos de Donetsk y Lugansk, ni de lo que se podría llamar “Primavera Crimea”.

    A menudo me pregunto cómo es posible esto cuando sabemos que Estados Unidos mintió deliberadamente en el caso de conflictos anteriores para hacer que un agresión pareciera una “defensa”. Se nos mintió respecto al incidente del “Golfo de Tonkin” y a las supuestas armas de destrucción masiva en Irak. Hay muchas pruebas de que la CIA y el M15 han organizado acontecimientos de “falsa bandera” en Oriente Próximo y otros lugares. ¿Por qué estas masas de personas instruidas no toman cierta distancia y se hacen más preguntas? Me atrevo a formular la hipótesis de que la mejor manera de entender el fenómeno de la OTAN es entenderlo como una religión laica. De este modo se nos permite creer sus relatos inverosímiles, porque podemos aceptar que son ciertos por una cuestión de fe.

    Por supuesto, la OTAN no es precisamente una religión de las Bienaventuranzas y del Sermón de la Montaña (Matías V, 3-10), excepto por una Bienaventuranza típicamente occidental: Beati Possidetis, esto es, bienaventurados quienes poseen y ocupan. Lo que es mío, es mío; lo que es tuyo es negociable. Lo que ocupo lo he robado con todas las de la ley. Si consideramos la OTAN como una religión, podemos entender mejor determinados acontecimiento políticos en Europa y Oriente Próximo, Ucrania, Yugoslavia, Libia, Siria e Irak.

    El credo de la OTAN es un tanto calvinista, un credo por y para los “elegidos”. Y, por definición, nosotros, Occidente, somos los “elegidos”, lo que significa “los buenos”. Solo nosotros nos salvaremos. Todo esto se puede aceptar por una cuestión de fe. Como cualquier religión, la religión de la OTAN tiene sus propios dogmas y su propio vocabulario. En el vocabulario de la OTAN una “revolución de colores” es un golpe de Estado, democracia es sinónimo de capitalismo, intervención humanitaria implica “cambio de régimen”, “imperio de la ley” significa NUESTRAS normas, el “Satán número uno” es Putin y el Satán número dos es Xi Jinping.

    ¿Podemos creer en la religión de la OTAN? Desde luego. Como escribió el filósofo romano-cartaginés Tertuliano en el siglo III d.C., credo quia absurdum: lo creo porque es absurdo. Y lo que es peor que el absurdo común y corriente, exige mentir constantemente al pueblo estadounidense, al mundo, a la ONU.

    ¿Ejemplos? El montaje propagandístico de las armas de destrucción masiva en 2003 no fue una simple “pia fraus” o mentira piadosa. Estuvo bien organizado y hubo muchos artífices. Lo triste es que un millón de personas iraquíes lo pagaron con sus vidas y su país quedó devastado. Como estadounidense, tanto yo como muchas otras personas gritamos “no en nuestro nombre”, pero ¿quién nos escuchó? El entonces Secretario General de la ONU Kofi Annan afirmó muchas veces que la invasión era contraria a la Carta de la ONU y cuando los periodistas le instaron a ser más preciso, afirmó que la invasión era “una guerra ilegal”. Peor que meramente una guerra ilegal era la violación más grave de los Principios de Nuremberg desde los juicios de Nuremberg, una auténtica revuelta contra el derecho internacional. No solo Estados Unidos sino también la llamada “Coalición de Voluntarios”, 43 Estados aparentemente comprometidos con la Carta de la ONU y con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, atacaron deliberadamente el estado de derecho internacional.

    Se podría pensar que después de que te hayan mentido en cuestiones de vida o muerte, habría un sano escepticismo, un cierto grado de precaución; es de supone que las personas racionales pensarían “¿no hemos oído este tipo de propaganda antes?”. Pero no, si la OTAN es realmente una religión, aceptamos a priori sus dictámenes por una cuestión de fe. No ponemos en duda a [el actual secretario general de la OTAN] Jens Stoltenberg. Parece que existe un acuerdo tácito de que mentir en asuntos de Estado es “honorable” y que cuestionarlo es “antipatriótico”, de nuevo el principio maquiavélico de que el supuesto buen fin justifica los malos medios.

    La apostasía es uno de los problemas de cualquier religión. Ocurre a menudo cuando los líderes de una religión mienten descaradamente a los fieles. Cuando las personas pierden la fe en los dirigentes actuales, buscan otra cosa en la que creer, por ejemplo, la historia, la herencia, la tradición. Me atrevo a considerarme un patriota estadounidense y un apóstata de la religión de la OTAN, porque rechazo la idea de “apoyo a mi país actúe bien o mal” (1). Quiero que mi país actúe correctamente y haga justicia, y que cuando el país vaya por el camino equivocado, quiero que vuelva a los ideales de la Constitución, de nuestra Declaración de Independencia, del discurso de Gettysburg (2), algo en lo que todavía puedo creer.

    La OTAN se ha convertido en la religión perfecta para los matones y los belicistas, al igual que otras ideologías expansivas del pasado. En el fondo los romanos estaban orgullosos de sus legiones, los granaderos franceses morían gustosamente por las glorias de Napoleón, miles de soldados aplaudieron las campañas de bombardeo sobre Vietnam, Laos y Camboya.

    Considero que la OTAN está dentro de la tradición del matón del pueblo. Pero la mayoría de los estadounidense no pueden saltar sobre sus propias sombras. La mayoría de los estadounidenses carece emocionalmente de la temeridad de rechazar a nuestros dirigentes, quizá porque la OTAN afirma ser una fuerza positiva para la democracia y los derechos humanos. Yo preguntaría a las víctimas de los drones y del uranio empobrecido en Afganistán, Irak, Siria y Yugoslavia qué opinan del historial de la OTAN.

    Muchas religiones son solipsistas, autocomplacientes, se basan en la premisa de que ella y solo ella posee la verdad y de que el demonio amenaza esa verdad. La OTAN es una clásica religión solipsista, autosuficiente, interesada, basada en la premisa de que la OTAN es por definición la Fuerza buena. Un solipsista es incapaz de reflexionar sobre sí mismo, es incapaz de autocrítica, es incapaz de ver a los demás como a sí mismo, con fortalezas y debilidades, y posiblemente con algunas verdades también.

    La OTAN se basa en el dogma de la “excepcionalidad” que Estados Unidos ha practicado durante más de dos siglos. Según la doctrina de la “excepcionalidad”, Estados Unidos y la OTAN están por encima del derecho internacional e incluso del derecho natural. “Excepcionalidad” es otra forma de expresar el dicho latino “quod licet Jovi, non licet bovi”: lo que Júpiter puede hacer no está permitido al común de los mortales. Nosotros somos los “bovi”, los bovinos.

    Por otra parte, en Occidente estamos tan acostumbrados a nuestra “cultura del engaño” que reaccionamos sorprendidos cuando otro país simplemente no acepta que le hemos engañado. Esta cultura del engaño se ha convertido en algo tan natural para nosotros que ni siquiera nos damos cuenta cuando engañamos a otro. Es una forma de comportamiento depredador que la civilización todavía no ha logrado erradicar.

    Pero, honestamente, ¿acaso la OTAN no es también un reflejo del imperialismo del siglo XXI, muy cercano al neocolonialismo? La OTAN no solo provoca y amenaza a los rivales geopolíticos, sino que en realidad saquea y explota a sus propios Estados miembros, no por la seguridad de esos, sino a beneficio del complejo militaro-industrial. A todo el mundo le debería parecer obvio, aunque no lo es en absoluto, que la seguridad de Europa radica en el diálogo y el compromiso, en comprender los puntos de vista de todos los seres humanos que viven en el continente. La seguridad nunca fue idéntica a la carrera de armamento y al ruido de sables.

    Según el relato dominante, los crímenes cometidos por la OTAN en los últimos 73 años no son crímenes, sino lamentables errores. No solo como jurista, sino también como historiador reconozco que puede que estemos perdiendo la batalla por la verdad. Es bastante probable que dentro de treinta, cincuenta, ochenta años la propaganda de la OTAN se imponga como la verdad histórica aceptada, sólidamente consolidada y repetida en los libros de historia. En parte se debe a que la mayoría de los historiadores, al igual que los abogados, son plumas de alquiler. Olviden la ilusión de que a medida que pasa el tiempo aumenta la objetividad histórica. Bien al contrario, todos los bulos que los testigos presenciales pueden desmontar hoy se acaban convirtiendo en el relato histórico aceptado una vez que han muerto todos los expertos y ya no pueden cuestionar ese relato. Olviden los documentos desclasificados que contradicen el relato, porque la experiencia nos enseña que solo muy raras veces pueden acabar con una mentira política bien arraigada. En efecto, la mentira política no morirá hasta que haya dejado de ser útil políticamente.

    Por desgracia, muchas personas en Estados Unidos y Europa siguen asumiendo el relato de la OTAN, quizá porque es fácil y reconfortante pensar que nosotros somos “los buenos” y que los “graves peligros” que hay “fuera de aquí” hacen que la OTAN sea necesaria para nuestra superviviencia. Como escribió Julio César en su De bello civile, “quae volumus, ea credimus libenter”, esto es, creemos lo que queremos creer; dicho de otro modo, “mundus vult decepi”, es decir, en realidad el mundo quiere ser engañado.

    Objetivamente, la expansión de la OTAN y las constantes provocaciones a Rusia fue y es un peligroso error geopolítico, una traición a la confianza que le debemos al pueblo ruso y, lo que es peor, una traición a la esperanza de paz que comparte la gran mayoría de la humanidad. En 1989-1991 tuvimos la oportunidad y la responsabilidad de garantizar la paz del mundo. La arrogancia y la megalomanía mataron esa esperanza. El complejo militaro-industrial-financiero se basa en la guerra perpetua para seguir haciendo miles de millones de beneficios. 1989 podría haber marcado el comino de una era de aplicación de la Carta de las Naciones Unidas, de respeto del derecho internacional, de convertir las economías que dan prioridad a lo militar en economías de seguridad de los seres humanos y de servicios para ellos, de recorte de los inútiles presupuestos militares y de orientar los fondos liberados a erradicar la pobreza, la malaria y las pandemias, y de dedicar más fondos a la investigación y a desarrollar el sector sanitario, a mejorar hospitales e infraestructuras, a luchar contra el cambio climático, al mantenimiento de carreteras y puentes …

    ¿Quién es responsable de esta enorme traición al mundo? El difunto presidente George H.W. Bush y la difunta primera ministra británica Margaret Thatcher, junto con sus sucesores y todos sus asesores neoconservadores y defensores del “excepcionalismo”, además de los think tanks y los expertos que les alentaron.

    ¿Cómo fue posible esta traición? Solo por medio de la desinformación y la propaganda. Solo con la complicidad de los medios corporativos, que aplaudieron las ideas del “final de la historia” y del “ganador se queda con todo” de Fukuyama. Durante un tiempo la OTAN se deleitó con la ilusión de ser la única potencia hegemónica. ¿Cuánto duró esta quimera de un mundo unipolar? ¿Y cuántas atrocidades cometió la OTAN para imponer su hegemonía al mundo, cuántos crímenes contra la humanidad se cometieron en nombre de la “democracia” y de los “valores europeos”?

    Los medios corporativos siguieron dócilmente el juego al declarar a Rusia y China nuestros enemigos jurados. Cualquier discusión razonable con los rusos y los chinos era y es condenada como “[política de] apaciguamiento”. Pero ¿no deberíamos mirarnos al espejo y reconocer que los únicos que deberíamos “apaciguarnos” somos nosotros? En efecto, tenemos que calmarnos y dejar de agredir a todos los demás: tenemos que parar las ofensivas tanto militares como informativas.

    Si hay un país al que le importa muy poco el estado de derecho internacional (que también se conoce como el “orden internacional basado en normas” de Blinken) es, por desgracia, mi país, Estados Unidos de América.

    Algunos de los tratados que Estados Unidos no ha ratificado son la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, el Estatuto de la Corte Penal Internacional, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el Acuerdo de Cielos Abiertos, el Protocolo Facultativo de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el Protocolo Facultativo de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, la Convención sobre los Trabajadores Migrantes, la Convención sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales…

    Finalmente comprendemos que ni Huntington ni Fukuyama acertaron respecto al siglo XXI, quien acertó fue Orwell.

    Alfred de Zayas es profesor en la Geneva School of Diplomacy y desempeñó el cargo de Experto Independiente de la ONU para la Promoción de un Orden Internacional Democrático y Equitativo 2012-2018.

    • Notas de la traductora:
    • (1) En el original “my country right or wrong”, una expresión de patrioterismo atribuida a un militar estadounidense del siglo XIX, Stephen Decatur.
    • (2) El discurso de Gettysburg es el discurso más famoso de Lincoln. Lo pronunció en la ciudad de Gettysburg el 19 de noviembre de 1863, cuatro meses y medio después de la Batalla de Gettysburg de la guerra civil estadounidense. Invocando los principios de igualdad de los hombres consagrados en la Declaración de Independencia, Lincoln redefinió la guerra civil como un nuevo nacimiento de la libertad para Estados Unidos y su ciudadanía.

    Fuente Counterpunch

  • Peña Nieto compró gas para 17 termoeléctricas que nunca existieron

    Peña Nieto compró gas para 17 termoeléctricas que nunca existieron

    El embajador de Estados Unidos en México Ken Salazar, los senadores Ricardo Monreal y Rocío Abreu acompañan a la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, en el Senado, el 21 de enero pasado. Foto Yazmín Ortega Cortés

    Ciudad de México. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se compró gas en cantidades exorbitantes para alimentar 17 termoeléctricas que no existen, confirmaron fuentes involucradas en la reunión que sostuvo la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, con miembros del gobierno de México.

    Los datos que se dieron a conocer advierten que se realiza una investigación para saber a quién se suministró el gas comprado y a dónde fue a parar el capital de la transacción. Las fuentes consultadas aseguran que la funcionaria se manifestó impresionada por la lucha contra la corrupción que realiza el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

    La secretaria de Energía del gabinete del presidente Joe Biden no mostró alguna oposición a la reforma eléctrica, aunque expresó su preocupación por algunos de los proyectos del plan de desarrollo de energía.

    Se enteró de que el gobierno de Peña Nieto compró una gran cantidad de gas con el argumento de que se necesitaba para las termoeléctricas, pero nunca las hicieron, porque el negocio era comprar el gas, muy posiblemente para las empresas de la iniciativa privada.

    También se puso sobre la mesa la estrategia de quienes desde las empresas privadas que producen energía eléctrica y que se dicen de autoabasto, en realidad han hecho un negocio de la venta de energía eléctrica.

    Granholm expresó durante la reunión dos preocupaciones principales del gobierno estadunidense, y las señaló, aunque fue muy cuidadosa al hacerlo. Primero, la reducción de la participación privada de 62 a 36 por ciento en la generación de la energía, lo que llevaría al cierre de algunas empresas que podrían ser compradas por la CFE en una transición de tres años. La adquisición y el periodo de pago no fueron resueltos en la discusión.

    Algunos observadores establecieron que la “disolución” de las empresas llamadas de “autoabasto” traería consigo numerosos recursos legales y paneles de arbitraje, porque al parecer no se pueden disolver las empresas ya existentes.

    No obstante, la idea es evitar la simulación, es decir, que las empresas tengan lo suficiente para el autoabasto, pero sólo para ese propósito. Esa situación obligaría a disminuir sensiblemente su presencia en el mercado porque no habría “excedentes” que poner a la venta, como se hace ahora.

    El segundo tema es el cierre de terminales de almacenamiento de gasolinas, sin otro motivo (por más válido que sea), que el de reducir importaciones, lo que se considera, por parte de Estados Unidos, una medida arbitraria.

    Estas reglas han sido propuestas, según información de la secretaria de Energía nacional, Rocío Nahle, bajo el argumento de que en ellas, en las terminales, hay huachicol. Ese posible cierre, según se expresó en la reunión, provocaría fuertes pérdidas a las empresas, pues se considera una acción unilateral sin mayor sustento, y advierten que no tiene sentido porque ahora Pemex importará gasolina por la compra de Deer Park, como lo hacen otras empresas.

    La opinión que han dejado sentir desde Washington es que la competencia entre las empresas tendría que dar por resultado la permanencia de unas y otras en el mercado, es decir, dejar a la eficiencia, la subsistencia de las terminales de gasolina y diésel. Aunque para todos fue muy grato observar el cuidado de la funcionaria estadunidense al tratar los temas, no pasó inadvertido para nadie que, cuando menos en esos dos puntos, habrá discrepancias difíciles de salvar.

    Por lo demás, todos, los de un lado y otro, están de acuerdo en que la reforma eléctrica mexicana no será mal vista por el gobierno de Biden, y consideran muy acertado el establecimiento de un mecanismo en el que las partes puedan exponer sus razones. Todos serán escuchados, aseguro el presidente López Obrador.

    Es posible que muy pronto se dé a conocer qué fue lo que sucedió con la compra masiva de gas que se utilizaría para 17 termoeléctricas que nunca se construyeron. Al parecer los datos de las operaciones ya se tienen pero se espera tener más información y no faltar a los principios legales que cuidan la secrecía de las investigaciones.

    Fuente La Jornada

  • A revisión, caso por caso, inversiones en sector energético: AMLO a EU

    A revisión, caso por caso, inversiones en sector energético: AMLO a EU

    El presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia matutina desde Palacio Nacional, Ciudad de México, el 21 de enero de 2022. Foto Yazmín Ortega Cortés.

    Ciudad de México. El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo anoche a la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, que se analizará caso por caso a las empresas inversionistas – nacionales y extranjeras- en el sector energético.

    “Si, donde consideran que hay una injusticia, se revisan los casos; ellos tienen ya una lista, hay algunas empresas que están pidiendo que se les informe y lo estamos haciendo, tanto estadunidenses como de Canadá. Son pocas (las empresas con esa petición)”, explicó a la prensa.

    Granholm se reunió con el presidente la tarde-noche del jueves, a quien le explicó el entramado de corrupción que encontró al inicio de su sexenio.

    “Le informamos por qué lo de la reforma eléctrica, y de lo que estamos haciendo para ir enderezando entuertos, resolviendo graves problemas que nos heredaron, explicándole cómo imperaba la corrupción en todo, que por los negocios privados se afectaba la hacienda pública y se afectaba al pueblo en beneficio siempre de una minoría”.

    Le expliqué – añadió- el engaño con los gasoductos, de que iban a construir 12 termoeléctricas, por lo cual compraron gas en exceso, pero no construyeron esas plantas, de ahí que ahora tenemos que andar revendiendo gas excedente a precios más bajos respectó a lo establecido en contratos leoninos.

    López Obrador explicó a la funcionaria estadunidense incluso el caso de los contratos para la operación de reclusorios y de todo lo que costaba para el erario.

    A la enviada del presidente Biden le expuso además el esquema de sociedades de auto abasto en la iniciativa privada, sin embargo, venden el insumo. “Entonces ya no hay auto abasto”, advirtió.

    Igualmente le habló de la operación de los fondos de inversión (y el carácter especulativo en este y otros sectores).

    “Estuvimos platicando de todo esto y ella entendiendo que nuestra misión es desterrar la corrupción del país y también mostrando de nuestra parte la disposición al diálogo, a ir explicando e ir viendo caso por caso.

    “Si una empresa tiene una inversión, si tiene una planta, hay que buscar la firma de resolver, pero si lo que quiere es seguir recibiendo subsidio que no recibe el consumidor doméstico, si lo que quieren es seguir pagando menos pues no se pueden eso es injusto”.

    Deer Park es desde ayer de México.

    “Es una noticia muy buena, fue una muy buena operación”, recalcó López Obrador en la conferencia de prensa matutina de Palacio Nacional.

    Agradeció de nueva cuenta a Shell porque cuando se llevó a cabo el acuerdo de compra venta, el precio de petróleo estaba abajo y, sin embargo, sostuvieron el precio, las condiciones, no abusaron, dijo.

    Agradeció también al gobierno de Estados Unidos por la autorización para que Mexico comprara esta refinería construida en sociedad con Shell-Pemex en 1992.

    La mexicana era dueña del 49.9 por ciento y Shell desde el inicio tenía el 50.1 por ciento; por tanto Shell determinaba el destino de las utilidades.

    “Ahora el 100 por ciento de las acciones son de Mexico.

    “Entonces ya contamos con una nueva refinería desde ayer, con capacidad para procesar 320 mil barriles diarios; al día de hoy (en Deer-Park se obtienen 131 mil barriles diarios de gasolinas.

    “Se adquirió a buen precio, alrededor de 600 millones de dólares, y con eso se avanza para dejar de importar gasolinas y diésel, tener autosuficiencia energética”, señaló.

    A ello hay que sumar la nueva refinería (Dos Bocas) que se inaugurará este año con potencia de 340 mil barriles diarios, y concluir una coquizadora en Tula para producir gasolinas y no combustoleo.

    Por ello – añadió- es una muy buena noticia, un avance, a diferencia del pasado, cuando siempre los tecnócratas se dedicaron a vender.

    “Ahora es un viraje completo en la política energética de nuestro país”, subrayó.

    Sin gandallas

    El director de Pemex, Octavio Romero, dijo que a partir de este momento el estado mexicano es dueño de la refinería Deer-Park, la cual – dijo- produce más de 250 mil barriles entre gasolina, diésel y turbosina.

    Adicionalmente están en rehabilitación las seis refinerías existentes, por lo que “la cuarta gran acción” es esta compra.

    “Estamos muy contentos, muy emocionados porque fue un trabajo de muchos meses, muy profesional. También nuestros socios de Shell tuvieron una actitud muy correcta; nunca se agandallaron, nunca quisieron abusar. Se mantuvieron en la palabra empeñada (pese al incremento en el precio internacional del petróleo)”, señaló el director de Pemex.

    Enseguida se reprodujo en el salón el mensaje emitido anoche para señalar que no habrá despido en Deer-Park; son alrededor de 900 trabajadores.

    López Obrador mencionó qué hay un acuerdo para que se refine crudo de México y también crudo del mercado internacional . La gasolina, el diésel, todo se va a comercializar en nuestro país.

    “Esta refinería tiene muy buena comunicación, puede transportar crudo por ferrocarril, ductos, mar. Están enfrente de Tuxpan, que es el principal puerto petrolero de México, importador, porque ahí llegan buque tanques y ahí están los ductos, por ejemplo, el que abastece a todo el Valle de México”.

    El mandatario dijo que no tiene pensado ir, por eso fue el director de Pemex a Texas, aunque estará muy pendientes y Pemex va a manejar la refinería.

    Actualmente opera con 85 por ciento de su capacidad instalada.

    “Cuando llegamos al gobierno, las seis refinerías procesaban 38 por ciento de su capacidad, y ahora estamos arriba del 55 por ciento.

    “Las refinerías que nos dejaron estaban en muy mal estado. Llevamos tres años invirtiendo. Hemos invertido en tres años más de 60 mil millones de pesos, a razón de 10 mil millones por refinería, porque estaban en el abandono”.

    Es más, prosiguió, estaban vendiendo al interior plantas; por ejemplo, en la de Tula, dos o tres plantas son de empresas extranjeras, una gran irresponsabilidad.

    “De milagro no las vendieron, no les dio tiempo, es como lo de l entrega de los campos petroleros, afortunadamente solo enajenaron el 20 por ciento del potencial petrolero del país, u de eso que entregaron , 110 contratos, sólo dos están en exploración y producción, el resto está en lo especulativo o en lo improductivo“.

    Fuente La Jornada

  • El terrorismo de la guerra contra el terrorismo

    El terrorismo de la guerra contra el terrorismo

    Rebelión – Imagen: Durante el siglo XIX, Estados Unidos libró tres guerras de exterminio contra la nación Seminole.

    El Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar la construcción de un Memorial de la Guerra contra el Terrorismo a construirse no muy lejos del monumento a Lincoln, “para honrar aquellos que sirvieron en el conflicto más largo de la historia de la Nación”.

    No será el primero, ya que existe el Global War on Terrorism Memorial en Georgia, para que las nuevas generaciones nunca olviden el sacrificio de «El país de las leye»s que, como Superman, lucha “por la libertad y la justicia” en el mundo. Narrativa para niños educados en Disney World y para adultos que valoran la fé sobre la razón: el mundo se reduce a la lucha del Bien contra el Mal y nosotros somos los guardianes del Bien, del Destino manifiesto.

    Como siempre, los mitos están recargados de olvidos estratégicos. Ni siquiera se trató del conflicto más largo, ya que sólo la guerra de despojo, no de la tribu sino de la Nación Seminole se extendió desde 1816 hasta mediados del siglo XIX. Antes de convertirse en mascota de un equipo de fútbol, los seminoles fueron verdaderos héroes en una verdadera guerra de defensa contra el despojo de su territorio en Florida y contra una abismal diferencia de poder militar. Al igual que otros pueblos despojados y masacrados por el fanatismo anglosajón, fueron considerados salvajes (terroristas) que, según el discurso de la Unión del presidente Andrew “Mata Indios” Jackson de 1832,  “nos atacaron primero sin que nosotros los provocásemos”.

    El 31 de agosto de 2021, el presidente Joe Biden anunció el “fin de la guerra contra el terrorismo”. (Naturalmente, como escribimos hace veinte años, el negocio de la guerra se desplazará al Extremo Oriente. Habrá una Segunda Guerra Fría en el ciberespacio, no sin los fuegos de la primera.) Como ningún presidente estadounidense puede hablar de amor sino de guerra, el bueno de Biden, con un estilo muy Obama, ha advertido: “permítanme dejarlo bien claro: si buscas hacerle daño a Estados Unidos… debes saber que nunca te perdonaremos. No lo olvidaremos. Te perseguiremos hasta los confines de la Tierra y pagarás por tu ofensa”. Una copia literal de las advertencias de recordar y castigar las defensas y ofensas ajenas que se leen por miles en los anales de la historia de los últimos doscientos años. 

    “Sólo lo hice para protegerte”, dice el verdugo mientras tortura a la estatua de la libertad.

    Sólo la “Guerra contra el terrorismo” oculta las raíces del problema de la misma forma que la “Guerra contra las drogas”, diseñada, según sus autores, para criminalizar a negros y latinos. (También Pekin ha usado ese ideoléxico de “Guerra contra el terrorismo” para justificar la violación de los derechos humanos del pueblo Uighur.) El nombre “Guerra contra el terrorismo” y la obligación de no olvidar ocultan un olvido sistemático, como la destrucción de democracias en Oriente Medio (como la de Irán en 1953), la desestabilización de gobiernos seculares (como el de Afganistán en los años 70), la  creación de milicias descontroladas (como los Muyahidín o los Contras en los 80), las Guerras perdidas y genocidas (como Vietnam en los 60 o Irak en los 2000). Como los más recientes bombardeos indiscriminados en Siria e Irak, filtrados por accidente pero probados como recurso sistematico. (Luego, mejor criminalizar a quienes nos descubrieron matando, como es el caso de Julian Assange.) Como la detención indefinida de sospechosos derivada de la Ley Patriota de 2003, la cual se ha extendido de forma obscena a los inmigrantes pobres. Porque los pobres son siempre sospechosos. Porque este es El país de las leyes, como les gusta repetir a los pobres que logran pasar y hacerse de papeles y papelitos.

    No es posible hablar de terrorismo en Medio Oriente sin considerar el rol de los imperios Noroccidentales. No es posible hablar del rol de los imperios sin los intereses corporativos. Mientras éstos existan, existirá el imperialismo y existirán las sangrientas “guerras de defensa”. En 1933, Smedley Butler, el general más condecorado de su generación y héroe de las Guerras bananeras, se puso a pensar y reconoció: “he sido el músculo de Wall Street, un mafioso del capitalismo”. En 1961 otro general, el presidente Eisenhower, antes de ser acusado de comunista advirtió de la injerencia del Complejo Industrial Militar en el gobierno. La última “Guerra contra el terrorismo” costó 8.000.000.000.000 dólares (dos veces la economía de todos los paises de América latina juntos), causó la muerte de más de un millón de personas y el desplazamiento de otros 38 millones. ¿Cuántos grupos terroristas se necesitan para alcanzar alguna de estas cifras?

    Pues, entonces, ¿por qué es posible este absurdo universal? La injusta muerte de un ciudadano estadounidense por motivos raciales puede movilizar a millones de indignados, pero cuando se filtra una matanza oculta de cincuenta niños en Medio Oriente, pasa desapercibida. No existe.

    ¿Acaso no es el imperialismo la mayor expresión de racismo? La vergonzosa cárcel de Guantanamo, el centro de violación de los Derechos Humanos en Cuba, ha sobrevivido dos décadas de vanas promesas porque hasta los psicólogos han hecho fortunas asesorando a torturadores. Al igual que los barcos-prisión de la CIA, Guantánamo no es territorio estadounidense sino territorio ocupado, y, por lo tanto, no se aplican sus leyes humanitarias. Incluso cientos de inocentes torturados por años, muchos liberados como esponjas secas, nunca lograrán indemnización alguna sino estigmatización del resto del mundo. Lo mismo las decenas de cárceles secretas e ilegales que mantiene la CIA alrededor del mundo (black sites) como si fuesen agujeros negros de todos los derechos humanos, esos gobiernos paralelos que Washington mantiene al tiempo que da lecciones de Derechos Humanos.  

    Aparte de sus propias raíces, la “Guerra contra el terrorismo” ha logrado ocultar los problemas reales del presente. Los países continúan su absurdo incremento del gasto militar, incrementando la pobreza y la violencia de las naciones. La pandemia los ha desnudado en toda su inutilidad pero, por otro lado, ha contenido masivas protestas sociales en los países “civilizados”, peligro creciente que antes había llevado a la militarización de la policía. (Con la previsible excepcion del asalto al Congreso de Estados Unidos del 6 de enero de 2021, donde la policía enfrentó a la turba de banderas confederadas con palitos y palabras de consolación.)

    ¿De verdad quieres servir a tu país? Pues, déjate de masturbaciones patrióticas y empieza a decir la verdad, sobre todo esa verdad que los pueblos no quieren escuchar. Eso requiere más valor que apretar botones y suprimir decenas de inocentes a distancia, como si se tratase de un videojuego. Eso no es heroísmo. Es un crímen mayor. Pero más condenable que esos soldados adoctrinados por una maquinaria trillonaria es el silencio de los ciudadanos, distraídos en apasionados debates sobre fuegos artificiales.

    Para terminar, Biden agregó: “La obligación fundamental de un presidente es defender y proteger a Estados Unidos, no contra las amenazas de 2001, sino contra las amenazas de 2021… Gracias, que Dios proteja a nuestras tropas”. 

    Sr. presidente, la solución es bastante simple y no requiere más gastos sino menos: deje de considerar que Dios tiene un pasaporte y una bandera colgada a la entrada de su casa. Deje de considerar que las invasiones preventivas son actos de defensa y comience a cumplir con las leyes internacionales. Salvará usted no sólo a su país y la vida de sus soldados, sino millones de otras vidas humanas.

    Claro que eso no será un buen negocio para los Señores de la Guerra, pero, en fin, alguien siempre tiene que perder algo. 

    Fuente Rebelión

  • AMLO urge a EUA atender causas de migración: Tragedia debe servir para atender problema a fondo

    AMLO urge a EUA atender causas de migración: Tragedia debe servir para atender problema a fondo

    Foto: Gobierno de México.

    El presidente Andrés Manuel López Obrador acusó que las autoridades de Estados Unidos han actuado con lentitud en el plan para atender las causas que originan la migración de centroamericanos, y señaló que tragedias como la registrada el pasado 9 de diciembre, en donde fallecieron 54 migrantes centroamericanos, deben servir para atender el problema de fondo. 

    En conferencia mañanera desde Chihuahua, AMLO expresó sus condolencias por el accidente ocurrido el jueves pasado en Chiapa de Corzo: “Primero expresar nuestro dolor por estos hechos, tan lamentables, tristes y enviar un abrazo fraterno a los familiares de los que perdieron la vida en este accidente, eso es lo principal. Duele mucho cuando se dan estos casos”. 

    Reiteró que es necesario que de forma conjunta se atiendan de fondo los motivos de la migración: “Hemos venido insistiendo de que hay que atender las causas que originan estos lamentables hechos”. 

    AMLO reiteró que durante su reunión con Joe Biden propuso aplicar programas como Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y en ese sentido, aunque reconoció que Estados Unidos tiene voluntad para atender el problema migratorio, también se ha enfrentado con un “elefante reumático”. 

    “No se ha podido lograr el que se atiendan las causas que originan el fenómeno migratorio, ojalá y esto, porque estas desgracias tienen que servir, este dolor, para que se tome conciencia y se atienda el problema de fondo”, dijo AMLO. 

    Al ser cuestionado sobre si no hay voluntad política en Estados Unidos, López Obrador señaló: “Sí, pero hay lentitud. En mis cartas, un texto que le envié al presidente Biden y ya lo último es un llamado desesperado a que se actúe, pero igual allá tienen que enfrentar a un elefante reumático que no camina, no actúan de manera ejecutiva y esto amerita una atención urgente”. 

    Fuente Político MX

  • Asociación de Control de Armas de EUA nomina a México a reconocimiento anual por demanda contra industria

    Asociación de Control de Armas de EUA nomina a México a reconocimiento anual por demanda contra industria

    Marcelo Ebrad, Secretario de Relaciones Exteriores.

    El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, agradeció a la Asociación de Control de Armas de Estados Unidos la nominación al reconocimiento que otorgan anualmente  por la demanda presentada por México contra la industria de armas.

    En su cuenta de Twitter detalló que la demanda de México contra esa industria en Estados Unidos es por que se facilita y se promueve a la violencia.

    La demanda fue presentada en un tribunal federal de Massachusetts, contra los fabricantes de armas estadounidenses y acusa que facilitan su flujo hacia México a través de la frontera, las cuales en su mayoría son compradas en el mercado negro y utilizadas por el crimen organizado.

  • Hemos retomado vínculos con EU y Canadá: Ebrard

    Hemos retomado vínculos con EU y Canadá: Ebrard

    El canciller Marcelo Ebrard durante su intervención en el marco de la Sesión Plenaria de Consejeros Titulares del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, el 26 de noviembre de 2021. Foto tomada de la transmisión a través del Twitter de @SRE_mx

    En los últimos años la relación con Estados Unidos se había debilitado gravemente, pero hoy en el gobierno de México “estamos muy contentos porque nos ha ido muy bien en retomar” el vínculo con ese país y con Canadá, afirmó este viernes el canciller Marcelo Ebrard al participar vía virtual en una sesión del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, a cuyos integrantes manifestó que la administración federal los veo como aliados.

    El encargado de la política internacional del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador dijo a los empresarios que se ha retomado “una visión de Norteamérica para los próximos años”.

    La “visión” conjunta del futuro regional, añadió, “se había debilitado gravemente”, muestra de ello, dijo, es que los diálogos de alto nivel con el gobierno estadounidense dejaron de celebrarse por años, y las cumbres entre los tres líderes de la región se habían dejado de realizar.

    “Se debilitó y se diluyó mucho lo que es una visión norteamericana en un mundo en el que tenemos una competencia cada vez mayor”, opinó.

    Agregó que “estamos muy contentos porque vemos que el planteamiento que México ha venido haciendo de que hay que retomar la visión norteamericana” está teniendo resultados.

    Señaló que en la relación México-Estados Unidos “hubo un enfriamiento”, pero hoy se vive un momento muy positivo, pues a través del diálogo se ha podido avanzar incluso en temas complicados, como el de seguridad.

    Añadió que la pandemia ha puesto en evidencia que se requiere de la cooperación entre los tres países. Hoy, dijo, se tiene “la certidumbre de que si no nos coordinamos, es muy difícil que nos vaya a ir bien en los próximos años”.

    Sobre las empresa globales que tienen actividad en México Ebrad manifestó que “las vemos como aliados, como empresas que han decidido estar en el país y por lo tanto debemos estar cerca de sus preocupación y propuestas, y pensar cómo crecemos juntos”.

    Fuente La Jornada