Category: Opinión

  • Criminalización del poder presidencial con Felipe Calderón

    Criminalización del poder presidencial con Felipe Calderón

    En la actual coyuntura que vive México, es fundamental analizar la criminalización del poder presidencial con Felipe Calderón. Ha corrido mucha tinta y se ha gastado mucha saliva respecto a lo hecho y dicho durante el gobierno calderonista (2006-2012), y de su brazo fuerte, Genaro García Luna, desde la Secretaría de Seguridad Pública, particularmente en lo relativo a su estrategia criminal. Lo retomamos en un nuevo enfoque con una tesis central que es la que denota el título de este ensayo. Lo haremos mediante el uso de una trilogía de obras publicadas. De igual manera, trataremos de sistematizar y hacer converger los pasajes más relevantes, así como las acciones fundamentales narradas por los tres autores, cuyas afirmaciones no han sido desmentidas por nadie en forma precisa y alusiva a las obras, en las cuales fueron publicadas.

    No son novelas de ficción. Son investigaciones periodísticas, narrativas basadas en la documentación y fuentes diversas (incluyendo un número variado de entrevistas directas con actores cercanos al expresidente y a su secretario de seguridad). En éstas, fundamentan su dicho, opiniones y aseveraciones. Se publicaron en 2020 y son: Felipe, el oscuro de Olga Wornat; El licenciado de J Jesús Lemus, y García Luna, el señor de la muerte de Francisco Cruz.

    Asimismo, tenemos algunas otras obras de apoyo. Sin embargo, esta trilogía crítica y de denuncia sobre un gobierno y una estrategia criminal formulados en Estados Unidos es la más importante.

    Es táctica fue seguida y aplicada por el secretario de seguridad pública. No sólo fue fallida, sino también desastrosa. Se volvió contra el propio Estado mexicano y su impacto para México fue tan negativo que aún hoy en día no se ha logrado erradicar del todo.

    Los nexos previos con las organizaciones criminales se ilustran así desde el mes de agosto de 2006 –ya “electo” Calderón–. Jorge Zermeño fue presidente panista de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Asistió al bautizo de la hija de José Guillermo Llamas, senador electo del PAN, en compañía de Felipe Calderón (Fecal).

    Junto a su mesa había un invitado especial: Sergio Villarreal Barragán, el Grande. Este destacado capo de la organización de los Beltrán Leyva es cuñado de uno de los hermanos de Jorge Zermeño. Con éste, Fecal  conversó y brindó (OW, p. 29).

    En 2006, el predominio criminal correspondía a la alianza entre el Cártel de Sinaloa (CDS) y los Hermanos Beltrán Leyva (CBL). “La Gerencia” –cuyos líderes se reunieron en Culiacán– eran Arturo Beltrán Leyva, el Barbas, e Ismael el Mayo Zambada. Discutieron los términos que impulsarían a Genaro García Luna a la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de Felipe Calderón.

    Lo conocían y habían “trabajado” con él desde que fue Coordinador General de Inteligencia de la Policía Federal Preventiva (PFP) con Vicente Fox, y luego titular de la AFI –Agencia Federal de Investigaciones, que sustituyó a la Policía Judicial Federal–; entre otros cargos. De igual manera, ayudó a la fuga del Chapo Guzmán de la prisión federal de Puente Grande, Jalisco.

    El Barbas y el Mayo Zambadaya le decían “El Licenciado”. Acordaron que la mejor estrategia era “el dinero”; es decir, comprar la futura SSP. Jesús Zambada García, el Rey, ya había concretado este recurso del “soborno” con García Luna, en el caso de la fuga del Chapo Guzmán.

    El propio Barbas había canalizado “algunos pagos al Licenciado por varios millones de dólares” por tales servicios, mediante el abogado Oscar Paredes. Otro fin era conocer el curso de las averiguaciones previas en contra de miembros del CBL en la PGR.

    Entonces, el acuerdo fue “sobornar al propio presidente de la República”. Esta información fue dada a Lemus por Sergio Enrique Villareal en la propia prisión de Puente Grande. En ésta, estuvieron juntos, aunque por causas distintas.

    —¿Cómo hacerlo llegar?—, preguntó el Barbas, a través de Sergio Enrique Villarreal, el Grande.

    No olvidar que, según Wornat, Calderón y Sergio Villareal se encontraron y socializaron en un bautizo del cuñado de Villareal (octubre, 2006), un senador del PAN electo, casado con la hermana de éste último (pág. 29).

    Además, se acordó que “no escatimarían en dinero”. El Grande se puso en contacto con su familiar –cuñado– y le pidió una reunión con Felipe Calderón. En este momento, Lemus sitúa los preparativos del bautizo de su hija –sobrina del Grande e hija de su hermana–. Ahí, coincidieron y platicaron ambos: Felipe Calderón y Sergio Villarreal (págs. 18-20).

    En los tiempos previos a la toma de posesión de la presidencia de México por Calderón, encontramos a García Luna agrupado en actividades de inteligencia con su jefe en el CISEN, el vicealmirante Wilfrido Robledo Madrid, además de Luis Cárdenas Palomino. Supieron de la derrota del PRI frente a Fox antes que nadie, mediante las encuestas practicadas en el mencionado órgano administrativo.

    Esto es importante. Los tres acumularon información “de miles y miles de documentos” producto “de la inteligencia policial y el espionaje” sobre el candidato Fox y otros panistas y priistas. Estaban al servicio del candidato del PRI, Labastida Ochoa, quien tuvo acceso a carpetas en manos de Enrique Jackson. “Entregaron a la prensa” las indagaciones.

    Nada funcionó. Sin embargo, se quedaron con un acervo importante que llegó a manos del secretario de gobernación Diodoro Carrasco, mando superior en el CISEN.

    Había otras carpetas con información de priistas en manos de Fox integradas y analizadas por Ramón Martín Huerta –luego muerto en “accidente” aéreo–. En ambos casos, había copias de varios cheques millonarios de grandes empresas mexicanas y fuentes extranjeras para ambas campañas. Eran operados desde oficinas privadas y “casas de seguridad”, las cuales funcionaban con equipo para espionaje.

    Aparte, estaban los archivos acumulados durante el paso de García Luna por la AFI creada por Vicente Fox (noviembre, 2001). Nadie sabe cuál fue el destino o el final de esos documentos. Lo seguro es que están en manos del exsecretario de Seguridad Pública (págs. 68-69).

    Mi hipótesis es que, del cambio de unas manos a otras de estas carpetas, pudieron haber surgido los casos “Amigos de Fox” y “Labastida con el Sindicato de Pemex”, parte de las cuales llegaron a los consejeros del IFE. Con esto, se neutralizaron ambas fuerzas políticas.

    Después del triunfo de Fox, se desarrolló una especie de “operación limpieza” mediante la destrucción masiva de documentos, fotografías y grabaciones y videos. García Luna fue el encargado de ello.

    Probablemente guardó la información más relevante para sí y su grupo criminal en desarrollo. Ésta incluía datos sobre grupos criminales, organizaciones y líderes políticos, acopiada en el CISEN.

    Dentro de lo que se destruyó, había evidencias de su propia historia. De pronto García Luna apareció encumbrado, pero “sin datos”. Tramitó la protección de su nombre y apellidos contra fines comerciales –expediente 2050567–, así como su imagen –expediente 2052045– (Cruz, págs.17-32).

    Pronto se especializó en inteligencia y contrainteligencia de campo identificando opositores, agitadores, guerrilleros, orientados contra el gobierno de Salinas de Gortari, con especial cuidado en Chiapas –le encargaron “el caso” del subcomandante “Marcos”– y la selva lacandona.

    Luego se hizo “amigo y protector de Felipe Calderón”. Dirigió la seguridad durante su “toma de posesión” en la Cámara de Diputados entrando por la puerta trasera y poniéndose él mismo la banda presidencial. Desde entonces, Fecal “daba licencia ilimitada a las operaciones de García Luna” (Cruz, pág. 59). Ya había aprendido a negociar con los narcotraficantes. Por eso lo reclamaban como el policía ideal en la SSP.

    Este personaje propondría “la gerencia” como SSP, a través de un soborno relevante al presidente Calderón, según Lemus. Respecto a García Luna, Francisco Cruz dice: “hay pruebas de que desde 2006 ya estaba asociado al narco y de que su guerra personal contra los cabecillas del crimen organizado […] era una mera pantalla para cimentar el poder de Joaquín el Chapo Guzmán Loera e Ismael el Mayo Zambada, líderes del Cártel de Sinaloa” (pág. 75).

    Tomen nota, ustedes lectores, de las coincidencias de tres autores distintos que por diferentes caminos llegan a una misma zona de conocimiento: el García Luna, que asciende al poder con Calderón, era un narcotraficante asociado y consumado.

    No inicia su actividad criminal desde el cargo de SSP. No, era un criminal consumado y reconocido. Por ello, lo quieren los líderes de las organizaciones criminales agrupados en “la gerencia” como “su” SSP. Tenía un negocio hecho que lleva a Calderón como “presidente” y deciden compartirlo. Es nuestra hipótesis.

    En conversación privada con Lemus, Sergio Enrique Villareal, el Grande –jefe de sicarios del CBL–, confesó haber sido el encargado de negociar y entregar el dinero del soborno directo a Presidencia de la República, con el objetivo de colocar a García Luna –formado hasta antes en los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, más con Vicente Fox– en la SSP.

    Era necesario mucho dinero, porque varias “quejas y acusaciones” de acciones delictivas previas pesaban sobre él, como la represión en el “caso Atenco” –en mayo de 2006, al frente de la AFI–.

    Sin embargo, el 20 de noviembre de 2006 –luego de que el TRIFE reconoció el triunfo de Calderón–, García Luna fue nombrado secretario de Estado en la cartera de la SSP (Lemus, págs. 119-120).

    Para entonces, la relación con Arturo Beltrán Leyva estaba consolidada. “Lo presentó con el Mayo Zambada durante una reunión en Ciudad de México en abril de 2004” (Lemus, pág. 121).

    Felipe Calderón tenía total confianza en el cuñado del Grande. Fue coordinador de la bancada del PAN –con Fox– y luego Senador –también había sido comandante de la policía judicial en Coahuila–, quien había tenido una relación con García Luna desde su responsabilidad al frente de la AFI (Lemus, pág. 123). Vayan tomando nota de esta red de vinculaciones delictivas.

    Sergio Enrique Villareal Barragán operó antes para el Cártel de Juárez (CJ) por conducto de Vicente Carrillo Fuentes, el Viceroy. En ese entonces, José Guillermo Llamas era comandante de la policía judicial en Coahuila, luego rompió con el CJ y se unió a los Beltrán Leyva (CBL).

    En la reunión de 2004, GGL-Villarreal Barragán, el mensaje de Arturo Beltrán fue que lo dejara operar libremente. García Luna aceptó a cambio de “una contraprestación” de 500 mil dólares mensuales (Lemus, pág. 124). Sin embargo, también se consideró el pago para la filtración constante de información “para ayudar a la AFI a obtener resultados rápidos”.

    Quedó en 250 mil dólares mensuales para los colaboradores del jefe de la AFI, y 150 mil dólares para el Licenciado” (Lemus, pág. 124). Además, “había luz verde” para que la AFI capturara miembros de bajo rango del CBL y justificar así la lucha contra la narco-criminalidad.

    En muchas ocasiones, el dinero se entregaba por medio del hombre de confianza del Grande:Edgar Valdés Villareal, la Barbie, quien después se reveló que era informante de la Administración de Control de Drogas (DEA por su sigla en inglés), además de jefe del grupo de los Negros, un grupo de reacción del CBL (Lemus, pág. 125).

    Hasta aquí destacan cinco cuestiones de importancia. La primera: García era un producto directo y nato de los organismos de seguridad, policía e inteligencia del aparato autoritario, represivo y presidencialista del PRI, luego imbricado con el PAN –Fox y Calderón–.

    Se convirtió en socio de los intereses del CBL y en consumado facilitador del narcotráfico en México, además de informante de dicha organización criminal –órdenes de captura, operativos militares, etcétera.– cuando se integró en primera línea al gabinete de alto nivel.

    La segunda: García Luna negoció con dicha estructura criminal transnacional, la cual ofrece a Fecal desde antes de su toma de posesión de la presidencia. Éste acepta, a partir del momento en que acuerda con el CDS y CBL colocarlo como secretario de seguridad.

    La tercera: se estaba convirtiendo al CBL en el cártel más poderoso de México –esto al atacar a los rivales con información del Grande–. Sin embargo, cuando el Mayo Zambada y Joaquín Guzmán rompen relaciones, García Luna trata de trabajar para los dos cárteles. No es posible y se decanta en favor del más fuerte: el CDS.

    Esta decisión influyó sobremanera en la reconfiguración del mapa político y de fuerzas criminales en México, entre 2008-2009. Con la ayuda de las fuerzas policiales federales al mando de Fecal-GGL, el CDS salió fortalecido de su enfrentamiento con sus anteriores aliados (Hernández, pág. 230). En adelante, nada volvió a ser igual.

    La cuarta: así como Felipe Calderón es un producto natural de la alianza criminal entre PRI-PAN para desarrollar y expandir un ciclo de captura del Estado mediante una mafia, García Luna es un prototipo de la corrupción y el asalto al poder público de dicha alianza que caracterizó al PRIANATO, desde el ascenso de Carlos Salinas a “la alternancia” con Fox, alianza articulada al crimen trasnacional.

    ¿Nadie supo ni sospechó nada? Demasiado difícil de aceptar como verdad. Por ello, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, la influencia, negocios con contratos a su favor y corruptelas diversas de García Luna establecen una línea de continuidad. No hay nada accidental ni coyuntural.

    Y la quinta: un grave problema –el cual forma parte de la corrupción y la impunidad estructural en el Estado mexicano– es que la “oligarquía política y económica” en México no se investigaba entre sí.

    Realizaban un “pacto mafioso de silencio” –el Omertá de la oligarquía mexicana corrupta– que se renovaba cada sexenio. Por ello, se podía ser un capo consumado y un negociante que lavaba dinero producto de las asociaciones criminales, como García Luna, y nadie decía nada.

    Venía del PRIANATO. A ellos servía y trabajaba. Se enriquecía para sí mismo. Aunque se supo que en el ejército y la Marina empezaron a investigar a García Luna. Tres generales pretendieron entregar un informe al presidente electo Fecal. Para ello, se reunieron con Juan Camilo Mouriño y trataron de bloquear su continuación en la inteligencia y la seguridad. En una cena en el restaurante Winston Churchill’s, entregaron el documento a Mouriño. Al leerlo, lo lanzó sobre la mesa y se fue. La relación había crecido.

    Entre otros temas, en las carpetas militares había datos sobre los “donativos” del Cártel del Pacífico a la campaña de Felipe Calderón, a través de García Luna (Wornat, pág. 81). La pudrición venía de atrás y llegaba al presente. Fecal se engancha desde la campaña con el crimen trasnacional.

    Nunca hay que olvidar los grandes acervos de información de muchos líderes políticos y diversos funcionarios públicos de una década atrás, por lo menos, cuando no nos expliquemos por qué tantas condescendencias con García Luna.

    Tenía “en sus manos” una parte importante de la clase política corrupta –incluyendo a la familia de Fox y Calderón–. Bastaban algunas filtraciones a la prensa y pondría en cuestión su carrera política. Como nunca antes era cierto que “la información es poder”, sabiéndola usar.

    En esa línea de acción, formó el “cartel de narco-funcionarios” llamado “los siete jinetes del apocalipsis”, su más estrecho círculo de poder y complicidad criminal.

    Durante el sexenio de Fox –y unos años después, en el de Calderón–, explotaron los secuestros como una veta de negocio. De esto, José Antonio Ortega –autor del libro El secuestro en México– responsabiliza a García Luna y a Luis Cárdenas Palomino. Ofrece varios datos para sustentarlo (Wornat, pág. 69).

    Una segunda reunión se realizó en la sierra de Durango a mediados del mes de septiembre de 2006. Su fin era concretar el plan de sobornar al presidente de la República y colocar a un aliado probado entre Arturo Beltrán Leyva y el Mayo Zambada como secretario de Seguridad Pública.

    Además, por el Cártel de Sinaloa, estuvieron Juan José Esparragoza, Dámaso López Núñez y Joaquín Guzmán Loera. Con Arturo, estuvieron Héctor y Alfredo Beltrán Leyva, Alfredo Beltrán, alias el Mochomito, y Sergio Enrique Villarreal Barragán.

    Se informó “de lo avanzado de la operación”. Arturo el Barbas se encargó de terminarla. Asimismo, pidió integrar una bolsa de 20 millones de dólares; la primera mitad para iniciar la negociación directa a través de Guillermo Anaya Llamas, cuñado del Grande y senador electo del PAN, ya conocido de García Luna.

    Nuevamente, se comisionó a Sergio E Villareal para ello. Debería quedar cerrado en un mes (Lemus, págs. 130-131). El primer contacto entre Calderón Hinojosa y el Grande fue en el bautizo de la sobrina de este último, dato en el que coinciden Wornat y Lemus, el 24 de agosto de 2006, en Torreón, Coahuila. Lo narra así:

    “Le pedí al ‘licenciado’ García Luna que él mismo me concertara una cita con el licenciado Calderón”, dijo el Grande y pidió “un plazo de unos días”. Una semana después (en octubre de 2006), se concretó en una casa de la Ciudad de México. Duró unos 20 minutos.

    En ese momento, Sandra Ávila Beltrán, la Reina del Pacífico, era colaboradora estrecha del Mayo Zambada. Asimismo, se encargaba de los contactos en Colombia para la provisión de cocaína (Lemus, pág. 130). Más abajo establecemos por qué este dato es relevante.

    Ante la oferta “Calderón no contestó nada”, le pidió que llevara un mensaje de regreso: “Dile a los señores que estén tranquilos, que no se les va a molestar”.

    El Grande le preguntó al presidente “electo” que a dónde le hacía llegar el dinero. A esto, respondió que “ya se lo harían saber” (Lemus, págs. 133-134). Villarreal Barragán contó que entregó el dinero a un “teniente del ejército que me recibía en la puerta de Los Pinos, y luego entraba a saludar al presidente”. Dijo “allí está el saludo de los señores” (Lemus, pág. 134). El negocio se había cerrado. La compra se había consumado.

    En el juicio del Chapo Guzmán en la Corte de Brooklyn, Nueva York, Jesús Reynaldo Zambada García, el Rey –líder de plaza del Cártel de Sinaloa en la Ciudad de México–, presentó su testimonio en contra.

    El Chapo Guzmán fue arrestado en 2008 y extraditado en 2012. Firmó un Acuerdo de Colaboración con el gobierno de Estados Unidos, después de declararse culpable de los cargos.

    Fue interrogado por el abogado de apellido Purpura, quien le preguntó: “¿Si el Mayo pudiera corromper al Presidente de México lo haría?”. “Tal vez”, respondió el Rey.

    Siguió el abogado: “Su hermano tenía un particular interés en una persona llamada García Luna, ¿cierto?”. “Correcto”, admitió Zambada”. De igual manera, reconoció haberlo sobornado en 2007, a nombre del Cártel de Sinaloa.

    Antes, entre 2005 y 2006, el Rey se había reunido con García Luna por primera vez y con el abogado de su hermano, Oscar Paredes, en un restaurante de la Ciudad de México.

    En esa ocasión, el soborno fue de 3 millones de dólares, con el propósito de colocar a un hombre del Mayo como líder de la policía de Culiacán. El segundo fue en 2007. Éste consistía entre 3 y 5 millones de dólares para que el cártel pudiera operar sin contratiempos (Ibarra, pág. 84). Esta versión es plenamente coincidente con lo contado por el Grande a Lemus, como consignamos más arriba.

    Las relaciones con el gran capital, productivo, comercial y de servicios de Felipe Calderón estuvieron marcadas por dos pivotes centrales: la exoneración del pago de impuestos se estima en 4 billones de pesos que Fecal perdonó a los grandes empresarios –la deuda que dejó equivalía a 5 billones de pesos; son cifras cercanas–.

    Y el gran capital con enormes partidas publicitarias –20 millones de pesos, cinco veces más que el promedio sexenal– para los medios masivos de comunicación.

    Ya “ablandados”, llegó el “pacto del silencio”, la autocensura comunicativa suscrita con 715 medios de comunicación, “para redefinir la cobertura y el tratamiento dado a las noticias sobre violencia, crimen organizado y narcotráfico”. El presidente Calderón y García Luna les garantizaron protección a sus diversos intereses. (Cruz, pág. 92).

    La prensa y los medios escritos, hablados, no molestarían ni incomodarían. Tampoco derivarían temas que pudieron causar dudas o disensos sobre los espinosos asuntos que gestionaban y procesaban a diario. Había vía libre.

    Ello ofrecía una amplísima cobertura, una inmensa burbuja protectora de simulación y complicidades implícitas, en favor de la red de captura del Estado e impunidad. La misma partía del poder presidencial y nutría como nadie a García Luna.

    De igual manera, fue lo que hizo posible que prosiguiera el desarrollo de las estructuras de asociación y negocios criminales con los cárteles del crimen trasnacional.

    Como Jesús Reynaldo Zambada, el Rey, dijo en el juicio al Chapo: “los funcionarios públicos eran una división específica de la estructura del Cártel de Sinaloa […] los pagos se distribuían una vez al mes [iniciando con] 300 mil dólares al director de la Procuraduría General de la República” (Ibarra, pág. 65).

    En una entrevista de más de dos horas en el programa de Adela Micha, Sandra Ávila Beltrán, la Reina del Pacífico, habló de muchas cuestiones relativas al narcotráfico.

    En un momento de la conversación –que se desarrolla con medias palabras, medios relatos, sin nombres–, probablemente refiriéndose al Mayo Zambada, Adela Micha pregunta: “¿Para qué quieres vivir 30 años en el monte? ¿Para qué quiere acumular tanto dinero? ¿Para vivir 30 años en el monte escondido?”. Sandra responde: “Es su hábitat, están acostumbrados a eso”.

    En otro momento, aludiendo a la incorporación de niños en las filas del narco, Adela Micha pregunta:

    —¿Qué se hace para que esto no suceda?

    —El gobierno. Si el gobierno lo permite, va a seguir pasando. Si no lo permite, no va a pasar. ¿Cómo le dices al gobierno que no se involucre con ellos?—, contesta Ávila.

    —Bueno, esa era una posición muy firme de Felipe Calderón, por ejemplo—, dice Micha.

    —¿Lo hizo?—, cuestiona Ávila.

    —Bueno, lo intentó—, contesta Adela Micha.

    —¿Felipe? No. Felipe estaba bien metido con el narco—, responde la Reina del Pacífico.

    —¿Cómo puedes hacer esas declaraciones públicamente sin tener pruebas? Sandra también, es muy grave lo que estás diciendo—, indica Micha.

    —¿Cómo? ¿Cómo? A ver. Si yo ahorita entrego una tonelada de droga, ¿le voy a decir dame un recibo? ¿Verdad que no?

    —Pues no, no…

    —Entonces yo no tengo pruebas, si voy y le cobro me van a decir, no te pago porque no tienes pruebas para cobrarme—, señala Ávila.

    —Entiendo. Pero tú de oídas dices que Felipe Calderón estaba metido con el narco, y él fue el que le declaró la guerra al narco…

    —Era su slogan—, responde Ávila. —De todo lo que hemos hablado, ¿de qué tengo prueba? ¿Cuál sí me crees y cuál no me crees?

    —¿Te consta? ¿Tienes pruebas?

    —Me consta—, prosigue Sandra Ávila. —Porque lo vi, lo viví y lo oí.

    Recomendamos ver y escuchar desde 1 hora con 50 minutos, hasta el 1:57 minutos, en que transcurre esta discusión en concreto.

    De esta manera, observamos en esta entrevista en televisión nacional, como Sandra Ávila, la Reina del Pacífico, colaboradora estrecha de Ismael el Mayo Zambada, líder primero del Cártel de Sinaloa, coincide en sus afirmaciones con los autores que hemos citado; en especial, con Lemus y Wornat.

    Asimismo, corresponde con el testimonio del Rey Zambada en el juicio del Chapo. Se dice por la autora del libro surgido de su presencia en el propio juicio:

    “Días antes, en una conversación filtrada entre los abogados y el juez Cogan, se dijo que el Rey confesaría haber sobornado al presidente de México. Antes de la última sesión de testimonio de Zambada, la fiscalía presentó una moción para suprimir una línea de interrogación que podría implicar a terceros” (Ibarra, págs. 85-86).

    Se entiende que el juez Cogan decidió no proceder con esa parte del interrogatorio, en el cual se sabía lo que venía: una verdadera “bomba diplomática”.

    Sin embargo, esto no fue así porque se pusiera en duda el testimonio de uno de los testigos protegidos del gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Justicia. Son muchas coincidencias en puntos centrales, que provienen de dentro del Cártel de Sinaloa como coprotagonistas del proceso que venimos describiendo e interpretando.

    Hay un punto álgido más, y una modalidad de criminalización del poder y la institucionalidad pública que se produjo durante ese sexenio calderonista: la compra de droga por los mandos policiacos y altos funcionarios públicos. Posteriormente, ellos mismos revendían los cargamentos de cocaína “a precios de mercado”.

    Este dato y circunstancia se revela en el libro El traidor (2020) basado en el diario de Vicente Zambada Niebla, hijo del Mayo Zambada, apodado el Vicentillo. Se narra en los siguientes términos:

    “El dinero sucio fue el abono que hizo crecer la eficaz colaboración entre policías y el Cártel de Sinaloa […] no sólo les ayudaban a combatir a los Zetas, cuando estaban en guerra contra ellos, sino también a mover droga tanto en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México como vía terrestre. [….] La SSP de García Luna y la PF llegaron a estar tan comprometidas con el Cártel de Sinaloa que hasta se volvieron clientes. Sí. Les compraban droga que luego los propios mandos de la PF vendían por su cuenta. Cifuentes comentó que esos servicios de recuperar maletas y vender droga, no sólo se lo brindó la servil gente de la SSP a él, sino también a la Barbie” (Hernández, págs. 187-188).

    Hildebrando Alexander Cifuentes Villa fue un narcotraficante colombiano que se integró al primer círculo de colaboradores del Mayo Zambada y el Chapo Guzmán.

    Y aquí surge una nueva hipótesis: ¿Cuánto de los “decomisos” que se publicitaban en medios de comunicación producto del trabajo “combativo” de la SSP-PF eran realmente destruidos?

    Es decir, “decomisar cargamentos” de otros grupos criminales enemigos del Cártel de Sinaloa era parte del narco negocio asociado que llevan al cabo “las huestes” de GGL-Fecal, con esta última estructura criminal.

    Probablemente, eran repartidos entre ambos “cárteles” que formaban una sola red de macro criminalidad trasnacional e impunidad, a partir de la jefatura del Estado mexicano. A eso, lo llamamos la criminalización del poder presidencial.

    El conjunto de actos, hechos, acciones y procesos al interior de las instituciones públicas del Estado mexicano durante el gobierno de Calderón son materia del Derecho Penal; de los ordenamientos públicos que castigan las conductas delictivas deliberadas y asociadas con fines de vulneración del Orden Constitucional y del Mandato otorgado por la Nación a un Jefe del Poder Ejecutivo.

    Hoy es un estado de veracidad histórica, ya que se produjo una captura del Estado con fines delictivos por una red criminal que aseguraba la impunidad para quienes estaban eslabonados en la cadena de esta mafia.

    El vértice de esta red de macro criminalidad trasnacional era el propio presidente de la República, aunque el gran operador de esta cadena en el frente policiaco y del narcotráfico multinacional fuera García Luna, de acuerdo con lo antes citado. El eje estratégico de la red mafiosa “de narco-funcionarios” era Fecal.

    Esta dualidad se parece a la simulación táctica producida dentro del propio Cártel de Sinaloa: el “jefe de capos” real fue siempre el Mayo Zambada. Sin embargo, todo hacía pensar, y de esa manera fue simulado, que el líder superior era Joaquín Guzmán Loera.

    No era así. De igual manera, el jefe mayor de la red sexenal de macro criminalidad trasnacional e impunidad no era García Luna, sino Calderón, toda vez que dicha red o pirámide mafiosa tenía en su vértice al mismo presidente como pieza fundamental de la propia captura del Estado mexicano.

    Estamos hablando de una macro estructura criminal trasnacional de doble naturaleza dentro de las instituciones públicas del Estado y desde los espacios del crimen organizado; ambos fuera del orden constitucional.

    Esta impunidad duraría mientras el PRIANATO estuviera en el poder. De allí, el renovado pacto de impunidad de Calderón-Peña Nieto. En televisión abierta y en horario estelar, Jorge Castañeda lo mencionó en varias ocasiones. También, lo reveló en una entrevista a un diario nacional –El Universal, 6 de junio, 2018–.

    Calderón tuvo la información sobre la estructura de financiamiento paralelo-caso Monex-Odebrecht, que se generó en la campaña de Peña Nieto. Tan grave que hasta el IFE se vio obligado a investigarlo –La Jornada, 13 de agosto, 2020–. Pero no pasó nada.

    Esta macro estructura criminal trasnacional de doble naturaleza, simbiótica, no termina con el fin del régimen calderonista que prosigue la captura de facto mediante la red de macro criminalidad trasnacional del Estado y el gobierno mexicano.

    El cambio de régimen no trajo consigo la ruptura de la red de macro criminalidad transnacional y de impunidad. Ésta venía desde el gobierno anterior y de los gobiernos precedentes del PRI. Continuó en el gobierno posterior de 2012-2018.

    Es necesario ampliar y profundizar la investigación.

    Jorge Retana Yarto/Primera parte

  • Crónica de un triunfo anunciado

    Crónica de un triunfo anunciado

    Por Editor

    Las elecciones de 2024 en México están a la vuelta de la esquina, y la contienda entre Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez ha acaparado la atención de la nación. Sin embargo, mientras nos adentramos en las últimas etapas de esta campaña electoral, resulta cada vez más evidente que el destino de la presidencia está prácticamente sellado, con Claudia Sheinbaum encaminada hacia la victoria.

    Desde el principio, la campaña de Xóchitl Gálvez ha sido una montaña rusa de desaciertos y desconexión con el electorado. Su falta de coherencia y claridad en las propuestas, sumado a una escasa experiencia política a nivel nacional, han debilitado su posición frente a una Claudia Sheinbaum que ha demostrado ser una líder sólida y visionaria.

    Mientras que Claudia Sheinbaum ha logrado articular una campaña basada en propuestas sólidas y una visión clara para el futuro del país, Xóchitl Gálvez ha luchado por encontrar su rumbo y conectar con los votantes. Su falta de experiencia y su discurso vacío han dejado a muchos preguntándose si está realmente preparada para asumir la presidencia.

    Además, la guerra sucia contra el presidente en funciones, Andrés Manuel López Obrador, ha demostrado ser ineficaz en estas elecciones. A pesar de los intentos de desacreditar su gestión y su imagen pública, AMLO ha mantenido un alto nivel de popularidad entre una parte significativa del electorado, lo que ha debilitado los esfuerzos de aquellos que buscan su reemplazo.

    Por otro lado, el intervencionismo de grupos de extrema derecha española en el proceso electoral mexicano ha generado preocupación y desconfianza entre la población. Estos grupos han buscado influir en la opinión pública a través de campañas de desinformación y propaganda, con el objetivo de promover sus propios intereses políticos. Sin embargo, su impacto ha sido limitado, ya que la mayoría de los mexicanos rechazan estas prácticas y optan por respaldar a candidatos que representen sus valores y aspiraciones.

    En medio de este panorama, Claudia Sheinbaum se alza como la candidata más preparada y confiable para liderar México en los próximos años. Su experiencia probada, su liderazgo firme y su visión progresista la convierten en la opción más sólida para los votantes que buscan un cambio positivo en el país.

    A medida que nos acercamos al día de las elecciones, el triunfo de Claudia Sheinbaum parece cada vez más inevitable. Su victoria no solo representará un hito en la historia política de México, sino que también enviará un mensaje claro sobre el tipo de liderazgo que la población desea para el futuro del país: uno basado en la honestidad, la integridad y el compromiso con el bienestar de todos los mexicanos. En resumen, las elecciones de 2024 serán recordadas como el momento en que México eligió el camino hacia un futuro más brillante y prometedor, de la mano de Claudia Sheinbaum.

  • El fantasma de la reelección

    El fantasma de la reelección

    Es importante poner de nueva cuenta en la agenda pública el debate acerca de la reelección a cualquier cargo público, máxime que “sufragio efectivo, no reelección” representa una de las conquistas de la revolución mexicana, la tercera gran transformación del país.

    Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

    “No a la reelección, nosotros somos maderistas. Sufragio efectivo, democracia efectiva ¡no reelección!

    Doy comienzo esta Nornilandia compartiendo datos de Memórica, un esfuerzo del Gobierno Federal, que a partir del lema “México, haz memoria” divulga importantes pasajes de la historia, maestra de nuestros tiempos de transformación.

    Hablemos del “Sufragio efectivo, no reelección”: consigna de la Revolución hasta nuestros días. La expresión adoptada por Francisco I. Madero para su campaña política en 1910 es, hasta la actualidad, un llamado a la soberanía y una clara exigencia de respeto hacia el voto popular reflejado en las urnas.

    Este personaje consideró que el modelo ideal de nación debía obedecer la voluntad de la ciudadanía, pues nadie más que ella sabía qué era lo mejor para sí misma, y creyó que los procesos electorales justos llevarían al progreso de México. Con este lema, que incluyó la frase “no reelección” como afrenta al porfirismo, retomó los objetivos que el propio Díaz había enarbolado contra el gobierno a mediados de la década de los años setenta del siglo XIX. Así, pese a las dificultades que ha habido en algunos momentos de cambio de régimen, esta consigna ha sido respetada desde entonces y cada vez que se ha vulnerado el voto popular, los mexicanos han demandado su derecho a que se acate. Por ello es que el principio recuperado por Madero sigue vigente hasta nuestros días, recordándonos que las bases democráticas son guía y precepto fundamental de los Estados modernos.

    Dicho esto, entremos de lleno a la temática central de esta entrega de columna Nornilandia.

    Con antorchas encendidas gran parte del sexenio el grupo opositor ha gritoneando sin sentido y sin certeza que “López se quiere reelegir”, lo hizo apenas iniciaba el sexenio, también cuando se llevó a cabo la consulta de revocación de mandato. ¡Vaya, hasta cuando saluda en Las Mañaneras, lo acusan de querer perpetuarse en el poder!, ni que decir cuando se dan a conocer los altos porcentajes de aprobación que el mandatario ha mantenido durante todo el sexenio. Eso los desquicia. Los ronda y enloquece el fantasma de la reelección.

    Llegó a tanto la histeria de la oposición moralmente derrotada que para apaciguarlos (si esto fuera posible) el Presidente Andrés Manuel López Obrador suscribió ante notario público el compromiso de que esto no ocurriría.

    Fue así el 25 de julio de 2019, durante la habitual conferencia de prensa matutina, conocida como La Mañanera, donde López Obrador certificó ante Rafael Arturo Coello Santos, notario público número 30 de la Ciudad de México, su propósito de no reelección.

    En tal evento señaló “decirles a los conservadores acerca de este tema, que no nos comparen. Hay una historia breve que es importante que se conozca o que se refresque: Porfirio Díaz, que al final de cuentas es el ídolo, el guía del conservadurismo actual, se quedó 34 años en la Presidencia. Yo soy maderista y creo en el Sufragio efectivo, no reelección. Y por eso voy a durar el tiempo que el pueblo quiera. No me voy a aferrar a la Presidencia. Para que se serenen, se tranquilicen los conservadores; sufragio efectivo, no reelección y no corrupción”

    Por su trascendencia en la historia contemporánea de nuestro país, transcribo el contenido de dicha carta:

    AL PUEBLO DE MÉXICO

    A lo largo de más de veinte años he declarado en diversas ocasiones que de llegar a un puesto público me sometería a la revocación de mandato. Así lo hice cuando fui jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal y en las tres campañas posteriores a ese cargo reiteré tal compromiso. Así, a mediados de mi mandato, en 2021, se deberá llevar a cabo una consulta para preguntar a los ciudadanos si quieren que continúe gobernando o que renuncie.

    Ciertamente, fui elegido para ejercer la Presidencia durante un sexenio, pero según nuestra Carta Magna el pueblo tiene en todo momento el derecho de cambiar la forma de su gobierno; es decir, el pueblo pone y el pueblo quita.

    Para cumplir este compromiso envié al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para llevar a la práctica este mecanismo de democracia participativa. Sin embargo, mis adversarios políticos, los conservadores –que creen que soy como ellos porque su verdadera doctrina es la hipocresía-, vociferan que la propuesta de someterme a la revocación de mandato encubre la intención de reelegirme en 2024.

    Ante este infundio, me es necesario reiterar mis principios y mis convicciones democráticas para asentar lo siguiente:

    1. Soy maderista y partidario de los principios de Sufragio Efectivo y No Reelección.
    2. Me inspiran los ideales y las convicciones, no la ambición al poder.
    3. Creo que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás.
    4. Considero que basta con seis años para desterrar la corrupción y la impunidad y convertir a México en una república próspera, democrática, justa y fraterna. No tengo duda que nos alcanzará el tiempo para consumar, entre todos y de manera pacífica, la Cuarta Transformación de la vida pública del país.
    5. En consecuencia, reafirmo que no estoy de acuerdo con la reelección y que nunca, en ninguna circunstancia, intentaría perpetuarme en el cargo que actualmente ostento porque ello no sólo significaría ir en contra de la Constitución sino también traicionar mis principios y renegar de mi honestidad, que es lo más valioso que tengo en la vida.

    Sepan pues, señores conservadores, que abandonaré la Presidencia el día preciso que marca la ley y que en 2024 me iré allá por Palenque. Pero también les digo con sinceridad y en buena lid, que deseo de todo corazón y con toda mi alma que lo logrado para entonces sea muy difícil de revertir y que el país no retroceda a los inmundos y tristes tiempos en que dominaba la mafia del poder.

    Ciudad de México, 19 de marzo de 2019.

    Andrés Manuel López Obrador

    Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

    No obstante, como la oposición moralmente derrotada no entiende razones siguieron vociferando la intención de quienes ellos consideran “un peligro para México” de que sí se va a reelegir.

    Al respecto, veamos lo que dice la Constitución política de los Estados Unidos mexicanos respecto a la figura de la reelección, veamos quien sí y quién no puede acceder a ello.

    El artículo 115 regula que “las Constituciones de los estados deberán establecer la elección consecutiva para el mismo cargo de presidentes municipales, regidores y síndicos, por un período adicional, siempre y cuando el periodo del mandato de los ayuntamientos no sea superior a tres años”. En tanto en el año 2014 se constitucionalizó la reelección legislativa. Donde el artículo 59 advierte que “los Senadores podrán ser electos hasta por dos periodos consecutivos y los Diputados al Congreso de la Unión hasta por cuatro periodos consecutivos”

    Situación que no aplica a los gobernadores de los Estados y al Presidente de la República, es decir, la máxima maderista “Sufragio efectivo, no reelección” se mantiene intacta como un logro de los ideales revolucionarios, tratándose de los titulares del Poder Ejecutivo Federal y los de los Estados.

    Lo que si está bien para la oposición moralmente derrotada es aplicar esta figura a legisladores y presidentes municipales, pues desde ahí están decididos a mantener el contubernio del poder político con el poder económico, para intentar regresar por sus fueros. A ellos les decimos, ¡somos mucho pueblo y no permitiremos que regresen!

    A propósito de la reelección, recientemente, específicamente el 27 de febrero de 2024, la Doctora Claudia Sheinbaum, en entrevista con los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela, expresó que impulsará una reforma constitucional para hacer efectiva una de las máximas de la revolución mexicana, la no reelección.

    Situación que refrenda en sus eventos de campaña, donde habla con el pueblo y recoge sus sentimientos. La que además está plasmada en su Proyecto de Nación, en el capítulo dedicado a la República democrática, justa, honesta, libre, participativa y responsable, en específico en el punto 9, el cual dice: “Enviaremos una iniciativa de reforma constitucional para recuperar la consigna que dio origen a la Revolución Mexicana y quedó plasmada en la Constitución del 17: Sufragio Efectivo, No Reelección. No debe haber reelección a ningún cargo de elección popular a partir de la siguiente elección presidencial del 2030”

    No se pierda de vista, el grupo opositor ha hecho suya esta figura para enquistarse en una curul o para hacer uso de prácticas caciquiles en los municipios, ya que no existen controles efectivos más allá del voto para rendir cuentas al pueblo soberano.

    Es importante poner de nueva cuenta en la agenda pública el debate acerca de la reelección a cualquier cargo público, máxime que “sufragio efectivo, no reelección” representa una de las conquistas de la revolución mexicana, la tercera gran transformación del país.

    Es todo por hoy.

    ¡Hasta la próxima Nornilandia!

  • Seguridad social y pensión universal

    Seguridad social y pensión universal

    Por Miguel Ángel Ferrer

    De acuerdo con los más recientes estudios en la materia, en México la esperanza de vida al nacer actualmente ronda los 73 años. De modo que si la edad promedio de jubilación son los 65, el jubilado o pensionado puede tener esta condición durante los últimos ocho años de su vida.

    La verdad, no parece mucho. Pero también es cierto que en México existen muchos ancianos que superan los 73 años. Hay quienes tienen más de 80, e incluso son numerosos los que llegan a cumplir 90.

    Y así, mientras más se alarga la existencia, más necesaria se vuelve la pensión. Y es más urgente la necesidad de que el monto de las pensiones conserven su poder adquisitivo a lo largo del tiempo.

    Hace poco se hizo público que en la culta y próspera Suiza fue derrotada una intentona del gobierno neoliberal de ese país por aumentar en dos años la edad de jubilación (de 65 a 67). Y que, en contrapartida, fue aprobada una nueva ley que aumenta la pensión de 12 a 13 mensualidades por año. O dicho de otro modo, a las doce mensualidades se adiciona una especie de aguinaldo equivalente a un mes de pensión.

    La lección helvética es clara. La lucha social, es decir, la lucha de los trabajadores, debe encaminarse a impedir aumentos en la edad de jubilación, y debe procurar adicionalmente la reducción paulatina pero constante de ese límite.

    Salvadas todas las proporciones que haya que salvar, en México hoy se siguen estas vías. Aquí, el gobierno del Presidente López Obrador está empeñado en garantizar constitucionalmente el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones. Y en tiempos recientes ha reducido la edad de jubilación de 68 a 65 años.

    En México, además, hay otros pendientes en la materia. A la pensión universal que, sin contraprestación alguna, ya se otorga a los adultos mayores de 65 años, es necesario y urgente incorporar al sistema pensionario de la seguridad social a millones de trabajadores que carecen de este derecho.

    En este renglón hay que anotar a los trabajadores del llamado sector informal de la economía. No se trata, desde luego, de una tarea sencilla. Pero ya es un buen principio la pensión universal para los adultos mayores establecida desde el año 2000 por el gobierno obradorista en la Ciudad de México y que luego fue ampliado a todo el país. Primero, establecer el derecho, y más adelante convertirlo en realidad. 

  • La farsa judicial contra Julian Assange

    La farsa judicial contra Julian Assange

    Fuentes: Scheerpost – Ctxt -Imagen: Julian Assange. / Luis Grañena

    El periodista de investigación más importante de su época está siendo criminalizado y privado de libertad. Si EE.UU. consigue condenarlo, será más difícil y peligroso sacar a la luz la sórdida realidad de las guerras.

    “Los que dicen la verdad necesitan un caballo rápido”, reza un proverbio estadounidense. O necesitan una sociedad que proteja la verdad y a sus mensajeros. Pero esta protección, que deberían ofrecer nuestras democracias, está en peligro. Como periodista, Julian Assange ha publicado cientos de miles de archivos que documentan crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y sus aliados en Afganistán, Irak, Guantánamo y otros lugares. La autenticidad de los documentos es incuestionable. Sin embargo, ninguno de los responsables ha sido llevado ante la justicia ni condenado. En cambio, el mensajero lleva cinco años encarcelado en una prisión de alta seguridad en Londres, con problemas de salud que ponen en riesgo su vida, tras haber pasado siete años encerrado en la embajada ecuatoriana. No ha sido acusado de ningún delito en el Reino Unido, en ningún país de la Unión Europea ni en su país de origen, Australia. El único motivo de su rigurosa privación de libertad es que el Gobierno de Estados Unidos ha iniciado un proceso de extradición al acusar al periodista de espionaje, apelando a una ley que se remonta más de cien años, a la Primera Guerra Mundial: la Ley de Espionaje.

    Nunca se había acusado a un periodista al amparo de esta ley. El proceso de extradición, por lo tanto, sienta un precedente peligroso. Si sale adelante, todos los periodistas del mundo que revelen crímenes de guerra de Estados Unidos habrían de temer que les depare el mismo destino que a Assange. Eso supondría el fin de la libertad de prensa tal como la conocemos. Porque se basa en poder sacar a la luz el lado oscuro del poder sin miedo a represalias. Si se acaba con esta libertad, no solo muere la libertad de los periodistas, sino la libertad de todos nosotros: la que nos libra de la arbitrariedad del poder. PUBLICIDAD

    Solo por este motivo, los tribunales de un sistema jurídico funcional nunca deberían aceptar el proceso de extradición. Julian Assange no hizo de espía en modo alguno, sino de periodista, y como tal, está sujeto a protección especial. Casualmente, el testigo clave en la acusación de espionaje era el conocido estafador y pedófilo convicto Sigurdur Ingi Thordarson, que admitió en 2021 haber mentido por el FBI y haber conseguido inmunidad judicial.

    Assange no hizo de espía en modo alguno, sino de periodista, y como tal, está sujeto a protección especial

    Imaginemos el caso con los roles invertidos: pongamos que un periodista australiano hubiera publicado crímenes de guerra cometidos por las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia rusos y buscase protección en un país europeo occidental. ¿Considerarían seriamente los tribunales el procedimiento de extradición a Moscú por espionaje, máxime cuando el testigo clave es un delincuente condenado?

    Assange se enfrenta a una sentencia descabellada de 175 años en Estados Unidos. Es de temer que no sobreviva a las durísimas condiciones del infame sistema penitenciario estadounidense. Por eso, el Tribunal de Magistrados de Londres detuvo en primera instancia su extradición en 2021. El Gobierno de Estados Unidos, entonces, publicó unos documentos que afirmaban que no someterían a Assange a régimen de aislamiento. Pero según Amnistía Internacional, esas declaraciones “son papel mojado”, porque la nota diplomática no vinculante reserva el derecho del Gobierno estadounidense a cambiar de postura en cualquier momento.Al Tribunal de Apelaciones, no obstante, le pareció suficiente el documento para dar vía libre a la extradición: una tergiversación de la justicia, como apunta Amnistía.

    La audiencia, que se celebró el 20 y 21 de febrero en el Tribunal Superior de Londres y cuyo veredicto se espera en marzo, es la última oportunidad de Assange de recurrir la decisión de extradición. Sin embargo, existe un riesgo muy alto de que le vuelvan a dar la vuelta a las leyes otra vez. Según indica la plataforma de investigación Declassified UK, uno de los dos jueces, Jeremy Johnson, trabajó previamente para los servicios secretos británicos del MI6, estrechamente vinculados con la CIA y cuyas actividades ilegales se dieron a conocer gracias al trabajo de Julian Assange.

    Para Julian Assange, el propio juicio ya se ha convertido en un castigo. En abril de 2020, el Relator Especial de la ONU sobre Torturas, Nils Melzer, concluyó tras minuciosas investigaciones que Assange llevaba años sometido a tortura psicológica sistemática. El hecho de que Estados Unidos estuviera preparado para ir todavía más allá salió a la luz en septiembre de 2021: según informaciones de The Guardian, altos cargos de inteligencia, incluido el entonces director de la CIA y posteriormente secretario de Estado Mike Pompeo, planearon secuestrar y asesinar a Assange en 2017. Pongámonos en antecedentes: Wikileaks había publicado documentos aquel año que se dieron a conocer como “Vault 7”. Estos revelan la ingente actividad de la CIA en el campo de la guerra cibernética y demuestran que los servicios secretos intervienen sistemática y exhaustivamente en navegadores web, sistemas informáticos de automóviles, smart TV y smartphones, incluso cuando están apagados. Fue una de las revelaciones de Wikileaks que más sensación causaron desde las filtraciones de Edward Snowden, que destapó la vigilancia ilegal y descomunal que ejercía la Agencia de Seguridad Nacional. La CIA no iba a perdonarle el golpe a Assange y no tardaron en clasificar Wikileaks de “servicio de inteligencia hostil no gubernamental”, un neologismo trascendental que permitía declarar a periodistas enemigos del Estado. Cuando Pompeo se convirtió en secretario de Estado en 2018, el Gobierno de Estados Unidos inició el proceso de extradición. Esta jugada sustituía el plan original de Pompeo de secuestro y asesinato, pero el objetivo seguía siendo el mismo: acabar con un periodista inoportuno.

    Altos cargos de inteligencia en EE.UU. planearon secuestrar y asesinar a Assange en 2017

    Las revelaciones de informantes como Edward Snowden y Chelsea Manning y periodistas como Julian Assange han demostrado que, a la sombra de la denominada guerra al terrorismo, ha surgido un vasto universo paralelo en las últimas décadas que está obsesionado con el espionaje ilegal a sus propios ciudadanos y el encarcelamiento, torturas y asesinato arbitrarios de adversarios políticos. Ese mundo se escapa en gran medida al control democrático, es más, está socavando el orden democrático desde dentro.

    Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos no es del todo nuevo. En 1971, unas filtraciones revelaron un programa secreto del FBI para espiar movimientos de derechos civiles y en contra de la guerra, infiltrarse en ellos y reventarlos, conocido como COINTELPRO. Ese mismo año, The New York Times publicó “Los archivos del Pentágono”, filtrados por el informante Daniel Ellsberg, que demostraban que cuatro administraciones consecutivas de Estados Unidos habían mentido sistemáticamente a sus ciudadanos acerca del alcance y la motivación de la guerra de Vietnam y de los cuantiosos crímenes de guerra cometidos por el ejército estadounidense. En 1974, Seymour Hersh reveló los programas secretos de la CIA para perpetrar magnicidios contra dirigentes de Estado extranjeros y la operación encubierta para espiar a cientos de miles de opositores a la guerra, que operaron con el nombre en clave de Operación CAOS. Empujado por estas informaciones, el Congreso de Estados Unidos convocó en 1975 el Comité Church, que llevó a cabo un análisis exhaustivo de las operaciones secretas y condujo a un mayor control parlamentario de los servicios.

    Portada de The New York Times en la que Seymour Hersh desveló los programas secretos de la CIA contra disidentes, el 22 de diciembre de 1974.

    Julian Assange forma parte de esta venerable tradición periodística y ha contribuido de manera determinante a su renovado florecer. Sin embargo, hay una diferencia importante con los años setenta: hoy, el periodista de investigación más importante de su generación está siendo abiertamente perseguido, criminalizado y privado de libertad. Cuando los Estados declaran delictiva la investigación de crímenes, la sociedad cae en una peligrosa espiral, al final de la cual pueden surgir nuevas formas de totalitarismo. Ya en 2012, Assange señalaba en relación con el aumento del dominio de las tecnologías de vigilancia: “Tenemos todos los ingredientes para un Estado totalitario y carcelero”.

    Si las autoridades estadounidenses consiguen condenar a un periodista por revelar crímenes de guerra, habría otra consecuencia grave. En el futuro, sería todavía más difícil y peligroso sacar a la luz la sórdida realidad de las guerras, sobre todo de las guerras que a los gobiernos occidentales les gusta vender como misiones civilizadoras con la ayuda de periodistas adheridos a la causa. Si no conocemos la verdad de las guerras, resulta mucho más sencillo librarlas. La verdad es la herramienta más importante para la paz.

    Si no conocemos la verdad de las guerras, resulta mucho más sencillo librarlas

    Julian Assange todavía no ha sido extraditado ni condenado. A lo largo de los años, se ha creado un movimiento internacional extraordinario para su liberación y la defensa de la libertad de prensa. Muchos parlamentarios en todo el mundo también se están pronunciando. El Parlamento australiano, por ejemplo, apoyado por el primer ministro Anthony Albanese, aprobó una resolución por amplia mayoría que exigía la liberación de Assange. Un grupo de más de ochenta miembros del Parlamento alemán se han unido. Aun así, el Gobierno alemán todavía se niega a ejercer ningún tipo de presión significativa sobre el Gobierno de Joe Biden, que continúa persiguiendo a Assange. La ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, que como candidata a canciller del Partido Verde se había manifestado a favor de liberar a Assange, evita constantemente preguntas sobre el tema desde que se unió al Gobierno. Su Ministerio se pasa meses sin contestar las preguntas de los diputados sobre el caso, para luego limitarse a formular excusas retóricas y esquivas. Los políticos destacados de la coalición de gobierno alemana, que gustan de presentarse a bombo y platillo como los guardianes de la democracia y del estado de derecho, tienen que tomar cartas de una vez por todas en este asunto de justicia política y exigir inequívocamente la liberación de Julian Assange antes de que sea demasiado tarde. Pero claro, eso requeriría superar la actitud medrosa hacia el padrino en Washington y defender de verdad los valores tan cacareados de la democracia.

    ——————

    Traducción de Ana González Hortelano.

    Este artículo fue publicado originalmente en Scheerpost. 

  • La oposición quiere sangre

    La oposición quiere sangre

    Se intenta obligar al gobierno a reprimir, para acusarlo de autoritario. Y si se da el caso de que el gobierno se niegue a caer en esa burda trampa, contar con un pretexto para acusarlo de “tibio” e incompetente, al no tomar medidas severas para garantizar la paz pública.

    Por Malthus Gamba

    Es una especie de fijación en la mente de la clase conservadora.

    Como si el neoliberalismo hubiera infectado a la oposición de un virus desconocido hasta ahora, que los impulsa a encontrar en la sangre, la solución a todos sus problemas.

    La primera manifestación de esta rara enfermedad, la vimos en el momento en que, de manera inesperada, Xóchitl Gálvez decide que para lograr la credibilidad que de manera natural no alcanzarán sus promesas de campaña, debe firmar un documento compromiso, con su propia sangre. Y lo hace públicamente, como si se tratara de una acción de lo más natural en el mundo.

    LEA TAMBIÉN AMLO se lanza contra Jorge Castañeda y le dice que es un “cínico” por promover guerra sucia contra Sheinbaum ¡Imparable! Clara Brugada con 55% de las preferencias, 20 puntos por encima de Santiago Taboada: Encuesta Berumen Después viene la defensa férrea hacia la candidata opositora, por parte del grupo conservador, que intenta hacer creer al grueso de la población del país, que esta acción, donde la sangre juega un papel especial, está a la altura de la sangre derramada por los héroes del país, que pagaron ese tributo al defender las libertades de todos. Nadie se traga esa mentira. Xóchitl Gálvez pasó de lo ridículo, a lo grotesco, así digan misa los opositores.

    A los pocos días, Televisa permite que en uno de sus espacios de opinión, el político de extrema derecha Jorge Castañeda, ligado a intereses norteamericanos desde hace bastante tiempo, recomiende a quienes conducen la campaña de Xóchitl Gálvez y a ella misma, que desaten la “guerra sucia en serio”, en contra de la candidata de izquierda Claudia Sheinbaum y de igual manera, hacia el presidente López Obrador. Castañeda dice que el “librito de reglas fachas” recomienda esa estrategia basada en la mentira, el chisme y la investigación periodística, que busca el escándalo en todo lo que pueda ser utilizado para desacreditar a una candidata y a un presidente, que no presentan puntos débiles que sirvan a la oposición, para señalar faltas personales y políticas, en el pasado de estos dos personajes públicos. Castañeda habla de una guerra sucia “a fondo”. Y eso puede interpretarse como la recomendación para utilizar las viejas prácticas de agresión física extrema, que culminaron con el asesinato del candidato priista Luis Donaldo Colosio, en tiempo recientes.

    Porque hay esa idea en la mente conservadora. Los medios de manipulación señalan a diario, en este periodo de campaña, que la violencia extrema en el país, está fuera de control y que, por lo tanto, peligra la vida de los candidatos que compiten por puestos de representación popular. En realidad, no existe un clima de inseguridad y violencia en todo el país. Los espacios donde esta lamentable situación se da, son pocos y están perfectamente identificados. Este proceso electoral será limpio y tranquilo de principio a fin. La gente sabe que el combate a la corrupción y a la delincuencia, está en marcha.

    Un día después de la recomendación que hace Jorge Castañeda, para acosar permanentemente al presidente López Obrador y a la candidata Claudia Sheinbaum, se da un acto de violencia en Palacio Nacional, donde lo que se buscaba realmente, era el derramamiento de sangre inocente, para acusar al presidente López Obrador de represor. Encapuchados que decían ser normalistas de Ayotzinapa, rompieron una puerta lateral de Palacio Nacional, utilizando una camioneta como ariete.

    El periodismo manipulador se lanzó de inmediato contra López Obrador, utilizando un pretexto ridículo para ello. Señalar que, en la historia moderna del país, ésta era la primera vez en que se destruía una “puerta histórica” en Palacio Nacional. ¿Por qué señalar un hecho secundario como algo relevante? Porque no corrió la sangre. Porque no se dio la represión esperada y lo poco aprovechable que dejaba la incursión de estos violentos, era esa puerta desvencijada.

    Dentro de Palacio Nacional se conoció desde el primer momento ese hecho, pues el mismo se verificó por la mañana, cuando el presidente daba su conferencia diaria. Y nada pasó. La conferencia continuó su curso con normalidad, mientras la Guardia Nacional tomaba las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la gente que se encontraba al interior del edificio. Los reporteros esperaron el tiempo requerido para salir de Palacio Nacional sin mayores obstáculos y cada uno de ellos continuó después con sus actividades diarias. Un reportero preguntó al presidente López Obrador si se sentía seguro en Palacio Nacional, a lo que el primer mandatario respondió: “Me siento seguro en todo México. Al presidente, lo cuida la gente”.

    Su gente. Su Pueblo.

    La sangre no va a correr, a causa de un acto de represión por parte de la autoridad federal.

    La “guerra sucia en serio”, va a continuar durante los meses que faltan para el cierre de campañas. Y esto es lo preocupante. En unos días más, se dará el violento evento anual, en favor de la mujer.

    Y digo violento, porque a pesar de que el movimiento feminista es respaldado ampliamente por la mayor parte de la sociedad mexicana, se ha dejado que grupos encapuchados (hombres y mujeres), se infiltren en esa legítima marcha en respaldo a las mujeres, para realizar actos de destrucción y agresión, a lo largo de la ruta que se sigue. Hemos visto a mujeres y hombres encapuchados que infiltran la marcha, agredir con martillos, piolets, bombas molotov, marros y sopletes, a mujeres policías que solo intentan brindar seguridad a la marcha y garantizar que los ciudadanos que por alguna causa se encuentran en la ruta que sigue la manifestación, tengan las mismas garantías de seguridad. La búsqueda de sangre derramada, puede hacerse presente en este evento. Es la estrategia que manda el “manual facho”,

  • Antimperialismo hoy

    Antimperialismo hoy

    Por Raúl Romero

    Al igual que México, Estados Unidos de América (EE.UU.) está en proceso electoral para la presidencia. Joe Biden, el actual mandatario, pretende relegirse, y su principal competidor es el expresidente Donald Trump. Ambas elecciones, la de México y la de EU, ocurrirán en un momento marcado por la guerra de Rusia contra Ucrania, y por el genocidio que Israel emprende contra el pueblo palestino. En ambos conflictos EU ha intervenido abiertamente en favor de Ucrania y del criminal Benjamin Netanyahu. A este escenario se suma la configuración de un mundo multipolar en el que Rusia y China son ­competidores.

    Frente a este panorama de reconfiguración global, EE.UU. responde en América Latina con cambios significativos. Derrotados en sus intentos por imponer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela, o por sostener a la golpista Jeanine Áñez, en Bolivia, EE.UU. combina la estrategia de mano dura y negociación frente una región con mayor influencia de China. Especial interés despierta el reciente nombramiento de Daniel P. Erikson, quien fue subsecretario adjunto de Defensa para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE.UU., y quien será a partir de marzo el director del Consejo de Seguridad Nacional para Asuntos de América Latina. Erikson conoce bien México, sabe de su importancia en las próximas elecciones y buscará incidir en favor de EE.UU., en general, y de Biden, en particular.

    Aunque con narrativas, agendas y votantes distintos, ni Biden ni Trump representan un cambio sustancial en su política externa: Biden ha ido asumiendo parte del discurso antinmigrante con el que Trump atrae a miles de seguidores, al tiempo que ambos responden a los señores del dinero y de la guerra, es decir, al complejo militar industrial y sus intereses en el planeta.

    En la pugna entre Biden y Trump, hay también aliados mediáticos. El periódico The New York Times, por ejemplo, es de los favoritos entre los seguidores del Partido Demócrata, mientras los republicanos sienten una mayor simpatía por medios como Fox News. Es importante identificar el mensaje y el mensajero, pero sobre todo el interés superior al que sirven los dueños.

    El constante y en ascenso golpeteo del New York Times contra el Presidente de México, con reportajes que dejan mucho que desear, es un hecho que debe condenarse y también revisarse con cautela: ¿quién realmente es el emisor? ¿Cuáles son los efectos? ¿Cómo utilizan a favor y en contra el mensaje y sus efectos quienes compiten en el proceso electoral en México? Dos hipótesis habría que considerar: el emisor busca 1) incidir en el proceso electoral mexicano y reorientar las negociaciones regionales, y 2) presionar al gobierno mexicano a que tome partido también por alguna de las fuerzas políticas en EU. Trump, por ejemplo, ya suma abiertamente los apoyos de sus aliados en Argentina y El Salvador, apoyo manifestado abiertamente en la reciente Conferencia de Acción Política ­Conservadora.

    En el actual sexenio, bajo el argumento de la cooperación no sólo se retomó, sino que se reforzó la agenda militarista que viene impulsando EE.UU. desde hace décadas. En materia económica la dependencia también se ha acentuado: La integración económica, con respeto a nuestras soberanías, es el mejor instrumento para hacer frente a la competencia derivada del crecimiento de otras regiones del mundo, en particular, la expansión productiva y comercial de China. No olvidemos que mientras Canadá, EE.UU. y México representamos 13 por ciento del mercado mundial, China domina 14.4 por ciento, afirmó el presidente López Obrador en noviembre de 2021 durante la novena Cumbre de Líderes de América del Norte. Dos años más tarde, para noviembre de 2023, México se había consolidado ya como el principal socio comercial y proveedor de Estados Unidos, logrando un intercambio comercial de 738 mil 400 millones de dólares, lo que representó 15.8 por ciento del comercio total de la principal potencia económica del mundo, de acuerdo con datos publicados en estas mismas páginas.

    A lo anterior habría que sumar la numerosa infraestructura que el gobierno de México ha impulsado y que es fundamental para el capital de EE.UU., como el Corredor Interoceánico –deseado por el vecino del norte desde el siglo XIX– o el Tren Maya, proyectos visitados por Ken Salazar, embajador de EE.UU. en México. Los apoyos que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) da a distintas dependencias del gobierno federal es también un dato a destacar.

    Rechazar el intervencionismo imperialista pasa por denunciar los intereses que hay detrás de medios como The New York Times, sin vulnerar la seguridad de sus periodistas, pero pasa también por construir alternativas a la dependencia económica hacia EE.UU., rechazar la agenda militarista y antinmigrante y dejar de poner el territorio nacional y los recursos naturales al servicio de sus empresas e intereses. Ser antimperialista hoy también es luchar por detener el genocidio en Palestina.

    Fuente: https://www.jornada.com.mx/2024/02/26/opinion/024a1pol

  • La derecha y sus bots

    La derecha y sus bots

    Los del PRIAN creen que las elecciones se ganan en redes sociales.

    Por: Argenis Martínez

    @MXSEnLaPolitica

    Cada vez que en Twitter me preguntan en un nuevo post “¿Qué estás pensando?”, y respondo, lo que pienso es que la derecha y sus seudo comunicadores, así como sus políticos, empresarios y seguidores corruptos, creen que el pueblo es ingenuo.

    Piensan que difundiendo noticias falsas, odio y división ganarán las elecciones. La oposición cree que se puede conquistar a la gente y las elecciones a través de las redes sociales, y que México se gobierna desde ellas, por ejemplo, X. Pero así se comportan y se quejan de que AMLO, líder mundial, es quien divide a México.

    En realidad, la oposición, moralmente derrotada, carece de argumentos y por eso recurre a la guerra sucia. Incluso los supuestos líderes van al extranjero para solicitar la intervención de otros países en nuestra soberanía nacional, y eso se les cobraremos en las elecciones del 2 de junio.

    La derecha tergiversa, miente como respira, difama, expone los datos personales de los ciudadanos, propaga noticias falsas y siembra el miedo. Afortunadamente, tenemos una democracia donde todos pueden expresar su opinión y participar.

    Incluso los de derecha afirman que vivimos bajo una dictadura y que el gobierno los censura. Así de confundidos están. Pero recuerden que vuelvo a repetir: nos vemos en las urnas. Elecciones el 2 de junio de 2024, nos vemos allí. ¡Todos por el plan C ya está en marcha!

  • Combate al Lawfare (golpe blando) y apuntes sobre la marcha del odio

    Combate al Lawfare (golpe blando) y apuntes sobre la marcha del odio

    Falsean al enarbolar la bandera de la democracia, ya que su lenguaje y acciones son de exclusión, racismo y clasismo; antivalores que nada tienen que ver con la democracia.

    Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

    “La única democracia que está en riesgo es la de la oligarquía, la del corrupto. La democracia del pueblo está a salvo”

    Presidente Andrés Manuel López Obrador

    Recientemente publiqué en la revista Quaestionis un artículo denominado “El lawfare en México y América Latina”, donde proporciono al lector elementos necesarios para tener un panorama teórico-práctico acerca de las consecuencias de esta figura en el escenario socio-político y con ello tener elementos para contribuir a que no prolifere.

    Apunté que uno de los primeros casos de lawfare documentados en el continente lo encontramos en el 2005, con el desafuero contra Andrés Manuel López Obrador, quien en aquel entonces era Jefe de Gobierno del Distrito Federal; luego se sumaron a este la destitución de Dilma Rousseff, así como la persecución y encarcelamiento de Lula da Silva, en Brasil; el caso de Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina; la persecución al correísmo, en Ecuador; y así podríamos seguir sumando. Sin duda, se trata de eventos desafortunados en la vida pública latinoamericana, que es importante no olvidar y no perder de vista.

    En el apartado de conclusiones de dicha contribución al mundo del conocimiento aludí que “es imperativo crear mecanismos de defensa preventivos desde la ciudadanía, para no permitir estos golpes de estado por goteo, promovidos desde la guerra judicial; los cuales se logran organizándonos, movilizándonos y asumiendo el poder del pueblo”

    De esta manera llegamos al primer punto que abordo en esta Nornilandia: la expedición de una ley para combatir el lawfare, lo cual ocurrió en el Estado Plurinacional de Bolivia.

    Bolivia está dando ejemplo a América Latina acerca de cómo combatir al corrupto, mafioso e impune Poder Judicial.

    Esta situación no tiene que pasar inadvertida, así que los pongo en antecedentes.

    Luego de que el poder del pueblo se hiciera manifiesto el 22 de enero de 2024 a través de un bloqueo de carreteras en 36 puntos de Bolivia, principalmente en el departamento de Cochabamba, donde cocaleros y campesinos exigieron una ley de elecciones para renovar los principales cargos del poder judicial, además de rechazar a los jueces que conforman el Tribunal Constitucional, los cuales inhabilitaron a Evo Morales para postularse nuevamente a la presidencia en 2025; la lucha y resistencia, rindió frutos.

    Dichas manifestaciones duraron dos semanas, y culminaron después de que el Congreso aprobara la Ley número 1549, llamada “Ley transitoria para las elecciones judiciales 2024”, promulgada por el Presidente Luis Arce y publicada el 6 de febrero de 2024 en la Gaceta Oficial del Estado de Bolivia,

    Dicha Ley está estructurada en cinco capítulos, asimismo incluye disposiciones adicionales y disposición final.

    El primer capítulo es de disposiciones generales, y abarca su objeto, finalidad, marco legal, principios; publicidad y transparencia, así como los mecanismos de comunicación y verificación electrónica. El segundo capítulo es “Garantías de objetividad y transparencia del proceso”; el capítulo tercero está dedicado a la “Organización del proceso”; el cuarto capítulo, que resulta ser el más sustancial puesto que regula el “Desarrollo del proceso”, incluye desde la etapa de preselección, la ruta crítica y cronograma; la convocatoria pública; la recepción de postulaciones, lo cual incluye plazos, requisitos y su verificación; además de impugnaciones, recurso de revisión, resoluciones; evaluación de méritos, temáticas del examen escrito, calificaciones, preselección de candidatos antes de su remisión al órgano electoral, entre otros temas. Finalmente, el capítulo quinto regula lo relativo a la preselección de candidatos y candidatas. (El texto completo de esta ley, es posible consultarlo en el siguiente enlace http://www.gacetaoficialdebolivia.gob.bo/normas/listadonor/10)

    Según una proyección del contenido de la legislación, así como de las propias Instituciones de aquel país, las elecciones judiciales podrían estarse celebrando el 22 de septiembre de 2024. Estemos atentos, pues este caso representa un parteaguas en América Latina y ¡un gran logro para combatir el lawfare!

    Veamos lo que el historiador Daniel Cosío Villegas escribe en su libro “La Constitución de 1857 y sus críticos”. Da comienzo de manera contundente al apuntar que “la edificación crítica acerca de la Suprema Corte de Justicia arranca de la afirmación espectacular de que el Poder Judicial nunca es poder, porque la administración de justicia no depende de la voluntad nacional de un país; sus resoluciones toman en cuenta lo que esa administración debe hacer en nombre de la ley, y no en nombre del deseo, del bien o de la voluntad del pueblo” (Cosío, 2013: 91)

    Continúa diciendo Daniel Cosío Villegas, “la Corte en que el magistrado era electo popularmente y por sólo seis años, resultó independiente de los otros dos poderes y de cualquier grupo de presión en que pueda pensarse, el militar, el clerical o el de la burguesía adinerada. No sólo fue independiente la Corte de 1867 a 1876, sino que sentía el orgullo, hasta la soberbia de su independencia: la Corte como cuerpo y cada magistrado como individuo” (Cosío, 2013: 98)

    Entonces, ¿acaso no vale la pena que en México se lleve a cabo una profunda reforma al poder judicial, comenzando porque los elija el pueblo? Lo dejo a la reflexión.

    Dicho esto, voy ahora a hablar acerca de la “Marcha Nacional por la Democracia”

    18 de febrero de 2024 fue la fecha en que la oposición a la Cuarta Transformación decidió concentrarse en el zócalo de la Ciudad de México. Una cita a la que convocaron con bastante anticipación y lo hicieron con un póster donde se veían incontables membretes. Luego, se dieron a conocer las reglas, entre ellas, una muy curiosa: “no hables con la prensa” (¿qué tienen que ocultar, acaso que los congregados no tenían la mínima idea de que hacían ahí?); y otra más, “para evitar sanciones electorales no podemos llevar ningún símbolo relativo a Xóchitl ni a ningún partido. La frase #FuerzaRosa es marca registrada de Xóchitl y no podemos usarla en esta ocasión” (lo bueno es que era una “marcha apartidista”)

    Desde el inicio todo fue engaño, ya que no fue marcha, se trató de una concentración, a pesar de señalar que irían del Monumento a la Revolución al Zócalo.

    Mienten al apuntar que era ciudadana, pues claramente fue en apoyo a la desdibujada candidata del sector opositor, donde estuvieron dirigentes de partidos políticos, políticos, así como representantes populares. Además, el orador único fue el recién salido presidente del INE, quien, como supuesto árbitro electoral, tomo partido del lado opositor.

    Falsean al enarbolar la bandera de la democracia, ya que su lenguaje y acciones son de exclusión, racismo y clasismo; antivalores que nada tienen que ver con la democracia.

    En suma, se trató de una marcha del odio, la ignorancia y los membretes, donde los insultos fueron sus consignas. Se reunieron a hacer catarsis: gritaban lo de siempre: ¡vivimos en una dictadura! ¡queremos votar en libertad! ¡fuera López! ¡narco presidente! ¡nos coartan la libertad de expresión! ¡seremos Venezuela! ¡nos quieren quitar nuestras casas! ¡malditos chairos! ¡la democracia no se toca! ¡no queremos comunismo!

    La oposición imagina una dictadura, cuando la libertad de expresión y las movilizaciones están garantizadas.

    La oposición construye narrativas basadas en mentiras y las propaga por todos los medios posibles. Caen presas de las noticias falsas y sin más, las viralizan.

    La oposición corre, grita y empuja. Insultan, agreden, se saltan la fila. Están en la constante búsqueda de un beneficio o privilegio.

    La oposición ve un país en ruinas, cuando en este sexenio se han hecho más obras de infraestructura en beneficio del pueblo, como jamás ocurrió durante la larga noche neoliberal.

    La oposición se congrega en la sociedad civil, desconociendo e insultando al pueblo, al que creen ignorante. Bien lo dice el Presidente Andrés Manuel López Obrador “El pueblo no es tonto, todo es el que piensa que el pueblo es tonto”

    La oposición no tiene ideario, los mueve la animadversión y el desprecio a aquello que no les es afín.

    La oposición no defiende causas, se aglutinan para preservar sus privilegios.

    Antes marchaba el pueblo, hoy marchan los que añoran las prebendas del poder a modo.

    No hay duda, lo de la oposición moralmente derrotada es el poder sin pueblo, cratos sin demos. Esa es la democracia del grupo opositor.

    No obstante, si algo hay para celebrar es que los que ahora son oposición, quienes desconocían el derecho a las manifestaciones y hasta las acallaban; ahora salen a tomar la plaza pública al grito de “el zócalo no es de López”

    ¡Bienvenidos a un país de libertades! Donde ante una época de cambio de régimen, cada quien sabrá a que causas se abraza. Es tiempo de definiciones y de decir ¡fuera máscaras!

    Este 2 de junio, acudamos a las urnas, para mostrar nuevamente el poder del pueblo: ¡vamos por el Plan C para que siga la transformación y mantener a raya a los corruptos, conservadores, oligarcas y entusiastas del neoliberalismo!

    No se olvide, solo el pueblo puede salvar al pueblo.

    Es todo por hoy.

    ¡Hasta la próxima Nornilandia!

  • Holgura fiscal

    Holgura fiscal

    Miguel Ángel Ferrer

    Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, en los últimos seis años, el gobierno de México ha retomado el control y aumentado su participación en muy vastos e importantes sectores de la economía, los llamados grandes medios de producción. Aquí se cuentan, en primer término, las industrias petrolera y eléctrica.

    Y también, desde luego, ha crecido la participación del Estado en el sector bancario y financiero. Hoy el Banco del Bienestar, institución pública, cuenta con el mayor número de sucursales en todo el país.

    Y no sólo eso. Cuenta igualmente con el mayor número de usuarios o cuentahabientes. Se trata de los beneficiarios de los programas de beneficio social y popular del gobierno mexicano, los que suman varias decenas de millones de personas.

    Todo esto ha sido logrado sin acudir al expediente de las expropiaciones. Se ha conseguido por la vía de la inversión pública, es decir, por la utilización del presupuesto gubernamental.

    Como es bien sabido, éste se forma básicamente con los impuestos que pagan todos los agentes económicos, es decir, todos los ciudadanos. 
    Lógicamente, a mayor número de contribuyentes mayor será el presupuesto. En tiempos recientes la insuficiencia presupuestal era el pan nuestro de cada día. De modo que el camino para aumentar el presupuesto era y es el incremento de la recaudación fiscal.

    Y para lograr ese incremento no se optó por el aumento de impuestos ni por la creación de nuevos gravámenes ni por el incremento de las tasas impositivas. Se optó, simplemente, por el combate a la evasión fiscal en sus varias modalidades: el clásico e ilegal fraude al fisco y diversas maneras de evasión legales, como la condonación y la devolución de impuestos y otros privilegios.

    Tampoco se acudió a la contratación de nueva deuda pública. Y esto por la sencilla razón de la históricamente novedosa autosuficiencia fiscal, es decir, la holgura fiscal. 

    A más recursos fiscales, más obra pública, más gasto social, más y mejor redistribución de la riqueza social, de la riqueza de todos. Más educación, más caminos, más agua potable, más hospitales, más medicinas.

    Nada de esto tiene gran ciencia. Es cosa bien sabida en el ámbito personal y social. Solo es necesaria, adicionalmente, una buena y honrada administración. O, dicho en otras palabras, nada de raterías y privilegios. Con esto, la receta está completa.