El caso García Luna ha resultado un golpe demoledor para el Partido Acción Nacional (PAN). De sus dirigentes principales, uno (Ricardo Anaya) está auto exiliado en Estados Unidos; el otro (Felipe Calderón) puso pies en polvorosa, y se encuentra en España, bajo la protección del fascismo peninsular.
Por lo que toca a sus militantes, históricamente escasos, el caso García Luna no tendrá mayores consecuencias. Pero a cambio sí las tendrá en la masa ciudadana que había hecho del panismo su opción política preferida. Recordemos que en las elecciones generales de 2018 el PAN obtuvo nueve millones de votos contra siete millones del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y los 30 millones de votos en favor de Morena y de López Obrador.
En consecuencia la pelota está en la cancha de esos nueve millones que sufragaron por los azules en 2018. ¿Volverán a votar por el panismo, luego de constatar que el verdadero PAN es una partido inmoral, una organización cuya cúpula es una banda de ladrones?
Y no sólo de rateros, sino que están muy ligados al narcotráfico. ¿El votante panista medio seguirá dándole su confianza a tipos de la calaña de Anaya, Calderón y Fox?
No lo sabemos. Habrá que esperar a los comicios de 2024 para saberlo. Pero, en principio, los simpatizantes del PAN tienen una muy buena opinión de sí mismos, lo que hace difícil que acepten apoyar a una pandilla de malhechores como Anaya, Calderón, Fox y García Luna.
Pero la ideología conservadora del PAN y de los panistas es un fuerte impulso para oponerse a las políticas populares y nacionalistas de Morena y López Obrador.
Y bien se sabe que la ideología conservadora tiene un componente de fanatismo, lo que hace a los panistas oponerse incluso a aquellas políticas públicas de las que son beneficiarios, como la pensión a los adultos mayores. Porque quién no tiene en su familia un adulto mayor: ricos, pobres y clasemedieros, todos estamos en ese costal.
Digamos, entonces, que la disputa por la Presidencia de la República y la mayoría en el Congreso se librará entre el PAN y Morena. Y es claro que, por cuenta del panismo, un componente central de esa lucha será la ideología conservadora, no las obras de gobierno.
Por eso es tan importante tratar de dilucidar qué tanto daño ha hecho el caso García Luna en las posibilidades del panismo para volver a conquistar el corazón del ciudadano más o menos conservador y también más o menos fanatizado.
Con una mínima parte de la evidencia que existe para demostrar que García Luna es responsable de narcotráfico y de delincuencia organizada, un jurado neoyorkino lo declaró culpable de los 5 cargos que se le imputaron, en un juicio donde se cuidó principalmente que ninguno de los funcionarios y agentes estadounidenses involucrados con este sujeto, fuera siquiera mencionado.
Durante el juicio, que se preparó por 3 años con cientos de miles de pruebas documentales, no se utilizó ni una sola de ellas, el veredicto se basó únicamente en los testimonios de policías, agentes y narcotraficantes. Incluso siendo así, ni siquiera se presentaron los testimonios de otros personajes que podrían haber declarado de primera mano la participación del acusado en el narcotráfico, como La Barby y el mismo Chapo Guzmán.
Esta aparente omisión de pruebas contundentes, disponibles pero no utilizadas en el juicio por la fiscalía, así como el recorte en los tiempos estimados para que éste se llevara a cabo, de 8 a 3 semanas, refuerza la hipótesis de que la fiscalía de Nueva York no presentó ninguna prueba que pudiera inculpar a funcionarios de aquel país.
Sin embargo con las testimoniales presentadas por la fiscalía y sus argumentos, fue suficiente para que 12 personas comunes y corrientes, seleccionadas por la fiscalía y por la defensa para actuar como jurados, declararan culpable de todos los cargos por unanimidad al acusado, emitiendo un veredicto lapidario que puede sumir a García Luna en la cárcel por lo que le resta de vida.
El Juez Cohan dictará la sentencia para este sujeto el 27 de junio a las 11 de la mañana, después de que la defensa haya llevado su caso a la corte de apelaciones en abril, como lo mencionó el abogado César de Castro. Con esto terminará el capítulo negro de este delincuente pernicioso, en quien Calderón tuvo a bien poner el gobierno al servicio del Cártel de Sinaloa. Ahora comenzará la cacería de sus cómplices en el saqueo del erario.
Pero en realidad este es el inicio de un proceso mucho más importante para la justicia, que es encerrar a quien desde la presidencia fue responsable de que todo lo anterior sucediera.
Ahora cobra especial importancia las declaraciones del ex primer comandante de la Policía Federal, Javier Herrera Valles y del ex subsecretario de la defensa en época de García Luna, general Tomás Ángeles Dahuahare, sosteniendo que le advirtieron a Felipe Calderón que este sujeto estaba ligado al crimen organizado, haciéndolo cada uno de ellos hasta en dos ocasiones.
Como pago por intentar advertir al presidente sobre el peligro que se corría teniendo un delincuente en la Secretaría de Seguridad Pública nacional, les fabricaron delitos y los metieron en prisión, de la que ambos salieron absueltos un tiempo después.
Sólo estos dos testimonios demuestran sin necesidad de buscar más pruebas, que existen por toneladas, que Calderón no solamente sabía que García Luna era un criminal actuando en asociación franca con uno de los cárteles del narcotráfico, sino que sabiéndolo fue por lo menos su cómplice, si no es que también fue su socio y su jefe, muy probablemente siendo él quien dio las órdenes necesaria para que esto sucediera.
Independientemente de los crímenes de toda índole que cometió Calderón, respaldado por los grupos de delincuentes que trabajaban con él y de los traficantes de influencias a los que les otorgaba negocios al amparo del poder, la gravedad de lo que hizo García Luna cobijado y seguramente con el beneplácito de su jefe, son crímenes de lesa humanidad que los mexicanos no vamos a olvidar y no estaremos tranquilos hasta que la justicia los alcance a todos ellos.
Como dijo el filósofo italiano Césare Beccaria: “Los delitos deben ser calificados según el daño infligido a la sociedad”.
La oligarquía mexicana lo tiene muy claro: el Poder Judicial es su más importante trinchera en el combate contra la Cuarta Transformación de la vida pública que encabeza el Presidente López Obrador.
Pero no es, ciertamente, su único recurso. En lo general los medios de información también están alineados contra la 4T. Y lo mismo puede decirse de los llamados organismos autónomos. De modo que debe reconocerse que la 4T enfrenta a muy poderosos y combativos adversarios.
Igualmente también debe reconocerse que la 4T cuenta con importantes aliados. El principal de ellos es, sin duda, la mayoría del pueblo mexicano, tal como lo demuestran sucesivas e innumerables encuestas y procesos electorales en los últimos cuatro años.
En esta lucha la 4T ha logrado importantes victorias, en tanto que sus adversarios sólo se han dedicado a estorbar y entorpecer las acciones justicieras del gobierno de López Obrador.
Ahí está, por ejemplo, el amparo otorgado a Luis Cárdenas Palomino, cercanísimo colaborador de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón.
También ahí están los innumerables amparos otorgados por el Poder Judicial a los detractores del Tren Maya y de la refinería de Tres Bocas. Y ahí están también los amparos concedidos a los funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE) y del propio Poder Judicial para que puedan seguir cobrando sus estratosféricas remuneraciones.
Por todo esto puede afirmarse que el Poder Judicial, muchos medios de información y los organismos autónomos están empeñados en una guerra de guerrillas contra la 4T. Sólo que esta guerrilla carece de una causa justa y, por ello, del imprescindible apoyo popular. Y ya se sabe que una guerrilla sin base social está condenada al fracaso.
Así está, hasta el momento, la correlación de fuerzas entre el obradorismo y el bloque conservador, es decir, la oligarquía. Modificar esta correlación de fuerzas pasa, necesariamente, por la vía de las urnas electorales. Y ya están a la vista tres procesos electorales: dos elecciones locales (Estado de México y Coahuila) en 2023 y los comicios presidenciales y la renovación del Congreso federal en 2024.
Con base en los datos disponibles hasta ahora puede pronosticarse la victoria del obradorismo, al menos en la elecciones presidencial y del Congreso. Y esto es así porque en Edomex y Coahuila no ha sido desterrada la práctica del fraude electoral institucional.
Contrario a lo que el precandidato del PRI a la gubernatura de Coahuila ha declarado recientemente, es un absurdo comparar lo recibido en un programa social con un salario correspondiente a la venta de la fuerza de trabajo. Se trata de una similitud desproporcionada de origen. Un salario es la proporción mínima de la venta de la fuerza de trabajo de una o un trabajador; un programa social es cubrir un vacío social que el Estado abandonó a la suerte de un sector de la población socialmente desfavorecido e invisibilizado. Pero claro, es fácil salir con la verborrea alta de declarar semejante barbaridad porque su condición de vida es diferente a la realidad social que se vive Coahuila.
Si parte desde sus privilegios, los mismos que su posición de clase le han brindado, seguramente puede decir que un apoyo social es un apoyo mínimo, una insignificancia que no podrá cubrir o resolver las necesidades de quienes lo reciben y es mejor un salario, pero de nuevo, son cosas que no pueden compararse. Más bien los programas sociales han sido una renta que ha solucionado problemáticas de la gente y les han cambiado la realidad con lo que perciben. Hablamos de esa misma gente que antes no tenía lo suficiente para cubrir ciertos gastos, como la compra de medicamentos o alimentos básicos y que gracias al apoyo han podido sacar a flote. Es un absurdo estar cuestionando su efectividad solo por la ceguera que produce un sesgo económico, ideológico y político derivado de odiar a las clases bajas peyorativamente llamadas pobres.
Que bajen esa bandera de que van a trabajar para todas y para todos; su asta se rompe al no apreciar los esfuerzos que se hacen por los más pobres. Recordemos que la agenda de esos apoyos nunca ha sido buscar una clientela política o utilizarlos como una forma de manipulación o extorsión hacia los beneficiarios, sino resolver una problemática que el estado no ha podido cubrir para subsanar la brecha de desigualdad entre ricos y pobres. Ese tipo de programas se alejan de utilizarse de forma ambiciosa debido a que representan un derecho constitucional que no permite buscar beneficios personales, sino que beneficia a los sectores social desfavorecidos, mismos a quienes les corresponden.
Es absurdo que el precandidato priista para la gubernatura, Manolo Jiménez, haga esas comparaciones. Más bien lo que se entiende es que el fondo de sus comentarios es una cuestión ideológica y un odio y repele hacia las clases marginadas. Recordemos que no le conviene que los programas sociales se entreguen de forma directa y sin intermediarios y que cubran lo que el estado ha dejado de hacer, ya que probablemente no quiera perderse la oportunidad de que pase el recurso por sus manos para poder utilizarlo perversamente en beneficio suyo y de su partido, el Revolucionario Institucional -PRI-.
Algunos de nosotros no le creemos cuando dice que va a trabajar para todas y todos, ya que sabemos que odia a los pobres porque viene de una tradición familiar de los llamados nuevos ricos de Coahuila, que se hicieron de su riqueza a costa de la apropiación de terrenos ajenos en la capital del estado, pero lo esconde su riqueza mala habida en decir que es gracias a la cultura del esfuerzo, de que no le des el pescado al que lo necesita, sino dale la caña para pescar; de que hay que echarle ganas y de que los pobres son pobres porque quieren. Él ignora que existen problemáticas serias, de fondo y estructurales para las cuales el Estado no había dado las herramientas necesarias para sortear y poder tener una vida digna. Veámoslo como lo que son: comentarios clasistas. Si siendo precandidato los hace, empecemos a pensar cómo será su mandato si llegase a gobernar.
No lo olvidemos: esos mismos programas sociales han sido el soporte para que el Estado mexicano y la economía no llegaran a una crisis terrible durante la pandemia. Gracias a su implementación, el consumo ha aumentado, y lo sustentamos en los datos arrojados por el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior -IMCPMI- del INEGI, hubo un crecimiento de 5.8 por ciento en el consumo de septiembre de 2021 a septiembre de 2022, una parte de ese aumento es porque más de 25 millones de familias reciben un apoyo social, tienen mayor solvencia económica para destinar al consumo.
Los programas sociales del gobierno popular del presidente López Obrador son políticas reales, sin parafernalias y sin ánimo de utilizarlas para el beneficio personal sin manipulación, sino para lo que realmente son: para la gente que más los necesita.
El día lunes 30 de enero se hará pública una plataforma política que, convoca a realizar una “HAZAÑA POR MEXICO”, término ampuloso que, cuando ve uno los personajes, quizá lo único que podrán hacer es, generar un gran bostezo en la despierta y politizada sociedad que, los conoce, les ha padecido y si acaso serán merecedores de una mueca entre la risa y el olvido.
Quizá con solo enlistar los nombres de los miembros de esta, “plataforma ciudadana”, si como no, sería suficiente para entender de qué va, por saña les iremos quitando el velo y exhibirlos tal cual han sido a lo largo de décadas, falsarios, hipócritas, corruptos y hoy paladines de la libertad y la democracia, como dicen acá, que se los crea la más grande de su familia.
El evento celebrado en un salón del WTC, se dieron cita Francisco Labastida Ochoa, excandidato presidencial; Dante Delgado, presidente de MC; las senadoras: Patricia Mercado Castro (MC), Josefina Vázquez Mota (PAN), Xóchitl Gálvez (PAN); los exrectores de la UNAM: José Narro y Francisco Barnes; Diego Valadés, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; Óscar Espinosa Villarreal, ex regente del GDF; el historiador Enrique Krause;Gibran Ramírez; los diputados de MC: Amalia García, Ivonne Ortega y Salomón Chertorivski; el ministro en retiro de la SCJN: José Ramón Cossío; los medallistas olímpicos Raúl González y Fernando Platas, la periodista Beatriz Pagés, entre otros. El gran ausente a la presentación del colectivo fue Cuauhtémoc Cárdenas.
Vamos a ver qué han hecho estos paladines que, como avenger apolillados pretenden rescatar al país de manos del dictador de Macuspana.
Aun y cuando estuvo ausente, se considera como el principal impulsor de esta plataforma o colectivo al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, imposible no evocar los tiempos de rebeldía ante un sistema que ya daba muestras de un abandono de las grandes causas sociales, mantener los métodos anti democráticos a la hora de señalar sucesores en la silla presidencial, la justa ira que logro convertirse en organización, en ímpetu y en creer que se podía, asociar nombres como el de Porfirio Muñoz Ledo, la maestra Ifigenia Martínez, Enrique González Pedrero, un joven Andrés Manuel López Obrador, el gran fraude del 88 y el nacimiento de un frente que, teñido de amarillo y con el sol azteca como emblema, fue esperanza de tantos, de tantos, hasta que se percudió y hoy lastimoso falderillo niega y reniega de su pasado de gloria y esplendor.
Es por tal, que, aun y cuando el presidente López Obrador ha sido magnánimo y respetuoso con el Ing. Cárdenas, la condena de quienes al lado del hoy presidente hemos andado y seguiremos haciéndolo, no se le perdona su tacañería política, cuando, fieros sabuesos en pos de la utopía llamada transformación, mostraban dientes amenazantes, cuando la canalla en prensa, en opiniones, en campañas de odio flagelaba y trataba de descarrilar el proyecto transformador, no se le escuchó una palabra de aliento ni de condena al régimen corrupto y cínico que, con un fraude similar al que en carne propia él mismo padeció, impidió temporalmente, el arribo de esta ola transformadora, de esta, nuestra realidad, nuestro futuro.
Francisco Labastida Ochoa, blandengue y aguanoso, mira que perder ante una chachalaca, un tipo de lengua larga e ideas cortas, el malhadado Vicente Fox, candidato que fue del PRI beneficiado por una maniobra turbia y descarada, el traspaso de 1000 Millones de pesos de PEMEX al Sindicato del gánster Carlos Romero Deschamps y de ahí a su campaña, ni los millones pudieron levantar a un político de viejo cuño, endeble, cobarde se quejaba de que le llamaban la vestida, mandilón y no se que tantas cosas más, como si con eso fuese a generar simpatías, carga sobre su espalda el nada grato deshonor de haber entregado el poder a un tipo intrascendente y a un partido conservador que, había surgido precisamente para enfrentar las políticas nacionalistas del padre del entonces también candidato Cuauhtémoc Cárdenas, inmóvil, pétreo, sin alma ni corazón.
Dante Delgado, ex gobernador de Veracruz, ex presidiario, bronco y de cavernosa voz, hoy padrotea al llamado partido Movimiento Ciudadano, que, en la frivolidad, en el histrionismo de sus candidatos ha encontrado un filón del que lacta y se nutre, sin más propuesta que la quimera de un centro que no es tal, en un falso progresismo enarbolan causas disímbolas, de pronto son ambientalistas, luego humanistas, de vanguardia en el ejercicio de gobierno, al final, una franquicia que, en la democracia pervertida ha encontrado morada, lujos, hamaca y la dolce vita.
Patricia Mercado, Josefina Vázquez Mota, ambas ex candidatas presidenciales, la primera, una candidatura que se diseña solo con un objetivo, restarle unos cuantos votos al ing. Cárdenas, de flaca memoria, Josefina Vázquez Mota, no concitó el apoyo ni siquiera de su mismo partido, abandonada por Felipe Calderón y con Vicente Fox llamando votar por Peña Nieto, su contrincante priista.
Xóchitl Gálvez, farsante, si le es de provecho es, digna indígena otomí, si no es una botarga, una saboteadora de los debates, es la demagogia y la falacia vestida con prendas holgadas y colores que pretenden una raíz que, hace años se pudrió.
José Narro Robles y Francisco Barnes de Castro, ex rectores de la UNAM, oficialistas ambos, personajes menores del régimen, José Narro como secretario de salud en el gobierno de Peña Nieto, termino de matraquero en Ecatepec Estado de México a favor del entonces candidato Alfredo del Mazo, la dignidad matraqueada, pisoteada por quien debiera, por el cargo qué ostentó, ser ejemplo de respeto, dignidad y decoro.
Francisco Barnes, su gran contribución fue la de intentar establecer cuotas obligatorias en la UNAM, la respuesta estudiantil le frenó en su intento, otro esperpento de la política, Jorge Carpizo lo intentaría más tarde, el pensamiento conservador que a ambos les habitaba se manifestaba en esa concepción del que, si quiere celeste que le cueste.
Diego Valadez, abogado de texto fino y profundo, un intelectual brillante y sobrio, como tantos sucumbe ante el poder y con Carlos Salinas le toca estar al frente de la PGR justo cuando el asesinato nunca aclarado del malogrado Luis Donaldo Colosio, ahí naufraga su prestigio y no vuelve a aparecer en un cargo importante, los costos de estar tan cerca del poder y del más malévolo presidente de los últimos tiempos.
Oscar Espinoza Villarreal último regente priista y ex prófugo de la justicia, se le recuerdas diciendo a los malhechores, si vas a delinquir, no lo hagas aquí, aquí no lo voy a permitir, vaya paradoja, el malhechor eran él y su gabinete, pandilla de ladrones.
Enrique Krause, ideólogo del conservadurismo y pluma con precio, Gibran Ramírez, patiño de Ricardo Monreal, decadentes.
Oposición de caricatura.
La lista es larga, pero sin cambios sustantivos entre ellos, si ves a uno, les ves a todos, La narrativa no puede ser otra que la de imitar el discurso de la derecha, es decir, si uno les lee no encontramos diferencias sustanciales entre esta narrativa y la de Claudio X González, así como la narrativa perversa de los principales medios de comunicación, de las plumas a sueldo e inclusive de la prensa internacional.
En ahorro de tiempo, a reserva de lo que, seguramente será la nota en toda la prensa, hablan estos notables de la necesidad de parar a este gobierno autoritario y uni personal, vaya una falacia, el presidente Andrés Manuel López Obrador, justo en sus primeras acciones de gobierno, desarticuló el presidencialismo con tres acciones de gran relevancia, primero cancela por vía constitucional, la facultad exclusiva que tenía el jefe del ejecutivo de condonar impuestos, imagine el poder que esta prerrogativa legal le daba al presidente, segundo, renuncia al fuero presidencial y estar en posibilidad de ser juzgado por cualquier delito como cualquier ciudadano, tercero, establecer con rango constitucional, la revocación de mandato y someterse él mismo a dicho ejercicio de opinión ciudadana, este es el presidente autoritario al que hay que enfrentar discursiva y políticamente, no cabe duda de que, todos estos personajes oportunistas y cínicos, no son más que otra intentona que, al igual que tantas , resultará fallida, en contra de la cuarta transformación, serán pues, sábanas blancas debajo de las cuales ni siquiera existirá un patético fantasma.
A pesar de que el sistema de partidos vive una crisis generalizada, en México crisis no es tan grave, todavía hay partido hegemónico sólido, a pesar de traidores en su interior que sólo persiguen los desequilibrios internos. Para el sistema de partidos es igualmente dramático un voto a favor del contrincante que una abstención, sobre todo desde la perspectiva del partido en el poder. Hasta ahora, el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador ha detenido el abstencionismo. A mayor abstencionismo menos legitimidad, no es gratuito que el mayor abstencionismo en una elección presidencial haya ocurrido en 1988, cuando el candidato del PRI fue Carlos Salinas de Gortari, quien tomara la Presidencia de la República por asalto, con un 52.58 por ciento de no participantes.
En 2000, con Fox a la cabeza, hubo 36.03 por ciento de abstencionismo. Con Echeverría, en 1970, un 34.8 por ciento. Seis años después, en el 77, a pesar de que José López Portillo no tenía contrincante, porque el PAN no presentó candidato, el abstencionismo bajó al 31.03 por ciento.
La influencia de López Obrador en las elecciones de 2024 no sólo podrá reflejarse en los votos a favor del candidato de Morena sino por la copiosa participación ciudadana en las urnas donde el abstencionismo debe quedar en último lugar de la votación y declarar la buena salud del sistema de partidos.
La politización de la sociedad mexicana muestra un novedoso interés por el acontecer político abre la puerta a nuevas formas de participación ciudadana que diversifica la difusión de las posturas políticas de la sociedad, cuyos emisores se dan por bien servidos cuando lanzan por twitter o whatsapp una opinión, o dos o tres, y con ello dan por concluida su participación electoral; es decir, no votan, simplemente dan conocer su postura a uno o un millón de seguidores, para el caso es lo mismo. Aquí lo sustancial es que no votan, pero creen influir con su opinión a favorecer a sus favoritos en tiempos electorales. A veces las redes convocan al abstencionismo.
En los últimos años los partidos en México buscaron prepararse para competir contra otros partidos pero no para combatir el abstencionismo, lo cual implica un trabajo mayor. Más allá de superar las propuestas del contrincante sino mover de la apatía a ciudadanos que dejaron de creer en la política, en las elecciones, en el sistema de partidos, en la democracia.
La escasa formación de cuadros en todos los partidos, no advierten la protección al sistema de partidos. Los contrincantes son los partidos políticos contrarios, con quienes, además, se comparten un enemigo común que es el abstencionismo.
En algunos países los líderes rebasan a los partidos, las ideas, los proyectos borrando las líneas frágiles entre unos y otros partidos, que a la hora de buscar fronteras ideológicas se observan flexibles concesiones donde se apuesta sólo por lo electoral.
Hay que ganar elecciones al mismo tiempo de darle mantenimiento al sistema de partidos que en México sufre los cambios de una transformación política profunda que no debe confundirse con una crisis del sistema de partidos. Es decir, sí hay un deterioro en su proceso del sistema, pero está a tiempo de conservar su vigencia, sobre todo si lo comparamos con los sistemas de Europa, donde las ideologías del pasado invaden a los más progresistas y hacen de su programa de acción un híbrido más confuso que nuestra alianza opositora. Los líderes de los partidos no saben dejar en el pasado las enseñanzas de los errores que históricamente cometieron sus similares y creen inventar formas políticas novedosas sin darse cuenta que sólo evidencian su desconocimiento de la historia.
La fusión o confusión de ideas “incluyentes” en los partidos políticos, su aparente heterogeneidad, su apertura de inclusión total, los vuelve no sólo frágiles sino que los acerca al conservadurismo. De ahí que las victorias electorales se muevan radicalmente en Europa, pasan a un sistema de péndulo de la ultraderecha a la ultraizquierda; en América Latina esto empieza a suceder, afectando a partidos y democracia, abriendo la puerta a golpistas disfrazados de militantes democráticos.
Morena podría empezar a cerrar un poco esas puertas de la pluralidad partidista de origen y a su correspondiente retroceso ideológico de los huérfanos de otros partidos, para evitar la crisis de partidos que empieza, por lo regular, con el partido en el poder.
¿Y por qué no quedarse sentada? Si el clan del golpeteo político al Presidente y a la 4T es quien la puso en el puesto, ¿por qué no les debía mandar una señal, un guiño de ojo?
No importa que la ceremonia de conmemoración de la constitución de 1917 fuera la convocante, no importa que los 3 poderes del Estado se desplegaran con sus presidencias en su representación, no importa que – para bien o para mal- los protocolos entre poderes públicos impliquen cortesía. La nota necesaria para la señora ministra era dar su primer abono de los muchos que tendrá que pagar.
Si bien es cierto y no nos perdamos en pensar lo contrario, cumplió con la ceremonialidad obligada en cuanto a los honores a los símbolos patrios; lo que no cumplió fue con la urbanidad que obliga la representación de los poderes públicos del País. Ese es el punto, que se le olvidó a la señora Piña, que representa a uno de los poderes del País, no a su familia, no a sus amistades y mucho menos a los jefes de las élites que la colocaron.
Recordemos que la presidencia de la Suprema Corte es ocupada por votación del resto de los ministros, y que en esta ocasión en que la señora Piña fue elegida, tal decisión fue acompañada de un desaseo absoluto -después de que la élite conservadora que trabaja para el poder económico orquestó una emboscada a otra candidata-; así es como llegó la ministra a la posición más importante en el Poder Judicial. La señora Piña llegó porque la pusieron y ahora tiene que pagar un precio; la descortesía hacia el Presidente es lo de menos, preocupémonos todos de las retribuciones a que esté obligada.
El Presidente ya comentó acertadamente, dándole a la ministra una cachetada con guante blanco: “¿Cuándo se había visto que se quedara sentado el presidente de la Corte en un acto así? Eso me llena de orgullo, porque significa que estamos llevando a cabo cambios, es una transformación”
Al Presidente López Obrador la oposición le acusa de dictador, de tirano, de anti demócrata, nuestros antagonistas le cuelgan el San Benito de lo que se les vaya ocurriendo, pero además, lo señalan como poco educado, poco preparado, sin mundo, uno que no ha viajado, no habla inglés, no tiene glamour; casi un bárbaro a la manera de como Lorenzo Córdova describe a los mexicanos: “O vio mucho Llanero Solitario, con eso de toro cabrón, cabrón, no mames, sólo le faltó decir ‘yo gran jefe toro sentado, líder gran nación Chichimeca, no mames, no mames, está de pánico cabrón”… Y sin embargo ¿quiénes son los groseros, vulgares y en el mejor de los casos descorteces?
Aguilar Camín, Javier Lozano, Pedro Ferriz, Kenia López, Xóchitl Gálvez, Alazraki, Vicente Fox, Muñoz Ledo, la lista es larga. Bueno pues todos estos con la grosería directa, con el tufo de clasismo y racismo hacia la persona de López Obrador ya tienen a una más en su lista: la ministra Piña, la mujer sentada.
Mano Negra en el metro de la CDMX. Cartón de Monero Rapé.
Por Miguel Ángel Ferrer
Nada tienen de extraños los recientes e inusuales incidentes en el metro de la Ciudad de México.
A leguas se observa que esos incidentes no han sido fortuitos, sino deliberados. Y también es evidente que tales hechos tienen indudables nexos con la sucesión presidencial de 2024, y más concretamente, con la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum.
Podría decirse de esos incidentes que se trata de una estrategia política con dos propósitos obvios: uno, descarrilar la presunta candidatura presidencial de Sheinbaum, y dos, más general, golpear al partido Morena, indudable favorito para los dichos comicios de 2024.
Dicho de otro modo, la oposición, es decir, el bloque conservador, entiende que no tiene posibilidades de triunfo en las urnas, y ha decidido acudir a las conocidas campañas negras contra el gobierno, y, de pasadita, contra Sheinbaum, a quien suponen la más probable ganadora en las encuestas que habrán de definir al candidato presidencial de Morena.
Ese tipo de campañas negras son un viejo conocido de la sociedad mexicana. Pero antes, en la época del dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), esas campañas se utilizaban para desacreditar al precandidato tricolor que parecía con mayores posibilidades de lograr la candidatura presidencial.
En aquellas épocas los métodos predilectos eran los asaltos bancarios y los secuestros de personajes sociales relevantes. Además, claro está, de los actos y atentados de bandera falsa. Era un clásico todos contra todos. Este fue el telón de fondo de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.
Y también del tristemente célebre halconazo (otra matanza de estudiantes y muchos ciudadanos en la vía pública y a plena luz del día) el 10 de junio de 1971. Ciertamente, no hay nada nuevo bajo el sol.
Esos dos sucesos admiten el nombre de terrorismo. Y permiten utilizar para calificarlos el adjetivo terrorismo. En este caso terrorismo de Estado, porque fueron diseñados y ejecutados por agentes del Estado: soldados, policías y grupos de paramilitares (los halcones) a sueldo del entonces gobierno del Distrito Federal.
Ahora es muy distinto. Los incidentes en el metro de la capital del país pueden ser catalogados como terrorismo, pero no de terrorismo de Estado, por la sencilla razón de que el Estado es completamente ajeno a ellos. Y que la cúpula, del poder es, más bien, la víctima Y, más concretamente, el gobierno del Presidente López Obrador.
El Español, es la segunda lengua más hablada en el mundo después del Mandarín y primera en recursos gramaticales. Los tiene para todo, por ejemplo, los Eufemismos se usan para suavizar y hacer que suene bonito algo que es muy feo.
Llaman “Plusvalía”, a la parte que el Capitalismo roba al trabajador, de la riqueza que produce y Minusvalía al dinero de los trabajadores que las AFORES pierden en apuestas demenciales en esos Casinos a los que también, Eufemísticamente llaman “Bolsa de Valores” y que es donde “valientemente” arriesgan dinero fruto de actividades productivas y que no es suyo, para quedarse con las ganancias especulativas si las hay, o reportar pérdidas a los trabajadores (Minusvalía), si sus apuestas salen mal.
Otra cosa que parecería chistosa si no implicara la comisión de delitos, es llamar ADMINISTRAR, cuando lo que hacen las AFORES es ESPECULAR, ROBAR.
Espero pues que mis anteriores disgresiones místicas, filosóficas y esotéricas hayan ayudado a comprender lo que nos informa esta nota de hoy en La Jornada:
Las “Administradoras” de fondos de retiro, especulan las cuentas de
72 millones de trabajadores del país (Afiliados al IMSS, ISSSTE…). lo anterior, representa el JINETEO de 5 billones 224 mil 293 millones de pesos, esto es, el 18.84 por ciento del PIB, otro recurso eufemístico que se usa para no decir a cuánto ascendió la riqueza nueva, medida en dólares, que fue producida por los trabajadores en un año y que debiendo ser un ahorro sagrado e intocable por ser para que los trabajadores tengan una vejez digna, “POR LEY”, (Ilegítima por cíerto), esos ahorros son sustraídos y entregados a esas sucursales de los bancos llamadas eufemísticamente AFORES para que los jineteen (“Administren”) y se queden con las ganancias, si las hay y que son muchas, o caso contrario, reporten pérdidas a los trabajadores llamándoles “Minusvalía”, en lugar de estupidez.
Para dimensionar la fortuna que las AFORES especulan (18.84% del PIB), solo me resta informar que el porcentaje del PIB que el Estado dedicará a Educación en el 2023, es 03%, a Salud 02.93% y el de Defensa en el 2020 fue de 0.57%, esto es, poco más de medio punto.
Al final, las AFORES que dedujeron “comisiones” que te cobran por hacerte “el favor” de arriesgar y jinetearte tu dinero, te reportan porcentajes irrisorios que si sobrevives, significarán pensiones de hambre.
¿Pero, por qué las cosas son así?
Porque los que estudiaron finanzas y economía no explican a la gente y si tratan de hacerlo, la confunden más.
Porque los diputados y Senadores o no saben, o no entienden, o no les importa lo que pasa a quienes dicen que representan.
Porque la propuesta del gobierno es TRANSFORMACIÓN y no REVOLUCIÓN.
Porque el Capital y sus Medios de Desinformación asustan a la gente.
TEMEN MÁS a una Revución de las Conciencias que a una de a balazos.
Va la nota… ¡Opinen!
Ciudad de México. La Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro (Consar) informó que las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) terminaron 2022 con minusvalías para los trabajadores por 215 mil 477 millones de pesos. Se trata del mayor monto para un año desde que hay registros.
No obstante, el ahorro pensionario de los trabajadores mostró cierta recuperación en la segunda mitad del año, pues a mediados de 2022 arrastraba pérdidas por aproximadamente 470 mil millones de pesos, producto de la extrema volatilidad de los mercados de valores como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania.
En un reporte difundido este jueves por la Consar, el organismo regulador y supervisor reveló que en diciembre pasado las Afore reportaron plusvalías por 75 mil 744 millones de pesos, lo que se suma a las 131 mil millones de pesos de noviembre.
Una minusvalía es una pérdida en el valor de un activo, en este caso los ahorros de los trabajadores; cuando el valor sube, es una plusvalía. Ambas situaciones se convierten en pérdidas o ganancias cuando se vende el instrumento de la inversión o se retira el activo, lo que no sucederá hasta que las personas lleguen al momento de la jubilación.
La Consar también informó que el SAR administra más de 72 millones de cuentas por más de 5 billones 224 mil 293 millones de pesos, que representan 18.84 por ciento del PIB.
El saldo promedio de cuentas al cierre de 2022 fue de 92 mil 429 pesos; las aportaciones a las cuentas de los trabajadores sumaron 336 mil millones de pesos en el año y se realizaron 1.6 millones de registros de cuentas
En el juego democrático, se han diseñado instrumentos para hacerla mas efectiva y que, por la vía de los hechos, honre su raíz etimológica, “el poder de la gente, del pueblo,” poder para decidir, como piedra angular de cualquier democracia, decidir quien o quienes serán sus representantes en los diversos ordenes de gobierno de que, estas democracias, se dotan para hacer cumplir los anhelos de las mayorías y que estos anhelos se reflejen en documentos rectores como las constituciones, los tratados internacionales y las legislaciones locales.
Uno de los instrumentos mas representativos de las democracias lo son los partidos políticos, entes de interés publico que, en teoría, representan a una parte de la sociedad, de ahí el termino partido, estos partidos tienen o deben de tener una identidad ideológica, clara y firme, un proyecto, estatutos y reglamentos, así como la obligación de cumplir con las normas que, para efectos de la vida partidista se plasman en las legislaciones nacionales y estatales, sin menoscabo de su autonomía, están obligados a rendir cuentas, sobre todo en tratándose de los recursos públicos a los que, por ley tienen derecho.
El financiamiento público a los partidos tenía, en su fin primigenio, el hacer asequible los tiempos de radio y televisión, así como a recursos públicos para llevar a cabo las tareas sustantivas de los partidos, promover la participación democrática y participar en lo más posible, en igualdad de circunstancias y oportunidades.
Lamentablemente este financiamiento ha pervertido el sistema de partidos que actualmente se tiene en México, el fin para el que se crean partidos que, en esencia, debía ser la de luchar en la arena política, bajo las normas democráticas, para, por medio de elecciones libres, objetivas y periódicas, alcanzar puestos de representación popular y convertir las mayorías sociales en mayorías políticas, ser el instrumento de organización de el grupo social que se siente representado e identificado con ese partido, se ha pervertido y lamentablemente se convierte muchas veces en simples negocios familiares o de grupo, en franquicias que se alquilan y como rémoras medran de los grandes esfuerzos nacionales, esta es quizá, la más grave perversión que sufre el sistema de partidos, las consecuencias son, muchas veces, retrocesos, traiciones y oportunismo de figuras protagónicas, individualistas y con escasa eticidad en el ejercicio de la política.
Así tenemos que, por simple calculo político, por la ambición al recurso público, que solo sirve para engordar burocracias que, en los partidos han encontrado una oportunidad de negocios, parten de análisis muy chatos, sacrifican posibilidades de construir alianzas fuertes y sólidas para enfrentar otro sistema de partidos que, en la compra, la coacción y el chantaje tiene su granero de votos, caso emblemático del PRI, cuando se presenta una oportunidad histórica de enfrentarlos en unión y con la conjunción de anhelos, los partidos negocio ven solo por sus intereses, postulan perfiles no ganadores, perfiles que les garanticen solo el acceso a las prerrogativas, todo disfrazado con un discurso seudo progresista y enarbolando las grandes causas nacionales como propias, el panorama es muy claro, se lucha por lograr los avances democráticos, por terminar con los sempiternos esquemas de corrupción y saqueo, por cristalizar los cambios verdaderos que, permitan a la gente vivir en paz, sin tantos apuros económicos y felices, o se lucha por mantener burocracias partidistas enquistadas en este sistema pervertido y caduco de partidos, es por tal de urgencia, lograr mayorías políticas que permitan llevar a cabo reformas constitucionales que eliminen el gasto o financiamiento corriente a los partidos y evitar así, la tentación de la venta, el mercado de los principios y los lamentables espectáculos que hoy por hoy vemos en las entidades que renovaran el poder ejecutivo local y los congresos estatales, una vergüenza, la historia habrá de poner a cada quien en su lugar, por lo pronto el acuerpamiento de las fuerzas progresistas será con el pueblo, con los ciudadanos, el oportunismo, con la demagogia, la falsedad y la mentira, que cada quien asuma y se coloque, en donde y a donde apunte la ética, el compromiso y el corazón.