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  • México no aceptará injerencismo extranjero en combate al fentanilo: Sheinbaum

    México no aceptará injerencismo extranjero en combate al fentanilo: Sheinbaum

    Ciudad de México. México no acepta ni aceptará el injerencismo extranjero en el combate al tráfico ilícito de fentanilo y otras drogas, afirmó este jueves la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien afirmó que el país está atendiendo este problema de manera independiente y soberana.

    Al referirse en su conferencia de prensa diaria en Palacio Nacional a un reportaje del diario estadunidense The New York Times en el que se afirma que dos de sus periodistas ingresaron a un laboratorio de producción de fentanilo en Sinaloa, la mandataria reiteró que se trata de una nota que contiene información que no es creíble desde el punto de vista científico.

    En la rueda de prensa en la que funcionarios federales presentaron información científica sobre la producción del fentanilo que contradice lo referido en el reportaje respecto a que el fentanilo puede producirse en una cocina doméstica sin ventilación profesional y por personas que no usan equipo de protección especializado que supuestamente han desarrollado “tolerancia” a la droga letal, Sheinabaum Pardo aseveró que su gobierno actúa en contra del fentanilo, y que además está defendiendo el derecho a la información. “Y lo que no puede haber, y hay que denunciarlo, o sí puede haber porque está habiendo, pero tenemos que denunciar cuando hay una visión ahora de que resulta que el fentanilo se cocina en casas en el centro de Culiacán”.

    “Repito, porque este medio fue el que planteó en su momento, entre otros, que si había habido en el 2006, en la campaña del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, un financiamiento ilícito, que si químicos estaban siendo cooptados, estudiantes para producción de drogas más letales, cuando en realidad todos sabemos que la producción de fentanilo y de los opioides viene de las propias farmacéuticas”.

    “Si hubiera tolerancia a la droga letal, pues no habría las muertes por fentanilo que hay en los Estados Unidos”, agregó.

    “No es posible hacer fentanilo como se ha referido en la nota”, afirmó el director del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch, y ex titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

    “La dosis de toxicidad del fentanilo comienza en 0.2 miligramos. Para que podamos tener una proporción, son 200 microgramos. Eso es lo equivalente a 3 o 4 pequeños granitos de sal”, explicó el funcionario y agregó que “tanto la toxicidad como la potencia depende de la dosis, es decir, cuanto mayor sea la potencia, menor será la dosis de exposición que dé lugar a un efecto tóxico. Esto significa que cuando una persona se expone a un opioide sintético potente por inhalación o por contacto en las mucosas, incluso en una cantidad tan pequeña como 4 o 5 pequeños granitos de sal, puede producir un grado de toxicidad que comprometa la vida del operador”.

    Agregó que “no existe tampoco, descrito científicamente, ningún fenómeno fisiológico conocido como tolerancia letal a la toxicidad. Esto explica que inexorablemente se necesite un laboratorio donde se puedan controlar las condiciones de exposición, donde existan equipos especializados para realizar la síntesis química y con sistemas de ventilación profesionales. No una cocina doméstica como muestra el reportaje”.

    Sostuvo que “hay un fenómeno de fetichismo de la mercancía, de mucha imaginación y de mucha publicidad, sobre todo a partir de series televisivas que han hecho una caricatura de la producción” del fentanilo al presentarlo como algo casi exento de riesgos y fácil de realizar.

    Armida Zúñiga, titular de la Cofepris, señaló que “la elevada potencia de muchos de estos opioides significa que incluso pequeños errores durante la elaboración, en el pesaje, la dosificación, la dilución o la fabricación pueden aumentar el riesgo de sobredosis. La exposición puede ser por inhalación o por contacto a través de las mucosas o de la piel. Y efectivamente no se tiene evidencia de la tolerancia de esta sustancia”.

  • Mexicanos aportan 8% del PIB de Estados Unidos, revela gobierno de México

    Mexicanos aportan 8% del PIB de Estados Unidos, revela gobierno de México

    En medio de las amenazas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de una deportación masiva de migrantes, el gobierno de México encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que la contribución que hacen los connacionales a la economía estadounidense representa el 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de ese país.

    Durante la conferencia de prensa matutina, el canciller aseguró que la aportación que hacen los 38.4 millones de mexicanos a la economía de Estados Unidos es importante porque de los 340.9 millones de dólares que tuvieron como ingresos, el 82.1 por ciento se queda en ese país y únicamente 60.9 millones de dólares lo enviaron a México a sus familias.

    Además de que contribuyeron con 121.5 mil millones de dólares al gobierno de Estados Unidos en pago de impuestos, de los cuales 42.6 mil millones de dólares salieron de las bolsas de migrantes indocumentados, que son los que Donald Trump busca deportar.

    “Representan una fuerza de trabajo muy importante. Desde luego, ayudan muchísimo a la economía nacional y a sus familias, mandan más de 60.000 millones de dólares al año, pero esto representa menos del 20 % de lo que en realidad están generando con su trabajo, el resto se queda en Estados Unidos”, detalló el canciller.

    Sobre los datos de las contribuciones económicas de los mexicanos, Juan Ramón de la Fuente subrayó que se trata de cifras de los mismos estadounidenses, de instituciones de medición de ese país a excepción de los datos de las remesas que son aportaciones del Banco de México (Banxico).

    “La estimación que se tiene, y todas estas son fuentes estadounidenses, son fuentes de ellos, no son fuentes nuestras, salvo en el caso de las remesas que llegan a México, que son datos del Banco de México. Se estima que contribuyen aproximadamente con el ocho por ciento del Producto Interno Bruto, del Producto Interno Bruto más grande del mundo, que es el de los Estados Unidos. Son trabajadoras y trabajadores que contribuyen de manera importante al desarrollo de sus comunidades allá y que desde luego juegan un papel fundamental para apoyar a sus familias en México”, expresó.

    Asimismo, el canciller reveló que actualmente en Estados Unidos viven 38.4 millones de mexicanos, de los cuales 11.5 millones son de primera generación, mismo de los que 4.8 millones son indocumentados; en tanto que 26.9 millones son de segunda generación.

    Además, indicó que de enero a octubre de este año, 433 mil 840 jóvenes mexicanos han sido beneficiados por el programa DACA estadounidense, 314 mil 196 han obtenido sus visas de trabajo H2A, 14 mil 070 obtuvieron sus visas TN y 99 mil 884 fueron receptores del visas H2B, es decir, un total de 861 mil 990 personas fueron beneficiadas con algún tipo de visa.

    Todos los connacionales, apuntó, son atendidos en la red de 53 consulados con los que cuenta México en Estados Unidos, “la más grande del mundo”.

  • La Razón Detrás del Conflicto de Canadá con México en el T-MEC

    La Razón Detrás del Conflicto de Canadá con México en el T-MEC

    Las provincias canadienses, capitaneadas por Ontario, centro del sector automotriz de Canadá, respaldan desmantelar el tratado de comercio trilateral para que Washington y Ottawa negocien un acuerdo sin México.

    Las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles del 25 % a México y Canadá y las reacciones iniciales de estos dos países a los planes del presidente electo estadounidense prometen dinamitar el tratado de libre comercio que existe en Norteamérica desde 1994.

    En Canadá, el primer ministro, Justin Trudeau, ha programado para este miércoles una reunión de emergencia con todas las provincias del país en la que se tratará de acordar una estrategia para responder a su aviso.

    De momento, las provincias canadienses, capitaneadas por Ontario, la más industrial y centro del sector automotriz de Canadá, respaldan desmantelar el actual tratado de comercio trilateral, T-MEC, para que Washington y Ottawa negocien un acuerdo bilateral sin México.

    ¿Le tocará a Trudeau la revisión del T-MEC?

    El líder de la oposición de Canadá, el conservador Pierre Poilievre, declaró el 26 de noviembre que está dispuesto a negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos que excluya a México y que hará “lo que sea necesario” para preservar la relación entre Ottawa y Washington.

    Poilievre, que en las elecciones del próximo año podría convertirse en el primer ministro canadiense ya que el Partido Conservador aventaja en 20 puntos en intención de voto al gobernante Partido Liberal del primer ministro Justin Trudeau, sentenció a preguntas de los medios: “Canadá primero”.

    “Solo me preocupa Canadá, quiero poner a nuestro país primero. Estados Unidos es responsable del 60 % de nuestro comercio. Tenemos más comercio con Estados Unidos que con el resto del mundo combinado. Haré lo que sea necesario para preservar y proteger esa relación por encima de las otras”, añadió Poilievre.

    La semana pasada, el jefe de Gobierno de la provincia canadiense de Ontario, la más industrial del país, el conservador Doug Ford, ya señaló que México debería ser expulsado del tratado de libre comercio de América del Norte, T-MEC, por abrir sus puertas a las inversiones chinas. Posteriormente, Trudeau afirmó que era una posibilidad que no podía rechazar porque su trabajo “es y siempre será defender a los trabajadores canadienses, defender la economía canadiense, defender los intereses canadienses”.

    Las elecciones en Canadá se llevarán a cabo en octubre del 2025, por lo que a Poilievre no le correspondería la renegociación en caso de ganar los comicios y asumir como nuevo primer ministro canadiense. No obstante, podría participar en una renegociación en 2026, como lo establece el vigente tratado.

    El temor de Canadá

    El temor en Canadá es que incluso unos aranceles del 10 % le costarían a la economía canadiense alrededor de un 1 % de su Producto Interior Bruto (PIB), equivalente a unos 30.000 millones de dólares estadounidenses. Un 25 % sumiría a Canadá en una profunda recesión.

    En México, la presidenta Claudia Sheinbaum envió una carta a Trump, y prevé enviar otra a Trudeau, en la que aboga por la “cooperación y entendimiento económico recíproco”, pero también sugiere que las autoridades mexicanas responderían con sus propios aranceles.

    La presidenta de la Cámara de Comercio de Canadá, Candace Laing, igualmente defendió el martes una respuesta canadiense que deje atrás la tradicional imagen del “buen vecino” y se acerque más al ojo por ojo.

    Amir Neto, director del Instituto de Investigación Económica Regional y profesor asistente de Economía de la Universidad Florida Gulf Coast en EE.UU., señaló a EFE que la imposición de aranceles entre los tres socios norteamericanos supondrá “el fin del acuerdo de libre comercio” que existe en la actualidad y que se conoce como T-MEC.

    Nadie sabe si Trump está lanzando un farol para extraer concesiones de México y Canadá o si es una amenaza real. “Es factible, pero la cuestión está en hasta qué punto es probable o muy probable. En su primera presidencia (2017-2021), Trump sí impuso aranceles a China y el (ahora) presidente, Joe Biden, las mantuvo e incluso aumentó”, añade Neto.

    Patrick Dine, consejero delegado de la consultora PSD Global, considera que las amenazas de Trump son una táctica negociadora, pero añade que “en el pasado ha impuesto aranceles y es probable que lo haga de nuevo”.

    Con información de Efe

  • México tiene los elementos necesarios para consolidar una política alimentaria: Morena en el Senado

    México tiene los elementos necesarios para consolidar una política alimentaria: Morena en el Senado

    Foto: Sol de México

    Con el actual gobierno y el marco legal vigente, México tiene los elementos necesarios para consolidar una política alimentaria que priorice, entre los pequeños y medianos productores del campo, prácticas sostenibles y eliminar la dependencia de productos transgénicos y agroquímicos que son tóxicos y altamente peligrosos.

    Así lo afirmó la senadora Ana Lilia Rivera Rivera en la presentación del suplemento 202 de La Jornada del Campo, titulado “Las del comal”.

    La senadora de Morena destacó el compromiso del Estado mexicano, para garantizar que la tortilla que llega a nuestras mesas cumpla con los más altos estándares de respeto al medio ambiente y protección de nuestra biodiversidad.

    Ana Lilia Rivera colaboró para esa edición con el articulo “El acceso a la tortilla, un tema de derechos humanos legalmente garantizado”, donde aborda la relevancia de este insumo básico como un derecho esencial para los mexicanos, el cual, dijo, está intrínsecamente vinculado a la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible y a la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo

    La legisladora consideró que, en el contexto global donde la industrialización y los intereses económicos de grandes corporaciones amenazan nuestras tradiciones, México se posiciona como un ejemplo de resistencia y defensa del patrimonio cultural y natural.

    “El día que las empresas transnacionales logren llevar a la patente nuestras semillas nativas de maíz -en materia vegetal se llama registro de variedades de obtentor-, ese día habrá culminado la Conquista, porque lo único que les falta por quitarnos son nuestras semillas nativas”, concluyó.

    Este suplemento del periódico La Jornada rinde homenaje a la tortilla como símbolo de nuestra identidad nacional, como un alimento básico que nutre a millones de familias mexicanas y como un pilar fundamental de nuestra cultura y alimentación.

    Blanca Mejía Castillo, autora del articulo “Tortilla, mitos y realidades en la producción, precio y competencia”, advirtió que muchas tortillerías no cumplen con los requisitos legales de funcionamiento, la población desconoce la forma en que se hace este alimento; además de que los grandes corporativos harineros han difundido que la tortilla blanca es mejor y quitan el proceso de nixtamalización.

    El suplemento 202 de La Jornada del Campo se puede consultar en el siguiente enlace: https://pornuestratortilla.org/Uploads/La_Jornada_del_Campo_202_La_Tortilla.pdf

  • Trump y México: ¿convergencia de intereses?

    Trump y México: ¿convergencia de intereses?

    Por Ricardo Orozco

    Probablemente a una parte de la crítica intelectual mexicana le cueste trabajo aceptarlo explícitamente, sin embargo, parece existir cierto consenso implícito acerca de la idea de que la primera presidencia de Donald J. Trump fue benéfica para México en muchos aspectos, empezando por aquellos de los cuales depende la estabilidad sociopolítica en este país.

    Y es que, en efecto, si se excluyen del análisis a las voces que desde la extrema derecha celebran el triunfo electoral de Trump porque en él ven la oportunidad de cabildear con el próximo presidente estadounidense la posibilidad de intervenir en México, en favor de sus propios intereses, entre las voces que quedan, no sería en absoluto falsario o impreciso afirmar que, ahí, la valoración del paso de Trump por la Casa Blanca de Estados Unidos no fue un acontecimiento tan sencillo de descalificar como un desastre para México.

    Sin duda, una de las razones que explicaría esta especie de autocensura cómplice con el trumpismo hunde sus raíces más profundas en el pudor que aún genera la idea de aceptar que un personaje tan reaccionario y despreciable desde muchos puntos de vista, como él, pueda representar algo bueno o positivo para este país americano, cuando para el mundo (empezando por Palestina y Cuba) y hasta para su propia población (empezando por las mujeres, las diversidades sexuales y las clases trabajadoras) puede suponer, inclusive, un desafío existencial.

    Puestas así las cosas, es indudable que resulta cuando menos comprensible que la renuencia de esa parte de la intelectualidad mexicana a reconocer en la nueva presidencia de Trump algo positivo para México se ancle en el temor a que dicho posicionamiento sea interpretado colectivamente, en la agenda pública y de los medios de comunicación, como un apoyo o una defensa velada, hipócrita o eufemística de Trump y de todo lo que él y su movimiento representan.

    Tradicionalmente, en el contexto mexicano, después de todo, por lo menos desde la revolución conservadora de Nixon y la reacción neoliberal de Reagan y Bush, los mandatos presidenciales de extracción republicana en Estados Unidos han sido interpretados como coyunturas de profunda calamidad para este país y para el resto de América precisamente porque estos personajes han hecho política ondeando banderas y movilizando pasiones colectivas que entre las sociedades americanas también son consideradas parte de cierto ideario asociado con experiencias de profunda y extendida virulencia autoritaria. Por oposición, a cada nueva administración de signo demócrata se la pensó como la antítesis pura del republicanismo y de sus valores y, en consecuencia, como un referente en el cual las fuerzas políticas americanas podían fundamentar su propia lucha contra sus propias revoluciones conservadoras y reacciones neoliberales nacionales.

    Así pues, con el paso de los años, en gran parte del continente americano, el republicanismo fue asociado con el intervencionismo descarnado, unilateral y egoísta de los intereses estadounidenses en la región, mientras que las presidencias demócratas fueron asimiladas, en general, con ideas de mayor cooperación, construcción de consensos y procesos de toma de decisiones multilaterales, negociadas. En ningún caso, por supuesto, desapareció la idea de que Estados Unidos es una potencia imperial, que no tiene aliados, sino socios coyunturales y/o circunstanciales, según lo indiquen sus intereses, y capaz de avasallar, por su poderío político, económico, militar y cultural, a cualquiera de sus contrapartes en el continente americano. Sin embargo, eso no evitó que, en el balance histórico que se hacía de cada administración presidencial estadounidense, las republicanas siempre aparecieran como presagios de una mayor conflictividad regional y de una mayor injerencia del coloso del Norte en el Sur.

    La historia de las relaciones bilaterales y multilaterales de Estados Unidos con América y con otras partes del mundo, no obstante, demuestra que las cosas nunca han sido así de simples. Un demócrata, por ejemplo (y, además, uno de los que históricamente se considera más progresistas o corrido hacia la izquierda dentro del espectro ideológico estadounidense; no así en otras partes del mundo), Barack Obama, es responsable no sólo de radicalizar guerras que su antecesor republicano, George W. Bush, había desatado durante su mandato, sino que, aunado a ello, se encargó de dinamitar muchos más conflictos e intervenciones en África y Oriente Medio que los de sus tres predecesores juntos. En América, por otra parte, aun cuando las intervenciones directas fueron pocas (mayoritariamente ubicadas en El Gran Caribe), la estrategia estadounidense de intervención continental se siguió materializando, sólo que a través del despliegue de la lucha armada en contra del narcotráfico internacional, recurriendo a estrategias de contrainsurgencia que, en lugar de minimizar los saldos de la guerra y los niveles de violencia por ella generados, los incrementaron.

    Y por si ello no fuese poco, cuando el mundo atravesó por una de sus depresiones económicas más agudas en casi cien años (la de 2008), los ajustes estructurales promovidos por su administración en la arquitectura financiera internacional fueron a tal grado hostiles para las clases trabajadoras del mundo que, a esas alturas, ya resultaban indistinguibles de las que en su momento promovieron expresidentes estadounidenses salidos del Partido Republicano para instaurar a sangre y fuego el neoliberalismo en varias partes del mundo.

    John F. Kennedy, considerado por la historiografía estadounidense y occidental como otro de los grandes exponentes de los valores políticos profesados por el Partido Demócrata de Estados Unidos, a semejanza de Obama, también fue electo presidente en su momento en un contexto en el que su candidatura parecía representar una ruptura radical respecto de las políticas de guerra que hasta los años sesenta del siglo XX habían seguido republicanos como Eisenhower y demócratas como Truman. Y, sin embargo, para no variar, fue su breve presidencia la que más hizo por ahondar y ampliar la participación de Estados Unidos en las guerras coloniales de la región indochina. Para los pueblos de América, además, su paso por la Casa Blanca fue sinónimo del despliegue de varias ingeniosas estrategias de contención de las luchas sociales, populares, obreras y campesinas que en esos años bullían en distintas partes del continente (principalmente en el Istmo Centroamericano, el Gran Caribe y el Cono Sur).

    ¿De dónde, entonces, proviene esa sutil proclividad intelectual, en México y en el resto de América, a ver en las administraciones demócratas un menor riesgo a su estabilidad respecto del que se da por descontado con presidencias republicanas? Quizá tenga que ver con el hecho de que los presidentes republicanos tienden a privilegiar más en sus políticas exteriores a otras regiones del mundo, en general; y a enredarse mucho más profundamente en disputas de poder con otras grandes potencias (la Unión Europea, Rusia y, antes de ella, la URSS, China), en particular. O quizá, también, con el hecho de que, además de Kennedy y de Obama, los otros tres presidentes demócratas que gobernaron Estados Unidos entre esos dos mandatos (Lyndon B. Johnson, Jimmy Carter y Bill Clinton) brillaron más por su mediocridad y su torpeza o por los escándalos que los rodearon y los problemas en los que se sumergieron, que por sus logros en esa materia. Probablemente el motivo sea que el último de ellos (hasta antes de Trump), Obama, fue un presidente negro y el único que en más de medio siglo materializó la normalización de relaciones bilaterales con Cuba. Cualquiera que sea la razón, de lo que no parece quedar duda alguna es de que, al otro lado de la ecuación, a los republicanos se los percibe mucho más peligrosos, agresivos y desestabilizadores, sobre todo, por su violenta y virulenta retórica política, más allá de si cumplen con sus amenazas o no.

    En el contexto actual, en México, éste (la retórica política republicana) parece ser precisamente el criterio que lleva a muchos y muchas intelectuales a renegar explícitamente de lo mucho que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) se benefició del paso de Donald J. Trump por la presidencia de Estados Unidos (2017-2021). Empero, hay algunos elementos que justifican esa apreciación: más allá de las dificultades que para la relación de ambos Estados supuso la pandemia de SARS-CoV-2 y de lo mucho que ésta obligó a ambas partes a replegar su política exterior, lo que parece ser incuestionable es que, a pesar de ser dos mandatarios inscritos en tradiciones políticas y tributarios de corpus ideológicos tan distintos y tan distantes entre sí (Trump ubicado en la extrema derecha; López Obrador, en la izquierda nacional-popular), el nacionalismo que uno y otro profesaban les hacía converger en la idea común de que a ambas naciones les iría mejor si ambos gobiernos se concentraba en atender primero sus agendas de política doméstica. Y fue ese ideario y esa apuesta programática nacionalistas, de hecho, lo que en última instancia condujo a que, ante el retroceso estadounidense, México pudiera aprovechar la oportunidad para fortalecer su propia política interior sin tener que lidiar con la resistencia de los intereses estadounidenses con presencia en territorio nacional. Es decir, desde el punto de vista del plan de gobierno de López Obrador, era el aislacionismo trumpista el que le estaba haciendo el favor de contener o de erradicar como un factor de oposición a sus políticas públicas la reacción que éstas pudiesen suscitar entre las corporaciones estadounidenses afectadas por ellas.

    Piénsese, por ejemplo, en que una prioridad del gobierno de Trump, la repatriación de capitales para apuntalar la reindustrialización estadounidense, ofreció al primer gobierno mexicano de la Cuarta Transformación la oportunidad de sustituir viejas inversiones privadas gringas con capitales nacionales e, inclusive, con inversión pública; permitiendo a López Obrador apuntalar su agenda de fortalecimiento del Estado como agente rector de la actividad económica en el país y, de paso, también beneficiar económicamente a las élites empresariales mexicanas (la burguesía nacional), atenuando su rebeldía ante la política de redistribución de la riqueza emprendida por el obradorismo y calmando sus ansias de sabotear al gobierno federal en funciones por ser un auténtico desafío democrático. Las referencias cruzadas en las que uno y otro se referían a su contraparte como su amigo, un gran presidente, un hombre fuerte, de carácter o visionario, etc., lejos de ser la evidencia de que ambos personajes abrevaban de las mismas fuentes ideológicas, fueron la muestra de que lo que cada uno hacía para fortalecer a su Estado y a su economía en lo interno, el otro lo veía como una oportunidad de hacer avanzar su propia agenda.

    ¿Implican todas estas consideraciones, en consecuencia, que el segundo mandato de Trump (2025-2029) también será una oportunidad que pueda aprovechar el gobierno de Claudia Sheinbaum, en México, en lugar de suponer un riesgo de inestabilidad real y potencial? Aunque es muy pronto, aún, para adelantar cualquier tipo de pronóstico medianamente acertado, a estas alturas sí es posible, no obstante lo anterior, afirmar que las cosas no serán tan sencillas como parece que lo fueron para López Obrador. Y esto, fundamentalmente, por tres factores. A saber: en primer lugar, lo evidente: Donald Trump es un político y una persona sumamente sexista y el hecho de que Claudia Sheinbaum sea una mujer de con un liderazgo fuerte seguramente lo hará sentirse inseguro o, por lo menos, de vez en vez lo llevará a buscar formas de reafirmar su hombría y la superioridad natural que cree tener ante su homóloga cuando la presidenta mexicana no ceda dócilmente a sus exigencias (sobre todo porque las que resultan fundamentales para Trump son las que involucran a la relación bilateral con México y éstas, a su vez, sí suponen un riesgo de inestabilidad para este último país; empezando por la política de aranceles, el incumplimiento del Tratado de Libre Comercio y la militarización de la frontera). Claudia, a su vez, ante estas situaciones no podría darse el lujo de mostrarse débil y ni siquiera conciliadora, pues la reacción mexicana y sus amplias filas de opositores y opositoras harán de esos gestos su principal ariete para mostrarla como una mujer sumisa ante un macho bravucón.

    En segunda instancia, algo que ya comienza a confirmarse es que en este segundo mandato, Trump se rodeó de personajes que, inclusive, lo rebasan a él mismo por la extrema derecha, lo cual no es poco decir. Perfiles como el de Elon Musk (ahora parte del Departamento de Eficiencia Gubernamental) y el de Marco Rubio —de confirmarse su nombramiento en el Departamento de Estado—, pero no sólo ellos, son indicativos de que, inclusive si Trump no llega a cumplir con todas sus amenazas y, en cambio, se comporta de nuevo como un presidente mucho más vociferante que actuante, mucho más ambiguo que preciso, la diplomacia mexicana no la tendrá fácil para lidiar con estos personajes que en distintas ocasiones han demostrado ser mucho más consecuentes y radicales que Trump en sus posicionamientos.

    Habrá que ver, por supuesto, que tantos márgenes de maniobra gozarán y qué tanta incidencia directa tendrán en el trato bilateral con México (y multilateral con el resto de América), toda vez que, precisamente porque son hombres con su propia fortaleza política, el propio Trump podría sentirse opacado por su desempeño en los roles gubernamentales que les asigne. Sin embargo, al margen de eso, de lo que no queda duda es de que, por lo menos en este aspecto, el menor de los problemas que tendrá la política exterior de México hacia Estados Unidos es Trump. Y es que, dependiendo de los perfiles que al final encabecen carteras como el Departamento de Estado, el de Energía, el de Defensa y los servicios militares y de inteligencia, México podría verse ante un escenario en el que tendría que lidiar con varios frentes de tensión; sobre todo porque los nombres que hoy se barajan para asumir esas posiciones ven en la agenda soberanista de Sheinbaum una afrenta a los intereses nacionales de Estados Unidos.

    Y ese es precisamente el tercer factor distinto: a pesar de que Sheinbaum y Trump comparten la matriz nacionalista que reguló las relaciones entre Trump y López Obrador, en este caso, ya no es tan claro que ese sólo factor sea capaz de hacer coincidir las agendas de gobierno de ambas administraciones. En el caso mexicano, además, mucho de esto tiene que ver con la visión de Estado que promueve Sheinbaum en materia de soberanía energética, alimentaria y de recursos naturales, pero también con el hecho de que, desde el sexenio de Andrés Manuel, México ha buscado en China a un socio con el cual pueda contrapesar las fluctuaciones de la economía estadounidense y, especialmente, su dependencia tecnológica. En este caso, por ello, no es sólo la disputa comercial con China por los carros que se exportan desde México hacia el coloso del Norte sino, sobre todo, la necesidad estadounidense de contener una mayor penetración de los desarrollos tecnológicos de punta en la economía mexicana.

    Quizá a estos tres puntos habría que sumar, además, el que internamente la presidenta de México también tiene que lidiar con liderazgos al interior de la 4T que sólo esperan a las elecciones intermedias de 2027 para comprobar qué tanto desgaste ha sufrido su presidencia y, entonces sí, apostar por la conquista de mayores márgenes de autonomía política propia para ejercerla a lo largo de la segunda parte del sexenio, con miras, por supuesto, al relevo presidencial. Esa disputa interna, en particular, puede ofrecerle un ariete a la diplomacia estadounidense para comenzar a horadar la fortaleza de la presidenta de México desde distintos frentes. Y aunque Sheinbaum atinó a concentrar los tratos bilaterales con Estados Unidos en la Secretaría de Relaciones Exteriores, acotando las capacidades de la diplomacia estadounidense para sembrar en ellas enemistades potencialmente peligrosas para el gobierno en funciones, el paso del sexenio no asegura que esta estrategia se pueda sostener y mantener intacta. La disputa política interna, en México, la puede dinamitar según se reacomoden las correlaciones de fuerzas.

    Por el momento, en consecuencia, no queda más que agradecer que la extrema derecha republicana que ejercerá el control gubernamental y la dirección estatal de Estados Unidos a lo largo de los siguientes cuatro años por lo menos es lo suficientemente cínica en la expresión de sus intenciones como para que en México se puedan tomar cartas en el asunto. Con los gobiernos de extracción demócrata, por lo contrario, ese siempre ha sido un problema: sus discursos políticos y diplomáticos son refinados, a menudo con un elevado grado de complejidad y elegancia intelectual. Sin embargo, casi siempre dicen expresan lo contrario de lo que en verdad se termina haciendo. Acá, plausiblemente, ese quizá no sea un problema (el tener que descifrar la corrección política y los eufemismos que tanto fascinan a los demócratas), aunque sí lo serán las muchas variantes de extrema derecha que confluirá en una misma administración. Habría que esperar que sean las disputas internas en el republicanismo las que hagan el trabajo sucio de depurar las determinaciones que se tomen en política exterior. Pero si el trumpismo logra fagocitarlas a todas por completo, entonces los escenarios serán otros y serán mucho menos sencillos de calibrar. 

    Fuente del texto: https://razonypolitica.org/2024/11/12/trump-y-mexico-convergencia-de-intereses/

    Ricardo Orozco. Internacionalista y posgrado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Miembro del Grupo de Trabajo sobre Geopolítica, integración regional y sistema mundial del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. https://razonypolitica.org/

  • Rogelio Ramírez de la O presenta Paquete Económico 2025 con enfoque en justicia social, inversión e infraestructura

    Rogelio Ramírez de la O presenta Paquete Económico 2025 con enfoque en justicia social, inversión e infraestructura

    El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Rogelio Ramírez de la O, presentó el Paquete Económico 2025 ante la Cámara de Diputados, destacando un crecimiento económico proyectado entre el 2% y el 3% y un énfasis en la justicia social como eje rector del presupuesto. Este documento marca el inicio del primer ejercicio fiscal bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum y establece un gasto total estimado de 36.166.4 mil millones de pesos, lo que representa un aumento de casi 3 mil millones respecto al año anterior.

    Ramírez de la O subrayó que los programas sociales, prioritarios en este presupuesto, “no son dádivas, sino derechos de los mexicanos”, y enfatizó que el Estado tiene la obligación de garantizarlos. Además, destacó la continuidad de una política de inversión sólida que prioriza proyectos estratégicos de infraestructura, especialmente en el sur del país, lo que permitirá tanto un impacto económico inmediato como beneficios a largo plazo.

    Crecimiento, déficit y proyección económica

    El Paquete Económico contempla ingresos públicos por 8.05 billones de pesos para 2025, manteniendo el enfoque en un gasto eficiente, austero y transparente. Según la SHCP, el déficit fiscal proyectado será del 3.2%, mientras que el déficit ampliado del Producto Interno Bruto (PIB) se estima en 3.9%. Respecto a la deuda pública, esta pasará del 43.6% del PIB en 2018 al 49.3% en 2025, un aumento que la dependencia atribuye al financiamiento de proyectos prioritarios en el sureste, como el Tren Maya y otras iniciativas de desarrollo regional.

    En términos de inflación, se proyecta un control de precios con una estimación del 3.5%, alineado con los objetivos del Banco de México y las políticas fiscales actuales. Estos indicadores reflejan, según Ramírez de la O, la intención de consolidar un modelo de desarrollo basado en la redistribución de recursos y la inclusión social.

    Inicio de análisis y discusión legislativa

    El presupuesto, que entrará en análisis y discusión a partir de esta semana, busca fortalecer las prioridades de la administración federal, como los programas sociales y la infraestructura estratégica. En su intervención, el secretario de Hacienda recalcó que las propuestas reflejan una visión de continuidad y fortalecimiento del modelo económico impulsado en los últimos años.

    “El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación enfatiza la aplicación de criterios de austeridad, eficacia y transparencia en el gasto público. Se planifica una inversión sólida en proyectos de infraestructura que impulsarán el crecimiento económico de forma inmediata y generarán beneficios a largo plazo”
  • Sheinbaum responde a Ken Salazar: No habrá subordinación de México a Estados Unidos

    Sheinbaum responde a Ken Salazar: No habrá subordinación de México a Estados Unidos

    La Presidenta Claudia Sheinbaum respondió a los dichos del Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien arremetió el miércoles contra la política de seguridad del Gobierno mexicano al decir que no funcionó, y criticó que el Presidente anterior rechazara millones de dólares en ayuda de seguridad por motivos ideológicos.

    Ciudad de México, 14 de noviembre (SinEmbargo).– La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exhibió esta mañana al Embajador Ken Salazar como una persona que no es congruente en sus declaraciones. “¿Cuál declaración escuchamos, un día dice una y otro día otra?, destacó la Mandataria sobre las críticas del diplomático estadounidense a la estrategia de seguridad de México.

    “Primero, vale la pena decirlo, hay diferencias entre lo que dice el Embajador un día, con lo que dice otro día, tal fue el caso e la Reforma Judicial, en una ocasión dijo que le parecía bien y una semana después dijo que iba a ser muy malo para México”, dijo la Presidenta al ser cuestionada sobre las declaraciones del Embajador de Estados Unidos.

    Luego pidió poner un video en donde se observa a Ken Salazar defendiendo la estrategia de seguridad de México y otro en donde la critica.

    “Entonces, ¿cuál declaración escuchamos, la de ayer o la de hace unos meses? Ese es el primer tema porque tiene que haber lógica en las declaraciones que hace uno, no puede uno declara una cosa y luego otra”, insistió Sheinbaum al contrastar las declaraciones del Embajador.

    La Presidenta recordó que México es un país libre, independiente, soberano que se coordina con el Gobierno de Estados Unidos, como ocurrió con el Diálogo Bicentenario establecido entre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el Presidente Joe Biden.

    “El segundo tema es que México es un país libre, independiente y soberano, con Biden el expresidente López Obrador tubo diálogo de alto nivel en diferentes temas, migración, armas, seguridad”.

    Sheinbaum Pardo sostuvo que habrá coordinación en diferentes temas, pero no subordinación.

    “Hay coordinación y seguirá habiendo porque tenemos una frontera en común, tiene que haber diálogo de alto nivel, además somos socios comerciales pero no debe haber subordinación, eso no, México es un país independiente y soberano. Es una relación entre iguales entre dos países soberanos que compartimos familias, culturas, economía, comercio y problemas y esos problemas nos coordinamos para resolver”.

    La Mandataria recordó que desde ayer se envió una nota diplomática: “Ayer hubo una nota diplomática, pero sobre todo es esta disparidad de declaraciones de loa misma persona”.

    ¿QUÉ RESPONDIÓ LA CANCILLERÍA A KEN SALAZAR?

    La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó anoche que envió una nota diplomática a la Embajada de Estados Unidos luego de las críticas que su titular, Ken Salazar, hiciera en contra de la estrategia de seguridad el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

    Salazar ofreció una conferencia de prensa esta mañana donde afirmó que la estrategia de seguridad coloquialmente conocida como “abrazos, no balazos” que implementó el expresidente morenista y que la actual mandataria, Claudia Sheinbaum Pardo, pretende seguir, no funcionó.

    Es en respuesta a estas declaraciones que la Cancillería mexicana, encabezada por Juan Ramón de la Fuente, anunció el envío de una nota diplomática a la sede consular de Estados Unidos en México.

    En la nota, señala, se manifiesta el extrañamiento de México ante los mensajes emitidos por Ken Salazar.

    ¿QUÉ DIJO KEN SALAZAR DE AMLO?

    Ayer, el diplomático estadounidense señaló que la política de “abrazos, no balazos” no ha dado los resultados esperados, y advirtió que la “austeridad republicana” iniciada durante el Gobierno anterior representa un riesgo grave en materia de seguridad.

    “Se tienen que invertir recursos en el tema de la seguridad, eso quiere decir que la austeridad, como se dice, republicana no va a trabajar para ayudar a tener una seguridad para el pueblo de México”, dijo en un primer momento. “La estrategia de abrazos, no balazos no funcionó. La parte del concepto que tiene validez es de la prevención pero esos son programas que deben de seguir”.

    El Embajador Salazar afirmó que la administración de López Obrador se cerró a la cooperación y financiamiento estadounidense en seguridad, lo que afectó la coordinación binacional, especialmente en el último año.

    “El Presidente anterior no quiso recibir apoyo de los Estados Unidos, cerró la puerta a inversiones de arriba de 32 millones de dólares porque no quería que esa inversión llegara a México para ayudar a la seguridad del pueblo mexicano”, comentó.

    Salazar igualmente criticó que se minimice la gravedad de la inseguridad y aseguró que la violencia es una realidad innegable en muchas regiones y que negar esta situación o culpar a administraciones pasadas de Estados Unidos no resolverá el problema. “El negar los hechos no ayuda, la inseguridad es una realidad en el país”, sentenció.

    Ken Salazar en conferencia de prensa. Foto: Romina Gándara, SinEmbargo

    Al respecto, Salazar también hizo un llamado a la Presidenta Sheinbaum, para que en el nuevo presupuesto federal se asigne una inversión adecuada en materia de seguridad. Según el Embajador, la falta de recursos para los cuerpos policiales ha generado problemas de corrupción, pues los bajos salarios los exponen a riesgos. “Es necesario que los policías tengan mejores condiciones; pagarles poco fomenta la corrupción”, subrayó.

    AMLO Y SALAZAR, UNA RELACIÓN TENSA

    El Embajador también aclaró que la “pausa” en la relación bilateral en materia de seguridad no se debió a la Reforma Judicial, sino a una cerrazón del Gobierno de López Obrador que, según él, respondía a una postura ideológica que impidió una cooperación efectiva con Estados Unidos.

    Lo que comentó Ken Salazar se refiere a las diferencias que hubo entre el Gobierno de López Obrador y el Embajador cuando este último habló en contra de la Reforma al Poder Judicial.

    En ese momento, Salazar había dicho que la iniciativa, ahora promulgada, iba a ser un riesgo para la democracia mexicana y para la integración económica de América del Norte.

    “Creo que la elección directa de jueces representa un riesgo para la democracia de México y para la integración de las economías de México, EU y Canadá. Comprendo la importancia de la lucha de México contra la corrupción judicial, pero la Reforma Judicial no resolverá la corrupción judicial ni fortalecerá al Poder Judicial”, dijo Salazar en conferencia de prensa.

    En una línea similar, el entonces Embajador de Canadá, Graeme C. Clark, comentó que inversionistas canadienses habían externado sus preocupaciones ante la posible aprobación de la reforma impulsada por el entonces Presidente mexicano.

    Tal como en esta reciente ocasión, el Gobierno de AMLO envió una nota diplomática a Washington tras acusar las declaraciones de Salazar como injerencistas e imprudentes.

    “Últimamente, han habido actos de falta de respeto a nuestra soberanía, como esta declaración desafortunada, imprudente, del Embajador Salazar de ayer. Pero ya se hizo una nota diplomática, un extrañamiento. Desde luego que sostengo lo que dio a conocer la Secretaría de Relaciones Exteriores: no aceptamos injerencismos, no aceptamos que ningún representante de gobiernos extranjeros intervengan en asuntos que sólo nos corresponde resolver a los mexicanos. Es un extrañamiento para la Embajada. Espero que esto no se repita”, dijo el mandatario en una conferencia de prensa desde Palacio Nacional.

    Posteriormente, Salazar aseguró que su opinión únicamente tiene “espíritu de colaboración” entre ambos países.

    “Como socios buscamos un diálogo honesto y abierto para seguir con el gran progreso democrático y económico que hemos alcanzado”, inició el Embajador en su cuenta de X.

    El diplomático destacó la relación “sin precedentes” entre México y Estados Unidos como socios e iguales, por lo que reiteró que “la comunicación es crucial”, sobre todo cuando se trata de metas comunes en seguridad y relaciones comerciales.

    Asimismo, expresó su disposición para dialogar con el liderazgo de México sobre la elección directa de jueces e intercambiar opiniones sobre los distintos modelos, tales como la “elección de retención”, el cual implica un proceso periódico mediante algún juzgador está sujeto a un referéndum celebrado al mismo tiempo que una elección general.

  • ¿Lawfare en México? Guerra judicial-mediática contra la 4T

    ¿Lawfare en México? Guerra judicial-mediática contra la 4T

    Primera Parte. En la entrega anterior se analizó qué es la asistencia extranjera y, en particular, la asistencia económica de Estados Unidos hacia México y su impacto injerencista en el país. En este artículo se analizará lo que es y lo que no es el lawfare.

    Desde que comenzó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el Poder Judicial se opuso sistemáticamente a la transformación expresada en reformas constituciones, cambios a leyes, obras de infraestructura y a la propia reforma al Poder Judicial. Varios expertos, medios de comunicación y académicos se han referido a la posibilidad de que México viva un proceso de lawfare, ahora contra Claudia Sheinbaum, la primera presidenta del país.

    Sin embargo, ante el curso de la historia de golpes de Estado blandos, golpes legislativos, golpes de nuevo tipo, entre otras formas de atentar contra Estados democráticos desarrolladas en América Latina y el Caribe, es pertinente revisar qué es y qué se entiende por lawfare, qué lo caracteriza y qué es lo que ha sucedido en México.

    Qué es el lawfare

    El término lawfare se refiere a la guerra jurídica por la vía judicial-mediática. Tiene intereses económicos, políticos y geopolíticos. El concepto fue usado inicialmente por el general estadunidense Charles Dunlap y lo empleó para describir un “método de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar”.[1]

    El lawfare es definido también como una persecución política por la vía judicial y tiene por objetivo la expulsión o aniquilación de personalidades y proyectos –incluso partidos políticos– de la política formal. Pero no se limita a personalidades y proyectos, avanza también contra la militancia, la protesta social y tiene como fin, el fortalecimiento de la vía neoliberal.

    Otra característica del lawfare es la manufacturación de consenso realizada por medios de comunicación masivos o no, hegemónicos o no. Pero principalmente son los medios de comunicación masivos y hegemónicos los que llevan a cabo el establecimiento de ciertas matrices de opinión entre la población que operan en determinados momentos políticos, pueden ser una campaña electoral, el inicio de un gobierno o aprovechar una crisis política abierta por problemas de gestión y escándalos de corrupción, principalmente.

    El combate a la corrupción ha sido una de las vías con las que nstituciones multilaterales –como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de Estados Americanos– y gobiernos –como el de Estados Unidos– han incidido en políticas públicas para estandarizar poderes judiciales en América Latina que terminan reforzando la vía neoliberal, economías abiertas y de mercado. Para ello, desde la década de los noventa se han realizado constantemente reformas judiciales en América Latina y el Caribe.[2] Aquí es necesaria una aclaración, porque no es que se esté contra el combate a la corrupción –desde luego que es necesario que se persiga ese delito–, lo que sucede con el lawfare es que la corrupción se vuelve un pretexto para la guerra judicial-mediática ejercida desde una fracción del poder del Estado de un país y cuenta con el apoyo de poderes fácticos.

    Este tipo de guerra opera por medio del aparato judicial que intenta establecerse o erigirse por encima de los otros Poderes de la Unión: el Poder Ejecutivo y Legislativo, con lo cual amplia sus atribuciones, se pierde el equilibrio de poderes y se normaliza la selectividad de casos judiciales. Como muestran varios expertos, hay una amplia agenda de investigación en torno al lawfare.[3]

    Sin embargo, no todo es lawfare. No se puede confundir el golpe de Estado con la guerra judicial-mediática, porque esta última no es un tipo de golpe en sí mismo y la evidencia está en casos como el de Honduras en 2009, donde el Poder Legislativo y las Fuerzas Armadas fueron las instituciones principales. Tampoco sucedió en el caso de Paraguay contra Fernando Lugo, que, aunque sí se abrieron causas judiciales, fue por la vía del juicio político llevado desde el Congreso que se le destituyó. Mucho menos tiene relación con los golpes de Estado clásicos latinoamericanos en los que participaron las Fuerzas Armadas.

    Tampoco todo proceso judicial abierto contra políticos es lawfare. Aceptar la premisa anterior invalidaría que se juzgue, entre otras cosas, la corrupción y otro tipo de delitos. O, dicho de otra manera, las causas judiciales abiertas contra políticos –incluidas las de corrupción– no presuponen necesariamente que haya una persecución política. Aquí aparece una de las características que sí son del lawfare: la persecución política. Eso explica que se hable de lawfare en los casos de Ecuador contra miembros del gobierno de Rafael Correa y contra él mismo, o en el de Argentina, contra Cristina Fernández, puesto que hasta la fecha las causas judiciales abiertas en su contra han violado el debido proceso y han llegado incluso a fabricar pruebas, como la Causa Cuadernos. Por otro lado, la justicia se tornó selectiva, pues no operó contra actos de corrupción y otros delitos en los casos de Mauricio Macri y Guillermo Lasso.[4]

    El caso más paradigmático del lawfare es, sin lugar a dudas, el de Luiz Inácio Lula Da Silva. El presidente brasileño fue perseguido judicialmente por delitos fabricados que no se pudieron corroborar y se violan así el debido proceso judicial. Fue tan relevante que, con su encarcelamiento en 2018, se le impidió su participación en las elecciones de 2019 donde ganó Jair Bolsonaro.

    El caso de Brasil, además, es una muestra de lo que implica un caso de lawfare. El juez que lo juzgó sin evidencia fehaciente fue Sergio Moro, quien fue preparado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.[5] Tras el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff en 2014 (dicho sea de paso, en el marco del mundial de futbol), el PIB de Brasil se contrajo 3.8 por ciento en 2015 y en 2016 3.6 por ciento. Tras el triunfo de Bolsonaro en 2019, se privatizaron carreteras, aeropuertos, puertos, se vendió capacidad de refinación del país a privados y se intentó vender Electrobras, la empresa paraestatal de electricidad. Además, la selectividad de la justicia, dejó fuera del foco de la corrupción a las empresas internacionales como Maersk, Jurong, Kawasaki, KeppelFels, Mitsubishi, Rolls-Royce, Samsung, SBM, Sembcorp Marine, Skanska, Techint, Toyo, Mitsui, Toshiba, Sargent Marine, Astra Oil, GB Marine, Trafigura, Glencore, OceanRig, Pirelli y Sevan.[6]

    Por lo tanto, el lawfare tiene una vertiente económica y geopolítica. Se aplica ahí donde hay gobiernos alejados de la política exterior estadounidense, que son los que intentan cambiar las premisas neoliberales de privatizaciones, liberalización económica, mayor explotación laboral con pérdida de derechos sociales y económicos. En suma, es una estrategia de poder, por la vía blanda, para cambiar a un régimen, o reafirmar el neoliberalismo; cuenta con los medios de comunicación hegemónicos y con el poder judicial para perseguir políticamente a determinados sectores de la política ubicados en el espectro de las izquierdas o del progresismo.

    En este sentido, podríamos resumir lo anterior en un cuadro que permita visualizar de forma sencilla algunas características del lawfare y cómo han sucedido en varios países de América Latina.

    Tabla 1. Elementos de lawfare en América Latina

    Elementos de lawfareEcuadorArgentinaBrasilPerúMéxicoParaguayChile
    Estandarización del aparato judicialxxxxx
    Medio de comunicación y manufacturación de consensoxxxxxxx
    Colaboración con EEUU por corrupciónxxx
    Uso de inteligencia y embajadasxxxxx
    Causas vs políticos de izquierdaxxxxxxx
    Proscripción políticaxxx
    Encarcelamientoxxxxx

    Fuente: elaboración propia

    En la siguiente entrega se abordarán las distintas vías de la guerra judicial en el país, sus principales características y actores.

    [1] https://people.duke.edu/~pfeaver/dunlap.pdf, p. 4.

    [2] https://www.oblawfare.org/post/ee-uu-y-la-asistencia-al-poder-judicial-en-am%C3%A9rica-latina

    [3] https://revistas.utm.edu.ec/index.php/revistanullius/issue/view/243

    [4] https://www.fiscalia.gob.ec/caso-encuentro/

    [5] https://www.celag.org/lawfare-o-la-guerra-judicial-en-argentina-y-brasil/ y https://wikileaks.org/plusd/cables/09BRASILIA1282_a.html

    [6] https://www.celag.org/las-coimas-odebrecht-y-la-justicia-made-in-america/

  • BYD confirma planta de autos eléctricos en México pese a triunfo de Trump

    BYD confirma planta de autos eléctricos en México pese a triunfo de Trump

    BYD puede presumir que actualmente ocupan el noveno lugar del sector automotriz a nivel nacional, por lo que su próxima meta es subir al séptimo escaño.

    Todo parece indicar que México continúa siendo una nación atractiva para las inversiones, pese a los catastróficos pronósticos que da la oposición. Prueba de esto, es que la armadora china BYD confirmó este martes una planta de autos eléctricos en la nación comandada por Claudia Sheinbaum Pardo.

    Fue durante el lanzamiento de su nuevo modelo que el presidente de la firma en México, Ray Zou, dio a conocer dicha noticia, misma que supuestamente estaba “tambaleándose” debido al triunfo de Donald Trump que se vislumbraba en las elecciones de Estados Unidos.

    “BYD tiene un interés muy fuerte por el mercado mexicano y para dar a la gente de aquí nuestros productos, tenemos toda la intención de construir una fábrica aquí”.

    BYD llegará a México

    BYD descarta que triunfo de Trump afecte sus planes en México

    Según las palabras del presidente de BYD, la inversión del nuevo centro de manufactura rondará los mil millones de dólares y generará de 5 mil a 10 mil nuevos empleos para los mexicanos, así como una alta competencia con Tesla, marca a la que ha superado en ventas globales durante varios momentos de esta dura rivalidad, sabiendo sortear las diferentes barreras arancelarias que impone Estados Unidos.

    Respecto a los planes de negocio que tiene la marca china en México, el presidente comentó que nunca estuvo en duda la construcción de la planta, puesto que de momento no tienen en mente la idea de exportar a otros países, sino que todo lo que se producirá será para el mercado nacional.

    BYD auto

    Si todo empieza a ir bien con el tiempo, BYD podría analizar la exportación para América Latina, o bien, abrir una segunda planta en alguna otra nación latina.

    “No tenemos ninguna intención de exportar nuestros automóviles a Estados Unidos”.

    Tenemos mucha confianza en México: Ray Zou

    Por otro lado, Ray Zou descartó que la reciente eliminación de beneficios arancelarios a los autos eléctricos por parte del Gobierno de México vaya a frenar sus planes en el país que anteriormente se mencionaron, puesto que a fin de cuentas tienen mucha confianza en la nación.

    BYD planta

    “Tenemos mucha confianza en México, en que el mercado mexicano puede sostener nuestra inversión aquí, así que no importa cómo vayan las políticas internas, vamos a seguir intentando establecer nuestra fábrica en México lo antes posible… Queremos ser el número uno en México, por encima de otras marcas, tal como lo hemos hecho en China”.

  • Ebrard asegura que México está preparado para anfrentar nueva etapa con EE.UU. tras la victoria de Donald Trump

    Ebrard asegura que México está preparado para anfrentar nueva etapa con EE.UU. tras la victoria de Donald Trump

    El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que México está preparado para enfrentar una nueva etapa en su relación con Estados Unidos tras la reelección de Donald Trump como presidente, a pesar de las amenazas que el mandatario estadounidense ha lanzado contra México en temas como la migración y el comercio.

    En entrevista para Grupo Fórmula, Ebrard Casaubón destacó que una relación bilateral sólida no puede construirse desde el miedo, sino desde el entendimiento y el conocimiento profundo de las prioridades de la contraparte. El funcionario mexicano mencionó que la diplomacia mexicana debe fundamentarse en la firmeza y en una visión optimista de los acuerdos previos.

    “Cualquier estrategia que hagas sobre la base del miedo vas a fracasar, o sea, la base de nuestra estrategia tiene que ser el conocimiento de la contraparte, entender, ponerte en los zapatos de la otra parte, hay que pensar cuales son la prioridades que tiene él y por qué”.

    El secretario subrayó que durante el gobierno de Trump se lograron acuerdos que han dado buenos resultados para ambos países, en especial en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Mencionó que los niveles de comercio e integración económica alcanzados bajo ese acuerdo representan un fenómeno fundamental para la economía estadounidense, lo que favorece también a México.

    “El acuerdo que se llegó con él, que es el vigente ha sido el que ha tenido los mejores resultados para EUA, ahí están las cifras… El flujo, la integración y el volumen de esta economía es el fenómeno económico más importante para EU, ese es un gran factor en favor de México… Somos optimistas y va a haber resolución y firmeza en esta negociación”.

    Asimismo, el secretario comentó sobre la Gigafactory de Tesla, un proyecto que la empresa de Elon Musk había considerado instalar en Nuevo León. Ebrard aclaró que esa decisión recae en la empresa, pero indicó que buscará una reunión con Musk para discutir el tema.

    Con información de: Político MX