Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el acercamiento reciente entre México y Canadá no responde a un “plan B” frente a tensiones comerciales con Estados Unidos, sino a una estrategia deliberada para fortalecer la cooperación económica dentro de América del Norte.
Durante su conferencia matutina, la mandataria subrayó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continuará en vigor, aunque no descartó eventuales ajustes derivados de su proceso de revisión programado.
“El T-MEC se va a mantener; quizá con algunas modificaciones, pero permanecerá porque beneficia a los tres países”, afirmó.
Fortalecer la integración regional
Sheinbaum insistió en que la relación bilateral con Canadá se está consolidando mediante mayor comercio, inversiones y cooperación estratégica, sin que ello implique sustituir el acuerdo trilateral.
La presidenta explicó que este fortalecimiento busca diversificar oportunidades económicas y profundizar la integración productiva regional, particularmente en sectores como manufactura, energía y tecnología.
El acercamiento ocurre además en un contexto de incertidumbre internacional y presiones comerciales, lo que hace prioritario consolidar alianzas con socios clave dentro del bloque norteamericano.
Interés empresarial canadiense
Como muestra del renovado interés económico, el gobierno mexicano recibió a una nutrida delegación empresarial de Canadá interesada en ampliar inversiones en el país.
Según autoridades federales, más de 400 empresarios canadienses visitan México para explorar proyectos conjuntos y nuevas oportunidades de negocio, lo que evidencia la relevancia estratégica de la relación bilateral.
Funcionarios de alto nivel de ambos países también participan en reuniones para fortalecer la cooperación en comercio, infraestructura y energía.
Sin ruptura con Estados Unidos
La presidenta enfatizó que el fortalecimiento del vínculo con Canadá no debe interpretarse como un distanciamiento de Estados Unidos ni como una alternativa al T-MEC.
Por el contrario, reiteró que el tratado trilateral sigue siendo el principal marco para el intercambio económico en América del Norte y que su continuidad resulta esencial para la competitividad de la región frente a otras potencias globales.
Especialistas señalan que el acuerdo facilita el comercio sin aranceles para miles de productos y establece reglas claras para la inversión y la producción regional.
Un tratado en revisión
El T-MEC, que sustituyó al antiguo TLCAN, será sometido a una revisión formal en 2026, proceso en el que los tres países podrán proponer ajustes.
El gobierno mexicano ha reiterado que su objetivo es preservar el acuerdo y fortalecer los mecanismos de cooperación, en lugar de sustituirlo por pactos bilaterales.
En ese contexto, la estrategia de México apunta a consolidar la unidad económica de Norteamérica mientras diversifica inversiones y fortalece relaciones clave dentro del bloque.
México y Canadá, principales socios comerciales de Estados Unidos, fueron excluidos de la tabla de aranceles recíprocos que Donald Trump ha impuesto –de forma unilateral– a decenas de países. Este trato diferenciado se debe a que la mayoría del intercambio comercial entre las tres naciones está exento de impuestos, gracias al T-MEC.
El anuncio se hizo este 2 de abril, que fue bautizado por el propio Trump como el “Día de la Liberación”, pues para el mandatario estas nuevas medidas arancelarias universales del 10 por ciento representarán una nueva era para Estados Unidos y el inicio de su supuesta futura grandeza.
La guerra comercial, como ya se le califica al anuncio de hoy, afectará a unos 185 países. Sin embargo, en el caso de México y Canadá se mantienen los aranceles a la industria automotriz y al acero y aluminio.
Durante el anuncio en la Casa Blanca, el republicano se refirió al antecedente del T-MEC, el TLCAN, como el peor tratado que firmó su país. “Tuvimos que obtener la aprobación del Congreso [estadunidense] para” terminar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y lo calificó como horrible para su país.
Esta mañana, en su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó la importancia de continuar con el T-MEC, luego de la llamada que sostuvo con el primer ministro canadiense Mark Carney.
Aranceles recíprocos al mundo
En su conferencia del “Día de la Liberación”, Trump afirmó que Estados Unidos ha “subsidiado” a otras naciones, en referencia a los déficits comerciales. Por ello, anunció que todos los países que le cobran impuestos a su país, tendrán que pagar aranceles base de 10 por ciento.
Además, indicó que aquellas naciones que tienen aranceles más altos al 10 por ciento recibirán otros en consecuencia. Por ejemplo, a China impondrá 34 por ciento de aranceles, a la Unión Europea, 20 por ciento; 26 por ciento a la India; 46 por ciento a Vietnam.
Aunque la lista total de países afectados por los nuevos aranceles de Estados Unidos contempla 185 naciones, México no está incluido. Desde hace semanas, la presidenta Claudia Sheinbaum ha indicado que por el T-MEC no tendrían por qué aplicarse aranceles al país. “Si nosotros no le ponemos impuestos a los que llega de Estados Unidos, Estados Unidos tampoco le pondría impuestos a lo que llega de México”, dijo en su conferencia del 6 de marzo pasado.
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había anunciado que alrededor del 90 por ciento de los productos exportados desde México a Estados Unidos quedarían exentos de aranceles gracias al principio de reciprocidad del T-MEC. No obstante, continuó en la conferencia presidencial del 7 de marzo, el 10 por ciento restante –que incluye sectores como la industria automotriz, el acero y aluminio– deberá evaluar su integración al Tratado o seguir bajo el principio de “la nación más favorecida”.
En este sentido, aún queda por revisar, por parte del gobierno mexicano lo que determinará el gobierno de Estados Unidos respecto a los sectores automotriz y de autopartes, que fueron advertidos de un 25 por ciento de este impuesto el pasado 26 de marzo.
Este tema ha causado tensión entre las naciones que conforman el T-MEC, y otras en el mundo, desde antes que el republicano tomara posesión como presidente de los Estados Unidos, lo que ha ocasionado diversas reuniones entre integrantes de ambos gabinetes, y llamadas telefónicas entre Trump y Sheinbaum, por lo cual se ha acordado pausar, en febrero y marzo, los aranceles por un mes. La última ocasión, hasta el día de hoy, 2 de abril, que el estadunidense hizo este anuncio en la Casa Blanca.
Las provincias canadienses, capitaneadas por Ontario, centro del sector automotriz de Canadá, respaldan desmantelar el tratado de comercio trilateral para que Washington y Ottawa negocien un acuerdo sin México.
Las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles del 25 % a México y Canadá y las reacciones iniciales de estos dos países a los planes del presidente electo estadounidense prometen dinamitar el tratado de libre comercio que existe en Norteamérica desde 1994.
En Canadá, el primer ministro, Justin Trudeau, ha programado para este miércoles una reunión de emergencia con todas las provincias del país en la que se tratará de acordar una estrategia para responder a su aviso.
De momento, las provincias canadienses, capitaneadas por Ontario, la más industrial y centro del sector automotriz de Canadá, respaldan desmantelar el actual tratado de comercio trilateral, T-MEC, para que Washington y Ottawa negocien un acuerdo bilateral sin México.
¿Le tocará a Trudeau la revisión del T-MEC?
El líder de la oposición de Canadá, el conservador Pierre Poilievre, declaró el 26 de noviembre que está dispuesto a negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos que excluya a México y que hará “lo que sea necesario” para preservar la relación entre Ottawa y Washington.
Poilievre, que en las elecciones del próximo año podría convertirse en el primer ministro canadiense ya que el Partido Conservador aventaja en 20 puntos en intención de voto al gobernante Partido Liberal del primer ministro Justin Trudeau, sentenció a preguntas de los medios: “Canadá primero”.
“Solo me preocupa Canadá, quiero poner a nuestro país primero. Estados Unidos es responsable del 60 % de nuestro comercio. Tenemos más comercio con Estados Unidos que con el resto del mundo combinado. Haré lo que sea necesario para preservar y proteger esa relación por encima de las otras”, añadió Poilievre.
La semana pasada, el jefe de Gobierno de la provincia canadiense de Ontario, la más industrial del país, el conservador Doug Ford, ya señaló que México debería ser expulsado del tratado de libre comercio de América del Norte, T-MEC, por abrir sus puertas a las inversiones chinas. Posteriormente, Trudeau afirmó que era una posibilidad que no podía rechazar porque su trabajo “es y siempre será defender a los trabajadores canadienses, defender la economía canadiense, defender los intereses canadienses”.
Las elecciones en Canadá se llevarán a cabo en octubre del 2025, por lo que a Poilievre no le correspondería la renegociación en caso de ganar los comicios y asumir como nuevo primer ministro canadiense. No obstante, podría participar en una renegociación en 2026, como lo establece el vigente tratado.
El temor de Canadá
El temor en Canadá es que incluso unos aranceles del 10 % le costarían a la economía canadiense alrededor de un 1 % de su Producto Interior Bruto (PIB), equivalente a unos 30.000 millones de dólares estadounidenses. Un 25 % sumiría a Canadá en una profunda recesión.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum envió una carta a Trump, y prevé enviar otra a Trudeau, en la que aboga por la “cooperación y entendimiento económico recíproco”, pero también sugiere que las autoridades mexicanas responderían con sus propios aranceles.
La presidenta de la Cámara de Comercio de Canadá, Candace Laing, igualmente defendió el martes una respuesta canadiense que deje atrás la tradicional imagen del “buen vecino” y se acerque más al ojo por ojo.
Amir Neto, director del Instituto de Investigación Económica Regional y profesor asistente de Economía de la Universidad Florida Gulf Coast en EE.UU., señaló a EFE que la imposición de aranceles entre los tres socios norteamericanos supondrá “el fin del acuerdo de libre comercio” que existe en la actualidad y que se conoce como T-MEC.
Nadie sabe si Trump está lanzando un farol para extraer concesiones de México y Canadá o si es una amenaza real. “Es factible, pero la cuestión está en hasta qué punto es probable o muy probable. En su primera presidencia (2017-2021), Trump sí impuso aranceles a China y el (ahora) presidente, Joe Biden, las mantuvo e incluso aumentó”, añade Neto.
Patrick Dine, consejero delegado de la consultora PSD Global, considera que las amenazas de Trump son una táctica negociadora, pero añade que “en el pasado ha impuesto aranceles y es probable que lo haga de nuevo”.
Fuentes: Pie de página [Imagen: Junior Aklei Chaky / Pexels]
«Tenemos que cuidar la salud de los mexicanos», dijo el presidente López Obrador, tras reconocer que la discrepancia con Estados Unidos puede llegar a un panel de resolución en el tratado comercial.
Desde este viernes 23 de junio, la Secretaría de Economía aprobó que se impusiera un arancel del 50 por ciento a la importación y exportación de maíz blanco por lo menos desde junio de 2023 hasta el próximo 31 de diciembre de 2023.
Esta imposición de aranceles se da luego de que México hubiera eliminado este tipo de impuestos al maíz blanco para reducir la inflación. Además del maíz blanco, que es ampliamente usado para el consumo humano, se quitaron restricciones de importación a otros 20 productos de consumo básico.
Los aranceles se eliminaron de enero de 2023 y se extenderían hasta el final de junio, sin embargo, fueron impuestos de nuevo, porque, según argumentó el gobierno de México en decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación “la exención del arancel a la importación del maíz blanco harinero no ha generado un impacto significativo en la disminución de precios en el mercado nacional, por lo que se considera pertinente eliminarla”.
La eliminación no solo obedece al tema de los precios, sino a una postura política en contra del consumo de maíz transgénico en el país, por sus fuertes implicaciones a la salud, pues se cree que el uso de herbicidas, necesarios para el cultivo de maíz transgénico, implica serios riesgos sanitarios.
Con la imposición de estos aranceles se busca impulsar el fortalecimiento de la producción nacional, el mercado interno y el encadenamiento productivo de dicho grano, así como asegurar condiciones de mercado que permitan estabilizar su precio, resulta pertinente modificar temporalmente el arancel aplicable a la importación del mismo, según dice el decreto.
Anuncian aranceles para defender la salud nacional
El gobierno de México está dispuesto a llevar su cruzada contra el maíz transgénico a los tribunales internacionales. Este martes, en su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que la “pequeña discrepancia” con Estados Unidos podría llegar a un panel de resolución conforme TMEC.
Tenemos una pequeña discrepancia con el gobierno de Estados Unidos, hay una consulta en puerta, puede convertirse en un panel, pero es un tema que vamos a defender porque tenemos que cuidar la salud de los mexicanos”, dijo López Obrador.
Un día antes, el presidente anunció que esta semana firmará un acuerdo para que en las tortillerías mexicanas solo se use maíz blanco y no maíz modificado genéticamente. ”Esto va a ir acompañado del establecimiento de aranceles para que no se importe (maíz blanco) y se compre a los productores mexicanos”, afirmó
La «pequeña» discrepancia
Estados Unidos es el principal productor y exportador de maíz transgénico en el mundo. Otros países que producen maíz genéticamente modificado son Canadá, Australia, España, Alemania, Rumania, Bulgaria, Argentina, China, Sudáfrica, Indonesia, Brasil, India, Uruguay, Colombia, Honduras y Filipinas.
En México está prohibida la siembra comercial de maíz transgénico; sin embargo, el país depende de las importaciones de maíz amarillo para el forraje de animales y esa dependencia ha ido en aumento. De acuerdo con los datos de la Secretaria de Hacienda, las importaciones de maíz amarillo aumentaron de 31 a 39 por ciento entre 2016 y 2022.
El maíz amarillo se usa, sobre todo, para la alimentación del ganado: Pero hay un porcentaje, los datos varían de 16 a 21 por ciento de ese maíz amarillo importado por México que es consumido por humanos.
Por otro lado, la gran mayoría del maíz que compra México proviene de los graneros de Estados Unidos. Sólo en 2021, el gobierno mexicano importó de ese país 16.8 millones de toneladas,de maíz amarillo por un valor de 4 mil 700 millones de dólares. Y, de acuerdo con los datos del gobierno mexicano, el 88 por ciento de las 658 mil toneladas de maíz blanco que se importaron fue cultivado en campos estadunidenses.
Ese es el meollo del problema.
“Tomamos la decisión de no permitir el uso de maíz transgénico para consumo humano y también controlar la entrada de maíz blanco transgénico. Nosotros somos autosuficientes en maíz blanco, no transgénico, y para la maza y para la tortilla solo (se va a permitir) maíz blanco”, dijo López Obrador.
Las consultas
En diciembre del 2020, el gobierno mexicano emitió un decreto que establecía un plazo de cuatro años para el uso, producción, comercialización y distribución del maíz genéticamente modificado; ante las inquietudes de Estados Unidos, el 13 de febrero de 2021 se modificó el decreto para acotar la prohibición al grano transgénico para consumo humano. Pero eso tampoco fue suficiente para Estados Unidos.
Desde marzo pasado, el gobierno de ese país solicitó consultas comerciales formales por sus objeciones a los planes de México de limitar las importaciones de maíz transgénico para consumo humano y otros productos de biotecnología agrícola.
El Acuerdo entre los Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) prevé que la parte consultante puede solicitar la creación de un panel de solución de diferencias (una especie de tribunal comercial) si no se logra resolver la controversia en un plazo de 75 días. El plazo se venció y, el 1 de junio pasado, legisladores republicanos reclamaron ir a panel contra el gobierno mexicano.
Un día después, 2 de junio el gobierno estadounidense dio a conocer que al no tenerse soluciones, mediante consultas bajo el capítulo 9 Medidas Sanitarias y Fitosanitarias del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, tomaba la vía de consultas del capítulo 31, Solución de Controversias.
Una semana después, gobierno de Canadá decidió sumarse a la solicitud de consultas como tercero en discordia.
Los argumentos
El argumento escrimido por los dos socios comerciales de México es que la decisión del gobierno mexicano no tiene bases científicas.
“Estados Unidos ha transmitiro en repetidas ocasiones sus preocupaciones sobre el hecho de que las políticas de México en materia de biotecnología no están basadas en ciencia y que amenazan con interrumpir las exportaciones de Estados Unidos a México en detrimento de los productores agrícolas”, dijo en un comunicado la Representante del Comercio estadounidense, Katherine Tai,.
“Canadá comparte las preocupaciones de Estados Unidos de que las medidas de México no están apoyadas científicamente y tienen el potencial de interrumpir innecesariamente el comercio con el mercado Norteamericano”, dijeron las ministras canadienses de Agricultura y Agroalimentos, Marie-Claude Bibeau, y de Comercio Internacional, Promoción de Exportaciones, Pequeñas Empresas y Desarrollo Económico, Mary Ngen, en una declaración del 9 de junio.
El gobierno mexicano insiste en que es un tema de salud pública. Y este martes el presidente fue tajante: México irá al panel para defender su decisión de prohibir el consumo humano de maíz genéticamente modificado.
Daniela Pastrana. Dirigió seis años la Red de Periodistas de a Pie y fundó Pie de Página, un medio digital que busca cambiar la narrativa del terror instalada en la prensa mexicana. Siempre tiene más dudas que respuestas.
Fachada de la refinería Héctor Lara Sosa en Cadereyta, Nuevo León. Foto @rocionahle / archivo
La secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, sostuvo que avanzan las negociaciones entre México y sus contrapartes en el tratado comercial de América del Norte en materia energética pues ya se tiene propuesta de solución para tres de los cuatro rubros donde hay diferencias: diésel, almacenamiento y los permisos en este sector. Sin embargo, aunque comentó que existen avances, aún no se ha encaminado una posible solución en lo que corresponde al despacho de energía eléctrica.
Entrevistada al término de la ceremonia del 110 aniversario luctuoso de Francisco I Madero, la secretaria confió en que las diferencias con sus socios comerciales, Estados Unidos y Canadá (inconformes con algunos aspectos de la política energética de México), puedan superarse este mismo año.
—¿A mediados de año?
—No lo sé.
En la entrevista abordó también otro punto polémico en la relación comercial con Estados Unidos, el maíz industrializado, sobre lo cual señaló que hubo acercamientos con legisladores con el objeto de puntualizar algunos aspectos relacionados con el reciente decreto mexicano que restringe la importación de maíz transgénico para consumo humano.
“El decreto establece que se puede importar maíz industrializado. Para uso pecuario e industria porque nosotros no tenemos ahorita la capacidad de producción, tenemos prácticamente que duplicar la producción nacional. Se utiliza para aceites, se extrae algodón, las aspirinas llevan almidones , entonces se utiliza para muchísimas cosas”, dijo Buenrrostro.
La funcionaria dijo que se logró una buena comunicación sobre el decreto porque en muchos casos ni siquiera se leen los documentos y se dejan llevar por lo que algunas personas dicen. La reunión con congresistas fue importante porque se pudo explicar puntualmente los alcances de dicho decreto. Subrayó que esto parte de la premisa del presidente Andrés Manuel López Obrador de no sacrificar la salud de la población por intereses comerciales.
Dijo que aún faltan algunas reuniones pendientes con su contraparte estadounidense, “la verdad que todo mundo puede pedir consultas cuando quiera, es un mecanismo que se da de manera regular, todo el tiempo. Por ejemplo, en la Organización Mundial de Comercio, que estamos todos los países, ha habido más de 400 paneles, es algo común pero la verdad es que no hay ninguna violación a tratados internacionales ni afectación comercial. Entonces, la verdad creemos que no va a prosperar.
—¿Estados Unidos está presionando para que compre cierta cantidad?
—Es cuestión de oferta y demanda, ningún vendedor puede obligar a un comprador, si el señor de la tienda está vendiendo un traje amarillo, si a nadie le gusta, nadie lo va a comprar.
¿Lo que no quiere es que se prohíba?
—Ellos, están preocupados porque se dice, y lo decimos claramente y lo ha dicho el Presidente, que lo que quiere es siempre privilegiar la salud de los mexicanos sobre cualquier acto mercantil. Siempre va a ser más importante la salud de los mexicanos para nuestro gobierno.
Buenrostro reconoció que este aspecto es lo que a ellos les desagrada porque dicen que implícitamente les decimos que es dañino, pero para eso están los estudios científicos.
Productor de maíz en el municipio de Chilpancingo, Guerrero. Foto Cuartoscuro / Archivo
Ciudad de México. Estados Unidos abrió la puerta a una nueva tensión comercial con México, al anunciar que considera acudir al tratado de América del Norte (T-MEC) si no logra una solución favorable a la prohibición mexicana del uso de maíz transgénico a partir de enero de 2024.
Así lo dio a conocer el secretario de Agricultura estadunidense, Tom Vilsack, luego de reunirse ayer por casi dos horas con el presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional.
Antes del encuentro, en la conferencia mañanera, el mandatario había enfatizado que su gobierno mantendrá su política en esa materia: “No queremos maíz transgénico para consumo humano, no lo vamos a permitir”.
La polémica surgió tras el decreto emitido por López Obrador en diciembre de 2020, en el cual anunció la eliminación del maíz transgénico y del herbicida glifosato para 2024.
Preocupa a la Casa Blanca
Productores estadunidenses alegaron pérdidas multimillonarias por la decisión mexicana, presionaron para que su gobierno actuara en el caso y perfilaron así la ruta de una posible nueva confrontación entre ambas naciones dentro del T-MEC.
Un comunicado del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) informó que, durante el encuentro, Vilsack planteó a López Obrador y a altos funcionarios mexicanos las “profundas preocupaciones” de la Casa Blanca y los agricultores de su país por la mencionada medida.
Sin embargo, reconoció que ayer hubo avances en la discusión, como el énfasis del mandatario mexicano en la relevancia de las importaciones de maíz amarillo para la seguridad alimentaria de México, unos 17 millones de toneladas anuales, que se usan para forraje.
“El decreto de eliminación gradual del Presidente tiene el potencial para interrumpir sustancialmente el comercio, perjudicar a los agricultores en ambos lados de la frontera y aumentar significativamente los costos para los consumidores mexicanos”, expuso el funcionario de Washington.
Afirmó que el cierre mexicano causaría “pérdidas económicas masivas” para la industria agrícola y representaría una “carga injustificada” para los productores estadunidenses de maíz. Subrayó que también impactaría significativamente la relación comercial bilateral, que en 2021 alcanzó un valor récord de más de 63 mil millones de dólares y se estima sea mayor para 2022.
Vilsack exhortó a la parte mexicana a encontrar soluciones aceptables al problema, de lo contrario, “el gobierno de Estados Unidos se vería obligado a considerar todas las opciones, incluida la adopción de medidas formales para hacer cumplir nuestros derechos legales en virtud del T-MEC”.
El representante del gobierno de Joe Biden subrayó que la parte estadunidense ha buscado constantemente la cooperación y consulta con la administración mexicana para resolver el diferendo. Estimó que en la reunión con López Obrador hubo algunos avances, pero advirtió: “Ahora el tiempo se está acabando”.
Agregó que en el encuentro se habló, además, sobre un proceso potencial en el que los dos países “pueden intercambiar información y entablar un diálogo para garantizar la seguridad de los productos biotecnológicos. Esperamos tener una propuesta del equipo del Presidente pronto y evaluaremos de cerca. Si bien no tenemos una solución a la mano, continuaremos comprometiéndonos con México en este importante tema”.
Por la mañana, en su conferencia, el titular del Ejecutivo mexicano informó de la reunión programada para horas más tarde con Vilsack, quien acudió a Palacio Nacional acompañado del embajador Ken Salazar.
López Obrador adelantó ante la prensa que seguramente el tema aparecería en el encuentro. “Pero ya está claro: no queremos maíz transgénico para consumo humano, no lo vamos a permitir. Esa es nuestra política y va a continuar así, pero hay formas de ponernos de acuerdo”.
Por la tarde, al finalizar el cónclave entre ambas delegaciones, los funcionarios estadunidenses evadieron dar declaraciones a los reporteros que esperaban una reacción. Con semblante adusto abordaron una camioneta –escoltada por otras cinco– y se retiraron de Palacio Nacional.
#VideosLaJornada El canciller Marcelo Ebrard (@m_ebrard) y el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos (@vmva1950), dan detalles de la reunión que sostuvieron con el embajador Ken Salazar y del secretario de Agricultura de EU, Tom Vilsack, en Palacio Nacional. Video: @emirkuspic.twitter.com/cTWHFjpRyZ
El titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos, dijeron que fue un encuentro preparatorio de la Cumbre de Líderes de América del Norte –que se realizará en enero en nuestro país–, para avanzar en temas relativos a la seguridad alimentaria de ambas naciones.
Ante la pregunta sobre el maíz transgénico y el decreto de prohibición que preocupa a los estadunidenses, el canciller evitó ahondar y sólo refirió que será un tema que se toque en enero en la Cumbre. Villalobos se limitó a comentar: “Es en lo que vamos a trabajar”.
Andrés Manuel López Obrador durante la conferencia matutina desde Palacio Nacional, el 14 de septiembre de 2022. Foto cortesía Presidencia.
Los llamados a consultas por la política energética de México en el marco del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá “no es un asunto técnico, sino político”, aseveró el presidente Andrés Manuel López Obrador. Se dijo seguro que esos trámites no fueron promovidos desde la administración de Joe Biden, sino que vienen de un grupo de opositores dentro de nuestro país.
“No fue el presidente Biden, no tengo ninguna duda, porque él no tiene un doble discurso, en nuestra relación ha habido sinceridad”, enfatizó el mandatario mexicano.
En la mañanera, remarcó que no se permitirá la injerencia de ningún gobierno extranjero en asuntos internos de México, aunque descartó conflicto con los socios comerciales de América del Norte; amén que reiteró que el mandatario estadunidense siempre ha sido respetuoso de la soberanía e independencia de nuestro país.
“Se mantienen las consultas (dentro del T-MEC), pero no era eso lo esencial, es un asunto político y es llamarlo de manera sutil, un asunto politiquero, una intriga vil. Es que estos adversarios nuestros están desesperados y resultaron no buenos opositores”, apuntó el jefe del Ejecutivo federal al responder preguntas sobre el tema.
Destacó que luego de la carta que le envió Biden y de la visita de hace un par de días que realizó a México el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se ha dado un entendimiento.
“Ya lo dije ayer, fuimos a Washington (en julio), el presidente Biden es una persona amable, que respeta la soberanía de México, nos consideramos amigos y a los cinco días de regreso, por este grupo que es contrario a nosotros, que quiere que nos peleemos con el gobierno de Estados Unidos, empiezan a intrigar y viene una declaración no diplomática, no respetuosa que nosotros no vamos a aceptar, mejor dicho no podemos aceptar esa relación porque no somos colonia, no somos un Estado asociado, México es un país independiente, soberano.
“Le escribí al presidente Biden (para pedir una aclaración sobre el llamado a consultas) y él me contestó, y luego vine el secretario de Estado y se aclaran las cosas, y el tono pues es otro, y todavía alcancé a decirle, porque no me he podido quedar callado, de que estaba seguro que no eran ellos, de que no fue el presidente Biden, no tengo ninguna duda, porque él no tiene un doble discurso, en nuestra relación ha habido sinceridad, y siempre lo primero que me dice es: ‘la relación la mantenemos en un pie de igualdad y yo respeto la soberanía de México’; Blinken vino y me dijo lo mismo, y me trajo ese mensaje del presidente Biden y eso lo agradezco”.
Ante ello, López Obrador cuestionó: “¿Entonces en dónde está esa actitud hostil o contraria a nuestro gobierno? Pues en los opositores que quisieran, que se frotan las manos, que quisieran que haya pleito. No es un asunto técnico, es un asunto político, porque no existe ningún fundamento, nosotros no vanos a permitir, mientras estemos aquí, que haya injerencia de un país extranjero en asuntos que sólo corresponden a los mexicanos. Y no hay tampoco ese interés de parte del presidente Biden y nosotros queremos y coincidimos que hace falta mantener, que debemos conservar una buena relación que nos conviene a los dos países, a los dos pueblos, que no nos podemos pelear”.
Agregó que los opositores a su gobierno “deben estar molestísimos” no sólo porque no hay conflicto con Estados Unidos, sino porque la inversión de ese país en México ha alcanzado un récord histórico y el comercio de bienes está cerca de 400 mil millones de dólares. “Hasta el New York Times ayer dijo: ‘Aunque hay preocupación por el gobierno nacionalista de México, Estados Unidos está considerando como estratégica la relación económica con México para consolidar la región, frente a la competencia mundial’. Pues claro, así es, y el señor Blinken lo dijo y es un acuerdo de integración con respeto a las soberanías de nuestros países en América del Norte. Lo mismo con Canadá, no tenemos ningún problema”.
El primer mandatario dijo que pretendía presentar una respuesta a este tema durante el desfile militar del 16 de septiembre debido a que consideraba que era un trámite emprendido por la Casa Blanca, pero reconsideró después de conocer la aclaración de Biden en su reciente misiva de respuesta.
“Pensábamos que era un asunto de gobierno, y además porque venga de donde venga, mientras se aclara, no está de más dejar de manifiesto que México es un país independiente para que nadie se acostumbre, porque pasaron muchos años y entraban a México como querían, se metían hasta la cocina. Acuérdense de Rápido y furioso –operativo por el que agencias de seguridad de Estados Unidos introdujeron miles de armas al país a fin de rastrearlas, pero que no funcionó y sólo dotó de ese arsenal al crimen organizado— y de muchas cosas. Hasta de corporaciones, agencias decidían, opinaban, pero pues no era culpa de ellos, era culpa de la sumisión de los gobiernos de México”.
Luego del inicio de las consultas solicitadas por Estados Unidos y Canadá sobre supuestas violaciones a términos energéticos del Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente Andrés Manuel López Obrador comentó que hay voluntad de los gobiernos que lo integran para solucionar sin llegar a un panel.
Durante su conferencia de prensa matutina, el primer mandatario expuso que no se debió solicitar la consulta, no había motivo, “no se informó bien al gobierno de Estados Unidos”.
Desde el salón Tesorería relató que 15 días antes de esa solicitud de consulta se llevó a cabo una reunión con empresarios estadunidenses, se vio caso por caso, dedicó dos semanas a atenderlos, 18 empresas, donde estuvieron los directores de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza; de la Comisión Federal de Energía, Manuel Bartlett; los secretarios de Energía, Rocío Nahle, y de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.
Se resolvió la mayor parte de los asuntos y no solo eso, se hicieron compromisos de inversión por 25 mil millones de dólares. En otros asuntos, comentó, había acusaciones de que terminales de combustible se utilizaban para contrabando, “se llegó al acuerdo de suspender denuncias con el compromiso de que no volvieran a esas prácticas”.
Consideró que el posicionamiento de la Secretaría de Comercio estadunidense fue “totalmente majadera, en un tono soberbio de prepotencia, haciendo referencia de que la reforma energética del país era la panacea, cuando sostenemos lo opuesto porque fue un desastre para los mexicanos, un fracaso, engañaron a la gente. Que iba a bajar el precio de la luz y gasolina, que iba a llegar inversión extranjera. ¿De cuándo acá un gobierno extranjero va a decidir las leyes en otro país?, ¿con qué derecho?”.
Luego, voy a Washington, el presidente Biden muy respetuoso
Luego hay reunión con empresarios y tampoco se trata el tema
Luego, a la semana, se trata el tema y me entero por Arturo Sarukán,
AMLO resaltó que la economía de Estados Unidos no podría funcionar sin la participación de México.
Esta mañana el presidente López Obrador reiteró que México se mantendrá firme ante la consulta de Estados Unidos y Canadá promovieron en el marco del T-MEC sobre la política energética de México.
“¿Cómo vamos a cambiar nuestras leyes? fue un acuerdo en el tratado, en materia energética es la nación la que tiene el dominio de esos bienes en México. Ojalá y cambien de parecer, porque aunque se vaya a un panel a donde sea, no hay razón”.
A pregunta expresa sobre la posición que México podría tomar en caso de que Estados Unidos no cambiara de parecer, AMLO respondió: “sigue igual, sin problema, la inversión extranjera sigue llegando, las relaciones se mantiene, no hay ningún problema”.
POR OTRO LADO, APUNTÓ QUE “ESO ES LO QUE QUISIERA EL REFORMA”, ESTO CON RESPECTO A LA POSIBILIDAD DE QUE MÉXICO PUDIERA ABANDONAR EL T-MEC. NO OBSTANTE, ASEGURÓ QUE NO SUCEDERÁ.
Además agregó: “les urge que nos peleemos”; sin embargo, “no existe, no hay una posibilidad porque hay una relación buena, de respeto”.
Durante su conferencia de prensa el mandatario también detalló que “hay otra cosa, también (…) nos necesitamos mutuamente, sería muy difícil que funcionara la economía estadounidense sin la participación de México. Así como a nosotros nos importa mucho tener buenas relaciones con Estados Unidos, a ellos también”.
El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, visitará México a principios de septiembre para encabezar una reunión bilateral del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), en el marco de las consultas solicitadas por Washington sobre supuestos incumplimientos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
“El secretario Blinken está invitado con motivo del Diálogo Económico de Alto Nivel, ese diálogo lo coordina por parte de EEUU el secretario de Estado, y por parte de México el secretario de Relaciones Exteriores”, dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard en un acto diplomático frente a periodistas.
El 9 de septiembre se cumple un año de un plan de trabajo derivado del DEAN en reuniones celebradas en Washington con el fin de fortalecer las cadenas de valor, facilitar el comercio, el desarrollo económico y promover programas de capacitación.
La visita “va a ser en los primeros días de septiembre, yo estimo alrededor del 11 o 12 de septiembre”, dijo el jefe de la diplomacia mexicana.
Blinken llegará en el marco de consultas solicitadas por la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, acerca de medidas de México que “socavan a las compañías estadounidenses y energía producida por Estados Unidos”.
Negociaciones del T-MEC
Las consultas emprendidas en el marco del nuevo tratado norteamericano que entró en vigor en julio de 2020, respaldadas por Canadá, “son diálogos que ya se han iniciado”, prosiguió Ebrard.
En una misiva del 20 de julio de este año, Washington expresó “serias preocupaciones sobre una serie de cambios en las políticas energéticas mexicanas y su consistencia con los compromisos dentro del T-MEC”.
Las conversaciones entre funcionarios de ambos países vecinos son parte de “un proceso de diálogo que tenemos permanentemente con EEUU, hay muchos temas y uno de ellos es este [T-MEC], pero hay otros, como reglas de origen, en fin”, agregó el canciller.
El próximo DEAN que se llevará a cabo en septiembre de este año es un mecanismo bilateral que fue reactivado por el presidente de EEUU, Joe Biden, enfocado en fortalecer mecanismos para crear corredores comerciales más seguros y eficientes.
El diálogo económico inició en Washington, cuando “tuvimos una primera sesión y después ha habido varias reuniones”, reseñó el canciller.
En la reunión con Blinken “vamos a informar qué avances tenemos en sectores estratégicos”: semiconductores, electromovilidad, equipo médico y otras áreas prioritarias, enumeró.
“Tenemos que proteger nuestras cadenas de suministro, ese fue el origen de este Diálogo Económico de Alto Nivel reactivado”, puntualizó Ebrard.
La delegación estadounidense también la integrarían la titular de Comercio, Gina Raimondo, la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, pero su integración depende lo que decida la Administración Biden.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se reunió en julio pasado con Biden, en Washington, cuando reafirmaron una profunda cooperación económica y su “compromiso por construir un futuro más próspero y seguro para América del Norte”.
La declaración conjunta compromete a los dos gobiernos a combatir en forma conjunta la inflación acelerando la facilitación del comercio bilateral y reduciendo los costos comerciales.