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  • La mentira, principal arma de guerra en Ucrania

    La mentira, principal arma de guerra en Ucrania

    El mundo teme que la humanidad esté al borde de un conflicto militar de grandes dimensiones: ¿terminal? Hoy no solo asistimos a una extrema ideologización y parcialidad en la cobertura de los sucesos en Ucrania, sino que las mentiras y la manipulación del imaginario colectivo se ven potenciados en las redes sociales y llevan a la hipertrofia de una masa informativa fuera de todo control y verificación.

    Una vez más, los medios de comunicación –incluyendo las redes sociales- actuaron de forma alevosa para generar un conflicto que sólo puede beneficiar a los vendedores de armas, las petroleras trasnacionales, que son los que han atizado el conflicto. La verdad es la primera víctima de la guerra, decía el griego Esquilo hace más de 2.500 años. Hoy sabemos que la mentira es un arma de guerra.

    Los medios hegemónicos instalan la guerra en el imaginario colectivo, cuando lo más sensato sería lamentar el conflicto por lo que éste implica en términos de sufrimiento humano y destrucción material e insistir no en la competencia por demostrar quién es el más fuerte, sino en la necesidad de una solución mediante el diálogo. Es lo que llaman la guerra híbrida, la mentira como arma y la verdad como víctima.

    La cobertura de los principales medios de comunicación sobre la crisis de Ucrania es defectuosa, además de claramente racista y llena de prejuicios, repetidores de los mantras rusofóbicos fabricados en Washington para instrumentalizar la guerra de guerrillas geopolítica e ideológica de las “fuerzas del bien”, la civilización occidental, contra la “fuerza del mal”: los rusos “comunistas”, los caucásicos y los euroasiáticos. 

    Mientras, siguen omitiendo el perfil ultradechista del actual presidente Volodymyr Zelensky, y de los grupos de extrema derecha y neonazis que participan y apoyan al gobierno.

    Un enfoque disonante del pensamiento único en un vehículo mediático hegemónico como el portal brasileño UOL, el viernes 22 de febrero fue la publicación de una entrevista en la que el analista político estadounidense Andrew Korybko afirma que “Brasil y Ucrania fueron víctimas de guerras híbridas dirigidas por Estados Unidos con el objetivo de fortalecer la hegemonía unipolar norteamericana”.

    En este drama, Occidente (o sea EE.UU. y los países de la OTAN) dio la espalda a cualquier papel constructivo y se empeñó en utilizar la transitoria debilidad rusa para crear un mundo unipolar regido por Washington, para lo cual transgredió sistemáticamente el compromiso de no expandir hacia el este el manto militar de la OTAN.

     En una prolongación de la guerra fría, que todos creíamos había terminado hace tres décadas, Occidente se empeñó en instalar en Kiev un gobierno rusófobo, con lo cual dio pie a la rebelión de las regiones de mayoría rusa y gestó una suerte de guerra civil que sirvió de caldo de cultivo para el fortalecimiento de grupos ultranacionalistas e incluso neonazis que han permeado a las instituciones ucranias, incluido el gobierno.

    El golpe de 2014 en Kiev –que derrocó al gobierno de Viktor Yanukovytch-, probadamente dirigido, con apoyo de Washington, instauró un Estado vasallo repleto de armas y de pandillas desaforadas, con frecuencia integradas por admiradores de Hitler. 

    Y si esta incursión rusa se cataloga como violación flagrante del derecho internacional ¿cómo se debe catalogar a las operaciones de la OTAN en la ex Yugoslavia, el bombardeo inmisericorde de Serbia y la descarada proclamación de la independencia de Kosovo, entonces república autónoma del país balcánico? Ni hablemos de las violaciones estadounidenses al derecho internacional, a la soberanía e independencia de los pueblos. Los latinoamericanos y caribeños hemos sufrido decenas de violaciones.

     Hua Chunying, vocera de la cancillería china señaló que «la pregunta clave ahora es: ¿Qué papel ha desempeñado EEUU en la crisis de Ucrania?». «Es irresponsable que alguien acuse a los demás de ser ineficaces en la lucha contra un incendio mientras echa leña al fuego»

    En su mensaje televisado, el mandatario ruso Vladimir Putin afirmó que su objetivo es desmilitarizar y desnazificar Ucrania para defender a las personas que en los pasados ocho años han sufrido vejaciones, un genocidio perpetrado por el régimen de Kiev, en alusión al hostigamiento contra ciudadanos rusófonos, y en particular a las hostilidades entre el gobierno ucranio y los territorios ahora reconocidos por el Kremlin como repúblicas independientes, Donietsk y Lugansk, en el este de Ucrania

    Las reacciones de Occidente no se hicieron esperar: el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que su nación planta cara a los matones, calificó de tirano a Vladimir Putin y afirmó que será un paria en el panorama internacional, mientras extendía un nuevo menú de sanciones contra dirigentes rusos y sus familiares, además de un control sobre las exportaciones. Pero dejó en claro su postura, al reiterar que no iba a enviar soldados estadounidenses a Ucrania.

    El chileno Luis Casado señala que los rusos son chicos tan malos que ni siquiera exigen que Occidente cese de organizar guerras en África, como cuando Francia y Gran Bretaña, con el concurso de EEUU, bombardearon Libia en el 2011. O como cuando juntos bombardearon Siria durante cinco años, con el concurso de 20 países asociados a la OTAN. O como Francia, que mantuvo una guerra durante 14 años en Malí, desde donde acaba de ser expulsada. 

    “Ni organizar golpes de Estado como en Burkina Fasso, en donde Francia hizo asesinar a Thomas Sankara. Para ahorrar espacio no vuelvo sobre la guerra en Afganistán, ni en Iraq, ni en Irán, ni en Yemen, ni en Somalía… Y tampoco, desde luego, sobre los innumerables golpes de Estado en América Latina”, añade.

    Chomsky y el despliegue de EE.UU. en el este europeo

    El 4 de febrero, el intelectual estadunidense Noam Chomsky, hizo un recuento de la expansión de la OTAN en Europa del Este, lo que él considera una clave para entender el actual conflicto entre Rusia y Ucrania.

    Chomsky indicó al portal Truth Out que han sido los gobiernos estadounidenses, no la OTAN como tal, quienes han admitido a países de Europa del Este como sus nuevos miembros. Así, el ingreso de estas naciones ocurrió aceleradamente a partir de que Alemania Democrática se integró a Alemania Federal.

    Posteriormente se unieron a la OTAN las naciones que conformaron el bloque socialista europeo: República Checa, Hungría y Polonia (1999), Rumania, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovenia y Eslovaquia (2004), Albania y Croacia (2009), Montenegro (2017) y Macedonia del Norte (2020). Recuerda que Francia y Alemania, países claves dentro de la Alianza, vetaron el ingreso de Ucrania a la OTAN precisamente para evitar un conflicto como el que finalmente estalló ahora.

    El canciller ruso, Serguei Lavrov dijo muy claramente en la ONU que para Rusia eran inadmisibles ‘una mayor expansión de la OTAN en el este y el despliegue de armas de ataque que amenazan el territorio de Rusia’. Todo eso fue reiterado por el presidente Vladimir Putin. Para Chomsky, “existe una forma simple de lidiar con dicho despliegue de armas: no desplegarlas. No existe justificación para hacerlo. Estados Unidos dice que son armas defensivas, pero Rusia no lo ve así y con justa razón”.

    Mientras Ucrania trataba de distender la situación, Estados Unidos insistía en echar leña al fuego al no dar respuesta a las peticiones de Rusia y recalcar que una invasión era inevitable.

    Algunos analistas europeos señalan que la creciente impopularidad del presidente estadounidense Joseph Biden y del premier británico Boris Johnson, está actuando como un impulsor y catalizador importante de este conflicto, ya que ambos pretenden subir su aceptación entre los votantes escalando la tensión con Moscú. Junto a la pandilla de la UE, recurren en Ucrania a la vieja treta de escapar a serios problemas internos mediante la exacerbación al máximo de un conflicto de política exterior.

    Salvar a Ucrania de una supuesta amenaza rusa y una inminente invasión que se anunció por tres meses para el día siguiente, es el mantra con ambos gobernantes tratan de desviar la atención de su crisis política interna. Putin nunca ha aceptado que Ucrania pueda ser un Estado totalmente independiente al sostener que rusos y ucranianos forman un solo pueblo y que Kiev no tiene derecho a ignorar mil años de historia de Rusia.

    En julio de 2021, difundió un artículo de siete mil palabras -“Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos”-, que envió a todos los miembros de las Fuerzas Armadas rusas en un claro aviso de que algún día tendrían que asumir la misión de defender esa interpretación de la historia. Putin reiteró sus ideas el lunes 21 en su discurso televisado.

    La mentira, arma de destrucción masiva: La guerra cognitiva

    La mentira es un arma de guerra en esta guerra cultural, de cuarta o quinta generación. La tarea es instaurar la mentira, el bulo, el fake; el chisme sin corroboración en el imaginario colectivo, para manejar a las masas, atraer a votantes con engaños. La mentira es un mecanismo de destrucción masiva que sirve para exonerar de responsabilidades a inescrupulosos empresarios y/o políticos, criminales o negligentes.

    La guerra de Ucrania comenzó anticipadamente en la prensa y las redes sociales. El constante discurso de desautorización de la credibilidad de Rusia, va acompañado de la imposición de que la versión oficial de Occidente es obligatoriamente veraz. Este es un formato de desinformación. Precisamente, uno de los formatos de desinformación es aceptar como válida la información oficial de una de las partes.

    La guerra no empezó con la invasión rusa ni con las tan difundidas  imágenes de los tanques camino a Kiev. Eso es lo que se ve por televisión, donde la OTAN parece un actor de reparto dentro de las operaciones, esas que hasta la agencia estadounidense de noticias AP llamó “desinformación sobre el conflicto ruso-ucraniano”. Pero no sólo se usan nuevas formas de manipulaci´pon del imaginario, ya que las anteriores subsisten.

    Por ejemplo, la estadounidense Fundación Nacional para la Democracia, creada en 1983 por el gobierno de Ronald Reagan para financiar proyectos que promuevan la democracia liberal durante la Guerra Fría, sigue en su labor de construir subjetividades políticas para desestabilizar país, como ya lo hiciera dos décadas atrás con las llamadas guerra de colores sobre todo en varios países de Europa.

    Ahora, la Guerra Cognitiva, que ya comenzó a probar (al menos) la Organización del Tratado del Atlántico Norte con la crisis en Ucrania, resulta un gran desafío; altera la comprensión y la reacción, de forma gradual y sutil, ante ciertos acontecimientos. Todo esto tiene efectos nocivos a largo plazo, ya que posee un alcance universal que afecta a los individuos, a los Estados y las organizaciones multinacionales. 

    Se nutre, en la mayoría de los casos, de las técnicas de desinformación y propaganda que buscan agotar psicológicamente a los receptores de la información. Por supuesto, estas tecnologías y el interés en ellas no son nuevas desde el punto de vista militar. Lo interesante es que en este caso, la OTAN reconoce que tal vector estratégico formará parte de las guerras del mañana, junto con la creación de neuroarmas.

    El conocimiento puede fácilmente ser convertido en un arma. Los instrumentos de la guerra informática van de la mano de las neuroarmas desarrolladas por la nueva tecnología; por lo que este campo se convierte en un frente de batalla del futuro. Esto se refuerza con los rápidos avances en las NBIC (Nanotecnología, Biotecnología, Informática y Ciencias Cognitivas).

    El hijo de papá

    Como miembro del Consejo de Administración de Burisma, la mayor empresa privada de petróleo y gas de Ucrania, Hunter Biden, segundo hijo del presidente Joe Biden, cobraba 50.000 dólares al mes entre 2014 y 2019, cuando su padre era el número dos de Barack Obama. Burisma Holding tiene permiso para explotar los yacimientos petrogasíferos que se encuentran en la península de Crimea. También puede realizar trabajos en las regiones de Dnepropetrovsk, Donetsk y Járkov.

    Obviamente, si se interrumpe el acuerdo con Rusia para el gasoducto Stream2, los beneficiados serán las empresas de petróleo y gas de Estados Unidos y Europa, como las atrasnacionales Shell y Chevron. En la última década, empresas estadounidenses entraron activamente en la economía ucraniana y en el sector del petróleo y el gas. Según el Departamento de Energía de EE.UU., Ucrania tiene los terceros mayores yacimientos de gas de esquisto de Europa (1.200 millones de metros cúbicos).

    Desde el año pasado Hunter Biden está siendo investigado por el principal fiscal federal en Delaware por el tema de sus impuestos. Según la prensa, el FBI lanzó una investigación criminal en 2019 que permanece abierta; se centra en acusaciones de lavado de dinero.

    En un mundo donde la comunicación se ha convertido en materia prima estratégica –más rentable aún que el petróleo– y donde se negocia la economía de lo inmaterial, el control de Internet (y de las redes sociales) otorga a quien ejerce el poder una ventaja estratégica, geopolítica, decisiva. Parecida al poder sobre las vías de navegación planetarias que en el siglo 19 permitió a Inglaterra dominar el mundo

    *Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

  • México exige el cese inmediato de hostilidades

    México exige el cese inmediato de hostilidades

    México condenó ayer en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) los actos de agresión perpetrados por Rusia en contra de Ucrania.

    Al anunciar el voto mexicano a favor del proyecto de resolución presentado por Albania y Estados Unidos para condenar a Rusia por su incursión en Ucrania (el cual a la postre fue vetado por la representación del gobierno de Vladimir Putin), el representante permanente de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, llamó a las partes al cese inmediato de las hostilidades e hizo un reconocimiento a la soberanía, independencia política e integridad territorial de Ucrania.

    Por la mañana, en conferencia de prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador anticipó la condena a la invasión, sin importar la potencia que la ejecute.

    “Ayer que me hicieron la propuesta de resolución, recomendé al secretario de Relaciones Exteriores que como pie de página se estableciera la propuesta de México de rechazar, condenar cualquier invasión de cualquier potencia. Ésa es la postura, en este caso de Rusia, pero lo mismo si se trata de China o de Estados Unidos. Queremos que se respete la independencia de los países, la soberanía de los pueblos”, advirtió.

    El mandatario señaló que la posición de México se apega a lo que marca su Constitución, pero también por los antecedentes históricos de invasiones que ha padecido el país. “Nosotros vinculamos la no intervención a no participar en decisiones de otros países, en ningún terreno, que no haya financiamiento de países extranjeros a grupos que se oponen a gobiernos legal y legítimamente constituidos, que no haya espionaje, que se respete la soberanía de los pueblos”, subrayó.

    Y desde luego, señaló, lo extremo en el intervencionismo son las invasiones militares, “que nosotros hemos padecido por naciones como España, Francia y Estados Unidos”.

    Recordó que precisamente tras un ataque francés, Benito Juárez pudo restaurar la República y al regresar a la Ciudad de México pronunció su frase célebre: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

    Más tarde, De la Fuente aseveró que México (miembro no permanente del Consejo de Seguridad) respalda los esfuerzos del secretario general de la ONU en la búsqueda de una solución diplomática para evitar que avance el sufrimiento de la población civil.

    De acuerdo con información difundida por la Secretaría de Relaciones Exteriores, la posición mexicana se fundamenta en que estamos frente a la invasión a un país soberano por parte de otro, lo que representa una flagrante violación a la Carta de la ONU.

    México repudia el uso de la fuerza y su política exterior es pacifista, por lo cual defenderá permanentemente “la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales”.

    Fuente La Jornada

  • Embajada de Rusia en México niega muerte de 3 mil soldados en Kiev

    Embajada de Rusia en México niega muerte de 3 mil soldados en Kiev

    Hasta el momento, la invasión rusa ha dejado a 198 ucranianos muertos, según el ministro de Sanidad de Ucrania, Víktor Liashko.

    La Embajada de Rusia en México desmintió la información sobre la muerte de 3 mil soldados de su país, durante el segundo día de la invasión a Ucrania. 

    Mediante la cuenta de Twitter, la representación de Rusia en México lamentó que los medios se dejen engañar por “información mentirosa” que supuestamente envió la mima Ucrania.

    “Es lamentable que un medio tan respetado como Televisa se deje engañar por la información mentirosa difundida por las autoridades ucranianas. Instamos a todos los medios a que se basen en los hechos reales y no en las fantasías del criminal régimen de Kiev”, pidió la Embajada rusa.

    Según la información la Guardia Nacional de Ucrania reportó la muerte de 2 mil 800 efectivos rusos en el segundo día de la ofensiva militar en territorio ucraniano. Así como la destrucción de 80 tanques, más de 500 vehículos blindados y aeronaves.

    Hasta el momento, la invasión rusa ha dejado a 198 ucranianos muertos, según el ministro de Sanidad de Ucrania, Víktor Liashko.

    Fuente Político MX

  • La OTAN como religión

    La OTAN como religión

    La controversia entre Estados Unidos, la OTAN, Ucrania y Rusia no es totalmente nueva. Ya vimos la posibilidad de que se produjeran graves problemas en 2014, cuando Estos Unidos y los Estados europeos interfirieron en los asuntos internos de Ucrania y de forma encubierta o abierta contribuyeron al golpe de Estado contra el presidente elegido democráticamente de Ucrania, porque no jugaba el juego que Occidente le había asignado. Por supuesto, nuestros medios de comunicación aplaudieron el golpe como una “revolución de colores” con todos los oropeles de democracia.

    Tal como señalan muchos profesores de derecho internacional y de relaciones internacionales, entre los que se incluyen Richard Falk, John Mearsheimer, Stephen Kinzer y Francis Boyle, la crisis de 2021/22 es una continuación lógica de las políticas expansionistas que ha seguido la OTAN desde la desaparición de la Unión Soviética. Esta estrategia de la OTAN lleva a la práctica la pretensión de Estados Unidos de tener la “misión” de exportar su modelo socioeconómico a otros países, con independencia de las preferencias de Estados soberanos o la autodeterminación de los pueblos.

    Aunque los relatos de Estados Unidos y de la OTAN han demostrado ser inexactos y muchas veces deliberadamente falsos, el hecho es que la mayoría de los ciudadanos del mundo occidental cree de forma acrítica lo que se les dice. La “prensa de calidad”, como New York Times, Washington Post, The Times, Le Monde, El País, Neue Zürcher Zeitung y FAZ, es una eficaz caja de resonancia de las opiniones de Washington y apoya con entusiasmo la ofensiva de relaciones públicas y de propaganda geopolítica. Creo que se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la única guerra que ha ganado la OTAN es la guerra de la información. Unos medios de comunicación corporativos dóciles y cómplices han logrado persuadir a millones de personas en Estados Unidos y Europa de que los tóxicos relatos de los Ministerios de Asuntos Exteriores son realmente verdad. Creemos en el mito de la “Primavera Árabe” y del “EuroMaidan”, pero nunca oímos hablar del derecho de autodeterminación de los pueblos, incluidos los rusos de Donetsk y Lugansk, ni de lo que se podría llamar “Primavera Crimea”.

    A menudo me pregunto cómo es posible esto cuando sabemos que Estados Unidos mintió deliberadamente en el caso de conflictos anteriores para hacer que un agresión pareciera una “defensa”. Se nos mintió respecto al incidente del “Golfo de Tonkin” y a las supuestas armas de destrucción masiva en Irak. Hay muchas pruebas de que la CIA y el M15 han organizado acontecimientos de “falsa bandera” en Oriente Próximo y otros lugares. ¿Por qué estas masas de personas instruidas no toman cierta distancia y se hacen más preguntas? Me atrevo a formular la hipótesis de que la mejor manera de entender el fenómeno de la OTAN es entenderlo como una religión laica. De este modo se nos permite creer sus relatos inverosímiles, porque podemos aceptar que son ciertos por una cuestión de fe.

    Por supuesto, la OTAN no es precisamente una religión de las Bienaventuranzas y del Sermón de la Montaña (Matías V, 3-10), excepto por una Bienaventuranza típicamente occidental: Beati Possidetis, esto es, bienaventurados quienes poseen y ocupan. Lo que es mío, es mío; lo que es tuyo es negociable. Lo que ocupo lo he robado con todas las de la ley. Si consideramos la OTAN como una religión, podemos entender mejor determinados acontecimiento políticos en Europa y Oriente Próximo, Ucrania, Yugoslavia, Libia, Siria e Irak.

    El credo de la OTAN es un tanto calvinista, un credo por y para los “elegidos”. Y, por definición, nosotros, Occidente, somos los “elegidos”, lo que significa “los buenos”. Solo nosotros nos salvaremos. Todo esto se puede aceptar por una cuestión de fe. Como cualquier religión, la religión de la OTAN tiene sus propios dogmas y su propio vocabulario. En el vocabulario de la OTAN una “revolución de colores” es un golpe de Estado, democracia es sinónimo de capitalismo, intervención humanitaria implica “cambio de régimen”, “imperio de la ley” significa NUESTRAS normas, el “Satán número uno” es Putin y el Satán número dos es Xi Jinping.

    ¿Podemos creer en la religión de la OTAN? Desde luego. Como escribió el filósofo romano-cartaginés Tertuliano en el siglo III d.C., credo quia absurdum: lo creo porque es absurdo. Y lo que es peor que el absurdo común y corriente, exige mentir constantemente al pueblo estadounidense, al mundo, a la ONU.

    ¿Ejemplos? El montaje propagandístico de las armas de destrucción masiva en 2003 no fue una simple “pia fraus” o mentira piadosa. Estuvo bien organizado y hubo muchos artífices. Lo triste es que un millón de personas iraquíes lo pagaron con sus vidas y su país quedó devastado. Como estadounidense, tanto yo como muchas otras personas gritamos “no en nuestro nombre”, pero ¿quién nos escuchó? El entonces Secretario General de la ONU Kofi Annan afirmó muchas veces que la invasión era contraria a la Carta de la ONU y cuando los periodistas le instaron a ser más preciso, afirmó que la invasión era “una guerra ilegal”. Peor que meramente una guerra ilegal era la violación más grave de los Principios de Nuremberg desde los juicios de Nuremberg, una auténtica revuelta contra el derecho internacional. No solo Estados Unidos sino también la llamada “Coalición de Voluntarios”, 43 Estados aparentemente comprometidos con la Carta de la ONU y con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, atacaron deliberadamente el estado de derecho internacional.

    Se podría pensar que después de que te hayan mentido en cuestiones de vida o muerte, habría un sano escepticismo, un cierto grado de precaución; es de supone que las personas racionales pensarían “¿no hemos oído este tipo de propaganda antes?”. Pero no, si la OTAN es realmente una religión, aceptamos a priori sus dictámenes por una cuestión de fe. No ponemos en duda a [el actual secretario general de la OTAN] Jens Stoltenberg. Parece que existe un acuerdo tácito de que mentir en asuntos de Estado es “honorable” y que cuestionarlo es “antipatriótico”, de nuevo el principio maquiavélico de que el supuesto buen fin justifica los malos medios.

    La apostasía es uno de los problemas de cualquier religión. Ocurre a menudo cuando los líderes de una religión mienten descaradamente a los fieles. Cuando las personas pierden la fe en los dirigentes actuales, buscan otra cosa en la que creer, por ejemplo, la historia, la herencia, la tradición. Me atrevo a considerarme un patriota estadounidense y un apóstata de la religión de la OTAN, porque rechazo la idea de “apoyo a mi país actúe bien o mal” (1). Quiero que mi país actúe correctamente y haga justicia, y que cuando el país vaya por el camino equivocado, quiero que vuelva a los ideales de la Constitución, de nuestra Declaración de Independencia, del discurso de Gettysburg (2), algo en lo que todavía puedo creer.

    La OTAN se ha convertido en la religión perfecta para los matones y los belicistas, al igual que otras ideologías expansivas del pasado. En el fondo los romanos estaban orgullosos de sus legiones, los granaderos franceses morían gustosamente por las glorias de Napoleón, miles de soldados aplaudieron las campañas de bombardeo sobre Vietnam, Laos y Camboya.

    Considero que la OTAN está dentro de la tradición del matón del pueblo. Pero la mayoría de los estadounidense no pueden saltar sobre sus propias sombras. La mayoría de los estadounidenses carece emocionalmente de la temeridad de rechazar a nuestros dirigentes, quizá porque la OTAN afirma ser una fuerza positiva para la democracia y los derechos humanos. Yo preguntaría a las víctimas de los drones y del uranio empobrecido en Afganistán, Irak, Siria y Yugoslavia qué opinan del historial de la OTAN.

    Muchas religiones son solipsistas, autocomplacientes, se basan en la premisa de que ella y solo ella posee la verdad y de que el demonio amenaza esa verdad. La OTAN es una clásica religión solipsista, autosuficiente, interesada, basada en la premisa de que la OTAN es por definición la Fuerza buena. Un solipsista es incapaz de reflexionar sobre sí mismo, es incapaz de autocrítica, es incapaz de ver a los demás como a sí mismo, con fortalezas y debilidades, y posiblemente con algunas verdades también.

    La OTAN se basa en el dogma de la “excepcionalidad” que Estados Unidos ha practicado durante más de dos siglos. Según la doctrina de la “excepcionalidad”, Estados Unidos y la OTAN están por encima del derecho internacional e incluso del derecho natural. “Excepcionalidad” es otra forma de expresar el dicho latino “quod licet Jovi, non licet bovi”: lo que Júpiter puede hacer no está permitido al común de los mortales. Nosotros somos los “bovi”, los bovinos.

    Por otra parte, en Occidente estamos tan acostumbrados a nuestra “cultura del engaño” que reaccionamos sorprendidos cuando otro país simplemente no acepta que le hemos engañado. Esta cultura del engaño se ha convertido en algo tan natural para nosotros que ni siquiera nos damos cuenta cuando engañamos a otro. Es una forma de comportamiento depredador que la civilización todavía no ha logrado erradicar.

    Pero, honestamente, ¿acaso la OTAN no es también un reflejo del imperialismo del siglo XXI, muy cercano al neocolonialismo? La OTAN no solo provoca y amenaza a los rivales geopolíticos, sino que en realidad saquea y explota a sus propios Estados miembros, no por la seguridad de esos, sino a beneficio del complejo militaro-industrial. A todo el mundo le debería parecer obvio, aunque no lo es en absoluto, que la seguridad de Europa radica en el diálogo y el compromiso, en comprender los puntos de vista de todos los seres humanos que viven en el continente. La seguridad nunca fue idéntica a la carrera de armamento y al ruido de sables.

    Según el relato dominante, los crímenes cometidos por la OTAN en los últimos 73 años no son crímenes, sino lamentables errores. No solo como jurista, sino también como historiador reconozco que puede que estemos perdiendo la batalla por la verdad. Es bastante probable que dentro de treinta, cincuenta, ochenta años la propaganda de la OTAN se imponga como la verdad histórica aceptada, sólidamente consolidada y repetida en los libros de historia. En parte se debe a que la mayoría de los historiadores, al igual que los abogados, son plumas de alquiler. Olviden la ilusión de que a medida que pasa el tiempo aumenta la objetividad histórica. Bien al contrario, todos los bulos que los testigos presenciales pueden desmontar hoy se acaban convirtiendo en el relato histórico aceptado una vez que han muerto todos los expertos y ya no pueden cuestionar ese relato. Olviden los documentos desclasificados que contradicen el relato, porque la experiencia nos enseña que solo muy raras veces pueden acabar con una mentira política bien arraigada. En efecto, la mentira política no morirá hasta que haya dejado de ser útil políticamente.

    Por desgracia, muchas personas en Estados Unidos y Europa siguen asumiendo el relato de la OTAN, quizá porque es fácil y reconfortante pensar que nosotros somos “los buenos” y que los “graves peligros” que hay “fuera de aquí” hacen que la OTAN sea necesaria para nuestra superviviencia. Como escribió Julio César en su De bello civile, “quae volumus, ea credimus libenter”, esto es, creemos lo que queremos creer; dicho de otro modo, “mundus vult decepi”, es decir, en realidad el mundo quiere ser engañado.

    Objetivamente, la expansión de la OTAN y las constantes provocaciones a Rusia fue y es un peligroso error geopolítico, una traición a la confianza que le debemos al pueblo ruso y, lo que es peor, una traición a la esperanza de paz que comparte la gran mayoría de la humanidad. En 1989-1991 tuvimos la oportunidad y la responsabilidad de garantizar la paz del mundo. La arrogancia y la megalomanía mataron esa esperanza. El complejo militaro-industrial-financiero se basa en la guerra perpetua para seguir haciendo miles de millones de beneficios. 1989 podría haber marcado el comino de una era de aplicación de la Carta de las Naciones Unidas, de respeto del derecho internacional, de convertir las economías que dan prioridad a lo militar en economías de seguridad de los seres humanos y de servicios para ellos, de recorte de los inútiles presupuestos militares y de orientar los fondos liberados a erradicar la pobreza, la malaria y las pandemias, y de dedicar más fondos a la investigación y a desarrollar el sector sanitario, a mejorar hospitales e infraestructuras, a luchar contra el cambio climático, al mantenimiento de carreteras y puentes …

    ¿Quién es responsable de esta enorme traición al mundo? El difunto presidente George H.W. Bush y la difunta primera ministra británica Margaret Thatcher, junto con sus sucesores y todos sus asesores neoconservadores y defensores del “excepcionalismo”, además de los think tanks y los expertos que les alentaron.

    ¿Cómo fue posible esta traición? Solo por medio de la desinformación y la propaganda. Solo con la complicidad de los medios corporativos, que aplaudieron las ideas del “final de la historia” y del “ganador se queda con todo” de Fukuyama. Durante un tiempo la OTAN se deleitó con la ilusión de ser la única potencia hegemónica. ¿Cuánto duró esta quimera de un mundo unipolar? ¿Y cuántas atrocidades cometió la OTAN para imponer su hegemonía al mundo, cuántos crímenes contra la humanidad se cometieron en nombre de la “democracia” y de los “valores europeos”?

    Los medios corporativos siguieron dócilmente el juego al declarar a Rusia y China nuestros enemigos jurados. Cualquier discusión razonable con los rusos y los chinos era y es condenada como “[política de] apaciguamiento”. Pero ¿no deberíamos mirarnos al espejo y reconocer que los únicos que deberíamos “apaciguarnos” somos nosotros? En efecto, tenemos que calmarnos y dejar de agredir a todos los demás: tenemos que parar las ofensivas tanto militares como informativas.

    Si hay un país al que le importa muy poco el estado de derecho internacional (que también se conoce como el “orden internacional basado en normas” de Blinken) es, por desgracia, mi país, Estados Unidos de América.

    Algunos de los tratados que Estados Unidos no ha ratificado son la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, el Estatuto de la Corte Penal Internacional, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el Acuerdo de Cielos Abiertos, el Protocolo Facultativo de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el Protocolo Facultativo de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, la Convención sobre los Trabajadores Migrantes, la Convención sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales…

    Finalmente comprendemos que ni Huntington ni Fukuyama acertaron respecto al siglo XXI, quien acertó fue Orwell.

    Alfred de Zayas es profesor en la Geneva School of Diplomacy y desempeñó el cargo de Experto Independiente de la ONU para la Promoción de un Orden Internacional Democrático y Equitativo 2012-2018.

    • Notas de la traductora:
    • (1) En el original “my country right or wrong”, una expresión de patrioterismo atribuida a un militar estadounidense del siglo XIX, Stephen Decatur.
    • (2) El discurso de Gettysburg es el discurso más famoso de Lincoln. Lo pronunció en la ciudad de Gettysburg el 19 de noviembre de 1863, cuatro meses y medio después de la Batalla de Gettysburg de la guerra civil estadounidense. Invocando los principios de igualdad de los hombres consagrados en la Declaración de Independencia, Lincoln redefinió la guerra civil como un nuevo nacimiento de la libertad para Estados Unidos y su ciudadanía.

    Fuente Counterpunch

  • OTAN, a toda velocidad contra Rusia

    OTAN, a toda velocidad contra Rusia

    Sería importante, ya que finalmente uno vive en este planeta, conocer cuántas provocaciones más tolerará Rusia de los Estados Unidos y sus socios menores, amontonados en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), antes de que decida poner fin a esos desafíos de manera práctica dejando la diplomacia a un costado.

    Las provocaciones, que si bien vienen de lejos, desde hace semanas se han incrementado de forma absolutamente irresponsable por parte del Departamento de Estado norteamericano y la CIA, que son las únicas organizaciones que cuentan con posibilidades tácticas a la hora de elaborar acciones de semejante magnitud como las trazadas en Bielorrusia, Ucrania y Kazajistán.

    El reciente fracaso de los encuentros en Bruselas entre Moscú y la OTAN, donde Estados Unidos participó “solo” como observador mientras la voz cantante la llevaron los europeos, ha dejado declaraciones muy preocupantes del ex Primer Ministro noruego Jens Stoltenberg, actual Secretario General de la Organización: “El riesgo de un conflicto armado en Europa, si Rusia usa la fuerza, es real”.

    Si bien una crisis semejante es altamente improbable, en estas situaciones de alta tensión en que las partes se acercan tanto al punto de no retorno, el menor error, una orden mal interpretada o el accionar artero de un tercero al que la guerra pueda beneficiar, haría que la situación se convirtiera en incontenible.

    Las reuniones en la capital belga que se llevaron a cabo las semanas pasadas solo sirvieron para generar más irritación, ya que los planteos que Rusia llevó a ese encuentro respecto a que los atlantistas que detengan sus constantes avances hacia el este -de tres olas ha hablado Putin recientemente- además de la amenaza de Occidente de abrir las puertas de la OTAN a Ucrania y presionar a Suecia y Finlandia para que ingresen a la organización. De lograrlo el cerco estaría cerrado, ya que todos los países europeos fronterizos o cercanos Rusia a excepción de Bielorrusia, país cuyo presidente Oleksandr Lukashenko, aliado de Putin, en 2020 sufrió las mismas operaciones que Ucrania en 2014 y Kazajistán hace apenas unos días. Desde Turquía a Finlandia (Estonia, Letonia, Lituania, Polonia), sumado el importante colchón de naciones de Europa oriental que se han incorporado a la OTAN a partir de 1999 (Albania, Bulgaria, Chequia, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Montenegro, Rumania)

    Los planteos presentados por el viceministro de Exterior ruso, Alexander Grushko, a los europeos, meros portavoces de Washington, fueron rechazados por lo que de ahora en más para apaciguar los ánimos bélicos de los sectores más ultramontanos de los Estados Unidos, Joe Biden se deba una entrevista con el presidente Putin.

    Mientras Putin ha reverdecido la influencia en los países de su frontera sur: Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Turquestán, al igual que en Armenia y Azerbaiyán, el presidente norteamericano, más corrido por derecha que nunca por su predecesor Donald Trump y los grupos supremacistas blancos, no tiene giro para poder negociar con Rusia y sí o sí deberá mostrar una actitud hostil hacia el mandatario ruso, lo que por adelantado haría impracticable el encuentro.

    Si bien el mundo sabe que el presidente Vladimir Putin, junto a su Ministro de Exterior Serguei Lavrov, ha realizado prodigios con la diplomacia, también se sabe que la única manera de escapar que Putin conoce es hacia adelante, si no que lo diga Barack Obama tras los incidentes de al-Ghutta en Damasco en agosto de 2013, cuando en un ataque de falsa bandera con armas tóxicas en el que murieron cerca de 1.400 civiles se quiso responsabilizar al presidente sirio Bashar al-Assad, dando oportunidad a Obama para anunciar una bombardeo masivo sobre Siria que fue contenido por la resolución de Putin de intervenir si ese ataque se producía, lo que forzó a una de las más resonantes reculadas de Washington a lo largo de su historia. Quizás aquel día, el 21 de agosto de 2013, Putin no sólo detonó la unipolaridad, sino que también forzó el reinició de una nueva guerra fría, más allá de que muchos pretenden ignorarla.

    A partir de al-Ghutta, para quienes no lo conocían, supieron que el presidente ruso no es de una personalidad fácil, lo que hará replantearse a los europeos sus posiciones incluso frente a Washington, ya que de producirse un conflicto armado clásico, no nuclear, ellos serán el campo de batalla, de lo contrario, la imaginación no basta.

    Las llamas de Kazajistán

    A casi dos semanas de las protestas en Almaty, la ciudad más importante del país, según el nuevo recuento de las muertes que han dejado las manifestaciones llegó a las 250, por lo que los focos de atención no se han retirado del país centroasiático, que como nunca ha sido epicentro de la información internacional y muy particularmente de los medios occidentales.

    Más allá de la cantidad de muertes, todavía resta aclarar cómo se han producido y quiénes en verdad has sido los responsables, ya que para la prensa del “mundo libre” los muertos los habría provocado la orden del presidente kazajo Kasim-Yomart Tokayev a sus fuerzas de seguridad de disparar a matar. Aunque para muchos observadores neutrales los muertos, entre ellos una gran cantidad de policías, podrían tener otro origen ya que entre los manifestantes habrían actuado agentes infiltrados traídos desde el exterior replicando de manera prácticamente exacta los sucesos de la Euromaidam en el centro de la ciudad de Kiev (Ucrania) cuando se inició el golpe de Estado contra el presidente Víctor Yanukovich, en 2014, financiado y organizado por las mismas entidades del “mundo libre” que van de la CIA y el Mossad al FMI y la Unión europea (UE).

    En el caso de Kazajistán la reacción no habría apelado a los “barras” del fútbol, como en el caso de Ucrania, sino que se han utilizado, más allá de los agentes venidos del exterior, pobladores del sur del país donde se asienta la mayoría musulmana, en ciudades como Zhanaozen, Aktau y Atyrau.

    Más allá de la cercanía política y económica entre Moscú y Nur Otán, con una frontera de 7.500 kilómetros, y sus riquezas mineras (Ver: Kazajistán, Afganistán por otros medios) que son explotadas por una importante cantidad de empresas occidentales, particularmente norteamericanas en detrimento de la rusa Gazprom a la que no se permitió obtener posiciones dominantes.

    El país centroasiático se ha convertido en un verdadero puente hacia Rusia y Europa oriental, para China en el marco de la Nueva ruta de la Seda, un motivo sobrado para generar inestabilidad y confusión.

    Tokayev, en los momentos de mayor crisis, solicitó el apoyo extranjero de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), una alianza militar capitaneada por Moscú y varias naciones aliadas al que suscribe Kazajistán, y en ese marco, por primera vez en sus treinta años de creación, fueron desplegados unos 4.000 efectivos, la mitad rusos, que se limitaron a dar seguridad a edificios públicos, muchos de ellos saqueados e incendiados por la “turba” que actuó de manera coordinada, y al aeropuerto, donde se habían producido algunos disturbios. Las fuerzas de la OTSC ya abandonaron el país hace unos pocos días.

    Por otra parte se conoció que, en el marco de las investigaciones sobre los orígenes de las protestas, fue detenido el jefe de la inteligencia Karim Massimov con cargos de alta traición, convirtiéndose en el primer funcionario de alto rango detenido tras los disturbios que se enmascararon en una suba del gas, aunque sí es cierto que una gran cantidad de vehículos en el país funcionan con ese fluido.

    Para quienes creen que Kazajistán es un apéndice ruso, sería importante que tuvieran en cuenta que en el país desde que se independizó a finales de1991 de la Unión Soviética, la etnia kazaja conformaba el 40 por ciento de la población. Hoy, con menos de 20 millones de habitantes se incrementó alrededor del 70 por ciento. Gracias a las políticas del líder y fundador del país, Nursultan Nazarbayev, de repatriación de kazajos étnicos de China, Mongolia y otros países de Asia Central. El número de hablantes de ruso disminuye de manera constante, mientras que el kazajo se ha establecido como la lengua oficial del Gobierno. Las generaciones más jóvenes han recibido una importante educación en historia e identidad nacional. Además, el país cuenta con excelentes relaciones con Turquía –el kazajo es una lengua túrquica– y con los países del Golfo. Kazajistán pertenece a la Organización Islámica, ya que más de un 60 por ciento de su población es musulmana, por lo que prácticamente sería imposible para Putin revertir el destino de Kazajistán.

    Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

  • Rusia: “El aumento de la agrupación de la OTAN en el mar Negro supone jugar con fuego”

    Rusia: “El aumento de la agrupación de la OTAN en el mar Negro supone jugar con fuego”

    https://youtu.be/GUXR9qVqI-w
    Dos helicópteros militares de Ucrania sobrevuelan un buque de guerra ruso en el mar Negro durante las maniobras Sea Breeze 2021 de la OTAN, el 9 de julio de 2021.

    “El aumento de la agrupación de la OTAN en el mar Negro supone jugar con fuego y es un intento de poner a la prueba la resistencia de Rusia”, ha advertido el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov.

    Según el vicecanciller, Rusia insta a EE.UU. a “evaluar seriamente los riesgos” relacionados con la actividad provocadora de sus militares en el mar Negro.
    “Llevan a cabo periódicamente sus llamadas actividades de formación”, que, en realidad, son “acciones de provocación”, denunció Riabkov, informa TASS.

    Este enfoque pone también a la prueba la “voluntad y determinación” de Moscú para defender sus intereses y alienta las peores tendencias en la política ucraniana. En este sentido, Riabkov lamentó el “cinismo abrumador” de Kiev y su creciente “negación de los fundamentos del acuerdo sobre el arreglo en el sureste de este país”.

    Los riesgos de colisión están creciendo

    Riabkov recalcó, asimismo, que la defensa de Rusia “es fiable” y que sus diplomáticos “conocen a fondo” los planes de Occidente. “Estamos listos para repelerlos, pero, desafortunadamente, tenemos que admitir que los colegas del otro lado están descuidando algunas cosas obvias y la lógica, que sugiere que los riesgos de colisión están creciendo”, agregó.

    El vicecanciller recordó que, por su parte, Rusia lleva a cabo acciones de entrenamiento militar “en su propio territorio”, mientras que los buques estadounidenses se alejan “a miles de millas de sus bases”. “¿Y qué están haciendo en el mar Negro?”, se preguntó. A su juicio, la explicación sobre el “mantenimiento de la libertad de navegación no funciona” en este caso.

    Sin acuerdo en “decenas y decenas de cuestiones”

    Efrem Lukatsky / AP

    El vicecanciller valoró como “positiva” la serie de reuniones celebradas ecientemente, si bien lamentó la escasez de temas “en los que el diálogo con EE.UU. es productivo”. En este sentido, subrayó que existen grandes diferencias en los enfoques de Moscú y de Washington sobre “decenas y decenas de cuestiones tanto bilaterales como de índole internacional”.

    La posibilidad de un contacto bilateral “al nivel más alto” entre EE.UU. y Rusia es un “tema actual”, dijo Riabkov, que, no obstante, no precisó cuándo podría tener lugar ni su eventual formato.

    “En tiempos pasados habría sido ‘casus belli’”

    Los jefes de la diplomacia de EE.UU. y Ucrania, Antony Blinken y Dmitri Kuleba, respectivamente, sostienen en una carta firmada este miércoles que “EE.UU. reafirma su compromiso de defender la soberanía, la independencia y la integridad de Ucrania dentro de sus fronteras, incluida Crimea”.

    En este contexto, el analista política Juan Carlos Bermejo sostiene en declaraciones a RT que “en tiempos pasados consideraría esta declaración un ‘casus belli’ en toda regla”. “Ahora bien —ironiza—, si los ciudadanos rusos estaban preocupados de que va a ir EE.UU. a defender esas fronteras, pueden estar tranquilos de que eso no va a ocurrir, porque acaban de salir corriendo vergonzosamente de Afganistán”.

    Fuente RT Noticias

  • 240 días en aislamiento: SIRIUS-21, proyecto de simulación de una expedición a la Luna, comienza en Moscú

    240 días en aislamiento: SIRIUS-21, proyecto de simulación de una expedición a la Luna, comienza en Moscú

    Los seis investigadores voluntarios de Rusia, EE.UU. y Emiratos Árabes Unidos, que participan en SIRIUS-2021. Video de RT Noticias

    Seis voluntarios pasarán ocho meses en aislamiento en un espacio cerrado en el marco del experimento internacional SIRIUS-2021, que comienza este jueves en Moscú bajo el control del Instituto de Problemas Biomédicos de la Academia de Ciencias de Rusia (IBMP, por sus siglas en ruso). Durante la prueba se simulará una expedición a la Luna, con ‘un paseo’ por su superficie. Los participantes tendrán 240 días para ‘llegar’ al satélite natural de la Tierra, ‘volar’ alrededor de él para encontrar un lugar de aterrizaje, ‘alunizar’ y luego ‘volver’ a casa. 

    Foto SIRIUS-2021

    Especialmente para la prueba se crearon trajes espaciales con cascos con elementos de realidad virtual, en los que la tripulación ‘pisará la superficie’ de la Luna. Se supone que los investigadores tomarán muestras del suelo y manejarán una maqueta del róver lunar. La tripulación permanecerá en un complejo terrestre autónomo y se comunicará únicamente con el centro de control del experimento mediante un sistema de audio. Mientras, la comunicación con los familiares estará disponible a través de correo electrónico.

    En el ensayo participan el instructor del Centro de Entrenamiento de Cosmonautas ruso, Oleg Blinov; la cirujana y la científica del IMBP, Victoria Kirichenko y Ekaterina Kariákina; el estadounidense licenciado en lengua y literatura rusa, William Brown; la representante del Comando de Sistemas Espaciales de EE.UU., Ashley Kowalski; y el astronauta de prueba de Emiratos Árabes Unidos, Saleh Omar Al Ameri.

    Foto SIRIUS-2021

    El proyecto SIRIUS (Scientific International Research In Unique Terrestrial Station) está dirigido conjuntamente por el Instituto de Problemas Biomédicos de la Academia de Ciencias de Rusia y el Programa de Investigación Humana de la NASA, con la participación de las agencias espaciales rusa, alemana y canadiense y de especialistas de Rusia, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia y otros países.

    Incluye una serie de experimentos de aislamiento. El primero tuvo lugar en noviembre del 2017, cuando la tripulación pasó 17 días aislada. Cuatro meses de aislamiento tuvieron lugar entre los años 2018 y 2019. También están previstos tres experimentos de un año de duración hasta el 2028.

    Fuente RT Noticias