Tag: Liga Comunista 23 de Septiembre

  • Convocatoria

    Convocatoria

    PROMETEDOR INICIO del PROCESO de REFLEXION RAUL RAMOS ZAVALA

    El 6 de Febrero, 50 Aniversario del asesinato del joven dirigente revolucionario que da nombre a esta iniciativa teórica-política, realizamos el l Encuentro con presencia de 70 Compañerxs más acompañamiento virtual, para el que se presentaron más de 20 ponencias, de las que rescatamos:

    1.- Que honramos la memoria de la militancia de las organizaciones político-militares Guajiros, Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y Procesos, víctimas del episodio de guerra sucia de Enero y Febrero de 1972, conocido como Invierno Tráfico para el movimiento guerrillero mexicano, en el que fueron asesinados nuestros dirigentes Diego Lucero, Genaro Vázquez y Raúl Ramos Zavala, y nuestrxs compañeros, además de detenidos y sometidos a torturas y prisión integrantes de sus núcleos principales.

    2.- Que reivindicamos el aporte que todas las fuerzas de la lucha armada socialista hicimos, junto a la rebeldías sindicales, campesinas, populares y estudiantiles, de las que fuimos la expresión superior, para obligar al régimen priísta autoritario- corporativo y anticomunista a reconocer con la Reforma Política de 1978, el derecho de la izquierda socialista- -comunista a existir y aspirar a gobernar, para con el apoyo ciudadano- popular transformar a México en una Patria Nueva y Socialista, con un Estado hegemonizado por el mundo del trabajo y sin elites opresores y explotadoras.

    3.- Que aspiramos a que el proceso de Reflexión Raúl Ramos Zavala, además de contribuir al rescate histórico y valoración del movimiento armado socialista, sobrevivientes y descendientes nacidos en la tempestad- junto al resto de la izquierda de matriz marxista-, contribuyamos al intensificado debate publico después del triunfo ciudadano- popular de 2018, para que en la disputa en curso por el derrotero que nación mexicana ha de seguir, además del discurso de que la lucha ideológica-política es entre conservadores y liberales progresistas, se haga presente y gane peso la visión y la fuerza del mundo del trabajo, con su perspectiva de Patria Nueva Socialista.

    4.- Convocar a Sobrevivientes del movimiento armado socialista e Hijas e Hijos ,que coincidan en reivindicar estás convicciones y valoraciones, a militantes de la izquierda socialista mexicana; convocamos a ampliar y enriquecer este proceso de rescate histórico y rearme teórico- político, incorporándose a la organización del máximo de Encuentros Estatales y/o Regionales, para culminar este Proceso de Reflexión Raúl Ramos Zavala en Marzo del 2023 en Guadalajara, 50 Aniversario de la Fundación de la LC23S. CDMX a 10 de Marzo de 2022.

  • De buena fe – Testimonios de la Liga Comunista 23 de septiembre

    De buena fe – Testimonios de la Liga Comunista 23 de septiembre

    Gibrán Ramírez conversa con Héctor Torres sobre su experiencia como miembro de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

    Cortesía de Canal Once

  • La caída de la Casa Grande y el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (Paréntesis): El asalto al tren

    La caída de la Casa Grande y el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (Paréntesis): El asalto al tren

    La noche del 14 de febrero de 1974, un tren que transportaba soldados del 9° Regimiento de Caballería de Atilixco, Puebla, y que provenía de dicho estado, fue asaltado en la localidad de Xalostoc, Estado de México, por el comando José Luis Pacheco Aragón, perteneciente a la Liga Comunista 23 de Septiembre.

    La acción tenía como objetivo la obtención de armas de alto poder y municiones para equipar a los integrantes de la Brigada Revolucionaria Emiliano Zapata, el destacamento rural de la LC23S en Oaxaca. La planeación de la emboscada comenzaría en enero de 1974. Originalmente el comando estaría conformado por David Jiménez Sarmiento, Adolfo Lozano Pérez, Mario Domínguez Ávila, Lázaro Torralba Álvarez y José Luis Pacheco Aragón, sin embargo, el 4 de febrero de 1974 José Luis Pacheco Aragón caería en un enfrentamiento con elementos policíacos mientras se encontraba realizando una repartición del periódico Madera. Por esta razón, el comando que realizaría la emboscada es nombrado José Luis Pacheco Aragón, y José Luis Moreno Borbolla tomaría el lugar de Pacheco Aragón.

    El plan consistiría en infiltrar cuatro elementos del comando dentro de los vagones de pasajeros, los cuales, una vez dentro del tren, tomarían posiciones para poder tomar de sorpresa a los elementos militares que custodiaban el tren, abatirlos rápidamente y poder expropiar el armamento y municiones que traían consigo. Moreno Borbolla, Jiménez Sarmiento, Lozano Pérez y Domínguez Ávila serían comisionados para tal fin.

    Poco antes de llegar a la estación de Xalostoc, el comando entra en acción y rápidamente abre fuego contra a los soldados, abatiéndolos sin presentar resistencia, los despojan de los rifles FAL que portaban junto con sus respectivos cartuchos de munición y activan el freno de emergencia para detener el tren. Antes de huir con aerosol pintarían en una de las paredes del vagón “Liga Comunista 23 de Septiembre” reivindicando así la acción. Abajo, Lázaro Torralba Álvarez les espera a bordo de un vehículo que los sacaría del lugar de los hechos.

    La ejecución de los soldados enciende la furia del ejército mexicano, quienes de inmediato despliegan un operativo militar en todo el Estado de México para dar con los responsables del asalto. Es en ese momento en el cual los militares se enteran que la Dirección Federal de Seguridad se encuentra en búsqueda de una casa de seguridad de las Fuerzas de Liberación Nacional. Creyendo que está organización está implicada en el asalto al tren, el ejército mexicano asume la dirección del operativo y despliega elementos militares en Nepantla, armados y listos para un enfrentamiento.

    * Fuentes de Referencia:- El Fuego y el Silencio. Historia de las Fuerzas de Liberación Nacional Mexicanas: Adela Cedillo.- La Liga: Una Cronología: Alberto López Limón.

  • Clandestino: La penal de Oblatos (Lucha interna) – Episodio 6

    Clandestino: La penal de Oblatos (Lucha interna) – Episodio 6

    Los presos políticos del movimiento clandestino estaban encerrados en la Penal de Oblatos, siendo confinados en una zona conocida como “el rastro”.

    Poco a poco los familiares y los abogados que simpatizaban con ellos, logran que los estudiantes gocen de privilegios que no tenían, como salir a tomar el sol, caminar, o jugar algún deporte.

    Pero la DFS tenía planeado eliminarlos de forma interna usando como verdugos a los presos más peligrosos en su contra, sin embargo, el motín resulta contraproducente y todos los reos que estaban hartos de la dictadura de los presos abusivos, los masacran sin cuartel, dejando a salvo a los militantes del movimiento, quienes tenían planeada una fuga que aún hoy, se sigue considerando como una de las acciones más perfectamente ejecutadas por parte de la Liga.

    Cortesía Canal 44

  • Clandestino: Grupos Guerrilleros (rectificación) – Episodio 5

    Clandestino: Grupos Guerrilleros (rectificación) – Episodio 5

    La Unión del Pueblo se distinguió por su intento de alcanzar la Revolución a través del sabotaje, colocando bombas en distintos lugares públicos para estudiar y evaluar la rapidez con que reaccionaba el gobierno y de esa manera diseñar acciones futuras mejores elaboradas para su llamada guerra prolongada.

    Por su parte, la Liga Comunista 23 de Septiembre, estaba dispuesta a llevar a cabo arriesgados planes, como secuestrar a grandes empresarios o diplomáticos internacionales a cambio de los compañeros militantes que estaban encarcelados. Pero las FRAP se adelantan a su estrategia y cometen el plagio del Cónsul Estadounidense en Guadalajara, negociando su libertad por la de varios presos políticos que tendrían que ser llevados a Cuba, y además, exigiendo un cuantioso rescate económico para sustentar los gastos de su guerrilla urbana.

    Contrario a las habituales posturas del gobierno, consiguen que el presidente Echeverría acceda a negociar. Pero ese triunfo le costaría muy caro al movimiento estudiantil, pues el sistema desató una descarnada cacería en manos de la DFS.

    Cortesía Canal 44

  • El asalto al cielo

    El asalto al cielo

    JORNADA NACIONAL DE AGITACION Y PROPAGANDA

    Juan Aguado Franco

    Desde noviembre de 1973 se había planteado en la Dirección Nacional de la LC23S, realizar Jornadas Nacionales de Agitación y Propaganda para convocar al pueblo de México a la insurrección y dar a conocer los ideales y principios de la lucha consistentes en hacer prevalecer la justicia, el socialismo, derrocar el gobierno de la burguesía e instaurar la dictadura del proletariado, un gobierno popular de los trabajadores y campesinos. Este mismo mes se llevó a cabo una gran movilización en la ciudad de Culiacán, Sinaloa como ensayo de una más amplia a realizarse el día 16 de enero de 1974.

    En Culiacán, de inmediato empezamos los preparativos para cumplir con esta consigna de carácter nacional. Esta Jornada fue conocida como “El Asalto al Cielo”. En la reunión del Comité Militar de la LC23S, tres días antes de esta acción, definimos la Jornada, en ella se había informado que el número de guerrilleros que participarían podría llegar a 94, pero en el recuento final se contó solo con la participación de 64 elementos, la mayoría con un equipo armamentístico muy deficiente.

    La orden del día fue empezar las movilizaciones a las seis de la mañana del 16 de enero y suspender acciones a las seis de la tarde, cuando todos tendrían que replegarse y resguardarse en lugares seguros previendo que la represión se daría con gran intensidad. Se inicio con acciones de lo más diversas: toma de camiones, mítines relámpagos, repartición de volantes, en el centro de la ciudad, en colonias, arriba de los autobuses urbanos, en las escuelas, principalmente las pertenecientes a la Universidad Autónoma de Sinaloa, en plazas públicas. Lo mismo se empezó a hacer en todo el valle de Culiacán, llegando hasta la costa y extendiéndose hasta Guamúchil  y Guasave ubicadas a 100 y 140 kilómetros de Culiacán respectivamente. Cada coordinador asumiría la responsabilidad de tomar las decisiones pertinentes de acuerdo a las circunstancias particulares. Los activistas armados con pistolas de diferentes marcas y calibres, abastecidos con muy pocas municiones, suplían esta debilidad con entusiasmo y convicción inquebrantable de estar haciendo la Revolución.

    Para medio día en el valle ya estaba la movilización en toda su intensidad. Se habían organizado y puesto en marcha tres columnas formadas por obreros y trabajadores de los múltiples campos agrícolas, cada una formada por aproximadamente diez mil personas. Esta jornada amenazaba convertirse en una verdadera insurrección campesina.

    Las autoridades oficiales y sus fuerzas armadas fueron tomadas por sorpresa, totalmente desprevenidas. Desde el mediodía, cientos de paracaidistas fueron lanzados desde aeronaves Hércules DC3 cubriendo el cielo del Valle de Culiacán. Daba la impresión que esto era Vietnam. Una vez en tierra, los soldados organizaron sus contingentes. Sin embargo, para cuando el Ejército Federal estuvo listo para iniciar su ofensiva ya eran cerca de la seis de la tarde, la hora marcada para el repliegue, de tal manera que el Ejército no pudo encontrar a nadie, solo campesinos moviéndose de regreso a sus centros de trabajo.

    Por otra parte, esta Primer Jornada coincidió con una huelga de trabajadores de la construcción quienes acudieron al llamado de la Liga, movilizándose, agitando y repartiendo volantes llamando a la insurrección. Por la tarde de ese día, los albañiles tomaron el acuerdo de marchar al Valle de Culiacán, para lo cual necesitarían armas. No faltó quien les informara que en la caseta de vigilancia de la Secretaría de Recursos Hidráulicos se tenían en resguardo varios rifles mosquetones calibre 7 mm. Estas instalaciones estaban ubicadas a un costado de la caseta de peaje del puente del Río Culiacán en la carretera Internacional. Hacia allá se dirigieron, realizaron el decomiso de armas y de paso se llevaron el dinero recaudado en la caseta de peaje, pero dado que las instrucciones originales eran replegarse a las seis de la tarde se les terminó el tiempo, por lo tanto, tomaron el acuerdo de regresar a sus campamentos sin ir al Valle.

    Al siguiente día, todavía los aviones DC-3 estuvieron realizaron repetidos vuelos rasantes buscando a los guerrilleros que aún se encontraban en el Valle. Los activistas replegándose en ocasiones tenían que cruzar terrenos abiertos libres de cultivos donde no podían ocultarse. Hubo quienes se camuflaron tirándose al suelo de espaldas y cubriéndose con manojos de zacate que arrancaban imitando a las codornices y faisanes.

     El recuento final aproximado fue de treinta mil personas movilizadas en tres grandes columnas, desplazándose por gran parte del Valle de Culiacán, la zona de Navolato, Altata, el Salado y otras comunidades. El objetivo no era entablar combate contra el ejército federal o las policías, al contrario, había que eludirlo para poder llevar a cabo la Jornada de Agitación y Propaganda. Acerca del número de bajas hay discrepancias, el gobierno dijo que fueron ocho guerrilleros abatidos y de las fuerzas armadas ningún caído o herido. Según los guerrilleros, el parte de ese día, fue un caído nuestro por arma de fuego y ningún herido ni detenido.

    Una consecuencia de esta Jornada fue que, en el Valle de Culiacán y comunidades circunvecinas y en el mismo centro urbano se empezaron a realizar retenes por parte de las fuerzas armadas del gobierno: policías y ejército federal. Era un verdadero estado de sitio que duró varios días. También aumentó la represión, las detenciones arbitrarias, el hostigamiento y la persecución.

    El día 15 subí a la sierra para encontrarme con el grupo guerrillero de la Liga que estaba operando en la región de Urique, Chihuahua. La noche del 16, desde lo más alto de la montaña con el grupo reunido escuchamos las noticias transmitidas por la radio de lo acontecido en esta Jornada. Por la altura en que nos encontrábamos se lograba captar en cualquier radiecito de transistores la señal de varias estaciones de radio, tales como la W de México, la EXT de Monterrey, una de ciudad Acuña y otra de ciudad Juárez. También se aprovechaba para escuchar la radionovela de Chucho el Roto.

    No fue esta la única acción para cumplir con esta Primer Jornada Nacional, hubo otras también muy importantes en el noroeste, pero esa es otra historia  relatada en mi Testimonio que se editará muy pronto.

    Esta Jornada, que nos quede claro: fue acuerdo nacional: no nació en Culiacán; ahí se llevó a cabo la planeación y la organización de esta Jornada en la región, lo cual se discutió en el recién formado Comité Militar local. El responsable por el Buro Militar era Salvador Corral y estuvo presente y también quien escribe como responsable de las cuestiones militares en Sinaloa y Sonora y enlace con la guerrilla en la sierra (en los informes de la región, aparezco junto con el compañero Estanislao Hernández, también conocido como Manuel o Gerardo, como AA). No estuve presente el 16 debido a que el 15 tenía una cita con el comando de Urique, integrante del Comité político Militar Arturo Gamiz de la LC23S.

    Nunca se pensó que esta Jornada seria el inicio del final de este gobierno, o que esta rebelión iba a triunfar este día: fue apenas un ensayo, una acción donde se probaron nuestras fuerzas y capacidades del movimiento revolucionario y su poder de convocatoria hacia las masas trabajadoras.

    Textos tomados del Testimonio escrito de Juan Aguado Franco; Los Ríos Subterráneos o la Guerrilla sin Nombre, de próxima aparición.

  • Clandestino: Tres posturas guerrilleras (La división) – Episodio 3

    Clandestino: Tres posturas guerrilleras (La división) – Episodio 3

    Las esperanzas de lograr el cambio democrático por la vía pacífica se disuelven el 10 de junio de 1971, cuando el gobierno de Luis Echeverría, por medio del grupo de choque conocido como “Los Halcones”, reprime violentamente una manifestación estudiantil de la UNAM y el Politécnico.

    El Presidente no se responsabiliza de la masacre, y ese punto de quiebre establece la radicalización del FER, que decide armarse y prepararse militarmente, eligiendo así el camino del clandestinaje.

    Comienzan las “expropiaciones” de armas y de recursos por parte de las células guerrilleras para sostener al movimiento. Para 1973, el FER finalmente se divide en tres grupos: la UP, (Unión del Pueblo), las FRAP, (Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo) y la Liga Comunista 23 de Septiembre. La brigadas de estos grupos se preparan estratégicamente para iniciar “La Revolución”.

    Cortesía de Canal 44

  • 24 de diciembre de 1973: 48 aniversario de la muerte de Pedro Orozco

    24 de diciembre de 1973: 48 aniversario de la muerte de Pedro Orozco

    Pedro Orozco Guzmán Camilo, responsable del buró militar de la Liga,
    cae herido y es detenido el 24 de diciembre de 1973, asesinado y torturado por miembros de la DFS y militares.

    …”Camilo (Cienfuegos) y los otros Camilos (los que no llegaron y los que vendrán) son el índice de las fuerzas del pueblo. -Che Guevara

    24 de diciembre de 1973, una nochebuena… muy mala para el movimiento revolucionario: cae “Camilo”.

    Juan Antonio Castañeda Arellano

    “Compas:

    Ha muerto otro gran Camilo: Pedro Orozco Guzmán pasó a la historia como parte de la ofrenda que el proletariado hace de algunos de sus mejores hombres para hacer posible el desarrollo de la revolución. El 24 de diciembre en Guadalajara se dio un combate más de los múltiples que están librando en todo el país la burguesía y el proletariado, un combate entre las fuerzas represivas de la burguesía y Pedro Orozco Guzmán “Camilo” o “Clemente”, dirigente revolucionario del proletariado, un enfrentamiento entre el poder militar de la burguesía y un miembro del (en estos momentos embrionario) poder militar del proletariado. La superioridad táctica, numérica y de poder de fuego de las fuerzas de la burguesía en este combate en particular, le permitieron infringirles una derrota a las fuerzas del proletariado, liquidando a un revolucionario.

    La burguesía decadente se defiende como bestia acorralada, la hora en que los expropiadores serán expropiados se acerca a un ritmo acelerado, el edificio del capitalismo siente crujir sus cimientos y aparecer cuarteaduras en sus muros, el proletariado revolucionario ha empezado a levantar la cabeza, mirando hacia lo que tiene futuro: hacia la revolución comunista, preparándose para arrebatarle violentamente la dirección de la sociedad a su clase enemiga, la burguesía…”

    En estos términos iniciaba la carta con la que el Frente Estudiantil Revolucionario y la Liga Comunista 23 de Septiembre daban a conocer al pueblo de México, el 10 de enero de 1974, la muerte del valeroso combatiente Pedro Orozco Guzmán, miembro de Buro Político de la LC23S, ocurrida el 24 de diciembre de 1973; hoy hace 48 años.
    Camilo había nacido en Ignacio Allende, Zacatecas el 28 de junio de 1948. Cursó sus estudios de primaria en la escuela Miguel Hidalgo en su pueblo natal, la secundaria en el Teul de Gonzales Ortega y la preparatoria en la Prepa #3 de la calle Gómez de Mendiola, en Oblatos; antes de ingresar a la Escuela de Agronomía de la Universidad de Guadalajara y el campo de Experimentación Agropecuaria de “Los Belenes”, en Zapopan.

    Su participación en los grupos de resistencia estudiantil en Guadalajara, contra los abusos del gobierno contra el pueblo y el control de la universidad por medio de grupos de porros gansteriles, inició durante el movimiento de los camioneros; y más tarde se a las Juventudes Juaristas, participando en la lucha por la democratización de las escuelas universitarias, la que al fundirse con el grupo politizado de los Vikingos de San Andrés y otros grupos locales daría origen al Frente Estudiantil Revolucionario.

    Camilo fue un miembro destacado del FER en la lucha contra la FEG, y cuando ésta, financiada por el gobierno y armada por la V Zona Militar y la Dirección Federal de Seguridad iniciaron la cacería de estudiantes opositores; los miembros del FER se radicalizan y pasan a la clandestinidad.

    Pedro Orozco Guzmán fue uno de los dirigentes del movimiento durante la etapa de lucha clandestina y en 1973 al fusionarse varias organizaciones para dar origen a la Liga Comunista 23 de Septiembre, pasa a formar parte del Buro de dirección.

    Entre otras acciones, “Camilo” tuvo participación organizativa y activa en los secuestros político de Anthony Duncan Williams y Fernando Aranguren, (cercano al grupo Monterrey), que tenía como propósito liberar a presos políticos, recabar recursos para continuar la lucha y publicar un manifiesto a la nación para dar a conocer los motivos de nuestra lucha. Esta acción desato una casería brutal en la ciudad de Guadalajara, el gobierno federal y estatal impusieron el estado de sitio principalmente en el sector oriente de la ciudad, todas las fuerzas represivas del estado salieron catear colonia por colonia ,casa por casa con apoyo de helicópteros volando sobre la zona, ya eso daba por hecho que no habría negociación, Camilo asumió, en acato a la directriz del buró político militar, la responsabilidad de la ejecución de este último y la liberación de Duncan Williams para que leyera el manifiesto, como así fue.

    El 24 de diciembre de 1973 Pedro Orozco Guzmán cae emboscado por la policía; recibe dos impactos de bala no mortales y es trasladado al Hospital Civil de donde horas más tarde lo ponen en manos del ejército para ser sometido a crueles torturas hasta la muerte, la cual pudo ocurrir el 25 o 26 de diciembre. Su cuerpo ya sin vida y mutilado es entregado a su madre y a Juan Antonio Castañeda, su tío, para ser sepultado en el Panteón Municipal de Guadalajara.

    A menudo se dice, o lo que es lo mismo, es muy común escuchar, que todos los hombres somos iguales, y también a menudo llegamos a más, al afirmar, sobre todo en los discursos políticos, que los revolucionarios luchamos por la igualdad. La primera afirmación es una mentira, la segunda es una utopía. Es la primera afirmación una mentira porque vivimos en una sociedad divida en clases, y es la segunda una utopía, porque si bien es cierto, que los revolucionarios luchamos por una igualdad social, cuando arribemos a la sociedad sin clases, los hombres de esa sociedad, desarrollarán integralmente sus capacidades, siempre en beneficio de esa sociedad; es decir, desarrollarán su individualidad integralmente en aras de una humanidad sin clases.

    Este desarrollo integral de la individualidad en función social, le dará un carácter a cada persona que la diferenciará de las demás. Esto de la diferenciación de las personas no lo digo al acaso, lo digo porque así lo enseña la vida en los momentos más álgidos de la lucha de clases. Así como se dice que en la enfermedad y la cárcel se conoce a los amigos; podría decirse que en la lucha de clases el proletariado descubre a sus dirigentes; añadamos también, que en los combates se conoce a los combatientes.

    Aquellos quienes luchamos, en el seno del FER primero, y posteriormente en distintas organizaciones revolucionarias; aprendimos esto. Aprendimos que, en la lucha, la humanidad produce hombres de otra pasta, mejor dicho, de otra conciencia; de una conciencia, que una vez adquirida, es capaz de llevarlos a empeñar todos los minutos de su vida en pos de una causa; que en el caso que nos ocupa no era otra que la abolición de la sociedad divida en clases.
    Hombres de una conciencia así no abundan, sin embargo, en el FER tuvimos la fortuna de conocer a varios; hablo de dirigentes como “El Compa”, “El Clark”, “Camilo”, “El Sebas”, “El Tenebras”, Héctor Eladio, etc. y de combatientes de la talla del “Borre”, “El Richard”, “El Wences”, Héctor Rodríguez y sobre todos “El Tom de Analco” (para mí el mejor combatiente del FER y de la LC23S). Todos ellos merecen honra porque fueron héroes, héroes no por participar en la lucha de clases, sino por participar en la misma, como ellos lo hicieron; luchando por sus ideales hasta el último aliento de sus vidas.
    En este acto en que estamos recordando a Pedro Orozco Guzmán, honremos la memoria de todos ellos.

    Este homenaje a “Camilo”, aunque sea tan modesto, a 48 años de su muerte, acaecida el 24 de diciembre de 1973; para esta omisión, en algo ha contribuido la fecha tan señalada en que ocurrió su muerte; sin embargo, esto no puede eximirnos del “pecado” si así puede llamársele a esta negligencia de parte nuestra; pues con el hecho de no recordarlo públicamente, le hemos dado vía libre a la reacción para ensuciar uno de los nombres más limpios del movimiento revolucionario en México en la década de los años setentas. El nombre de Pedro Orozco Guzmán “Camilo”.

    Concretamente me estoy refiriendo a la ejecución del Sr. Fernando Aranguren por parte de la LC23S en Octubre de 1973. La prensa ha dicho, y por desgracia algunos exguerrilleros le hacen caso, que “Camilo” lo asesinó. Yo no tengo elementos probatorios para confirmar o negar que Camilo haya sido el ejecutor de una sentencia de la LC23S. Lo que sí voy a negar es que la ejecución haya sido un asesinato.

    Esta negación que a muchos les parecerá temeraria, o que al menos está en el aire, sin sustento, quizá no les aparezca tan huérfana y desamparada si situamos el hecho histórico en el contexto social en que este aconteció, es decir en el contexto de la lucha de clases en México en los años setentas.

    Actualmente la sociedad mexicana en general acepta que en ese tiempo existió una guerra en México, hasta le han puesto nombre (muy desafortunado, por cierto): “La Guerra Sucia”. En esa guerra se enfrentaron dos poderes con intereses opuestos, el de la burguesía representado militarmente por el ejército mexicano y todas las policías al servicio del gobierno y el estado; y el del proletariado representado por las diferentes organizaciones guerrilleras. Ganó la burguesía, perdió el proletariado.

    Con la derrota militar del proletariado en esta etapa histórica el estado burgués permaneció intacto y junto con él, el derecho instituido que lo sustenta legalmente, es decir, la legalidad en que descansa la propiedad privada de los medios de producción y la explotación de la fuerza de trabajo por el capital. Es este el derecho y la legalidad que condenan a “Camilo” y junto con él a todo el movimiento revolucionario. Este derecho es el mismo que condena al proletariado y a sus hermanos de clase, el campesinado pobre, a la explotación permanente dentro del sistema capitalista de producción.

    Honor a nuestros mártires caídos. ¡¡Hasta la victoria siempre, Venceremos!!