La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, en la Ciudad de México, el 26 de noviembre de 2024. Foto Cuartoscuro
Ciudad de México. Ante las amenazas del próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles de 25 por ciento a productos de México y Canadá asociadas a la falta de cooperación en materia de migración y tráfico de drogas, la presidenta Claudia Sheinbaum le enviará hoy a Trump una carta en la que advierte que “no es con amenazas ni con aranceles como se va a atender el fenómeno migratorio en el consumo de drogas, sino con el entendimiento recíproco a estos grandes desafíos.
Al comenzar su conferencia, Sheinbaum mostró la misiva que le enviará a Trump más tarde en la que subraya que “estoy convencida que la fortaleza económica de Norte América radica en mantener nuestra sociedad comercial. Así podremos seguir siendo más competitivos frente a otros bloques económicos. Consideró que el diálogo es el mejor instrumento para alcanzar ese entendimiento, la paz y la prosperidad, por lo que confió en que en breve se reúnan los equipos de ambos países.
En una extensa carta, Sheinbaum le plantea a Trump que muy probablemente no esté al tanto que entre diciembre de 2023 y noviembre de 2024 el paso de migrantes por México con destino a Estados Unidos se ha reducido en 75 por ciento, la mitad de los cuales han realizado una solicitud de visa de trabajo a través del mecanismo CBP One. “Por estas razones no llegan caravanas de personas migrantes a la frontera. Aún así está claro que debemos arribar conjuntamente a otro modelo de movilidad laboral que es necesario para su país y para la atención a las causas que llevan a las familias a dejar sus lugares de origen por necesidad.
Para la presidenta, si un porcentaje de lo que Estados Unidos destina a la guerra se dedica a la construcción de la paz y al desarrollo se estará atendiendo de fondo la movilidad de las personas.
Al referirse al tráfico de drogas y especialmente del fentanilo, Sheinbaum destaca que México siempre ha mantenido su disposición a colaborar en detener este tráfico de drogas por razones humanitarias, “que por lo demás es un problema de consumo y de salud pública de la sociedad de su país. En lo que va del año, las fuerzas armadas mexicanas y las fiscalías han incautado toneladas de diferentes tipos de drogas, 10 mil 430 armas y detenido a 15 mil 640 personas por violencia relacionada con el tráfico de drogas.
Sin embargo, advirtió que es públicamente conocido que los precursores químicos para la comercialización del fentanilo sintético entran por Canadá, Estados Unidos y México de manera ilegal proveniente de países asiáticos, por lo cual es urgente la colaboración internacional.
La Presidenta añade: “Usted debe estar al tanto, también, del tráfico ilegal de armas que llega a mi país desde los Estados Unidos. El 70 por ciento de las armas ilegales incautadas a delincuentes en México proviene de su país. Las armas no las producimos nosotros, las drogas sintéticas no las consumimos nosotros. Los muertos por la delincuencia para responder a la demanda de drogas en su país, lamentablemente los ponemos nosotros”.
“Nosotros negociamos como iguales”
Más adelante, la mandataria confió en que ambos países van a alcanzar un acuerdo tanto en el tema migratorio como el tráfico de drogas, por lo que, adelantó, buscará establecer una llamada telefónica con Trump “para que nos sentemos lo más pronto posible” representantes de ambos gobiernos, incluyendo empresarios y empresas que tienen inversiones en México y Estados Unidos.
Sin embargo, enfatizó que en las conversaciones “nosotros negociamos como iguales, aquí no hay subordinación, los mexicanos somos muy trabajadores, los que están del otro lado, son los mejores trabajadores del campo, de servicios, de la construcción”. México es un país independiente y soberano.
“Nosotros respetamos al presidente Trump porque es la persona que eligió el pueblo estadunidense y también pedimos respeto, y en esa relación encontrar las causas comunes. Vamos a mostrar cómo los mexicanos le hacen bien a la economía de Estados Unidos. ¡Claro que ayudan a la economía nacional con las remesas y mantienen relación permanente con sus familias!”.
La Presidenta afirmó que “la carta responde a estos dos temas y vamos a colaborar. Si aún así hay aranceles, va a afectar a la economía de Estados Unidos. Mejor que dialoguemos y nos pongamos de acuerdo en estos y otros temas. De todas maneras nosotros tenemos un plan. Este es el sentido de la carta, para todos los mercados que todos los días mueven monedas, por estas circunstancias les digo, calma”.
Sheinbaum afirmó que en su caso, ante la volatilidad cambiaria derivado de estas circunstancias, dijo que corresponde al Banco de México adoptar medidas para enfrentarlo, aunque reconoció que hay contactos con la Secretaría de Hacienda.
Señaló que la prioridad es establecer un diálogo con Estados Unidos para que México exponga las acciones que ha emprendido para atender el fenómeno migratorio y en materia de tráfico de drogas sintéticas. Sin embargo, si a pesar de eso se mantiene la postura de imponer aranceles, explicará el impacto que tendría para las economías de ambos países escalar estas diferencias.
Destacó que en México hay muchas empresas estadunidenses establecidas en México, incluso antes de que existiera tratado comercial. Si se imponen aranceles afectará a empresas como General Motors y desde luego a los consumidores estadunidenses porque la imposición encarecerá los productos mexicanos que ellos consumen.
Insistió en que los costos de producción en Estados Unidos, si quieren trasladar las empresas asentadas en México, es mucho mayor que el que tendría un arancel de 25 por ciento.
En este contexto, confió que también enviará una misiva al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para que tengan mayor información de las diversas variables económicas, destacando que el crecimiento de automóviles eléctricos chinos en Canadá ha crecido exponencialmente hasta llegar a mil 600 millones de dólares.
En contraste, en México, mientras que las inversiones estadunidenses y canadienses en el sector automotriz alcanza 33 mil millones de dólares, la inversión de una empresa china es de sólo 590 millones de dólares.
Tras las recientes elecciones en Estados Unidos que dieron la victoria a Donald Trump, Marcelo Ebrard expresó que México está preparado para responder ante cualquier amenaza de aranceles por parte del nuevo presidente republicano.
En una entrevista con Joaquín López-Dóriga, Ebrard sostuvo que “la negociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá es la mejor decisión financiera que pueda tener Norteamérica.”
Ebrard destacó la relevancia del T-MEC, en particular para la industria automotriz, un sector crucial para ambos países. Frente a la intención de Trump de imponer aranceles de hasta el 100% a vehículos fabricados en México, Ebrard advirtió que el país respondería con medidas similares.
“Si tú me aplicas a mí el 25 por ciento de aranceles, yo tengo que reaccionar con aranceles… eso lleva a un costo gigante para la economía norteamericana“, afirmó.
Ebrard también subrayó que este tipo de decisiones afectarían gravemente a las empresas estadounidenses, incluidas aquellas que han invertido recientemente en México, como Tesla, la cual podría frenar sus planes de construcción de una planta en Nuevo León.
“Los principales promotores de Donald Trump no estarían de acuerdo con un impacto de ese tamaño”, señaló.
Además, habló sobre su relación con el actual secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, a quien describió como “una decisión muy acertada” para liderar la política exterior de México.
“Si nos ponen aranceles, vamos a poner aranceles“, reafirmó, dejando claro que México defenderá sus intereses y mantendrá su posición como socio comercial estratégico para los Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum, durante su llamada telefónica con el presidente electo de EU, Donald Trump. Imagen tomada de https://www.facebook.com/ClaudiaSheinbaumPardo.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que conversó vía telefónica esta mañana con Donald Trump, luego de que el republicano ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos
“Tuvimos una llamada muy cordial con el presidente electo Donald Trump en la que hablamos de la buena relación que habrá entre México y Estados Unidos”, señaló la mandataria en sus redes sociales.
De manera previa, en su conferencia de prensa matutina, dio a conocer que dialogaría con Trump, quien regresará a la Casa Blanca luego de los comicios del martes. Anticipó que “es una llamada cordial de felicitación y ya habrá momento para platicar los temas de la agenda bilateral que son muchísimos”.
También, detalló que el miércoles, luego de felicitarlo por redes sociales, envió una carta al estadunidense con la felicitación.
A la vez, confió en que habrá colaboración y entendimiento para afrontar los temas migratorios.
El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que México está preparado para enfrentar una nueva etapa en su relación con Estados Unidos tras la reelección de Donald Trump como presidente, a pesar de las amenazas que el mandatario estadounidense ha lanzado contra México en temas como la migración y el comercio.
En entrevista para Grupo Fórmula, Ebrard Casaubón destacó que una relación bilateral sólida no puede construirse desde el miedo, sino desde el entendimiento y el conocimiento profundo de las prioridades de la contraparte. El funcionario mexicano mencionó que la diplomacia mexicana debe fundamentarse en la firmeza y en una visión optimista de los acuerdos previos.
“Cualquier estrategia que hagas sobre la base del miedo vas a fracasar, o sea, la base de nuestra estrategia tiene que ser el conocimiento de la contraparte, entender, ponerte en los zapatos de la otra parte, hay que pensar cuales son la prioridades que tiene él y por qué”.
El secretario subrayó que durante el gobierno de Trump se lograron acuerdos que han dado buenos resultados para ambos países, en especial en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Mencionó que los niveles de comercio e integración económica alcanzados bajo ese acuerdo representan un fenómeno fundamental para la economía estadounidense, lo que favorece también a México.
“El acuerdo que se llegó con él, que es el vigente ha sido el que ha tenido los mejores resultados para EUA, ahí están las cifras… El flujo, la integración y el volumen de esta economía es el fenómeno económico más importante para EU, ese es un gran factor en favor de México… Somos optimistas y va a haber resolución y firmeza en esta negociación”.
Asimismo, el secretario comentó sobre la Gigafactory de Tesla, un proyecto que la empresa de Elon Musk había considerado instalar en Nuevo León. Ebrard aclaró que esa decisión recae en la empresa, pero indicó que buscará una reunión con Musk para discutir el tema.
El pasado sábado, Donald Trump fue blanco de un intento de magnicidio en Pensilvania, sin embargo un movimiento de cabeza y el rápido actuar del servicio secreto, evitaron que se consumara el atentado que ya ha sido condenado por diversos líderes de Estado, como es el caso de AMLO, que condenó el ataque contra el aspirante presidencial.
Sin embargo, en México, algunos de los actores de la derecha no han dejado pasar el caso para mostrar su ignorancia política, tratando de usar el caso para atacar a AMLO, culpar a la igualdad de género y hasta promover conspiraciones sin sustento y que dejan ver la mezquindad de los conservadores mexicanos.
El actor Víctor Trujillo, conocido por interpretar al payaso “Brozo” condenó que el Presidente López Obrador haya reprobado el atentado contra Trump, asegurando que en México van 190 mil homicidios dolosos en lo que va de su sexenio; tales datos, que además de ser erróneos, poco o nada tienen que ver con AMLO.
Por su parte, el ultraderechista Luis Pazos no dejó pasar la ocasión para mostrar su machismo y misoginia, acusando que el intento de magnicidio es consecuencia de que el Servicio Secreto se haya puesto como objetivo que el 30 por ciento de su plantilla sea conformada por mujeres. “Cuotas estúpidas que ayer los pusieron en ridículo, Pero así es el populismo de Género”, escribió en su perfil de X.
En su perfil, “Diógenes sociólogo”, una cuenta de la derecha dedicada a difundir desinformación, optó por las teorías de conspiración, acusando que todo se trató de un “autoatentado”, aún cuando las autoridades de la nación americana ya han desmentido esta versión.
Ante estas declaraciones de los conservadores, en redes sociales no han parado las burlas y críticas, que dejan en evidencia lo pésimos que son los derechistas al momento de hacer lecturas políticas de eventos desafortunados como el ocurrido contra Donald Trump.
Disparan a Trump.
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El atentado sufrido ayer en Butler, Pensilvania, por el ex presidente y candidato presidencial republicano Donald Trump, es mucho más que una repudiable expresión de violencia que pudo acabar con la vida del controvertido magnate –quien sufrió sólo una herida menor en la oreja– y que se cobró dos más: la del propio atacante más la de un asistente al mitin en el que ocurrió la agresión. Por el contexto en el que sucedió, el hecho tendrá de manera inevitable una importante repercusión en el enrarecido panorama político de la nación vecina.
El acto en el que fue perpetrado el ataque fue uno de los últimos de precampaña de Trump, previos a la convención republicana que habrá de realizarse mañana en Milwaukee, Wisconsin, y en la que se da por segura su postulación a la presidencia. Otro elemento de contexto insoslayable es la extremada polarización en la que ha desembocado el proceso electoral y la del propio Trump ha sido catalizador y beneficiario. Con ese telón de fondo, desde los primeros minutos posteriores al atentado los partidarios del republicano señalaron a la izquierda y al comunismo como puntos de origen de la agresión, en lo que constituye un reflejo del discurso trumpiano, que en forma machacona y sin fundamento acusa al presidente Joe Biden y al campo demócrata en general de ser marxistas y ultraizquierdistas.
Con estos antecedentes, es de temer que el ataque de ayer exacerbe los ánimos de muchos seguidores del ex presidente, de por sí exaltados y fanáticos. Este efecto podría, por desgracia, debilitar aun más el de por sí precario dique de contención que les ha impedido recurrir a una violencia como la que ya se manifestó en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, cuando una turba de trumpistas armados intentó evitar que Biden asumiera el cargo presidencial.
Más allá de la coyuntura política y electoral presente, no debe dejarse de lado la epidemia de violencia armada que afecta a Estados Unidos desde hace décadas y que tiene uno de sus motores principales en la industria armamentista y en la descontrolada e ilimitada venta de artefactos de muerte en armerías, ferias y hasta supermercados. Una de las más recientes expresiones de este fenómeno fue la instalación en algunos centros comerciales de máquinas expendedoras de municiones de todos los calibres, tan fáciles de utilizar como un cajero automático, según reza la publicidad de la empresa propietaria de tales expendios automatizados.
Pese a los esfuerzos de sectores políticos y sociales por introducir una mínima sensatez en ese libertinaje armamentista, en el país vecino se expande el culto a las armas de fuego y, lo más grave, se afianza la creencia de que éstas tienen una utilidad real para resolver conflictos sociales o personales, que son un medio eficaz para defenderse de cualquier peligro y que debe generalizarse –como ha venido ocurriendo– su posesión y portación. En suma, que matar es una manera razonable, o cuando menos inevitable, para hacer frente a diversas circunstancias de la vida.
El universo de los partidarios de ese armamentismo ciudadano se intersecta con el de los seguidores más exaltados de Donald Trump, quienes son también los más convencidos creyentes de la teoría conspiratoria que atribuye la derrota de su líder en los comicios de 2020 a un supuesto fraude electoral en su contra.
A lo que puede verse, pues, el condenable atentado de Butler puede acelerar el curso de la sociedad estadounidense hacia un abismo de violencia descontrolada y generalizada. Ojalá que no sea el caso.
Por primera vez en la historia de los Estados Unidos, un ex presidente de ese país es procesado y arrestado para que responda por 37 cargos federales, en los que se incluye el ocultamiento deliberado de documentos clasificados que, según la fiscalía, extrajo de la Casa Blanca después de dejar el cargo y posteriormente se negó a devolverlos.
El ex presidente norteamericano Donald Trump fue puesto bajo custodia federal cuando se presentó para prestar declaración en una audiencia en Miami, programada para este día 13 de junio, antes de la cual Trump y su exasesor Walt Nauta fueron fichados.
Aunque las autoridades se habían preparado para multitudes de hasta 50 mil personas y se prepararon para posibles actos de violencia, recordando el ataque del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos, el alcalde de Miami, Francis Suárez, dijo a los periodistas fuera del palacio de justicia que no había habido ningún problema de seguridad.
El fiscal especial, Jack Smith, quien dirige la acusación acusa a Trump de poner en riesgo secretos nacionales al llevarse miles de papeles clasificados cuando abandonó la Casa Blanca en enero de 2021 y almacenarlos en su finca de Mar-a-Lago, en Florida, y en su club de golf de Nueva Jersey, además de que señala que Trump mintió a los funcionarios que intentaron recuperarlos.
Por su parte, el ex presidente Trump asegura que las acusaciones tienen motivaciones políticas e insiste en ser inocente de todos los cargos que se imputan, por lo que este proceso tiene por objetivo impedir su participación en las elecciones que lo llevarían nuevamente a la presidencia de ese país.
MARCELO EBRARD CONTRA MARTHA BÁRCENA (GABRIEL CABELLO/SDPNOTICIAS.COM)
El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard Casaubón, estalló contra la exembajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena: “es ingrata y nunca le tuve confianza”, dijo.
En la conferencia mañanera de hoy 14 de febrero, Marcelo Ebrard respondió a los señalamientos de la exembajadora Martha Bárcena, quien acusó que el canciller aceptó el programa Quédate en México, como “un secreto” con el gobierno del expresidente Donald Trump.
Además, la exfuncionaria aseguró que Ebrard toma las decisiones de la cancillería pensando en sus propios planes, por su aspiración a la candidatura presidencial en las elecciones 2024.
Ante dichas acusaciones, el canciller mexicano respondió, enojado, que la exembajadora se dedica a calumniarlo desde salió de esa misión diplompatica, y que tiene un “rencor obsesivo” en su contra.
Marcelo Ebrard asegura que nunca confió en Martha Bárcena
Marcelo Ebrard respondió a las afirmaciones de Martha Bárcena y el libro de Mike Pompeo, Never Give an Inch, en donde el estadounidense acusa que el canciller aceptó el acuerdo de Quédate en México y le pidió mantenerlo en secreto.
Marcelo Ebrard respondió que las afirmaciones de Bárcena sobre dicho acuerdo son falsas, pues la también Embajadora Emérita aprovecha cada oportunidad que tiene para lanzarse en su contra.
Asimismo, expresó que nunca confió en ella desde que aceptó el acuerdo “Tercer país seguro” que quería imponer el gobierno de Donald Trump hace unos años, pues a pesar de las instrucciones de rechazarlo, la exfuncionaria lo admitió con la condición de que, al igual que en Turquía, dieran un pago a cambio.
“Ya les había dicho ella que sí al tratado del Tercer País Seguro, siempre y cuando fuera como en Turquía, donde les pagan a cambio de”MARCELO EBRARD
Marcelo Ebrard llama “ingrata” a Martha Bárcena
De igual forma, Marcelo Ebrard describió a Martha Bárcena como “ingrata” al hablar mal del gobierno que la nombró embajadora en Washington DC, la embajada más importante de México.
Refirió que a su parecer es muy cuestionable que sea hasta este momento que lance sus acusaciones al gobierno del que formó parte, pues como funcionaria no dijo nada al respecto.
“Me parece muy suigeneris y cuestionable que este cuestionando al gobierno del que formó parte, porque yo le diría bueno porque no lo cuestionó en su momento, porque hasta después”MARCELO EBRARD
En cuanto a la versión que Mike Pompeo plasmó en su libro, el canciller acusó que anteriormente el exsecretario de Estados Unidos declaró que no habían llegado a ningún acuerdo, y que existen diferentes versiones de lo ocurrido.
Además, tanto Ebrard como el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aseguran que se trata de una especie de publicación con estrategia política, a meses de las elecciones estadounidenses.
Martha Bárcena responde a Marcelo Ebrard: “Miente, yo paré la negociación del acuerdo de Tercer País Seguro”
Por su parte, la exembajadora mexicana respondió a Marcelo Ebrard sus señalamientos y expuso queno existe ingratitud, rencor, ni calumnia en sus palabras, sino que se trata de la verdad.
Además, calificó a Ebrard como “un mentiroso” pues ella nunca aceptó el tratado del Tercer País Seguro, ya que incluso “frenó” el proceso ante el Departamento de Estado en junio de 2019.
“Nunca acepté el acuerdo de tercer país seguro. Marcelo Ebrard miente. En el Departamento de Estado en junio de 2019 fui yo quien paré la negociación que los estadounidenses querían imponernos. La mentira es el único recurso de Ebrard”MARTHA BÁRCENA
Por último, la exembajadora expresó su agradecimiento ante AMLO por nombrarla Embajadora de México en Estados Unidos, donde cumplió con honor y verdad sus labores, aclaró.
“Siempre estaré agradecida con el presidente López Obrador por la confianza al nombrarme embajadora ante el gobierno de EU. Y ahí cumplí con honor y con la verdad.”MARTHA BÁRCENA
Marcelo Ebrard, uno de los aspirantes a la presidencia en las elecciones 2024
Marcelo Ebrard es uno de los aspirantes de Morena para las elecciones presidenciales 2024, donde se elegirá al sucesor de AMLO.
De acuerdo con el tracking diario de hoy 14 de febrero de SDPnoticias y MetricsMX, Marcelo Ebrard cuenta con el 29.3% de apoyo de la población.
Traducido del neerlandés para Rebelión por Sven Magnus
Según los principales medios de comunicación, la democracia ha triunfado en Estados Unidos, ya que Biden ha conservado una estrecha mayoría en el Senado en las elecciones de mitad de mandato. Pero es una lectura superficial. Si profundizamos, vemos una gran podredumbre del sistema político. Hoy más que nunc, la democracia está en peligro, especialmente ahora que Trump ha vuelto a declarar su candidatura para las próximas elecciones presidenciales.
En el Estado de la Unión en marzo de 2022 el Presidente Biden habló en respuesta a la guerra en Ucrania de la gran lucha entre países democráticos y autocráticos en todo el mundo. Pero es posible que la batalla entre democracia y autocracia tenga que librarse sobre todo dentro del propio Estados Unidos.
El factor Trump
La putrefacción del sistema político se inició hace mucho tiempo. Desde la Segunda Guerra Mundial el partido republicano ha estado coqueteando con figuras paranoicas, extremadamente conservadoras y derechistas (1). Personas como Joseph McCarthy (2), Barry Goldwater, Richard Nixon, Ronald Reagan, Newt Gingrich (3)y Pat Buchanan (4) prepararon el camino para una figura como Trump. En otras palabras, la podredumbre ya tiene décadas y está profundamente arraigada en el partido republicano.
En otros países la extrema derecha germina invariablemente junto a los partidos mayoritarios. Pero en Estados Unidos el sistema electoral no lo permite, por eso la extrema derecha tiene que echar raíces dentro de uno de los dos grandes partidos.
Trump prolongó el proceso de derechización y podredumbre que ya existe desde la década de 1950, pero hizo más que eso. Desde su llegada a la Casa Blanca aceleró el proceso de putrefacción y empezó a controlar el Partido Republicano.
Noticias falsas
El sello de Trump son las fake news. Durante su mandato lanzó una media de más de siete mentiras o declaraciones engañosas diarias. Y lo que es más grave, gran parte de sus base electoral las creó. Por ejemplo, tres cuartas partes de los votantes republicanos sigue convencido de que Biden robó las elecciones. La mitad de sus partidarios cree que luchó contra el abuso sexual infantil en altas esferas del Partido Demócrata (5).
Las noticias falsas y las teorías de la conspiración no son nada nuevo en Estados Unidos, pero Trump ha conseguido convertir estos inventos en una sola gran historia y darle legitimidad presidencial. El Partido Republicano ha dejado atrás la verdad y la realidad. Los hechos y la ciencia ya no cuentan.
Tres cuartas partes de los republicanos considera que una mala reacción a la vacuna es más arriesgado que contraer el propio covid-19. Martin Wolf de Financial Times cita a Timothy Snyders: «La posverdad es igual al prefascismo y Trump es nuestro presidente de la posverdad». Wolf añade: «Si la verdad es subjetiva, la violencia decide. Entonces no puede haber una verdadera democracia, solo habrá espacio para las bandas de matones rivales o para la banda dominante del líder».
Radicalización, polarización y violencia
Durante mucho tiempo proliferaron en Estados Unidos las creencias extremistas, odiosas y violentas, pero en la mayoría de los casos estaban confinadas a los márgenes del debate político. Durante la presidencia de Trump y a través de sus acciones se han “normalizado” opiniones como la “supremacía blanca”, la islamofobia, la homofobia o las teorías conspirativas salvajes. Se convirtieron en la corriente principal y cada vez más personas comenzaron a compartir y promover esos puntos de vista.
Tras la mortal actuación de grupos neonazis en Charlottesville en 2017 Trump como presidente habló de «gente muy buena» entre los manifestantes. Bajo su mandato, nunca hubo ningún problema con declaraciones abiertamente racistas o demostraciones de odio hacia las mujeres.
Foto: Manifestación de neonazis en Charlottesville en 2017 (Anthony Crider, Flickr / CC BY 2.0)
Los partidarios de Trump también se radicalizaron por la infiltración de grupos fascistas en canales pro-Trump, con el objetivo de empujar a sus partidarios hacia la extrema derecha. Aparentemente con éxito.
Trump ha logrado fusionar ideas extremistas y a veces marginales muy diferentes en un proyecto político único y claro. Un proyecto que hace que la gente se sienta parte de algo que trasciende a sí mismo y consigue movilizarlos. Ese movimiento y esa movilización también muestran rasgos cada vez más violentos. El asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 fue la culminación de cuatro años de escalada de violencia de la extrema derecha, desde los manifestantes con antorchas en Charlottesville que gritaban contra los negros y los judíos, milicias fuertemente armadas que se manifestaron contra el confinamiento, hasta los planes para secuestrar y posiblemente eliminar al gobernador de Michigan.
Se estima que actualmente hay cientos de grupos paramilitares que operan en Estados Unidos. Algunos poseen armas muy pesadas. Juntos cuentan con unos 50.000 miembros. Estados Unidos está saturado de 400 millones de armas de fuego, incluidos al menos 20 millones de fusiles de asalto, la mayoría de los cuales son propiedad de bribones de derechas. El gran apoyo electoral con el que cuenta Trump da vida a los grupos paramilitares de extrema derecha y los hace más audaces.
Los supremacistas blancos y otros extremistas de derecha fueron responsables de dos tercios de todos los atentados y complots terroristas en el territorio de Estados Unidos. La mitad de esa violencia se dirigió contra manifestantes. Los colegios electorales, las escuelas, los centros médicos y el personal de las bibliotecas en muchos lugares están siendo asediados por bandas neofascistas. Recuerda a las bandas de matones fascistas de la década de 1930.
Esta radicalización se traduce en una polarización extrema: o se está a favor de Trump o se está en contra. Su estilo provocador alimenta perfectamente esta polarización. Cada vez que se pasa de la raya y se le ataca por ello, puede gritar que sus adversarios intentan coartar su libertad de expresión.
Los medios de comunicación dominantes desempeñan un papel fundamental en esa polarización. Los arrebatos de fuerza de Trump garantizan el espectáculo y son buenos para las cifras de venta y, por tanto, para los ingresos publicitarios. La degeneración de figuras como Trump es un efecto secundario de lo que Thomas Decreus describe como democracia del espectáculo, pero que es extremadamente peligroso (6).
Una polarización tan extrema hace prácticamente imposible el funcionamiento democrático, sobre todo si se cuestiona hasta el propio resultado electoral. El antes citado Martin Wolf se pregunta con razón: «¿Cómo puede funcionar la democracia si la mayoría de los votantes de uno de los dos partidos principales cree que las elecciones que se han perdido son una selecciones que han sido robadas? ¿Cómo se puede obtener el poder de forma pacífica y mantenerlo de forma legítimo? En última instancia, ¿quién decide, aparte de la violencia?»
Control sobre el partido
En seis años Trump ha conseguido doblegar por completo al Partido Republicano a su voluntad. Muchos de los parlamentarios, gobernadores y alcaldes son acólitos fieles de Trump. Un 93% de los candidatos preferidos de Trump ganaron las primarias republicanas. Muchos de ellos no fueron elegidos en estas elecciones intermedias, pero eso no impide que los parlamentarios republicanos estén aún más en sintonía con él que antes.
Muchos miembros del partido que no están de acuerdo con él no se atreven a abrir la boca, por miedo de ser atacados en las redes sociales o a que en las próximas nominaciones pase por delante de ellos un aspirante que está más en la línea de Trump. Así, ocho de los diez republicanos que votaron en la Cámara de Representantes para destituirlo por el asalto al Capitolio se jubilaron o fueron expulsados en las elecciones internas del partido debido a su presión.
El Partido Republicano ya no se define por ideología o convicción, sino principalmente por lealtad a Trump. Quedó muy claro tras la negativa de la gran mayoría de su partido a pronunciarse contra su papel en el asalto al Capitolio.
Su popularidad ha caído recientemente, pero sus seguidores siguen siendo numerosos. Entre los partidarios republicanos, puede contar con la aprobación de 65%. Para la próxima carrera a la Casa Blanca el 48% de los republicanos prefiere a Trump, es decir, casi el doble de su presunto oponente, Ron De Santis, el actual gobernador de Florida.
Control sobre las instituciones
Bajo el liderazgo de Trump los republicanos están trabajando para socavar y destruir la democracia desde adentro. Lo hacen infiltrándose en las más altas esferas de los estados y del gobierno federal.
Actualmente ya cuentan con la mayoría del poder judicial federal, incluido el superpoderoso Tribunal Supremo. En las elecciones de mitad de mandato también prevalecen en la Cámara de Representantes.
Actualmente controlan al menos la mitad de los gobiernos estatales más influyentes del país. Y quizás lo más importante, planean obtener el control de las comisiones electorales en los estados nombrando personal leal a Trump. En bastantes estados ya lo han conseguido, lo que en caso necesario facilitará la declaración de ilegalidad del resultado de las elecciones presidenciales de 2024.
Al fin y al cabo, Trump seguirá contando con una maquinaria propagandística muy potente, tanto a través de los medios de comunicación como de las redes sociales (alternativas), en parte gracias a Musk. También nombró a muchos jueces conservadores y convirtió el Tribunal Supremo en un bastión conservador.
Socavar la democracia
No sería la primera vez que un sistema parlamentario occidental es socavado y destruido desde dentro. Pensemos en gran parte de las democracias europeas de la década de 1930 y, más recientemente, en Turquía, Hungría, Filipinas, El Salvador…
En su libro Cómo mueren las democracias dos profesores de Harvard describen que la historia demuestra que ni siquiera es tan difícil. La eliminación del sistema democrático requiere una serie de cosas: conquistar el control del poder judicial, de los servicios de inteligencia y de las fuerzas policiales; dejar fuera de juego a la oposición política y, preferentemente, a los medios de comunicación; poner de su lado a la élite económica y cultural en la medida de lo posible; y, por último, doblegar el sistema electoral a su voluntad (7).
Está muy claro que Trump ya ha recorrido una buena parte de este camino. Si se vuelven a cuestionar las próximas elecciones presidenciales de 2024, podría provocar el caos y una grave crisis constitucional.
Según Robert Reich anterior ministro de Trabajo en Estados Unidos, «el protofascismo de Donald Trump representa la mayor amenaza interna para la democracia estadounidense desde la Guerra Civil» (1861-1865). Reich tiene más que razón, sin embargo, tenemos que profundizar un poco más.
Es cierto que Trump tiene una gran responsabilidad en el alto grado de putrefacción de la situación política actual en Estados Unidos, pero el problema es más profundo y no depende de su persona o carisma. En caso de que Trump se vea abatido por una enfermedad o tenga que abandonar por acciones legales, puede ser sustituido fácilmente por el gobernador protofascista de Florida Ron DeSantis, que potencialmente aún es más peligroso.
Hay al menos dos defectos fundamentales del sistema político estadounidense que permiten y perpetúan la actual podredumbre: la pésima condición social de gran parte de la población -de la que los demócratas son en parte responsables- y el control de las grandes empresas sobre la política.
El cementerio social y la responsabilidad de los demócratas
Un 58% de los ciudadanos del país más rico del mundo vive al día. A menudo deben aceptar dos o tres trabajos para no caer en la pobreza. Muchos mayores de 65 años tampoco pueden permitirse jubilarse y siguen trabajando, literalmente, hasta caer muertos.
Foto: Una pareja de indigentes en San Francisco (Franco Folini, Flickr)
Unos 130 millones de estadounidenses (un 40%) no tienen suficiente dinero en el banco para hacer frente a una emergencia de 400 dólares. De estos, 80 millones (el 25%) aplazan el tratamiento de una enfermedad grave debido a su coste. En este país de alta tecnología una de cada nueve personas se acuesta con hambre.
En ningún lugar del mundo occidental la brecha entre ricos y pobres es tan grande como aquí. El 0,1% de los ricos posee lo mismo que el 90% de los de abajo.
Los republicanos no son en absoluto los únicos responsables de esta situación. Los demócratas también aplicaron políticas de austeridad antisociales. Es imperdonable que un partido que se dice progresista haya permitido esta degradación social.
Las personas que retrocedieron socialmente en los últimos 40 años se sienten abandonadas por los demócratas y empiezan a buscar alternativas. Una proporción aterradoramente grande de la población de Estados Unidos está aparentemente tan perturbada quebusca de un líder fuerte, aunque ese líder diga las mayores tonterías e incluso vaya en contra de sus propios intereses.
No es de extrañar que Trump tenga muchos seguidores entre las capas sociales con poca educación, en este caso sobre todo de la población blanca. Las pasadas elecciones de medio término mostraron una vez más que los demócratas han perdido parte de su base tradicional de la población trabajadora.
La historia demuestra que un cementerio social es un excelente caldo de cultivo para que florezca la extrema derecha. Vemos que hoy ocurre lo mismo en otros países como Hungría, Brasil (Bolsonaro), Turquía, India…
Resulta imposible ignorar la conclusión: la putrefacción de la política ha tenido lugar sobre todo en el seno del partido republicano, pero los demócratas han contribuido a crear un terreno fértil para ello. Pero la podredumbre no se limita a los políticos, sino que hay que cavar una capa más profunda. Hay que ver quién controla esa clase.
El papel de la élite económica
En un país capitalista el alto grado de espectáculo hace que sea fácil tener la impresión de que el político es quien toma las decisiones políticas más importantes, pero entre bastidores son las grandes empresas quienes marcan las líneas y definen las principales orientaciones.
Un gobierno puede permitirse un cierto margen, pero tiene un margen de maniobra limitado. Cuando las fuerzas progresistas se hacen con una parte del poder del Estado, como por ejemplo en Grecia durante la crisis del euro, se acaba la partida (8).
La clase política está, por así decirlo, atada con una correa a los grandes grupos de capital. Ese control -o correa- en Estados Unidos es más obvio que en ningún otro país. En la crisis del coronavirus los gigantes farmacéuticos fueron los protagonistas y obtuvieron enormes beneficios. Ahora son los gigantes de la energía los que tienen secuestrada la crisis climática y están ganando dinero a costa de la ciudadanía con la actual crisis energética.
Y hoy es la industria militar la que alimenta la fiebre de la guerra y se hace con grandes beneficios. En 2008 fueron los grandes bancos estadounidenses los responsables de la crisis financiera, pero fueron las personas trabajadoras quienes pagaron el precio.
Ese control se hace aún más evidente en las campañas electorales. Para ser elegido en Estados Unidos, hay que contar con un presupuesto muy elevados para la campaña y este proviene principalmente del sector empresarial. Por ejemplo, Biden pudo contar con el apoyo financiero masivo de Wall Street en las últimas elecciones presidenciales, al igual que Hillary Clinton y Obama antes.
La élite económica selecciona así a «su» personal político. Ese mismo control férreo fue el que también impidió que el muy popular pero de izquierda Bernie Sanders fuera candidato presidencial de los demócratas. Para las grandes empresas una persona así es simplemente impensable.
Foto: Bernie Sanders (berniesanders.com)
La historia nos enseña que la élite económica prefiere líderes políticos voluntariosos y predecibles, pero si no hay alternativa, no duda en ofrecer un salvavidas al bufón más descarado o irresponsable, siempre que defienda sus intereses. Eso explica por qué Trump dispuso de un enorme presupuesto para ser elegido en 2016 y que al principio de su mandato pudiera contar con el apoyo de la gran mayoría de la élite económica gracias a los importantes recortes fiscales que aprobó (9).Incluso después de asaltar el Capitolio, Trump sigue contando con su generoso apoyo. En las pasadas elecciones parciales fue el mayor recaudador de fondos para su partido.
La situación se puede resumir de la siguiente manera: la élite económica no tolera una salida de izquierdas a la crisis económica, solo acepta una que se adapte a sus intereses. En un clima político polarizado esa salida va inevitablemente en dirección a la extrema derecha. Este es el destino de un sistema político en el que, en última instancia, quienes mandan son las grandes empresas.
¿Qué hacer?
Para invertir esa tendencia deben ocurrir varias cosas. Para contrarrestar la amenaza de la violencia armada hay que contener a las milicias paramilitares. Esto tendría que ir acompañado de una revisión y depuración de las fuerzas policiales y del ejército, así como de un cambio en la ley de armas.
Para eliminar el caldo de cultivo de la extrema derecha se necesita una especie de nuevo contrato social o, mejor dicho, un Marshall plan social. Sus principales ingredientes son una fiscalidad justa, una sanidad accesible, el aumento de los salarios (mínimos) y de las jubilaciones, y el abaratamiento de la enseñanza superior.
El propio sistema político también necesita un profundo reseteo, lo que implica varios aspectos que trascienden este artículo. Aún más fundamental es acabar con el control de la élite económica -no elegida- sobre la toma de decisiones políticas, lo cual solo será posible si se acaba con su poder desproporcionado.
Deshacer la polarización y recuperar un debate político sereno exigirá poner bajo control democrático los medios de comunicación y las redes sociales, ahora en manos de poderosos grupos de capital.
Así que queda mucho trabajo por hacer, pero la situación no es tan desesperada. Con la llegada de Bernie Sanders se ha conmocionado profundamente el panorama político de los partidos estadounidenses. Tras las campañas electorales de 2016 y 2020 ha comenzado un nuevo movimiento esperanzador. Como en muchos otros países del mundo, estas fuerzas progresistas se enfrentan a un reto enorme.
Notas:
(1) En la década de 1950 McCarthy organizó una caza de brujas de anticomunistas. En la década de 1960 fue el muy conservador Barry Goldwater -amigo íntimo del cazador de comunistas Joseph McCarthy- quieen fue candidato presidencial en 1964. A partir de la década de 1970 el partido republicano se dirigió deliberadamente a los votantes racistas de los estados del sur. Se aprovechó de sus temores y los avivó también para establecer allí, con éxito, un bastión republicano. Fue la llamada ‘estrategia sureña’ de Nixon y otros. Con el advenimiento de Ronald Reagan en la década de 1980 el gobierno fue calificado de inherentemente malo. En las décadas de 1980 y 1990 Newt Gingrich envenenó la cultura política de Estados Unidos. Utilizó teorías conspirativas e invectivas para desacreditar a sus oponentes políticos. Con una política de obstrucción hizo prácticamente imposible la cooperación entre ambos partidos.
(2) Joseph McCarthy fue un político de extrema derecha del Partido Republicano. En parte bajo su impulso, se desató a mediados de la década de 1950 una verdadera caza de brujas contra personas progresistas, que se presentó como una campaña contra el comunismo. La táctica utilizada para acusar a la gente sobre la base de pruebas débiles o incluso inexistentes recibió su nombre: mccarthyismo.
(3) Newt Gingrich fue miembro de la Cámara de Representantes de 1979 a 1999. Fue su presidente entre 1995 y 1999.
(4) Pat Buchanan es un republicano archiconservador que ha sido asesor de varios presidentes. Especialmente en la década de 1990 pasó a primer plano. Según él, la represión de la inmigración era demasiado laxa. Consideraba la homofilia «actos antinaturales». En un infame discurso advirtió de una guerra cultural: «Hay una guerra religiosa en este país. Es una guerra cultural, tan crucial para el tipo de nación que seremos como la propia Guerra Fría, porque esta guerra es sobre el alma de Estados Unidos».
(5) Se trata de la teoría de la conspiración totalmente demencial llamada QAnon. Sus defensores creen que los demócratas, los súperricos y los famosos de Hollywood controlan el mundo y se dedican a la pedofilia. Están convencidos de que Trump, como Mesías, está luchando contra estas fuerzas satánicas.
(6) Thomas Decreus: «En una democracia del espectáculo el conflicto político se crea o fomenta profesionalmente y luego se desata en la sociedad. El conflicto es un producto político-comercial y, por lo tanto, refleja cada vez menos las líneas de fractura que prevalecen en la sociedad, pero crea sus propias líneas de fractura adaptadas a un complejo mediático-político y a una audiencia de consumidores de medios. En la medida en que consiguen suscitar fuertes emociones en el público -y, por tanto, se convierten en productos mediáticos interesantes-, estas fallas creadas siguen resonando y, por tanto, son cada vez más reales”.
(7) Levitsky S. y Ziblatt D., Cómo mueren las democracias, Nueva York, 2018, p. 77v.
(8) En Grecia el gobierno de izquierdas liderado por Syriza y apoyado por una convincente mayoría en un referéndum quería una salida social a la crisis de la deuda. Sin embargo, el Banco Central Europeo lo hizo imposible al amenazar con cortar el suministro de dinero. En ese momento cambió el gobierno de Syriza.
(9) Sus guerras comerciales, sus políticas inconstantes y sus vínculos con la extrema derecha erosionaron ese apoyo. Una parte importante de los empresarios no apoyó su política antiinmigración. Sin embargo, Trump podría seguir contando con capitalistas de sectores como la energía, la agroindustria, el transporte y la construcción.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a los mexicanos y demás hispanos en Estados Unidos que no den su voto a los candidatos que, mediante discursos racistas o xenófobos, agredan a México u otro país de la región.
En la conferencia matutina, se cuestionó al presidente sobre las declaraciones de Donald Trump sobre su trato a México, pues el expresidente norteamericano dijo que en su gobierno doblegó al gobierno mexicano y lo obligó a poner soldados gratis en la frontera. Además, calificó a López Obrador como un socialista, “pero me gusta, es uno de los socialistas que me gustan”.
El Presidente Donald Trump. Foto: Win McNamee/Getty Images
Ante estas declaraciones AMLO explicó que se dan debido a que los Estados Unidos están entrando en época electoral. Y ambos partidos, el demócrata y el republicano, buscan sacar provecho de las fobias de algunos sectores norteamericanos hacia los mexicanos.
“Es importante que los mexicanos sepamos el porqué. Este año van a haber elecciones en Estados Unidos, se va a renovar una parte del Senado y también van a haber elecciones de gobernador en algunas entidades de la Unión Americana. Entonces, tanto los de un partido como de otro están queriendo —y ojalá y cambien de parecer— poner a México en sus temas de debate con lo migratorio, tratando de sacar raja de las fobias, racista, discriminatoria, que existen en Estados Unidos y en todo el mundo”.
El presidente mexicano sentenció que no se va a permitir que ningún partido norteamericano “utilice a México como piñata”. Y puntualizó que entre ambas naciones debe imperar una relación de respeto mutuo, como su gobierno ha pregonado.
“Nosotros no vamos a permitir a ningún partido de los dos de Estados Unidos, ni a ningún candidato, que utilicen a México como piñata y que nos van a tener que tratar con respeto, como lo hacemos nosotros, que somos respetuosos con otros pueblos y con otros gobiernos”.
De igual forma, lanzó un llamado a los mexicanos e hispanos, ya sea de nacimiento o por ascendencia, que se abstengan de votar por candidatos que agredan en su discurso a algún país de América Latina o el Caribe.
“También decirle a nuestros paisanos, que tienen origen mexicano y que votan en Estados Unidos, y no solo a los mexicanos a todos los hispanos que tienen también ciudadanía estadounidense para que si se maltrata a México o algún país de América Latina o el Caribe, no voten por esos partidos y por esos candidatos, sean del partido demócrata o del partido republicano. Que no olviden sus orígenes.”
El mandatario dijo que cuando algún candidato o candidata se exceda, va a ser señalado. Esto con la finalidad de que este tipo de discurso deje de ser una constante en la política estadounidense.
“Tenemos que defender a nuestros paisanos latinoamericanos, de El Salvador, de Honduras, de Guatemala, de todo el continente.”
Finalmente aclaró que la relación con el expresidente Trump fuebuena. Y referenció su último libro en donde habla de la esta relación diplomática para que se pueda tener más información detallada.
Además dijo que el multimillonario no le faltó al respeto, “él es así” y sus declaraciones se explican con el contexto.
“A mí me cae bien el presidente Trump, aunque es capitalista. Lo cierto es que nos entendimos y fue bueno para las dos naciones” dijo AMLO.