Pese a que López Obrador ha dicho que no dará concesiones mineras, empresas como Ganfeng Lithium han puesto su atención en México, país que cuenta con uno de los yacimientos más grandes de litio -el oro blanco- a nivel mundial. Investigación de Violeta Núñez Rodríguez, profesora-investigadora de la UAM-Xochimilco.
La prensa nacional se dio a la tarea de desprestigiar al movimiento guerrillero estudiantil y sepultó los verdaderos objetivos de la lucha etiquetándolos como pandilleros, subversivos y terroristas.
Nunca fueron dignos de un reportaje que analizara sus motivos, ni se escribió que pretendían un cambio político y social, sino que se les trató como material policíaco, de simple nota roja.
Para la sociedad, fueron viles delincuentes, sobre todo tras el asesinato del Carlos Ramírez Ladewig, cuya muerte trastoca y divide los acuerdos políticos que existían entre la máxima casa de estudios y el ala Priista Jalisciense.
De hecho, para los Universitarios, el responsable moral de este suceso es el Presidente Luis Echeverría. La liga comunista 23 de Septiembre se divide en muchas versiones de sí misma, y para septiembre de 1979 la gran mayoría de los grupos armados estaban muy debilitados y a punto de la extinción.
La lucha armada y clandestina provocó, sin proponérselo, que se originara un movimiento humanista nunca antes visto en México: se trata del surgimiento del primer comité en defensa de los derechos de los detenidos y presos políticos que hubo en el país, cuyos principales promotores fueron los familiares de los militantes, apoyados por los abogados que simpatizaban con la causa, quienes hicieron públicos muchos de los abusos por parte de la autoridad, en una época donde nadie más se atrevía.
El movimiento crece y logra que el presidente López Portillo firme un par de amnistías con las cuales se liberan 150 presos, se anulan más de 2,000 órdenes de aprehensión y regresaron más de 50 exiliados. Sin embargo, los muchachos desaparecidos durante este proceso, jamás volvieron a casa.
Creador de organizaciones campesinas, magisteriales y populares, Genaro Vázquez Rojas fue objetivo primordial de los instrumentos de persecución política del gobierno mexicano a través de sus órganos de inteligencia.
De sus movimientos por ciudades, poblados y rancherías a lo largo y ancho del estado de Guerrero, convocando a la explosión social para deshacerse de cacicazgos y gobiernos corruptos, dan cuenta puntual los expedientes de la Dirección Federal de Seguridad que yacen en el Archivo General de la Nación.
A partir de esos expedientes y de entrevistas a personajes de la época y estudiosos de las guerrillas mexicanas, TVUNAM y la Revista Proceso, reconstruyen en este programa la historia del maestro normalista que se volvió agitador, revolucionario, guerrillero y… leyenda.
Los presos políticos del movimiento clandestino estaban encerrados en la Penal de Oblatos, siendo confinados en una zona conocida como “el rastro”.
Poco a poco los familiares y los abogados que simpatizaban con ellos, logran que los estudiantes gocen de privilegios que no tenían, como salir a tomar el sol, caminar, o jugar algún deporte.
Pero la DFS tenía planeado eliminarlos de forma interna usando como verdugos a los presos más peligrosos en su contra, sin embargo, el motín resulta contraproducente y todos los reos que estaban hartos de la dictadura de los presos abusivos, los masacran sin cuartel, dejando a salvo a los militantes del movimiento, quienes tenían planeada una fuga que aún hoy, se sigue considerando como una de las acciones más perfectamente ejecutadas por parte de la Liga.
La Unión del Pueblo se distinguió por su intento de alcanzar la Revolución a través del sabotaje, colocando bombas en distintos lugares públicos para estudiar y evaluar la rapidez con que reaccionaba el gobierno y de esa manera diseñar acciones futuras mejores elaboradas para su llamada guerra prolongada.
Por su parte, la Liga Comunista 23 de Septiembre, estaba dispuesta a llevar a cabo arriesgados planes, como secuestrar a grandes empresarios o diplomáticos internacionales a cambio de los compañeros militantes que estaban encarcelados. Pero las FRAP se adelantan a su estrategia y cometen el plagio del Cónsul Estadounidense en Guadalajara, negociando su libertad por la de varios presos políticos que tendrían que ser llevados a Cuba, y además, exigiendo un cuantioso rescate económico para sustentar los gastos de su guerrilla urbana.
Contrario a las habituales posturas del gobierno, consiguen que el presidente Echeverría acceda a negociar. Pero ese triunfo le costaría muy caro al movimiento estudiantil, pues el sistema desató una descarnada cacería en manos de la DFS.
En este primer episodio se habla sobre los orígenes de la guerrilla en México y el caso especial que se da en Guadalajara, Jalisco, con “Los vikingos”: una pandilla que surge sin mayores pretensiones que reunir socialmente a los jóvenes del barrio de San Andrés, y que poco a poco va tomando poder en las colonias aledañas, identificándose por ser un sólido grupo de combate que se protegían entre sí y se mantenían unidos siguiendo las normas morales dictadas los valores familiares de la gente de campo. Esta aguerrida lealtad los llevaría a ser el perfecto aliado para aquellos movimientos estudiantiles que estaban fraguándose en la ciudad, y que pretendían competir por el poder universitario que estaba controlado por la FEG.
La llamada Estafa Maestra es un mecanismo más de la corrupción. Uno de los mayores escándalos. Muestra del daño que pueden causar el desvío y la malversación de recursos públicos solapados desde las más altas esferas del poder.