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	<title>Jorge Zepeda &#8211; La Cuarta Transformación</title>
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	<description>Noticias sobre la 4T</description>
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		<title>El peligro de los 10 millones de Morena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Feb 2025 22:52:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Afiliados]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Zepeda]]></category>
		<category><![CDATA[MORENA]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Jorge Zepeda Patterson Se decía que el PRI no era un partido político, sino una agencia de colocaciones. Y en efecto, durante buena parte del siglo pasado las personas interesadas en hacer carrera en las filas del gobierno, de los sindicatos y en general de la política entendían que pertenecer al tricolor constituía un &#8230;]]></description>
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<p><strong>Por Jorge Zepeda Patterson</strong></p>



<p>Se decía que el PRI no era un partido político, sino una agencia de colocaciones. Y en efecto, durante buena parte del siglo pasado las personas interesadas en hacer carrera en las filas del gobierno, de los sindicatos y en general de la política entendían que pertenecer al tricolor constituía un requisito curricular. Me temo que Morena comienza a ser percibido en los mismos términos y es responsabilidad de sus dirigentes hacer algo al respecto. La defensa de los valores originales es lo único que puede protegerlo de la inercia que tiende a convertirlo en un PRI de segunda generación. El poder produce eso.</p>



<p>&nbsp;Por desgracia parecerían estar empeñados en hacer justamente lo contrario. La campaña para afiliar a 10 millones de mexicanos es la vía más rápida para acelerar el deterioro de la calidad moral y política del movimiento. Morena tendría que ir en la dirección opuesta. Puede entenderse que la 4T haya tenido que reclutar cuadros administrativos y políticos, donde pudiera encontrarlos, a medida que fue conquistando posiciones políticas y territoriales. Muchas de estas posiciones las ganó con personas formadas en tradiciones distintas a las que enarbola el movimiento; se acogieron a la casaca guinda por urgencias mutuas. Morena los necesitaba; primero para ganar elecciones y luego para gobernar. Ellos se acogían a los nuevos colores por el simple hecho de que ya no podían ganar con los suyos. Quien quiera ver en esto una especie de conversión doctrinaria o un cambio de valores peca de ingenuidad o de deshonestidad.</p>



<p>Desde la lógica del obradorismo estos reclutamientos son percibidos como un mal necesario para la toma del poder y para impulsar desde arriba un giro en el proyecto de nación. Quizá, aunque en los casos más extremos, como el de Cuauhtémoc Blanco en Morelos, la 4T “afilió” una pieza, Morelos, a su nómina política, pero en la práctica el Estado mexicano perdió una entidad a manos del crimen organizado. Se ganó para perderlo.</p>



<p>Si durante la batalla y la toma de Palacio cualquier cabecilla es general, una vez que un grupo se convierte en la fuerza gobernante necesita profesionalizarse. Gobernar es distinto a conquistar. En el caso de un movimiento con aspiraciones sociales y éticas tan elevadas como las de la cuarta transformación, el papel de los dirigentes tendría que ser el de consolidar la congruencia con las banderas que dieron origen al movimiento, solo así se pueden instrumentar los valores por los que se ha luchado. En otras palabras, “los mercenarios” pueden ser un recurso para efectos de ganar una batalla por el poder, pero carece de sentido haber luchado si luego son ellos los que definirán en gran medida cómo va a gobernarse. No es con operadores como Monreal, Yunes, Haces o Adán Augusto López con quienes puede cambiarse al país. Aparentemente, sirven para aprobar cambios, pero en la práctica se favorece el encumbramiento de más como ellos en el poder.</p>



<p>Afiliar a 10 millones de miembros lo más pronto posible fortalece la posición de los dirigentes, pero no mejora la calidad del partido. Todo lo contrario. ¿O cómo entender lo del SNTE? Hace unos días el líder del sindicato de maestros aseguró que su organización sería capaz de ofrecer hasta 2 millones de nuevos miembros a Morena. La mera declaración de este corporativismo arrebañado es una negación de los principios éticos de la 4T. La credencial será entendida como una salvaguarda para prosperar, una manera de evitar alguna sanción, una muestra de lealtad al dirigente inmediato. Se trata de un sindicato que sucesivamente ha apoyado al PRI, al PAN, de nuevo al PRI y ahora a Morena, siempre en función de quien ocupe la silla presidencial.</p>



<p>Visto así, los números no significan nada. Una mera presunción de los dirigentes de Morena para impulsar sus propias aspiraciones políticas. ¿De qué sirve que los gobernadores muestren ufanos su nueva credencial y asuman cuotas o compromisos de afiliar a Morena a miles de nuevos miembros? ¿De veras no se advierte el peligro que eso entraña? En buena medida, se trata de funcionarios oportunistas recién llegados al partido que harán un uso corporativo o faccioso de los contingentes que puedan reclutar. Peor aún, existe una alta posibilidad de que los operadores de los gobernadores y presidentes municipales recurran a incentivos de distinta índole para que “el pueblo” corra por su nueva membresía: ventajas a trámites y accesos, a programas sociales, requisito para participar en la administración pública incluso en las posiciones más modestas.</p>



<p>No digo que ese sea el diseño planteado por Luisa María Alcalde y Andrés López Beltrán, presidenta y secretario de organización del partido, respectivamente, cabezas visibles de este programa. Pero la campaña de adscripción masiva que están impulsando propicia tales vicios. Lejos de limpiar a la vida pública, termina enlodándola.</p>



<p>Morena, insisto, tendría que caminar en la dirección contraria. Nació con el propósito de impulsar un proyecto de nación distinto, pero esto no va a conseguirlo con afiliaciones masivas provocadas por el interés, la codicia o la necesidad. Tendría que hacerlo insuflando valores congruentes con los principios e ideales, a los cuadros y a las bases que puedan ser el instrumento del cambio. López Obrador habló de una revolución de las conciencias para poner en marcha el proceso de transformación. Repartir credenciales no es precisamente un parto para una nueva conciencia política o moral, se trata más bien de un recurso político por parte de dirigentes y funcionarios para poner un sello de pertenencia política sobre “el pueblo bueno”.</p>



<p>En 2018, Rafael Barajas, El Fisgón, se hizo cargo del recién creado Instituto Nacional de Formación Política de Morena&nbsp;para procurar una consolidación de la ideología y de la conciencia social y política de los cuadros y aspirantes a formar parte del movimiento. Esfuerzos como ese tendrían que ampliarse y sistematizarse.</p>



<p>Formar parte de un esfuerzo transformador imbuido de este ambicioso humanismo mexicano tendría que ser una aspiración a ganar, a partir de la identificación con los valores y conductas prometidas por el obradorismo. Morena tendría que estar ofreciendo los instrumentos para obtener estos méritos. En su lugar, está generando vías para abultar una militancia mercenaria y cautiva. El reto es calidad, no cantidad. Lo que está haciendo es una sustitución de los ideales por números que aparentemente visten, pero solo dañan.<br>https://www.milenio.com/opinion/jorge-zepeda-patterson/pensandolo-bien/el-peligro-de-los-10-millones-de-morena</p>
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		<title>Temporada de huracanes… y buitres</title>
		<link>https://www.lacuartatransformacion.org/temporada-de-huracanes-y-buitres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Oct 2023 21:16:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Guerrero]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Zepeda]]></category>
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					<description><![CDATA[Cebarse sobre las necesidades no atendidas, sin el menor pudor que lleve a considerar el contexto, no es solo mezquino sino perjudicial para las víctimas. Suele decirse que tras el estallido de una guerra la primera víctima es la verdad, pues toda parte interesada sustituye la información por propaganda. Lo mismo podría decirse de un &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="800" height="600" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/10/image-27.png" alt="" class="wp-image-10673" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/10/image-27.png 800w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/10/image-27-300x225.png 300w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/10/image-27-768x576.png 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption">Cebarse sobre las necesidades no atendidas, sin el menor pudor que lleve a considerar el contexto, no es solo mezquino sino perjudicial para las víctimas.</figcaption></figure>
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<p>Suele decirse que tras el estallido de una guerra la primera víctima es la verdad, pues toda parte interesada sustituye la información por propaganda. Lo mismo podría decirse de un desastre natural de efectos devastadores. Pero con un agravante: en las tragedias de gran escala la víctima no solo es la verdad, también la decencia.</p>



<p>Las escenas apocalípticas no suelen mostrar la mejor faceta de los seres humanos, aunque nunca dejaremos de encontrar actitudes heroicas de profunda solidaridad y sacrificio. Pero por lo general, frente a la desesperación, la ausencia momentánea de normas y autoridades, y el desplome de ventanales y puertas, las personas tienden a asegurar la supervivencia inmediata de los suyos, por encima de otras consideraciones. No tenemos ningún derecho a juzgarlos; los saqueos que los acapulqueños realizan de manera angustiosa en tiendas y almacenes es más que explicable. Puede resultar chocante para muchos contemplar las imágenes de los pobladores cargando a cuestas cajas de televisión y electrodomésticos, además de agua y alimentos. Pero cómo condenar a paisanos que acaban de perder no solo enseres sino, en muchos casos, incluso sus viviendas.</p>



<p>Cuando hablo de la pérdida de decencia no me refiero a la población sino a la clase política, a la comentocracia, y a muchos medios de comunicación. Las tragedias masivas con frecuencia crean y destruyen carreras políticas. Son momentos en los que la sensibilidad de la opinión pública es propicia a satanizaciones y beatificaciones categóricas e inmediatas. El dolor frente a la destrucción crea héroes momentáneos, pero sobre todo villanos. Algo o alguien sobre quien descargar miedos, frustraciones y agravios.</p>



<p>Sabedores de lo anterior, los actores públicos intentan extraer rédito inmediato de la catástrofe, llevando agua a su molino. Autoridades desesperadas por mostrar sensibilidad, capacidad de reacción y eficacia logística; del otro lado, adversarios y críticos obsesionados en demostrar justamente lo contrario respecto a las autoridades: insensibilidad, incapacidad de reacción y caos logístico. Unos y otros haciendo propaganda a favor y en contra de sus banderas. La solidaridad con las víctimas convertida en moneda de cambio para inflar o destruir reputaciones.</p>



<p>En los últimos días he visto críticas al Presidente porque no acudió al sitio del desastre con la urgencia pertinente, pero también, por lo contrario: haberse trasladado trabajosamente por carretera en lugar de helicóptero (aunque no se menciona que en esos momentos las condiciones meteorológicas aún impedían el acceso por aire). En una misma página de un diario crítico pueden encontrarse ataques porque el gobierno federal desplazó a militares a la zona, y críticas por la falta de orden en el puerto devastado. Sin ningún rubor se afirma que los principales funcionarios del gobierno han estado ausentes, pese a que al lado de la pseudo información, se publica una foto de la gobernadora con las titulares de Gobernación y Seguridad Pública, para poder exhibir que las tres mujeres portaban botas sin el barro que inunda la zona (sin advertir, obviamente, que la imagen fue tomada al arrancar la jornada tras una junta de estrategia y previo a los recorridos de campo).</p>



<p>En otras notas se afirma, equivocadamente, que el Gobierno impide la distribución de agua y despensas procedentes de la sociedad civil. En realidad, las autoridades han pedido coordinación de todos los esfuerzos para evitar redundancias o rebatiñas y conseguir una distribución zonificada que priorice la atención a los más urgidos. Lejos de evitar la ayuda ciudadana, se sigue pidiendo el apoyo de todos y se han determinado los centros de acopio y donación.</p>



<p>Miles de soldados y personal de Comunicaciones debieron desplegarse para hacer transitable las carreteras de acceso y permitir la llegada de suministros. Tampoco han dormido gran cosa desde hace días los empleados de la CFE. El huracán destruyó más de treinta torres de transmisión edificadas a lo largo de años, una parte de ellas en terrenos escarpados. Cientos de trabajadores de la Comisión, muchos de ellos por encima de la atención a sus propias familias, han operado sin descanso para restablecer la energía; hasta este viernes habían logrado resolverlo para la mitad de la población afectada y esperan cubrir la totalidad en dos o tres días más. Quince mil elementos de las fuerzas armadas abren vías, aseguran distribución e intentan restablecer el orden entre un millón de habitantes.</p>



<p>La mitad del gabinete se encuentra en el lugar operando con su personal. Otros desde la capital. El sábado el Presidente y el gabinete económico dedicaron varias horas a la reconstrucción que viene, e informan que han comenzado a hablar con empresarios bancarios y aseguradoras para agilizar tal recuperación. Más Fonden o menos Fonden es algo relativo cuando el gobierno ha decidido volcarse en las tareas de la emergencia inmediata y lo que siga.</p>



<p>Se entiende que la opinión pública deba reaccionar de inmediato cuando advierta que las autoridades competentes desdeñan o desatienden una catástrofe de esta magnitud. Pero no es el caso. En otro momento habrá que hacer los balances para valorar los mecanismos de reacción y la posibilidad de mejorarlos. Pero ahora me parece que esta cacería para golpear a las autoridades a cualquier costo, lejos de ayudar perjudica la tarea de apoyo y rescate.</p>



<p>¿Por qué? Porque la politización de la crítica puede provocar que la respuesta también se politice. Es decir, en ocasiones es tal la urgencia de mostrar resultados y contradecir los señalamientos, que terminan priorizando medidas efectistas y despliegues de impacto mediático, y no necesariamente lo mejor para el auxilio de la población. No digo que sea el caso, pero habría que asegurar que los funcionarios implicados no actúen mayormente de cara a la foto y sí a su responsabilidad. Por eso es que el tipo de crítica que se haga sí importa. Afirmar irresponsablemente que el gobierno bloquea la ayuda conducirá a muchos ciudadanos a dejar de hacerlo. ¿No es eso criminal?</p>



<p>Un desastre natural de esta magnitud desborda las posibilidades inmediatas de una comunidad. Lo hemos visto una y otra vez en países con mayor desarrollo e infraestructura que el nuestro. En primera instancia la responsabilidad del gobierno en turno, cualquiera que este sea, es liderar y dar orden a los esfuerzos de todos. Pero habrá que asumir que la atención de urgencias y necesidades será insuficiente en un primer momento y que la magnitud del desastre prioriza algunos servicios y apoyos en detrimento de otros. Cebarse sobre las necesidades no atendidas, sin el menor pudor que lleve a considerar el contexto, no es solo mezquino sino perjudicial para las víctimas. En este momento tendríamos que dejar en pausa nuestras diferencias y entender que un millón de compatriotas se encuentran en peligro, muchos de ellos sin cobijo, agua y alimentos. Medrar políticamente con ello es infame, por decir lo menos. @jorgezepedap</p>
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