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	<title>Daniel Cervantes &#8211; La Cuarta Transformación</title>
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	<description>Noticias sobre la 4T</description>
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	<title>Daniel Cervantes &#8211; La Cuarta Transformación</title>
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		<title>Hablemos de la 4T hoy</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 20:09:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cuarta Transformación]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Daniel Cervantes Tras comenzar a hablar del segundo piso de la cuarta transformación, había temores entre las bases del partido y algunos sectores de la ciudadanía sobre lo que podría ocurrir con el movimiento de transformación tras la salida de López Obrador de la presidencia y la nueva elección interna del partido para la &#8230;]]></description>
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<figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2026/02/image-6-1024x682.png" alt="" class="wp-image-13939" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2026/02/image-6-1024x682.png 1024w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2026/02/image-6-300x200.png 300w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2026/02/image-6-768x512.png 768w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2026/02/image-6-1536x1024.png 1536w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2026/02/image-6-2048x1365.png 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
</div>


<p><strong>Por Daniel Cervantes</strong></p>



<p>Tras comenzar a hablar del segundo piso de la cuarta transformación, había temores entre las bases del partido y algunos sectores de la ciudadanía sobre lo que podría ocurrir con el movimiento de transformación tras la salida de López Obrador de la presidencia y la nueva elección interna del partido para la candidatura presidencial.</p>



<blockquote class="wp-block-quote quote-simple is-layout-flow wp-block-quote quote-simple-is-layout-flow">
<p>En ese entonces se hablaba de una pugna interna entre “los puros” y “los pragmáticos”, se argumentaba que los primeros representaban a las bases e ideales del lopezobradorismo de calle, mientras los segundos tenían por prioridad ganar elecciones sin importar que a veces fuese necesario hacer de lado los principios e ideales. Incluso, había quienes sostenían que la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, era líder de los segundos, olvidando su larga trayectoria en el movimiento.</p>
</blockquote>



<p>Lo cierto era que los temores eran válidos en ese entonces, el fantasma del priismo no deja de acechar nunca la política mexicana, el miedo se presentaba como mecanismo de defensa colectivo.</p>



<p>Sin embargo, a año y medio de esa elección y poco más de uno de gobierno del segundo piso, la 4T ha sabido moverse entre esos dos ejes (pragmatismo/” idealismo”) de forma magistral. Las y los “líderes”, tanto en el partido como el gobierno, pendulean entre ambos extremos cuando es necesario. En este momento se podría decir que los supuestos bandos del 24 están combinados y sus representantes están liderando espacios cuyos perfiles favorecen. Pragmáticos en espacios pragmáticos, puros en espacios con necesidad de puros; sin olvidar mencionar que la presidenta se mueve entre ambos mostrando su capacidad e inteligencia política.&nbsp;</p>



<p>Esa capacidad de lectura del momento y de administración de las tensiones internas ha sido, quizá, uno de los mayores aciertos del segundo piso. Lejos de caer en la caricatura de una ruptura o de una “normalización” al estilo priista, el movimiento ha entendido que gobernar implica decidir, priorizar y, en ocasiones, ceder sin claudicar o dejar los ideales de lado. La diferencia central está en que esas decisiones no se toman de espaldas a un proyecto histórico, sino en función de su viabilidad, continuidad y capacidad de poner ideales en práctica.&nbsp;</p>



<p>La figura de Claudia Sheinbaum resultó clave en este año de gobierno. Su liderazgo no se explica únicamente por la herencia política de López Obrador, sino por una trayectoria propia que combina formación técnica, compromiso ideológico y disciplina práctica. Su conducción ha mostrado que el pragmatismo no necesariamente es sinónimo de oportunismo, ni el idealismo de inmovilidad. Por el contrario, ha logrado articular ambos registros en una práctica política que busca sostener la gobernabilidad sin romper con las banderas fundacionales de la 4T.</p>



<blockquote class="wp-block-quote quote-simple is-layout-flow wp-block-quote quote-simple-is-layout-flow">
<p>Seguir por el camino de poner en práctica los ideales no ha sido difícil en este primer año, y todo indica que tampoco lo será de aquí a 2027. Las condiciones de gobierno son, hoy por hoy, inmejorables para la presidenta: una legitimidad electoral sólida, mayorías legislativas, un movimiento cohesionado y una oposición fragmentada y sin proyecto. Ese escenario abre una ventana histórica que no suele repetirse con facilidad en la política mexicana.</p>
</blockquote>



<p>Pero nada de eso se sostiene por inercia. Si algo ha enseñado la experiencia histórica es que los proyectos de transformación se oxidan cuando las bases se repliegan y delegan por completo la conducción. De ahí la importancia de confiar, sí, pero también de presionar, acompañar y exigir como militantes y como ciudadanía politizada, no desde la deslealtad, sino desde el compromiso con el rumbo del proyecto.&nbsp;</p>
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		<title>Hacer crítica a la izquierda para ser de izquierda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Oct 2024 18:27:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda Mexicana]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Daniel Cervantes Presupongo que la oposición partidista en México ha perdido todo peso. Partidos como el PAN o el PRI se han vuelto irrelevantes para la toma de decisiones prioritarias hacia el futuro de nuestra nación. El que fue nuestro partido de Estado por más de setenta años, ahora está más cerca de desaparecer &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="680" height="366" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2024/10/image-34.png" alt="" class="wp-image-12760" style="width:840px;height:auto" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2024/10/image-34.png 680w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2024/10/image-34-300x161.png 300w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></figure>
</div>


<p><strong>Por Daniel Cervantes</strong></p>



<p>Presupongo que la oposición partidista en México ha perdido todo peso. Partidos como el PAN o el PRI se han vuelto irrelevantes para la toma de decisiones prioritarias hacia el futuro de nuestra nación. El que fue nuestro partido de Estado por más de setenta años, ahora está más cerca de desaparecer que de ganar una elección presidencial. Por su parte, Acción Nacional no representa mucho más que su historia; han intentado imitar el estilo de López Obrador en su campaña anterior, pero solo lograron crear una burda caricatura.</p>



<blockquote class="wp-block-quote quote-simple is-layout-flow wp-block-quote quote-simple-is-layout-flow">
<p>Parece que la izquierda tiene aseguradas, al menos, las próximas dos elecciones presidenciales. Hoy en día, es fácil afirmar que el partido en el gobierno se mantendrá en el poder durante el próximo sexenio. Si la situación en México continúa como en el mandato de López Obrador, tal vez no tengamos motivo de preocupación. Si la pobreza sigue disminuyendo y el gobierno persiste en la búsqueda de la soberanía, ¿por qué deberíamos criticar?</p>
</blockquote>



<p>Sin embargo, debemos ser conscientes de que la historia la hacen los pueblos, no los individuos. López Obrador llegó al poder como respuesta de un pueblo ofendido, una sociedad oprimida y olvidada durante más de 30 años de gobiernos neoliberales. El lopezobradorismo puede entenderse como un movimiento de crítica al establishment, y de ahí surgió el impulso que lo llevó al gobierno. La izquierda, reiterando, llega al poder partiendo de una crítica a lo que ya existía; la crítica es, en esencia, la definición misma de “izquierda”.</p>



<p>Dado que la izquierda es crítica por naturaleza, debemos entender que esta acción no debe limitarse únicamente a la oposición, sino también volverse hacia adentro. Es prioritario observar las dinámicas dentro del partido en el poder y hacer explícitas aquellas que se desvíen de la lógica de beneficiar a la población, especialmente a los más desfavorecidos. Es nuestro deber señalar las prácticas y políticas que no sean beneficiosas para el conjunto o, en su defecto, representen una regresión en los logros ya alcanzados.</p>



<p>No podemos callarnos por más que nos llamen a hacerlo, la institucionalidad del movimiento debe estar fundada en la crítica, no en ese típico silencio del político priista del siglo pasado.&nbsp;<strong>El abandono de la crÍtica es el abandono de la izquierda.</strong>&nbsp;</p>



<p>Como dije más arriba, la oposición partidista no tiene en este punto importancia alguna; no obstante, la oposición al proyecto de transformación si tiene un peso relevante ya que está dentro del partido gobernante. Llegó el momento de dar la batalla interna para seguir en dirección de la radicalización del movimiento y por ende del gobierno.&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote quote-simple is-layout-flow wp-block-quote quote-simple-is-layout-flow">
<p>El pueblo no puede dejar de ser el protagonista del cambio, el partido no debe dejar de ser un instrumento al servicio del pueblo. El partido en el poder debe mantener su naturaleza crítica y abierta al debate interno para evitar caer en los vicios del pasado. La tentación de abandonar la crítica y aferrarse a una institucionalidad acrítica sería fatal para el movimiento. El silencio no puede ser una opción cuando lo que está en juego es el bienestar y la justicia para millones de mexicanos.</p>
</blockquote>



<p>La institucionalización del movimiento implica riesgos. Por un lado, el peligro de convertirse en lo mismo que se ha criticado durante décadas: un aparato rígido y burocrático, alejado de las demandas populares. Por otro, la posibilidad de adoptar una postura defensiva frente a la crítica, en lugar de verla como una herramienta para mejorar y corregir el rumbo. El movimiento debe ser capaz de evolucionar sin perder su esencia transformadora, y esto solo será posible si la crítica sigue siendo su motor principal.</p>



<p>El reto que enfrentamos en el próximo sexenio, con la izquierda aparentemente consolidada en el poder, es no caer en la autocomplacencia. La continuidad no debe ser sinónimo de estancamiento, sino de profundización y radicalización en los cambios estructurales necesarios para alcanzar una justicia social plena. Esto implica una renovación constante de las políticas y estrategias, siempre orientadas hacia los sectores más vulnerables y marginados del país.</p>



<p></p>
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