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	<title>COVID &#8211; La Cuarta Transformación</title>
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	<description>Noticias sobre la 4T</description>
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	<title>COVID &#8211; La Cuarta Transformación</title>
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		<title>AMLO agradece respaldo popular; reaparece en la mañanera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Apr 2023 16:53:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[AMLO]]></category>
		<category><![CDATA[COVID]]></category>
		<category><![CDATA[Mañanera]]></category>
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					<description><![CDATA[Ciudad de México. El presidente Andrés Manuel López Obrador retomó su actividad pública y de manera imprevista –porque su agenda anunciaba que no tendría actos este viernes– apareció en el Salón Tesorería del Palacio Nacional a las 7:10 de la mañana. De entrada el agradecimiento al respaldo popular, el reconocimiento de las expresiones de preocupación patentizada &#8230;]]></description>
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<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="928" height="522" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/04/image-64.png" alt="" class="wp-image-9652" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/04/image-64.png 928w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/04/image-64-300x169.png 300w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/04/image-64-768x432.png 768w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/04/image-64-390x220.png 390w" sizes="(max-width: 928px) 100vw, 928px" /></figure>
</div>


<p><em>Ciudad de México.</em> El presidente Andrés Manuel López Obrador retomó su actividad pública y de manera imprevista –porque su agenda anunciaba que no tendría actos este viernes– apareció en el Salón Tesorería del Palacio Nacional a las 7:10 de la mañana.</p>



<figure class="wp-block-video aligncenter"><video height="1080" style="aspect-ratio: 1920 / 1080;" width="1920" controls src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2023/04/Reaparece-AMLO-en-conferencia-matutina-tras-contagiarse-de-covid-19-1.mp4"></video></figure>



<p>De entrada el agradecimiento al respaldo popular, el reconocimiento de las expresiones de preocupación patentizada en oraciones que se generó a raíz “del sensacionalismo y el amarillismo” con que se abordó su enfermedad en estos días.</p>



<p>Y de inmediato a retomar la agenda para aclarar la polémica en torno al avión presidencial porque se han dicho muchas cosas, señaló: “quise que se aclarara bien sobre la venta del avión presidencial. Nuestros adversarios nos están culpando a nosotros, como si yo hubiese comprado el avión, usado el avión, como si yo fuese el responsable de ese despropósito de comprar un avión de lujo carísimo”.</p>



<p>Con la presencia del director general de Banobras, Jorge Mendoza, , el mandatario retomó sus recriminaciones a los excesos del pasado e hizo un largo repaso de los temas que dominan la agitada agenda política en estos días en que estuvo ausente, desde el Instituto Nacional de Acceso a la Información, el Instituto de Salud para el Bienestar, la protesta opositora en el Senado. Uno a uno de los temas en los que fustigó la actitud de sus adversarios y condenó su inclinación por regresar a los excesos del pasado.</p>



<p>“Ahora están en plantón en el senado, porque están defendiendo uno de estos organismos buenos para nada que se crearon sólo para simular que se combatía la corrupción, para engañar al pueblo, de que había transparencia, de que todo era limpio, cuando sabemos perfectamente de que durante todo el periodo neoliberal, se cometieron grandes atracos, saquearon al país impunemente. Nunca ese organismo de la transparencia de que García Luna y sus socios, estaban comprando bienes millonarios en México y en el extranjero”.</p>



<p>Consideró que de su desaparición, podría desprenderse un ahorro de mil millones de pesos anuales y transferir estas facultades a la Cámara de Diputados, que es el que se aboca a las cuestiones presupuestarias y a la Auditoría Superior de la Federación. “Pero están molestos porque el gobierno corrupto de antes, estaba ensimismado, se tragaban todo el presupuesto. Era un aparato enorme, una burocracia dorada”.</p>



<p>Instó a los senadores de oposición a mantener su plantón, de verdad, “pueden esta un día dos días como si fuese una pijamada, pero van a extrañar las buenas comida, los corres, los vinos, a lo que están acostumbrados, a darse la gran vida a costillas del erario. hay que decirles: senadores, aguanten , senadoras aguanten, legislador aguanta, el pueblo se levanta. Sigan defendiendo la corrupción sigan defendiendo los privilegios, ahi la llevan”.</p>



<p>Sin embargo, más adelante, a pregunta expresa sobre su recomendación para superar el entrampamiento en torno al INAI, López Obrador fue muy claro: “Se deben de entender de que son dos proyectos, distintos y contrapuestos de nación, así sucede en todas las democracias y que el bloque conservador tiene su proyecto y nosotros el nuestro, Sostenemos que ese ese Instituto no sirve para nada. Que lo crearon para simular que se combatía la corrupción cuando nunca hicieron nada”.</p>



<p>Y luego cuestionó ¿Por qué no se revisó el patrimonio de Garcia Luna de los que saquearon al país. Ya no queremos alcahuetes, gente que se alquile de alcahuete, ellos lo que hacían era legitimar el robo. Son corruptos por que cobran un sueldo para permitir la corrupción, son cómplices, basta ya de estar simulando? Todo ello para concluir que su propuesta que acuerden la desaparición del INAI”.</p>



<p>Pidió a los legisladores de su movimiento, que no titubeen, que desaparezcan esa institución y que esa función se la encarguen a la Auditoría Superior de la Federación, que no sigan fomentando el derroche, los gastos superfluos. Pidió poner el organigrama de Inai, “que me diga la gente si ha tenido algún beneficio, aún con toda la propaganda a favor de esa institución”</p>



<p>Ofrezco disculpas por las molestias que causan estas medidas, pero vamos a seguir. Hay que si algún día regresen los conservadores que les cueste trabajo dar marcha atrás a lo que se ha logrado. “or eso dicen, ¿cuál es la prisa? Claro que tenemos prisa”.</p>



<p>Recordó que esto de la Guardia Nacional no se va a quedar así,» una vez que pase la elección vuelvo a mandar la iniciativa, para que vuelva la Guardia Nacional vuelva a la Secretaría de la Defensa Nacional por que de lo contrario, se va a echar a perder». Mencionó la petición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de que se resguardara la sede con la Guardia Nacional. ¿Por qué piden la Guardia Nacional? Primero por que ya existen, segundo, porque saben que son elementos preparados profesionales, tercero porque son suficientes y cuarto, porque fueron formados en las escuelas de la Sedena .</p>



<p>Sin embargo, negaron la posibilidad de que fueran arte de la Sedena, de que fuesen arropadas por dos instituciones fundamentales del estado mexicano, la Sedena y la Secretaría de Marina, no fue una decisión jurídica, ni que se iba a militarizar el país Fue una decisión política, más que nada politiquera,</p>



<p>No dejó ningún tema polémico sin abordar. Descalificando las críticas a las reformas a la legislación en torno a la ciencia, pues, según dijo, defienden los privilegios y excesos del pasado, donde se simulaban colaboración con empresas privadas transnacionales, sólo para transferir recursos, incrementar salarios; construyeron elefantes blancos con edificios que no se utilizan. También arremetió contra otros organismos como la Comisión Federal de Competencia Económica, que sólo se dedicó a aprobar resoluciones en contra de las empresas públicas como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad.</p>



<p>También abordó la reforma para desaparecer al Insabi, que justificó en que ya se cuenta con el IMSS Bienestar y el gobierno no está para mantener dos instancias. “ lo del Insabi y es qué barbaridad, como van a desaparecer el Insabi ya desaparecieron el Seguro Popular como si hubiese sido la panacea, si hubiese resuelto el problema salud, cuando servía básicamente para permitir que se robaran el dinero dedicado a la salud, políticos corruptos, sobre todo en compra de medicamentos.</p>



<p>Aprovechó esta referencia para critica la enorme corrupción que había en el sector salud del pasado, incluido el Seguro Popular, acusando incluso a la esposa del entonces secretario de Salud, Julio frenk de beneficiarse de esa institución pues vendía medicamentos, un diurético para presuntamente bajar de pesos que después Cofepris tuvo que desaparecer porque era dañino para la salud.</p>



<p>Denunció la privatización que se registró en el Issste que dejaron en un cascarón porque hasta los análisis de sangre se tenía que ir a un laboratorio privado.”Estuvo ahi la maestra Elba Esther. Ella fue la que impuso a Yunes, ex gobernadores del PRI, uno de Chiuahua, que se dedicaron a saquear hasta para hacer un análisis de sangre, había que ir a un laboratorio privado, todos los servicios subrogados, sub contratados.”</p>



<p>Reivindicó su estrategia para rescatar el sistema de salud, fortaleciendo al ISSSTE y al IMSS para mejorar la atención y, mediante el IMSS Bienestar atender a las personas que no tienen seguridad social</p>



<p>“Y por qué se hizo la modificación a la ley, por qué que algunas funciones del Insabi pasa a formar parte de la secretaría de Salud, para funciones de carácter normativo, porque ya tenemos el IMSS bienestar y no vamos a tener dos instituciones, , necesitamos ahorrar, ser eficaces. No propiciar la dupliciudad de funciones, no estamos para eso”.</p>



<p>Más adelante, se refirió a las reacciones que generó su enfermedad y el sensacionalismo mediático para “culpar a Jesús (Ramírez Cuevas, vocero del gobierno federal) y a Adán (Augusto López, secretario de Gobernación), que por qué no dijo que me había desmayado transitoriamente, como ocurrió, ya entonces mintió, ¿qué ocultaban? No es que tengan mucha imaginación. Es que están muy tóxicos, lamento que se lleguen a esos extremos. No se le puede desear la muerte a nadie.</p>



<p>“Ya cuando alguien está en una situación así es porque es muy infeliz, está muy vacío y de malas entrañas. Por qué pues lo más importante del ser humano son los sentimientos que deben de prevalecer, en cuanto a la situación de otros, Esa es la esencia del humanismo”</p>



<p>Mencionó que los doctores le recomendaron el reposo para la recuperación, porque ya anoche le hicieron la prueba y salió ya negativo. Dijo que el Covid es menos contagioso, porque convivió con varios funcionarios y no hubo contagios. A pesar de la recomendación anticipó que le restan un año cinco meses pero con un ritmo intenso de trabajo,</p>



<p>Tras señalar que este fin de semana no saldrá de gira pero el próximo fin de semana regresará al sureste para valorar los avances del Tren Maya. Detalló los plazos de conclusión de cada uno de los tramos a partir de julio hasta concluir con la inauguración de la obra y del aeropuerto de Tulum.</p>
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		<title>Estado de salud de AMLO ‘evoluciona satisfactoriamente’: Adán Augusto López</title>
		<link>https://www.lacuartatransformacion.org/estado-de-salud-de-amlo-evoluciona-satisfactoriamente-adan-augusto-lopez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 18:35:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Adán Augusto López]]></category>
		<category><![CDATA[AMLO]]></category>
		<category><![CDATA[COVID]]></category>
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					<description><![CDATA[Adán Augusto López, secretario de Gobernación. Foto: Especial. El secretario de Gobernación,&#160;Adán Augusto&#160;López&#160;informó que el&#160;estado de salud del Presidente Andrés Manuel López Obrador es bueno, ya que&#160;evoluciona satisfactoriamente&#160;y por lo que se espera que en los próximos días pueda terminar con la restricción sanitaria que mantiene. “El presidente está muy bien, manteniendo el protocolo sanitario &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="940" height="470" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/61e03dc4e7ae4.r_d.594-146-7833.jpeg" alt="" class="wp-image-2738" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/61e03dc4e7ae4.r_d.594-146-7833.jpeg 940w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/61e03dc4e7ae4.r_d.594-146-7833-300x150.jpeg 300w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/61e03dc4e7ae4.r_d.594-146-7833-768x384.jpeg 768w" sizes="(max-width: 940px) 100vw, 940px" /><figcaption>Adán Augusto López, secretario de Gobernación. <strong>Foto: Especial.</strong><br><a href="https://www.razon.com.mx/rss.xml"></a></figcaption></figure></div>



<p id="m86-85-87">El secretario de Gobernación,<strong>&nbsp;Adán Augusto</strong>&nbsp;<strong>López&nbsp;</strong>informó que el&nbsp;<strong>estado de salud del Presidente Andrés Manuel López Obrador es bueno</strong>, ya que&nbsp;<strong>evoluciona satisfactoriamente</strong>&nbsp;y por lo que se espera que en los próximos días pueda terminar con la restricción sanitaria que mantiene.</p>



<p id="m96-95-97">“<strong>El presidente está muy bien</strong>, manteniendo el protocolo sanitario tal y como está establecido, está el pendiente de todo, incluso tuvimos dos, tres reuniones con presencia virtual”, expresó el encargado de la política interior del país.</p>



<p id="m155-154-156">En conferencia de prensa, destacó que incluso el miércoles por la noche se le dio a conocer el análisis del<strong>&nbsp;Plan de Austeridad que se le presentaría al Instituto Nacional Electoral (INE)</strong>.</p>



<p id="m160-159-161">“Le dimos a conocer el resultado de este trabajo, y muy al pendiente del estado que guarda la administración pública federal, y pues nosotros esperamos que <strong>en los próximos días pueda ya estar totalmente re-establecido</strong> y pueda físicamente <strong>acompañarnos en estas reuniones</strong>”, compartió el secretario.</p>



<p>Fuente <a href="https://www.razon.com.mx/mexico/salud-amlo-evoluciona-satisfactoriamente-adan-augusto-lopez-467001" data-type="URL" data-id="https://www.razon.com.mx/mexico/salud-amlo-evoluciona-satisfactoriamente-adan-augusto-lopez-467001">La Razón</a></p>
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		<item>
		<title>Capitalismo pandémico</title>
		<link>https://www.lacuartatransformacion.org/capitalismo-pandemico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jan 2022 18:05:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[COVID]]></category>
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					<description><![CDATA[Foto The Conversation,»The US was not prepared for a pandemic – free market capitalism and government deregulation may be to blame». Si el capitalismo es una sindemia, va a seguir produciendo virus y pandemias. Ese es el futuro y no es halagüeño. La política y la ciencia deberían estar luchando para liberar a la humanidad y &#8230;]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/file-20211103-17-1fprqlu.jpg" alt="" class="wp-image-2629" width="821" height="515" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/file-20211103-17-1fprqlu.jpg 926w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/file-20211103-17-1fprqlu-300x188.jpg 300w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/file-20211103-17-1fprqlu-768x482.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 821px) 100vw, 821px" /><figcaption>Foto The Conversation,»The US was not prepared for a pandemic – free market capitalism and government deregulation may be to blame».</figcaption></figure></div>



<p><strong>Si el capitalismo es una sindemia, va a seguir produciendo virus y pandemias. Ese es el futuro y no es halagüeño. La política y la ciencia deberían estar luchando para liberar a la humanidad y a ellas mismas del capitalismo. Eso sí sería bueno para todos.</strong></p>



<p><em>Por</em> <em>Santiago Alba Rico</em> &#8211; El pasado mes de septiembre, Richard Horton publicaba en la conocida revista <em>The Lancet</em> un artículo cuyo título puede resultar provocativo o sospechoso: <em>No es una pandemia</em>. Obviamente, no se trata de que uno de los medios científicos más prestigiosos del mundo hubiese colado entre sus páginas la opinión de un negacionista. Horton no negaba la existencia de la covid-19 ni alimentaba delirios conspirativos. Basándose en un concepto forjado en 1990 por el epidemiólogo Merrill Singer, Horton sostenía que no nos enfrentamos hoy a una pandemia sino a algo más complejo y, por lo tanto, más peligroso: una “sindemia”; es decir, un cuadro epidémico en el que la enfermedad infecciosa se entrelaza con otras enfermedades, crónicas o recurrentes, asociadas a su vez a la distribución desigual de la riqueza, la jerarquía social, el mayor o menor acceso a vivienda o salud, etc., factores todos ellos atravesados por una inevitable marca de raza, de clase y de género. La sindemia es una pandemia en la que los factores biológicos, económicos y sociales se entreveran de tal modo que hacen imposible una solución parcial o especializada y menos mágica y definitiva.</p>



<p><strong>El problema no es, pues, el coronavirus</strong>. <strong>El problema es un capitalismo “sindémico”</strong> en el que ya no es fácil distinguir entre naturaleza y cultura ni, por lo tanto, entre muerte natural y muerte artificial. El capitalismo es la “sindemia” Pensemos, de entrada, en la multiplicación muy reciente de nuevos virus (gripe aviar, SARS), inseparables de la industria agroalimentaria y de la presión extractiva sobre el mundo animal. En un libro inquietante y riguroso, <em>Grandes granjas, grandes gripes</em>, Rob Wallace describe un modelo de producción cárnica en el que todo el proceso –desde la alimentación de aves y ganado hasta la aglomeración en las granjas– no solo facilita sino que hace inevitable la generación de nuevas cepas virales y su transmisión a los seres humanos. No hace falta recurrir a teorías de la conspiración, dice Wallace; los nuevos virus han sido creados, por supuesto, en un laboratorio, pero solo en el sentido de que el capitalismo ha convertido la naturaleza misma en un laboratorio vivo, en permanente ebullición patológica, incontrolable incluso para sus gestores y beneficiarios. El término “iatrogenia” se utiliza en general para referirse a los muertos producidos, sin dolo ni finalidad espuria, por la institución médica: el caso, por ejemplo, de las infecciones hospitalarias, responsables todos los años de más muertes que las gripes comunes. Pues bien, si un hospital, concebido como una unidad de seguridad sanitaria y sometido, por tanto, a toda clase de garantías asépticas, produce, pese a todo, infecciones mortales, ¿qué no ocurrirá en granjas proyectadas expresamente para acelerar el crecimiento de los animales mediante cócteles antibióticos y en condiciones de concentración literalmente infernales? La voluntad podría, sí, desmontar la máquina, pero la máquina se mueve ya al margen de nuestra voluntad. Wallace dice: “Al hacer capitalista a la naturaleza se hace que el capitalismo sea algo natural”, y ello de tal manera que “las disparidades en nuestra salud surgen de nuestros genes o de nuestras entrañas, no de los sistema de <em>apartheid</em>”.</p>



<p>El capitalismo ha inscrito en la naturaleza sus propias leyes mortales pero el&nbsp;<em>apartheid</em>, más allá del trabajo de Wallace, sigue incidiendo de modo determinante en la distribución y en las consecuencias de las infecciones víricas. Es aquí donde nos interpela el concepto muy técnico de “sindemia” propuesto por Singer y Horton. Los nuevos virus, nacidos en los “laboratorios naturales” de las grandes granjas agropecuarias, sin intervención de ningún maligno conspirador, pasan a sociedades humanas muy estratificadas en las que las mujeres, las minorías racializadas y las poblaciones urbanas marginadas, más expuestas a contactos de riesgo y víctimas ya de enfermedades no infecciosas o crónicas, acaban sucumbiendo a la epidemia y justificando, además, aislamientos selectivos y discriminaciones adicionales que, en una nueva vuelta de tuerca, agravan sus condiciones sociales y multiplican los riesgos de contagio global. Los virus pasan de animales maltratados a humanos maltratados en una sinergia potencialmente apocalíptica.</p>



<p>Ahora bien, si el capitalismo es una sindemia que convierte las granjas en laboratorios bioquímicos y las ciudades en focos de desigualdad epidémica, ¿cuál será la solución a la pandemia de covid? Anticipemos que una de las paradojas inseparables de esta dimensión “sindémica” es el hecho de que el mismo capitalismo que ha roto las fronteras naturales –y las sigue rompiendo sin parar– se sostiene sobre la ilusión de una “seguridad total”.</p>



<p>Demos un rodeo. Desde que la OMS declaró el carácter pandémico –es decir, global– del coronavirus en marzo de 2020, el combate local contra su difusión ha adoptado formas diversas según regímenes y tradiciones. <strong>China apostó por el control social y tecnológico; Inglaterra, Brasil, EE.UU. por la inhibición neoliberal; la UE por una fórmula mixta en la que las medidas sanitarias se combinaban a veces con alguna medidas sociales que frenaban parcialmente nuestro modelo de trabajo y consumo, basado en la movilidad</strong>. El debate se ha centrado, en todo caso, en un presunto conflicto entre políticos y científicos. ¿Hay que hacer política o dejar decidir a los médicos y epidemiólogos? La pandemia, ¿pone fin a la intervención política, ya muy desprestigiada en un mundo presidido por la des-democratización global? ¿No es mejor dejar gobernar directamente a los científicos?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/http___com.ft_.imagepublish.upp-prod-eu.s3.amazonaws.jpg" alt="" class="wp-image-2630" width="736" height="414" srcset="https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/http___com.ft_.imagepublish.upp-prod-eu.s3.amazonaws.jpg 700w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/http___com.ft_.imagepublish.upp-prod-eu.s3.amazonaws-300x169.jpg 300w, https://www.lacuartatransformacion.org/wp-content/uploads/2022/01/http___com.ft_.imagepublish.upp-prod-eu.s3.amazonaws-390x220.jpg 390w" sizes="auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px" /></figure></div>



<p>El problema de este debate es que es falso, y lo es porque parte de un doble presupuesto erróneo: el de que en un sistema sindémico, como decíamos, puede haber una solución especializada y el de que, aún más, los políticos y los científicos siguen siendo poderes realmente determinantes. Tanto los políticos como los científicos están, si no secuestrados, al menos sí dirigidos o limitados por las mismas fuerzas económicas. Durante las cuatro últimas décadas, sobre todo tras la derrota de la URSS en la Guerra Fría, movimientos altermundialistas de renovación democrática recuperaron el concepto anticolonial de “soberanía” para reclamar la emancipación de la esfera pública –el Estado y sus instituciones– respecto de la economía y sus empresas; no es laico, desde luego, un Estado que confunde las esferas política y religiosa, pero tampoco lo es, o no lo es verdaderamente, el que confunde las esferas política y económica. En casi todos los países del mundo, como consecuencia de esta “falta de laicismo”, trágica en tiempos de crisis económica y gestión neoliberal, se llegó a la pandemia con una confianza muy deteriorada en los políticos y las instituciones públicas, y ello con los efectos de todos conocidos. Eso explica que, ante la eclosión inesperada de la catástrofe sanitaria, muchos ciudadanos dirigieran sus esperanzas hacia la ciencia. Ahora bien, lo que nos ha revelado la covid-19 es que la ciencia está no menos amenazada que la política por el capitalismo sindémico y sus espontaneidades destructivas.</p>



<p><strong>Históricamente las pandemias (desde la peste de Atenas a la gripe española de 1919) han generado reacciones de pánico individual y colectivo, caldo de cultivo muy propicio para las teorías conspiratorias. Por muy descorazonador que resulte, es antropológicamente normal defenderse de la ceguera del azar y de la arbitrariedad biológica buscando un culpable concreto: los judíos, los extranjeros, los pecadores, los curas, los chinos, Bill Gate</strong>s. Nada nos da tanto miedo como la contingencia, que nos vuelve al mismo tiempo vulnerables e intercambiables, y por eso, frente a ella, nos inclinamos a concebir los destinos del mundo en términos de “voluntad”, aunque sea adversa y negativa, y no de aleatoriedad. Preferimos, en definitiva, un Dios malvado –un demonio providente– a un virus geométrico que no podemos controlar pero tampoco insultar o denunciar; nos aterra esa abstracción ciega que no reconoce nuestra existencia ni siquiera para matarnos. Preferimos siempre, sí, un <em>relato</em> en el que el Mal omnipotente tenga una identidad corporal, nombrable y visible, porque el odio es un ansiolítico muy poderoso; y en el que las víctimas tengan protagonismo, al menos como objetos de una persecución premeditada y sujetos de un saber superior, pues nada tranquiliza tanto, en una situación incontrolable, como justificar nuestra impotencia y afirmar nuestra autoestima. Pues bien, todos estos factores antropológicos se han conjugado del modo más favorable –es decir, más peligroso– en el contexto de una pandemia sindémica que venía socialmente precedida por la disolución de los vínculos comunitarios y la pérdida de credibilidad de los políticos y las instituciones.</p>



<p>Lo que quiero decir es que, en el debate entre políticos y científicos, los delirios complotistas tienen el valor de señalar de un modo falso la falsedad de ese conflicto. Negando la existencia de un virus que no pueden ver, atribuyendo su aparición a una “mala voluntad” entre bastidores o denunciando en las vacunas una estrategia de ingeniería social y de control mundial, las teorías de la conspiración han iluminado la inconsistencia del conflicto políticos/científicos en la medida en que, errando peligrosamente el camino, han situado en otro marco, sin embargo, el origen y la solución de la pandemia. La han iluminado falsamente porque han elegido un marco tranquilizadoramente personal y, por lo tanto, narrativo y no sistémico. Pero la han iluminado a su manera. <strong>El covid, como he dicho, fue efectivamente creado en un laboratorio porque el capitalismo ha convertido la naturaleza entera en un laboratorio; las vacunas, por su parte, traducen efectivamente ambiciones de poder porque el poder económico penetra ya todas las esferas del conocimiento</strong> y, aún más, del conocimiento aplicado. Hay muchos motivos para desconfiar del origen “natural” del coronavirus y muchos motivos también para desconfiar de esas vacunas desarrolladas a velocidad sideral para contenerlo; pero ninguno de ellos tiene nada que ver con la maldad del gobierno chino o el afán de dominio mundial de Bill Gates. Ojalá fuera todo tan sencillo y tranquilizador.</p>



<blockquote class="wp-block-quote quote-simple is-style-default is-layout-flow wp-block-quote quote-simple-is-layout-flow"><p><strong><em>Los virus pasan de animales maltratados a humanos maltratados en una sinergia potencialmente apocalíptica</em></strong></p></blockquote>



<p>Queremos creer en los políticos y resulta que la política está secuestrada por los índices bursátiles, la prima de riesgo y los límites draconianos de déficit público. Queremos creer en los científicos y resulta que la ciencia está secuestrada por las farmacéuticas. El mercado, en efecto, es la sindemia. Fijémonos en lo que significa “ciencia”: la idea hermosísima de una comunidad efectiva de intercambio transparente y generalizado en la que el progreso, necesariamente lento, sólo puede ser garantizado por la colaboración entre sus miembros y el apoyo de la ciudadanía exterior a través del Estado. Esa comunidad existe y sigue produciendo resultados epistemológicamente fundados; si no fuera así, si las farmacéuticas sólo vendieran aire y humo, habrían patentado y comercializado el cuerno de rinoceronte, el bálsamo de Fierabrás y los abracadabra de las magias blanca y negra. Esa comunidad existe y trabaja sin parar, pero ha sido intervenida, fragmentada y redirigida por un mercado paradójico que necesita verdadera ciencia y científicos convencidos, pero que sólo puede funcionar, al contrario que la ciencia y sus científicos, con opacidad, insolidaridad y precipitación; es decir, que sólo puede funcionar violando las reglas íntimas de la comunidad científica. El mercado, digamos, necesita vender verdadera ciencia y necesita disolver, al mismo tiempo, las únicas condiciones en las que la humanidad puede producir verdadera ciencia; necesita una comunidad científica universal y efectiva y necesita –y no sólo en el ámbito de la ciencia– destruir todos los vínculos comunitarios universales y efectivos. Cuando no somos capaces de advertir y afrontar esta contradicción, acabamos cediendo sin remedio a una de estas dos tentaciones: la de confiar en el mercado, confundiéndolo con la ciencia, o la de desconfiar de la ciencia, confundiéndola con el mercado. Una y otra tentación alimentan la sindemia; la primera, la de los consumidores pasivos, porque acepta sin protesta la pérdida de transparencia, universalidad y eficacia médica; la segunda, la de los conspiranoicos totalitarios, porque no deja ninguna grieta por la que pueda colarse la verdadera política y la verdadera ciencia. La verdadera política, por cierto, nada tiene que ver con la gobernanza neoliberal y la verdadera ciencia no se agota ni en las enfermedades ni en los remedios que reconoce y rentabiliza la farmacéutica privada o el “sistema médico” en general.</p>



<p>La cuestión es la siguiente: la producción y distribución de vacunas –cuya existencia hay que celebrar con alborozo– reproduce el modelo sindémico de la producción y distribución del virus. Es decir: hay presión sobre la comunidad científica desde las farmacéuticas como hay presión sobre los animales y sobre la naturaleza desde las empresas agroalimentarias; y hay desigualdad social –y por lo tanto geográfica– en la distribución de las vacunas como la hay en la distribución e incidencia de la enfermedad. Eso es, en realidad, lo que quiere decir “sindemia”.</p>



<blockquote class="wp-block-quote quote-simple is-style-default is-layout-flow wp-block-quote quote-simple-is-layout-flow"><p><strong><em>Lo que nos ha revelado la covid-19 es que la ciencia está no menos amenazada que la política por el capitalismo sindémico y sus espontaneidades destructivas</em></strong></p></blockquote>



<p>Como sabemos, la velocidad con la que se han desarrollado las primeras vacunas contra la covid-19 (Moderna, Pfizer, Oxford) no tiene precedentes en la historia de la medicina. Siguiendo a la profesora Charlotte Summers, podemos aceptar que eso se debe en parte a los conocimientos acumulados en los últimos años, que garantizan a los hallazgos un mínimo de seguridad epistemológica; es decir, el mínimo de fiabilidad que los hace vendibles en el mercado. Pero esa velocidad despierta también justificadas reservas dentro de la propia comunidad científica, algunos de cuyos miembros consideran, con no menos fundamento epistemológico, que la presión sindémica ha impedido agotar los plazos cautelares aplicados a investigaciones anteriores, de manera que –como explica Els Torreele, fundadora de la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas– no tenemos ninguna certeza acerca de la duración de la cobertura inmunológica de estas vacunas ni está claro que los vacunados no puedan transmitir el virus. Esta incertidumbre, añade la científica belga, está asociada a la competencia entre empresas farmacéuticas rivales que han mantenido en secreto sus investigaciones, contraviniendo las reglas de la práctica científica misma; así que al final las agencias sanitarias de los Estados han autorizado muchas veces estos productos “sin más datos que una nota de prensa de la empresa”. La velocidad, pues, es inseparable de la opacidad y de la falta de colaboración y genera un resultado inseguro que –añade Torreele– puede acabar siendo contraproducente, no sólo por los eventuales efectos colaterales para la salud sino porque puede minar además la confianza en la vacunación en general, alimentando las peligrosas teorías de la conspiración. La urgencia ha estado, sin duda, justificada, pero no conviene ignorar los riesgos potenciales –incluso para la credibilidad de la ciencia– de esta precipitación inducida extramuros de la comunidad científica.</p>



<p>¿Y por qué esta velocidad? Las presiones, externas e internas, son obvias. Las internas tienen que ver con el hecho de que, aunque buena parte de la financiación es pública, las patentes de explotación comercial son privadas. El capitalismo sindémico, que ha seleccionado siempre y sigue seleccionando qué enfermedades son curables y cuáles no en virtud de criterios puramente económicos, ha encontrado la más fabulosa oportunidad de negocio en un mercado literalmente global que convierte a 7.600 millones de seres humanos en potenciales clientes de sus productos. La misma lógica extractiva que se aplica a otros sectores –del petrolero al agroalimentario– se ha aplicado aquí para extraer fondos de los Estados y conocimientos de la comunidad científica. En cuanto a las presiones externas, cabe señalar dos orgánicamente asociadas: la de los gobiernos nacionales a los que ha tocado gestionar la pandemia y que –incluso por razones electorales– tienen que responder ante sus ciudadanos; y la de la población mundial, sobre todo la clase media occidental, a la que se prometió “seguridad total” y que, por eso mismo, temblorosa y levantisca, exige una solución inmediata y definitiva. Ni el capitalismo sindémico ni sus víctimas humanas –al menos en Occidente– pueden aceptar la idea de la muerte y la fragilidad. La paradoja es que, para satisfacer la demanda de inmortalidad individual, una vacuna insuficientemente testada puede aumentar, al contrario, la vulnerabilidad e inseguridad generales.</p>



<p><strong>La producción de vacunas remeda, pues, la del propio virus</strong>. Ahora bien, eso mismo ocurre en el ámbito de la distribución farmacéutica, donde la velocidad de la rivalidad empresarial impide la falta de colaboración; es decir, la universalización de los beneficios. Como recordaba Juan Elman en un reciente artículo “la gran mayoría de los países no tienen garantizadas las dosis necesarias para vacunar a su población”. Mientras que Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, la UE, Australia y Japón tienen ya aseguradas entre 4 y 8 dosis por persona, son muy pocos los países de renta media que llegan a una sola dosis (cuando se necesitan dos para la inmunización) y ninguno de los más pobres ha firmado acuerdo alguno para acceder a la vacuna. La propuesta inicial de India y Sudáfrica para liberar las patentes y suspender cualquier derecho intelectual sobre medicamentos o vacunas –al menos hasta que el 70% de la población mundial estuviera inmunizado– fue rechazada en la OMS por los países europeos, Estados Unidos, Canadá y Brasil. Por otro lado, el fondo Covax, supervisado por la propia Organización Mundial de la Salud y destinado a vacunar a poblaciones de bajos recursos, no ha sido apoyado por Estados Unidos y no recibe más que migajas de los países que acordaron su creación. Las vacunas, como vemos, reproducen, en lugar de interrumpir, el movimiento en bucle, articulado y sin salida, de la sindemia capitalista.</p>



<p><strong>En definitiva, si el capitalismo es una sindemia, va a seguir produciendo sin parar virus y pandemias; y va a seguir produciendo, también sin parar, vacunas y medicamentos selectivos y mal distribuidos</strong>. Ese es el futuro y no es halagüeño para la humanidad. Pero si el capitalismo es una sindemia, entonces la política y la ciencia, hoy cautivas, deberían estar luchando para liberar a la humanidad y a ellas mismas del capitalismo. Eso sí sería bueno para todos.</p>
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